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América es el futuro de Europa

Ignacio Vidal-Folch

Los asaltos a las verjas, los periplos suicidas en barcos y pateras, no cesarán hasta que todos los africanos que padecen en sus países condiciones de vida insoportables y sin esperanza hayan llegado a Europa. Y son muchos millones. Nada de lo que se haga para frenarles funcionará, salvo el uso sistemático y disuasorio de las armas de fuego, remedio al que naturalmente Europa no está dispuesta a recurrir, por lo menos de momento, pues sería volver a su pasado colonialista y exterminador de pueblos, lo cual la buena conciencia de sus ciudadanos no le permitiría.

Todos estos temerarios emigrantes subsaharianos, por cierto, son varones: será también inevitable que vengan también sus mujeres e hijos, o proporcionarles la posibilidad de que se relacionen fluidamente con mujeres indígenas europeas que quieran formar con ellos familias; lo que a priori no es imposible pero tampoco sencillo, dada la gran diferencia cultural, económica, religiosa, etc entre unos y otras.

A todos habrá que proporcionarles empleo, alimento, educación y sanidad: un reto difícil, sobre todo cuando el trabajo tiende a desaparecer a consecuencia de la revolución tecnológica.

Por consiguiente hay que ir afrontando la idea de que una Europa compacta y burguesa, que prospera adecuadamente, con décadas de paz y estabilidad por delante para ir consolidando su proceso de unión es un sueño con menos futuro que una mosca en su tercer día de vida. Estos movimientos migratorios imparables son el principio del fin de una idea que resultaba muy confortable.

¿Qué hacer? Es preciso orquestar instrumentos de Gobierno mundial que se adueñe del Continente Negro, por lo menos en todas las zonas ocupadas por Estados fallidos y satrapías, para imponer una neocolonización o protectorado racional: llevar Europa a África para evitar que África se venga a Europa. Pero como esto es utópico, será preciso resignarse al colapso del viejo continente bajo el peso de una enorme masa de desarraigados, o bien se organizará en una división dual de tipo suramericano: por un lado unas comunidades acomodadas, de natalidad decreciente, organizadas en condominios protegidos por cuerpos de seguridad armados hasta los dientes, y por el otro una masa con un índice de natalidad altamente expansivo, amontonada en ciudades de chabolas y favelas. En efecto, América es el futuro de Europa.

La loción de censura de Pablo Iglesias

Gorka Maneiro

A pesar de todo el ruido mediático que acompaña cada representación teatral de Pablo Iglesias, esta vez le ha vuelto a salir el tiro por la culata. Algunas de sus decisiones son tan torpes, que he llegado a pensar que el actual líder supremo de la formación morada tiene como firme propósito perjudicar gravemente a Podemos, desprestigiarlo y que, con el pasar del tiempo, termine perdiendo su fuerza inicial y toda la credibilidad de la que gozaba. A veces ocurre: a veces los líderes, rodeados de una cohorte de palmeros y libres de todo aquel que ose llevarle la contraria, toman decisiones incomprensibles que solo entienden o los muy despistados o los de su propia secta.

Ya sabemos que en política todo es discutible y que hay o puede haber distintas fórmulas para desplegar una determinada estrategia comunicativa y lograr un objetivo político. Y ya sabemos también que el marketing y la propaganda son consustanciales a la actividad política… salvo que uno pretenda lograr el apoyo ciudadano y cambiar el país a base de proposición no de ley registrada en el parlamento que corresponda. Pero es que resulta que, en este caso, y en algunos otros bastantes casos anteriores, Pablo Iglesias vuelve a errar en aquello en lo que más ha destacado: la propaganda para llamar la atención de los medios y de los ciudadanos… y salir fortalecido. Y en lugar de salir fortalecido como consecuencia de una jugada que ponga en un brete al gobierno de turno o a sus rivales políticos, sale profundamente tocado. Porque se está equivocando en las formas… y en el fondo.

En el caso de la moción de censura presentada por Pablo Iglesias, se condensan todos los atributos del líder carismático venido a menos: obviando por completo a parte de los diputados de su propio grupo, presenta ante la opinión pública una supuesta moción de censura contra Rajoy y su gobierno sin disponer de candidato alternativo que haya sido pactado con aquellos a los que necesita para sacarla adelante, sin mayoría absoluta y sin programa de gobierno que sustente la iniciativa. De tanto querer salir en los medios para, seguramente, tapar sus problemas internos y el último ridículo protagonizado por Irene Montero, se olvida que si sales a los medios sin contenido y solo con continente (o ni eso), es decir, desnudo políticamente, el ridículo puede ser de órdago… por mucho que goces del trato condescendiente de muchos de ellos.

Una moción de censura es una cosa seria pero es que una cosa seria lo es la propia actividad política, hoy convertida en un instrumento para el postureo y el espectáculo circense por muchos de nuestros representantes políticos. Hoy Pablo Iglesias y Podemos vienen a convertirse en uno de los actores principales que la desprestigian… en lugar de regenerarla con todos sus 71 diputados presentes en el Congreso de los Diputados, nada menos. Quién los tuviera. Y, consecuencia de su efectista pero ineficaz acción política y propagandística, en lugar de fortalecer una posible alternativa al Gobierno de Rajoy… lo que logra es fortalecer al propio gobierno. Y lo hace justo ahora en el que se acumulan las razones de todo tipo para sustituirlo. Por cierto, la moción de censura contra Mariano Rajoy y el PP se presentó hace un año… y Pablo Iglesias y Podemos votaron en contra.

La alternativa a un gobierno conservador o conservador-liberal cuando llegue no son laslociones de censura, los selfies o los tuits más o menos ingeniosos pero en el fondo inofensivos sino una propuesta política progresista que sepa emplear, claro que sí, las nuevas formas de comunicación política, sea cercana a los ciudadanos y despliegue un amplio abanico de propuestas políticas progresistas en las instituciones.

Antes o después, esa alternativa llegará.

La gran estafa del festival más caro del mundo

Redacción TO

Foto: CARLO ALLEGRI
Reuters

Lo vendieron como el festival de música más caro del mundo, el más sofisticado. Prometieron que asistirían actrices, modelos e influencers de todas partes del mundo. El Fyre Festival debía ser como Instagram, lleno de glamour y cuerpos esbeltos en un entorno único, las Bahamas, bajo un sol radiante, con los pies desnudos sobre la arena fina y frente al océano. La música, francamente, era lo de menos.

Sin embargo, todo ha salido mal.

Ni la comida ha sido vanguardista, ni el viaje cómodo, ni la estancia equiparable a un lujoso balneario de Florida. Basta con pasear a través de los hashtag #fyrefest y #fyrefestival en Twitter para descubrir que los asistentes no solo están descontentos, sino también furiosos, y que muchos de ellos se agolpan en el aeropuerto para salir corriendo de la isla. Aunque, según parece, la organización no está facilitando la fuga: se han anunciado largas esperas y los perjudicados se encuentran en salas sin agua ni comida.

Las suits prometidas, como decíamos, no son las mejores…

…y la comida dista mucho de ser apetecible.

El Fyre Festival fue creado por el rapero Ja Rule y el empresario Billy MacFarland para competir con Coachella, otra cita musical de primavera, a pesar de establecer unos precios desorbitados; el pase más económico ascendía a 1.500 euros. Para promocionarlo, según la revista Vanity Fair, Ja Rule y MacFarland pagaron a más de 400 estrellas de las redes sociales que se convirtieron en imagen del evento, cuya celebración se divide entre este fin de semana y el que viene. Ninguna de ellas se ha manifestado hasta el momento.

Quien sí lo ha hecho es el grupo Blink 182, uno de los cabezas de cartel. En un escueto comunicado, la banda ha lamentado tener que anular su concierto porque no confían en que se les asegure la “calidad de la actuación” que siempre ofrecen a sus seguidores.

El caos se ha extendido de tal manera que el propio gobierno de las Bahamas ha manifestado en las redes sociales su “decepción” con la gestión del evento y ha pedido disculpas a los turistas que han visitado el país a propósito del festival.

El Fyre Festival auguraba un éxito arrollador cuando, antes de anunciar los grupos invitados, las entradas se habían agotado. Sin embargo, algunos medios ya alertaron de que los trabajadores estaban encontrando problemas a la hora de instalar las suits de lujo para sus clientes. Asimismo, The Wall Street Journal publicó que los artistas estaban sufriendo retrasos en los pagos de sus emolumentos y que, en aquel punto, existía un riesgo de que la organización perdiera el control del festival.

Finalmente, los peores pronósticos se han ido cumpliendo uno por uno.

Things got off to an unexpected start at day one of Fyre Festival. FOR THOSE CURRENTLY ON GREAT EXUMA We are working to comfortably accommodate guests and deliver a great experience. If you have needs, please head to the “BLUE HOUSE” on the main festival site. Security, first aid, and Fyre Festival staff are here to assist immediately, 24/7. FOR THOSE WITH PENDING TRAVEL TO THE EXUMAS TOMORROW Due to circumstances beyond our control, and in line with a culture of safety, all inbound charter flights to the Exumas have been canceled. Your ticket and any funds uploaded to your RFID band will be refunded. Thank you for bearing with us as we work through the growing pains that every first year event experiences. Revised itinerary information will be shared soon for the remainder of this weekend and weekend two.

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Y entretanto, Sevilla...

Jesús Nieto Jurado

Y Sevilla. Dicen que en Sevilla hay que morir, que Dios descansó a las orillas del Padre Betis, que si te atropella un coche en Sevilla probablemente la culpa, la culpita, sea del chófer de un ‘diresto generá’ que dicen por ahí abajo de los gerifaltes de la Junta. En abril, Atocha es ya la previa de la caseta y el recuerdo de ese tiempo risueño del felipismo que te ponía un pabellón en la Expo 92 y te tapaba la “cal viva”: magia pura. Pero en Sevilla hay que morir, que Sevilla es Castilla frutalmente propagada. La ciudad de Juan Joya “Risitas” y de Machado. La ciudad de Jaime Moreno y de Murillo, la barroca y la de los chabolos. La de la Macarena y la Triana  (topicazo que queda bien). La Sevilla dual que sesea o cecea según el barrio o los barros del Aljarafe. La de Joselito y Belmonte. La ciudad donde Javier Arenas nunca fue victorioso y donde todo tiene calor de ‘servesita’ y sueño perdido. En Sevilla hay que morir, si es posible en Feria y convidado por un capillita al que probablemente no vuelvas a ver. A Sevilla iba yo convocado por Griñán antes de que saliera su quilombo, y allí había compadreo entre los ERES y los plumillas, que la Justicia es lenta y la Feria corta. Y el gobierno autonómico del mismo color siempre, vestido de faralae en una imagen que nunca olvidaré.

A la gloria, sevillanos, a la gloria, que cantó Carlos Herrera a una ciudad donde la pena lleva farolillos.  Veo la foto que ilustra este texto y veo a Silvia, mi primer amor sevillano bajo los arcos de la Plaza del Salvador. Y veo la Feria, tras Cristo Resucitado y una trianera, muy suya, a la que llaman Susana y rumorean que sabe las cuatro reglas. En Sevilla hay que morir, y lo dice un madrileño que veranea en Málaga y llora cera en Sevilla.

Un madrileño, yo, que quiere el “Romero Murube” o se la corta -la coleta- y la tira al Río. Ese río donde Morante sueña versos hechos marisma y oro.

Un ministro del Interior para la política exterior

Antonio García Maldonado

Ha vuelto a suceder con las elecciones francesas. En los medios españoles han proliferado los análisis que partían o concluían con semejanzas con nuestra política doméstica. Al parecer, Albert Rivera sería Macron, Sánchez sería Hamon y Mélenchon es Pablo Iglesias. Que no haya un Fillon o un Le Pen claros en nuestra política no ha impedido que las comparaciones se hayan dado en medios y redes sociales. Periodistas, analistas y líderes políticos han comenzado a extraer conclusiones no tanto apresuradas como inservibles. Porque se pasa por alto el detalle de que no somos franceses.

Si bien la comparación puede ser útil para visualizar tendencias muy generales y comunes, el abuso de la misma ha revelado cierto narcisismo, una tendencia extendida a pasar por el filtro local situaciones exteriores que poco tienen que ver con nuestra coyuntura. Cuando se pasa de la comparación de las corrientes de fondo a poner nombre y apellido a quién sería el equivalente en nuestro país, el análisis desbarra. España no es el centro del mundo, ni su mentalidad y formas políticas sirven de base para analizar países políticamente tan singulares como Francia o Reino Unido. Es comprensible que esto ocurra en la batalla política diaria, aunque más inexplicable es que desde el periodismo se insista tanto en esta visión provinciana de la política internacional.

Esta incapacidad para analizar la política exterior sin el filtro del debate doméstico también se ve en la mezquindad con la que Podemos y sus periodistas afines despachan el asunto de Venezuela cuando se les pregunta. Aunque sus principales líderes no hubieran trabajado asesorando a aquel Gobierno, la pregunta es pertinente en un país hermano. Pero habiéndolo hecho, es obligada. Sin embargo, la respuesta suele ser la de acusar al periodista o al rival político de hablar de eso “para no hablar de la trama” española, o cosas parecidas. La falta de generosidad con los venezolanos y la falta de autocrítica son buena muestra de lo que ocurre cuando se unen las anteojeras ideológicas con el localismo analítico.

Cuando en 1998 la India lanzó la Operación Shakti con la que el Gobierno llevó a cabo ensayos nucleares, los servicios de inteligencia occidentales se quedaron estupefactos. A pesar de que los responsables de la India llevaban amenazando y anunciando que lo harían durante años, casi nadie se había tomado en serio la posibilidad. Los análisis se basaban, grosso modo, en que la India “no se va a arriesgar a perder el favor de Occidente”, en que “no le hace falta”… Hay un libro seminal en la materia que estudió este caso de la India para hablar de lo equivocado de analizar situaciones ajenas con las gafas culturales y políticas propias. En Psychology of Intelligence Analysis, el ex analista de la CIA Richard Heuer Jr. argumenta la necesidad de ser conscientes de nuestros sesgos para intentar atenuarlos en el análisis de la realidad de otros países. Justo lo contrario de lo que solemos ver y leer aquí.

Esta tendencia a ver la política exterior a través de lo más coyuntural de nuestra política interna no deja de ser, además de equivocado en términos analíticos, una muestra del trabajo que aún debemos hacer en nuestro país para cambiar una mentalidad de ‘España First’, políticamente provinciana, con la que es difícil ser competitivo. No todo pasa por España, aunque sí le influya, y por eso se llama política exterior.

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