Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

No ha lugar

Ferrán Caballero

No me escandaliza demasiado que los padres eduquen a sus hijos en lo que consideran bueno. Mucho peor sería que los educasen en aquello que consideran malo o que no los educasen en absoluto, si tal cosa fuese posible. Por eso no logro tirarme de los pelos al ver que algunos de mis compatriotas llevaron a sus hijos a las cabalgatas de los farolillos independentistas o, mejor dicho, llevaron farolillos independentistas a las cabalgatas de reyes de sus hijos. Como no me escandalicé al ver que los llevaban a las manifestaciones del 11-S, o a las contrarias a la Guerra de Irak o a las en defensa de la vida y de la familia. Y todavía menos me indigna que los lleven al futbol o a los toros, para que aprendan allí a ver más y mejor y se curen de ser aquellos ciegos que no ven más que a 22 tipos corriendo en calzoncillos o a un sádico en mallas torturando a un pobre animal indefenso. Tienen, al menos, derecho a intentarlo. Porque es sabido que los niños tienen su propia lista de prioridades, y me imagino que la luz de un farolillo indepe poco podría hacer para eclipsar la llegada de un rey mago.

Así que el problema de los farolillos no es tanto con los niños como con los padres. Porque a los primeros les debe importar lo mismo un farolillo independentista que un globo de Ciutadans que libro educativo o un juguete no sexista. Y bien está, porque el mensaje no era para ellos. El mensaje que querían mandar los organizadores era para TV3. Para espectadores. O sea, para ellos mismos y cada día para menos más. Eran sólo la enésima forma que encontraron la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural de verse en el espejo sin tener que mirarse. Y no es de extrañar que la ANC y Òmnium no sepan cuál es el lugar de las reivindicaciones políticas si no saben cuál es su lugar en la sociedad catalana. Era, en definitiva, un mensaje para los que se empeñan en considerarse fareros del proceso, del catalanismo y de la misma Cataluña. Para recordarse, para convencerse, que siguen siendo los guías del proceso. Pero que crean que a estas alturas los farolillos son útiles e incluso necesarios hace dudar de su fe.

Continúa leyendo: Cataluña para los catalanoparlantes

Cataluña para los catalanoparlantes

Ricardo Dudda

Foto: Bernat Armangue
AP

El debate lingüístico en Cataluña nunca ha tenido que ver con la lengua, sino con la cultura.
Un ejemplo es una frase como “Cataluña es el catalán”, que se ha usado en los debates
sobre la inmersión lingüística esta semana y que difícilmente puede defenderse como una
idea liberal (lo digo porque quien la ha usado es un liberal socialdemócrata, y porque un
partido progresista como el PSC es un gran defensor del monolingüismo en la escuela).

La defensa de una sola lengua en una sociedad plurilingüe va contra el pluralismo liberal, y
en cierto modo recoge el argumentario nacionalista, que considera la lengua uno de los
hechos diferenciales. Para los clásicos nacionalistas, como Herder, la lengua refleja un
modo de pensar y una forma de ser. La lengua es la esencia del nacionalismo: una nación
para cada lengua.

Uno puede usar argumentos pragmáticos para defender la inmersión lingüística, como la
idea de que es una manera de elevación social (los castellanoparlantes catalanes tienen
mayores cifras de fracaso escolar que los catalanoparlantes). También se suele decir que la
inmersión es el gran consenso de la sociedad catalana, pero un estudio de Roberto Gravia y
Andrés Santana muestra que es falso: “existe un alto nivel de consenso sobre el modelo
lingüístico de las escuelas, pero el rasgo definitorio de dicho consenso es la pluralidad
lingüística, no la posición hegemónica de ninguna de ellas: los votantes de todos los
partidos coinciden en que al menos un 28% de las clases deben ser en catalán, un 25 % en
inglés, y un 20 % en castellano; y difieren en cómo debe impartirse el 27% restante de
horas.” Gravia y Santana afirman que “la sociedad catalana está muy lejos del amplio
consenso a favor de la inmersión lingüística, que más parece ser un mantra que reflejo de
las preferencias de la sociedad catalana”.

Al defender el modelo monolingüe se defiende la idea nacionalista de que la lengua catalana
ha de preservarse per se, sin importar su número de hablantes (son más los
castellanoparlantes en Cataluña que los catalanoparlantes). La lengua se defiende porque es
un bien en sí mismo. De ahí a preservarla para que no se contamine de otras lenguas (que
es lo que hacen las lenguas y así es como se forman) hay muy poco.

Esto crea situaciones difícilmente explicables, como explica Félix Ovejero: “que la lengua
mayoritaria y común en Cataluña sea el castellano y que sin embargo no sea la que
proporciona identidad nos lleva a situaciones conceptualmente complicadas”. La lengua va
antes que la ciudadanía. Es un argumento nacionalista. Al defender la lengua se defiende
una especie de esencia y cultura inmutable. Es una lógica peligrosa, que los más radicales
han usado para defender su idea de “Cataluña para los catalanes”.

Continúa leyendo: Me llena de odio -y de satisfacción-

Me llena de odio -y de satisfacción-

Gonzalo Gragera

Foto: Sipi
EFE

Estrategia de comunicación: irritar al contrario. Lo vimos hace unos años en la acción política de Podemos, partido cuyo ejercicio de propaganda aprovechaba el odio visceral –como todos, supongo- que despertaba en sectores más o menos conservadores y liberales para introducir y difundir sus ideas en el conjunto de la sociedad española. De ahí, claro, que acudieran a tertulias de cadenas con público de derechas, donde de sobra sabían, y de manera inteligente, que el precio de lo viral era más asequible. De esas ya antiguas luchas dialécticas sacarían mucho más provecho que de mesas redondas de cualquier facultad o de ponencias académicas y eruditas de pasillos universitarios, e incluso más que de su capacidad de convocatoria en las redes sociales. Y es que nada como el odio, su impulso, para transmitir un mensaje; nada como la crispación del enemigo para alimentar una idea.  Rufián es otro que supo de la lección en los meses –pasados, creo, espero- más complicados de la secesión orquestada en los partidos independentistas catalanes. Mientras todos compartían, en actitud de desprecio, sus desvaríos y ocurrencias, tales desvaríos y ocurrencias circulaban, con notable éxito y acogida, por todo el país. Un diputado de un partido de escueta representación parlamentaria en el Congreso, principal imagen –discurso- de buena parte de la política española.

Y es que el público necesita –necesitamos- del odio para multitud de asuntos, pero quizá el principal es el hecho de afirmarse, el hecho de confirmarnos en nuestra propia personalidad. El odio nos aleja de aquello que no queremos ser, nos marca distancias respecto de aquello a lo que le tenemos fobia, lo que nos causa rechazo, aquello que consideramos malo incorrecto equivocado Un lector de tendencia izquierdosa necesitará compartir entre sus amigos virtuales las barbaridades que escriba un autor o periodista o columnista partidario de cualquier tesis histórica sobre –tema facilón- el franquismo y las cosas buenas que nos dejó. También al contrario, evidente: la autora de derechas se rasgará las vestiduras ante el párrafo de intención polémica de cualquier firma de izquierdas. Se intuye: en cuanto hay lucha de posiciones, o disparidad de criterios, además de argumentar el error ajeno, necesitamos, para quedar tranquilos con nuestra conciencia y con nuestro criterio, ridiculizarlo, denostarlo. Y es entonces cuando vamos a la búsqueda del odio, a ese interés por leer opiniones que consideramos irrisorias, infantiles, descabelladas; y también el interés en difundirlas, en hacer ver a los demás la estupidez en la que otros –siempre los otros- están inmersos. Un denunciar la estupidez del prójimo que es, más bien, un favor hacia este: lo vemos a diario en el periodismo sensacionalista, ahora llamado de clickbait.

Lo escribe Ricardo Dudda en Letras Libres: “Hay una parte de construcción del enemigo para justificar las propias acciones. Al elaborar un hombre de paja y luchar contra él, además, uno construye su identidad a medida. Uno puede moldear al enemigo para moldearse a sí mismo”. Necesitamos consumir el odio, y odiar, para convencernos de que no somos aquello que odiamos. El odio como bienestar narcisista de saberse distinto, seguro, cómodo –pleno convencimiento- en la idea propia. El odio como emoción para establecer la diferencia con el adversario. O con la actitud moralmente reprochable. El odio que nos llena de odio, y de satisfacción.

Continúa leyendo: Los vídeos caseros que han convertido a Will Smith en el nuevo rey de Instagram

Los vídeos caseros que han convertido a Will Smith en el nuevo rey de Instagram

Redacción TO

Foto: Jordan Strauss
AP

Will Smith se ha hecho youtuber e instagramer. Así, todo junto. El actor se creó la cuenta en Instagram el 14 de diciembre. En ese tiempo ha conseguido más de 10 millones de seguidores. Es decir, cada día 147.000 personas nuevas empiezan a seguir a Smith. Además, se ha abierto un canal de Youtube que publicita en casi todas sus publicaciones. La clave de su éxito es —además de ser uno de los actores más famosos del mundo, claro— la increíble cantidad de vídeos que sube. No son vídeos profesionales, ni de photocalls o entrevistas. Son vídeos caseros. Grabados, locutados y editados por Smith. En ellos se ve al actor de Soy leyenda haciendo todo tipo de cosas: cantando, dando vueltas en el salón de su casa, hablando con animales, abrazando a animales, dando sustos a sus amigos, animando a los Eagles en la SuperBowl, resolviendo cubos de rubik, cantando, cantando y sí, otra vez cantando.

10 Million – THANK YOUS to my New Instagram Fam! . Obrigado | Gracias | धन्यवाद् | Grazie | شكرا | Merci | Danke Sehr | 谢谢 | Спасибо | ありがとうございました | ‎תודה | Ευχαριστώ | Mahalo | Gràcies | 감사합니다 | ขอบคุณครับ | Tak | Hvala | Děkuji | շնորհակալություն | Dankie | Faleminderit | Takk | Dank je | Tänan | Kiitos | Köszönöm | Ngiyabonga | Terima Kasih | Paldies | Ačiū | Благодарам | Grazzi | Баярлалаа | Dziękuję | Mulţumesc | Ďakujem | Tack | நன்றி | teşekkür ederim | Дякую | Diolch | Murakoze | ممنون | გმადლობ | Asante | Sag boluň . (Extra special thanx to you @roger.avary)

Una publicación compartida de Will Smith (@willsmith) el

Las primeras publicaciones del actor en Instagram fueron cuatro imágenes sin título. Pero rápidamente empezó a colgar los vídeos que le han convertido en el nuevo rey de instagram y por el que ya ha recibido las felicitaciones de varios compañeros de profesión. Uno de ellos es el actor de Altered Carbon, una de las últimas series de Netflix, Joel Kinnaman: “¿Qué cojones era Instagram antes de que llegara el gran Will Smith? Me hace muy feliz que hayas encontrado la manera de compartir tu alegría y sabiduría sobre la vida con las masas. Él es LA persona, además de mi mujer, que más ha cambiado mi forma de ver la vida. Ver a alguien de su influencia gastando tanto tiempo y esfuerzo en hacer que la gente que tiene alrededor se sienta bien me inspira de verdad para alimentar mis mejores instintos. Su energía desbordante y su generosidad, su humor y amabilidad, es lo que el mundo necesita más ahora que nunca. También es un hombre viejo y tonto. Te quiero, hermano mayor”.

Su amigo y cantante Justin Timberlake también le dio la bienvenida a esta red social con una masterclass irónica sobre cuándo debía publicar fotos y vídeos pasados.

Smith no ha defraudado ni a sus compañeros ni a sus fans que celebran cada día el contenido tan propio que sube el actor. Mientras otros artistas utilizan las redes sociales como una plataforma donde mostrar nuevos proyectos o imágenes de premiers. Smith sale en chandal, pijama, con barba y sin afeitar para mostrarnos muestra la otra cara de las grabaciones, el día a día de su familia o lo increíblemente mal que canta.

A pesar de que desafines, gracias por alegrarnos el timeline, Will Smith.

Continúa leyendo: Forges, medio siglo de historia a través de sus viñetas

Forges, medio siglo de historia a través de sus viñetas

Redacción TO

Foto: Juan Carlos Hidalgo
EFE

La muerte del humorista gráfico Antonio Fraguas ‘Forges’ ha conmocionado a España. Durante 50 años, Forges, que ha fallecido a los 76 años, llegó a varias generaciones a través de sus viñetas. En ellas, sus peculiares personajes de gran nariz y ojos saltones protagonizan escenas de la vida política y cotidiana, mostrando un retrato verdaderamente original de la sociedad española.

Las redes se han llenado tras su muerte de sus famosas viñetas, con las que consiguió, siguiendo el consejo de su padre, “ser un dibujante original”. “Que se reconozca un dibujo tuyo a quince metros”, le dijo su padre, y así lo hizo Forges.

Desde los episodios políticos más relevantes de la historia de España hasta situaciones cotidianas, que también evolucionaron con la sociedad, Forges retrató durante gran parte de su vida el país a través del humor y la crítica. En los últimos meses, Cataluña ocupó, como en la mayoría de medios de comunicación, una gran cantidad de viñetas del dibujante.

Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 1
Una de las viñetas de Forges, dedicada a Marta Rovira, la número dos de ERC. | Foto: Forges/ Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 2
La situación de Puigdemont en Bruselas, retratada por Forges. | Foto: Forges/ Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 3
El 155, otro de los protagonistas de las viñetas. | Foto: Forges/ Twitter

Pero tampoco se olvidó de retratar en sus viñetas, con un toque de denuncia social, otras situaciones políticas que preocupan a los ciudadanos.

Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 4
Forges critica la ley hipotecaria, como siempre, a través del humor. | Foto: Forges/ Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 5
El dibujante recuerda que no todo es Cataluña. | Foto: Forges/ Twitter

Pero, sobre todo, Forges fue capaz de hacer que numerosos españoles se sintieran identificados con sus personajes, las situaciones que describían y las preocupaciones que mostraban. A través del humor, el original dibujante logró retratar los pensamientos de un gran número de personas.

Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 6
Los modales y la educación son uno de los temas recurrentes en sus viñetas. | Foto: Forges/ Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 13
Forges critica el ‘cuñadismo’ en sus viñetas. | Foto: Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 7
La economía también era uno de los temas retratados por Forges. | Foto: Forges/ Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 9
Forges muestra la situación de muchas mujeres en España. | Foto: Twitter

La sociedad ha avanzado mucho a lo largo de los años en numerosos aspectos, pero las viñetas de Forges demuestran que hay cosas que no cambian y que los ciudadanos siguen teniendo las mismas preocupaciones y carencias a pesar del paso del tiempo.

Ya en los años 80, Forges mostraba la preocupación social por la integración de España en Europa y, principalmente, por las consecuencias económicas que esto tendría.

Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 14
La situación económica de España tras su integración en Europa fue una gran preocupación. | Foto: Twitter

En 1995, publicaba su primera viñeta en El País, y retrataba una situación que bien podría referirse al año 2018.

Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 8
Forges, en 1995, retrataba situaciones que bien podrían ocurrir en 2018. | Foto: Twitter

Además, Forges también retrató los problemas internacionales que a menudo olvidamos y trató de recordar a través de sus viñetas que hay una parte del mundo que sobrevive a guerras, hambrunas y una gran pobreza.

Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 10
Las guerras y los refugiados aparecen retratados en muchas viñetas del dibujante. | Foto: Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 11
Durante años, Forges recordó también los problemas que sufren otros países, especialmente en África. | Foto: Twitter
Forges, medio siglo de historia de España a través de sus viñetas 12
El hambre, otra de las grandes retratadas en sus viñetas. | Foto: Twitter

Ahora la sociedad se despide de Forges, un gran dibujante que durante años logró sacar una sonrisa a los lectores de los diferentes diarios en los que publicó sus viñetas. Sus personajes y su humor quedarán en el recuerdo durante mucho tiempo y, con ellos, las sonrisas y reflexiones que provocaron en el momento de su publicación.

TOP