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Punto y final al aborto

Cristian Campos

Foto: Shannon Stapleton
Reuters/File

Dice Enrique García-Máiquez que siendo conservador uno acaba acostumbrándose a las derrotas. Le voy a dar una victoria. Un equipo de investigadores del Hospital de Niños de Filadelfia ha logrado que ocho corderos sobrevivan durante su último mes de gestación en un útero artificial similar a una bolsa de plástico con cierre de cremallera. El experimento abre la puerta al incremento de la esperanza de supervivencia de bebés muy prematuros, unos treinta mil cada año sólo en los EEUU.

El logro del equipo liderado por Alan Flake tiene importantes implicaciones legales porque en los EE. UU. la viabilidad del feto fuera del útero de la madre es uno de los criterios que determina la legalidad o ilegalidad de un aborto. El caso Roe v. Wade estableció el límite de esa viabilidad alrededor de las veinticuatro semanas de embarazo, pero hoy en día los fetos albergan expectativas razonables de supervivencia a las veintidós e incluso a las veinte semanas.

El debate está servido. Si la viabilidad del feto determina la legalidad del aborto, la tecnología desarrollada por el Hospital de Niños de Filadelfia puede hacer que el plazo legal para abortar sea muy inferior al actual. Quizá de sólo dieciocho semanas. Preguntado por las consecuencias del experimento, I. Glenn Cohen, experto en bioética de la facultad de derecho de Harvard, ha respondido: “Es terrible. (La tecnología) podría hacer que sólo tuvieras derecho al aborto hasta el momento en que el feto fuera viable dentro de un útero artificial”.

La frase de Cohen es transparente. El aborto, incluso entre las elites intelectuales de una de las mejores universidades del mundo, ya no se concibe como la solución menos mala posible para un caso extremo de colisión de derechos incompatibles (el de la madre a decidir cómo quiere que sea su vida y el del feto a la vida a secas) sino como un derecho abstracto, sin víctimas, absoluto. Desde ese punto de vista, la posibilidad de abortar hasta las veinticuatro semanas de embarazo es preferible a la posibilidad de abortar hasta las dieciocho porque eso le otorga a la embarazada seis semanas más de derecho, independientemente de cuál sea el estado de desarrollo del feto o su viabilidad.

Por supuesto, la tecnología desarrollada por el equipo de Alan Flake no tiene como objetivo recortar ningún derecho al aborto de bebés no deseados sino incrementar las posibilidades de supervivencia de los que sí son deseados por sus padres. El hecho de que alguien pueda sentirse “aterrorizado” por ello sólo confirma lo mal que algunos han entendido el derecho al aborto y el conflicto planteado por su definición como un derecho de la mujer “a disponer de su propio cuerpo”.

Y es que si el feto es viable fuera del útero de su madre, es decir si no necesita para nada de ella a partir de las dieciocho semanas de embarazo, ¿con qué derecho toleramos su aborto con la excusa del “derecho a la disposición de nuestro propio cuerpo”? Y lo que es aún más interesante: ¿Por qué no aprovechar el tiempo que transcurre entre las dieciocho semanas (el límite de la viabilidad) y las cuarenta del parto para encontrarle unos padres de adopción a ese niño no deseado por su madre?

Porque esa sí sería una buena solución de compromiso para el debate acerca de la gestación subrogada: la adopción a los dieciocho meses de gestación de bebés no deseados por sus madres. Y sin los efectos secundarios físicos y psicológicos de un embarazo de cuarenta semanas. Sin coste para los futuros padres. Sin contrapartida económica. El útero de plástico de Alan Flake es, en definitiva, uno de esos raros casos de solución que ha encontrado su propio problema, invirtiendo el orden lógico de los factores.

La alternativa, por supuesto, es considerar que el derecho al aborto no es en realidad un derecho de la mujer a disponer de su propio cuerpo sino el derecho a disponer de la vida de otro ser humano viable y a acabar con él antes de que pueda ser disfrutado por otra madre que quizá desee ese niño más que la suya propia. Y esto lo dice alguien (yo) que es partidario del aborto libre durante las primeras semanas de embarazo, así que imaginen el conflicto interior.

Aunque, ahora que lo pienso, ¿qué conflicto? Es sólo un caso más en el que la ciencia soluciona un problema puramente práctico y que hasta ahora fingía ser un conflicto moral, religioso y político.

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Aguantocracia

Guillermo Garabito

Foto: Manu Fernandez
AP

Los enemigos de Mariano Rajoy, que no han sido siempre los de España, terminan cayendo uno tras de otro como los frailecillos de los documentales de La 2. Los enemigos de Rajoy fueron amigos en el PP antes de que el presidente se revelara inmortal. Todos caen menos Mariano. El marianismo equivale a una doctrina, una escuela de fijeza. La escuela de Moncloa marca una era y Arriola quedará retratado como alguno de los personajes secundarios del cuadro entre picassiano y olvidado. El marianismo es una forma de ser español, como el ‘cojonudismo’ intuido por Unamuno o el ‘cipotudismo’ que recopila Jorge Bustos ahora.

Mariano Rajoy, como el español a lo largo de la historia, sólo sabe resistir ante la adversidad. Únicamente sabe estar contra viento y marea en los momentos álgidos y ha condensado y refinado esa cualidad inherente del españolito histórico. Porque lo de este país casi siempre han sido victorias por desgaste, largas y al final: como en el Mundial de Sudáfrica.

Aguantar es español, pero el ‘marianismo’ bebe de muchas otras culturas y tradiciones. De la árabe y la paciencia de sentarse a esperar a ver pasar el cadáver del enemigo. Aunque es probablemente que indagando descubrieran que los árabes copiaron el proverbio a un señor de Pontevedra. El ‘marianismo’ es la resistencia pasiva de Gandhi pero a la española y sin huelgas de hambre.

Más ahora, que entre los independentistas hay discordia Y los independentistas huyen o mienten o reniegan. “Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo…” La huida nada menos que a Suiza de Anna Gabriel es cuanto menos irónica. A base de aguantar, Mariano Rajoy ha conseguido que Anna Gabriel se peine. Sólo ha tenido que perseguirla la justicia para cambiar el ‘look’.

“La mejor victoria es vencer sin combatir.” Para algo se inventó la democracia. Y el 155. Puigdemont sigue en Bruselas, Junqueras y compaña en Estremera y poco a poco van desertando de obra y cuerpo presente los llamados por la justicia. Aunque Rajoy probablemente no haya leído ‘El arte de la guerra’. Mariano Rajoy es el último de Filipinas, un soldado de los Tercios españoles. O quizá únicamente sea un señor de Galicia con paciencia y mucho tiempo que perder.

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#NeverAgain: el movimiento de los jóvenes de Parkland para acabar con las armas

Anna Carolina Maier

Foto: JOE SKIPPER
Reuters

Hay muchas formas de llevar un duelo. Algunos prefieren mantenerse en silencio sin salir de casa pero, definitivamente, este no es el mecanismo que prefieren los estudiantes del instituto Marjory Stoneman Douglas que sobrevivieron al tiroteo del 14 de febrero en el que fueron asesinadas 17 personas.

Por el contrario, tan solo cuatro días después de la matanza, los jóvenes iniciaron el movimiento #NeverAgain (Nuncá más). El objetivo es que se hagan “verificaciones más estrictas de antecedentes para los compradores de armas”. También han organizado una protesta, denominada Marcha por Nuestras Vidas, para el 24 de marzo en Washington en la que exigirán un mayor control de armas en Estados Unidos.

Cameron Kasky pertenece al club de teatro de la escuela. Comenzó a publicar en Facebook algunos mensajes desde el coche después de que él y su hermano fueran recogidos por su padre tras sobrevivir al tiroteo. “Estoy a salvo”, publicó dos horas después de la masacre. Durante la tarde de ese oscuro día de San Valentín, la frustración de Kasky fue creciendo.

“No puedo dormir. Pensando en tantas cosas. Estoy tan enfadado que ya no estoy asustado ni nervioso… Estoy enfadado”, escribió. “Solo quiero que la gente entienda lo que sucedió y que no hacer nada no conducirá a nada. ¿Quién hubiera pensado que ese concepto era tan difícil de entender?”, se preguntó.

Estas publicaciones dieron lugar a una invitación por parte de la cadena CNN para que el chico escribiese un artículo de opinión que luego dio lugar a entrevistas televisadas, relata The New Yorker. Poco antes había sido entrevistado por el periodista, también de la CNN, Anderson Cooper.

La noche del jueves, tras la vigilia por los fallecidos, Kasky invitó a algunos amigos a su casa para tratar de iniciar un movimiento. “Manténganse alerta. #NeverAgain (Nunca más)”, puso en sus redes.

Kasky confesó que, al comienzo, había criticado al Partido Republicano, pero él y sus amigos habían decidido que el movimiento no debería ser partidista. Consideró que la mayoría de la gente, sin importar las ideologías, estaría de acuerdo en que las masacres escolares deben terminar.

De hecho, en una publicación en Facebook se disculpó y manifestó: “El objetivo de este movimiento es unir al país y a los que nos apoyan en todo el mundo para hacer algo sobre la violencia armada. Todavía apoyo mis declaraciones sobre Rick Scott y Marco Rubio, pero por el momento, no se trata de eso. Esto es sobre dos cosas: sanar el dolor de la pérdida y recordar a aquellos que hemos perdido, promoviendo el control de armas. Los maestros no necesitan armas. Esa no es la forma de combatir este problema”.

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El grupo se quedó despierto toda la noche creando cuentas para redes sociales y concretando el mensaje clave que querían transmitir, “porque lo importante aquí no era hablar de sangre derramada”, dijo Kasky. Fue entonces cuando surgió la idea concreta de solicitar a los políticos que creen una norma que exija una verificación de antecedentes más exhaustiva para aquellas personas que quieran adquirir armas.

Alfonso Calderón, un español nacido en Alcobendas (Madrid), estuvo con Kasky esa noche creando la organización. “Nikolas Cruz, el tirador de mi escuela, fue denunciado a la policía treinta y nueve veces”, contó a The New Yorker.

Antes de la medianoche del 15 de febrero #NeverAgain lanzó su página de Facebook. “Gracias a todos los que han apoyado a nuestra comunidad y, por favor, recuerden mantener en sus mentes el recuerdo de las personas queridas que hemos perdido”, escribió entonces Kasky.

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Además de Kasky y de Calderón, Jaclyn Corin -presidenta del curso de primero de bachillerato de Marjory Stoneman Douglas- se despertó la mañana después del ataque ante la confirmación de que su amigo desaparecido, Joaquín Oliver, un joven venezolano de 17 años, estaba entre los muertos.

La hermanastra de Oliver, Andre Ghersi, había compartido horas antes una foto del chico y pedía pistas sobre su paradero. “No hemos oído nada de él. Por favor compartan esta foto y contacténme si tienen cualquier información”. Sin embargo, en la madrugada del jueves la madre de Joaquín confirmó a Univision Noticias que Oliver había fallecido. Llevaba viviendo en Estados Unidos 15 años.

Por esto, Jaclyn Corin comenzó a publicar -al igual que Kasky- su frustración en redes sociales. “Póngase en contacto con sus representantes locales y estatales, ya que debemos tener leyes sobre armas más estrictas de inmediato”, escribió en Instagram.

Please pray for my school, and the students and teachers that were injured or killed in this horrific event. Never would I have EVER thought this would happen in Parkland, my home, for it has long been labeled the safest neighborhood in all of Florida before today. This is NOT something ANYONE should go have to go through or worry about, and I would not wish for any human to endure the petrifying experience that my classmates and I did today. This traumatic event will stay with me for the rest of my life – seeing Marjory Stoneman Douglas on the same list as places like Virginia Tech, Columbine, and Sandy Hook is unbelievable. I am so grateful for the people who comforted and protected me today, along with the law enforcements that reacted so quickly to this emergency. PLEASE contact your local and state representatives, as we must have stricter gun laws IMMEDIATELY. We NEED to work together to bring change to this country so that something like this NEVER happens again. #MSDStrong #ProudToBeAnEagle

Una publicación compartida de Jaclyn Corin (@jackiecorin) el

La joven es hoy una de las líderes que organizó el viaje de más de un centenar de estudiantes a Tallahassee, para pedir al gobernador de Florida y a los legisladores que pongan freno a las armas.

Llegaron este miércoles, tras más de siete horas de trayecto. Amanecieron con una apretada agenda de 70 reuniones planificadas a contrarreloj, según Univisión. Corin ha confesado a varios medios que antes de esta situación no había sido políticamente activa. “Es tan personal ahora. Me sentiría horrible si no hiciera nada al respecto”, señaló. Corin y Kasky han unido fuerzas bajo el mismo movimiento Never Again.

Lo mismo ha hecho Emma González, una chica de padres cubanos, que se ha convertido en uno de los rostros más visibles de esta valiente generación. Salvó su vida al esconderse en un armario del centro y dio un conmovedor discurso en un un mitin en Ft. Lauderdale en contra de las armas que se volvió viral.

“Ciertamente no entendemos por qué es más complicado hacer planes con amigos los fines de semana que comprar un arma automática o semiautomática en Florida”, dijo entonces Emma. También afirmó: “Seremos los niños sobre los que se leerá en los libros de historia. No porque vayamos a ser otra estadística sobre tiroteos masivos en colegios de Estados Unidos, sino porque, tal como dijo David (Hogg), vamos a ser el último”. David Hogg, que lleva adelante el periódico escolar del instituto de Parkland, fue otro de los primeros en presentarse en la televisión para exigir a los legisladores estatales y federales leyes más duras sobre las armas de fuego.

Volviendo a Alfonso Calderón, impulsor de #NeverAgain, le contó a un periodista de The New Yorker que una vez se encontró, junto a un amigo, con Nikolas Cruz en un Walmart. Esto fue después de que Cruz fuese expulsado del instituto donde atentó. Los dos amigos se pararon y escucharon mientras este alardeaba de una escopeta que acababa de comprar. Ese momento pesa sobre Calderón. Insiste en que debió haberlo contado a alguien más pero sus compañeros aseguran que ninguno fue escuchado por las autoridades. El primer paso del movimiento Never Again fue creer en una idea que el resto de Estados Unidos pudiese considerar imposible: que el de Marjory Stoneman Douglas High realmente podría ser el último tiroteo escolar en Estados Unidos. El impulso de hacer del dolor acción podría convertir a esta idea en una realidad.

Entre otros “héroes” se encuentra Anthony Borges. No ha podido unirse al movimiento porque se encuentra convaleciente. El jóven de 15 años y de origen venezolano que junto a una profesora que murió en el acto, logró cerrar la puerta de su aula para evitar que Nicolás Cruz, de 19 años, atentara contra sus 20 compañeros. Recibió cinco balazos y ahora se recupera en un hospital de Broward.

Sus padres tuvieron que apelar a la ayuda económica para pagar los gastos clínicos. La página GoFundMe inició una campaña que en cinco días superó el objetivo de 500.000 dólares.

Uno de sus amigos, Carlos Rodríguez, contó a ABC News que la acción rápida de Borges salvó su vida. “Ninguno de nosotros sabía qué hacer. Él tomó la iniciativa para salvar a sus otros compañeros”, dijo Rodríguez.

Su padre, Royer Borges, señaló en una entrevista en el programa ‘Un nuevo día’ de Telemundo, que una de las balas le afectó un pulmón y el hígado, aunque aseguró que ya Anthony está fuera de peligro. “Es mi héroe. Solo pido a la gente que recen por él”, dijo.

Continúa leyendo: París se indigna con la polémica donación del artista Jeff Koons

París se indigna con la polémica donación del artista Jeff Koons

Redacción TO

Foto: REGINA KUEHNE
AP

El artista estadounidense Jeff Koons ha generado una gran polémica en París a raíz de un acto aparentemente solidario. El cotizado artista anunció en noviembre de 2016 que quería crear una escultura con la forma de un ramo gigante de tulipanes de colores sujetos por una mano para y donarla a París en solidaridad con las víctimas de los atentados de 2015, que provocaron la muerte de 130 personas.

Este ofrecimiento fue recibido con gran entusiasmo por la alcaldía de París, que decidió que la obra se colocaría frente al Museo de Arte Moderno y el Palacio de Tokio, en una elegante avenida a orillas del Sena.

Sin embargo, no todo es tan bonito y solidario como parece. El artista anunció que donaría su obra, pero solo el concepto. Esto implicaba que los fondos necesarios para construir la escultura, que ascienden a unos 3,5 millones de euros, tenían que ser recaudados para que Koons creara su obra.

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Jeff Koons, durante la presentación de la obra en París. | Foto: Michel Euler
/AP

Tras varios retrasos en la construcción de la escultura debido a la dificultad para recaudar el dinero necesario, se ha generado un movimiento en contra de esta donación y del lugar elegido para colocar la obra, formado por numerosos ciudadanos y destacadas figuras del mundo del arte y la cultura del país.

En una carta publicada por el diario Libération, varias personalidades, entre las que se encuentran el cineasta Olivier Assayas y el ex ministro de Cultura, Frederic Mitterand, se oponen a aceptar esta escultura, que consideran que se ha convertido en “un emblema del arte industrial, espectacular y especulativo”.

Aunque la obra ha sido financiada por un mecenazgo privado, algunas de cuyas donaciones permitían obtener beneficios fiscales, sus detractores consideran que un regalo debería ser un acto altruista y no debería pagarse por él. “Apreciamos los regalos”, dice la carta, pero aquellos que son “gratis, incondicionales y sin motivos ocultos”.

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Una escultura de Jeff Koons en el museo The Broad de Los Ángeles, California. | Foto: Nick Ut/ AP

“La elección de la obra, y sobre todo su ubicación, no guardan relación alguna con los eventos trágicos invocados”, aseguran los firmantes en la citada carta. “Por su impacto visual, su dimensión gigantesca y su situación, esta escultura rompería la armonía actual” de la zona, añaden.

Critican que la escultura se vaya a situar en una zona turística, cerca de la Torre Eiffel, y lejos de donde tuvieron lugar los atentados terroristas de 2015, donde consideran que debería colocarse.

Por otra parte, varios escritores y filósofos han calificado la escultura de “regalo denigrante”. “Impedirlo es una necesidad no solo artística, financiera, moral y política, es la necesidad de rechazar ser denigrados”, escriben en una tribuna autores como Pierre Alfieri, Eric Hazan y Jean-Luc Nancy.

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Una de las obras de Jeff Koons, en el Centro Pompidou de París. | Foto: Jacques Brinon/ AP

La obra no ha sido aprobada todavía por las autoridades francesas, y las numerosas críticas forzaron una reunión entre Koons y la ministra de Cultura de Francia, Françoise Nyssen, de la que no ha trascendido nada.

Koons aseguró a The New York Times en 2016, cuando anunció la creación de la obra, que esperaba que “pueda comunicar un sentimiento de futuro, de optimismo, de alegría de ofrecer”.

Las obras de Koons, conocido por esculturas metálicas de globos de animales, generan habitualmente polémica en el mundo del arte, algo que ha vuelto a ocurrir ahora.

Continúa leyendo: Las historias de las víctimas de la matanza de Parkland

Las historias de las víctimas de la matanza de Parkland

Redacción TO

Foto: Gerald Herbert
AP

El joven Nikolas Cruz entró con un fusil semiautomático en su viejo instituto de Parkland, el Marjory Stoneman Douglas High School, y abrió fuego sobre decenas de personas que pudieron ser sus compañeros. Cruz asesinó a 17 personas y otras 14 tuvieron que ser hospitalizadas. El asaltante se deshizo del rifle antes de salir del centro entre la marabunta y el ruido, y fue detenido horas después en un pueblo cercano. El último tiroteo en una escuela norteamericana introdujo de nuevo el debate de la venta de armas en Estados Unidos, que en estados como Florida no tiene grandes restricciones, y empujó a numerosos activistas a reivindicar un cambio legislativo que dé la vuelta a la situación.

Ahora, la cadena CNN revela las imágenes de las víctimas del atentado, cuenta sus historias, comparte la angustia de sus padres y hermanos. Hay situaciones heroicas y tragedias inimaginables, particularmente sensibles tratándose de adolescentes, chicos y chicas entre los 15 y 17 años, y profesores y alumnos que arriesgaron su vida por salvar al resto.

Es el caso de Scott Beigel, el profesor de Geografía de 35 años que se enfrentó al joven armado. La estudiante Kelsey Friend dijo que si está viva es gracias a él, que fue a toda prisa y corriendo señalando a los alumnos a que se recluyeran en una de las aulas. Pocos después le alcanzó Cruz. El entrenador asistente del equipo de fútbol americano Aaron Feis también acudió hasta el lugar de los tiroteos en cuanto los escuchó a lo lejos. Murió cubriendo a los alumnos ante los disparos en ráfaga del rifle de Cruz.

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Scott Beigel, 35 años.

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Aaron Feis, 37.

Allí perdieron la vida Alyssa Alhadegg, de 14 años, de quien cuenta su madre que era aficionada al fútbol, hermosa, inteligente, talentosa, exitosa e increíble, o Martín Duque, de la misma edad, de quien su hermano cuenta que “era un niño divertido, extrovertido y a veces muy tranquilo, dulce y preocupado y amado por su familia”.

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Martín Duque, 14 años.
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Jaime Guttenberg, 14 años.

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Nicholas Dworet, 17 años.

Resultan igualmente dolorosas las muerte de adolescentes como Jaime Guttenberg, de 14 años. Su padre, en una vigilia en recuerdo de las víctimas, dijo de ella que era una chica especial y se preguntó con lamento que no sabía que sería de él de aquí en adelante. La familia de Nicholas Dworet, otra víctima de 17 años, sufre una situación parecida. Nicholas sabía que en unos meses se incorporaría al equipo de natación de la Universidad de Indianápolis, con la llegada de otoño, y tras conocerse su muerte, el rector de la universidad pidió oraciones por él y por cada una de las víctimas de una matanza que difícilmente podrá olvidarse.

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