Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

La gran diferencia

Ferrán Caballero

Pensé que le estaba plagiando el discurso de investidura a Colau y los podemitas. Por lo de no ser un traspaso de poderes como cualquier otro sino uno que marca un antes y un después. Por lo de estar devolviendo el poder al pueblo y el pueblo al poder. Por lo de que nunca más gente olvidada por su gobierno, nunca más un gobierno sin su gente. Por aquello de las élites que se servían a sí mismas y lo de un gobierno que está, por fin, para servir a su pueblo. Por todo este manual de populismo para dummies, en fin, y valga la redundancia.

Pero lo cierto es que algunas diferencias había. La primera, y no se rían, es que el discurso de Trump fue mucho menos egocéntrico que el de Colau. La segunda, que destacaba Graupera, es que Trump dijo algo que nunca diría nadie, y menos un podemita, en esta parte del mundo: “sacaremos a la gente de las prestaciones sociales y la pondremos a trabajar”. Una afirmación que debe responder a esta curiosa concepción de los americanos según la cual es más digno ganarse el pan que mendigarlo y que constituye una diferencia con nosotros que Scruton considera casi metafísica: “En América, es extremadamente fácil y rápido hacer amigos. Por lo tanto, las amistades se olvidan y superan con la misma facilidad. Así que puedes senrirte muy solo incluso si eres muy popular. Por otra parte, es muy fácil ser rescatado en América. La gente en seguida se ofrece a ayudarte y es propio de los americanos el disfrutar con el éxito ajeno. Los europeos se toman mal el éxito, excepto si es el propio. Esta es una diferencia casi metafísica entre las dos culturas”.

Pero había otra diferencia que es mucho más importante que la metafísica: el discurso de Trump es muy distinto de los discursos podemitas porque lo hizo Trump y no los podemitas. Y es que para esta buena gente lo fundamental no es qué se dice o qué se hace sino quién lo dice o lo hace. Desde permitir deshaucios hasta protagonizar escraches o propinar palizas a mujeres. O estar en contra del TTIP, como nos recordaba Echenique, que está en contra del tratado para defender a los pobres mientras que Trump está en contra del tratado para defender a los ricos. Y ojito aquí, porque también podría ser que los dos tuviesen razón y que el TTIP fuese al mismo tiempo malo para los ricos y para los pobres, pero entonces el populismo sería mentira y, oh paradoja, los dos estarían equivocados.

Pero decía que lo importante no es si el TTIP es bueno o malo, sino quién lo defiende. Y es así porque la concepción de lo justo, lo bello y lo cierto de estos populistas es la misma que la de un párvulo: justo, bello y cierto es lo suyo y lo demás es feo, tonto y caca. Y así, claro está, no hay discusión posible sobre la eficacia de ninguna política ni de ningún tratado ni de nada. Por eso las declaraciones de Echenique sobre algo tan técnico como el TTIP son significativas. Porque nos muestra muy a las claras que el problema que nos espera con el populismo no es, por mucho que se empeñen, un retorno a los años 30 con sus nazis y sus comunistas y sus persecuciones de judíos y disidentes. El problema es que esta indiferencia hacia las discusiones técnicas, del TTIP o del precio del alquiler de pisos o de tantas otras cosas, es una indiferencia hacia el crecimiento económico. No son, decía Niall Ferguson, fascistas. Son populistas en el sentido clásico. Y esto no lleva necesariamente a los campos de concentración, pero sí a un empobrecimiento generalizado. Así que podemos respirar tranquilos; como revolucionarios, son una farsa. Pero como gobernantes, una auténtica tragedia.

Continúa leyendo: Cataluña para los catalanoparlantes

Cataluña para los catalanoparlantes

Ricardo Dudda

Foto: Bernat Armangue
AP

El debate lingüístico en Cataluña nunca ha tenido que ver con la lengua, sino con la cultura.
Un ejemplo es una frase como “Cataluña es el catalán”, que se ha usado en los debates
sobre la inmersión lingüística esta semana y que difícilmente puede defenderse como una
idea liberal (lo digo porque quien la ha usado es un liberal socialdemócrata, y porque un
partido progresista como el PSC es un gran defensor del monolingüismo en la escuela).

La defensa de una sola lengua en una sociedad plurilingüe va contra el pluralismo liberal, y
en cierto modo recoge el argumentario nacionalista, que considera la lengua uno de los
hechos diferenciales. Para los clásicos nacionalistas, como Herder, la lengua refleja un
modo de pensar y una forma de ser. La lengua es la esencia del nacionalismo: una nación
para cada lengua.

Uno puede usar argumentos pragmáticos para defender la inmersión lingüística, como la
idea de que es una manera de elevación social (los castellanoparlantes catalanes tienen
mayores cifras de fracaso escolar que los catalanoparlantes). También se suele decir que la
inmersión es el gran consenso de la sociedad catalana, pero un estudio de Roberto Gravia y
Andrés Santana muestra que es falso: “existe un alto nivel de consenso sobre el modelo
lingüístico de las escuelas, pero el rasgo definitorio de dicho consenso es la pluralidad
lingüística, no la posición hegemónica de ninguna de ellas: los votantes de todos los
partidos coinciden en que al menos un 28% de las clases deben ser en catalán, un 25 % en
inglés, y un 20 % en castellano; y difieren en cómo debe impartirse el 27% restante de
horas.” Gravia y Santana afirman que “la sociedad catalana está muy lejos del amplio
consenso a favor de la inmersión lingüística, que más parece ser un mantra que reflejo de
las preferencias de la sociedad catalana”.

Al defender el modelo monolingüe se defiende la idea nacionalista de que la lengua catalana
ha de preservarse per se, sin importar su número de hablantes (son más los
castellanoparlantes en Cataluña que los catalanoparlantes). La lengua se defiende porque es
un bien en sí mismo. De ahí a preservarla para que no se contamine de otras lenguas (que
es lo que hacen las lenguas y así es como se forman) hay muy poco.

Esto crea situaciones difícilmente explicables, como explica Félix Ovejero: “que la lengua
mayoritaria y común en Cataluña sea el castellano y que sin embargo no sea la que
proporciona identidad nos lleva a situaciones conceptualmente complicadas”. La lengua va
antes que la ciudadanía. Es un argumento nacionalista. Al defender la lengua se defiende
una especie de esencia y cultura inmutable. Es una lógica peligrosa, que los más radicales
han usado para defender su idea de “Cataluña para los catalanes”.

Continúa leyendo: Me llena de odio -y de satisfacción-

Me llena de odio -y de satisfacción-

Gonzalo Gragera

Foto: Sipi
EFE

Estrategia de comunicación: irritar al contrario. Lo vimos hace unos años en la acción política de Podemos, partido cuyo ejercicio de propaganda aprovechaba el odio visceral –como todos, supongo- que despertaba en sectores más o menos conservadores y liberales para introducir y difundir sus ideas en el conjunto de la sociedad española. De ahí, claro, que acudieran a tertulias de cadenas con público de derechas, donde de sobra sabían, y de manera inteligente, que el precio de lo viral era más asequible. De esas ya antiguas luchas dialécticas sacarían mucho más provecho que de mesas redondas de cualquier facultad o de ponencias académicas y eruditas de pasillos universitarios, e incluso más que de su capacidad de convocatoria en las redes sociales. Y es que nada como el odio, su impulso, para transmitir un mensaje; nada como la crispación del enemigo para alimentar una idea.  Rufián es otro que supo de la lección en los meses –pasados, creo, espero- más complicados de la secesión orquestada en los partidos independentistas catalanes. Mientras todos compartían, en actitud de desprecio, sus desvaríos y ocurrencias, tales desvaríos y ocurrencias circulaban, con notable éxito y acogida, por todo el país. Un diputado de un partido de escueta representación parlamentaria en el Congreso, principal imagen –discurso- de buena parte de la política española.

Y es que el público necesita –necesitamos- del odio para multitud de asuntos, pero quizá el principal es el hecho de afirmarse, el hecho de confirmarnos en nuestra propia personalidad. El odio nos aleja de aquello que no queremos ser, nos marca distancias respecto de aquello a lo que le tenemos fobia, lo que nos causa rechazo, aquello que consideramos malo incorrecto equivocado Un lector de tendencia izquierdosa necesitará compartir entre sus amigos virtuales las barbaridades que escriba un autor o periodista o columnista partidario de cualquier tesis histórica sobre –tema facilón- el franquismo y las cosas buenas que nos dejó. También al contrario, evidente: la autora de derechas se rasgará las vestiduras ante el párrafo de intención polémica de cualquier firma de izquierdas. Se intuye: en cuanto hay lucha de posiciones, o disparidad de criterios, además de argumentar el error ajeno, necesitamos, para quedar tranquilos con nuestra conciencia y con nuestro criterio, ridiculizarlo, denostarlo. Y es entonces cuando vamos a la búsqueda del odio, a ese interés por leer opiniones que consideramos irrisorias, infantiles, descabelladas; y también el interés en difundirlas, en hacer ver a los demás la estupidez en la que otros –siempre los otros- están inmersos. Un denunciar la estupidez del prójimo que es, más bien, un favor hacia este: lo vemos a diario en el periodismo sensacionalista, ahora llamado de clickbait.

Lo escribe Ricardo Dudda en Letras Libres: “Hay una parte de construcción del enemigo para justificar las propias acciones. Al elaborar un hombre de paja y luchar contra él, además, uno construye su identidad a medida. Uno puede moldear al enemigo para moldearse a sí mismo”. Necesitamos consumir el odio, y odiar, para convencernos de que no somos aquello que odiamos. El odio como bienestar narcisista de saberse distinto, seguro, cómodo –pleno convencimiento- en la idea propia. El odio como emoción para establecer la diferencia con el adversario. O con la actitud moralmente reprochable. El odio que nos llena de odio, y de satisfacción.

Continúa leyendo: Estos son los sectores laborales más prometedores del futuro

Estos son los sectores laborales más prometedores del futuro

Rob Smith

Foto: Mel Evans
AP Photo, File

La Inteligencia Artificial (IA) y los robots, han llegado para quedarse y automatizar el trabajo. Los trabajadores del futuro tendrán que adaptarse rápidamente y adquirir un amplio conjunto de habilidades si quieren sobrevivir al gran cambio que experimentará el mercado laboral mundial durante los próximos 10 años. Para ayudar a preparar a la fuerza de trabajo futura, un nuevo informe del World Economic Forum (WEF) y Boston Consulting Group ha analizado 50 millones de ofertas de trabajo online de Estados Unidos. Basándose en el trabajo actual de una persona, el conjunto de habilidades, la educación y la capacidad de aprender, los investigadores establecen caminos desde los trabajos que existen hoy hasta los nuevos trabajos que se espera que existan en el futuro.

La resolución de problemas, el pensamiento crítico y la creatividad, además del hábito de aprendizaje permanente, son solo algunas de las nuevas capacidades que los trabajadores deberán lograr para adaptarse al nuevo mercado laboral. WEF evalúa a continuación el trabajo que se desea realizar en función de la similitud que existe con el trabajo existente y con la cantidad de oportunidades laborales que es probable que ofrezca en el futuro.

Estos son los sectores laborales más prometedores del futuro 1
David Hanson, el fundador de Hanson Robotics, trabaja en el robot insignia de su compañía, Sophia. | Foto: Kin Cheung/AP Photo

Los sectores con más oportunidades

Para evaluar la compatibilidad de diferentes trabajos, el informe utiliza “puntajes de similitud”, que muestran la superposición entre educación, experiencia, capacitación, habilidades y conocimiento con un valor numérico entre 0 y 1. Los puntajes altos de similitud se describen en el informe como 0,9 o superior, mientras que los trabajos de baja similitud son los que están por debajo de 0,85. Así que los programadores, por ejemplo, se consideran aptos para trabajos en desarrollo web (0,92), pero no en antropología (0,82).

Según un análisis reciente, los trabajadores de la línea de ensamblaje, que se encuentran entre los que se consideran en mayor riesgo de perder sus empleos por la automatización, tienen 140.000 oportunidades de transición en total, la mayoría de cualquier grupo de trabajadores.

Los que tienen menos oportunidades – alrededor de 5.000 -, incluyen fabricantes de herramientas y operadores de máquinas de procesamiento, según el informe.

Estos son los sectores laborales más prometedores del futuro 3

Es probable que los trabajos de las mujeres se vean desproporcionadamente afectados por la automatización, al menos a corto plazo. De los 1,4 millones de empleos en EE.UU. que se prevé serán interrumpidos entre ahora y el 2026, más de la mitad (57%) son realizados por mujeres, un problema que también se refleja en el informe de Global Gender Gap Report 2017 del World Economic Forum.

Si bien se prevé que los empleos disminuyan en algunos de los sectores analizados en el informe, se espera que haya un aumento neto de empleos para el 2026 en todas las industrias, excepto en la producción, donde se pronostica que más de 360,000 empleos desaparecerán.

En la categoría de educación y capacitación, por ejemplo, se espera generar alrededor de 790,000 puestos de trabajo para el año 2026, mientras que en la sanidad habrá hasta 2,3 millones. En general, el informe predice que en los próximos años se crearán alrededor de 11 millones de empleos solamente en los Estados Unidos.

Estos son los sectores laborales más prometedores del futuro 2
Trabajadores en la sección de empaquetado de una fábrica en Ohio, EEUU. | Foto: John Minchillo/AP Photo

Para coincidir con el informe, el Foro publicó un estudio complementario – Ocho futuros del trabajo: escenarios y sus implicaciones – que imagina varios escenarios sobre cómo sería el futuro del trabajo para el año 2030, y cuáles son las principales implicaciones hoy.

Como era de esperar, la necesidad de anticipar los cambios en el mercado laboral y prepararse para volver a capacitar a los trabajadores, así como para ayudarlos en la transición a nuevos empleos, son las principales prioridades.

Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

Continúa leyendo: Forges, medio siglo de historia a través de sus viñetas

Forges, medio siglo de historia a través de sus viñetas

Redacción TO

Foto: Juan Carlos Hidalgo
EFE

La muerte del humorista gráfico Antonio Fraguas ‘Forges’ ha conmocionado a España. Durante 50 años, Forges, que ha fallecido a los 76 años, llegó a varias generaciones a través de sus viñetas. En ellas, sus peculiares personajes de gran nariz y ojos saltones protagonizan escenas de la vida política y cotidiana, mostrando un retrato verdaderamente original de la sociedad española.

Las redes se han llenado tras su muerte de sus famosas viñetas, con las que consiguió, siguiendo el consejo de su padre, “ser un dibujante original”. “Que se reconozca un dibujo tuyo a quince metros”, le dijo su padre, y así lo hizo Forges.

Desde los episodios políticos más relevantes de la historia de España hasta situaciones cotidianas, que también evolucionaron con la sociedad, Forges retrató durante gran parte de su vida el país a través del humor y la crítica. En los últimos meses, Cataluña ocupó, como en la mayoría de medios de comunicación, una gran cantidad de viñetas del dibujante.

Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 1
Una de las viñetas de Forges, dedicada a Marta Rovira, la número dos de ERC. | Foto: Forges/ Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 2
La situación de Puigdemont en Bruselas, retratada por Forges. | Foto: Forges/ Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 3
El 155, otro de los protagonistas de las viñetas. | Foto: Forges/ Twitter

Pero tampoco se olvidó de retratar en sus viñetas, con un toque de denuncia social, otras situaciones políticas que preocupan a los ciudadanos.

Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 4
Forges critica la ley hipotecaria, como siempre, a través del humor. | Foto: Forges/ Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 5
El dibujante recuerda que no todo es Cataluña. | Foto: Forges/ Twitter

Pero, sobre todo, Forges fue capaz de hacer que numerosos españoles se sintieran identificados con sus personajes, las situaciones que describían y las preocupaciones que mostraban. A través del humor, el original dibujante logró retratar los pensamientos de un gran número de personas.

Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 6
Los modales y la educación son uno de los temas recurrentes en sus viñetas. | Foto: Forges/ Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 13
Forges critica el ‘cuñadismo’ en sus viñetas. | Foto: Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 7
La economía también era uno de los temas retratados por Forges. | Foto: Forges/ Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 9
Forges muestra la situación de muchas mujeres en España. | Foto: Twitter

La sociedad ha avanzado mucho a lo largo de los años en numerosos aspectos, pero las viñetas de Forges demuestran que hay cosas que no cambian y que los ciudadanos siguen teniendo las mismas preocupaciones y carencias a pesar del paso del tiempo.

Ya en los años 80, Forges mostraba la preocupación social por la integración de España en Europa y, principalmente, por las consecuencias económicas que esto tendría.

Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 14
La situación económica de España tras su integración en Europa fue una gran preocupación. | Foto: Twitter

En 1995, publicaba su primera viñeta en El País, y retrataba una situación que bien podría referirse al año 2018.

Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 8
Forges, en 1995, retrataba situaciones que bien podrían ocurrir en 2018. | Foto: Twitter

Además, Forges también retrató los problemas internacionales que a menudo olvidamos y trató de recordar a través de sus viñetas que hay una parte del mundo que sobrevive a guerras, hambrunas y una gran pobreza.

Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 10
Las guerras y los refugiados aparecen retratados en muchas viñetas del dibujante. | Foto: Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 11
Durante años, Forges recordó también los problemas que sufren otros países, especialmente en África. | Foto: Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 12
El hambre, otra de las grandes retratadas en sus viñetas. | Foto: Twitter

Ahora la sociedad se despide de Forges, un gran dibujante que durante años logró sacar una sonrisa a los lectores de los diferentes diarios en los que publicó sus viñetas. Sus personajes y su humor quedarán en el recuerdo durante mucho tiempo y, con ellos, las sonrisas y reflexiones que provocaron en el momento de su publicación.

TOP