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Armagedon

Daniel Capó

Foto: PASCAL GUYOT
AFP

Desconozco la biografía de Younes Abouyaaqoub, principal sospechoso de la matanza de Barcelona, pero puedo imaginármela: el hijo de una ideología del resentimiento, a la que se le superpone el fracaso social y educativo. Lo que en otra época se hubiera denominado “lumpen”. Nada lo distingue de tantos otros asesinos islamistas, ni del fanatismo de sus compañeros de grupo. Joven y falto de un futuro, el odio –porque sólo se mata por odio– prende en ese fuel del resentimiento, mezclado con un complejo de inferioridad que se asume de forma dolorosa. La ideología del radicalismo islámico ofrece, en definitiva, un marco de redención que canaliza esa rabia y justifica el asesinato: un sentido que resulta, además, claramente apocalíptico. Para empezar, un Armagedón en cualquier esquina de cualquier país libre.

Las ideas tienen implicaciones, al igual que los sentimientos. Y nosotros debemos sabernos guiar por el realismo. En primer lugar, reconociendo que se trata de una guerra, aunque no en un formato tradicional, que se dirige contra nuestras creencias. En segundo lugar, siendo conscientes de que la cooperación internacional es fundamental para contener el yihadismo. En tercero, contando con la necesidad de asfixiar las distintas fuentes de financiación del terrorismo. En cuarto, acompañando la contundente actuación policial de un proceso, a medio y largo plazo, de integración cultural, profesional y humana que permita desacreditar el Apocalipsis. Por varios motivos también, esto último será lo más complicado.

Primero, porque la propia dinámica tecnológica y económica de la globalización acelera la quiebra de clases sociales en Occidente (pero no en los países en vías de desarrollo). Segundo, porque sin éxito académico apenas habrá trabajo de calidad en el futuro y es cosa sabida la influencia del entorno social en la excelencia académica. Tercero, y quizás el más importante, porque –por decirlo a la manera de Rémi Brague– se trata del difícil intento de integrar no sólo una cultura o una religión distintas, sino toda una civilización que engloba desde la superstición al derecho, desde la fe al funcionamiento de la economía. Y no entenderlo, me temo, resulta sencillamente suicida.  

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Un imán de Ripoll situado en el centro de la investigación sobre los atentados de Cataluña

Foto: Pau BARRENA
AFP

La investigación por el doble atentado en Barcelona y Cambrils continúa. La policía catalana niega que se haya desarticulado totalmente la organización terrorista que organizó los ataques del jueves, que costaron la vida a 14 personas. Los Mossos consideran que esta célula estaba integrada al menos por doce terroristas, de los que cinco fueron abatidos por la policía en Cambrils (Tarragona), después de perpetrar un atropello con una de las furgonetas. Otros cuatro han sido detenidos, uno de ellos en Alcanar (Tarragona) y tres en Ripoll (Girona). Además, dos fallecieron en la explosión de la casa de Alcanar en la que estaban preparando el atentado. Solo queda uno por localizar: Younes Abouyaaqoub sobre el que pesa una orden internacional de detención.

Abouyaaqoub, de 23 años, es supuestamente el autor material del atropellamiento masivo en La Rambla de Barcelona. Los Mossos no han confirmado el grado de autoría y siguen asegurando que el conductor de la furgoneta sigue sin ser identificado. Sí han asegurado que la “investigación continúa” porque “están buscando a una persona relacionada con el atentado”.

Uno de los epicentros de la investigación se encuentra en Ripoll, un pueblo catalán de 10.000 habitantes al pie de los Pirineos. En él vivieron siete integrantes de la célula y este sábado fue registrada la casa del imán Abdelbaki Es Satty, según AFP.

Nourdden, el compañero de piso del imán, explicó a AFP que era alguien “normal”. La última vez que le vio le dijo que se iba a ver a su mujer a Marruecos. El piso, al que pudo acceder la AFP, era pequeño, de menos de 50 m2, y estaba decorado muy modestamente. En la habitación del imán no quedaba nada, aparte del colchón, una mesita y unas estanterías.

Un imán de Ripoll en el centro de las investigaciones sobre los atentados de Cataluña
La casa del imán de Ripoll registrada por la policía. | Foto: Pau Barrena /AFP

Jóvenes sin contacto terrorista previo

Es Satty, de 40 años, puede ser la pieza clave para entender cómo una decena jóvenes, de entre 17 y 28 años, integrados en el pueblo catalán, sin ninguna experiencia ni vínculo terrorista previo, se lanzaron a preparar un doble atentado que ha acabado con la vida de 14 personas y ha herido a más de 120. En una concentración en Ripoll el sábado por la tarde, los familiares de los terroristas explicaron a los medios el cambio que habían sufrido algunos de estos jóvenes en los últimos meses: más callados, más centrados en la religión y menos contacto con los otros chicos del pueblo. Algunas de estas familias también ponía en el punto de mira a este imán que llegó a Ripoll a finales de 2015.

Una prima del terrorista huido, identificada como Fátima Abouyaaqoud, mostró su convencimiento de que fue el imán de la localidad de Ripoll, Abdelbaki Es Satty, quien manipuló a los jóvenes de la localidad y les radicalizó, según recoge Efe.

En Ripoll, vivían tres parejas de hermanos: Moussa y Driss Oukabir, el primero de 17 años abatido en Cambrils y el segundo, de 28 años, detenido; Mohamed, de 24 años, y Omar Hychami, menor de edad, ambos muertos en Cambrils; Said Aalla, de 18 años, también fallecido en Cambrils, y Mohamed Aallaa, detenido. Allí residieron también un tiempo Younes Abouyaaqoub y su hermano Houssaine, abatido en Cambrils.

“Lo conocía de vista, pero es gente de la que no esperas una cosa así”, dijo a AFP Joan Gallego, un vecino de 47 años, refiriéndose a Younes. “Eran buena gente, no tenían antecedentes”, añadió.

La explosión de Alcanar

Otro punto clave de la investigación es el edificio en Alcanar, Tarragona, en el que la célula estaba preparando los atentados. Josep Lluís Trapero, jefe de los Mossos, explicó el viernes que los terroristas pretendían llevar a cabo un atentado con explosivos, con bombonas de butano y similares, que pudiera provocar un mayor número de víctimas. Sin embargo, el miércoles 16 de agosto, la vivienda explotó accidentalmente por una acumulación de gas que truncó el operativo con explosivos. Así, los terroristas optaron por “el modelo de arrollamiento“, dijo Trapero.

Lo que ocurrió exactamente en esa vivienda a más de 300 kilómetros de Ripoll está todavía por determinar. En el momento de la explosión murió una persona, y los Mossos confirmaron el viernes que habían encontrado restos biológicos de otro individuo. Todavía no se han confirmado las identidades de estos individuos. Los investigadores buscaron indicios en la casa del imán que permitieran comprobar si el religioso, que está desaparecido, es uno de los fallecidos en esta explosión.

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El truco de 5 minutos para mejorar tu memoria cuando estudias

Redacción TO

Foto: JIM BOURG
Reuters

Hay técnicas para estudiar que todos interiorizamos: dormir las horas necesarias, tomar las dosis de café adecuadas, eliminar todos los estímulos posibles –el Whatsapp nunca fue un aliado–. Ahora, un estudio científico determina que hay una técnica que aumenta considerablemente la capacidad de nuestra mente para aprender y retener datos. Y esta guarda relación directa con el ejercicio físico, dando validez al viejo aforismo latino de mens sana, in corpore sano.

La investigación, publicada en la revista especializada Cognitive Research: Principles and Implications, demuestra que aquellas personas que hacían cinco minutos de step después de estudiar eran capaces de recordar mucho mejor la materia que aquellos que no hacían el ejercicio. Los investigadores sostienen que el ejercicio instantáneo ayuda al proceso de consolidación de la memoria.

En este proceso, el cerebro retiene y refuerza el recuerdo de la información que acaba de aprehender. Esta acción cerebral ya era conocida por nuestros antepasados e incluso el emperador romano Quintiliano escribió al respecto. Con todo, se limitaban a desarrollar los beneficios del sueño a la hora de interiorizar datos. Pero, de acuerdo con los autores de estudio, el descubrimiento del impacto positivo del deporte en nuestra capacidad para memorizar es toda una revelación.

El truco de 5 minutos para mejorar tu memoria cuando estudias
Una mujer, corriendo en un paseo marítimo. | Foto: Filip Mroz/ Unsplash

Curiosamente, esta circunstancia se evidenció en las mujeres y no en los hombres. Quizá porque el experimento consistía en memorizar rostros de hombres y asociarlos con sus nombres. Solo las mujeres retuvieron la información. “No está claro si se trata de una verdadera diferencia de sexo o si había algo en las condiciones del experimento que provocaba que el efecto surgiera entre las mujeres y no entre los hombres”, dice Steven Most, autor del estudio y profesor de la Universidad de Sidney, en una declaraciones recogidas por Psyblog.

El estudio, tal y como aventuran los científicos, abre camino para otros tantos sobre la materia. Aunque Most defiende que sus conclusiones pueden comenzar a ponerse en práctica. “Algunas escuelas podrían impulsar las pausas para hacer ejercicio en diferentes momentos del día para ayudar a que los alumnos retengan mejor lo que aprenden en el aula”, dice Most, que acaba: “Es necesario realizar más investigaciones para concluir con mayor certeza. Hay margen para desarrollar estudios adicionales que nos permitan entender cuánto ejercicio es óptimo hacer, en qué momentos o cuánto tiempo es necesario para que sea más efectivo o incluso qué personas se benefician más de esto”.

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Legión española, los novios de la muerte

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Rodrigo Isasi

La Legión es uno de los cuerpos de élite de las Fuerzas Armadas de España (FAS) y uno de los más veteranos. Al grito de “legionarios a luchar, legionarios a morir”, los legionarios han participado en misiones en territorios tan importantes como hostiles en Bosnia, Serbia, Macedonia, Líbano, Afganistán, Irak, Mali o Congo, entre otras. Creada mediante el Real Decreto del 28 de enero de 1920, con el nombre de ‘Tercio de Extranjeros’, fue fundada y comandada por José Millán Astray. No obstante, se considera como fecha de fundación oficial la del alistamiento del primer legionario, un hombre de 30 años, Marcelo Villeval Gaitán, el 20 de septiembre de 1920. Desde sus orígenes, la Legión ha promovido siempre un culto al combate y una disminución de la relevancia de la muerte. Este miércoles, los novios de la muerte cumplen 97 años de servicio a España.

El objetivo original de este cuerpo era hacer frente a la dureza de los combates en la Guerra del Rif, Marruecos, para los que no estaban preparadas las tropas de reemplazo, así como reducir el clamor popular por las bajas recibidas.

La Legión tiene su cuartel general en Almería, donde se encuentra la Brigada ‘Rey Alfonso XIII’, la más joven del Ejército la Unidad más grande de la Legión, con más de 2.000 legionarios. La Legión cuenta con cuatro tercios (llamados regimientos en los demás cuerpos del ejército), y a su vez divididos en banderas (llamados batallones en los demás cuerpos del ejército). Estos son el Tercio ‘Gran Capitán’, 1.º de La Legión, con sede en Melilla, Tercio ‘Duque de Alba’, 2.º de La Legión, con sede en Ceuta,Tercio ‘Don Juan de Austria’, 3.º de La Legión, con sede en Viator, Almería, y Tercio ‘Alejandro Farnesio’, 4.º de La Legión, con sede en Ronda, Málaga.

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Los legionarios portan el Cristo de Mena en Málaga, en 2017 | Foto: Rodrigo Isasi

Desde su fundación, hasta hoy, La Legión ha sobrepasado de largo las 4.000 acciones y misiones. Allá donde van, lesa acompaña el Cristo de la Buena Muerte, o Cristo de Mena, titular de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Nuestra Señora de la Soledad de Málaga, ya que es el protector de la Legión desde 1928, aunque no será hasta el año 2000 cuando las autoridades eclesiásticas le reconocen esa función.

Dicen que en una carta encontrada en el pecho del primer legionario muerto en combate, Baltasar Queija, en 1921, se podía leer: “Si algún día Dios te llama, para mi un puesto reclama”. Este soldado inspiró una de las principales canciones de esta unidad militar, la del “Novio de la Muerte”.

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Los legionarios desfilan en Málaga en la Semana Santa de 2017 | Foto: Rodrigo Isasi

Cada Semana Santa, los aguerridos soldados de La Legión participen en el desfile procesional de esta Hermandad que todos los Jueves Santos recorre las calles de Málaga y entonan este “himno”, un cuplé de 1921 compuesto por Juan Costa letra de Fidel Prado, siendo su primera interprete Mercedes Fernández González, cuyo nombre artístico era Lola Montes. Desde que Millán Astray la escuchó, quedó incorporada al repertorio legionario, cantándose en el acto de homenaje a los que dieron su vida por España.

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Desfile de la Legión en en la base ‘Álvarez de Sotomayor’ de Viator, Almería | Foto: Ministerio de Defensa

Credo legionario

El credo legionario está inspirado en el Bushidocódigo de honor seguido por los Samuráis japoneses. El propio Millán Astray era un gran admirador de este texto, que incluso llegó a traducir al español. Tal y como recoge el Ministerio de Defensa, estos son sus principios:

  • El espíritu del legionario: es único y sin igual, es de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta.
  • El espíritu de compañerismo: con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos.
  • El espíritu del amistad: de juramento entre cada dos hombres.
  • El espíritu de unión y socorro: a la voz de “A mí la Legión”, sea donde sea, acudirán todos, y con razón o sin ella defenderán al legionario que pide auxilio.
  • El espíritu de marcha: jamás un Legionario dirá que está cansado, hasta caer reventado, será el Cuerpo más veloz y resistente.
  • El espíritu de sufrimiento y dureza: no se quejará: de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed ni de sueño; hará todos los trabajos: cavará, arrastrará cañones, carros, estará destacado, hará convoyes trabajará en lo que le manden.
  • El espíritu de acudir al fuego: la Legión, desde el hombre solo hasta la Legión entera acudirá siempre a donde oiga fuego, de día, de noche, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello.
  • El espíritu de disciplina: cumplirá su deber, obedecerá hasta morir.
  • El espíritu de combate: la Legión pedirá siempre, siempre combatir, sin turno, sin contar los días, ni los meses ni los años.
  • El espíritu de la muerte: el morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.
  • La bandera de la Legión: la Bandera de La Legión será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios.
  • Todos los hombres legionarios son bravos: todos los hombres legionarios son bravos; cada nación tiene fama de bravura; aquí es preciso demostrar que pueblo es el más valiente.
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Un contingente de legionarios patrullan en Badhis, Afganistán | Foto: Ministerio de Defensa

Curiosidades

  • El gorro que los legionarios llevan se llama Chapiri
  • Su emblema sinspira en las armas utilizadas por los Tercios que, al servicio del Rey de España, combatieron durante los siglos XVI y XVII conquistando y defendiendo el Imperio
  • Es la unidad de las Fuerzas Armadas Españolas que más rápido desfila. Son capaces de dar entre 160 y 180 pasos por minuto.
  • Antonio Banderas y Fernando Alonso son solo algunos de los caballeros legionarios de honor.
  • El Novio de la Muerte es su canción más conocida, pero no es su himno oficial.
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Emblema de la Legión | Foto: Rodrigo Isasi

Mascotas

En los Ejércitos de todo el mundo ha sido es habitual la adopción de animales como mascotas de la unidades. Es también bastante común que las fuerzas expedicionarias y coloniales elijan estas mascotas entre la fauna autóctona de sus zonas de despliegue.

La cabra es la mascota más conocida de la Legión, pero a lo largo de la historia de este cuerpo, no ha sido la única. La primera mascota de la que se tiene referencia en el Tercio fue una gallina. Cabras, borregos, loros, antílopes, monos, jabalis e incluso el famoso osoMagán‘, fueron sus sucesores.

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La cabra de la legión en el desfile del 12 de octubre de 2016 | Foto: Rodrigo Isasi

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El verano de Piglia

José Antonio Montano

Foto: JORGE SILVA
Reuters

No hay nada como tener un autor para un verano lector. Yo este verano he tenido a Piglia. Ha sido, para mí, el verano de Piglia.

Recuerdo otros veranos: el verano de Jünger (1991), el verano de Bernhard (2004). Ernst Jünger, con su fama de frío, me estuvo calentando después todo el invierno; sentía vivamente la brasa de aquella lectura –el calor del verano y el calor de ‘Radiaciones’–, como una estufita para los días desapacibles. Y Thomas Bernhard dejó electrificados, tensos y sin grasa, vigorosos, regocijantes, los meses (¡y años!) que siguieron.

Ahora ha sido el escritor argentino Ricardo Piglia, que murió a los setenta y cinco años en enero de este 2017. Yo no lo había leído, porque por lo que había leído sobre él pensaba que era un autor programático. Es decir, de los que tienen una teoría y luego escriben sus obras como ‘ejemplos’ de su teoría; obras que salen entonces medio muertas y como forzadas: aquejadas de abstracción. Pero Piglia no es eso. Tuve la suerte de empezar por ‘Los diarios de Emilio Renzi’ (y no porque me interesara Piglia, sino porque me interesan los diarios) y ahí me encontré su relación apasionada y nada programática con la literatura. También me había hecho la idea de que Piglia era pomposo y tampoco: como todos los maestros, es ligero, juguetón. Abre más que cierra.

Los dos primeros tomos de los diarios los leí a principio de julio. Para finales de agosto me había leído en total once libros de Piglia. El duodécimo ha sido el tercer y último tomo de los diarios, que se ha publicado en septiembre. He vuelto ahora a Piglia para terminar el verano y que sea así, definitivamente (¡programáticamente!) el verano de Piglia.

De los diarios me ha gustado su textura: cómo da cabida al ruido diarístico, el ruido de la escritura sin pulir; y que eso funcione. He leído diarios así que no funcionan, que se hacen aburridos. El de Piglia no, por puro mérito literario. Todo diario trabajado es un jardín, y la mayor sofisticación es que ese jardín retenga su aspecto agreste. Piglia lo consigue. Y además introduce variables estructurales que constituyen (¡por decirlo con el lenguaje de los profesores!) una reflexión sobre el género diarístico.

Los elementos del mundo de Piglia son limitados, controlables. Por eso se familiariza uno enseguida con él y los disfruta. Profundizando en ellos, naturalmente: son elementos contados pero fecundos. Escribe sobre la relación entre la ficción y la verdad (sobre el secreto, el enigma y el misterio, y sobre lo que él llama “la ficción paranoica”), sobre el acto de la lectura y sobre el lector como personaje, sobre el escritor también como personaje, sobre el escritor como crítico, sobre el amor y la pérdida, sobre el dinero, sobre filosofía, sobre psicoanálisis, sobre las quiebras del sujeto, sobre la vida en los márgenes, sobre la incidencia de la política en la vida (algo particularmente abrasivo en Argentina; se aprecia como en ningún otro sitio en la primera parte del tercer tomo de sus diarios, titulada “Los años de la peste”). De su mundo forman igualmente parte ‘sus’ escritores: los argentinos Borges, Arlt, Sarmiento, Alberdi, Macedonio Fernández o Manuel Puig; los extranjeros que vivieron en Argentina Gombrowicz o Hudson; y Kafka, Hemingway, Pavese, Joyce, Faulkner, Brecht o Bernhard, al que imita a veces.

En una de las anotaciones diarísticas, escrita cuando arrasa la moda del ‘boom’, se dice (y le dice al lector futuro) que debe mantenerse apartado de esa moda, trabajando a su ritmo y en su silencio. Uno de los gustos de leerlo ahora es comprobar que acertó: sus libros se mantienen cuando muchos de los otros han pasado.

¿Qué le aconsejaría al lector que quiera iniciarse en Piglia (¡aunque sé que son muchos los lectores ya iniciados en Piglia!)? Propongo los tres tomos de los diarios (o al menos el primero); el libro de cuentos ‘Nombre falso’, que incluye la novela corta de igual título; la novela ‘Respiración artificial’; y los libros de ensayos ‘Formas breves’ y ‘El último lector’. (De entre sus numerosos vídeos, recomiendo también las conferencias sobre Borges).

Por mi parte, tengo aún tres libros de Piglia sin leer, tres novelas: ‘La ciudad ausente’, ‘Plata quemada’ y ‘Blanco nocturno’. Me las dejo ya para el invierno. O sea, para el verano austral.

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