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Firmeza democrática

Daniel Capó

Fukuyama finiquitó la Historia al terminar el siglo XX, pero hoy ya sabemos que se equivocó. La Historia no se detiene y sólo una lectura pueril de la condición humana puede hacernos pensar que la violencia, el odio o la locura forman parte del pasado. Tras la caída del Muro de Berlín, el siglo XXI se estrenó un 11 de septiembre con el doble atentado de las Torres Gemelas. Fue un golpe sorprendente que buscaba dinamitar las seguridades del sistema democrático y alimentar el discurso del odio, tanto en el seno de los países occidentales como en los países musulmanes. La evolución posterior del yihadismo refuerza esta percepción, ya que para el terrorismo islamista, Occidente encarna todo aquello que anhela destruir: la libertad de conciencia y los derechos de la mujer, el cristianismo y la laicidad, el bienestar económico y la influencia cultural, el pluralismo ideológico y la separación de poderes.

El nuevo atentado mortal en Niza nos demuestra que la violencia tiene objetivos claros, aunque emplee a lobos solitarios. Como otras fórmulas populistas busca desestabilizar los equilibrios sociales, alimentando el miedo, la inseguridad y el resentimiento. Lo cual significa que frente al mal –y el terrorismo es el mal en estado puro- no queda otra opción que exigir de la democracia una defensa diaria de los grandes valores que nos sustentan. La respuesta al yihadismo no puede consistir en el relato xenófobo que alimentan los nuevos partidos de la extrema-derecha europea, ni en el buenismo ingenuo y falsamente moralizante de una izquierda peregrina, sino en la reivindicación efectiva de la fortaleza democrática: la firme aplicación de los derechos y los deberes, el respeto a todas las creencias nobles, el refuerzo a la cohesión social… Tras los atentados de París, el presidente Hollande habló de un acto de guerra. Hoy volverá a hacerlo. Y esto solo puede significar que debemos defender la democracia con la contundencia necesaria. No a cualquier precio –comprando, por ejemplo, pero sí con las herramientas propias de un Estado de Derecho democrático, liberal y parlamentario. Como sucedió durante la II Guerra Mundial o en la Guerra Fría. Se trata, simplemente, de aplicar con todo rigor la firmeza democrática.

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Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Jorge Raya Pons

Foto: TOMAS BRAVO
Reuters

El archivo con todos los manuscritos que sobrevivieron de Gabriel García Márquez está en Estados Unidos. Él, que se rebeló contra todos sus gobiernos, nunca lo habría imaginado. Vendieron el fondo de documentos que había guardado durante años por más de dos millones de dólares a la Universidad de Texas –a través de la institución Harry Ransom Center–. Parece mucho dinero cuando Gabo –como le llamaron quienes le conocían– vivió con lo justo durante casi media vida. Aquella circunstancia cambió, sin embargo, cuando alguien quedó deslumbrado por Cien años de soledad.

Algunos días, García Márquez compartía con quienes le acompañaban la historia de cómo la idea del libro le alcanzó como un rayo, de cómo quedó prendido e incapacitado para hacer otra cosa que escribir. “A mis 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté ante la máquina de escribir y empecé: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’. No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme”, dijo en una ceremonia en Cartagena de Indias en 2007. “Lo que hoy sé es que no dejé de escribir ni un solo día durante 18 meses, hasta que terminé el libro”.

Gabo, que nació en el Caribe colombiano y siempre se reconoció periodista, escribió otras obras que son infinitas –como El coronel no tiene quien le escriba y El amor en los tiempos del cólera– y dejó miles de páginas que ahora pueden consultarse gratuitamente y en línea. Son folios y folios –unos 27.000– y artículos y fotografías y ficciones a medias que revelan sobre García Márquez tanto como sus memorias: en ellos están sus métodos de trabajo, sus anotaciones, sus vicios de escritura. La universidad tejana ha comenzado un laborioso y encomiable esfuerzo para digitalizar todo cuanto llegó a sus manos, y los resultados son verdaderamente estimulantes si uno es lector devoto del maestro de Aracataca.

Cómo consultar en línea todo el catálogo de Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez, en Monterrey en 2007. | Foto: Tomás Bravo/Reuters

La página tiene habilitados unos buscadores que permiten, incluso, filtrar por palabras clave, y también un mecanismo sorprendente con el que se pueden comparar simultáneamente borradores distintos de una misma obra. Entre los documentos hay pasaportes de sus abuelos, de él mismo, fotografías de su infancia, todo un torrente de información que desvela las facetas misteriosas de su vida, sobre las que tanto mintió a sus biógrafos.

Toda esta hazaña no habría sido posible –quién sabe– si García Márquez no hubiera publicado Cien años de soledad. Aquello fue una posibilidad real al menos en dos ocasiones, según sus recuerdos. La primera, cuando la mecanógrafa Esperanza Araiza (Pera) resbaló saliendo de un autobús, bajo la lluvia, y provocó que los papeles de su borrador final se empaparan todos en un charco. Luego tuvo que secarlos pacientemente y uno a uno para rescatar los 18 meses de trabajo de su amigo.

La segunda, cuando el escritor y su esposa, Mercedes, se dispusieron a enviar a la editorial Suramericana por correo las 590 cuartillas que entonces eran la novela. El trabajador de la oficina pesó las hojas y les dijo: “Son 82 pesos”. Pero ellos eran pobres y solo tenían 53. Tuvieron que enviar la mitad de la novela, con el escaso atino de escoger la segunda mitad y no la primera. Unos días después, les escribió el editor y les dio el dinero restante a cambio de que le hicieran llegar la primera parte. La historia de García Márquez –quizá distorsionada– viene a demostrar que la fortuna, a veces, es caprichosa. Ahora sus intimidades literarias y familiares quedan abiertas para los curiosos y los investigadores.

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¿Cuál es el potencial del periodismo y cuál es su futuro?

Cristina Casabon

Foto: YVES HERMAN
Reuters

Crear interés global es uno de los principales potenciales del periodismo, pero debemos distinguir entre lo que podríamos hacer con internet y para lo que se usa la mayoría de veces. “Hay asuntos que afectan nuestras vidas, y estos asuntos son, cada vez más, globales. Existen fuera de nuestro propio interés inmediato o personal” dice Eli Pariser en El filtro burbuja (Ed. Taurus).

Debemos, como periodistas, ser conscientes de que el periodismo puede resquebrajarse desde dentro por el fenómeno de las fake news. Este tipo de noticias generan una reacción en cadena en redes sociales, una espiral negativa que se retroalimenta.

Pero a su vez, y como indica el Digital News Report de Reuters, se ha demostrado que, en promedio, la digitalización expone a más diversidad que a la que se exponen los lectores de papel. Gracias a Internet y a las redes sociales, el periodismo – bien hecho – puede ser un poderoso ingrediente en el antídoto contra los problemas a los que nos enfrentaremos en las próximas décadas: escasez de energía, terrorismo, cambio climático, superpoblación, conflictos bélicos… Éstos requieren de una red global, una comunidad global informada e identificada con problemas a escala global.

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Los periodistas se tienen que adaptar a una era digital. | Foto: Yuri Gripas/ Reuters

Para ello debemos seguir apostando por temas interesantes pero complicados. Es una cuestión ética priorizar la importancia por encima de la popularidad o la relevancia personal de un tema, de una noticia. ¿Puede seguir un medio competitivo apostando por estos temas y crear una mayor conciencia ciudadana?

En tiempos de la cultura digital, de la información en tiempo real, de los blogs y las redes sociales, se lee a veces, equivocadamente, que hay tantos periodistas como internautas.

En un momento en el que cualquiera puede “ser periodista”, un profesional de la información debe preguntarse cuál es el valor añadido que puede proporcionar. Y este valor se encuentra en la capacidad de introspección y de análisis. El periodismo consiste en investigar, verificar datos, situar en un contexto, jerarquizar, dar forma, comentar y publicar una información, en sacar a la luz historias que tienen relevancia global.

Si miramos al futuro, es ser más digitales, tener mejores equipos y especialistas, mejor acceso a datos y mejor capacidad analítica. Esta información digital cada vez más procede de informes, de fuentes de datos, y ésta es una parte muy interesante de la labor del periodista hoy en día; cómo procesamos esta información y la ofrecemos de forma amena al público, y cómo abarcar con datos actuales información a escala global, presentarla de forma atractiva, con infografías, con vídeos, mapas interactivos y otras muchas herramientas.

¿Cuál es el potencial del periodismo y cuál es su futuro?
El trabajo de los periodistas es cada vez más digital y está más ligado a las redes sociales. | Foto: Francois Mori/ AP

El mencionado informe de Reuters se basa en una encuesta de más de 70.000 personas en 36 mercados para revelar el futuro del consumo de noticias digitales. Algunos de sus resultados clave para ver por dónde se dirige el periodismo muestran que aunque las perspectivas económicas de la mayoría de las empresas de medios siguen siendo extremadamente difíciles, no todos los indicadores empeoran. Algunos muestran que en el futuro más personas estarán preparadas para pagar si el contenido es lo suficientemente valioso, conveniente y relevante, y es por ello que los medios no debemos de dejar de apostar por información de calidad.

Al mismo tiempo, las redes sociales están cambiando la forma en que interactuamos con las noticias, las conversaciones en redes sociales y los debates, que estimulan al lector a abrirse a nuevos puntos de vista y realidades. El futuro del periodismo es la interconectividad y la interactividad.

La crisis de las noticias falsas podría ser lo peor, o lo mejor que le ha pasado al periodismo. Ciertamente, es una historia fascinante para seguir como periodistas y como lectores, y si no acaba por destruir esta profesión, la hará más fuerte. Google y Facebook están respondiendo de diversas maneras. Las noticias falsas ahora son examinadas por fact checkers y el algoritmo News Feed o el filtro de búsquedas de Google están mejorando los resultados de búsqueda y el muro de Facebook, la red social que envía más tráfico a los medios (alrededor de un 80% de los usuarios de redes sociales se informan a través de Facebook).

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Las redes sociales han empezado a luchar contra las ‘fake news’. | Foto: Elise Amendola/ AP

Solo queda apostar por un nuevo enfoque de los grandes medios hacia un compromiso con sus audiencias, hacia lo que se denomina “alcance de calidad” en lugar del contenido “quick bite”, aquel que busca más visitas sin tener en cuenta el valor de la información.

Más sensacionalismo, más bombo, o la opinión por encima de los hechos son los valores transmitidos del pasado que necesitan ser desaprendidos por los periodistas y medios. Si los profesionales de la información se aplican estos estándares, podremos hacer del periodismo una herramienta de influencia positiva, y podremos hacer que nuestra audiencia tenga mejor criterio en la selección de información e incluso que se suscriba a aquellos medios que ofrecen contenidos de calidad.

Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

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¿Qué queremos de la segunda temporada de Big Little Lies?

Nerea Dolara

Foto: HBO
HBO

Vale, no queríamos que volviera, pero ya que no hay opción hacemos el ejercicio de elaborar una lista de deseos: ¿qué pasará con estas mujeres?

Ha pasado lo que se temía: Big Little Lies, esa joya con principio y final que se emitió este año originalmente como una miniserie, tendrá una segunda temporada. Como ya se argumentó, también en The Objective, la serie protagonizada por Reese Whiterspoon y Nicole Kidman tuvo un final brillante y culminó su historia de una forma a la vez satisfactoria y abierta, pero el dinero es el dinero y estos tiempos de hacer televisión como churros producen decisiones de este tipo. Sí, se ha dicho que no tiene que ver con el dinero, que Reese y Nicole (productoras también y las responsables de aprobar o no una nueva entrega) se decidieron a hacerlo cuando luego de muchas conversaciones se dieron cuenta de que la historia podía tener más que contar y, si ya no existe la opción de venerar este finito número de episodios, pues habrá que imaginarse qué queremos que nos cuenten en los capítulos que vendrán.

Big Little Lies, como ya dijimos, no es la primera en alargar un relato que parecía finalizado. Stranger Things lo hizo y llenó de pánico a unos fanáticos que este otoño vieron calmadas sus angustias con una segunda temporada excelente (obviando el absurdo episodio de los punks… todos sabemos cual) y otra arriesgada, por no decir completamente inviable y absurda, continuación es la 13 razones, una serie hecha, hasta su propio nombre lo dice, para contar una historia con un principio, un final y trece razones que ya se abordaron. Pero Big Little Lies no es 13 razones, estas mujeres y David E. Kelly tienen mucho más pedigrí y experiencia, por ende, tenemos esperanzas de que ya que continua, lo que viene sea bueno. Pero ¿qué es lo que estamos esperando?

¿Qué queremos de la segunda temporada de Big Little Lies? 1
Fotograma Big Little Lies | Imagen: HBO

El primer error que podría cometer una segunda temporada de la serie es seguir obsesionada con la responsabilidad del asesinato (si recuerdan bien la detective no está convencida de que haya sido un accidente o un caso de defensa propia) y convertir la historia de estas interesantes mujeres en un juego de gato caza ratón. Lo ideal sería que, tiempo después de los traumáticos (y catárticos, no lo vamos a negar) eventos de la primera temporada, volvamos a ver las vidas cotidianas de las protagonistas.

Celeste

Una de las cosas más interesantes será ver la vida de Celeste (Kidman) ahora que su abusivo esposo ha muerto y vuelva a trabajar. Como sabemos en esta comunidad las mujeres profesionales no son bien vistas (sólo miren a la pobre Renata), pero Celeste tiene el apoyo Madeline (Whiterspoon), la abeja reina de las madres del colegio, y además cuenta con los puntos a favor de que está recuperando su vida, su autonomía y su autoestima… y si podemos seguir viendo sus sesiones con la excelente terapeuta que tiene pues es un bonus.

Otro punto que requiere desarrollo es cómo los gemelos van a manejar la muerte de su padre, la vuelta de su madre al trabajo y sus conductas abusivas, por lo menos de uno de ellos, aprendida de su padre. Celeste tendrá que navegar aguas complicadas en una nueva temporada y eso, tomando en cuenta el brillante trabajo de Kidman, es un regalo para los espectadores.

Madeline

Puede que sea la reina abeja del panal de las madres de Monterey, pero Madeline está al borde de un verdadero colapso. Tras la muerte de Perry (Alexander Skarsgard), puede que sus tendencias a desmoronarse hayan empeorado. Su matrimonio no va bien, no tiene una idea clara de qué quiere de su vida y hay todavía un affair que cuelga como espada de Damocles sobre su cabeza.

La historia de Madeline puede ser la más simple y por ende la más complicada de continuar. Witherspoon ha hecho un trabajo impresionante construyendo a una persona capaz de enganchar, seducir y repeler, pero los dramas de la vida de Madeline, en comparación con otros, son menores y más difíciles de explorar si no se maneja bien.

Un punto a tomar en cuenta: ¿Alguien recuerdas las miradas furtivas de su esposo a su hija adolescente? Sutiles, pero presentes, pueden significar un gran problema en el futuro de este personaje.

Jane

Bueno, Jane (Shailene Woodley) puede decir que vivió literalmente sus fantasías de venganza con el hombre que la violó, que resultó ser Perry. Pero ¿qué pasa ahora? ¿Su muerte cambia el estado de estrés postraumático de la chica? ¿Y qué pasa con su hijo, hermano de los gemelos de Celeste? La suposición es que veremos a Jane intentar lidiar con su trauma de formas más constructivas y navegar el tener que contarle a un niño cada vez más mayor y más perspicaz el secreto de cómo fue concebido… y luego tener que lidiar con el horror que eso implica.

Y en una nota más ligera, probablemente la veamos salir con el chico de la cafetería… Jane se merece una relación feliz.

¿Qué queremos de la segunda temporada de Big Little Lies?
¿Qué les espera a Jane y Madelaine en esta nueva temporada? | Imagen: HBO

Bonnie

Bueno, bueno, bueno… Bonnie (Zoe Kravitz), esa belleza zen y joven resultó ser la que empujó a Perry por las escaleras (no se lo reprocha nadie, la verdad) y la serie insinuó que en su pasado hay algo que puede haber colaborado a que su reacción fuese tan intensa en defensa de mujeres que casi no conoce. El libro en que está basada la serie lo expresa claramente: Bonnie tuvo un padre que abusaba de su madre y eso ha marcado su vida y quién es. No es de extrañar que esto salga a la luz en nuevos episodios, asi como una nueva visión de un matrimonio abusivo y sus traumáticas consecuencias.

Renata

Laura Dern es un placer haga lo que haga y Renata es un gran personaje. Sí, su historia tiene poco a dónde ir (aunque suponemos que seguirá explorando sus diferencias con su marido a la hora de criar a su hija y la intimidación que le genera a él que sea ella la más exitosa de la casa) pero definitivamente tendremos Renata intensa (se dice que habrá otra trama con su hija y una maestra) para rato y eso siempre es un placer.

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Moderna de Pueblo: “Somos machistas pero estamos despertando de los lenguajes machistas que hemos recibido”

Ariana Basciani

Foto: Clara Asanza

La fama de Raquel Córcoles, mejor conocida por su alter ego, Moderna de Pueblo, ha crecido en los últimos años. Con más de 600 mil seguidores en Facebook o en Instagram, mayoritariamente mujeres, sabe lo que ellas quieren: hablar de feminismo.

Córcoles acaba de publicar Idiotizadas, un cuento de empoderhadas (Zenith, 2017) el nuevo cómic en donde critica los mensajes “idiotizadores” que las mujeres han escuchado desde el inicio de los tiempos. Córcoles nos comenta que no se ve como se imaginaba que se vería a los 30, porque sigue llevando converse:¿Soy muy mayor para ir con pitillos y chupa de cuero?”, se cuestiona entre risas. Afirma: “Me encanta ponerme cremas como una bruja piruja”, pero que eso no la hace superficial; cree en la complejidad del feminismo, ya que considera el movimiento social como un viaje del que todos, tanto mujeres como hombres, debemos aprender y desaprender cosas para poder vivir en igualdad.

En Idiotizadas, un cuento para empoderhadas, Moderna de Pueblo se vale de historias de Disney que todos conocemos para destruir paradigmas. Personajes como Zorricienta, Gordinieves o La Sirenita Pescada, son fácilmente detectables en la sociedad actual y Córcoles los recrea con magistral humor y crítica.

Moderna de Pueblo: “Somos machistas pero estamos despertando de los lenguajes machistas que hemos recibido.” 5
Portada de Idiotizadas, un cuento de empoderhadas | Foto: Clara Asanza

¿Por qué decidiste escribir este libro? ¿Crisis de los 30?

Quería explicar un poco ese punto en el que ya te tienes que empezar a plantear qué tipo de vida quieres llevar, si te quieres quedar igual que a los 20 sin demasiadas obligaciones, responsabilidades, preocupándote solo de ti misma o si ya te metes en ese berenjenal de comprarte una casa, tener hijos, etc. A mi personaje le encaja perfectamente el nombre de Moderna de Pueblo, porque siempre está entre esos dos mundos, entre la modernidad y lo tradicional, pero no se ve en el camino tradicional que es lo que ha visto en su casa, con familia y con hijos, viviendo en las afueras con un trabajo muy estable; pero tampoco se ve como los modernos y sus amigos que llevan una vida tan distroyer de salir de fiesta, de estar de evento en evento, de no preocuparse mucho por si van a cobrar o no, vivir al límite. Moderna está en el medio y ella se pregunta qué camino hay en medio. Ni mi personaje ni nuestra generación tienen referentes de parejas sin hijos que puedan contar su experiencia o de mujeres que vivan de su trabajo, que no hayan querido ser madres, pero que lleven una vida bastante estable. Entonces nos faltan esos referentes para preguntarles si les ha ido bien y así hacernos una idea de todas las posibilidades.

 ¿Idiotizadas está dirigido a una generación más joven que la tuya?

Creo que no hay muchísima diferencia. Si llevas la vida de Zorricienta y Gordinieves probablemente te sientas más cercana a la generación de los 20 que de los 30; hay personas que, al contrario, tienen 25 y se sienten más cercanos a los de 40 por el estilo de vida que llevan. Ahora priva más la personalidad y lo que quieres en la vida que la presión social del entorno. Tú dices: “todos mis amigos se están casando”, pero siempre te quedan algunos que no, ya no eres la loca, la rara, la sola. Sí creo que es un libro que se puede leer a los 15 años y, aunque no vas a empatizar tanto con la trama, sí lo vas hacer con las idiotizaciones de las que se habla, porque hablo del proceso y algunas historias se remontan a cuando eres niña, otras a cuando eres adolescente y otras más ubicadas en los 30 años.

¿Por qué seleccionaste el verbo “idiotizar” para titular del libro?

Creo que la palabra feminista está un poco asociada a connotaciones negativas. Yo me hecho abanderada al intentar hacerle una operación estética, para que la gente vea que no tiene nada de malo la palabra y que es súper bueno lo que fomenta el feminismo. Pero una manera de expresar lo que el feminismo te aporta como herramienta, es des-idiotizarte de mensajes que ya tienes tan aprehendidos, cosas que te han ido contando tantas veces y que casi te las crees por las veces en que las has oído. Hay tantas películas en las que las mujeres quieren ser madres y si ves que todas las mujeres que aparecen son así, tú también puedes pensar que debes ser así, sin analizarlo. El feminismo te dice: “hay otras opciones”, “tu género no tiene que encajar en ese estereotipo”, “si te sientes diferente, sigue tu instinto y no hagas las cosas por presión social”. Entonces Idiotizadas, un cuento para empoderhadas en resumen, es afirmar que somos machistas, pero estamos despertando de los lenguajes machistas que hemos recibido.

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Una de las páginas de Idiotizadas, un cuento para empoderhadas | Imagen: Zenith

En los créditos del libro veo que el guion lo haces junto a Carlos Carrero, ¿qué tanto aportaste tú y qué tanto aportó él?

Yo creo que hay un 75% mío, lo que vendría a ser el alma del libro, la idea original y las tramas en las que está inspirado. Siempre necesito ser yo la que diga “esto lo he vivido”, “esto tengo ganas de contarlo”, y es lo que prima en el libro. Carlos le da un sentido a todo, porque yo tengo tantas cosas que contar que a veces las quiero meter todas a la vez. Cuando no comentas con nadie tus ideas, puedes dar un mensaje que se puede malinterpretar; Carlos siempre lo lee todo, hace un esquema, un orden de las tramas, te cuestiona. Tenemos reuniones creativas. A mí él me da mucho juego porque tenemos los roles de género cambiados en casa. Lo que se ha vendido como lo que quiere una mujer es con lo que él sueña y la actitud que tienen los hombres en las películas de “ay qué marrón mi novia quiere casarse y tener hijos”, soy yo quien lo aporto. Creo que hay que visibilizar que no siempre somos nosotras las que estamos persiguiendo a nuestros novios para casarnos o tener hijos, es una imagen muy anticuada, pero no hay suficientes obras que lo muestren.

Entonces es un libro autobiográfico, ¿inclusive la historia de tu madre y tus hermanas?

Sí, mi madre se divorció súper tarde. Por eso me importan tanto estos temas, porque la generación de mi madre ha tenido unas posibilidades tan limitadas comparadas a las que he tenido yo, que he pensado “suerte que no nací en su época”, siempre quieres pensar “yo lo hubiese hecho mejor, yo no hubiese caído en esas idiotizaciones”, pero marca mucho cómo es tu familia, qué te inculcan. Mi madre, sin ella saber que era feminista, siempre me ha dado mensajes que son des-idiotizadores: “no creas que un hombre va a venir a rescatarte, tú tienes que valerte por ti misma”. Son una serie de mensajes muy básicos, pero hay que expresarlos porque el entorno dice lo contrario.

Veo mucha crítica a ciertos valores, ¿qué crees que te dirían mujeres que sí han decidido ser amas de casa o que han querido casarse y dedicar su vida a ser madres? ¿Crees que se sentirían juzgadas al leer el libro?

Obviamente si haces un libro súper personal, vas a poner allí tu opinión y yo no quiero juzgar a nadie. Pero si mi hermana que tiene 25 años me dice: “voy a dejarlo todo porque me apetece ser ama de casa”, le diría: “eres súper joven, no te puedes permitir depender de alguien, porque he visto lo que pasa cuando dependes de alguien, luego te quedas sin posibilidades y cada año que pasa sin que seas tú quien llevas las riendas del dinero, menos puedes reclamar. Se produce una relación de desigualdad en la pareja. Es una situación de riesgo, yo entiendo que te parezca un estilo de vida bonito, yo solo digo que seas consciente del riesgo que estas asumiendo. Tienes que confiar muchísimo en esa persona y, ahora mismo, ¿quién cree en el amor para toda la vida?”. Yo creo que es un sentimiento hermoso que seguirá existiendo y día a día lucho porque mi relación dure para toda la vida, pero estando consciente de que puede ser que no, y que puedo “rescatarme” si pasa cualquier cosa.

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Las solteras en Idiotizadas, un cuento para empoderhadas | Imagen: Zenith

¿Tu enfoque tiene que ver con una independencia económica?

Sí. No significa que no me parezca importante la tarea de una ama de casa, es que si eso estuviera valorado por la sociedad, si tuviera un sueldo esa persona, quizás sería diferente el enfoque. Imagina que el sueldo de él tiene por contrato que si la mujer se queda en casa haciendo todas las tareas del hogar, tiene por derecho a un porcentaje de su sueldo porque está haciendo que el hombre pueda trabajar sin que se preocupe de nada más, haciendo que su carrera despegue. En cambio, en la actualidad ese trabajo nadie lo reconoce. Mi madre había aprendido a cocinar, a coser, a ser una buena madre, todo lo de la casa, y por ello me decía: “sal de aquí, porque no quiero que aprendas esto, quiero que aprendas otras cosas, porque esto no está valorado”. Mi madre fue una perfecta ama de casa y se puede ser feliz con esa vida, si se agradece el trabajo que estás haciendo; pero si el mensaje es “viven como reinas, no trabajan”, eso va a calar en tu autoestima, te vas a valorar menos. Entonces hasta que no esté valorado, no puedes sacrificarte y ser solo eso.

Claro, pero también sería una generalización pensar que solo existen parejas en las que el hombre no valore que la mujer se quede en casa.

Claro, yo lo que quiero es que se iguale. Por ejemplo, yo tengo una carrera a la que me costaría muchísimo renunciar y si mi pareja me dijera: “yo quiero tener hijos, pero me voy a encargar de ellos porque tú no puedes renunciar a tu trabajo”, eso sería estar en igualados. A mi no me parece mal, hay que sopesar las posibilidades y que no sea siempre la mujer quien deba renunciar a su profesión. También es importante que el hombre no se sienta desvalorizado o avergonzado porque sea ella la que vaya a trabajar y sea él quien se quede en casa. Ellos también se sienten juzgados si apuestan por ese estilo de vida o si apoyan a la mujer en su carrera.

En el libro más allá de las críticas a las viejas películas de Disney, das ejemplos de referentes feministas como Lena Dunham o el libro de Kate Bolick, Solterona. ¿Crees que en España faltan referentes o sí existen y no se han visibilizado?

 Faltan referentes, pero creo que las mujeres se están visibilizando ellas solas. Las mujeres lo hemos demostrado gracias a las redes sociales, porque interesa lo que decimos, lo que hacemos, que somos la mitad de la población y que nuestros contenidos importan. Gracias a eso, mis seguidoras me han apoyado y me han puesto ellas en esta posición; sin ese aval detrás, no me habrían dado la oportunidad de publicar. Estamos demostrando que tenemos algo que decir, lo que pasa es que los hombres no se interesan por lo que decimos y ese es el gran problema. Y me preguntan cómo podemos hacer que este mensaje llegue a los hombres y yo les digo: “leyéndose el libro”, aunque sepa lo difícil que es que ellos lo vayan a leer. En cambio nosotras, ¡a cuántos autores leemos!

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Promoción para la presentación de Idiotizadas, un cuento para empoderhadas en Barcelona | Imagen: Moderna de Pueblo

¿Qué mujeres en España y cercanas a ti están enviado un mensaje feminista?

Isa Calderón con ‘Reviews Fuertecitas’, que hace unas criticas de cine desde la visión de genero con mucho sentido del humor. Lyona, quien presentó mi libro en Barcelona y es una crack, una creativa 360. Paula Bonet, una artista de los pies a la cabeza, que se ha sentido infravalorada y juzgada, es otra crack y la admiro muchísimo, aunque yo no entienda sobre arte. También está la youtuber ‘Soy una pringada’, que representa a la nueva generación que empezó hablando de cine y luego pasó a expresar su manera de ver las cosas; se hizo muy viral con el vídeo ‘Odio a los heteros’ en el que ridiculizaba los comportamientos de los heteros, siempre tan alabados en las películas. Ella es una chica mucho más joven, que está por encima del género y es lo que me da esperanzas, porque también falta visibilizar eso. Está Ana Morgade que ha presentado mi libro en Madrid, que siempre la dejan relegada a ser la co-presentadora, la co-laboradora y es que la conoces y tiene mucho ingenio, aptitudes perfectas para que le den un late night. Y por su puesto, Eva Hache que es una crack. Quizás en ficción me faltan referentes, pero me faltan en todo.

Más allá de destruir al sistema patriarcal, Raquel Córcoles propone revisitarnos, llegar a un pensamiento más crítico, donde podamos romper moldes, estereotipos de cómo ser hombre o ser mujer. Flexibilidad es la consigna.

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