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Martes, febrero 21, 2017
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Ser amigo del hombre

En el año 1969, el historiador Owen Chadwick ofreció su lección inaugural como Regius Professor en la Universidad de Cambridge. Todo el texto estaba inspirado en el concepto de la amistad y su relación con la historia. «San Agustín –escribe Chadwick– tenía un dicho: Nemo nisi per amicitiam cognoscitur; esto es, necesitas ser amigo del hombre para poder comprenderlo». Y, más adelante, refiriéndose a G. M. Trevelyan, un antiguo historiador de la corriente Whig, observa que «era de ese tipo de personas que entendieron a la perfección el sentido de las palabras de san Agustín; a saber: que conocemos a la raza humana a través de la amistad». Son palabras hermosas que nos recuerdan aquella vieja cita del cardenal Newman en la que definió al caballero como “aquel hombre que nunca inflige daño a otro hombre” y que compendia el sustrato último de nuestro ideal de civilización. La empatía, en este sentido, consistiría en asumir el innegable fondo social de nuestra identidad, que se construye con los demás y junto a los demás y, a poder ser, no contra ellos.

Lunes, febrero 6, 2017
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El dios invicto

Para los clásicos el sol constituía un dios invicto a cuyo paso afloraba la belleza de la luz, la vida y la muerte. Como un memento mori, su lento movimiento al surcar los cielos reflejaba el inexorable paso del tiempo para los hombres. “Mueran los soles y retornen”, le escribió el ardoroso Catulo a su amante Lesbia, “nosotros, breve luz, cuando muramos, habremos de dormir noche perpetua”.

Martes, enero 31, 2017
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En retirada

La actitud conservadora admite, al menos, dos variantes. La primera se deja guiar por unas convicciones, es doctrinaria y se desplaza de arriba abajo: de las ideas a la realidad más inmediata. La segunda, en cambio, incide en lo que el filósofo inglés Michael Oakeshott calificaba como apego al presente y en la desconfianza hacia los cambios bruscos y las reformas radicales. Para Oakeshott, «ser conservador consiste en preferir lo familiar a lo desconocido, lo contrastado a lo no probado, los hechos al misterio, lo real a lo posible, lo limitado a lo ilimitado…». Por supuesto, en esta concepción del conservadurismo, el credo ideológico prima menos que la estabilidad o que los equilibrios sociales e institucionales del país. Una es activa; la otra, pasiva. La primera quiere imponer un modelo de sociedad –que considera más moderno, más justo o sencillamente más eficaz– y la segunda se conforma con mantener cerrada la caja de Pandora que podría enfrentar a los ciudadanos en una amalgama de conflictos sin soluciones claras. Ambas son instintivas, aunque respondan a instintos de diferente orden. Y, si aplicamos este marco a la política nacional, Aznar y Rajoy representan las dos almas del conservadurismo español, con sus respectivos intereses, sus filias y también sus fobias.

Lunes, enero 9, 2017
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La agenda holandesa

No es necesario acudir a la malograda historia del Imperio español para situar a Holanda en el eje del mapa europeo. Holanda resume el sustrato calvinista del comercio y la luz burguesa de los interiores; la elevada ética de Spinoza y la pintura intimista de sus maestros; la tolerancia generosa en las costumbres y la libre iniciativa empresarial; el Concertgebouw, Rembrandt y Ruysdael; y también la proyección de una ciudad abierta, culta y cosmopolita como Amsterdam. Holanda configura una de las Europas posibles y seguramente no la peor. Aliada histórica de Inglaterra, sede de potentes multinacionales, de vocación atlántica a la vez que pieza central en los equilibrios de la Europa alemana, Holanda constituye –en palabras de mi amigo, el gestor de bolsa Josep Prats– “el gran país pequeño de la Unión y, en este sentido, un eslabón más frágil que los grandes Estados: Alemania o Francia”. Hablamos de peso económico, de ejemplaridad pública y de riesgo político en 2017.  

Martes, diciembre 20, 2016
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En tierra de nadie

El crecimiento acelerado de Ciudadanos durante estos dos últimos años se ha fundamentado sobre una sucesión de crisis superpuestas: la económica, la territorial y la política, aunque no necesariamente por este orden. La descomposición de los principales partidos de la estabilidad ha facilitado todo este proceso. El Partido Popular resistió a duras penas el efecto combinado de los recortes presupuestarios sobre el Estado del bienestar y el persistente goteo de casos de corrupción que afectaban a las mismas entrañas de su organización. El PSOE, tras la experiencia Zapatero, sufrió una especie de tormenta perfecta que le ha dejado al borde de la ruptura interior y muy debilitado parlamentariamente. El colapso de UPyD dejó libre la franquicia del centro constitucionalista y el procés soberanista dinamitó la sentimentalidad del catalanismo moderado para dar paso a la lógica del dret a decidir. Ciudadanos ha sabido abrirse paso en medio de este paisaje de ruinas. Le ha favorecido su aspecto pulcro, moderno, urbano y técnicamente limpio de grandes corruptelas. Ofrecía algo parecido a una modernidad tecnocrática con aires de Obama: economistas de la London School of Economics y actores de series televisivas, candidatos políglotas y tuiteros de calibre. Era –o pasaba por ser– la derecha aseada, el centro razonable y la izquierda moderada: Dinamarca en lugar del Mediterráneo. O, lo que es lo mismo, mayor libertad económica junto a unas políticas sociales más generosas.

Lunes, diciembre 12, 2016
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La mirada del alma

Se diría que los ruiseñores han inspirado el canto de las musas de un modo en que no lo han hecho los áridos paisajes lunares. Si la filósofa Simone Weil escribió aquello tan exacto de que la auténtica belleza reside en las flores y las estrellas –esto es, “en lo infinitamente débil o en lo infinitamente lejano”–, George Steiner lamentará que las distintas misiones espaciales del Apolo no hayan merecido un solo verso inmortal. La degradación de la diosa griega Selene  a la mera categoría de satélite nos recuerda que el arte depende del misterio. O, si lo prefieren, se sustancia en una realidad velada por la ficción y por el secreto de las sombras. En sus sermones milaneses del siglo IV, San Ambrosio recomendaba contemplar la Luna no con los ojos del cuerpo sino con la luz penetrante del alma. Pienso que, en este sentido, la mirada del creyente no es muy distinta a la del artista que descifra lo sagrado y lo ignoto. 

Martes, diciembre 6, 2016
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La oscuridad más honda

Padre de la conciencia moderna, Michel de Montaigne en “Costumbre de la isla de Ceos” concede al suicidio el raro poder de sellar los muros de la dignidad humana. Se trata de un privilegio antiguo que preservaba la osamenta íntima del alma antes de ser definitivamente corroída por el mal o la desgracia. Para el escritor francés, «la vida es esclavitud si se carece de libertad para morir»; pero sólo si el hombre ha logrado antes perseverar en la esperanza hasta el final. Aquí, Montaigne adelanta un principio que hará fortuna literaria en el siglo XX y que nos vincula, de un modo u otro, con la esperanza. «Ante todo –le confiará Séneca a su discípulo Lucilio– evítese aquella pasión que se adueña de muchos: el deseo de morir». Y es que, para los clásicos, apartarse de la vida no debía suponer un desprecio de sus dones, sino reivindicar el esplendor de una nobleza combatida por el oleaje de un mar funesto.

Lunes, noviembre 14, 2016
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¡Hineni, hineni!

En la voz del viejo Leonard Cohen se entrecruzan las imágenes bíblicas y la liturgia judía. Hablo de voz, y de no música, con toda intención. En Cohen, al igual que en todo poeta verdadero, lo esencial es la palabra: una palabra que se sostiene por sí misma, sin apoyos, desnuda sobre el papel y que, más tarde, una vez pronunciada, puede encarnarse, quizá, en una canción. La Biblia le concedió la palabra y un marco estricto, inseparable de la historia de la humanidad, con su estela de belleza, dignidad y esperanzas rotas. Esa materia sustenta la poesía de Leonard Cohen, en cuyos versos se pueden rastrear las huellas de Job y del Cantar de los cantares, de los salmos y de la literatura sapiencial, bajo las luces de neón de un mundo que ya no se reconoce en lo antiguo y que se reclama angustiosamente moderno.

Martes, noviembre 8, 2016
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Los cinco retos de Rajoy

Si los diez mandamientos de la ley de Dios se encierran en dos, los cinco retos del nuevo gobierno Rajoy se condensan en uno: solucionar la cuestión catalana. El juicio futuro a Mariano Rajoy –y también a Soraya Sáenz de Santamaría, a quien se le han concedido todos los poderes– dependerá de su habilidad para sortear el escollo del soberanismo. Sin duda, la medida del éxito de un gobierno pasa por responder con el trabajo bien hecho al depósito de fidelidades, afectos y vinculaciones que conforman la historia de una nación. Lo otro –“la casa dividida”, por decirlo al modo evangélico– supondría el fracaso definitivo del empeño democrático de un país que salió del franquismo decidido a dejar atrás el cliché del Spain is different.

Lunes, octubre 17, 2016
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La muerte burocratizada

Cuando en 1774 se publicó en Leipzig el Werther de Goethe, se desencadenó una oleada de suicidios a lo largo y ancho de Europa. El gran tema de Werther es la intensidad de un amor truncado que anticipa los primeros síntomas del Romanticismo. Como he escrito en alguna ocasión, Goethe traslada el dolor al ámbito estrecho de la subjetividad humana y, por ello, la verdad de las emociones se sentimentaliza, se vuelve problemática. “La naturaleza humana –comentó el propio autor alemán refiriéndose a esta novela– tiene sus límites: puede soportar hasta cierto grado la alegría, las penas y el sufrimiento, pero sucumbe en cuanto sobrepasa esa barrera”. Diríamos que aquí rige una angustia nueva, existencial, desconocida en la Antigüedad; al menos en ese grado. Ante el vacío y la nada, el hombre ya no crea más dioses sino que se entrega a la oscuridad.

Martes, octubre 4, 2016
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El presidente inteligente

Se diría que el principal atractivo de Barack Obama reside en su inteligencia. Es una rareza en nuestros días hallar un político cerebral, buen orador, leído y articulado, capaz de dialogar durante horas con la escritora Marilynne Robinson en las páginas de The New York Review of Books. Pero, al mismo tiempo, ese exceso de inteligencia –ese orgullo intelectual, quiero decir– constituye uno de los problemas de Obama, ya que la grandeza de un político no se mide  necesariamente por su habilidad reflexiva sino por su capacidad de tomar decisiones  acertadas, de generar consensos y consolidar una esperanza común. La pregunta sobre el juicio de la Historia al primer presidente afroamericano de los Estados Unidos sólo puede quedar en suspenso. Nadie hasta ahora ha podido acusarle de corrupción manifiesta, ni de que los fríos números de la economía no hayan mejorado, ni mucho menos reprocharle su decidido papel en la defensa de los océanos o en la extensión del seguro sanitario entre muchos americanos que antes carecían de él. Sin embargo, no es lo único que se puede decir de él o de su legado.

Lunes, septiembre 19, 2016
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Ser europeo

El periodista de origen húngaro Arthur Koestler observó que el combate entre el populismo y la democracia no se juega exactamente voto a voto, sino en la confrontación entre una batería de convicciones engañosas y unos principios más débiles e inseguros pero verdaderos. Las convicciones populistas se nutren de la mentira y del sentimentalismo, y prosperan en un mundo que se encierra en sí mismo. Los principios democráticos, en cambio, se asientan en las sociedades abiertas, a pesar de que nunca pueden presentarse como certezas absolutas, plenas, indiscutibles, sino tan solo relativas y parciales. El populismo juega al ataque; la democracia, a la defensiva precisamente porque carece de respuestas concluyentes. En el populismo se masca la tensión no resuelta entre la degradación social y un Estado ideal; la democracia, en cambio, sólo avanza lentamente, peldaño a peldaño, a partir de la enfangada realidad de la condición humana.

Lunes, septiembre 5, 2016
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Un “momento ciceroniano” para Trump

El ensayista Pierre Manent define como “momento ciceroniano” el vacío que se abre entre la desaparición de una forma de Estado y el surgimiento de otra. Suele coincidir con periodos de profunda crisis. Sucedió en tiempos de Cicerón, cuando de un modo violento la República dio paso al Imperio, insinuado primero con Julio César y, ya definitivamente, con el joven Octavio Augusto. Se repitió también con la caída del Imperio romano y la posterior fragmentación de Europa que culminaría, después del periodo de las monarquías absolutas, con el surgimiento de los Estados nación hasta dar paso, en la segunda mitad del siglo XX, a un nuevo experimento político todavía inconcluso: la Unión Europea. El momento ciceroniano describe así una indefinición –¿hacia dónde nos dirigimos?–, a la vez que abona el campo de las incertidumbres. En este escenario amorfo, los sofistas y los oportunistas navegan con el viento a favor. 

Lunes, agosto 22, 2016
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¿Terceras elecciones?

En un conocido ensayo, George Orwell acuñó el concepto de “common decency” para referirse a la decencia básica de la gente común. Ser un hombre honesto no era para Orwell una cuestión de ideologías ni de credos, ni una pesada ristra de categorías abstractas sobre el bien y el mal, lo justo o lo injusto, sino algo en realidad mucho más sencillo y elemental, casi doméstico: ser fiel a la palabra dada, pagar lo que se debe, respetar las normas de convivencia, trabajar con esmero, buscar la pequeña justicia en el gesto cotidiano… Orwell conocía de primera mano el horror de los totalitarismos, pero también desconfiaba de los discursos grandilocuentes y de la superioridad moral con la que tantas veces nos revestimos. Sabía que uno de los puntos esenciales de la democracia consiste en aceptar el valor de la imperfección decente, precisamente porque el reconocimiento de esta imperfección conduce hacia una tolerancia generosa.

Lunes, agosto 8, 2016
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La tierra Amish

Los contrastes suelen ilustrar la realidad a menudo de forma dolorosa. Unos lejanos primos míos acostumbran a veranear todos los años en Lancaster, Pensilvania. Es una localidad relativamente famosa en América por la importante comunidad amish –y también menonita– que vive en sus alrededores y buena parte de su atractivo turístico reside en los restaurantes amish que pueblan el condado. Como es sabido, los Estados Unidos padecen una de las mayores tasas de obesidad en todo el mundo, algo que asimismo se percibe con claridad en Lancaster, al igual que en cualquier otra población del país. Pero no precisamente entre los amish ni entre los menonitas, que se dedican mayoritariamente a trabajos agrícolas o artesanales, realizados sin maquinaria, con sus propias manos. En las carreteras todavía se les puede ver en sus caballos y carretas, entre los coches de sus vecinos y de los turistas que se desplazan por la región. Se trata de un contraste curioso entre dos identidades, la antigua y la moderna, evidenciando que el mito del progreso no sigue una senda única. Junto a lo que se gana, también se pierde algo por el camino. Josep Pla ha escrito páginas luminosas al respecto.

Lunes, julio 25, 2016
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Sentirse protegido

El populismo se alimenta de unas cuantas palabras clave: miedo y resentimiento, firmeza y simplicidad. No hace demasiados distingos entre derecha e izquierda; aunque, en uno u otro caso, las tonalidades y las modulaciones sean distintas. La retórica populista consiste en apelar a un instinto político básico que fractura a la sociedad en dos partes antagónicas: blancos y negros, buenos y malos, pueblo y casta. Prima un recetario sencillo que plantea escenarios apocalípticos junto a la nostalgia de un edén ubicado en tiempos pretéritos –en el caso conservador– o en el futuro –en el caso del utopismo progresista–. En Europa, populismos los hay de derechas y de izquierdas, según las distintas tradiciones nacionales. En los EE.UU. el peligro llega, en estos momentos, desde la zona republicana, amenazada por el mensaje rupturista de Donald Trump, que se ha impuesto a los demás aspirantes del partido. La comparación de Trump con anteriores candidatos –el maverick McCain o Mitt Romney– resulta odiosa. ¿Dónde se situaría ahora una figura como Eisenhower?