Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Los (siniestros) aliados de Podemos

Jordi Bernal

Cuando me preguntan por mi socialdemocracia siempre respondo lo mismo. Ya sea a personas bienintencionadas o a retroliberales que, por haber pasado un desagradable y siniestro sarampión maoísta en la adolescencia, se creen capacitados para formular preguntas con el mismo rictus de colmillo retorcido de cuando te acusaban (con razón, por otra parte) de *tibio acomodaticio*, *rojo de moral pequeño burguesa* y *trotskista de salón*: defiendo que en la jungla debe haber un Tarzán/racionalidad que imponga un mínimo de orden y justicia a golpe de grito recaudador y repartición solidaria a la par que sostenible. No creo, como los cínicos retroliberales, que el sacrosanto Mercado sea el puto Oráculo de Delfos. Más bien todo lo contrario. Y la crisis que hemos padecido, y lo que te-rondaré-morena, me asiste en la argumentación de unos principios marxistas (de Groucho) que se pueden cambiar por otros si me lo pide la abnegada Margaret Dumont. Además, a diferencia de Aznar, yo sí quiero que me digan lo que puedo beber para no convertirme en un peligro público On The Road. En el hipotético caso de que tuviera carné de conducir y coche, claro está.

Como vivimos en un país de cerdos, hay que disfrutar del glorioso chorizo y el imperial fuet pese al colesterol. Ahora que lo escribo me doy cuenta de que el cerdo nos une como nación. De conversos mil leches. Tanto el sabrosamente comestible como el corrupto. ¡Maravilloso!

De ahí que los que pensamos que Podemos y sus confluencias y afluencias y colmillos retorcidos exmaoístas (quienes, por cierto, dominan el espectro mediático) son un peligro para el estado del bienestar exijamos honradez a nuestros representantes y otros cargos digitales.

Ningún aliado más fiel del peligrosísimo populismo de Podemos que el campanudo Rodrigo Rato, Jordi Pujol Patria o Andorra S.L, los dicharacheros sindicalistas ozú de los ERE, la escorialesca/fallera mafia Gürtel o la torna Undargarín.

Cuando me preguntan por mi socialdemocracia siempre respondo lo mismo.

Continua leyendo: Errejón y cierra España

Errejón y cierra España

Gonzalo Gragera

Foto: PIERRE-PHILIPPE MARCOU
AFP PHOTO

Aunque la RAE, ejercicio de mérito notable, haya provocado un debate –mediático, ¡mediático!- entre filólogos, y en pleno verano, la noticia política de esta semana es el acuerdo que firmaron en el Congreso las cúpulas del PSOE y de Podemos. Un acuerdo que busca afinidad ideológica, puntos en común, entre dos partidos no tan semejantes como pudiera parecer, vista primera, al ciudadano medio. Las medidas con las que ambos partidos mostraron su colaboración son, como se puede imaginar, de carácter social; es decir, mayor prestación de becas, aumento del gasto público para contribuir al empleo entre los jóvenes, medidas de emancipación, etc. Lo que cualquier dirigente de aspiración socialdemócrata desea. Pero no todo fue concordia. La distancia llegó en cuanto se habló de Cataluña. Mejor: del referéndum que los nacionalistas e independentistas catalanes plantean para el 1 de octubre. Las discrepancias, siempre presentes entre ambos partidos en cuanto el derecho a decidir decide aparecer, son, por ahora, insalvables. Ante estas diferencias respecto del nacionalismo catalán, optan por el silencio: lenguaje que en la política, al igual que en la literatura, es clave para entender una parte del todo.

El coqueteo de Podemos con las formaciones nacionalistas, y sus intereses, es de sobra conocido. Jamás se han pronunciado sobre las dos preferencias que permite el asunto, aunque seamos fan de la casuística y de la alternativa: o se está por el cumplimiento de los preceptos constitucionales o se está por el referéndum, que es la vulneración de la legalidad vigente y la apuesta por el juego del arbitrio de un partido, de hago esto porque me da la gana, sin respeto ni consideración a los límites de la norma. De esa tímida postura, ellos, tan vehementes y convencidos en otras, estos lodos. O estos desacuerdos. La oposición conjunta con el PSOE, un camino que bien podría traer votos y escaños, y lo más importante, progreso, se torna un imposible.

Sobre nacionalismo, patriotismo y sus formas ha hablado Errejón, quien sigue a la sombra del pensamiento de su partido, acaso el papel más interesante en el poder. ¿Alguien dudaba de que su figura iba a ser sustituida o desplazada? Errejón ha propuesto un patriotismo fuerte y desacomplejado desde ideas progresistas y democráticas. Lo que se percibe de estas inclinaciones, dada la trayectoria, es una llamada al patriotismo como un elemento de cohesión populista. Como lo fue en el peronismo. Como en aquellas marchas de la dignidad, perfectamente orquestadas en tiempo y forma. Un valor, dignidad, al que le atribuimos un referente, nuestras siglas. Por tanto, quien no apoye esa manifestación no estará a favor de un valor como la dignidad, valor que representa, en el ideario de Podemos, su partido. Aunque sea, evidente, universal y ajeno a una determinada política. Con la idea de patriotismo de Errejón sucedería algo similar: ellos representarían el valor de España, del pueblo –el apelativo cursi e idealista de sociedad-, enfrentado con otros que han ensuciado, corrupción y paro mediante, su nombre.

Raro es el populismo que convence sin un elemento nacionalista o de patriotismo emocional. La patria como propiedad de un pueblo que se encuentra en un eje opuesto al de una casta de dirigentes que han llevado a su nación al abismo. Errejón lo sabe. Y va a empezar, se masca la estrategia, por ahí. Más aún cuando necesitan despojar su prejuicio patriótico en relación con un PSOE que le pide una vuelta de tuerka, con K. Errejón es un inamovible, una santidad de su cúpula. Ahora que se acercan las fiestas de Santiago, habrá que cambiar la popular consigna medieval: Errejón y cierra España. O cierta España.

Continua leyendo: Otro 18 de julio, qué hastío

Otro 18 de julio, qué hastío

Víctor de la Serna

Foto: SARIS
AP Photo/Archivo

Hemos pasado otro 18 de julio y de nuevo, como sucede sobre todo desde la Ley de Memoria Histórica, la explotación política del aniversario del alzamiento franquista ha vuelto a reinar, con toques siempre novedosos, como esos carteles separatistas con la cara del dictador que han poblado de repente Barcelona. La búsqueda de criminales y genocidas -ahora tienen a Rodolfo Martín Villa de inexplicable pim-pam-pum- prosigue 81 años después de aquel día y 42 desde la muerte de Franco. Cuando todos los demás protagonistas han muerto o están en la cuarta edad.

Sólo en un país desquiciado, en el que las fuerzas moderadas que hicieron la Transición prefirieron que se perdieran en el olvido los valores de aquella etapa que rescató a España de los horrores de su siglo XX, es comprensible la deriva penosa del último decenio. Penosa y sin sentido.

Yo ya estoy muy cascado y cansado de todo esto, pero al menos seguiré repitiendo a los -incrédulos- jóvenes que me quieran oír que todo eso es manipulación, que el primer régimen legítimo y democráticamente refrendado que hemos conocido en este país desde el golpe de Estado del general Primo de Rivera en 1923 es el actual, construido por hombres y mujeres de buena voluntad a partir de las Cortes Constituyentes, y que lo que se necesita frente a lo anterior son enseñanza, análisis, historiadores y reflexión nacional para evitar recaídas. Como la que se está ya confirmando en el nordeste.

Que quede bien claro: por fraude electoral generalizado en 1931 y 1936 y por golpes de Estado exitosos o fallidos en 1923, 1934, 1936 y 1981, los demás episodios de cambio no democrático y legal en el poder deben ser condenados por igual y, sobre todo, deben ser conocidos por el conjunto de la ciudadanía en toda su dimensión. Y deben ser estudiados, de verdad, en los institutos y las universidades. El resto sobra.

Continua leyendo: La maleta letal

La maleta letal

Lea Vélez

Foto: ELOY ALONSO
Reuters

Tiempo de viajes, de hacer maletas. De arrastrar maletas. De llenarlas con una parte de nuestro ser. A mí me parece que hacer maletas, escribir un artículo o hacer un boceto son más o menos lo mismo. Por cómo organizan su equipaje, por su maleta rígida o de ruedas, por lo que llevan, por lo que dejan, por sus mochilas o sus maletines, los conoceréis.

El otro día se hacía viral la imagen de un empleado del aeropuerto de Ibiza, que arrojaba maletas con violencia hacia el coche que las lleva a la terminal. Las tiraba con desprecio, las pateaba, las arrastraba. Algunas quedaban en mitad del asfalto, solas, destinadas a perderse, quizá. Mientras miraba espeluznada la imagen, me dije: bueno, esto no ocurrirá con mi maleta porque yo nunca facturo el equipaje. Soy de esas personas que creen que en la vida siempre hay que reducir la ecuación, por largo que sea el viaje, porque incluso la maleta más preciada puede acabar olvidada, algo que a lo largo de la historia ha provocado que se pierdan no pocos tesoros.

Francesc Boix, que tuvo que abandonar en Francia la maleta repleta de negativos los de sus propias fotos de la retaguardia y los de su padre, el sastre que le aficionó a la fotografía. Esta maleta estuvo en poder de uno de los Gendarmes del campo hasta que pasó a un heredero que la puso a la venta. Fue recuperada en subasta para España hace pocos años. Otra maleta de fotógrafo que anduvo perdida, que anduvo muy perdida, fue aquella que llaman la maleta mexicana de Robert Capa, con negativos de la guerra civil y que fue entregada en Paris a un amigo para que la llevase a la embajada de Chile. Acabó en México, en un desván de un gerifalte, más de medio siglo, y el dato curioso es que dentro de esa maleta se halló el negativo de unos refugiados españoles que caminan tras un gendarme en las playas de Francia. Se cree que el primero de la fila es Boix, que carga con la maleta de negativos que perdería tiempo después. Maletas dentro de maletas, pues. Pocas maletas más literarias que la de Irene Nemirovsky, otra pesada carga del pasado, romanticismo libresco de inéditos manuscritos. Maleta de desván, maleta de memoria. Una maleta de la que surgió el manuscrito de Suite Francesa. Durante décadas sus dueñas la tuvieron cerrada como tumba de madre, por el miedo al dolor del holocausto y ahora que la han abierto, nadie la puede cerrar.

Las buenas maletas hablan de sus dueños, de su prisa o su pausa, de lo largo del viaje, o lo arriesgado, de expectativas de amor o destape. Cuentan el mundo y su oficio. Son almas de objetos que pueden contener diez veces su tamaño en amor, destrucción o literatura. Hay maletas del horror, de crímenes nauseabundos, con víctimas de violencia machista -recientemente ha pasado de nuevo-, muertes y cuerpos forzados en maletas que nunca han viajado ni pretenden viajar. Las pesadas maletas de los peores criminales son un género-realidad que hay que desterrar. Hay también una negra maleta, pequeña pero densa, que durante décadas no ha sido utilizada, pero que en sí misma es causa de no pocas películas, pesadillas y temblores. Comenzó a dar tumbos por el mundo en la era Kennedy, con aquello de los misiles cubanos. Es una maleta a la que los americanos, genios absolutos para acrónimos y nombres en clave, llaman “Football” (balón). La cosa viene de que, en tiempos, el nombre clave del plan secreto de defensa nuclear fue “Dropkick”, que es algo así como chutar a gol. Allá donde va Trump, lo acompaña su “balón”. La maleta la acarrea un soldadito bien ataviado para la metáfora. En ella hay instrucciones y códigos de aniquilación. Es la maleta del poder y del día del juicio final.

Continua leyendo: De uno en uno

De uno en uno

Ferrán Caballero

Foto: PIERRE-PHILIPPE MARCOU
AFP

Dice Carmena que un homenaje a Miguel Ángel Blanco menosprecia a otras víctimas y me parece muy normal. Porque ella y su izquierda no se conforman con recordar a un solo hombre; quieren acabar con el mal. A Carmena y a los suyos les sabe a poco un homenaje a Miguel Ángel Blanco, porque Miguel Ángel Blanco no son todas las víctimas de Eta. Y por eso le sabría a poco un homenaje a todas las víctimas de Eta, porque no son todas las víctimas del conflicto, que tampoco son todas las víctimas del terrorismo, que no son tampoco todas las buenas gentes que sufren y han sufrido y sufrirán en este mundo lleno de injusticia y de dolor.
Si el amor a la humanidad se vuelve indistinguible del desprecio al hombre es porque la teoría según la cual lo que le damos a uno se lo quitamos a otro es tan equivocada cuando se aplica a la economía como cuando se aplica a la moral. Porque no hace falta ser premio Nobel para entender que el enriquecimiento de África no nos hace más pobres a nosotros, ni es necesario ser madre de familia numerosa para entender que la llegada de un nuevo hijo no hace menos querido al anterior. Que del mismo modo que no hay en la tierra una única bolsa de monedas a repartir entre todo el mundo, el amor, el afecto y el respeto y todos los sentimientos nobles no son una constante a ir gastando a lo largo de la vida.
De hecho, y si no me fallan los números, diría que para recordar a todas las víctimas habrá que recordar a cada una de ellas. Que los afectos concretos no son sino la condición de posibilidad de los afectos universales, que deben consistir en algo parecido a ver en la humanidad entera el rostro del hombre concreto. Homenajear a Miguel Ángel no es faltar al respeto a los demás, sino recordarnos que también ellos merecerán nuestro homenaje cuando proceda. Homenajear “a todas las víctimas del conflicto” sí es en cambio negarse a homenajear a una de ellas. Y así, faltándole el respeto a una, se le falta el respeto a todas.

TOP