Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Justicia poética, dicen en la radio del conde

Jordi Bernal

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Y cito:
“Desobediencia es, según el Instituto de Estudios Catalanes, el “rechazo colectivo a obedecer alguna ley o norma para hacer presión pacíficamente sobre el poder constituido”. Desobediencia es la palabra más exigida por la CUP desde que se inició el proceso. Desobediencia es por lo que ha sido inhabilitado Mas. Y Joana Ortega. E Irene Rigau. A ojos de la justicia, los primeros desobedientes de Cataluña han sido ellos.

Estamos en el tuétano tras saber una sentencia que se queda a medio camino de todo. Basta con mirar el cabreo general que ha provocado: o por excesiva o por raquítica. Y a este tuétano,  que no se deshace ni con los colmillos, hemos llegado porque ha habido un enroque global iniciado por un silencio del gobierno del PP, al que el punto en boca le ha ido de maravilla para solidificar la unidad de España en torno a los votos con los que Mariano Rajoy suma dos legislaturas consecutivas.

Le da igual que el PP sea un partido reciclable en Cataluña, con sólo 10.000 votos más que la CUP, la mitad de los que sumó C ‘s y cinco veces menos votos que Junts Pel Sí. La distancia entre lo que significa el PP en España y en Cataluña es abismal. La apisonadora versus la licuadora. Mucho y poco. Pero, para Rajoy, Cataluña es poco importante (lo demuestra con su partido).

La sentencia de ayer es una falta por detrás a la política. Es penalti y expulsión. Es judicializar ridículamente lo que debería resolverse en una mesa política las horas que fuera necesario. Es ver cómo intentamos dar salida a un conflicto que hoy no se sabe si es un choque de trenes, un ratón haciendo cosquillas a un elefante o una serpiente a punto de devorar el león a morreos.

Sea como sea, el enfrentamiento existe pero con una solución que era sencilla: contarnos. Olvidar la ley, que el Estado hubiera actuado con generosidad visto el pulso existente con Cataluña e ir a votar con las cartas sobre la mesa. ¿Qué ofrece el Estado? ¿Qué puede ser Cataluña? Un debate donde estuvieran todos. Todos quiere decir todos. Buscar lo mejor para los catalanes dentro de España o fuera, según decidamos los catalanes. Debate sobre economía, sobre las pensiones, sobre Cercanías, sobre infraestructuras, sobre la pobreza, sobre los impuestos, sobre el deporte, sobre la cultura… Sobre lo que sea necesario. No sobre ley sí, ley no; Constitución sí o Constitución no. Aquí está el enroque. No pasamos de esa pantalla. Debatir sobre todo con especialistas de todo tipo y que, el día de ir a votar, tengamos claro qué queremos ser cuando seamos mayores.

Ahora no. Ahora volvemos a juntar hoy en esta mesa los castigados con esta sanción de “pam, pam en  el culito”. “No hay prevaricación, pero ay, ¡que han sido desobedientes…! Y ya sabéis lo que pasa cuando eres desobediente con lo que dice el padre: pam, pam”.

Y el independentismo -o el procesimo- necesita una estrujada. ¿Hay reacción ante la decisión del TSJ? No. Nada. Y ya han pasado 12 horas. Y mañana hablaremos de otra historia. Y llegarán las declaraciones del caso Pretoria, del 3%, más dudas sobre Artur Mas y, efectivamente, entre unos, los otros y los de más allá, por acción o por omisión, enviaremos a Mas -y de rebote, a Joana Ortega e Irene Rigau- a la papelera de la historia, lo que a una parte del independentismo ya le va bien (ruidosamente a la CUP, silenciosamente a ERC). La reacción a la sentencia del TSJ han sido cien tweets, diez ruedas de prensa y cuatro titulares. Y aire que significa viento. En una semana, todos en el olvido.

Por lo tanto, entre la inacción del independentismo y la equivocación del constitucionalismo, estamos clavados en medio de la nada. Debía ser un choque de trenes y, de momento, todo parece el Ibertren. Todo el mismo día que Escocia anunciaba una demanda de un segundo referéndum por la independencia. Justicia poética.”

Hasta aquí la traducción, del idioma en el que pienso y sueño al idioma en el que amo y escribo, del sermón indepe del comunicador Jordi Basté en la emisora RAC1. Líder de audiencia en Cataluña. Radio perteneciente al conde Godó, Grande de España para más señas.

Solo añadir que la elección del verbo “desobedecer” me parece torticera y se incrusta con deficiencias en el contexto moral y político (una de las democracias más sólidas y avanzadas, o sea España) que nos atañe. Permítanme otro verbo y definición, según el Diccionario de la Real Academia Española. Delinquir: “Cometer delito”.

Justicia fáctica.

Continúa leyendo: Por qué la gente solitaria compra marcas con rostros

Por qué la gente solitaria compra marcas con rostros

Redacción TO

Foto: Pat Wellenbach
AP

Hay técnicas de marketing deslumbrantes. Un estudio acaba de revelar que las personas solteras o solitarias se decantan casi de una manera intuitiva e involuntaria por aquellos productos cuyas marcas sean rostros –véase Starbucks, Pringles, Kentucky Fried Chicken o Don Limpio…–. “Los logotipos pueden llenar ese vacío que los consumidores experimentan por su desconexión social”, explica Bettina Cornwell, profesora de marketing en la Universidad de Oregón, en Estados Unidos.

Y continúa: “Cuando esa persona ve una cara en el producto, su preferencia hacia la marca aumenta”.

Starbucks, una de las marcas con un logo identificable como rostro. | Foto: Mohammad Khursheed/Reuters

El descubrimiento, publicado en el European Journal of Social Social Psychology y recogido por la revista de divulgación científica Futurity, es una reafirmación contundente sobre la interdependencia de las personas y el anhelo constante de estar acompañados y vivir en comunidad. Cuando una persona pierde esa conexión fundamental, busca maneras desesperadas de cubrir los vacíos. Y esto se revela incluso en nuestra elección en los supermercados.

“Algunas investigaciones anteriores vinculan esa necesidad de relacionarnos con nuestro comportamiento como consumidores, pero se extraen pocas conclusiones sobre el rol que desempeñan los logotipos en nuestra predilección por una marca u otra”, sostiene Ulrich R. Orth, director de la investigación profesor de la Universidad de Kiel, en Alemania, que continúa: “Nuestro estudio demuestra que ver una cara aumenta el gusto del consumidor sobre esa marca, sobre todo si se sienten solos”.

Apenas importa que sonría o no; el elemento decisivo responde a la morfología en sí, a la silueta. Incluso cuando el rostro es más una representación abstracta que el calco preciso de un rostro. Este proceso, conocido como antropomorfismo, es innato a los humanos y no pasa desapercibido para los profesionales del marketing y la publicidad.

“La falta de relaciones interpersonales motiva a la gente a buscar activamente otras fuentes de conexión con la sociedad”, argumenta Cornwell. “Esto explica que las personas que se sienten solas sean más propensas a ver rostros en las imágenes”. Es una reacción a ese deseo de conocer, a esa voluntad de relacionarnos con los otros. Y consiguieron demostrarlo a través de un estante con varias botellas de vino, cada una con un diseño de marca.

Algunos ejemplos de botellas empleadas en el experimento. | Fuente: Futurity/CC

Emplearon hasta 45 etiquetas diferentes con siete niveles distintos, marcados en función de lo fácil que resultara su asociación a un rostro humano. El experimento concluyó validando la hipótesis inicial, que las caras nos acercan al producto, y los autores del mismo defienden que los hallazgos son importantes para el sector publicitario, que pueden encontrar en el perfil del consumidor solitario todo un nicho de mercado.

Con todo, los autores se esfuerzan por resaltar que estos conocimientos también pueden ser exprimidos por las instituciones públicas, que pueden comprender mejor la vulnerabilidad de los consumidores ante las multinacionales, y las organizaciones caritativas, que pueden alcanzar con mayor efectividad el corazón de las personas, tal y como explica Cornwell:

“Las organizaciones benéficas y sin ánimo de lucro pueden extraer información importante de estos hallazgos, que les ayudarán a servir a sus comunidades. Si eligen usar una cara sobre otra imagen, tendrán más probabilidades de conectar con otras personas y compartir su misión”.

Continúa leyendo: El hashtag cumple diez años: éstos han sido los más populares

El hashtag cumple diez años: éstos han sido los más populares

Lidia Ramírez

Foto: Twitter

El 23 de agosto de 2007, el usuario de twitter Chris Messina fue el primero en utilizar el símbolo de la almohadilla junto a una palabra para unificar conversaciones en la plataforma.

A lo largo de estos diez años ha evolucionado pasando de ser una forma, creada espontáneamente por los usuarios, de categorizar o ‘etiquetar’ tuits a convertirse en parte de nuestra conversación diaria, cambiando la naturaleza de la comunicación online y convirtiéndose en uno de los símbolos de la era digital. Y si en 2007 el hashtag más tuiteado fue utilizado más de 9.000 veces, este año 2017, el más popular ha sido escrito más de 300 millones de veces.

Hashtags más populares en España

Ayudando a galvanizar algunos de los momentos más importantes de los últimos diez años. Algunos de los más populares en estos últimos diez años son:

      • #RefugiadosBienvenidos, un hashtag que sigue estando en plena actualidad como muestra de solidaridad con los refugiados europeos.

      • El movimiento social generado por el #15M animó la conversación en Twitter durante la primavera de 2011.
      • #Eurovision es uno de los clásicos y se convierte en tendencia cada año durante la celebración del festival de la canción europeo.

      • #VamosEspaña se utilizan de forma reiterada cada vez que los usuarios quieren animar a los deportistas y equipos españoles en competición internacional.

      • #LaLiga y #ElClásico en el mundo del deporte.
      • #spanishrevolution y #tomalaplaza como movimientos sociales que acompañaron al #15M.
      • Las jornadas electorales del #26j y #20N o la #coronaciónfelipeVI en el terreno político.

    • El seguimiento de atentados y alertas informativas y de las primeras reacciones ante, por ejemplo, los atentados de Barcelona o de París con los hashtags #Barcelona, #Rambla, #YoTeAcompaño, #Paris, #CharlieHebdo, #JeSuiCharlie o #PorteOuverte
    • El lanzamiento de #Pokemongo, los estrenos de #JuegodeTronos o la celebración anual de los #PremiosGoya, en el ámbito del cine, la televisión, la música o los videojuegos.

El hashtag transforma el marketing digital

El hashtag, además, se ha consolidado como una potente herramienta para que las marcas consigan un mayor alcance y conexión con sus clientes y participen de la conversación mundial posicionando sus productos y servicios. Hoy en día, ninguna campaña de marketing resulta completa si no va acompañada de un hashtag, por lo que se puede afirmar que el hashtag ha cambiado la cara del marketing digital.

Utilizando un hashtag, las marcas captan la atención y permiten que sus clientes se reúnan para compartir las experiencias en Twitter; incluso se han convertido en símbolos de las acciones de comunicación online y offline al utilizarse en carteles publicitarios, anuncios impresos y, por ejemplo, la mitad de los anuncios de televisión de la Super Bowl.

Este décimo cumpleaños, que ha convertido el símbolo # en un icono, nos permite mirar hacia atrás para ver cómo las marcas han cambiado el marketing a través de sus hashtags en Twitter. Estos son algunos ejemplos destacados en España:

    • #compraruncocheportwitter fue el hashtag utilizado por el usuario Raúl Escolano (@escolano) para lanzar un reto y cubrir su demanda particular de comprar un coche. Mercedes-Benz España, Citroen, Toyota, Volvo, Kia o Skoda son algunas de las marcas que aprovecharon el momento

    • Mahou ha sido la primera marca en desarrollar un emoji en España para el lanzamiento de su nueva categoría de cerveza con el hashtag #MahouBarrica

    • Heineken con el hashtag  #UnJefeDeChampions  consiguió ser uno de los diez anuncios más vistos en 2016

    • @PlayStationEs usó la creatividad para sorprender a sus seguidores: para el lanzamiento de su juego Gravity invirtió el hashtag, #ᄅɥsnɹʎʇᴉʌɐɹƃ, convirtiéndose en la primera marca en viralizar un hashtag escrito boca abajo.

  • MediaMarkt utilizó First View para promocionar su spot a la vez que invitaba a los usuarios a expresar sus deseos con el hashtag #YTúConQuéSueñas

Continúa leyendo: Pequeños

Pequeños

José Antonio Montano

Qué pequeños han sido los nacionalistas en estos días tristísimos para Barcelona, Cataluña, España. Y los que no han sido pequeños es que no son del todo nacionalistas. Serían estos los nacionalistas llevaderos, o ‘conllevaderos’: aquellos para los que, aunque se consideren nacionalistas, el nacionalismo no es la razón principal –tendente a absoluta– de su vivir. Aquí  hablo de los otros, los nacionalistas puros. Esos insoportables.

El espectáculo que han dado, sobre los cadáveres calientes, ha sido abyecto y repulsivo. Se ha impuesto en ellos la pulsión de abusar, tergiversar, usurpar. Están en una dinámica delirante en la que la realidad se ha disipado; también la de los muertos. Todo vale exclusivamente para la causa. En este sentido, los separatistas han ganado: se han separado por su cuenta y no hay nada que hacer. Solo dejar constancia de la porquería, para que el nacimiento de su nación apeste. (Como ha apestado, por otra parte, el nacimiento de todas las naciones: pero a nosotros nos ha tocado asistir a este).

Además del ‘conseller’ catalán de Interior, Joaquim Forn, distinguiendo entre víctimas españolas y catalanas, sirvan varios como muestra. Raül Romeva, exhibiéndose en la prensa internacional como “ministro de Exteriores”, satisfecho de que lo tomen en serio al fin. La Asamblea Nacional Catalana, pidiendo a un medio de Estados Unidos que no utilice la bandera española en sus homenajes. Josep Maria Mainat, haciendo propaganda independentista y llamando a votar el 1 de octubre en el referéndum golpista. O este tuit de Súmate: “No sé cómo lo veis pero la frase ‘Si la Guardia Civil viene a cerrar el Parlament se encontrará a los Mossos’ hoy ha tomado otro significado”…

Sí, los nacionalistas han sido pequeños estos días. Aunque la cosa va al revés: por ser pequeños es por lo que son nacionalistas.

Continúa leyendo: La fisura incurable

La fisura incurable

Ignacio Vidal-Folch

¿Pero cómo pudo ser? ¿Cómo pudieron cambiarles así? Sobre la alienación que permitió al imán diabólico lavar el cerebro a unos chicos de Ripoll a quienes todos, o casi todos los que les conocían, consideraban encantadores, honestos, simpáticos, generosos, sociables y plenamente integrados en la comunidad, y que de repente resultaron ser unos asesinos de masas, lo más veraz, sencillo y sensato que se ha escrito en estos días –o por lo menos, que yo haya leído—es lo que le dijo un tal Raschid, primo de uno de los terroristas y vecino de Ripoll, a Nacho Carretero, de El País:

“Sí, nos criamos aquí y no tenemos problemas de convivencia, pero somos y siempre seremos los moros. En el colegio éramos los moros y las chicas no querían salir con nosotros. Y los mayores creen que vendemos hachís.”

Claro que no por eso cualquiera coge un coche y mata a quien se le ponga por delante. Pero ése es el trauma esencial, la fisura en el orgullo personal por donde se puede colar el discurso destructivo del imán, y no hay programa integrador, por bienintencionado y encomiable que sea, que cierre esa fisura, ese verdadero “hecho diferencial”. Ni los vecinos más cordiales, como hay que suponer que son los de Ripoll, pueden hacerlo. Y así sucede en todo el mundo: incluso en el “melting pot” de Nueva York las comunidades raciales y hasta nacionales siguen instaladas cada una en su propio barrio, y hasta el anterior presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, tuvo que sufrir que quien le sucedería en el cargo, Donald Trump, le acusase de no ser realmente americano de nacimiento.

Es una lástima grande tener que resignarse a una realidad cuya peligrosidad potencial el recurso de la razón, de la política y de la educación puede paliar, pero no suprimir. Puede ser que reconocerlo no ayude a resolver el problema, pero puede por lo menos ayudar a entenderlo.

TOP