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Populismos, borracheras y Babel

Andrés Miguel Rondón

Foto: CUP
RRSS

El populismo es un estado intermedio de ebriedad política, cuyo desenlace final (la borrachera desmandada) no es otra cosa que la revolución, el desplome del contrato social y la guerra civil. Exagerado, quizás, pero cierto. El licor –la visión maniquea de un sueño utópico, al cual se llega solo tras la destrucción de un enemigo satanizado— es el mismo. Lo que varía es la dosis. Indignados y ‘castas’, catalanistas e independentistas, pobres y ‘oligarcas’, blancos norteamericanos e inmigrantes ilegales, bolcheviques y  burzhuis; sea de izquierda o de derechas, el populismo es un cóctel que se hace con las dos partes de una sociedad cortada, como un limón, por la mitad. Su potencia viene precisamente del contraste y la confrontación. A veces, como en mi Venezuela natal o en la Rusia de hace un siglo, se le agrega algún ingrediente más –petróleo a cien dólares el barril, un sinsentido de guerra mundial— y el narcótico se vuelve francamente intolerable. Tanto que vemos al cielo al alcance de nuestras manos. Y nos lo bebemos a cántaros.

Los seguidores populistas, como los antiguos pensadores totalitarios, creen en el éxito inminente de un sueño. La llegada del comunismo o el regreso de los héroes. El triunfo de la revolución. El futuro de una sociedad sin maldades ni desigualdad. Y en esa creencia construyen torres de Babel, convencidos progresivamente de que sus problemas son producto de la maldad de ‘otro’, y que por tanto la solución es sencilla: acabar con él. Así llegarán al cielo. Y esta narrativa, que parece tonta e incoherente, cala precisamente por lo humana que es. Promete hacer de la política la épica que todos buscamos: dibujando villanos, nos hace héroes. Da esperanza a los desesperanzados ofreciendo, en sus mentiras, más de lo que la vida misma puede dar: la felicidad plena.  Luego viene la resaca. Pero hasta entonces la revolución sucede precisamente en su expectativa. La torre se construye hasta que se cae.

Por tanto el principal antídoto ante tal amenaza no es el debate sino la sobriedad. La afronta principal del populismo no es a la derecha o a la izquierda, o a las fronteras abiertas o cerradas, sino a la visión más sencilla de lo humano. Su materia prima, su mayor y más peligrosa mentira, es hacernos creer tal o cual grupo de gente, en una masa unida, es nuestro enemigo. Mentira no porque no hayan malos entre ‘ellos’, sino porque todos, en alguna medida, lo somos también. Ante los ojos de los demás todos somos culpables. De tantas faltas y pecados que no hace falta contar. En eso todos somos iguales: buenos, malos, capaces de la belleza y la atrocidad. Humanos en toda su complejidad y extrañeza, merecedores del mismo perdón que debemos. Igual de susceptibles de creer en utopías, sufrir sueños imposibles y embriagarnos por falta de esperanza.

La sobriedad, por tanto, no es otra cosa que reconocer que la polarización es un narcótico. Es vernos en el espejo del otro. Reconocer que toda caricatura es ficción. Que nuestra identidad individual va mucho más allá de nuestra postura política.

La cuestión no es, entonces, denunciar a tal o cual grupo populista y aglutinar a sus seguidores en el inverso de otra caricatura. No es discutir si la Unión Europea es viable, o si Cataluña es parte del legado de España. Ni hacer pancartas ni inventar canciones. Eso sería caer en la misma trampa. La respuesta es sentarnos con los seguidores de esos movimientos que tanto nos alarman, y hablar de otras cosas. Darnos cuenta que tampoco somos tan distintos. Apreciar que las soluciones del país o el continente nos afectan a ambos, como también sus problemas. Es demostrar, a ellos y a nosotros mismos, que no somos enemigos. Que tal enemistad es efecto de la tinta panfletaria y la saliva demagoga.

La reconciliación que tanto hace falta (en mi Venezuela, dentro de España, en los propios Estados Unidos) por tanto sucederá, si llega, no en la política sino precisamente en su abstinencia. En el resto de cosas que nos ofrece la vida fuera de la plaza pública. De no lograrla el resultado es conocido. Un país en ruinas. La jaqueca que no se quita sino con tiempo y pan duro. La torre que se derrumba y salpica un pueblo en mil lenguas y pedazos.

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11 libros que inspiran a los tecnócratas de Davos

Risalat Khan

Foto: Evan Vucci
AP

Más allá de si en Davos se decide el destino de la humanidad, lo que sí queda patente es que líderes mundiales de todo el mundo aprovechan la cita para hacer negocios y cerrar tratos. Esos líderes tienen mucho que decir en cuanto a política, economía, industria… y sí, literatura.

Hubo una pregunta que formulé a muchas personas en la reunión: ¿cuál es el libro que realmente lo inspiró o conmovió y que tuvo un rol significativo en su viaje? Estas son algunas de las respuestas:

1. En un encuentro que se centró en los objetivos de desarrollo sostenible, me encontré con la primera ministra noruega, Erna Solberg, una de las siete copresidentes femeninas de Davos de este año. La novela de ciencia ficción feminista Shikasta, de Doris Lessing, la inspiró profundamente.

2. Sundar Pichai, el director ejecutivo de Google, tuvo dificultades para elegir solo uno, por lo que limitamos la pregunta a los libros que había leído en el último año. Su recomendación: The Gene (El gen), de Siddhartha Mukherjee, un libro de amplio alcance que explora en profundidad nuestros propios componentes básicos a medida que adquirimos las facultades para manejarlos.

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El director ejecutivo de Google, Sundar Pichai, eligió El Gen. | Foto: Denis Balibouse / Reuters vía World Economic Forum en Español

3. Karuna Rana es una formadora de opinión global de Mauricio, que lidera una coalición de jóvenes de pequeños estados insulares que crean conciencia y toman medidas en relación con el cambio climático. Destacó los efectos de Conversations with God (Conversaciones con Dios), de Neale Donald Walsch. Según dijo, le ayudó a desarrollar una mentalidad crítica para cuestionar todo y siempre profundizar más.

4. Christiana Figueres —la optimista del clima a quien se le atribuye en gran parte el mérito de reunir a los líderes mundiales para cooperar en el cambio climático— se encontraba en un evento en el que los científicos compartieron la situación actual con empresarios que prometieron su compromiso con la causa. Afirmó que cree profundamente en el poder del amor y está inspirada en la filosofía budista; recomendó Love Letter to the Earth (Carta de amor a la tierra), de Thich Nhat Hanh.

5. En una conversación sobre el estado del mundo con varios economistas galardonados con el Premio Nobel, Angus Deaton subrayó la tragedia de la crisis de los opioides en los Estados Unidos. Propuso el libro The Moral Economists (Los economistas morales), de Tim Rogan, como una obra que no se debe pasar por alto.

6. La socióloga Arlie Hochschild, que formó parte de un panel sobre tecnología y confianza (sobre las fuerzas económicas ocultas a la vista que impulsan muchas de las tendencias tecnológicas que vemos hoy) citó un libro que consideró visionario: Saving Capitalism (Salvar al capitalismo), de Robert Reich.

7. Christie Peacock es una emprendedora social que ha trabajado con agricultores de toda África durante muchas décadas. Mientras dirigía un debate sobre el futuro de los alimentos, manifestó las preocupaciones de los agricultores rurales. Según contó, Being Mortal (Ser mortal), de Atul Gawande, la ayudó a encontrar su camino ante una experiencia de profunda pérdida personal.

8. Winnie Byanyima, que había arrojado luz sobre la desigualdad justo antes de la reunión de Davos al anunciar que el 1% superior de la población obtuvo el 82% de la riqueza mundial el año pasado, debió pensarlo un poco antes de encontrar una respuesta que considerara satisfactoria. Al principio, mencionó las descripciones de la lucha racial de la autora Zora Neale Hurston, pero se decidió por The Second Sex (El segundo sexo), de Simone de Beauvoir.

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Winnie Byanyima eligió ‘El segundo sexo’, de Simone de Beauvoir. Foto: Sunday Alamba / AP

9. Al reunirse con la comunidad de jóvenes Global Shapers en Davos para un franco debate, el fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, señaló que el libro Your Money or Your Life (La Bolsa o la vida), de Vicki Robin, arrojó luz sobre las cosas importantes de la vida.

10. Kate Raworth es autora del libro Doughnut Economics (Economía rosquilla), que trata una cuestión similar pero a una escala más grande y paradigmática. Según afirma, el libro The Divide (La división), de Jason Hickel, la había marcado.

11. Al hablar sobre las interfaces cerebro-computadora y los roles que podrían desempeñar en el futuro, el psicólogo Steven Pinker destacó el libro The Beginning of Infinity (El principio del infinito), de David Deutsch, como uno que para él se destacó de manera especial.

Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

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Cambio climático: la mayor amenaza a la humanidad en números

Redacción TO

Foto: Fernando Bustamante
AP

Cada época tiene su gran mal, el de la nuestra es el cambio climático. Pese a que crece la conciencia sobre esta amenaza, no está entre las prioridades de la amplia mayoría. Muestra de ello no hay que buscarla muy lejos: el último barómetro del CIS perfiló las grandes preocupaciones de los españoles, y ninguna de ellas tenía que ver con el medio ambiente.

“Si no reducimos drásticamente la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero, las consecuencias del cambio climático pueden ser devastadoras”, advierten desde Greenpeace, la organización que ecologista por excelencia que lleva luchando por el medio ambiente desde 1971.

A la lucha contra el cambio climático no ayudan decisiones como la del presidente norteamericano Donald Trump, que en 2017 retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París, el pacto global contra el cambio climático más ambicioso hasta la fecha. Esta era de una de sus promesas electorales más polémicas, pues podría tener graves consecuencias diplomáticas y medio ambientales. Para los escépticos, como Donald Trump, hay una serie de datos de obligado conocimiento:

– La concentración atmosférica de dióxido de carbono, gas que atrapa más calor en las capas bajas de la atmósfera, ha aumentado en más de un 30% desde los tiempos anteriores a la revolución industrial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que apunta también que:

– El 95% de las muertes en desastres naturales relacionados con las condiciones meteorológicas fue en países subdesarrollados.

Más de la mitad de la población mundial vive en una franja costera de 60 kilómetros de ancho, un dato preocupante dada la elevación del nivel del mar, una de las principales consecuencias del cambio climático.

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Las inundaciones son desastres naturales cada vez más frecuentes. | Foto: Doug Mills / AP

– El nivel del mar subió por término medio entre 10 y 20 centímetros durante el siglo XX.

– La escasez de agua afecta ya a un 40% de la población mundial.

– Entre 2007 y 2016 hubo 196 grandes incendios forestales en España, sólo el 37% sucedió en condiciones meteorológicas extremas de temperatura, viento y humedad.

Cambio climático: la mayor amenaza a la humanidad en números 3
El cambio climático también incide sobre la virulencia de los incendios. | Foto: Keith D. Cullom / AP

– Las pérdidas por los desastres naturales alcanzan los 3,8 billones de dólares desde 1980, según el Banco Mundial.

– El promedio global en la superficie del planeta ganó cerca de 1°C entre 1880 y 2015.

Cambio climático: la mayor amenaza a la humanidad en números 1
Una imagen de archivo del embalse de Entrepeñas, situado en la Alcarria Baja de Guadalajara, en el cauce del río Tajo, en 2006. | Foto: Bernat Armangue / AP

– El incremento de temperatura global es el mayor de los últimos 10.000 años.

– El aumento de temperatura podría llegar a los 4,8ºC para final de siglo, según Greenpeace.

– El Acuerdo de París de 2015 fija la meta de limitar el crecimiento de las temperaturas globales medias a 2ºC.

– El dióxido de carbono (CO2) es el principal gas de efecto invernadero de origen antrópico: supone el 76% de las emisiones.

– Las energías fósiles y la industria representaron el 78% de las emisiones entre 1970 y 2010.

– Los principales países emisores son China (alrededor de 24%), Estados Unidos (15,5%), el conjunto de la Unión Europea (11%), India (6,5%) y Rusia (5%).

– Todavía en 2016, el 85% de la energía usada en España provenía de combustibles fósiles o energía nuclear, según Greenpeace.

– Unas 90 empresas son responsables de casi las dos terceras partes de las emisiones mundiales, también según Greenpeace.

Estos datos son solo algunas de las evidencias que hay sobre la mesa en torno a la mayor amenaza a la que nos enfrentamos. De esto depende mantener nuestro planeta, donde vivimos, en pie y hacer habitable nuestro mundo.

El sector energético, debido a su uso de energías sucias —petróleo, carbón y gas—, es uno de los mayores contribuidores al calentamiento global, según apuntan desde Greenpeace. “En España, las grandes eléctricas —Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa— siguen apostando por una energía contaminante en la que no tienen cabida las renovables, por eso trabajamos para que este modelo insostenible cambie”, asegura la organización verde.

Los ecologistas defienden que “la revolución energética en manos de la ciudadanía es el camino” para luchar contra el cambio climático. Con las energías renovables se conseguirán paliar los efectos del cambio climático y lograr una eficiencia energética que “generará puestos de trabajo y reducirá los costes de electricidad”, afirman.

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La nueva tendencia en Instagram: pedir matrimonio con un aguacate

Redacción TO

Foto: @fooddeco
Instagram

Las propuestas de matrimonio innovadoras llegan a lugares inimaginados. En nuestra realidad virtual, medida por likes, arrodillarse con el anillo en la mano, para algunos, ya no es suficiente. Ni siquiera basta con colocar el aro en una porción de tarta o correr el riesgo de la humillación pública en un estadio. Algo más peculiar está sucediendo. Se trata de la propuesta del aguacate.

A principios de este mes, un estilista y fotógrafo de comida publicó la imagen de un anillo de diamantes acompañado del texto “etiqueta a alguien que debería hacer su propuesta así”. Lo cierto es que muchas personas contestaron diciendo que desearían que les pidieran la mano de esa forma, según se lee en la cuenta de @fooddeco.

Pero, pedir la mano con un aguacate no es sólo una posibilidad en Instagram. Para algunas personas, ya es una realidad. Sin embargo, no todo son ventajas, y esta llamativa manera de proponer matrimonio tiene un inconveniente. Al incrustar la joya en una fruta hay que pensar que ésta se pudre rápidamente y se vuelve pegajosa, aspecto que debe tenerse en cuenta sobre todo a la hora de colocar posteriormente el anillo en la mano de la novia/o.

Every hippie girl’s dream proposal. #avocadotoast #avocadoproposal

Una publicación compartida de Mindful as F*ck (@mindful__af) el

Visto lo visto, ¿será que esta extraña y curiosa (quizá sana) idea de pedir matrimonio a través de un aguacate, se convertirá en una tendencia extendida o será simplemente una moda pasajera de redes sociales?

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Cataluña para los catalanoparlantes

Ricardo Dudda

Foto: Bernat Armangue
AP

El debate lingüístico en Cataluña nunca ha tenido que ver con la lengua, sino con la cultura.
Un ejemplo es una frase como “Cataluña es el catalán”, que se ha usado en los debates
sobre la inmersión lingüística esta semana y que difícilmente puede defenderse como una
idea liberal (lo digo porque quien la ha usado es un liberal socialdemócrata, y porque un
partido progresista como el PSC es un gran defensor del monolingüismo en la escuela).

La defensa de una sola lengua en una sociedad plurilingüe va contra el pluralismo liberal, y
en cierto modo recoge el argumentario nacionalista, que considera la lengua uno de los
hechos diferenciales. Para los clásicos nacionalistas, como Herder, la lengua refleja un
modo de pensar y una forma de ser. La lengua es la esencia del nacionalismo: una nación
para cada lengua.

Uno puede usar argumentos pragmáticos para defender la inmersión lingüística, como la
idea de que es una manera de elevación social (los castellanoparlantes catalanes tienen
mayores cifras de fracaso escolar que los catalanoparlantes). También se suele decir que la
inmersión es el gran consenso de la sociedad catalana, pero un estudio de Roberto Gravia y
Andrés Santana muestra que es falso: “existe un alto nivel de consenso sobre el modelo
lingüístico de las escuelas, pero el rasgo definitorio de dicho consenso es la pluralidad
lingüística, no la posición hegemónica de ninguna de ellas: los votantes de todos los
partidos coinciden en que al menos un 28% de las clases deben ser en catalán, un 25 % en
inglés, y un 20 % en castellano; y difieren en cómo debe impartirse el 27% restante de
horas.” Gravia y Santana afirman que “la sociedad catalana está muy lejos del amplio
consenso a favor de la inmersión lingüística, que más parece ser un mantra que reflejo de
las preferencias de la sociedad catalana”.

Al defender el modelo monolingüe se defiende la idea nacionalista de que la lengua catalana
ha de preservarse per se, sin importar su número de hablantes (son más los
castellanoparlantes en Cataluña que los catalanoparlantes). La lengua se defiende porque es
un bien en sí mismo. De ahí a preservarla para que no se contamine de otras lenguas (que
es lo que hacen las lenguas y así es como se forman) hay muy poco.

Esto crea situaciones difícilmente explicables, como explica Félix Ovejero: “que la lengua
mayoritaria y común en Cataluña sea el castellano y que sin embargo no sea la que
proporciona identidad nos lleva a situaciones conceptualmente complicadas”. La lengua va
antes que la ciudadanía. Es un argumento nacionalista. Al defender la lengua se defiende
una especie de esencia y cultura inmutable. Es una lógica peligrosa, que los más radicales
han usado para defender su idea de “Cataluña para los catalanes”.

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