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Lunes, diciembre 26, 2016
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El discurso de un rey

Quizá no sirva para este oficio porque, en demasiadas ocasiones, no tengo una idea definida y clara sobre ciertas cuestiones de candente actualidad. Una de éstas siempre es la Corona, su legitimidad y eficacia. La forma de gobierno me parece hoy un problema menor si lo comparamos con otros más cotidianos y complejos de solucionar. La institución monárquica no me entusiasma, pero tampoco me molesta. Por mucho que lo intente, no logro ser seducido ni por el ideal republicano patrio ni por las múltiples razones esgrimidas por los monárquicos. El conflicto se dirime, sobre todo, en el campo de lo simbólico y de lo estético, ámbitos donde diluir los malos entendidos y los prejuicios es un imposible. Mucho más de lo que están dispuestos a aceptar unos y otros. Ya les digo, quizá no sirva para esta labor y probablemente éste no sea tampoco el mejor inicio para una columna de opinión.

Martes, noviembre 29, 2016
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El miedo, las mentiras y la promiscuidad de la mentira

Timothy McVeigh asesinó a 168 personas con un camión repleto de explosivos estacionado frente a un edificio federal en Oklahoma City en 1995. El terrorista, un antiguo miembro de las fuerzas armadas estadounidenses, había alimentado su odio hacia el sistema con propaganda conspirativa y supremacista blanca. Hubo un antes y después de aquel atentado, el más mortífero en territorio norteamericano hasta el 11S. Fue entonces cuando muchos de los principales responsables de publicaciones conspiranoicas se sintieron señalados por la opinión pública. Sus trabajos fusionaban conjuras sobre el asesinato de Kennedy y las operaciones encubiertas de la CIA con abducciones alienígenas, confabulaciones masónicas o diatribas negacionistas. No nos puede extrañar que algunos comenzaran a hablar de la existencia de la “parapolítica” o de la “política profunda” para defenderse. En el fondo, como señaló un sincero editor de un popular fanzine: “todos podemos estar locos, pero no somos los mismos locos”.