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Científicos descubren árboles gigantes en Papúa Nueva Guinea

Foto: OLIVIER ASSELIN
AP Foto

Científicos australianos han descubierto árboles gigantes, de unos 40 metros de altura, en una zona montañosa de Papúa Nueva Guinea, un dato que los convertiría muy posiblemente en los más altos del mundo por encima de los 2.000 metros sobre el nivel del mar, según un estudio publicado en la revista científica Global Change Biology. La investigación ha sido la primera en estudiar los bosques primarios de la zona desde la costa hasta las altitudes más altas de la isla.

“El estudio podría inducirnos a reflexionar sobre el medio ideal para el crecimiento de árboles tan grandes”, ha comentado el doctor Dwyes, un profesor de la Facultad de Biología de la Universidad de Queensland, Australia. “El pensamiento actual es que las montañas más altas producen árboles pequeños. Por ejemplo, los árboles que crecen en las montañas tropicales son típicamente nudosos y achaparrados. Ahora, que se han registrado más de 15 familias de árboles con ejemplares de hasta 40 metros, se cuestiona esta conjetura”, ha continuado la doctora Michelle Venter, de la Universidad de British Columbia, Canadá.

La investigación ha contado con 70 asistentes de campo pertenecientes a varias comunidades dependientes del propio bosque, además de con expertos en la materia, y se han realizado unas siete expediciones en zonas que han llegado a alcanzar los 88 grados de desnivel. “Fijamos hasta 193 parcelas forestales en alturas que variaban desde los 50 metros sobre el nivel del mar hasta los 3.100 metros. Inesperadamente, las biomasas forestales tenían una mayor altura entre los 2.400 y los 3.100 metros“, ha explicado en un comunicado Michael Bird, experto de la Universidad australiana James Cook.

La mayoría de los bosques de Papúa Nueva Guinea se encuentran lejos de las carreteras, de la costa o de los accesos ribereños y son de difícil acceso, lo que impide su estudio en profundidad, por eso esta investigación abre un nuevo campo de posibilidades, informa EFE.

Argentina exterminará a 100.000 castores para salvar sus bosques

Foto: VASILY FEDOSENKO

Cuando llegaron desde Canadá en 1946 Argentina no se imaginó que acabarían por convertirse en un problema. Actualmente los primeros 20 castores de los bosques argentinos se han multiplicado hasta más de 100.000, convirtiendo el Parque Nacional del Fuego en un lugar dinamitado con árboles carcomidos y volcados. Por ello el Gobierno argentino pone en marcha un programa para eliminar a 100.000 castores.

Ahora el Ministerio de Ambiente de la Nación y Tierra del Fuego coordinan un programa piloto que tendrá eje en ocho áreas específicas. El plan, que forma parte de un acuerdo que firmaron Argentina y Chile en 2008, tiene como objetivo erradicar a estos roedores para luego restaurar las áreas afectadas. Desde hace años las autoridades han fomentado la caza de estos animales, para vender sus pieles, pero no ha funcionado porque los vecinos de la zona sólo cazaban cerca de los caminos, pero no se adentraban en zonas recónditas. El Gobierno argentino seleccionará a un grupo de 10 cazadores profesionales, que se dedicarán a cazar castores con trampas en las áreas asignadas. El proyecto está coordinado por la Secretaría de Ambiente y cuenta con apoyo financiero de Naciones Unidas. Aunque la iniciativa es muy polémica, cuenta con el respaldo de las organizaciones medioambientales, ya que las especies exóticas invasoras como el castor ponen en peligro la fauna y flora nativas.

Corea del Norte lanza una "guerra contra la deforestación"

Foto: Getty Images for EMILYs ListAFP

Corea del Norte ha lanzado una “guerra contra la deforestación”, según señala el ministro de Exteriores norcoreano en la cumbre del clima de París, comprometiéndose a “participar activamente” en los esfuerzos de medio ambiente.

Ri Su-yong ha informado a los delegados de la cumbre que Kim Jong-un “ha presentado un proyecto con el objetivo de convertir todas las montañas del país en montañas de oro, densamente pobladas con árboles”. Ri ha asegurado que el país va a iniciar una actividad de plantación de árboles a gran escala durante la próxima década, lo que ayudará a “reducir las emisiones de gases del efecto invernadero en un 37,4%”.

Ecosia, el Google ecológico que planta árboles con cada búsqueda

Néstor Villamor

Foto: Néstor Villamor
The Objective

“Planta árboles mientras buscas en Internet”. Es el lema de Ecosia, un buscador, como Google o Yahoo, pero que colabora con la reforestación de los bosques mientras localiza contenidos en la web. A diferencia de otros motores de búsqueda con conciencia social -como Everyclick, que dona parte de sus ingresos a distintas causas benéficas-, Ecosia destina el 80% de sus beneficios a plantar árboles en todo el mundo. El plan es llegar a los mil millones en 2020. De momento, lleva 6.671.000.

¿Cómo funciona?

Se puede acceder a su web y empezar a contribuir con la reforestación del planeta desde el primer clic. Otra opción es, una vez en la web, convertirla en el buscador predeterminado. Con esta alternativa, el internauta podrá ver en la esquina superior derecha de la pantalla cuántos árboles está contribuyendo a plantar. La propia página explica su modelo de negocio: Ecosia tiene un motor basado en Bing (el buscador de Microsoft), al que añade algoritmos propios. Con los beneficios de los anuncios que muestra la web, se financia y colabora con la plantación. A 28 céntimos de euro por planta, el buscador ha invertido ya más de 2.885.663 euros gracias a sus más de tres millones de usuarios.

¿Cómo decide con qué organizaciones colabora?

“Pieter van Midwoud, el agente de plantación de árboles de Ecosia, es un experto en restauración paisajística, en reforestación y en el efecto que tienen los árboles en el clima”, explica a The Objective la portavoz de la empresa, Jacey Bingler. “Pieter visita nuestros proyectos existentes y potenciales y los evalúa para ver si cumplen con nuestros criterios, mide el progreso y habla con las comunidades locales para asegurarse de que se beneficien de los proyectos”.

Actualmente, Ecosia colabora para reforestar zonas de Burkina Faso, Perú, Madagascar e Indonesia con distintas organizaciones locales. Además de elegir las localizaciones en función de su nivel de deforestación, hay un segundo criterio que destaca la empresa: “Queremos promover la plantación de árboles en aquellos lugares en los que la gente de la zona haya decidido que les interese hacerlo”.

La idea consiste en “plantar árboles donde históricamente ha habido árboles”. Por dos razones: “Al principio no queríamos hacer algo antinatural; el planeta ya se ha convertido demasiado en el jardín de la humanidad y Ecosia quiere escuchar las necesidades de la naturaleza. En segundo lugar, si hay un área donde los árboles crecían de forma natural, al parecer esta zona ofrece un ambiente en el que los árboles realmente pueden prosperar”, justifica la empresa. Pero además de beneficiar al medio ambiente, el proyecto también afecta positivamente a los habitantes de las zonas en las que trabajan, ya que “pueden ganar unos ingresos estables recolectando semillas y plantando los árboles”.

La idea de fundar la compañía, con sede en Berlín, le llegó a Christian Kroll mientras estudiaba Administración y Dirección de Empresas, “una carrera que no es para salvar el mundo”, reconoce en un vídeo en español en el que explica el origen del proyecto.

Le decepcionó “ver que la obtención de beneficios económicos era el único objetivo válido de un negocio”. Así que, al salir de la Universidad, “hizo lo que hace mucha gente al salir de la Universidad: viajar”, explica Bingler. Después de visitar lugares como Nepal, Argentina y Brasil, “pasar tiempo en la selva tropical le convenció de que quería encontrar una solución altamente efectiva y ampliable para luchar contra la deforestación y el cambio climático”.  Hoy dirige un equipo de 19 personas en un proyecto diferente a los que él se había encontrado en la facultad.

Ecosia ha desarrollado también lo que la empresa llama Ecolinks para hacer compras en Internet. Es decir, “links directos a los ítems que estás buscando en una de 200 tiendas online como Amazon, Ebay, TripAdvisor or Macy’s”. La función de estos vínculos es seguir reforestando: “Compra lo que compararías normalmente y nosotros donaremos el 80% de nuestra comisión para nuestro proyecto de plantación de árboles”, explica la empresa, que aclara que esta función no tiene ningún coste para el usuario. Además, en un intento de que el internauta tenga claro que el dinero recaudado realmente está dirigido a la reforestación, la página hace públicos sus informes económicos mensualmente, e incluso incluye las cantidades que paga a las organizaciones con las que colabora.

El objetivo de los mil millones de árboles puede parecer una quimera, pero el crecimiento de la compañía es rápido. Fundado en 2009, el buscador llegó a la barrera del millón de plantaciones en noviembre de 2014. Es decir, en los dos últimos años y cuatro meses, ha plantado más de cinco millones y medio. Además, en 2013 plantaba un árbol cada minuto. Hoy, el ritmo es de uno cada 11 segundos, según la propia compañía. “Hemos experimentando un montón de crecimiento en el último par de meses. Para ser precisos, nuestro número de usuarios se ha triplicado”, detalla Bingler a The Objective. Concretamente, la portavoz revela que la empresa espera “alcanzar los 20 millones de árboles financiados para finales de año. Si seguimos creciendo así y nuestros increíbles usuarios siguen apoyándonos de esta forma, este objetivo que parece tan ambicioso puede ser realizable”.

Apps para los que quieren cambiar el mundo

Clara Paolini

En unos segundos podemos tenerlas instaladas en el móvil, para utilizarlas basta con mover un dedo y la mayoría no cuestan un céntimo. Son apps capaces de hacer del mundo un lugar mejor, aunque sea un poquito. 

No es que gracias a una aplicación vayamos a conseguir parar la guerra en Siria, frenar el cambio climático o hacer que los millones de personas en riesgo de hambruna del planeta reciban remedio inmediato a su desesperación, pero lo cierto es que con un esfuerzo casi nulo, gracias a estas apps podemos crear un impacto positivo sumando granitos de arena.

Puede que sea buen momento para hacer un hueco en la memoria de tu iPhone o Android e incluir aplicaciones un poco más útiles que el Candy Crush o el Pokémon Go. Si eres parte del inmenso colectivo de gente indignada con el mundo que nos rodea, pero aún conservas un ápice de esperanza en el poder del ser humano para cambiar las injusticias, echa un vistazo a esta selección de apps. Puede que incluso consigas  sacar partido a ese pequeño pedacito de poder al alcance de tus manos, ¿por qué no hacerlo?

1. Acabar con el desperdicio de comida

Cada día se tiran a la basura toneladas de comida, un escandaloso desperdicio que en la mayoría de los casos no sabemos cómo evitar. La buena noticia es que existen apps para intentar  solucionarlo:  el objetivo de estas dos aplicaciones es contribuir a la sostenibilidad del planeta mediante la reducción del malgasto de alimentos.

La primera es Too Good to Go, que sirve para aprovechar la comida que los restaurantes piensan tirar al final del día. Los usuarios pueden ver qué hay disponible y reservar sus platos a precios de risa, para luego recogerlos una hora antes de que cierre el establecimiento. La idea original fue de un grupo de amigos daneses que la exportaron a tierras británicas a principios de 2016. De momento está disponible en Brighton, Leeds, Birmingham (escorts), Manchester y Londres, donde ya se han unido a la iniciativa más de un centenar de restaurantes y se espera que, poco a poco, todos podamos aprovechar sus ventajas mediante la progresiva incorporación de restaurantes de todo el mundo a la iniciativa.

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Imagen de la app LeftoverSwap

Pero no hace falta encontrar un restaurante participante para poder aprovechar la comida que sobra; la aplicación LeftoverSwap permite compartir las sobras de comida entre desconocidos. Como lo oyes. Lo que empezó como una broma entre sus fundadores Dan Newman y Bryan Summersett en 2010, ha empezado a resultar una app con miles de descargas. Está claro que no todo el mundo es capaz de comer los restos desconocido, pero según Newman se trata de una idea que está haciendo furor sobre todo entre estudiantes y personas sin recursos.  Su funcionamiento no puede ser más sencillo: desde trozos de pizzas hasta los restos de la cena de Navidad; puedes compartir cualquier plato que no pienses acabarte. Sólo necesitas hacer una foto, escribir una breve descripción, subirla a la aplicación y esperar a que cualquier persona de los alrededores se ponga en contacto contigo para recoger la comida que de otra manera tirarías a la basura.

2. Aprovechar la energía que tu Smartphone no utiliza

Aunque no lo creas, tu teléfono tiene una impresionante capacidad de cálculo, miles de veces mayor que, por ejemplo, la de las computadoras que llevaron al hombre a la Luna. Pero en muchas ocasiones, cuando no estás ejecutando ninguna aplicación, todo ese potencial queda desaprovechado. La aplicación HTC Power To Give destina esa fuerza no utilizada para analizar información de diversos proyectos científicos: desde el análisis de fármacos que podrían curar graves enfermedades, hasta la búsqueda de inteligencia extraterrestre. En su web explican: “Los mil millones de smartphones que hay en la actualidad suponen una enorme potencia de procesamiento combinada. Dona la potencia de tu smartphone durante el tiempo que no lo utilices a una enorme red para proyectos de investigación en todo el mundo. Ayuda al mundo cada noche (probablemente podrás dormir un poco mejor)”. Resulta algo increíble la promesa de contribuir sin hacer prácticamente nada, pero según sus desarrolladores basta con dejar el móvil conectado a una red Wifi y abrir la app durante el tiempo que no vayas a utilizarlo para otra cosa. Tan sencillo como eso.

3. Por un consumo responsable

Aunque pocas veces seamos conscientes de ello, cada vez que compramos algo estamos invirtiendo, contribuyendo con nuestro dinero a legitimar ciertas prácticas, influir en la economía y engrosar los bolsillos de compañías que puede que vayan en contra de nuestra filosofía de vida. Para fabricar este producto que encontramos en  el supermercado, ¿los empleados de la compañía han recibido un trato y salario digno?, ¿se han hecho experimentos con animales?, ¿contiene organismos genéticamente modificados? No siempre resulta fácil conocer de dónde provienen las cosas que compramos, quién está detrás de cada empresa, y la mayoría de las veces no sabemos a ciencia cierta si lo que adquirimos cumple con criterios que consideramos indispensables.

apps-para-cambiar-el-mundo-buycottPara acabar con esta problemática del día a día, aplicaciones como Buycott ofrecen pistas para el consumo consciente. Bajo el lema “vote with your wallet” (vota con tu cartera), la app permite que los consumidores gasten de forma consecuente con su filosofía, identificando a la empresa matriz en el código de barras del producto que uno va a comprar a través de su teléfono móvil. Así, los consumidores estarán informados de la empresas a la que realmente están dando su dinero, pudiendo evitar un financiamiento involuntario a empresas que no cumplen con nuestros mismos criterios éticos.

Gracias a esta aplicación podemos, por ejemplo, evitar productos de las empresas de Donald Trump, boicotear a Monsanto o apoyar compañías que contribuyen a eliminar la discriminación racial. Su desarrollador, el jovencísimo Iván Pardo, aclaraba en un entrevista para Forbes que el objetivo no es moralizar al resto, sino facilitar la información necesario para una toma de decisiones que vaya más allá del precio y características aparentes del producto: “Para mí, era muy importante permitir a los usuarios crear campañas porque no creo que sea el papel de Buycott decirle a la gente qué comprar. Simplemente queremos proporcionar una plataforma que permita a los consumidores tomar decisiones de compra con conocimiento de causa”.

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Escaneando un producto con al app Good Guide. Imagen vía Fast Company.

En la misma línea, la app Good Guide, creada por Dara O’Rourke, científico ambiental y profesor de la Universidad de Berkeley, ofrece también una herramienta para suplir la falta de conocimiento por parte de las personas sobre lo que consumen, dejando expuesta la verdad detrás de diversos productos y abriendo las puertas hacia un proceso de decisión de compra más consciente. Good Guide cuenta con un registro de más de 250.000 productos de diversas categorías con datos de los componentes, procedencia, la marca, empresa, certificaciones, precio e  información adicional relevante que varía según el tipo de producto. Su característica principal son los ratings mostrados junto con cada producto para que el usuario pueda evidenciar el impacto social, medioambiental o en la salud que se desprende de cada uno. Se determinan basados en estudios, investigaciones y procedimientos hechos por expertos, resultado de metodologías fundadas en las ciencias de la información, salud, evaluación medioambiental, de ciclos de vida y de impacto social.

4. Convertir tus fotos, tus apuestas o tu pereza antes de levantarte en una donación

Feedie, para que los 'foodies' donen sus instántaneas
Feedie, para que los ‘foodies’ donen sus instantáneas.

¿Imaginas que cada vez que sacas una foto de lo que vas a comer pudieras compartir un bocado con alguien que lo necesita? Feedie está justo pensada para eso. Por cada foto de comida tomada en uno de los restaurantes participantes que se comparta a través de las redes sociales se donarán 20 céntimos a Lunchbox Fund, la plataforma que provee comidas a los estudiantes de las zonas rurales en Sudáfrica. Con este sencillo mecanismo todos parecen salir ganando: los restaurantes consiguen promocionar sus platos de forma barata, los foodies de Instagram tienen una excusa de más para sacar la fotito de rigor y sobre todo, se recaudan fondos para alimentar a los que están lejos de poder permitirse el precioso plato de restaurante que estás a punto de zamparte. Por ejemplo, en Madrid, el restaurante Du Liban ya forma parte de la red de Feedie, aunque tendremos que esperar un poco para más establecimientos de Europa se unan a la red, ya que por ahora la mayoría están en Estados Unidos.

Y si no encuentras restaurantes, cualquier foto vale para ayudar. Cada vez que compartes una foto en la app Donate a Photo, Johnson & Johnson paga 1 dólar para llevar a cabo los proyectos de la ONG Save the Children. Tan fácil como eso. En lugar de dinero, se puede donar hasta una foto al día, con la garantía de que éstas nunca se utilizarán con fines comerciales.

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iCukoo, el despertador solidario.

Pero compartir fotos no es, por supuesto, la única manera de donar. Por ejemplo, si instalas la app iCucko cada vez que suene la alarma de tu despertador y la pospongas para disfrutar de esos 5 minutitos más en la cama, la aplicación añade la cantidad de dinero que hayas especificado previamente. Una vez hayas acumulado días de remoloneos y llegues a una cifra redonda, la app te pregunta si deseas entregársela a alguna organización. Nada mejor para no sentirse culpable los días de pereza matutina, ya que a fin de cuentas, con este despertador solidario estarás acumulando granitos de arena para una buena causa cada vez que no quieras despegarte de las sábanas.

Y para que las apuestas entre amigos no caigan en saco roto, una solución: la app Budge Challenge hace que la pregunta “¿qué te apuestas?” sea más fácil de responder y de cumplir. Gracias a esta aplicación, el perdedor de cualquier reto que quieras establecer tendrá que hacer una donación, destinándola donde guste a través de su plataforma. Si el Ice Bucket Challenge sirvió para descubrir el gen que provoca el ELA, imagina todo lo que sería posible hacer sumando todas y cada una de las apuestas con las que bromeamos cada día.

5. Ayuda a refugiados

Lamentablemente forma parte de los titulares cada día: millones de personas se ven obligadas a dejar sus hogares huyendo de la guerra, el hambre o las insostenibles condiciones de vida en sus países de origen. Desde el primer mundo, observamos con impotencia cómo los gobiernos gestionan solicitudes de asilo, los esfuerzos de las instituciones y ONGs para aliviar las durísimas condiciones de vida de los centros de refugiados, y la llegada, día tras día, de familias enteras rogando por un futuro. ¿Qué puede hacer una persona normal y corriente contra una crisis de tales magnitudes? Puede que no mucho, pero no está de más intentarlo, o al menos saber que existen pequeños gestos para hacerles la vida más fácil.

Durante los últimos meses han aparecido diferentes iniciativas en forma de aplicaciones móviles que intentan ayudar, de una y otra manera, a los refugiados. Por ejemplo, en Alemania la app Ankommen, creada por varias instituciones como el Goethe Intitut o la Oficina Federal de Refugiados, permite a los recién llegados conocer las normas sociales y jurídicas del país, aprender un nivel básico de alemán, informarse sobre cómo realizar la petición de asilo o buscar  trabajo, y  con características muy similares, en Australia se lanzó la aplicación New Roots, desarrollada por las ONG Settlement Services International (SSI).

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A pesar de lo reducido del equipaje de los refugiados, casi todos tienen teléfonos móviles, pudiendo utilizar este tipo de apps.

También  teniendo como meta la integración de refugiados, en España se está llevando a cabo el proyecto de web y app OpenSpain. Está siendo desarrollada por jóvenes profesionales y estudiantes de países como Siria, Iraq, Irán, Sahara, Venezuela y España con la colaboración de Telefónica Red.es, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, ACCEM y Madrid International LAB, poniendo énfasis en la integración desde la integración.

apps-para-cambiar-el-mundo-acnurPor otro lado, a parte de las app destinadas a facilitar la integración de los refugiados,  la Agencia de Ayuda al Refugiado de Naciones Unidas (ACNUR) ha creado una aplicación cuyo objetivo es la concienciación de la población de los países de acogida.  Mi vida como refugiado es un juego interactivo que nos reta a tomar las mismas decisiones que aquellas personas que viven en situaciones extremas, ayudándonos a ponernos en la piel del otro y concienciando a la sociedad sobre los motivos que provocan que  los emigrantes que llaman ahora a las puertas de Europa.

6. Por la sostenibilidad medioambiental

A (casi) todos nos gustaría que se plantaran más árboles, que reciclar fuera sencillo y poder reducir las emisiones de CO2 con las que estamos deteriorando la capa de ozono. En definitiva, la mayoría querríamos contribuir a un medio ambiente sostenible, y por mucho que en el fondo nos parezca que el destino de la Tierra depende de las grandes empresas, lo cierto es que sí podemos ayudar a su conservación.

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La app Recyclart, con infinitas creaciones a partir de materiales reciclados

Por ejemplo, en España la app GuiaReciclaje (creada por Ecoembes), hace más fácil saber dónde tirar todas esas cosas que no tenemos muy claro dónde dejar. Lo de los bricks, las pilas o los restos orgánicos lo tenemos más o menos incorporado, pero ¿qué hacemos con todo lo que no son ni restos orgánicos ni envases?  Filtrando sobre las características del residuo que tenemos que desechar, nos lleva al final a una pantalla donde nos indica en qué contenedor tenemos que depositarlo. Si en lugar de tirar a la basura lo que ya no usas prefieres darle una nueva vida, prueba la app Recyclart, donde se ofrecen miles de ideas DIY para crear sorprendentes objetos utilizando materiales reciclados. Desde juguetes de aluminio a partir de latas de refresco, pasando por mesitas de café hechas de cajas de zapatos, hasta lámparas que utilizan el plástico de bolsas. Cualquier cosa sirve para intentar hacer de los desperdicios algo útil, creativo e incluso bonito.

Por otro lado, si lo que buscar es llevar a cabo una actitud un poco más ecológica y reducir tus emisiones de CO2, aplicaciones como EcoSpeed o GreenMeter sirven para ahorrar gasolina, y de paso contaminar menos detectando la eficiencia del uso de combustible.

Y para terminar con esta sección de apps “verdes”, ¿qué mejor que plantar árboles jugando? La aplicación Tree Planet, creada en 2010 en Corea del Sur, es un entretenido juego en el que el objetivo es sembrar árboles, pero lo bueno es que cada vez que uno crece en el mundo digital, las organizaciones colaboradoras siembran un árbol en la vida real. Gracias  a este sencillo mecanismo, sus organizadores dicen haber plantado más de 460.000 árboles en ocho países, contribuyendo así a la reforestación de 38 bosques en diferentes partes del mundo.

7. Para hacerte oír, apps de denuncia ciudadana

¿Qué hacer si presenciamos a un energúmeno maltratando a un animal? En España, la app Alerta Animal, creada por el  Observatorio Justicia y Defensa Animal ya ha gestionado más de 400 denuncias. Con esta aplicación, cualquier persona que sea testigo de un caso de maltrato o abandono animal puede hacerlo llegar al equipo jurídico del observatorio de forma gratuita y anónima, para que éstos puedan llevar a cabo las medidas oportunas. Sin embargo, ésta no es la única app de denuncia ciudadana, ya que durante los últimos años, varias decenas de desarrolladores han lanzado diferentes servicios destinados a hacer más sencillo y seguro alertar sobre injusticias.

Los enfrentamientos entre manifestantes negros y la policía en Estados Unidos se han saldado con varias muertes, poniendo de manifiesto la permanencia de un latente conflicto racial englobado bajo el Black Lives Matter.  Estos lamentables incidentes también sacaron a la palestra otra batalla, una lucha que reivindica el derecho a grabar y difundir vídeos que denunciaran la brutalidad policial. Con el fin de proporcionar a los ciudadanos estadounidenses el respaldo institucional y legal necesario para ejercer sus denuncias, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) lanzó la aplicación Justicia Móvil, diseñada específicamente para filmar interacciones con la policía y frenar los abusos.

Ésta no es la única app que ha promocionado la libertad de expresión promoviendo la denuncia ciudadana a través de dispositivos móviles. Por ejemplo, en Venezuela, la organización Transparencia Venezuela ha desarrollado la aplicación Dilo aquí, que permite a las víctimas o testigos de un caso de corrupción, denunciar el hecho o dar el aviso de forma anónima. Otros países como Honduras, también disponen de su propia plataforma “dilo aquí”, y en lugares como México, donde el pago de “mordidas” es una práctica lamentablemente bastante habitual, aplicaciones como Denuncia Ciudadana, sirven para presentar quejas formales en contra de servidores públicos que presenten conductas indebidas o actividades de corrupción.

8. Y las que quedan por llegar…

Esta pequeña lista es tan sólo un repaso a algunas de las mejores aplicaciones útiles para todo aquel que quiera cambiar el mundo, pero lo más probable es que lo mejor esté aún por llegar.  ¿Conoces alguna que merezca la pena mencionar y no esté incluida en la lista?, ¿qué app te gustaría que desarrollaran en un futuro? Buenas ideas de futuro, innovación y cambio, sean bienvenidas.

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