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La novela siciliana de Miguel Blesa

Antonio García Maldonado

Foto: SERGIO PEREZ
Reuters

Es mítica la visita que en El Padrino II hace el abogado de la familia Corleone, Tom Hagen, a un pentito Frank Pentangelli apunto de hablar ante el tribunal que investiga a la Mafia siciliana en Estados Unidos. Pentangelli es un hombre protegido por las autoridades, por lo que sólo cabe apelar a su (mala) conciencia.

–Siempre te ha interesado la política, la historia. Ya hablábamos de la trascendencia de Hitler en el 33 –arranca Hagen.

–Sí, sigo leyendo, tengo un montón de libros.

–Tú fuiste de los pioneros… De los que soñaban con que la familia debería organizarse. Y copiasteis mucho las antiguas legiones romanas, jefes y soldados… Aquello funcionó.

–Sí, desde luego que funcionó, eran días gloriosos aquellos, y nosotros el Imperio Romano, la familia Corleone era un Imperio Romano…

–Sí… Lo fue… Frankie, si fallaba un complot contra el emperador, los conspiradores tenían una oportunidad para que sus familias conservaran sus bienes.

–Sí, pero sólo los ricos, Tom. Los pobres lo perdían todo, se lo quedaba el emperador… a no ser que fueran a su casa y se suicidaran, así no ocurría nada y sus familias… sus familias tenían resuelta su vida.

–Sí, una solución buena… Única.

Mi hermano Rafa me ha recordado esta escena al calor del suicidio de Miguel Blesa. Algunos hechos no muy distintos han sucedido en Majer, el territorio imaginario de sus novelas. El hermano del expresidente de Caja Madrid fue notario en nuestro pueblo, donde se le recuerda como un hombre íntegro, cabal, cercano. Firmó muchas de las hipotecas que concedían los bancos –entre ellos Caja Madrid– durante la obnubiladora burbuja inmobiliaria que late de fondo en la muerte de su hermano. Uno no puede dejar de pensar en el sufrimiento que el comportamiento de Blesa causó en su familia, y en el postrero intento del vilipendiado banquero por expiar inútilmente sus culpas. No hay juez más severo que la propia conciencia, y Blesa gritó con su suicidio que un tal Hagen iba a visitarlo cada día, y que si iba y le zarandeaba, es que aún era un ser humano digno de pena. Su desesperación y el ocultamiento de su hundimiento –como confirma la familia– nos hacen pensar en el arrepentimiento, y esa es quizá la última muestra de humanidad de hombre que no dio demasiadas muestras de ellas durante muchos años.

Las circunstancias de su suicidio también hablan: vuelve de noche a la tierra que le vio nacer, sin equipaje, desayuna con los amigos y, antes de desaparecer de la escena con una mala excusa relacionada con su coche, le da el número de móvil de su mujer a uno de los amigos congregados en el coto de la sierra. “Por si tienes que llamarla”, le explica. Ha contado un psiquiatra en la radio que la vuelta a un lugar querido es un patrón de conducta habitual en los suicidas. Recuerda a algunos pasajes y a la atmósfera de ciertas novelas de Leonardo Sciascia. Un lugar apartado, personas poderosas y búsqueda de un sentido, como en Todo Modo, una de las novelas más conocidas del siciliano, llevada al cine en 1976 por Elio Petri, con Marcelo Mastroianni en el papel protagonista.

Y, cómo no, también parece un caso del comisario Montalbano, el policía siciliano creado por Andrea Camilleri, nacido en Porto Empèdocle, cerca de Agrigento, el pueblo de Sciascia y de Luigi Pirandello. Los lectores de su saga –y los seguidores de la estupenda serie de la RAI que la adaptó para la televisión– sabemos del gusto del policía de Vigàta por los casos que trascienden el propio hecho de la muerte violenta, por los sucesos que retratan un momento histórico convulso o un estado del alma. Este sería uno de esos casos que le atraparían hasta la insania. Montalbano ha visto a más de un retornado a Sicilia para vivir sus últimos días, a más de un corrupto o un mafioso con mala conciencia, a más de un suicida inesperado. El comisario, hombre duro y hosco, es incapaz de evitar un último gesto de pena y lamento por ellos. Es el personaje de ficción que más se me parece al ideal del “ironista melancólico” que reclama Manuel Arias en La democracia sentimental.

Una condena judicial con obligaciones pecuniarias, multa y cárcel habría reparado a muchos, a demasiados. Pero su mala conciencia –que no su consecuencia extrema, el suicidio– nos repara, aunque sea mínimamente, a todos.

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Cuando fui un trozo de carne en un Congreso de columnismo

Lorena G. Maldonado

Foto: Lorena G. Maldonado

Estos días se ha formado el zafarrancho en redes con el cartelito del II Congreso ‘Capital del columnismo’ porque, qué extraño, quién iba a augurarlo, pero aquello es una siembra de bálanos. Precaución a los viandantes: lo mismo te das un paseo por León entre el 18 y el 20 de octubre y te acaba golpeando el cráneo un testiculario intelectual: nadie está a salvo de este granizo nuestro, de este cielo tapizado de escroto, de esta nube negra que derrama Axe. 

Me han venido a la cabeza tiernos recuerdos, claro, porque una es una sentimental -¿no ven que soy mujer?-. La primera vez que oí hablar de este congreso -al que, por cierto, asisten firmas que aprecio y de nada tienen la culpa- fue el año pasado, allá por abril, cuando un compañero me pasó una columna que había publicado en El Mundo Ricardo F. Colmenero, en la que relataba con sorna cómo sus compadres y él habían aprovechado la excursión columnística para sacudirse de una vez por todas “el malditismo”. En ese texto aparecía mi nombre. Cito: “Uno de ellos [alumnos de primero de carrera] soltó la frase más canalla de las jornadas, cuando confesó que tanto él como cuatro colegas se habían matriculado en periodismo solo por lo buena que estaba Lorena G. Maldonado. Traté de unirme a las nuevas generaciones confesando que me había enamorado de los pechos de una oyente, pero me escuchaban con tristeza (…)”. 

Me quedé atónita, acojonada por ese exceso de confianza que no era más que una bravuconada. Pensé: coño, una toda la vida estudiando, escuchando con atención al que sabe, leyendo por las noches, escribiendo mucho y borrando más, siendo mi más implacable hater –en definitiva, peleando por la voz propia, que mira que cuesta parirla- para acabar en la columna de este majadero siendo tratada como anzuelito físico para que cuatro chavales se apliquen en el oficio. Cuatro niñatos que no tienen, ni por asomo, la responsabilidad del columnista que recoge la anécdota y que además les ríe las gracias con otro comentario maloliente -el de las mamas de la chica del público-, todo envuelto en ese aura de premeditado patetismo que buscaba Colmenero. Otra cosa no, pero ahí, bravo. Bien conseguido.

Hubiese sido elegante citar a una compañera de profesión -no sé, se me ocurre- para referirse a un texto suyo, qué más da si en tono de crítica o alabanza. Este columnista sólo tiene derecho a juzgar algo de mí, algo completamente expuesto, que es mi trabajo o, si quiere, mis opiniones. Lo demás es machismo. También dudé mucho sobre si se hubiese referido en esos términos a una compañera consolidada, madura, que llevase toda la vida escribiendo en prensa y tuviese ya edificada una firma. Supongo que no, porque el machismo es cuestión de poder y baraja también con quién medirse en público. Entiendo que es más fácil mofarse de una don nadie como yo, que entonces llevaba tres meses en El Español: ésta es la lógica de la cobardía.

Fue gracioso, porque el tipo -Colmenero- puso un tuit en el que citó a todas las personas mencionadas en el artículo excepto a mí, terminando de demostrar cuán pesados carga los dídimos, dando por redondeado el desbarre. Yo sentí una mezcla de rabia y de vergüenza, pero esta última me la arranqué rápido -ya sólo faltaba- y al final se me quedó no más que un hilillo de mala baba en la memoria. La impotencia que experimenté me la voy curando, porque gracias a la generosidad de este medio desde hace meses tengo un espacio libre donde sacudirme justicias poéticas. En general, me he puesto las pilas. Ya no paso ni una.

Si yo quisiera que se me mentase por algo relacionado con la carne, me habría dedicado a otra cosa -es probable que con poco éxito, porque ahí están la báscula y el espejo-, pero si mi faena es escribir, y tengo la fortuna de dedicarme a ello, es en esencia para desaparecer corporalmente del texto y que salga a flote sólo la idea y la mirada, que, oigan, tienen algo que ver con el género pero también lo trascienden.

Lo dice la magnífica Siri Hudsvet en La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres: “¿Quién tiene sexo, el escritor o la obra? ¿Pueden ser contrarios? Si el narrador de la letra impresa es un hombre, ¿eso convierte al libro en masculino?”. Hudsvet -a la que muchos tristemente conocen sólo por ser la esposa de Paul Auster, buena prueba de cómo está el percal- explica que es estúpido pensarnos monolíticos cuando escribimos y cuando leemos, porque una mujer como ella bien puede aguardar hombres dentro, personajes masculinos queriendo hablar. “Esto es posible porque no somos ratas, sino seres imaginativos capaces de salir de nosotros mismos y, durante un rato al menos, convertirnos en otra persona, joven o vieja, cuerda o loca, mujer u hombre”.

La universalidad. Qué deseo. A eso hay que aspirar, y no a convertirnos -las mujeres- en una sección de “literatura femenina” en las librerías ni en una puta revista dominical sobre cocina, hijos y belleza. Hay que guerrear por la universalidad. La vida es una y a todos nos incumbe por igual. Los estilos son libres, o eso pretendo, ahora que las niñas ya no tenemos que ponernos corsé ni dejar las subordinadas para los machos. También Virginia Woolf se despedía así en su ensayo Una habitación propia, buscando la androginia al redactar, la indistinción del género. Como ese Shakespeare que escribía más allá del sexo, rayano en lo absoluto. Sólo como ser humano. Pero bueno, ¿qué más hay?

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Lo que dice la prensa extranjera del referéndum de Cataluña

Néstor Villamor

Con el referéndum independentista de Cataluña del 1 de octubre a la vuelta de la esquina, muchos medios de comunicación de todo el mundo ya empiezan a hacerse eco de cómo evoluciona la situación en la región. Las elecciones han sido prohibidas por el Tribunal Constitucional y el Gobierno central insiste en que la consulta no se celebrará. Con todo, la Generalitat sigue adelante con el proceso. Así es como la prensa internacional habla de los comicios.

Financial Times (Reino Unido)

Uno de los diarios económicos más influyentes del mundo se muestra contundente en un editorial publicado recientemente sobre el problema catalán: “Cualquier proclamación de una Cataluña independiente carecería de legitimidad política“. El Financial Times apoya su tesis en dos argumentos: la violación de la Constitución Española y los procesos independentistas llevados a cabo por otras democracias en el mundo.

Además de recordar que el referéndum viola el artículo 2 de la Carta Magna, el rotativo londinense expone que “fuerzas proindependentistas que van desde nacionalistas de centro-derecha a izquierdistas radicales ganaron una estrecha mayoría de escaños, pero no alcanzaron la mayoría de los votos emitidos”, lo cual no las legitima, considera el diario, “para acelerar el programa secesionista”. Y continúa: “Aun así, el Gobierno y el Parlamento regionales han seguido adelante y de una manera que se salta los procedimientos democráticos apropiados para un asunto de tanta importancia”.

“Cuando Quebec votó sobre la separación con Canadá en 1995 y cuando Escocia votó sobre la secesión de Reino Unido en 2014, tuvieron el consentimiento del Gobierno central y lo hicieron de acuerdo a la ley. Cuando los tres Estados bálticos [Estonia, Letonia y Lituania] declararon la independencia de la Unión Soviética en 1990-91, tenían todo el derecho a hacerlo porque Josef Stalin les había robado su Estado y libertad en los 40. Ninguna de estas condiciones se aplica a Cataluña y España”.

E insiste en que la consulta “no establece un mínimo de votos para ser válida”, así que “una pequeña minoría del electorado podría activar la declaración de independencia”. Y sentencia: “En estas circunstancias, y teniendo en cuenta la pasión que ha levantado la legalidad del voto, cualquier proclamación de una Cataluña independiente carecería de legitimidad política”. El diario considera que el objetivo de la Generalitat “no es declarar la independencia, que sería un gesto retórico vacío, sino provocar unas elecciones anticipadas con el objetivo de aumentar el apoyo a la coalición proindependentista”. Según el diario, lo que pretenden los independentistas es que el Gobierno central “aplique una mano tan dura” que les haga “mostrarse como víctimas de la represión política”.

El Financial Times también guarda críticas para el Constitucional: “El paso esencial para ambas partes es abrir negociaciones” para actualizar el Estatut, “aprobado por las Cortes españolas y catalanas y por los votantes catalanes en un referéndum, pero paralizado de forma poco sabia por el Tribunal Constitucional”.

The National (Reino Unido)

En el lado opuesto se encuentra un periódico también británico, en este caso, escocés. The National, un diario de línea editorial independentista (de hecho, empezó a imprimirse el 24 de noviembre de 2014 para dar respuesta a la demanda de un diario de corte secesionista por parte de la población escocesa), sacó en su edición del jueves una página desplegable con una estelada para mostrar su apoyo al independentismo catalán. El titular, en primera página, del rotativo no deja lugar a dudas: “¡Muestre hoy su apoyo a Cataluña con su National! Hágase una foto sosteniendo nuestro póster de la página central y tuitéelo usando #ScotsForCatalonia [#EscocesesPorCataluña]”.

Lo que dice la prensa extranjera del referéndum de Cataluña

El hashtag no llegó a convertirse en trending topic (tema del momento), pero sí logró que el ex ministro principal de Escocia Alex Salmond se uniera a la iniciativa. “Apoyo el derecho a decidir de Cataluña”, defiende Salmond.

Una diputada independentista del Parlamento escocés, Carolyn Leckie, lamentaba la situación en un artículo de opinión publicado el pasado 18 de septiembre. Después de criticar la poca cantidad de información que encontraba en la prensa internacional sobre los acontecimientos, mostraba su sorpresa por la respuesta del Gobierno central para frenar la consulta. “Policía armada en las calles. Políticos acusados de pervertir el curso de la justicia. Más de 700 alcaldes electos -tres cuartos del total- amenazados con ir a la cárcel. Redadas en imprentas. Editores amenazados con cargos criminales. Amplísimas cantidades de material impreso incautado. Páginas web oficiales cerradas. Y una declaración de intentar terminar con la autonomía catalana”, protestaba.

“Todo esto para detener al gobierno electo de Barcelona de celebrar un referéndum –una iniciativa apoyada por el 70% de la gente en Cataluña-“, continuaba. “Puede que Francisco Franco haya muerto hace tiempo pero parece que su fantasma continúa acosando los pasillos del poder en Madrid”, opinaba, antes de comparar los esfuerzos separatistas vascos y catalanes. “En contraste con el País Vasco, el movimiento por la independencia en Cataluña siempre ha evitado la violencia. Pasé allí un tiempo hace unos años, invitada por unos activistas proindependencia para hablar en una serie de encuentros”, relataba.

“La gente me dijo entonces que el Gobierno español no se detendría por nada para bloquear cualquier paso hacia la independencia catalana. Me pareció difícil creer que un país de la Unión Europea en el siglo XXI pudiera bloquear el derecho de una nación constituyente a la autodeterminación”, explicaba, antes de criticar al Ejecutivo central. “El Gobierno español invoca la Constitución de 1978 para defender su hostilidad a la democracia. Pero el mundo ha seguido girando en estos últimos 40 años. Nadie de menos de 60 años ha votado esa constitución“.

The Times (Reino Unido)

Una postura intermedia es la que ha mostrado el británico The Times en un editorial publicado el pasado miércoles. Por una parte, entiende la postura del Gobierno central: “Rajoy insiste, de manera correcta, en que un voto por la independencia choca frontalmente con la Constitución, que alude a la ‘indisoluble unidad de la Nación española'”. Por otra parte, acusa al presidente de utilizar “tácticas de mano dura” y considera que Rajoy “podría explicarse mejor si pareciera menos abusón”. En un tono moderado, el diario londinense aboga por una solución intermedia: “El Gobierno español debería permitir que el referéndum siga adelante aunque rompa la Constitución pero tratarlo de la misma manera que el voto simbólico por la independencia de 2014. Es decir: declararlo legalmente no vinculante“.

The Independent (Reino Unido)

Ya fuera del ámbito de la opinión y centrados en enfoques puramente informativos, muchos otros diarios del mundo han cubierto la información. El británico The Independent, por ejemplo, habla de una “crisis de identidad catalana”.

Lo que dice la prensa extranjera del referéndum de Cataluña 1

La Repubblica (Italia)

El italiano La Reppublica va un paso más allá y habla abiertamente de “guerra catalana”.

Lo que dice la prensa extranjera del referéndum de Cataluña 2

Jornal de Notícias (Portugal)

El Jornal de Notícias portugués, por su parte, destaca que “Madrid usa la fuerza contra los independentistas”.

Frankfurter Allgemeine (Alemania)

“La policía española arresta a doce separatistas”, destaca el diario alemán Frankfurter Alllgemeine en su edición digital. Informa también de que, según “se dice en Madrid”, “el Gobierno español nunca permitirá una separación de Cataluña”.

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Algunos héroes tienen cuatro patas: Frida, la perra que ha rescatado a más de 50 personas

Redacción TO

Foto: Armada Mexicana
Twitter

México trata de sobreponerse a la destrucción de un sismo de 7,1 grados que ha dejado al menos 280 muertos, entre ellos, más de 30 niños en una escuela en la capital y otros cuatro estados del país. Entre las ruinas, han resaltado los gestos de los rescatistas, profesionales y civiles, que se han dejado la piel por seguir encontrando a personas con vida. A todos se les ha agradecido la valentía. Pero una de ellos ha acaparado la atención de todo el mundo. Su nombre es Frida, tiene cuatro patas y siete años. Esta perra labrador de la Marina mexicana ha rescatado con vida a más de 50 personas en los últimos desastres naturales en los que ha participado en México, Ecuador y Guatemala.

No es la única: alrededor de una veintena de perros han acompañado a las fuerzas de rescate en los últimos sismos que han sacudido a México en el último mes. Pero Frida ha conquistado las redes desde que la Armada Mexicana difundiera fotos de ella equipada con cuatro botitas y unas gafas para poder moverse por los escombros y que el humo y los objetos afilados no la dañen.

Desde cachorra, Frida fue entrenada por la Armada de México para rescatar a personas que son víctimas de desastres naturales. La labrador rubia ha ayudado a rescatar 12 personas en Juchitán, el municipio más afectado por el terremoto de magnitud 8,2 del pasado 7 de septiembre, según ha informado la Marina a Verne. Ahora está trabajando en la zona de la escuela Enrique Rébsamen, donde el derrumbe del edificio ha ocasionado la muerte de 19 niños y donde se siguen buscando supervivientes.

En un paseo de la armada mexicana, Frida iba situada en uno de los camiones y fue recibida con vítores entre los asistentes:

Varios ilustradores también han querido brindarle su particular homenaje dibujado a estos héroes de cuatro patas:

Aunque Frida ha sido sin duda la más famosa de los perros de rescate de esta semana, los medios locales no olvidan tampoco a Eco, Titán y Vil:

La razón por la que se utilizan estos animales en las misiones de rescate, así como en la detección de explosivos o de drogas, es por su agudo sentido del olfato.

Continúa leyendo: Netflix amenaza con destronar a HBO en los Emmy de 2018

Netflix amenaza con destronar a HBO en los Emmy de 2018

Redacción TO

Foto: MARIO ANZUONI
Reuters

Todavía con la resaca de los Emmy de este año a las espaldas, el papel de Netflix en los premios de la televisión estadounidense hacen pensar ya en la edición del año que viene. En lo que llevamos de siglo, HBO ha sido la cadena que más nominaciones ha acaparado cada ceremonia, un estatus que ha mantenido de manera ininterrumpida. Pero puede que esa corona cambie de cabeza en 2018 ya que Netflix, que empezó a producir contenidos propios en 2013, le pisa los talones a la cadena de Juego de Tronos.

En la pasada ceremonia, HBO mantuvo su primer puesto en el podio de nominaciones gracias a sus 110 candidaturas. Pero la cifra se queda peligrosamente cerca de las 93 de los productores de Grace and Frankie. Las ficciones más nominadas del servicio de streaming fueron la serie de nostalgia ochentera Stranger Things (con 19 candidaturas), la coproducción británica y estadounidenseThe Crown (con 13) y la mezcla de drama y comedia sobre una actor indio que intenta hacerse hueco en Estados Unidos Master of None (con ocho).

Y el ascenso de la presencia de Netflix en los premios más importantes de la televisión estadounidense (y del mundo) ha sido meteórica desde que irrumpió en 2013. Ese año, el servicio de streaming se tuvo que conformar con un modesto 2,5% de las nominaciones.

Pero en solo cuatro años, se ha convertido en la segunda serie con más presencia en los Emmy al acaparar el 14,6% de las candidaturas. Es una una cifra a tener en cuenta, ya que roza (y amenaza) el 17,2% de HBO que, por el momento, es líder indiscutible de los galardones.

Con todo, Home Box Office tiene un importante as en la manga: Juego de Tronos. La serie de poder, guerra y fantasía batió en la edición del año pasado el récord en nominaciones y se llevó el premio a la mejor serie dramática por segunda vez consecutiva.

Sin embargo, por una decisión de la propia cadena, la emisión de la exitosa séptima temporada fue pospuesta. Por este motivo, la ficción no fue elegible en la edición de 2017. Uno de los requisitos para optar a un Emmy es que el último capítulo de la temporada de cualquier programa se emita antes del 31 de mayo y la séptima entrega de Game of Thrones se emitió entre el 16 de julio y el 27 de agosto.

Netflix amenaza con destronar a HBO en los Emmy de 2018 1
El probable éxito de ‘Juego de Tronos’ en los Emmy de 2018 es el balón de oxígeno que necesita HBO para mantenerse a la cabeza.

El año que viene, sin embargo, Juego de Tronos sí podrá optar a un nuevo chorro de galardones y esto puede terminar siendo el balón de oxígeno que necesita HBO para mantenerse a la cabeza en las nominaciones de los premios.

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