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Que pase la siguiente generación

Cristian Campos

Foto: Manu Fernandez
AP Photo
De los asaltantes de la sede del PP en Barcelona sorprende, además de la carencia absoluta de sentido de la melodía con la que cantan, su juventud. Sorpresa relativa, porque cantar bien es difícil y requiere esfuerzo. En cuanto a la juventud, es un indicador estadístico infalible de vejez prematura. Con el tiempo casi todos rejuvenecemos intelectualmente para acabar votando conservador como pimpollos, pero a mayor cercanía a los potitos Nutribén mayor simpatía ontológica por Iglesias, Colau, Maduro, Castro, los nacionalismos, el socialismo y demás rebañaduras ideológicas de lo más vetusto del siglo XX.
El caso es que hacía al menos cincuenta o sesenta años que no gozábamos de una generación perdida como la de aquellos que ahora rondan la veintena. Si políticamente son una generación banal, hipersensible y victimista, unas plañideras de mesa camilla y vaso de Cola Cao, culturalmente son intrascendentes.
Los cabezas de cartel de sus festivales de música rondan la edad de jubilación. El trap, probablemente el culmen de su malotismo, le sonaría beato a cualquier cantante folk de los años sesenta, no digamos ya a los Ice-T y NWA de los años ochenta. No compran libros y cuando lo hacen resultan ser los de Marwan, Rayden y Defreds, lo más cerca que la poesía estará jamás de las tazas motivacionales de Mr. Wonderful. Cinematográficamente no se les conoce una sola idea original, un solo director a seguir, un solo ramalazo de talento que invite a pensar que quizá, ojalá, si acaso, tal vez, haya por ahí algo que rascar. Sólo Chazelle y Dolan se salvan de la quema, y sólo el segundo de ellos es lo que podría denominarse un director “generacional”. Sus youtubers son, en el mejor de los casos, interesantes como fenómeno antropológico y poco más.
Su moda es intrascendente y no surge espontáneamente de la calle o de tendencias políticas,  intelectuales, musicales o literarias sino de los intereses comerciales de la marca de moda de turno. Su egocentrismo y su narcisismo los convierten en desesperados attention whores cuya autoestima depende del número de me gusta que reciba su última foto en las redes sociales. Su uso de la tecnología es alienante, gregario e impersonal. Sus aplicaciones de ligoteo, un mercado de carne que convierte en vanguardistas a los autobuses cargados de mujeres solteras que de vez en cuando llegaban a tal o cual villorrio solitario de la España profunda con gran alharaca de los labriegos locales, de la prensa regional y de Televisión Española. Un chollo para los departamentos de marketing de la multinacional de turno, que los prefiere acríticos, uniformados y apelotonaditos.
Sus principales reivindicaciones en el terreno educativo se basan en peregrinas teorías pedagógicas que ya sonaban pánfilamente caducas en 1970. Eso cuando no se limitan a demandar menos exámenes y exigencia con una visión de la realidad que convierte a los defensores de la ley del mínimo esfuerzo y de la teoría de la ciencia infusa en severos calvinistas. Ideológicamente son pasto fácil de las políticas de la identidad, probablemente la superstición más individualista, disgregadora y egoísta de todas las que tenemos el privilegio de disfrutar en la actualidad. Su desconocimiento y desprecio de la ciencia es deprimente.
Parecen obsesionados con sus genitales y sus apetencias sexuales, esas que a nadie más que a ellos le importan un soberano pimiento, hasta el punto de convertirlas en rasgos definitorios, esenciales y sustanciales de su persona. Suelen describirlas con decenas de siglas y acrónimos por cuya pureza y ortodoxia discuten entre ellos hasta el delirio.
Cuando dejan de despellejarse entre sí por el dogma de fe de turno, organizan multitudinarias orgías de pensamiento gregario en las redes sociales. Los medios los llaman “linchamientos” pero no son más que botellones del miedo y el apocamiento, que ellos disimulan amenazando a todo aquel adulto que osa elevar su pensamiento por encima del simplismo del quinceañero medio. Su carencia de herramientas válidas para lidiar con la realidad los convierte en pasto fácil de aprendices de cacique, empresarios del sector de la cultura y populismos varios.
Son grandes devotos de los conceptos del safe space y el apropiacionismo cultural y con eso está todo dicho.
Que pase la siguiente generación, que esta ha salido defectuosa.

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El más viejo fantasma

Pablo Mediavilla

Foto: Jean-Marc Bouju
AP

Diría que es un sueño, si no estuviera seguro de haberlo vivido. Eran dos o tres mansiones blancas en lo alto de una colina de tierra roja. No tenían puertas, ventanas o muebles; eran carcasas de otro tiempo habitadas por familias enteras; la lumbre al pie de la escalinata y las miradas desconfiadas -quizás solo cansadas- hacia los recién llegados. Los niños, que no tienen miedo, se acercaron, y rieron a carcajadas con la crema solar que les aclaraba las mejillas. Estábamos en una antigua hacienda belga en la región de Bunia, al noreste de la República Democrática del Congo, y los descendientes de los esclavos ocupaban las residencias de los amos.

Cada brazo amputado, cada castigo bíblico que los belgas infligieron a los congoleños para que sacaran más caucho y maderas y oro, engrosó la fortuna del rey Leopoldo II y de Bélgica. Con ella pagó la construcción de la estación de tren de Amberes, una de las más fastuosas del mundo, en la que, como describe W.G. Sebald en su novela Austerlitz: “resultaba apropiado que en los lugares elevados, desde los que, en el Panteón romano, los dioses miraban a los visitantes, en la estación de Amberes se mostraran, en orden jerárquico, las divinidades del s. XIX: la Minería, la Industria, el Transporte, el Comercio y el Capital”. Es una historia vieja y, como todas, ilumina el presente.

Llegan ahora imágenes de ventas de esclavos en Libia. Se sabía ya, pero la CNN ha conseguido las primeras imágenes, grabadas con un teléfono móvil, vehículo del horror contemporáneo. Son jóvenes negros, fuertes, aterrados, y, como antaño, sus cualidades tienen precio. Dice el periodista que el negocio se solventa en minutos. En París, otros jóvenes negros se manifestaron contra la ignominia, y futbolistas negros, como Kondogbia, del Valencia, o Pogba, del Manchester United, han expresado su indignación por el asunto. Desde que Italia -la Italia sobrepasada y abandonada por el resto de Europa en el rescate de refugiados en el mar- paga a los señores de la guerra libios para frenar los envíos a sus costas, el tráfico se ha reducido en un 85%. Los tratantes han virado el negocio, sin más.

La esclavitud no desapareció, solo dejó de practicarse a la luz del día. Es probable que, por cuestiones demográficas, haya más esclavos ahora que en el siglo XIX. Está presente en todos los continentes, en los burdeles de nuestras nacionales y en los campos de cultivo de medio mundo; en los talleres de costura y en las fábricas que, por no saber, no sabemos ni que existen. En la soltura de la transacción libia está la costumbre de lo que nunca se ha abandonado. La imagen digital nos devuelve la incredulidad y el terror ante el más viejo fantasma. Querríamos olvidarlo, devolverlo a la oscuridad, pero una vez visto, ya no es posible.

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Los vencedores siempre pagan mejor

Jordi Bernal

Foto: YouTube
Youtube

Se cumplen 75 años de Casablanca. No es objetivamente la mejor película de la historia del cine, y sin embargo es puro cine. En Casablanca, más precisamente en el humeante bar de Rick, se hacina una manera de hacer cine, de verlo, destriparlo y sobre todo vivirlo. Una mitología anclada en el siglo XX y convertida irremediablemente en nostalgia cinéfila. Aunque algunas líneas de guión todavía refuljan como navajas ansiosas, su invocación solo sirve ya como un guiño cansado o como material con que se forjan ocurrentes tuits.

El film nació con una voluntad manufacturera. Un producto más en la cadena de montaje de la gran fábrica de sueños que fue Hollywood antes de la avalancha de tipos disfrazados de fantoches que vuelan y mareantes videojuegos para adultos infantilizados. Fue pura carambola y azar. Es bien sabido que el libreto se escribió a salto de mata, en orgía de guionistas e improvisando diálogos en el set, que Bogart daba por perdido su pasaje a la fama, que el director de fotografía Arthur Edeson bordeó el ataque de nervios intentando primeros planos de Bergman sin sombras en su peculiar nariz, que el realizador Michael Curtiz naufragó en su intento de imponer control al caos o que los capitostes de la Warner se planearon en varias ocasiones cargarse el proyecto.

Pero tal vez la improvisación y la urgencia sean dos de las condiciones más admirables en esta obra inmarcesible. Pues detrás de una acartonada historia de amor a manera de triángulo melodramático y zurcido con lapidarias sentencias de corazón latiendo a cañonazos, palpamos el transcurrir vertiginoso de su tiempo. El cínico Rick encarna esa América que no tuvo más remedio que mojarse frente a la propagación del horror. Pese a que finja que su nacionalidad es el alcohol y su única bandera un dólar ondeante, el sentimental toma al fin partido por esa Europa amada y perdida (Ilsa) con su mítica y mitificada resistencia (Victor Laszlo). Como compañero de fatigas, el turbio y fascinante capitán Louis Renault, quien mandará al infame gobierno de Vichy a la basura de la historia.

Esa es a mí entender la más emocionante cualidad de Casablanca: convertir un estridente melodrama en un talentoso aldabonazo propagandístico requerido por las circunstancias. Mientras Leni Riefenstahl ofrecía al III Reich un imaginario colosal de fuerza mecánica y masa enardecida, en defensa de los aliados sonaba La Marsellesa empañando ojos y sacudiendo conciencias en un tugurio clandestino de África.

Frente a estadios erizados de antorchas, trapos sangrientos y cánticos oscuros, un enclenque buscavidas neoyorquino prefigura la ética y la estética del héroe existencialista. Luchador contra la anexión de Austria y del lado de los perdedores en la Guerra Civil española. ‘Pagaban bien’, le dice al respecto Rick al capitán Renault. A lo que este último responde inapelable: ‘Los vencedores pagaban mejor’.
Así es. La enseñanza de Rick también supone la aceptación cargada de hombros de que los vencedores siempre pagan mejor.

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¿Cómo logró escapar Antonio Ledezma de Venezuela?

Anna Carolina Maier

Foto: Anna Carolina Maier
The Objective

Entre Caracas y Cúcuta hay 679,09 km en línea recta, según Google Maps. Para el dirigente político de la oposición venezolana, Antonio Ledezma, fueron “1.200 kilómetros de día y de noche en los que no solamente pensaba en mi pellejo” sino también en su país, el que dejaba atrás. Comenta que pensaba a menudo en que si el Gobierno de Nicolás Maduro lo agarraba en el trayecto de la fuga, lo exhibiría “como un trofeo para desmoralizar a la oposición”. Pero esta vez Maduro no lo logró. Ledezma aporta su relato.

El 19 de febrero de 2015, el alcalde de Caracas, Ledezma, fue detenido por una comisión del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN). Más de 100 agentes de la polícia política encapuchados, con las armas enfundadas y sin orden de detención, entraron en las oficinas privadas del dirigente y se lo llevaron. El pasado 17 de noviembre, 1.002 días más tarde, se dio a conocer a los medios que el dirigente opositor al Gobierno de Maduro estaba en Colombia tras haberse dado a la fuga.

Antonio Ledezma logró burlar los férreos controles a los que estuvo sometido durante su arresto domiciliario desde febrero de 2016, cuando le dictaron la medida de casa por cárcel, haciendo creer a sus vigilantes que se encontraba enfermo. Así consiguió que un día le dejaran de sacar la foto que diariamente le hacían como ‘fe de vida’ para los que él llama sus “secuestradores”: el Gobierno de Nicolás Maduro. Ese día, como él dice, “me la jugué”.

“Estudiamos los hábitos de los funcionarios y cuál era el momento más adecuado”. Confiesa que todo el tiempo que estuvo en su piso recluido, aplicó el “principio mandeliano” de: “No te líes con tus custodios”, lo que lo ayudó a establecer relaciones cordiales que luego facilitarían el análisis de las actitudes de los guardias. “A mi me hacían una fotografía todos los días en la que tenía que mostrar el periódico del día. Logramos, en estos últimos 15 días, que se bajara un poco la guardia diciéndoles que me sentía mal, que no podía dormir (…)”.

Relata que llevó adelante una estrategia evaluando cómo vestirse y lucir para hacer creer a la policía política que se encontraba muy enfermo. Dejó de arreglarse y de peinarse, hasta que logró evitar que le tomaran la fotografía correspondiente. El jueves a las 8:00am escapó. “Me la jugué para que no se repitiera la fotografía y fue cuando salimos a las primeras horas de la mañana”.

Añade que calcularon el tiempo que tardaba la unidad del SEBIN en hacer su cambio de guardia. A partir de allí, “lo que vivimos fueron 29 alcabalas (controles de la Guardia Nacional y de la Policía Nacional), además de otros puestos de vigilancia”.

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El dirigente de Ciudadanos, Albert Rivera y el expresidente de Colombia, Andrés Pastrana acompañaron a Ledezma en la rueda de prensa de este lunes en Madrid. | Foto: Paul Hannah | Reuters

Reconoce que hubo colaboración de un equipo militar que se arriesgó a ayudarlo en su huida, “que no tiene nada que ver con colaboradores cercanos de Caracas”.

“Nicolás Maduro sabe que para poder pasar 29 alcabalas tuvo que haber colaboración de efectivos militares que hoy en día sienten vergüenza de lo que ocurre con la Fuerza Armada Nacional”, explica.

Los últimos 14 metros para llegar a la frontera con Cúcuta (Colombia) fueron los más tensos. Una señora que estaba en la cola de inmigración lo reconoció a pesar de que él llevaba un suéter y una gorra para disimular su apariencia. Ella le gritó emocionada: “Ledezma”, justo frente al guardia del último control en la frontera donde revisan las maletas.

“El guardia me reconoció, me hizo un guiño con el ojo y me dijo: ‘Siga adelante’”. “Quedan 14 metros”, fue la última frase que escuchó Ledezma antes de cruzar. Para el político, esos 14 metros parecieron 14 kilómetros.

Como documentación, Ledezma llevaba un carnet falso de inmigración colombiano con la foto de un hombre con rasgos similares. Al presentarlo al funcionario de la aduana del país vecino, este le respondió: “No hace falta”. Le dio una bandera de Venezuela y le dijo: “Usted es hombre libre; está en territorio colombiano”.

La escapada de Ledezma ha traído algunas consecuencias. Entre ellas, el allanamiento de algunos pisos del edificio donde vivía, así como la detención de varias personas com Ignacio Benítez, presidente de la junta de la comunidad de su edificio, quien está retenido en el Helicoide (sede del SEBIN en Caracas) y permanece incomunicado. También están detenidos el vigilante externo de la residencia, Jairo Atencia; Nelson Teixera, dueño de la empresa que presta el servicio de cámaras de seguridad de las residencias; Elizabeth Cardenas, exjefa de protocolo de la Alcaldía Metropolitana de Caracas (AMC); Carlos Luna, exjefe de protocolo de la AMC; y Carmen Catalina Andarcia, directora de administración de la AMC.

El dirigente venezolano ha aprovechado la rueda de prensa que ha dado en Madrid este lunes para denunciar estos casos. También ha prometido que trabajará desde el exilio para sacar a Venezuela de la crisis en la que está inmersa.

Sobre su situación legal ha dicho a los medios que no ha pedido asilo y que está estudiando con el Gobierno español la figura que le permitirá “actuar desde España y moverse por todo el mundo para denunciar la narcodictadura” y la situación de los 380 presos políticos que hay según el Foro Penal venezolano.

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Estas son las listas con las que los partidos se presentan al 21D

Redacción TO

Foto: ELOY ALONSO
Reuters

Cataluña vive una crisis institucional y política sin precedentes desde que el pasado 1 de octubre se celebrara un referéndum de autodeterminación declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, el Parlament aprobara la declaración unilateral de independencia, y posteriormente el Gobierno de España cesara al Gobierno de la Generalitat, disolviera el Parlament y convocara elecciones el 21 de diciembre al amparo del artículo 155 de la Constitución para “restablecer el orden”.

Un total de 5.553.983 de catalanes están llamados a participar en las elecciones autonómicas al Parlament, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Estas son las listas con las que los principales partidos políticos se presentan a los comicios:

Junts per Catalunya

Estas son las listas con las que los partidos se presentan al 21D 1
Carles Puigdemont da un discurso en Bruselas. | Foto: Pascal Rossignol/Reuters

El expresidente catalán, Carles Puigdemont, encabeza la lista de una formación nueva que ha llamado Junts per Catalunya, al no lograr una candidatura única con ERC como en los comicios de 2015, cuando el PEdCAT se presentó con los republicanos.

1. Carles Puigdemont: el expresident de la Generalitat encabeza la lista de ‘Junts per Catalunya’.  Sobre Puigdemont y cuatro exconsellers, que se encuentran en Bruselas, pesa una eurooorden de detención ante la Fiscalía General de Bélgica y una orden nacional e internacional de busca, captura y entrada en prisión, emitidas por la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela.

2. Jordi Sánchez: el expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) ha aceptado ser el número dos. Sánchez se encuentra encarcelado en Soto del Real desde hace un mes, junto al líder de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, ambos acusados de sedición. Cuixart ya había anunciado que no estará presente en ninguna lista electoral del 21D.

3. Clara Ponsatí: la exconsellera de Enseñanza es la número tres en la lista. Ponsatí es la única exconsellera que se encuentra en Bruselas.

4. Jordi Turull: el exconseller de Presidencia y exportavoz del Govern de Puigdemont, en prisión incondicional desde el 2 de noviembre, va de número cuatro.

5. Laura Borràs: ocupa el número cinco de la lista.

6. Josep Rull: el exconseller de Territorio va de números seis en la lista. Rull está en prisión también desde el 2 de noviembre.

7. Joaquim Forn: el exconseller de Interior ocupa el puesto número siete en la lista. Forn está en prisión desde el 2 de noviembre.

La lista por Girona la liderará Gemma Geis Carreras, la de Lleida estará encabezada por Josep Maria Forné Febrer y el número uno de la lista por Tarragona será Eusebi Campdepadrós i Pucurull.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)

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Oriol Junqueras fue el número dos del Govern hasta la aplicación del 155. | Foto: Manu Fernandez/ AP Photo File

ERC que, según las encuestas, aparece como el partido más votado, ha decidido concurrir en solitario.

1. Oriol Junqueras: fue el número dos del Govern hasta la aplicación del 155 tras la declaración unilateral de independencia por el Parlament.

2. Marta Rovira: la abogada, secretaria general de ERC, será la número dos.

3. Raül Romeva: el conseller cesado irá de número tres.

4. Carme Forcadell: la expresidenta del Parlament será la número cuatro.

5. Carles Mundó: el exconseller es número cinco de la lista.

6. Alba Vergés: diputada del Parlament en la XI Legislatura.

7. Antoni Comín: el exconseller de Salud es uno de los políticos que se encuentra en Bruselas a la espera de que la justicia belga resuelva la orden de detención que pesa contra él.

La lista de ERC por Girona la liderará la consellera cesada y encarcelada Dolors Bassa, la lista de Lleida estará encabezada por la consellerra cesada y actualmente en Bruselas Meritxell Serret y la lista por Tarragona la liderará el delegado de la Generalitat en Tarragona cesado, Òscar Peris.

Candidatura d’Unitat Popular (CUP)

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Carles Riera, cabeza de lista de la CUP por la demarcación de Barcelona, durante su intervención en la presentación de la candidatura para las elecciones del 21D. | Foto: Marta Pérez/EFE

Por la CUP, Carles Riera i Albert, actual diputado de la formación en el Parlament, encabezará la lista por Barcelona, seguido de María Sirven, que es concejala en Terrassa (Barcelona) y de Vidal Aragónes, concejal en Cornellà -también en Barcelona-. El puesto número 4 será para Fuentsanta Ballester (concejala en Arenys de Munt), mientras que el quinto lo ocupará el exjefe de prensa de la CUP Jordi Salvia (Vilafranca del Penedès, 1980). El puesto número siete queda reservado para el alcalde de Monistrol de Calders (Barcelona), Ramon Vancells, y el número 8 será para la concejala en el Ayuntamiento de Barcelona Maria Rovira, mientras que la portavoz del secretariado nacional, Núria Gibert, figurará en décimo lugar.

En Lleida, es Mireia Boya Busquet, actual diputada en el Parlament de Cataluña. El cabeza de lista en Tarragona es Xavier Milian Nebot, militante de la CUP desde 2007. La cabeza de lista en Girona es Natalia Sánchez Dipp.

1. Carles Riera Albert

2. Maria Sirvent Escrig

3. Vidal Aragonés Chicharro

4. Fuentsanta Ballester Jiménez

5. Jordi Isidro Salvia Cuadras

6. Isabel (Bel) Olid Baez

7. Ramon Vancells Casacuberta

Partido Popular (PP)

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Xavier Garcia Albiol durante un mitin en Barcelona. | Foto: Albert Gea/Reuters

El presidente del PP en Cataluña y exalcalde de Badalona, Xavier García Albiol encabeza la lista seguido de la vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy.  Una lista que los populares han querido que cierren de forma simbólica varios nombres de peso en el partido como la expresidenta del PP en Cataluña y actual secretaria primera de la Mesa del Congreso, Alicia Sánchez-Camacho, y la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat.

1. Xavier García Albiol

2. Andrea Levy Soler

3. Santiago Rodríguez i Serra

4. Esperanza García González

5. Daniel Serrano Coronado

6. Alberto Villagrasa Gil

7. Manuel Reyes López

Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) 

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El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, durante su intervención ante el Consell Nacional de los socialistas catalanes. | Foto: Toni Albir/EFE

Miquel Iceta vuelve a ser el que encabeza la lista de los socialistas catalanes, en la que Eva Granados irá de número dos. Pero es el número tres en la candidatura por Barcelona, Ramón Espadaler, el que más atención ha acaparado, ya que se trata de un antiguo destacado miembro de Unió, que durante décadas ocupó el poder en Cataluña junto con Unió a través de CiU. De Unió también son también la número dos por Girona y exdiputada de CiU en el Congreso, Montserrat Surroca, el tres por Tarragona, Joan Caballol, y el tres por Lleida, David Pampols.

También repiten los portavoces adjuntos Ferran Pedret (5) y Alícia Romero (6), seguidos de Jordi Terrades, Assumpta Escarp, el ahora secretario segundo de la Mesa del Parlament, David Pérez, Esther Niubó, Pol Gibert, Marta Moreta, Raúl Moreno y Eva María Martínez

1. Miquel Iceta Llorens

2. Eva Granados Galiano

3. Ramón Espadaler Parcerisas (Ind)

4. Beatriz Silva Gallardo (Ind)

5. Ferran Pedret I Santos

6. Alícia Romero Llano

7. Jordi Terrades Santacreu

Ciudadanos

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La líder de Ciudadanos en Cataluña, Ines Arrimadas, sale del Parlament. | Foto: Rafael Marchante/Reuters

Ciudadanos ha decidido mantener las cabezas de lista que presentó en el año 2015 para las cuatro provincias de Cataluña. Inés Arrimadas será, de nuevo, la número uno por Barcelona, Matías Alonso se presentará por Tarragona, Jorge Soler por Lleida y Jean Castel por Girona.

1. Inés Arrimadas García

2. Carlos Carrizosa Torres

3. José María Espejo-Saavedra Conesa

4. Fernando Tomás de Páramo Gómez

5. Sonia Sierra Infante

6. Ignacio (Nacho) Martín Blanco

7. Joan García González

Catalunya en Comú-Podem

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Xabier Domènech encabezará la lista de en Comú Podem en Barcelona. | Foto: En Comú Podem/Twitter

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau,ocupará un puesto simbólico en la lista electoral de Cataluña En Comú-Podem, cerrarando la candidatura de los comunes.

La lista la encabezará el actual diputado de En Comú Podem en el Congreso de los Diputados, Xavier Domènech, seguido de  Elisenda Alamany y Jéssica Albiach, con Marta Ribas en el número cuatro y el exsecretario tercero de la Mesa del Parlament, Joan Josep Nuet, en el quinto puesto. Por su parte, el periodista Jaume Barberá será el penúltimo de la lista.

1. Xavier Domènech Sampere

2. Elisenda Alamany Gutiérrez

3. Jèssica Albiach Satorres

4. Marta Ribas Frias

5. Joan Josep Nuet Pujals

6. Susana Segovia Sánchez

7. David Cid Colomer

Aquí puedes consultar todas las listas completas y publicadas en el BOE.

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