Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Lex Luthor, la Gürtel y yo

Jesús Terrés

Vaya por delante una confesión. Hace ya algún tiempo tuve una reunión de trabajo con uno de los más importantes implicados en el caso Gürtel; el colega tenía en mente construir un canal de Youtube en torno al concepto “tirar de la manta”: sin piedad pero con AdSense. De aquello (evidentemente) no salió nada, pero las cosas como son —fue la reunión más surrealista de mi vida.

Lo recuerdo hoy, cuando arranca el macrojuicio del caso de corrupción que más (creo) nos ha carcomido las entrañas: 120 millones defraudados, 37 acusados y 360 años de cárcel. Parece una broma, pero no lo es. Pues bien, más allá del lodazal moral que arrastra esta gentuza, recuerdo dos detalles que aquel día quedaron grabados a fuego en mi memoria. El primero: el amigo nos contaba que en las reuniones con políticos y empresarios, era norma guardar los móviles en un cofre de plomo para evitar las escuchas (¡como la kriptonita de Superman!). El segundo, que aún guardo como oro en paño, y lo hago porque fue precisamente en aquel instante cuando entendí la magnitud del horror: la absoluta falta de arrepentimiento, es más —mucho peor que eso: el no reconocimiento de daño. La negación sincera y sin dobleces: que se jodan. El vacile (todavía) por los logros, las fiestas, las furcias, los pelucos y lo vivido. “Lo hemos pasado de puta madre”, y ahora van a por nosotros. El mal, cobijado bajo el ego de lo mundano. Y luego, que por qué soy animalista.

Continúa leyendo: La empresa española que según la fiscal de Venezuela tiene vínculos con Odebrecht

La empresa española que según la fiscal de Venezuela tiene vínculos con Odebrecht

Redacción TO

Foto: UESLEI MARCELINO
Reuters

La Fiscal General de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, destituida por la Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el chavismo, ha denunciado este miércoles desde Brasil que el ex diputado chavista y número dos del partido de gobierno, Diosdado Cabello, recibió 100 millones de dólares de parte de Odebrecht mediante una empresa española llamada TSE Arietis.

Según la desterrada del chavismo, la empresa era o es dirigida por dos primos de Cabello: Luis Alfredo Campos Cabello y Jerson Jesús Campos Cabello.

Aunque la página web de la compañía no funciona, The Objective ha rescatado una investigación hecha por el medio venezolano Contrapunto en 2015, que poco después de ser publicada resultó censurada, aunque nunca tumbada del todo.

El artículo reseña que esta compañía se identificaba en su portal como “una joven empresa de transporte especial creada en el año 2007”.

Ortega Díaz quien se encuentra viajando por varios países del mundo huyendo de la persecución política en su contra, ha expresado que tiene “muchas pruebas” sobre supuestos vínculos del presidente de su país, Nicolás Maduro, y de altos funcionarios de su gobierno –entre ellos Cabello- con el caso Odebrecht, que reveló una vasta red de sobornos en América Latina. Cabello ha rechazado las acusaciones.

La empresa española que según la fiscal de Venezuela tiene vínculos con Odebrecht 1

De acuerdo a Contrapunto, Luis Alfredo y Jerson Jesús Campos Cabello, primos del exdiputado chavista y ahora constituyente, son directivos de Transporte Arietis. También que la compañía se especializa en traslado y manejo de maquinarias, equipos y materiales de construcción, pero su fuerte es el manejo y transporte de materiales y desechos peligrosos de la industria petrolera.

“Tiene contratos con el Consorcio Línea II, la hidrológica Aguas de Monagas y Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en Morichal, El Furrial, PetroMonagas, PetroDelta y PetroIndependencia”, añade el medio en la nota de 2015.

Luis Alfredo Campos Cabello, presidente de Transporte Arietis, fue jefe de despacho de Diosdado Cabello durante su mandato en la Gobernación de Miranda, revela Poderopedia. Su nombre figura entre las personas denunciadas por el actual gobernador de ese estado y ex candidato presidencial, Henrique Capriles Radonski, por irregularidades en la administración de los recursos públicos de esa entidad.

Es además el hermano del superintendente de Bienes Públicos, Ramón Rafael Campos Cabello, señalado por malversación por el exprocurador de Miranda, Rafael Guzmán, aunque la demanda fue sobreseída por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) –considerado un brazo del Ejecutivo- según la sentencia publicada en diciembre del año pasado, también explica Poderopedia.

Contrapunto añade que la totalidad de las acciones de Arietis pertenecen a otra empresa: Inversiones PKT 5000, compañía que no está inscrita en el Registro Nacional de Contratistas (RNC) de Venezuela y de la que solo aparecen señas en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), donde consta que tiene un solo trabajador. Se desconoce quién es el accionista mayoritario de Inversiones PKT 5000.

La página Infocif, directorio español de empresas, señala Luis Alfredo Campos Cabello también es Presidente de otra empresa española llamada Depósito y Stockage JJ SL que fue fundada el 14 de septiembre de 2011.

El domicilio está ubicado en la localidad de Madrid. Específicamente en Valdetorres Dejarama. A 40 minutos en coche desde el centro de la ciudad.

Su CIF (o número de identificación fiscal) es B86291440. El sector al que se dedica supuestamente es transporte aéreo. En Infocid aparecen cuatro empresas llamada Arietis pero en ninguna figura el nombre de los primos de Cabello.

Por su parte, el otro primo del expresidente de la Asamblea Nacional oficialista, Jerson Jesús Campos Cabello es, además de directivo de Arietis, dueño de 20% de las acciones de Transportes MP24D, compañía que en agosto de 2006 prestó servicios de transporte de personal a Petróleos de Venezuela S.A., pero cumplió el contrato a medias, según consta en el RNC. La mayoría accionaria de esa empresa también está en manos de Inversiones PKT 5000 de la que poco se sabe.

Ortega Díaz ha advertido, durante una cumbre de los procuradores de Sudamérica en Brasilia, que entregará a países como España y Estados Unidos pruebas de que Cabello ha recibido a través de la empresa española (Arietis) millones de dólares de Odebrecht.

Continúa leyendo: El apoyo de los corruptos y la moral 

El apoyo de los corruptos y la moral 

Melchor Miralles

Sucede en todos lados. La corrupción en la política, y en las sociedades. Y el apoyo entre los corruptos. Lo hemos visto aquí en España, y lo vemos en Brasil con Michel Temer, el presidente, que se ha salvado de ir a un procedimiento penal que comprometía su mandato gracias al bloqueo por parte de la Cámara de Diputados. 263 votaron a favor de Temer y 227 en contra, o sea, por la labor de que se hiciera justicia. Ahora, para reanudar el proceso penal, habrá que esperar a que abandone su puesto, pero queda aún un año y medio. A Temer se le acusa de corrupción pasiva por haberse beneficiado de un soborno ofrecido por la empresa de alimentación JBS a cambio de favores varios, variados y cuantiosos.

Es una constante. Los corruptos apoyan a los corruptos. Se cubren los unos a los otros. Se salvan el pellejo no porque sean cómplices en una tropelía concreta, sino porque saben que, ayudando, recibirán ayuda cuando les trinquen a ellos. Por eso siempre sido que en la corrupción hay que perseguir a los corruptos y a los corruptores, lo cual no suele hacerse. Y además no me cabe duda de que el problema de la corrupción es un problema de la crisis moral que padece la sociedad en la que vivimos, donde los principios esenciales de siempre parece que ya no existen.

No son solo los políticos. Quienes acceden a los puestos de responsabilidad pública son un reflejo de los ciudadanos. El personal es así. Hay mucha corrupción, no solo en la política, y seguirá habiéndola, porque la cosa no tiene pinta de evolucionar a mejor, sino a peor. La última crisis creo que ha alejado a la peña de las instituciones, y cunde el sálvese quien pueda como pueda, y vale casi todo. Moral, principios, esa antigualla. Y así nos va.

Continúa leyendo: El plasma pixelado

El plasma pixelado

Ricardo Dudda

Foto: Chema Moya
Reuters

Las imágenes del juicio de Gürtel en las que ha declarado como testigo el presidente Mariano Rajoy están pixeladas, como granuladas, son de mala calidad. Son fotografías de pantallas de televisión, de la señal de vídeo de la Audiencia Nacional, porque no se permiten cámaras de la prensa en la sala. El efecto es potente. Rajoy se desenvuelve con chulería como si estuviera respondiendo a Pablo Iglesias en el Congreso (“No parece un razonamiento muy brillante”, “‘Hacemos lo que podemos’ significa que no hicimos nada”, “Lo siento mucho, pero las cosas son como son y a veces no son como a uno le gustaría que fueran”, “Las respuestas tienen que ser gallegas, no van a ser riojanas”) para defender su inocencia, pero visualmente parece culpable: sentado ante jueces, con mirada hostil, en imágenes como de cámara de seguridad u obtenidas clandestinamente, parece un Mubarak, o un Fujimori, o un
Hussein en sus respectivos juicios. La distancia entre los delitos de estos líderes y Rajoy es enorme, pero son imágenes que condenan.

El presidente del plasma acude para defenderse y controlar su discurso, no ha hecho el paseíllo de entrada a la audiencia ante la prensa porque condena mediáticamente, pero no puede controlar su imagen en el juicio. TVE parece que lo sabe, y no ha emitido la declaración en La1: hay un tuit entre divertido y amargo que muestra pantallas de varias cadenas, todas emitiendo el juicio excepto La1, que tiene un
programa de cocina.

El tuitero Tsevan Rabtan, que escribe siempre con rigor y seriedad sobre temas judiciales, comenta: “Lo que estamos viendo es un sainete. Un interrogatorio que solo busca que un testigo se incrimine”. Y sigue: “Esta declaración hace mucho rato que es un sainete. Los magistrados dan cuerda para que no se diga que favorecen a Rajoy.” ¿Por qué ha ido Rajoy a declarar? ¿Es porque sabe que no tiene nada que perder? La imagen que lo incrimina, lo sorprendente de su presencia en el juicio de un macrocaso de corrupción de su partido, quizá no le afecta porque ya nada parece afectarle. Por eso puede lo mismo hacerse el olvidadizo que afirmar que lo recuerda todo. A veces da la sensación de que lo que afectaría a un presidente cualquiera a Rajoy no solo le resbala sino que incluso le hace más fuerte.

Continúa leyendo: Sobre la elegante desaparición de Miguel Blesa

Sobre la elegante desaparición de Miguel Blesa

Ignacio Vidal-Folch

Foto: Francisco Seco
AP

Sin ninguna ironía (y sin que me mueva, espero, el pueril afán de llamar la atención entre una opinión que en este asunto se ha mostrado despiadada, cuando no directamente vil) diré que todo, en la manera en que ha puesto punto final a sus cuitas el señor Miguel Blesa, es literario y elegante.

Ir a matarse lejos de casa, en un sitio donde había pasado horas muy felices; llevarse la propia escopeta, para no tener que recurrir, como solía hacer cuando iba allí de cacería, a las armas de sus amigos, y ahorrarles así por lo menos tener que dar molestas explicaciones a la policía; esperar hasta después del desayuno con el obvio propósito de no dejarles sin dormir; incluso esa última frase dicha como al desgaire, “apúntate el teléfono de mi mujer por si tienes que llamarla”; y abandonar el mundo sin dejar mensajes de despedida, sin reproches ni justificaciones, es la muerte de un romano, o de un japonés. Es el británico “never explain, never complain”.

Algunos analistas le reprochan esa muerte autoinfligida como un acto de “cobardía” o como una fuga, indignados de que así Blesa eluda la cárcel. En esto recuerdan al partido comunista soviético que detestaba que sus víctimas se suicidasen, sustrayéndose así traicioneramente a la Justicia bolchevique y a la propiedad estatal; pues el Estado debía poder disponer no sólo de la vida sino también de la muerte de sus ciudadanos.

Rabiosos por la fuga de Blesa, algunos se jactan de que esa muerte no les da pena ninguna; otros la celebran; otros dicen con mil formulaciones: “se lo tenía bien merecido”. En casi todo acontecimiento, sea pequeño o grande, es menos interesante el acontecimiento mismo que lo que éste revela sobre la calidad del respetable público asistente.

TOP