Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

El abismo invoca al abismo

Daniel Capó

La lectura nos ayuda a redescubrir el rostro oculto de la suavidad. Acudamos a la etimología: suavitas en latín significa dulzura. Se diría que es suave la vida civilizada, el diálogo pausado, la penumbra de las casas burguesas, la serena alegría de los conciertos de Mozart, la pintura holandesa, el bodegón español. Es suave la luz pura del gótico cisterciense, el preciso orden de las columnatas griegas y los pliegues en mármol de una escultura de Miguel Ángel. Es suave Bach, pero no Beethoven; los lamentos isabelinos de Dowland, pero no las trompas wagnerianas. La suavidad puede ser la condición lejana de un eco, tan distante que sólo se percibe en forma de confort. El bienestar, la calma, la seguridad de un hogar, el tranquilo ajetreo de los comercios: todo esto constituye la fotografía amable de la barbarie, un negativo en color. El escritor Pascal Quignard lo explica in extenso. Al afilado estilete de su inteligencia me remito en este artículo. A Pascal Quignard le gusta invocar el abismo y conducirnos hacia él. En uno de sus textos cita a Lucrecio: «Es suave –escribe Tito Lucrecio Caro– cuando los vientos azotan el vasto mar, contemplar desde la orilla la desgracia del prójimo». Y prosigue el filósofo romano: «Es suave además asistir sin riesgo a los grandes combates de la guerra y contemplar desde lo alto las batallas en línea en las planicies». Es suave, se diría, habitar lejos del peligro.

Quignard observa que el sentido latino de la suavidad no reside en el placer de una cínica sensualidad, sino que describe una lejanía. «Estamos demasiado lejos para oír –glosa el autor francés–. No oímos los gritos de los náufragos». Tampoco los escuchamos nosotros, ni les prestamos atención, confundidos en la distancia y el ruido atronador de la vida. La suavidad sería, pues, un anhelo de civilización que se sustenta en un peligroso olvido. O en una forma de sordera. Sin embargo, una de las lecciones que nos ofrece la Historia consiste en que las murallas más altas pueden caer al son de las trompetas. Abyssus Abyssum invocat – “el abismo llama al abismo”– reza el salmo 42 en la Vulgata. Conviene que no lo olvidemos. Ninguna civilización perdura en la suavidad del olvido y de la indiferencia.

Continúa leyendo: La Transición española terminó con Barcelona 92

La Transición española terminó con Barcelona 92

Cecilia de la Serna

Foto: EFE
EFE

Casi 17 años separan la muerte de Franco en el 75 y la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, que este 25 de julio celebran sus bodas de plata. En esos 17 años, España se esforzó por abrirse al mundo, por dar a entender que los años más oscuros de la dictadura franquista eran algo del pasado y, en definitiva, por parecer algo menos paleta. La gran oportunidad de hacerlo llegó en 1992, gracias a la trascendencia internacional de grandes eventos como la Expo de Sevilla y, especialmente, por la celebración de los Juegos Olímpicos en la ciudad condal.  

La Transición española terminó con Barcelona 92
Las mascotas de la Expo 92 de Sevilla, “Curro”, y de las Olimpiadas de Barcelona 92, “Cobi”, posaban juntas en el recinto de la Exposición Universal de Sevilla. | Foto: Efe

De camino al sueño olímpico

El propio recorrido de Barcelona hasta ser sede olímpica es una muestra de la voluntad conjunta de enseñar al mundo una España diferente, más moderna y libre. Frente a Barcelona competían otras ciudades, algunas entonces con más nombre y peso como París o Ámsterdam, que sin embargo no lograron batir a lo que representaba el milagro español post franquista. Antes de 1992, Barcelona había sido candidata para los Juegos Olímpicos de 1924, 1936 y 1940, candidaturas de las que había salido sin pena ni gloria. Narcís Serra, quien ocupó la alcaldía barcelonesa del 79 al 82 -años clave de la Transición-, fue el que inició un proceso que pasó, primero, por la autorización del rey Juan Carlos I y, después, por la aprobación popular en masa de los barceloneses. El sueño olímpico fue transformándose en una probabilidad muy clara gracias a la euforia generalizada y a una importante trama diplomática.

Por entonces presidía el COI el español Juan Antonio Samaranch, quien sin duda jugó un papel fundamental en la elección final de Barcelona para acoger el evento más grande del planeta y quien, después de la clausura, llegó a afirmar que habían sido los mejores Juegos de la era moderna. Fue él el encargado de anunciar en Lausana, en un perfecto francés, que la segunda ciudad más grande de España organizaría los Juegos tras una no muy apretada lucha con la capital gala. Ya estaba hecho, y Barcelona se tornó en una fiesta. El comité de la candidatura voló rápido de vuelta hasta el Prat para poder festejar con los barceloneses este gran hito por las calles de la ciudad. “Aquello que es bueno para Barcelona es bueno para Cataluña y aquello que es bueno para Cataluña es bueno para España”, gritó al mundo el entonces alcalde de la ciudad condal, Pasqual Maragall. Todos incluidos, todos contentos. Desde los que formaron parte de ese comité inicial recuerdan a menudo que la idea que primó es que fueran los Juegos los que estuvieran al servicio de Barcelona, y no al revés.  

España mira cara a cara al mundo

El reto que presentaba la celebración de estos Juegos era mayúsculo. Por un lado, la organización española debía ser capaz de mostrarse segura y seria, superando todos los clichés que allende de nuestras fronteras tenían –y todavía mantienen- sobre los españoles, y por otro debía ser capaz de sorprender al mundo. No es de extrañar que la organización del evento invirtiera tanto tiempo, esfuerzo y dinero en crear un auténtico espectáculo de primera para inaugurar y clausurar los Juegos Olímpicos. Barcelona debía mostrarse como es, sin complejos, para poder maravillar al mundo. Y lo consiguió. No es casualidad que la gran ceremonia la dirigiera un publicista.

Luis Bassat, fundador de la prestigiosa firma publicitaria Bassat, Ogilvy & Mather en España, fue el responsable de crear una inauguración que terminó convirtiéndose en “el spot más largo y mejor de mi vida”, en sus propias palabras. Se trataba, efectivamente, de venderse. No es baladí, ya que la exitosa organización de estos Juegos originó el boom turístico de la ciudad condal que en la actualidad le está pasando una factura desmesurada.  

 

Las malas lenguas dicen que el encendido del pebetero, que se hizo a través del lanzamiento de una flecha por parte de Antonio Rebollo, estuvo trucado. Sin embargo, poco parece importar lo que las malas lenguas dicten, ya que esa imagen quedará siempre para la Historia.  

Los seis grandes momentos deportivos de Barcelona 92

Deportivamente hablando, los Juegos de la XXV Olimpiada destacaron por ser un auténtico torbellino de emociones, inesperadas medallas y por suponer la mejor marca en el medallero histórico de España, con 22 metales en su haber. En total fueron 7.555 deportistas -de los que 3.008 eran mujeres- los que representaron a las 71 naciones que participaron. Además, por primera vez en muchas ediciones, ninguna nación intentó boicotear el evento.  

La Transición española terminó con Barcelona 92 3
El ‘Dream Team’ del baloncesto norteamericano celebra su oro frente a Croacia. | Foto: Ray Stubblebine / Reuters

Quien destacó por encima de todos no fue un atleta, sino un equipo: el Dream Team, la selección estadounidense de baloncesto liderada por las ya leyendas Magic Johnson, Michael Jordan y Larry Bird. Este conjunto que se estrenaba en unos Juegos Olímpicos -se admitió por primera vez la participación de jugadores de la NBA-, logró 117 puntos de promedio en 8 partidos y ganó la medalla de oro derrotando en la final a Croacia, y atrajo además toda la atención de la Villa Olímpica.  

La Transición española terminó con Barcelona 92 2
El entonces príncipe Felipe abandera la delegación española en Barcelona. | Foto: EFE

El ahora rey Felipe VI fue el abanderado español en la ceremonia inaugural, ya que participaba en la clase soling de vela, pero el atleta español que destacó por encima de todos fue Fermín Cacho. Gracias a su oro logrado, con gran sorpresa, en los 1.500 metros de atletismo, Cacho se ganó el respeto de sus competidores y el cariño de los españoles.

Otro momento deportivo que sigue en la retina de muchos es el denominado ‘espíritu de Redmond’. No lo hace por ser un extraordinario alarde de talento o fuerza, sino por encarnar el verdadero espíritu olímpico: nunca te rindas. Este atleta británico era uno de los favoritos para el podio de los 400 metros lisos, pero no pudo llegar siquiera a la final. A mitad de carrera de la semifinal, Redmond se lesionó y cayó al suelo, tras lo que se levantó y recorrió entre lágrimas los metros que le faltaban para llegar a la meta. Su gesta fue recordada por el COI con ocasión de los pasados Juegos de Río.  

 

En atletismo volvió a reinar Carl Lewis, que ganó el oro en salto de longitud y en el relevo 4×100. El ‘Hijo del Viento’, uno de los mejores atletas de toda la Historia, no defraudó en la cita olímpica de 1992, a la que llegó ya con 31 años. También destacó el nadador ruso Alexander Popov, que ganó los 50 y 100 metros estilo libre. La atleta etíope Derartu Tulu consiguió otro de los grandes hitos deportivos de Barcelona 92 gracias a su triunfo en los 10.000 metros, convirtiéndose en la primera atleta africana en llevarse un oro.

Cada uno de estos momentos suponen leyendas y récords -a veces ya superados, y es que en 25 años hay tiempo para batir cualquier marca-, pero sobre todo suponen la historia narrada de unos Juegos que marcaron un antes y un después en el deporte de élite mundial.  

Iconos de una generación

La celebración de unos Juegos Olímpicos suele trascender lo meramente deportivo. En Barcelona, esta máxima se hizo evidente. Los iconos de Barcelona 92 fueron los iconos de toda una generación. Desde Cobi, la mascota creada por el diseñador español Javier Mariscal y que todavía protagoniza el merchandising de los más nostálgicos, hasta canciones como Barcelona -interpretada por Montserrat Caballé junto al ya por entonces fallecido Freddie Mercury– o Amigos para siempre, esa rumba catalana de los Manolos que cerró por todo lo alto los Juegos.  

 

Con atletas, canciones, mascotas y un sinfín de anécdotas, Barcelona 92 supuso un punto de inflexión en la última década del siglo XX español. El mundo tuvo la oportunidad de redescubrir una España que ya abrazaba a Europa desde la Comunidad Económica Europea, y que sin complejos se erigía como un puerto para la cultura y el deporte globales. Los que no tuvimos la ocasión de disfrutar de estos Juegos -o que lo hicimos con apenas un añito de edad- debemos rescatarlos con una nostalgia impostada. Los historiadores no atinan aún en coincidir en una fecha clave para el fin de la Transición española -desde el 23F hasta el primer gobierno de Aznar hay opiniones para todos los gustos, pero si una fiesta puso fin a esa Transición esa fue la de Barcelona 92.

Continúa leyendo: Irlanda del Norte, un viaje a la "tierra" de Juego de Tronos

Irlanda del Norte, un viaje a la "tierra" de Juego de Tronos

Marta Ruiz-Castillo

Foto: Leticia Retortillo

Winter is coming. El invierno ha llegado en pleno verano. Coincidiendo con las vacaciones y con la emisión de la séptima temporada de Juego de Tronos, la popular serie de HBO, nuestra propuesta es viajar a Irlanda del Norte y adentrarse en algunas de las localizaciones donde se han rodado escenas memorables. El viaje no es sólo para fans de los personajes de Winterfell (Invernalia) sino para cualquiera que quiera disfrutar de paisajes espectaculares en una de las zonas del Reino Unido menos conocidas hasta ahora. Para los seguidores de Juego de Tronos, la excursión supone un añadido, al poder recrear en cada uno de los escenarios naturales algún momento de la serie.

Rodada en los Estudios Titanic de Belfast, muchas de las locaciones exteriores de Juego de Tronos se encuentran muy cerca de la capital de Irlanda del Norte, donde los paisajes son, sin duda, de gran belleza.

Existen varias excursiones organizadas desde Belfast o desde Dublín (Irlanda) y todas ellas hacen un recorrido similar, que se realiza en autobús con un guía que, durante el trayecto, nos acerca también a la historia de Irlanda del Norte; tan pronto nos habla de las leyendas como nos acerca a ‘The Troubles’, como se refieren allí al conflicto entre unionistas y nacionalistas que tantos muertos y sufrimientos causó durante décadas hasta el Acuerdo de Viernes Santo de 1998.

Hablar de Irlanda de Norte es hablar de campos, de ovejas, de prados verdes, de acantilados, de cerveza y de destilerías de whisky. Es hablar de historia pero también de leyendas y lugares únicos como Giant’s Causeway o Calzada del Gigante, considerada la octava maravilla del mundo, o del Museo del Titanic en Belfast, cuyos estudios se utilizan para grabar la famosa serie de HBO, o la ciudad amurallada de Londonderry. Entre las atracciones de esta parte del Reino Unido a la que se llega, bien en avión desde Londres o por carretera desde Dublín, capital de Irlanda, se encuentra el conocido Territorio Juego de Tronos. Paisajes y lugares como Invernalia, pero también otros escenarios naturales de la costa norirlandesa.

Dark Hedges

Uno de los fenómenos naturales más fotografiados de Irlanda del Norte es Dark Hedges, en Stranocum, considerado como una de las cinco avenidas de árboles más impresionantes y bonitas del mundo, según asegura el cartel que recibe a los visitantes.

El lugar está protegido desde 2009 para preservar los hayedos centenarios plantados en el siglo XVIII por James Stuart, cuando hizo construir Gracehill House, una mansión que se encuentra al final de la carretera. Los árboles se plantaron muy próximos los unos de los otros y en un estrecho camino por el que entonces pasaban los carruajes y caballos que daba a la mansión; con el paso del tiempo los árboles han creado este espectacular ‘puente‘ de ramas entrelazadas. Ahora es un tramo de la carretera de Bregagh situado muy cerca de la localidad de Armoy.

Irlanda del Norte, un viaje a "tierras" de Juego de Tronos
Dark Hedges, un pasaje de árboles centenarios. | Foto: Leticia Retortillo

En este espectacular lugar, cuenta la leyenda que se pasea ‘La Dama de Gris‘, un fantasma que vaga por las noches desde tiempo inmemorial y que, según algunos, es el alma en pena de una criada de Gracehill cuya muerte sigue siendo un misterio.

En Juego de Tronos, este imponente y sobrecogedor camino de árboles se usó durante la huida de Arya por el conocido como Camino del Rey en la segunda temporada.

Irlanda del Norte, un viaje a "tierras" de Juego de Tronos 1
La escena de la huída de Arya se rodó en Dark Hedges. | Foto: HBO

Castillo de Dunluce

Tras atravesar Dark Hedges, la excursión continúa por el condado de Antrim.  Entre las poblaciones de Portballintrae and Portrush junto a un imponente acantilado está el Castillo de Dunluce que, según los historiadores, fue uno de los más impresionantes del Reino Unido.

Desde la carretera se ven las ruinas de esta fortaleza levantada originalmente en el siglo XIII por Richard Óg de Burgh, segundo conde de Ulster y uno de los nobles más poderosos de Irlanda de los siglos XIII y XIV, amigo del rey Eduardo I de Inglaterra. Las excavaciones realizadas en el lugar prueban que hasta aquí llegaron los vikingos y también los cristianos.

Situado junto a un espectacular acantilado, el castillo ofrece una magnífica panorámica de la costa norte del país. De difícil acceso, ya que esta enclavado en medio de piedras, es posible llegar hasta él por un estrecho y pequeño puente. Considerado patrimonio nacional del país, en la actualidad pertenece al Gobierno de Irlanda del Norte.

Una leyenda local cuenta que parte de la cocina se desprendió y cayó por los acantilados al mar con todos los sirvientes dentro, excepto un muchacho que estaba sentado en una esquina y logró salvarse. Después del accidente, continúa la leyenda, la señora del castillo se negó a continuar viviendo en él. Lo cierto es que la cocina sigue intacta junto a la zona principal. En algún momento del siglo XVIII, la pared norte del castillo se desplomó y cayó al mar. En la actualidad se mantienen las paredes sur y oeste.

En Juego de Tronos, esta fortaleza se convierte en el castillo de Pyke  en las Islas del Hierro.

Irlanda del Norte, un viaje a "tierras" de Juego de Tronos 2
Las ruinas de Castillo al borde de un acantilado, vistas desde la carretera. | Foto: Leticia Retortillo

Cantera de Larrybane

Esta antigua cantera abandonada y enclavada entre acantilados, como casi toda la costa de Irlanda del Norte, en la actualidad se usa como aparcamiento para los turistas que visitan la zona. Con sus acantilados, senderos y playas, es un lugar desde el que es fácil abstraerse y disfrutar de un mar raramente en calma.

Irlanda del Norte, un viaje a "tierras" de Juego de Tronos 3
El tour incluye una cantera abandonada, lugar de varias escenas de la serie. | Foto: Leticia Retortillo

En Juego de Tronos se rodaron varias escenas memorables, además de ser el lugar elegido por el Rey para establecer la residencia de los Baratheon en la segunda temporada de la serie. Aquí también se desarrolló el torneo en el que participó Brienne de Tarth.

Irlanda del Norte, un viaje a "tierras" de Juego de Tronos 4
La guía muestra el lugar donde se rodó una escena en la cantera de Larrybane. | Foto: Leticia Retortillo

Muy cerca de la antigua cantera, y para los turistas a los que Juego de Tronos no les diga gran cosa, las excursiones suelen incluir la opción de conocer el famoso puente de cuerda que une Irlanda del Norte con Sheep Island donde hay otras canteras abandonadas. El Carrick-a-Ride fue “borrado” del mapa para poder hacer algunas escenas de Juego de Tronos.

Ballintoy Harbour

Este puerto pesquero es uno de los más bonitos de Irlanda. Acogedor y con una pequeña playa, es un lugar de descanso donde pasar el rato disfrutando del paisaje. Se encuentra enclavado en la histórica baronía de Cary. El pueblo está a un kilómetro de distancia y en la iglesia que hay en el puerto, el Domingo de Pascua se celebra cada año un servicio religioso a la caída de sol.

Irlanda del Norte, un viaje a "tierras" de Juego de Tronos 6
Ballintoy Harbour está en una bajada, rodeado de prados. | Foto: Leticia Retortillo

Quizá lo más destacado de esta pequeña localidad que no llega a los 200 habitantes es que en 2011 sus vecinos se negaron a que las señalizaciones de las calles estuvieran en inglés e irlandés.

El lugar apenas tuvo que ser modificado por los realizadores de Juego de Tronos para transformarlo en el Puerto Pyke en la segunda temporada. Una de las principales escenas rodadas en este lugar fue el regreso de Theon Greyjoy a las Tierras de Hierro, y el lugar donde fue bautizado. Aquí también conoció a su hermana Yara.

Irlanda del Norte, un viaje a "tierras" de Juego de Tronos 7
Un cartel informa de las escenas de Juego de Tronos rodadas en este pequeño puerto de pescadores. | Foto: Leticia Retortillo

Cuevas de Cushendun

El viaje continúa por la costa hasta llegar a la localidad de Cushendon, una pintoresca villa de pescadores situada a orillas del río Glen con un paisaje de cuento, un hotel y una curiosa estatua de una cabra. Se trata de un homenaje a Johann una cabra que se convirtió en el último animal sacrificado por la fiebre aftosa en 2001. La estatua fue esculpida por Deborah Brown y presentada a los vecinos de Cushendun en agosto de 2002. Ahora, junto a la estatua hay otra cabra, una especie de mascota de este entrañable pueblecito con verdes paisajes y una estupenda playa de arena fina.

Irlanda del Norte, un viaje a "tierra" de Juego de Tronos 2
La cabra se ha convertido en una especie de mascota de la localidad. | Foto: Leticia Retortillo

Cushendun fue en el pasado punto de salida de los barcos que cruzaban a Escocia. Los viejos cottages recuerdan a las casas de Cornwall, en el suroeste de Inglaterra, porque así lo decidió Ronald McNeill, político que pasó a ser conocido como Lord Cushendun y que quiso así rendir un particular homenaje a su mujer, vecina de dicha localidad inglesa.

A pocos metros de la villa, por un camino que va paralelo al mar hay unas cuevas. En una de ellas se rodó una de las escenas más siniestras de la sexta temporada, en la que la Sacerdotisa Roja Melisandre da a luz una sombra. La cueva tiene al fondo una verja que el equipo de Juego de Tronos no logró que las autoridades retiraran.

Irlanda del Norte, un viaje a "tierra" de Juego de Tronos
Las autoridades no permitieron retirar la verja para rodar el parto de Melisandre. | Foto: Leticia Retoritillo

EXCURSIONES PARA VISITAR LOS ESCENARIOS NATURALES DE JUEGO DE TRONOS: Hay numerosas excursiones organizadas para visitar estos espacios naturales donde disfrutar de la belleza y espectacularidad del paisaje de Irlanda del Norte, al tiempo que nos trasladamos a los reinos de Juego de Tronos. Algunos de estos viajes que suelen duran un día, salen de Belfast, aunque también se pueden contratar en Dublín.

Discover Northern Ireland

Viator

Visit Belfast

Trip Idea: Game of Thrones Territory

Continúa leyendo: Crímenes comparables

Crímenes comparables

José Antonio Montano

Alguien dijo, cuando liberaron a José Antonio Ortega Lara, que parecía salido de un campo de concentración nazi. Se horrorizaba de que algo así se hubiera visto de nuevo en Europa. Cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco, la comparación fue con los últimos fusilamientos franquistas: la espera atroz, “al alba, al alba…”. Se recurría, pues, al nazismo y al franquismo para dejar patente el carácter de los crímenes de ETA.

Ese afán pedagógico, del que yo suelo echar mano también, es síntoma del mayor fracaso de la historia del siglo XX. En 1997, a tres años (o cuatro) de su final, aún había que recurrir a ‘comparaciones’. Uno de los matarifes ideológicos del siglo, el comunismo, se iba de rositas hacia el siguiente…

Y en el siguiente estamos. Pagando esa miseria. Toda la prevención social que por fortuna se mantiene (aunque con sustos) contra el fascismo, desaparece en buena medida cuando se trata del comunismo. Es algo que para mí resulta incomprensible; o cuya comprensión solo se atisba si se considera el fondo religioso, o teológico: la pretensión de pureza (abstracta siempre) pasando por encima del mundo físico, masacrándolo si hace falta.

Con el fascismo era igual, pero sus sacerdotes están desprestigiados. Al contrario que los del comunismo. El rebrote que ha habido últimamente, en todo el mundo y en particular en España, es desolador. Prestigio no es que tengan demasiado nuestros comunistas, pero sí predicamento. Y votos. Con todas las semillas criminales o protocriminales íntegras en su discurso. Que esas semillas no germinen se lo debemos (se lo deben) a las actuales circunstancias históricas: esas mismas que desprecian.

Las comparaciones, sin embargo, me parecen legítimas. Desde la izquierda ilustrada y democrática (¡tan trabajosa!), a estos individuos se les puede equiparar perfectamente a los fascistas. Como estrictos totalitarios que son.

Continúa leyendo: La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo

Jorge Raya Pons

Foto: FELGTB

Los años oscuros no quedan tan lejos. En marzo de 1976, el valenciano Antonio Ruiz, de 18 años, fue detenido y encarcelado durante 94 días después de que un juez aplicara contra él la Ley de Peligrosidad Social. Se trataba de una legislación aprobada en 1970 por las Cortes franquistas para castigar aquellas conductas que se consideraban antisociales, y ser homosexual era una de ellas. Esta ley, que vino a sustituir la famosa Ley de Vagos y Maleantes ­–puesta en vigor en 1933 y reformada en 1954 para incluir a los homosexuales, igualándolos, por ejemplo, a los pederastas– contemplaba penas como el internamiento en prisión –unos 5.000 en ocho años– o el sometimiento a terapias de conversión, las cuales, para sorpresa general, siguen existiendo.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 4
Una máquina de electroshock empleada en los años 60. | Fuente: FELGTB

Antonio Ruiz es un símbolo de la persecución contra los homosexuales que se desató durante el franquismo y que dio sus últimos coletazos en los primeros años de la democracia; la ley sufrió varias reformas en los años siguientes –eliminando los artículos relativos a los actos de homosexualidad en 1979– y fue abolida definitivamente en 1995. En 2009, Antonio fue el primer indemnizado en España por haber entrado en prisión por ser homosexual. Le compensaron con 4.000 euros.

Tras salir de los tribunales, celebró enérgicamente la resolución del Gobierno español, entonces presidido por Rodríguez Zapatero. “Por fin somos ciudadanos de primera”, dijo. “España se ha convertido en el primer Estado del mundo que reconoce la represión a la que se vieron sometidos los homosexuales y les indemniza. Hemos empezado a recuperar la memoria histórica”. Queda para las próximas generaciones su ficha policial de 1976; en ella se puede leer con claridad que el motivo de su detención fue su condición sexual. No han pasado más que cuatro décadas desde entonces.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 1
Ficha policial de Antonio Ruiz, detenido por ser homosexual en 1976. | Fuente: FELGTB

Este viraje tan extraordinario que ha vivido España en menos de medio siglo solo se comprende desde la lucha que ejercieron activistas como Armand de Fluviá o Francesc Francino, quienes decidieron enfrentarse a la Ley de Peligrosidad Social aun a riesgo de sufrir la represión de la dictadura. “En aquella época, los gais éramos un peligro social, unos corruptores de menores, unos enfermos mentales, los peores pecadores y la escoria de la sociedad”, recuerda Armand, a sus 85 años, quien más adelante se convertiría en la primer homosexual en manifestarlo públicamente en televisión: fue en 1978, en el programa Vosté pregunta.

“Yo fundé el movimiento gay en 1970 con el MELH (Movimiento Español de Liberación Homosexual). Lo hacíamos todo en la clandestinidad, incluso un fanzine que enviábamos desde París. Lo hacía con mi amigo Francesc (Francino), que murió hace muchos años por el sida. El primer número salió en 1972 y se llamaba Aghoix, sacamos 18 números. Pasábamos la frontera con mucho pánico, con miedo a que nos viera la Policía o la Guardia Civil. Lo hacíamos de uno en uno y por la noche. Este fue el juego sagrado que se mantuvo hasta que Franco murió. Entonces ya salimos con una cosa más potente que es el FAGC (Frente de Liberación Gai de Cataluña)”.

Durante el franquismo apenas eran “unos 20” quienes luchaban desde la clandestinidad; en cuanto se fundó el FAGC, sostiene Armand, llegaron a ser cerca de 500.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 2
Un manifestante durante la primera marcha del Orgullo celebrada en Madrid, en 1978. | Fuente: FELGTB

Un nuevo país

El emerger del FAGC en la sociedad española fue decisivo; no se puede comprender la lucha LGTB en España sin atender a sus logros. El FAGC fue el punto de partida de todo un movimiento que había guardado silencio por demasiado tiempo y que fue una inspiración para otros territorios que encontraron en Cataluña un ejemplo. Sus principales exigencias fueron la abolición de la Ley de Peligrosidad y la legalización de las organizaciones activistas; la propia FAGC fue inscrita y legalizada en 1980.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 3
Durante el primer Orgullo celebrado en Madrid se reclamó la abolición de la Ley de Peligrosidad Social.

“Todos los partidos y sindicatos que salieron de la clandestinidad como nosotros nos apoyaron”, relata Armand. “Se fueron formando grupos en distintos sitios de España y empezó la lucha. Yo recuerdo que en 1976 vino a visitarme el iniciador del movimiento gay en Euskadi para ver cómo lo habíamos hecho aquí, en Cataluña. Luego vinieron desde Sevilla. Recuerdo que en 1977 publicamos el manifiesto del FAGC; aquello sirvió para el resto de grupos que fueron formándose en España”.

El resultado de este ímpetu se hizo visible en Barcelona con la primera marcha LGTB permitida por las autoridades en España; fue el 26 de junio de 1977 y recorrió las Ramblas al grito de “¡Amnistía!”. De acuerdo con las crónicas de la época, se congregaron en la emblemática vía cerca de 4.000 personas. La primera celebración del Orgullo en Madrid se convocó un año después.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 5
Dos hombres en el Orgullo madrileño de 1978. | Fuente: FELGTB
La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 6
El movimiento feminista tuvo protagonismo en el primer Orgullo de Madrid. | Fuente: FELGTB

“Del 75 al 80 fue un quinquenio de maravilla”, dice Armand, con entusiasmo. “Muerto Franco, se acabó la rabia. Tras tantos años de dictadura se levantó esa losa que había, la gente perdió el miedo. Todo era fantástico”.

Desde entonces las marchas se han sucedido en todo el país, especialmente en las grandes ciudades, y el fortalecimiento del movimiento desde los años 90 ha permitido dar voz también a los transexuales y a las lesbianas, que comenzaron a agruparse en colectivos feministas para reivindicar que se les diera la misma visibilidad que a los hombres homosexuales.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 7
Una niña, con la bandera del Orgullo pintada. | Fuente: FELGTB

La evolución de las reivindicaciones

La historia reciente del movimiento homosexual, tal y como se puede descubrir en la exposición Subversivas: 40 años de activismo LGTB en España –organizada por la Federación Española de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales–, es la muestra tangible de la evolución de la sociedad española desde la Transición hasta hoy, con todas sus etapas.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 8
Los activistas se movilizaron para concienciar a las autoridades sobre la gravedad del sida, que afectaba con dureza a la comunidad gay. | Fuente: FELGTB

Desde la lucha por la concienciación contra el sida, la principal preocupación de los colectivos LGTB en los 80, hasta la Ley de Matrimonio Homosexual (2005) o la Ley de Identidad de Género (2007), que permitió a cualquier persona a cambiar su nombre y sexo en el registro  sin necesidad de pasar por una operación.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 9
Pedro Zerolo, uno de los grandes activistas LGTB contemporáneos, junto a Toni Poveda y Bibiana Aído en 2008. | Fuente: FELGTB

Es una realidad que la transformación del país ha sido absoluta; en cuatro décadas, España se ha convertido en un referente mundial en la defensa de los derechos de la comunidad LGTB. Tanto es así que este año es Madrid la ciudad que acoge la fiesta internacional del Orgullo; durante dos semanas se espera recibir hasta tres millones de personas en la ciudad.

“Hemos alcanzado lo que muchos otros no han logrado”, sentencia Armand. “Realmente, ahora no tenemos ninguna discriminación. La lucha de los colectivos es ahora contra la homofobia. Tenemos leyes para ello y contemplan sanciones. Es cierto que hay gente medio loca que nos odia, pero no creo que sean demasiados”.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 13
Celebración del Europride en Madrid en 2007. | Fuente: FELGTB

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 10
Foto de la manifestación del Orgullo en 2009. | Fuente: FELGTB

En cualquier caso, el activista barcelonés sostiene que todavía quedan algunas victorias pendientes: “Ahora hay que incidir en la enseñanza y en los medios de comunicación. Lo que tenemos que conseguir es que se hable desde la guardería hasta la universidad, que la televisión vaya dando ejemplos positivos desde la homosexualidad. Y detalles como el alquiler de vientres, algo que aquí en España todavía no se permite, pero que parece que está al caer”.

TOP