Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Requiem for a pizza

Jesús Terrés

Pero para chulos, nosotros. Así que subimos la ciega: os devolvemos la lista de las narices aportando nuestro granito de arena. Los diez alimentos más adictivos (y poco recomendables) del mundo, pero con nombres y apellidos.

“Si tienes problemas en el trabajo por el alcohol y las drogas. Deja el trabajo.” Keith Richards

Traigo malas noticias. En concreto, dos malas noticias. La primera: científicos estadounidenses (la Universidad de Michigan y el New York Obesity Research Center de Mount Sinai) han demostrado que existen alimentos tan adictivos que actúan en nuestros pusilánimes cerebros como una droga y los han plantado ahí, en una fría lista, uno sobre otro: placa, placa. La segunda —e indudablemente más importante: la pizza encabeza la lista prohibida. Obviamente el ranking está plagado de grasas y carbohidratos refinados, ni rastro de coliflor hervida o tofu.

Pero para chulos, nosotros. Así que subimos la ciega: os devolvemos la lista de las narices aportando nuestro granito de arena. Los diez alimentos más adictivos (y poco recomendables) del mundo, pero con nombres y apellidos. Estos son nuestros placeres culpables “ilegales” favoritos:

—Pizza: de papada de cerdo ibérico y alcachofas en Picsa.

—Chocolate: rocas de almendras caramelizadas de Paco Torreblanca.

—Patatas fritas (de bolsa): Bonilla, sin ningún lugar a dudas.

—Galletas: Jules Destrooper, mantequilla hasta decir basta.

—Helado: Maxibon cookie de vainilla. Sí, ¿qué pasa?

—Patatas fritas: Las de Meat Madrid.

—Hamburguesa con queso: New York Burger.

—Panceta: “Saam” de panceta ibérica a la brasa en StreetXo.

—Torta: del Casar, obviamente.

—Quesos: Hoy Camembert de Normandía, mañana quién sabe.

Continúa leyendo: Spannabis 2017, los tesoros escondidos de la industria del cannabis

Spannabis 2017, los tesoros escondidos de la industria del cannabis

Redacción TO

Foto: LEONHARD FOEGER
Reuters

¿Qué hay en una de las mayores ferias de cannabis del mundo? Kilómetros de papel de fumar, lo último en vaporizadores, sofisticadas máquinas prensadoras que condensan cogollos en pegajosa resina y parafernalia recién inventada para exprimir el potencial de la controvertida hierba en una amplia gama de opciones. Llegados de todas partes del mundo, se ofrecen fertilizantes mágicos, una variedad inabarcable de semillas y cegadoras lámparas para el cultivo de interior. Hay cerveza artesanal de cáñamo, helados con sabor a Critical Haze, todo tipo de productos de cosmética y hasta aceites “vibradores” basados en las propiedades medicinales del cáñamo. También se encuentran allí abogados especializados en legislación cannábica, reivindicativos expertos compartiendo conocimiento y colectivos tejiendo puentes por la regulación y normalización del consumo de marihuana. Por haber, hay hasta una minimuseo que da la bienvenida a la exposición con un letrero que dice que “el Papa fuma maría”. Todo lo que esperas, pero también lo que no imaginas, es lo que encontramos en Spannabis 2017, el evento que convirtió a Madrid en la capital mundial del cannabis el pasado fin de semana.

La feria, que tuvo lugar en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo entre el 13 y el 15 de octubre tras más de 14 ediciones celebrándose en Barcelona, se considera una de las citas más importantes a nivel mundial, y es que es una de las más consolidadas del sector, recibe un gran número de visitantes y se considera de gran relevancia a nivel empresarial. Spannabis 2017 demuestra que la industria del cannabis pisa fuerte a pesar de los estigmas aún por derribar y, más allá del humo, hay aprendizajes dignos de expandir. Las diferentes facetas que la planta del cannabis ofrece, aparte de la marihuana y su uso recreacional, cobran protagonismo ofreciendo un nuevo sector en crecimiento industrial porque, además de los porros, la planta del cáñamo es uno de los recursos naturales más versátiles pero a la vez más marginados dentro del tejido comercial.

El efecto psicoactivo producido por el THC (Tetrahidrocannabinol) ha provocado que la marihuana se sitúe en la cabecera de las sustancias más consumidas del mundo, por lo que quien busca “colocarse” investiga formas de incrementar los niveles de este componente. Esta característica del THC es la que ha convertido el cannabis en droga blanda, sin embargo, el paradigma parece estar cambiando. Con la llegada de las variedades ricas en CBD (Cannabidiol), ya no se busca aumentar los efectos psicoactivos de la planta, sino expandir sus usos, ya que este compuesto no sólo contiene propiedades medicinales y curativas, sino que también es de utilidad para paliar los efectos adversos del propio THC. El nuevo modelo de industria, tanto para la marihuana recreacional como para otros productos derivados del cáñamo, parece enfocarse ahora en un uso más sostenible de la planta que busca paliar la consolidada estigmatización de su consumo.

Spannabis 2017, los tesoros escondidos de la industria del cannabis 4
Comestibles procedentes del cannabis | imagen vía The Objective

La revolución del cáñamo industrial

En el siglo XX se identificaron tres variedades de la especie herbácea Cannabis sativa L: sativa, índica y ruderalis, y a partir de estas dos últimas, mediante selección genética, se han conseguido variedades que apenas contienen THC, por lo carecen de efectos psicoactivos. A pesar de la extendida creencia que asocia el cáñamo con la marihuana y su uso recreativo, la planta puede derivar en más de 30.000 productos de consumo diferentes, muchos aún por explotar, que no tienen nada que ver con el fumar. Desde el textil o el alimentario hasta el medicinal o cosmético, pasando por la bioconstrucción o el biocombustible, las posibilidades de uso que la planta Cannabis Sativa L.  ofrece son casi ilimitadas y aunque en la feria el uso recreacional tenga una innegable presencia, las infinitas cualidades de la planta emergen desde cada rincón.

Buen ejemplo de ello es Cannabisur, una empresa familiar ubicada en La Alpujarra granadina dedicada desde hace mas de diez años al cultivo ecológico del cáñamo industrial. Sus impulsores quisieron reactivar la economía local a través de la agricultura, encontrando en el cultivo del cannabis la opción más viable y rentable. Fernando Montero, quien junto a su mujer María, su hijo y colaboradores como Kamal Perera, lleva a cabo este proyecto en plena expansión, asegura que el camino no ha sido fácil pero los frutos llegan. En sus comienzos, las autoridades interceptaban los productos de cáñamo por identificarlos erróneamente como marihuana, pero hoy en día son ellos mismos los que notifican a la Guardia Civil acerca de su producción anticipándose a posibles trabas, ya que su producción es 100% legal. El Real Decreto 1729/1999 autoriza 25 variedades de cáñamo industrial para el cultivo en España, siempre que sus semillas estén certificadas por la Unión Europea, organismo que permite la producción de cáñamo industrial y hortícola cuando el contenido en THC se encuentre por debajo del 0,2%.

Cada vez hay más interesados en comenzar a dar una nueva vida a sus terrenos cultivando la planta y los productos que de ella pueden derivarse ofrecen un amplio abanico de posibilidades, por lo que en estos momentos, explica Fernando, quien también fundó la Asociación Española de Productores y Transformadores del Cáñamo, la limitación es únicamente económica y cultural, debido a que para seguir avanzando se requiere desarrollar una industria cañamera que se vea apoyada en la investigación y desarrollo de nuevos productos, así como un mayor conocimiento de los beneficios de la planta a nivel socio cultural y empresarial, donde la planta sigue despertando recelos.

Spannabis 2017, los tesoros escondidos de la industria del cannabis 3
Helados de Canna Ice | Imagen vía The Objective

El cannabis que alimenta

Gambas en gabardina de cáñamo, croquetas con cáñamo bio, salmón marinado con semillas de cáñamo, cervezas artesanales de cáñamo, helados de cannabis… No sólo el sabor, sino también el alto valor nutricional de las semillas del cáñamo, ricas en proteínas y aminoácidos,  hacen de los alimentos derivados de la planta un manjar sabroso y también saludable. Entre las opciones recogidas en la feria destacan los menús del chef Xavi Petit, quien durante su conferencia impulsada por el Hash Marihuana & Hemp Museum, demostró que es posible cocinar sofisticados platos (con THC o sin él) utilizando aceites, aderezos y derivados del cannabis de forma creativa.  

También aprovechando el alto valor en proteínas de las semillas del cáñamo, los valencianos Canna Ice, con Luis Sancho a la cabeza, fabrican helados, gofres, crepes y galletas de cannabis. Éstos pueden adquirirse a través de su página web y en determinados eventos, como por ejemplo el Festival Viña Rock o el Arenal Sound, pero tal y como asegura Fernando, quien nos da a probar diferentes variedades, “es difícil comercializar este sabor en una heladería tradicional llena de abuelas comprando cucuruchos a sus nietos”. Razón no le falta al opinar que quizá su público deba tener un mayor conocimiento y aceptación de la planta en la que basan sus sabores, y

aunque sus productos carecen de THC y aún están estudiando cómo incluir el CBC en sus recetas, la cola en su stand hace pensar que muchos de sus consumidores sí esperan los mismos efectos de la marihuana al consumir su helado.

Spannabis 2017, los tesoros escondidos de la industria del cannabis 2
Uno de los tiradores de Cannabeer en el Spannabis | Imagen vía The Objective

El sediento público de Spannabis se concentra también a frente los stands de Green Bear, la primera cerveza 100% artesana de cáñamo madrileña producida por Biocañamo, y el puesto de la más conocida Cannabeer, cerca del escenario donde la música reggae invita a degustar sus productos. En ambos lugares, se tiran jarras y cañas en las que las propiedades del cáñamo (con un THC por debajo de 0.2 % y rico en CBD) se impregnan en el paladar. Piruletas, muffins, ginebras… la feria demuestra que la dieta cannábica no es sólo posible sino recomendable.

Cosmética cannábica y medicina natural

Los farmacéuticos Augusto Cuevas y Cristóbal Vidal, interesados en las propiedades y el uso cosmético de las plantas medicinales y los productos naturales dentro de las terapias alternativas fundaron el Instituto Europeo de Dermocosmética con el afán de que personas sin experiencia pudieran utilizar la marihuana con fines medicinales de forma segura. Aseguran que “seguramente estaremos de acuerdo con la necesidad de legalización de la marihuana para uso medicinal”, pero por ahora imparten cursos de forma individual y “en el Instituto estamos trabajando para llevar la marihuana a los Spas y Balnearios”.

A la espera de seguir los pasos de los cada vez más numerosos países que han legalizado el cannabis con fines medicinales, colectivos médicos reivindican una regulación clara y amplia para el acceso al cannabis medicinal en España de forma urgente. Carola Pérez, presidenta del OEDCM (Observatorio Español de Cannabis Medicinal), junto con el Dr. Guillermo Velasco y el Dr. García de Palau manifestaron en Spannabis de forma contundente los motivos de tal necesidad, repasando ejemplos empíricos del uso del cannabis para aliviar el sufrimiento de pacientes con dolor crónico y explicando el efecto de cannabinoides en enfermos de cáncer. Su petición aplaudida por todos los presentes. “Fundamentalmente les solicitamos que regulen el derecho al auto cultivo y al cultivo compasivo. Permítanos cuidarnos entre nosotros”.

Continúa leyendo: Las puertas de la percepción: The Doors, Aldous Huxley y la mescalina

Las puertas de la percepción: The Doors, Aldous Huxley y la mescalina

Clara Paolini

Foto: Kelly Taylor
Kmtwanderlust

Las puertas, reales o imaginarias, físicas o metafóricas, siempre conllevan cierto misterio. Cerradas, impiden pasar al lado oculto pero a su vez indican la existencia de una habitación más allá. Abiertas, hacen franqueable el límite y se convierten en canal de transición hacia un nuevo dominio. Como elemento recurrente en la simbología universal las puertas vienen a significar un umbral; separan dos espacios contiguos pero independientes, delimitan lo exterior de lo interior e incluso pueden llegar a servir como barrera entre la realidad y la ficción.

Una puerta-objeto puede servir para pasar del baño al salón o de la calle a una tienda, pero también existen las de otro tipo, aquellas que limitan lugares mucho más abstractos. Cuando Jim Morrison propuso para su banda el nombre The Doors no estaba pensando en cualquier tipo de puerta, sino en aquellas que esconden lo que el pensamiento consciente oculta. Eran las mismas que también traspasaron Antonin Artaud y Henry Michaux al consumir peyote; las que aparecieron en las mentes de Willian Blake y Aldous Huxley encauzando divagaciones metafísicas.

“Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito” -William Blake

Esta intrigante cita del místico poeta y pintor inglés Willian Blake fue la que dio nombre al grupo The Doors. No por coincidencia, la misma frase también aparece introduciendo el ensayo Las Puertas de la Percepción, escrito por Aldous Huxley en 1954. El aclamado escritor y profeta, autor de Un Mundo feliz, se interesó en los años 50 por el uso de las drogas alucinógenas, en concreto por la mescalina, impulsado por la creencia de que ésta podía servir como pasaporte hacia lo desconocido. Tomando la cita de Blake como base, intentó corroborar el hecho que el cerebro humano filtra la realidad, impidiendo el paso de impresiones e imágenes imposibles de procesar en una mente. De acuerdo con esta visión, el consumo de mescalina, la sustancia alucinógena presente en plantas como el peyote o el cactus San Pedro, podría reducir este filtro o “abrir estas puertas de la percepción, tal y como expresa metafóricamente desde el título.

Las puertas de la percepción: The Doors, Aldous Huxley y la mescalina 1
The Lovers’ Whirlwind (1824 – 1827) de Aldous Huxley / Wikimedia Commons

A los 58 años Huxley invitó al psiquiatra británico Humphrey Osmond a su propia casa en Los Ángeles, ofreciéndose como conejillo de indias para sus experimentos. Allí, el investigador le proporcionó una dosis de 400 mg de mescalina. De la experiencia nació el ensayo antes citado y dos años después, Cielo e Infierno (1956) completando la narración. En sus escritos, Aldous Huxley intenta descifrar lo indescriptible, consiguiendo extraer del viaje aproximaciones intelectuales brindadas la experiencia más allá del misticismo. Si el ágil pensamiento de Huxley, reflexivo e incorformista, ofrecía grandes ventanales desde los que observar el mundo, esta vez  el horizonte aparecía infinito.

Muchos de los experimentos con drogas psicodélicas que se habían llevado a cabo en laboratorio hasta la fecha habían fracasado debido a que la mayoría de los pacientes,  profundamente sumidos en la propia experiencia alucinógena, eran incapaces de interactuar con el mundo real para aportar respuestas inteligibles. ¿Un grupo de sesudos médicos intentando extraer conclusiones científicas sobre pacientes salidos de Miedo y Asco en Las Vegas? Imaginando se intuye que el resultado proporcionara escenas de entrenemiento más que verdaderas conclusiones. Pero Osmond encotró en Huxley a la mente perfecta: Aldous tenía un cerebro tremendamente estable y, lo que es más importante, su alto nivel intelectual le permitía extrapolar la experiencia.

Tras las pruebas con mescalina, durante sus charlas con el ciéntifico y más tarde en sus ensayos, el escritor consiguió trasmitir un rico puñado de intuciones existenciales y reflexiones ligadas a la estética, la filosofía y el arte. La palabra psicodélico, que significa “que manifiesta el alma” (del griego ψυχή, “alma”, y δήλομαι, “manifestar”, fue inventada entonces por Humphry Osmond gracias a la colaboración con Huxley. Es posible señalar sin miedo a equivocarse que Huxley puso los cimientos para la revolución que vendría en los 60 no sólo debido a la poderosa influencia que ejerció el libro Las Puertas de la Percepción en toda una generación en busca de la apertura, sino también, como indica Sam Jordison en The Guardian, porque fue el mismo escritor el que se encargó de introducir la experimentación con mescalina a otros influyentes intelectuales como Allen Ginsberg o Timothy Leary: “Huxley cambió el mundo. Sin él no habría habido Merry Pranksters, Sargent Pepper´s, Miedo y Asco en las Vegas”, a lo que añadimos que sin Huxley, la banda de Jim Morrison puede que nunca llegara a llamarse The Doors.

Las puertas de la percepción: The Doors, Aldous Huxley y la mescalina 3
Jim Morrison, el icono que cruzó el umbral | Foto: Osilvae / Wikimedia Commons.

Pero, ¿qué es lo que en relidad ocurre al abrir “las puertas”? Numerosos textos de diferentes autores describen que el consumo de mescalina “cambia de lugar la conciencia”, de una forma similar a los efectos de la hipnosis o ciertas patologías psiquiátricas. El mundo real parece no importar ya que se experimenta la vivencia de trascender de éste y de uno mismo, desatándose en el cerebro una reacción química que provoca una especie de psicosis temporal. Es, entre otras condiciones, lo que científicamente ha venido a llamarse un estado alterado de conciencia, en el que el cerebro actúa de manera diferente al estado de vigilia. Son muchos los médicos, investigadores, escritores y artistas que han experimentado a lo largo de la historia el mecanismo y los efectos de abrir puertas mentales mediante el uso de sustancias químicas, pero llegaron a sacarle tanto partido como Huxley.

“La droga (refiriéndose a la mescalina) coge por sorpresa, descubre, desenmascara las operaciones mentales, poniendo conciencia donde no había ninguna, y paralelamente quitándola donde siempre la ha habido” -Michael Michaux.

Demasiado ocupado pensando en hacernos sobrevivir, el cerebro en vigilia de una persona normal, trabaja para que nos relacionemos, decidamos y continuemos inmersos en el constante acto de vivir. Liberado de esa carga, el individuo es capaz de trascender de sí mismo. Huxley explica cómo cree sentir una conciencia que no depende de un ego; olvidado de sí mismo es capaz de volcarse tomar conciencia de cuestiones que siempre han estado ahí pero que antes pasaban desapercibidas. Como en los dibujos animados, los psiconautas dibujan una puerta con tiza en la pared que les transporta a otra realidad donde, aparentemente, se vislumbran verdades y concepciones inalcanzables con “la puerta cerrada”.

En la linea de Huxley, Henri Michaux también experimentó con la mescalina, abriendo y cerrando puertas perceptivas y así lo relató en Misérable miracle, en 1956 o Connaissance par les gouffres, en 1961. En busca de lograr nuevas formas de pensamiento y en su desarrollada faceta mística, el poeta y pintor francés lo probó todo: éter, LSD, cannabis… Pero según él mismo narra, la mescalina fue la droga que le aporto la experiencia más intensa:  “Está hecha para violar el cerebro y entregar sus secretos”. Sin embargo, si para Huxley y Michaux el consumo de mescalina supuso un acercamiento intelectual, Jim Morrison, convertido en ídolo de masas y rey lagarto, reforzó su halo de creatividad mediante el peyote convirtiéndose asu vez, encima del escenario, en solitario chamán de la contracultura estadounidense.

Las puertas de la percepción: The Doors, Aldous Huxley y la mescalina 4
Fotograma de la película The Doors | Oliver Stone, 1991.

Tal y como capturó al personaje el director Oliver Stone en su película (The Doors, 1991), el cantante estaba obsesionado con el consumo de sustancias que psicoactivas y los rituales del chamanismo. Puede que sus viajes al desierto mexicano fueran menos estéticos que los representados en película de Stone pero la historia es cierta y más que verosímil. El peyote, cuyo activo es la mescalina, había formado parte durante siglos de los ritos de tribus de indios mesoamericanos y años más tarde, en los albores de la revolución sesentera, Jim Morrison creyó guiar a sus fans en el rito musical y escénico durante sus conciertos.

¿Esta todo el mundo dentro?

¿Esta todo el mundo dentro?

¿Esta todo el mundo dentro?

La ceremonia esta apunto de empezar

¡Despertar!

(del poema Despertar, Jim Morrison)

Encima del escenario y puesto hasta las cejas, Jim Morrison provocaba un espectáculo que pretendía trascender del propio concierto. Convertido en guía, intentaba provocar conciencias en un ritual iluminador, y en su mente, creyó llegar a conseguirlo. Huxley ya había advertido que la ingestión de sustancias psicodélicas podía incentivar la sensación de  disfrutar de una conciencia libre, pero también causar malestar debido a la aparición de una angustiosa sensación de pánico. Los efectos de la mescalina, según Huxley, dependen de la naturaleza del sujeto en cuestión, por lo que una persona propensa al miedo, la ansiedad o la desorientación correría el riesgo de caer en aquel pozo de esos sentimientos negativos, sintiendo a la vez el deseo y la frustración ante la imposibilidad de compartir la experiencia. ¿Es lo que le ocurrió a Jim Morrison?

Al final del ensayo Cielo e infierno Huxley también declaró que la experiencia visionaria no es lo mismo que la experiencia mística. Sólo esta última está realmente fuera del ámbito de los opuestos, y en realidad no hay nada genuinamente trascendental en el uso de las drogas. Aunque pudiera contribuir en el camino, la mescalina no situaba al hombre cara a cara con la verdad absoluta, sino que a lo sumo ayudaba a abrir nuevas percepciones, o al menos, dar la sensación de tal experiencia. Mientras el sujeto permanece en este lado de la realidad, resulta difícil conectar ambas partes, por lo que a lo único que puede aspirar desesperadamente es pasar al otro lado, o en inglés musicado, Break on Through (To the Other Side).

Las puertas, reales o imaginarias, físicas o metafóricas, siempre conllevan cierto misterio y, a veces, no hay mejor opción que dejarlo sin resolver.

Continúa leyendo: El recuerdo eufórico y arrepentido de un periodista adicto al crack

El recuerdo eufórico y arrepentido de un periodista adicto al crack

Jorge Raya Pons

Foto: Reuters

David Carr vivió una larga cuesta abajo disparado y sin frenos cuando descubrió los senderos de la droga, que le transformaron en un hombre terrible. Muchos años después, siendo un periodista exitoso y reverenciado en The New York Times, quiso explorar aquella sala oscura que era su pasado y abordarla en un libro que se llamaría La noche de la pistola, editado ahora en España por esa caja de sorpresas que es Libros del K.O. Carr viajó a los lugares donde vivió, entrevistó a docenas de personas que conocieron al antiguo yo y le quitó el polvo a un buen puñado de documentos archivados que incluían fichas policiales y sentencias.

No es sencillo encontrar personas tan esforzadas por alcanzar un grado tan elevado de autoconsciencia. David Carr era –fue– un maltratador –golpeó a dos de sus exparejas– y un yonqui, un periodista extraordinario y un padre entregado. Tendemos a imaginar que hay todo un mundo entre los polos, y sin embargo está a un tiro de coca de distancia. En este libro, Carr rescata un puñado generoso de experiencias especialmente repugnantes. Como el día en que olvidó a sus hijas en el coche cuando hizo una visita nocturna a su camello, con quien pasó la noche entera. Cuando salió de la casa, las niñas continuaban allí, en sus sillitas, vestidas con sus monos de invierno.

El recuerdo eufórico y arrepentido de un periodista adicto al crack 1
David Carr, junto a sus hijas, Erin y Meagan. | Fuente: Archivo de David Carr

En otro momento, el periodista cuenta la historia emotiva, reveladora y profundamente trágica de su amigo Dave, a quien conoció en desintoxicación y de quien escribe que “tenía hijos” y le enseñó “muchas cosas, no solo sobre ser padre, sino sobre ser un hombre de verdad”. Dave fue una mano tendida en su rehabilitación: cuidó de él, cuidó de las niñas, se aseguró de que asistiera a cada una de las reuniones. Los años pasaron, Carr logró recuperarse, y ambos tomaron distancia.

Algunos años después, Carr visitó a Dave; un amigo común le avisó de que era momento de hacerlo. Dave estaba en su cama, hinchado y sin fuerzas y terriblemente enfermo. Hablaron de las niñas, de deporte, y prometieron volver a verse otro día. Carr se despidió, y supo en ese momento que no volverían a verse. Así que le dijo: “Te debo todo lo que tengo en el mundo. Has hecho mucho. Ahora puedes descansar”. Y se marchó.

Es posible que David Carr carezca del virtuosismo literario de Burroughs y de tantos otros que exploraron la mística y la ruina de la adicción a las drogas. Pero tampoco importa: Carr lo hace con una honestidad brutal, abriéndose en dos y exponiéndose sin reparos. Y aunque a menudo cae en la bravuconería y en un punto nada lejano a la autocomplacencia, el libro deja a las claras que su vocación principal es la expiación de sus pecados. Una confesión larga y documentada ante Dios y ante sus lectores.

El recuerdo eufórico y arrepentido de un periodista adicto al crack 2
La noche de la pistola, de David Carr (Libros del K.O.) | Foto: The Objective

Carr, que tantos méritos hizo para morir en una sobredosis, o en una pelea entre colgados, o en un accidente de tráfico, que sobrevivió a un cáncer particularmente agresivo y que recayó en el alcoholismo, murió muchos años después, en 2015, tras desplomarse por un infarto frente a su mesa en el Times. Tenía 58 años.

Carr escribió un libro valiente. Detrás de sus gemelas, que crecieron felices y fueron a la universidad –he obviado que crecieron entre jeringuillas; su madre también era yonqui–, su gran legado es este libro que sirve como advertencia: hay épica y diversión con las drogas, pero solo antes de crear descontrol y una probabilidad muy alta de destrucción. Su amigo Ike se lo dijo en otras palabras: “¿Vas a ser leal a un jodido concepto como el de ser artista? ¿O vas a ser leal a unos seres humanos de los que eres responsable?”. Y Carr, casi en los últimos párrafos, escribe: “Siempre te dicen que tienes que curarte por tu bien, pero lo único que me permitió dejar de hacer el imbécil fue recordar que otras personas dependían de mí”. Este libro es la declaración de amor a sus hijas.

Continúa leyendo: Elvis Presley: 7 cosas que quizá no conocías sobre el Rey

Elvis Presley: 7 cosas que quizá no conocías sobre el Rey

Jorge Raya Pons

Foto: AP Photo

La sombra de Elvis es alargada: no solo ha vendido entre 500 y 600 millones de discos —parece imposible dar una cifra exacta—, sino que se ha convertido en una referencia cultural básica del siglo XX. Con su pelo engrasado, los mechones meciéndose en su frente cuando movía las rodillas y las caderas. Antes de morir el 16 de agosto de 1977, hace 40 años, Elvis apenas podía respirar cuando se presentaba ante el público, obeso y cansado, pero conservaba ese atributo hipnótico y nada común de absorber todas las miradas. Desde entonces nadie ha conseguido alcanzarle y, a día de hoy, mantiene el trono del rock and roll.

Si quieres conocer un poco más sobre el Rey, te contamos siete cosas que quizá no conocías sobre él.

TOP