Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Lo mucho que valen y lo barato que nos salen

Ferrán Caballero

BComú se arrepiente del “salario ético” que se impuso. El entrecomillado es mío y el titular de La Vanguardia, pero el ridículo es todo del partido de Colau. Porque parece ser que han necesitado dos años de gobierno para descubrir lo poco que nos cuestan por lo mucho que valen y merecen, que es la forma menos modesta de aceptar que sus críticos tenían razón y que de la retórica revolucionaria no se come y que gobernar da mucho trabajo.

Según el documento interno que cita La Vanguardia, los 2.200€ al mes que se habían impuesto como sueldo les parecen poco porque otros camaradas revolucionarios de otros pueblos de España ganan más, y hay que combatir la desigualdad en todas sus formas, y porque ellos lo habían propuesto para no ser menos que la CUP y pensando que estarían en la oposición, donde se trabaja menos y se vive, como bien saben, mucho mejor. Ahora que están en el gobierno parece que hay prácticamente unanimidad en la necesidad de ajustarse los sueldos y que sólo queda decidir cuando hacerlo para no quedar mal ni justo antes ni justo después de las siguientes elecciones, que es otro modo de decir que lo quieren para anteayer.

Ahora que ya lo han entendido hasta ellos parece que no queda nadie a quien explicárselo, pero lo recuerdo por si acaso. Los dos argumentos principales a favor de que los políticos cobren un buen sueldo son los siguientes. El primero, para que la dedicación a la política no sea un lujo que sólo puedan permitirse hijos de papá. El segundo, para que en política entre además gente preparada y capacitada que podría cobrar un buen dinero en el sector privado, evitando que sólo se interesen por dedicar a ella su vida los que no pueden trabajar de nada más.

En resumen, para que en política pueda entrar gente como la que dice representar Ada Colau pero no sólo gente como la del partido de Colau. Que crean que la oposición debería cobrar menos y ellos más es sólo otro modo de quedarse a medias en su largo camino hacia la “profundización democrática”.

En todo caso, la decisión de los comunes de subirse el sueldo nos pone a sus críticos en un triste aprieto que son dos. El primero, que el aburguesamiento de los antisistema no puede ser sino una grata noticia para nosotros, que así los hemos querido siempre. El segundo, que no podemos criticarlos por darnos la razón, por mucho que nos pese el tiempo que se han tomado y que vayan a gozar de lo mejor de los dos mundos; la pureza del revolucionario y el sueldo de la casta.

Continúa leyendo: Palabras que valen más que mil imágenes

Palabras que valen más que mil imágenes

Carlos Mayoral

Foto: JUAN MEDINA
Reuters

epónimo, ma

adj. cult. Dicho de una persona o de una cosa: Que tiene un nombre con el que se pasa a denominar un pueblo, una ciudad, una enfermedad, etc.

El otro día, mientras hojeaba el libro ‘50 fotografías con historia’ que edita Signo Editores (recomendadísimo), me dio por pensar en la extraordinaria habilidad que tienen algunos nombres para permanecer en el recuerdo, anclados en una imagen. Algunos, incluso, traspasan el objetivo para colarse en los diccionarios, quedándose para siempre en el imaginario popular. Son los llamados epónimos, y no descarto que por culpa de este contexto que hoy pisamos heredemos un “rajoyesco”, un “puigdemontar”, o vaya usted a saber. Vivimos en un mundo que cada día tiene más capacidad de asimilar epónimos, sobre todo si el que lo inspira es un personaje que transmita surrealismo, absurdez, locura, irracionalidad, insensatez. Así que, mezclando epónimo y contexto, me dispuse a buscarle título a esta columna. Rápido surgió la primera opción, que rezaba: “Política kafkiana”. Si kafkiano es, según la RAE, “Dicho de una situación: Absurda, angustiosa”, pensé yo que con el epónimo bastaba para definir el escenario. No parecía buena idea: sobraban cerca de cuatrocientas noventa palabras para completar las quinientas que me exige el editor para cobrar debidamente por un texto.

Así que intenté avanzar y, fíjense, que se cruzó por mi horizonte el siguiente encabezamiento: “Escenario dantesco”, pero de nuevo el problema se me presentó en forma de concreción. Sólo hay que echarle un ojo a la definición académica: “Que causa espanto”. Asustado por el poder de la palabra, que por sí sola estaba bastando para resumir el sindiós, decidí elegir cualquier otra, que de epónimos está lleno el mundo. Sin tardar me crucé con una nueva posibilidad en el horizonte: “Realidad maquiavélica”. En este caso, el problema era contrario, el titular se mostraba poco concreto. Dado que “El Príncipe” de Maquiavelo es un tratado para gobernantes canallas, no supe bien a cuál de los actores asignar un papel tan predominante. Fíjense que es todo tan rocambolesco, que siguen sobrando decenas de palabras. Por cierto, también hubiera sido una opción utilizar este adjetivo, “rocambolesco”, que según la Academia etiqueta a todo lo exagerado e inverosímil, palabras rabiosamente actuales, y que nos llega gracias a Rocambole, personaje creado por Ponson du Terrail, aquel novelista francés. Intentando no perderme entre escritores decimonónicos comprendí que, como en cualquier pregunta moderna, la respuesta tenía que estar en los clásicos, Así me topé, debo reconocerlo, con el epígrafe perfecto: “Futuro pírrico”. Muy certero este Pirro, que dejó escrito en el diccionario que pírrica es esa victoria que acaba con más daño para el vencedor que para el vencido. Con esta conclusión tan cruel cubrí el número de palabras exigido por el editor. Una cosa quedaba clara: hay palabras e imágenes que valen más que mil columnas.

Continúa leyendo: Llegó el 155

Llegó el 155

Melchor Miralles

Foto: Francisco Seco
Reuters

Era inevitable. Ya llegó el 155. Puigdemont y los suyos estarán celebrándolo. Han puesto todo de su parte. Ahora veremos lo que sucede. Es un artículo de la Constitución, como tantos otros, sin desarrollar, y dependerá de la resistencia que apliquen las autoridades, o sea, la Generalitat, que genere incidentes o no. Si cada uno cumple con sus obligaciones no sucederá nada más que seguirá aplicándose cada día la legislación que se han dado los catalanes.

Hay más de uno y de dos entre los independentistas que quiere jaleo, resistencia, más palos, fotos de altercados para ocupar escaparate en la prensa internacional y nacional. El papel de los Mossos d’Esquadra, de los mandos, va a ser esencial.

El Gobierno no tenía otra alternativa. Incluso es probable que haya puesto en marcha la maquinaria con retraso. El 155 no suspende la autonomía catalana, es un artículo que pretende que se cumpla la legalidad vigente. No es un Estado de sitio, excepción o guerra, como algunos quieren hacer ver. Lo que se pretende con su aplicación es que aquellas autoridades autonómicas que no están cumpliendo con sus obligaciones sí lo hagan, es, en definitiva, restablecer la normalidad democrática y garantizar que se respetan las leyes.

Si la Generalitat no desobedece, como viene siendo habitual desde hace tiempo, no pasará nada más en Cataluña que los ciudadanos tendrán garantías de que se cumplen la Constitución y el Estatuto en su territorio. Así de difícil y así de complicado, a la vez. El 155 que ya ha llegado.

Continúa leyendo: La fe política

La fe política

Gregorio Luri

Foto: Gonzalo Fuentes
Reuters

Cuando la fe religiosa impregnaba el ambiente, depositábamos pocas esperanzas en la política. Teníamos por evidente que las cosas humanas son sui generis y que el futuro siempre llega con sorpresas. Así que confiábamos en el más allá para culminar la aspiración a la perfección que de vez en cuando nos tienta.

La fe política fue creciendo a expensas de la fe religiosa. La fe, cuando parece ausente, es que se ha ido a vivir a otro sitio, a las ideologías supuestamente laicas, por ejemplo. ¿Qué era Marx, sino un predicador que se dirigía al mundo desde un púlpito de creencias? “Esto es así”, clamaba. Pero cuando alguien de otra fe acudía a ver lo que es así, se encontraba con una jaculatoria.

Con el triunfo de la fe política se impuso la convicción de que para todo problema político hay en algún lugar una solución. Por eso el político que elevamos al poder es el que nos ofrece de manera verosímil las soluciones que no sabe que no tiene y lo bajamos en cuanto intuimos que ha descubierto que en las cuestiones políticas –digan lo que digan los profetas a posteriori- nunca sabemos muy bien ni cómo hemos ido a parar en un atolladero ni, cómo, en el caso en que lo consigamos, hemos logrado salir de él. Sabemos cómo hacerlo mal, pero no sabemos garantizar que nuestras buenas intenciones garanticen buenos resultados.

Para desesperación de los que asistían con una vela encendida al entierro de la historia, el predicador político sigue vivo y coleando. Esto del fin de la historia, dicho sea de paso, era la fe en que las categorías políticas ya no tenían nada que ver con las teológicas, pero estamos asistiendo a la entrega de la credibilidad colectiva a políticos que nos aseguran que están en condiciones de conseguir que todo lo que nos va mal nos vaya no ya bien, sino estupendamente y que, además, se muestran dispuestos a cualquier sacrificio por nuestro bien (¿no es esto, exactamente, el populismo?).

La fe, lejos de ser una muleta en la conciencia de los débiles, es la confianza ciega que los fuertes depositan en lo que admiran, sin darse cuenta de que lo admiran porque lo ilumina su fe. La fe precede al ver. De hecho, eso que vemos como mundo no es sino lo que nuestros dioses nos entregan a cambio de la fe que depositamos como ofrenda en sus altares.

Hoy por hoy, a los que vivimos en Cataluña nos separa el mundo que vemos: nos separan los hechos, lo obvio, las evidencias, las perogrulladas. Nos separa, radicalmente, nuestra manera de pensar sintiendo.

Continúa leyendo: Estas son las 41 mujeres asesinadas por sus parejas en España en 2017

Estas son las 41 mujeres asesinadas por sus parejas en España en 2017

Redacción TO

Foto: Marcos Brindicci
Reuters

Se confirma la muerte de otra mujer en España. No conocemos su nombre, pero tenía 66 años y vivía en Rubí, muy cerca de Barcelona. La asesinó presuntamente su expareja, que fue detenida horas más tarde.

Su nombre se suma a una larga lista de víctimas que, ya en el último trimestre del año, alcanza las 41 mujeres asesinadas. En 2016 fueron 44. Desde 2003, 912. Los datos pertenecen al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Los números podrían ser más alarmantes, según el portal Feminicidio.net, que aporta información sobre sus identidades y circunstancias.

Estas son las mujeres asesinadas por sus parejas desde el pasado 1 de enero en España:

1 de enero:

Matilde Teresa de Castro. 40 años. En Rivas Vaciamadrid (Comunidad de Madrid). Había denunciado y tenía una orden de protección activa; su pareja la quebrantó por consentimiento mutuo.

Identidad desconocida. 25 años. En Madrid (Comunidad de Madrid). Deja un hijo huérfano.

14 de enero:

Blanca Esther Marqués Andrés. 48 años. En Burlada (Navarra).

15 de enero:

Antonia García Abad. 33 años. En Huércal de Almería (Almería, Andalucía).

27 de enero:

J.D.L.M. 40 años. En Seseña (Toledo, Castilla-La Mancha). Había denunciado. Deja un hijo huérfano.

29 de enero:

Virginia Ferradás Varela. 55 años. En O Carbaliño (Orense, Galicia).

5 de febrero:

Cristina Martín Tesorero. 38 años. En Mora (Toledo, Castilla-La Mancha).

7 de febrero:

Carmen González Ropero. 79 años. En Suria (Barcelona, Cataluña).

11 de febrero:

Laura Nieto Navajas. 26 años. En Seseña (Toledo, Castilla-La Mancha).

13 de febrero:

Ana Belén Ledesma. 46 años. En Daimiel (Ciudad Real, Castilla-La Mancha).

19 de febrero:

Margaret Stenning. 79 años. El Campello (Comunidad Valenciana).

21 de febrero:

Gloria Amparo Vásquez. 48 años. En Valencia (Comunidad Valenciana). Deja una hija huérfana.

Dolores Correa. 47 años. En Gandía (Valencia, Comunidad Valenciana). Había denunciado y tenía una orden de alejamiento activa.

22 de febrero:

Identidad desconocida. 91 años. En Villanueva del Fresno (Badajoz, Extremadura).

Leydi Yuliana Díaz Alvarado. 34 años. En Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona, Cataluña). Había denunciado y tenía orden de alejamiento activa. Deja a cinco hijos huérfanos.

1 de marzo:

Erika Lorena Bonilla Almendárez. 32 años. En Madrid (Comunidad de Madrid).

29 de marzo:

Ana María Rosado. 42 años. En Campo de Criptana (Ciudad Real, Castilla-La Mancha).

31 de marzo:

Yurena López Henríquez. 23 años. En Telde (Las Palmas, Canarias).

1 de abril:

María Victoria Zanardi Maffiotte. 44 años. En La Laguna (Tenerife, Canarias).

10 de abril:

Andra Violeta Nitu. 24 años. En El Alquián (Almería, Andalucía).

16 de abril:

María Rosario Luna Barrera. 39 años. En Alcolea del Río (Sevilla, Andalucía). Deja una hija huérfana.

21 de abril:

Rosa. 45 años. En Barcelona (Cataluña).

2 de mayo:

Raquel López Airas. 45 años. En Alcobendas (Madrid, Comunidad de Madrid).

12 de mayo:

Eliana González Ortiz. 27 años. En Madrid (Comunidad de Madrid).

27 de mayo:

Susana Galindo Morena. 55 años. En Madrid (Comunidad de Madrid).

Valentina Chirac. 37 años. En Collado Villalba (Comunidad de Madrid). Deja una hija huérfana.

28 de mayo:

Beatriz Ros. 31 años. En Molina de Segura (Región de Murcia).

13 de junio:

Encarnación García Machado. 55 años. En Las Gabias (Granada, Andalucía).

24 de junio:

Encarnación Barrero Marín. 39 años. En Sevilla (Andalucía). Había denunciado y tenía una orden de alejamiento activa. Deja varios hijos huérfanos.

25 de junio:

Fadwa Talssi. 29 años. En Salou (Tarragona, Cataluña).

15 de julio:

Mari Carmen Carricondo Reche. 66 años. En Huéscar (Granada, Andalucía).

16 de julio:

Irina G. 38 años. En Valencia (Comunidad Valenciana).

2 de agosto:

María Raquel Castaño Fenoll. 63 años. En Getafe (Comunidad de Madrid).

5 de agosto:

Ana Belén García Pérez. 38 años. En Santa Cruz de Tenerife (Canarias).

16 de agosto:

Catalina Méndez García. 48 años. En Totana (Región de Murcia).

24 de agosto:

María Sofía Tato Pajares. 42 años. En Arroyo de la Luz (Cáceres, Extremadura). No solicitó orden de alojamiento. Deja dos hijas huérfanas.

25 de septiembre:

Rosa María Sánchez Pagán. 20 años. En Canteras (Cartagena, Región de Murcia). Había denunciado.

28 de septiembre:

Noelia Noemí Godoy Martínez. 32 años. En Sestao (Vizcaya, País Vasco).

1 de octubre:

Felicidad Bruhn. 25 años. En Barcelona (Cataluña). Deja una hija menor huérfana.

3 de octubre:

Ana Belén Jiménez. 44 años. En Miranda de Ebro (Burgos, Castilla y León). Deja un hijo menor huérfano.

14 de octubre:

Identidad desconocida. 66 años. En Rubí (Barcelona, Cataluña).

Estas son las 40 mujeres asesinadas por sus parejas en España en 2017 1
MAPA ELABORADO POR THE OBJECTIVE. | FUENTE: MINISTERIO DE SANIDAD, SERVICIO SOCIALES E IGUALDAD

Este mapa de 2017 evidencia aquellas regiones donde se han producido más casos. Así, la Comunidad de Madrid lidera la lista con 8 feminicidios, y le siguen Cataluña y Andalucía (6),  Castilla La-Mancha (5), Comunidad Valenciana (4), Canarias y Región de Murcia (3), Extremadura (2) y País Vasco, Navarra, Castilla y León y Galicia (1).

TOP