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Versos fúnebres para el procés

Antonio García Maldonado

Foto: PASCAL ROSSIGNOL
Reuters

No da más de sí. Cada minuto que pasa es una losa en el prestigio y las posibilidades futuras de un proyecto político que reclama, a su vez, ser parte de la Unión Europea. La tragicómica huida de Puigdemont a Bruselas, lejos de internacionalizar el “conflicto”, ha extendido el miedo a los nacionalismos en el resto de la UE, que reacciona y toma nota. La solidaridad con España en el exterior crece al mismo ritmo en que lo hace la pulsión interior por defender la unidad y la democracia constitucional. Quién lo hubiera dicho hace dos meses.

En su huida hacia adelante, el ex president ha actuado –y actúa– como vacuna preventiva y acelerador de la integración comunitaria, y como costurero de los jirones nacionales en España. Su poder taumatúrgico ha conseguido disolver de golpe algunos complejos bien arraigados, como la urticaria hacia la bandera, la simpatía política progresista hacia los nacionalismos periféricos o el tabú ante la recentralización de competencias. Su hoja de resultados es desoladora: pérdida del autogobierno, división social, irreparable crisis reputacional de su movimiento político, incertidumbre e incluso recesión económica, abandono de aliados históricos, fortalecimiento de rivales políticos y horizonte penal sombrío.

El viaje de Puigdemont y sus exconsejeros (que patéticamente ellos presentan como un celiniano “viaje al fin de la noche”), así como las declaraciones ante el Tribunal Supremo de los miembros de la Mesa del Parlament acatando el 155 y hablando del poder exclusivamente “simbólico” de la declaración de independencia, dejan clara una cosa: el tránsito de la etapa mesiánica a la del sálvese quien pueda. Del romanticismo político se ha pasado a un miedo hobbesiano básico, aun travestido con una épica de cartón piedra para la campaña electoral que no alcanza a esconder en algunas miradas vidriosas un lamento de fondo: “¿cómo he llegado hasta aquí?”.

Decía Paul Valéry que “todo el que participa en una discusión defiende dos cosas: una tesis y a sí mismo”. La segunda parte del epigrama parecía olvidada en muchos sectores independentistas, pero quién puede echar en cara a nadie que intente evitar la cárcel y acabar sin patrimonio. Más razonable parece reprochar a esos líderes el engaño previo durante tantos años. Y autorreprocharse la candidez para dejarse engañar a estas alturas de la Historia cuando te venden una moto averiada nacionalista en la Europa democrática y en construcción del siglo XXI.

Recuerdo estos días unos versos oscuros de José Hierro sobre el sinsentido de la vida que se amoldan a la perfección al sinsentido del funesto procés: “No queda nada de lo que fue nada. / (Era ilusión lo que creía todo / y que, en definitiva, era la nada). / Qué más da que la nada fuera nada / si más nada será, después de todo, / después de tanto todo para nada”.

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Ana Villanueva, la emprendedora que consigue lo imposible: vender tu casa en menos de una semana

Bea Guillén Torres

España, ese país al que el estallido de la burbuja inmobiliaria sumió en una crisis de la que todavía trata de salir, tiene uno de los mercados inmobiliarios más opacos de Europa. Y esa es una de las razones por las que la emprendedora Ana Villanueva ha decidido intervenir en Madrid con su startup: Tiko. Se trata de una de las primeras empresas de proptech de compra y venta de propiedades en España. Para los que anden perdidos, el proptech  es una de las tendencias tecnológicas que más ha despuntado estos últimos dos años y que promete romper su techo en el 2018. Consiste en llevar la tecnología al sector inmobiliario (al property en su término en inglés). Es lo que el fintech al sector de las finanzas o el insuretech al de los seguros. El mercado inmobiliario ha tenido muy poca evolución digital, por lo que el objetivo de las compañías proptech es hacerlo más eficiente y transparente con tecnología.

¿Qué le lleva a una emprendedora de 35 años a meterse en ese laberinto que ha sido siempre el mercado inmobiliario en España? Pues justo eso: el laberinto. “A mí me atrae el problema que estamos resolviendo: que es muy difícil vender tu casa. Si quieres vender tu casa no existe una forma rápida y fácil de hacerlo. Es un problema muy real con el que mucha gente se siente muy identificada”.

Este no es el primer proyecto de Villanueva que después de seis años en consultoría, de montar una startup de crowdfunding de música en EEUU avalada por un ex CEO de la Warner Bross, y de pasar varios años de experiencia en Job&Talent en México, volvió a España para revolucionar un sector.

Mucha gente me pregunta: ¿pero cómo lo vas a conseguir tú?“. Con dos ingredientes clave: ahorrando costes con la tecnología y convirtiéndose en los compradores finales de las viviendas. El proceso es muy sencillo: un usuario entra en la web de Tiko e inicia una solicitud online de venta de su casa. Después responde un cuestionario telefónico con los datos básicos de la vivienda (dirección, habitaciones, metros, ascensor…). La startup hace una valoración y hace una oferta al vendedor. Todo sin ver la casa. Si este acepta, entonces los técnicos van a hacer la inspección y a comprobar que los datos son reales. Si es así, se compra la vivienda. Así, de fácil.

Ana Villanueva, la emprendedora que hace posible con Tiko que vendas tu casa en tres días 1
La página web de Tiko, una de las primeras empresas de proptech de España. | Foto: Tiko

“Este sistema nos permite no tener que ir a ver la vivienda de gente que no esté de acuerdo en venderla por ese precio. Es un filtro muy fuerte, y un sistema más ágil y eficiente. Pero no compramos sin ver. Si no se corresponde: ajustamos precio o decimos retirar la oferta”, explica Villanueva.

De esta forma, la tecnología acorta los tiempos del proceso y la decisión de ser compradores finales, dinamita el modelo tradicional de intermediarios. “Podemos comprar una casa en pocos días, porque lo hacemos nosotros mismos, no tenemos que encontrar a otro que luego nos los compre. Asumimos ese riesgo”. Para poder empezar, Tiko consiguió una financiación de 35 millones de euros en el que hay fondos de importantes inversores como Rocket Internet y Cabiedes, y financiación bancaria.

Tiko puede hacer hacer la valoración de la casa sin verla porque cuenta con un sistema de control de inmuebles y conoce precios de cierre de viviendas similares en la misma zona. Villanueva asegura que, a pesar de hacerlo tan rápido y fácil, compra a un precio competitivo. “Nuestro modelo de negocio se basa en volumen y agilidad, es decir, no nos llevamos márgenes grandes, pero actuamos sobre un volumen considerable de inmuebles“.

600 transacciones en un año

Su objetivo es que Tiko realice, en cada ciudad que abren, el 1% de las transacciones inmobiliarias de tres a cinco años. En España, han desembarcado en Madrid porque es el mercado más atractivo. “Hay 60.000 transacciones inmobiliarias al año. Pretendemos hacer 600 en este tiempo. Es un volumen considerable, pero las vamos a realizar a lo largo del año”. Una de las peculiaridades del modelo es que Tiko no es competencia de las agencias puesto que también les compra a ella inmuebles directamente.

Pero con una condición muy clara: al mes y medio de haber comprado una casa, la venden. “No queremos acumular un stock de viviendas, todo lo contrario. Entre la compra y la venta de la vivienda, no transcurren más de 90 días. La compramos, la reformamos y la vendemos inmediatamente, no esperamos a que suban los precios. La venta nos permite refinanciarnos, por lo que no necesitamos levantar capital cada vez”.

¿Y el riesgo? “Al mantener la casa durante un período muy corto de tiempo, somos menos sensibles a posibles bajadas de precio. Es un riesgo muy bajo. Si analizamos el sector los últimos 50 años y miramos ciudades europeas de más de un millón de habitantes —que es donde nos movemos—no ha habido bajadas de precio de más del 7% en un período de tres meses. Desde fuera puede parecer muy alto y obvio que hay un riesgo porque estamos comprando una casa sin tener un comprador. Pero no hay riesgo de que caiga el precio realmente“.

¿Pero no da miedo comprar una casa que no sabes cuándo ni si vas a poder vendérsela? “No es algo que nos preocupe. Lo que asusta es tener una casa sin vender un año y eso suele ocurrir porque la vivienda no tiene bien ajustado el precio. Nosotros tenemos un precio muy competitivo y más considerando que renovamos la casa antes de venderla. La tenemos puesta en los principales portales inmobiliarios. Por ejemplo, Idealista es fundamental para dar salida a nuestras viviendas. Además, tenemos muy medido el control de visitas y muy buenas fotos. No es algo complicado”.

Puede parecer imposible pero ya está funcionando. En Estambul, bajo el nombre de Evtiko y con un equipo de 20 personas, llevan ya más de un año funcionando y reciben al día 100 usuarios que solicitan una oferta por la casa. “Como allí tenemos un volumen muy alto de viviendas interesadas, ponemos más restricciones en cuanto a superficie de la casa y valores de la vivienda antes de hacer oferta. De esos 100 al día, se le hace una oferta al 15%. Y un 10% la acepta”. La startup decidió comenzar en la urbe turca porque es la ciudad europea con mayor número de transacciones inmobiliarias: 240.000 al año, cuatro veces Madrid. “Es una ciudad con un potencial brutal”. Y además, Sina Afra, su principal socio y promotor de la idea, es turco. Afra fue elegido por Forbes como una de las 100 personas más influyentes del mundo, lo que ayudó a Tiko a levantar los 35 millones de euros de capital que necesitaban.

Sina Afra y Ana Villanueva, socios principales de Tiko. | Foto: Tiko

Después de Madrid, que es su segunda ciudad, Tiko plantea abrir este año en Milán. “No tenemos una visión de país sino de ciudades atractivas”. Para elegirlas se basan en que tenga un alto número de transacciones inmobiliarias, que los costes de transacción sean bajos y que el sector inmobiliario de la ciudad necesite una revulsivo.

La idea se origina en Estados Unidos, casi como siempre. En EEUU fueron pioneros en crear este modelo súper ágil de compra venta de vivienda. Luego se ha exportado a distintos países. Somos los primeros que estamos en varios países de Europa. Otros players están haciendo este modelo en Londres y hay varias empresas que solo están en un solo país. Nuestra ambición es conquistar Europa“.

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El himno nacional de Marta Sánchez

Ignacio Vidal-Folch

Foto: Luca Piergiovanni
EFE

El mismo esfuerzo que Marta Sánchez culminó el otro día en el teatro de la Zarzuela, al cantar con letra propia y mucho énfasis y convicción el himno nacional— se viene repitiendo periódicamente. “Cómo es posible que el himno no tenga letra, vamos a resolverlo ahora mismo.”

Antes de éste, el último intento que recuerdo era una sugerencia de Joaquín Sabina que decía: “Ciudadanos / en guerra por la paz / y la diosa Razón, / mano en el corazón. / Ciudadanos /ni súbditos ni amos / ni resignación / ni carne de cañón. / Pan amasado / con fe y dignidad / no hay nada más sagrado / que la libertad…”

Aunque no me gusta mucho que los ciudadanos estén en guerra por la paz, ni me parece bonito que sean “pan amasado”, se entiende la intención progresista del poeta y no se me ocurriría criticar su buena voluntad, como tampoco hacer befa la especie de nostalgia por la tierra natal que parece haber movido a Marta Sánchez a escribir versos de emigrante como éstos:

“Vuelvo a casa, / a mi amada tierra, / la que vio nacer / mi corazón aquí. / Hoy te canto / para decirte cuánto / orgullo hay en mí, / por eso resistí. / Crece mi amor /cada vez que me voy, / pero no olvides que / sin ti no sé vivir…”

El hecho de que la mayoría de las palabras en lengua española sean llanas es la causa de muchos, muchos ripios, en la poesía y sobre todo en la canción, de muchos versos que riman “ti” con “mí”…

Marta Sánchez parecía genuinamente emocionada cantando el himno en el escenario de la Zarzuela, y me alegro de que su corazón palpite y sea ardiente, pero convengamos en que la autenticidad no garantiza el acierto de la empresa poética. Empresa que se me antoja fallida. Se mire como se mire, la mejor versión de una letra para el himno es la de Pemán –“Viva España, / alzad la frente hijos del pueblo español / que vuelve a resurgir…”—que le encargó el general Primo de Rivera durante su dictadura, si no estoy engañado. Aunque me parece un tanto surreal eso de que la patria siguiese “sobre el azul del mar / el caminar del sol”, en conjunto es una letra correcta, de estrofas bien escandidas y dentro de los parámetros de exaltación de lo que se le pide a un himno.

En fin: Pemán celebra la patria orgullosa y solar de los navegantes y descubridores imperiales y de los trabajadores (“los yunques y las ruedas”); Sabina, una patria izquierdista, indómita, libertaria; y Marta Sánchez el regreso permanente al país soleado del que se siente orgullosa y donde le gustaría ser enterrada: “Y si algún día / no puedo volver / guárdame un sitio para / descansar al fin.”

Yo diría que sería mejor dejar correr este asunto de la letra de la Marcha Real; deberíamos tener en consideración el hecho de que las letras de los himnos nacionales tienen un mensaje agresivo y belicoso –“La Marsellesa” es repugnante en este sentido; del “God save the Queen” actualmente se omite el párrafo más combativo– que hoy día resulta muy desagradable, pero sin esa combatividad no tienen mucho sentido.

Yo diría que es mejor hacer de la necesidad virtud, o sea alegrarnos de que el himno español no tenga letra y celebrar esa carencia como una superioridad de la inteligencia nacional que no se quiso rebajar, cuando tocaba, cuando todos los países lo hacían, a cantar a coro fanfarronadas.

Sería lo mejor, insisto, pero ya sé que insisto en vano. La tentación de poner letra al himno debe de tener un atractivo grande y atávico. Marta Sánchez lo ha hecho de la mejor manera que ha sabido y merece un respeto. Quedamos a la espera de la próxima intentona.

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El fin del tequila se acerca y su propio éxito es el culpable

Redacción TO

Foto: Edgar Garrido
Reuters

Esta es una mala noticia para los amantes de las margaritas y los chupitos de tequila. Una escasez creciente de agave, la planta de la que se obtiene este licor, tiene seriamente preocupados a los productores y, si sigue así, también acabará preocupando a los consumidores.

Una de las peculiaridades del agave es que necesita siete años de crecimiento para estar en perfectas condiciones para que la planta pueda ser destilada correctamente. La falta de previsión sobre el gran aumento de la demanda de tequila en los últimos años ha provocado que no haya suficiente agave y no sea posible plantar más a tiempo para suplir esta demanda.

El precio del agave

La elevada demanda de tequila y la falta de agave han provocado que el precio de esta planta se haya multiplicado por seis en apenas dos años, según el Consejo Regulador del Tequila. Esto ha reducido los márgenes de los destiladores más pequeños y ha generado una gran preocupación en los agricultores, productores, jornaleros e incluso en las grandes empresas, que ven peligrar sus beneficios.

Esto está obligando a numerosos productores a utilizar plantas de cuatro o cinco años, por lo que todavía no han madurado del todo, para elaborar el licor. Estas plantas más jóvenes producen menos tequila, lo que supone que se necesitan más plantas para producir la cantidad habitual.

El fin del tequila se acerca y su propio éxito puede ser el culpable
El robo de plantas de agave se ha incrementado con la subida de precios. | Foto: Tracie Cone/ AP

Es el pez que se muerde la cola. Los productores no tienen suficiente agave para cumplir con sus pedidos y, al utilizar estas plantas más jóvenes, recrudecen la escasez de esta preciada planta. Los expertos aseguran que esta recogida temprana de la planta hará que la escasez sea aún peor en el año 2018, y continuará hasta al menos el año 2021, pues las nuevas plantaciones y estrategias tardarán años en dar sus frutos.

Los robos en las plantaciones

Es cierto que el principal culpable de la escasez de tequila es su propio éxito. El crecimiento de la demanda se ha convertido en un problema, pero no es el único al que se enfrentan los productores de esta popular bebida alcohólica.

La delincuencia organizada de México ha fijado el agave como uno de sus objetivos y, según el Consejo Regulador del Tequila, en 2017 se denunció el robo de 15.000 plantas, más del triple que en 2016. Los grupos criminales llegan a las plantaciones en mitad de la noche con camiones para robar el agave, explica el Consejo.

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El jugo del agave se destila tras siete u ocho años de crecimiento de la planta. | Foto: Tracie Cone/ AP

Sin embargo, aunque hablemos de robos, la culpa es en parte también del aumento del precio del agave, que lo convierte en un bien preciado para los ladrones, que no se fijaban en él antes de su escasez.

Aumenta la demanda de otras bebidas

El aumento de la demanda, la escasez de agave, el rápido aumento de su precio y los robos no solo están afectado a los productores, sino que también lo notarán pronto en su bolsillo los consumidores.

El precio del agave hace que el tequila tenga que venderse más caro, lo que implica una competencia más difícil con otros licores como el vodka o el whiskey que, según los expertos, serán más atrayentes para los consumidores cuando los comparen con el precio del tequila.

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El tequila está subiendo demasiado de precio para competir con otras bebidas alcohólicas. | Foto: Rick Bowmer/ AP

Sin embargo, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Tequila, Luis Velasco, afirma que “no tiene sentido que el tequila sea una bebida barata porque el agave necesita una gran inversión”.

Por tanto, el futuro del tequila podría estar en convertirse en una bebida de lujo o, como apuntan los expertos, en la desaparición de algunas de las empresas de este gran mercado y una reducción de la producción de grandes empresas como Sauza o José Cuervo.

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David contra Goliat

Laura Fàbregas

Foto: ALVARO BARRIENTOS
AP Images / Archivo

En el documental de La Pelota Vasca: la piel contra la piedra, de Julio Medem, hay una afirmación de Arnaldo Otegi que ilustra hasta qué punto el pensamiento reaccionario es consubstancial al nacionalismo. El exlíder de la izquierda abertzale reivindica que los vascos son los “últimos índigenas de Europa” y confiesa que el día que en su tierra “se coma en hamburgueserías”, “se oiga música rock americana”, “todo el mundo vista ropa americana” y “esté en vez de contemplando los montes funcionando con internet”, será “un día tan aburrido que no merecerá la pena vivir”.

El nacionalismo siempre se ha opuesto al progreso, y ha ido en contra de la libertad de elegir de las personas. ¿Qué hay de malo en que la gente prefiera navegar por internet a ver los montes? Cuando hay libertad, hay gustos para todos. Algunos más mayoritarios y otros menos.

La historiadora Elvira Roca Barea ha publicado un ensayo, titulado Imperiofobia y leyenda negra (Siruela), que explica que los que más se han opuesto históricamente a la llegada de nuevas culturas han sido los pequeños líderes y las oligarquías territoriales dueñas de territorios feudales que veían en peligro su dominio cuando los imperios llegaban y derribaban fronteras.

El pensamiento dominante, no obstante, defiende a ese David pequeño y bueno, contra un supuesto Goliat grande y malo. Esto es así, explica Elvira Roca, porque la tendencia natural del ser humano es recluirse en lo propio y lo conocido. Abrirse a nuevas gentes, lenguas y funcionamientos es lo que merece un esfuerzo. En los imperios es donde se encuentran mayores niveles de libertad y de posibilidades. Precisamente por ser tan grandes se asume la crítica interna y la libertad de expresión. Solo hay que observar el nivel de autocrítica que impera en Estados Unidos.

Como pasa con las ideas de la Ilustración, los proyectos de integración son siempre más difíciles de tirar adelante que los de destrucción. Pero es un esfuerzo que merece la pena, porque son muchos los siglos en los que se impusieron la sangre, las guerras y la muerte.

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