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Teólogos en el infierno

Jorge San Miguel

Foto: Geert Vanden Wijngaert
AP Foto

Cuando el teólogo Melanchton murió, nos cuenta Emmanuel Swedenborg por boca de Borges, se recreó su casa en el infierno, y los ángeles lo visitaban mientras él creía seguir su vida corriente. Así se hacía con todos los difuntos. Al cabo de un tiempo, como Melanchton persistía en sus errores, la casa se redujo a unas pobres paredes encaladas, los muebles se evaporaron -sólo quedaron los de la habitación donde el teólogo escribía-, y los papeles que llenaba con débiles justificaciones aparecían blancos al día siguiente.

De manera similar, hay en España quien ha entrado en el nuevo año creyendo que está aún en su casa, cuando es posible que solo habite un mundo de sombras. En Cataluña, las elecciones de diciembre no modificaron la aritmética fundamental del Procés, que tiene un sólido origen social y es la misma desde hace muchos años; pero sí trajeron, tras las manifestaciones de octubre, el fenómeno de una contestación al proyecto nacionalista que es por primera vez masiva, desacomplejada y exitosa en las urnas, y que está empezando a arañar supuestos consensos aceptados como dogma durante años.

Basta ver los escozores que provoca por doquier el nombre de Tabarnia para entender que quienes se beneficiaron desde 2012 de marcos conceptuales y comunicativos favorables -y muy hábilmente construidos- están empezando a chapotear en aguas más turbias. Es fácil imaginarse al expresident fugado como al Melanchton difunto: escribiendo en su escritorio de Waterloo, como si aún estuviese en la plaza de Sant Jaume, proclamas que mañana amanecerán en blanco. (Aunque no es menos cierto, y lo digo como antiguo habitante de Bruselas, que seguramente es más fácil creerse en casa de uno en el infierno que en Bélgica).

Pero no sólo se está difuminando el mobiliario del independentismo. Está quedando malparada también la tradicional condescendencia, cuando no abierto desprecio, de parte de las élites españolas -las progresistas, soi-disant- por las preferencias de esa significativa parte de la población que, a derecha e izquierda y en todos los territorios, no quiere más descentralización ni más desigualdad de trato. Y, sobre todo, se está congelando la sonrisa de suficiencia de quienes durante años han bendecido desde ese progresismo los proyectos de una u otra oligarquía por complejos históricos, cálculo electoral o apuesta a la quiebra del régimen. La ruptura generacional del 78 que se empezó a avizorar hace siete años puede derivar también en agrietamiento de algunos consensos que las izquierdas políticas y académicas del país no se esperaban.

Finalmente, en la habitación del teólogo pueden quedar también los discursos de ruptura y el partido que los encarnó. Llegamos siempre tarde donde nunca pasa nada, decía Serrat, y siempre estamos preparados para la última guerra, pero no para la próxima. Los marcos y los tonos que tan bien se ajustaban a la España de principios de la década han envejecido en poco tiempo. Pasados los momentos más duros de la crisis, es necesario plantearse qué se le ofrece a esa amplia parte de la sociedad que, herederos del crecimiento de la segunda mitad del S. XX, se han desclasado durante la crisis o están en riesgo permanente de hacerlo.

Una legión que incluye trabajadores, nuevas clases medias y jóvenes hijos de la prosperidad castigados por el mercado laboral. La política de la pura “representación descriptiva”, por usar los términos de Pitkin, está dejando al descubierto sus carencias, y agotándose en la búsqueda de golpes de efecto, y en algún momento deberá dar paso a arreglos viables que traduzcan los nuevos equilibrios políticos en acuerdos redistributivos entre clases y generaciones.

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Valientes guerreros

Pilar Cernuda

Foto: Virginia Mayo
AP

Da gusto con algunos líderes independentistas: en cuanto vienen mal dadas, toman las de Villadiego y se marchan al extranjero para escapar de la acción de la Justicia, sin tener en consideración que, con su huida, dejan a su guardia pretoriana bajo las patas de los caballos. Con los jefes fugados en paraísos seguros –o aparentemente seguros-, sus colaboradores han recibido en su trasero las patadas judiciales que debían propinarse a los huidos, de manera que han acabado en prisión preventiva, con fianzas de cinco o seis cifras, los pasaportes retirados y comparecencias periódicas ante el juez para demostrar que seguían en España. Algunos de ellos incluso han tenido que sufrir la humillación de retractarse públicamente de sus ideas para sortear la cárcel, un oprobio que les perseguirá de por vida.

Sin embargo, esos líderes de Junts y -y ahora de la CUP- que distribuyen vídeos paseando por amplias avenidas en Bélgica o en Suiza, mientras sus compañeros no tienen más recurso que el rancho y el monótono recorrido por el patio, siguen contando con el respaldo de un porcentaje alto de independentistas. Incomprensible, aunque siempre es difícil interpretar las actitudes de los fanáticos, sean de derechas o de izquierdas. O independentistas, como es el caso. Cualquier persona con dos dedos de frente consideraría cobardes a los fugados, pero los fundamentalistas del independentismo siguen viendo como héroes a los huidos, e incluso dan por buena esa patraña en la que hacen paralelismo entre su actitud y la de Mandela o Gandhi.

Allá los independentistas con su estrategia, sus luchas por el liderazgo, su empecinamiento en separarse de España y sus pintorescas ideas para investir como presidente de la Generalitat a Puigdemont. Con su pan se lo coman. Lo que no es de recibo es que después de cien días desde la Gran Escapada, continúen presentando a figuras del independentismo como valientes guerreros dispuestos a jugarse la vida por sus ideas. De eso nada. Ni valientes ni guerreros: simplemente, hombres y mujeres de medio pelo que salen corriendo en cuanto hay peligro, dejando atrás en difícil situación a sus más próximos colaboradores.

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La donación de órganos y la inmersión lingüística

Laura Fàbregas

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Una de las falacias que utiliza el nacionalismo catalán para defender el modelo de inmersión lingüística en las escuelas es que son solo “cuatro familias” las que están en contra. Que goza de un consenso muy mayoritario en la sociedad catalana, ¡como el derecho a decidir!

Todos los nacionalismos se basan en grandes mentiras, y el de las élites catalanas todavía más. Tener un enemigo externo –España- es mano de santo para no cuestionar los relatos de la propia tribu. El sistema clientelar montado por la Generalitat también contribuye a que escaseen los periodistas libres que traten de descubrir la verdad. Pero más que el sistema es la autocensura la que propicia que prosperen las mentiras. El convencimiento de que los buenos son siempre los tuyos. También el relativismo que impera en el periodismo, que predica que todo es cuestión de perspectivas. Este relativismo es el que hace que ahora asistamos consternados a que el máximo exponente de esta bandera sea Donald Trump. Sus “hechos alternativos” frente a los“hechos” le sirve para esquivar la rendición de cuentas ante la prensa. Y, encima, reírse de ellos.

Esta comunión de poder y prensa en Cataluña se vio desde los tiempos de Banca Catalana, con la reforma de un Estatut que no interesaba a nadie hasta el bombardeo mediático contra su sentencia, o con la supuesta guerra entre catalanes y españoles que homenajeaba el Tricentenario. También con las audiencias de TV3.

La inmersión es parte de lo mismo. Pero además se basa en ese mecanismo que ejercen los gobiernos de la voluntad presunta. O lo que es lo mismo, obligar a los ciudadanos a oponerse públicamente. A ser héroes en democracia al no tener unas instituciones que protejan sus derechos.

Esto no es nuevo. Lo saben todos los países que quieren que una iniciativa tenga adeptos. Pero hay fines más nobles que otros: En Holanda han aprobado una ley que convierte sistemáticamente en donante a todos los mayores de 18 años que fallezcan. Salvo oposición expresa. En otros países hay la libertad de elegir o existen unos trámites para ser donante, lo que ahuyenta a muchos potenciales interesados.

Lo que fija la ley es lo que se convierte en norma. En Cataluña no permitieron que el bilingüismo natural de la calle se reprodujera en las aulas. Establecieron por ley un idioma vehicular. Y un sistema de inmersión hacia una sola dirección. Han preferido obligar al disidente a significarse.

A ver quién es el valiente ahora que va a la contra.

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Resfriado en perros: la importancia de tratarlo a tiempo

Carola Melguizo

Foto: Ketaki Upasani
Flickr bajo Licencia Creative Commons

El resfriado es la enfermedad leve más extendida en el mundo y por desgracia, no es solo cosa de humanos. Los perros también pueden verse afectados y la sintomatología es bastante similar: tos, fiebre, estornudos, pérdida de apetito, cansancio extremo, secreciones oculares, dificultades respiratorias, etc. Con los cuidados adecuados, en pocos días el perro se recupera completamente, pero si no recibe atención veterinaria a tiempo, las complicaciones pueden ser muy graves, llegando incluso a poner su vida en riesgo.

Un perro, igual que un humano, puede resfriarse en cualquier época del año. Sin embargo, la exposición al frío, las corrientes de aire y los cambios bruscos de temperatura debilitan el sistema inmunitario, lo que hace que durante el invierno aumenten las posibilidades de contagio. Sobre todo, en el caso de los cachorros y los perros mayores. Ahora bien, aunque presente los mismos síntomas y la evolución sea similar, no se trata de una enfermedad zoonótica, es decir, no puede transmitirse entre animales y seres humanos.

A pesar de tratarse de una enfermedad infecciosas de tipo viral que, por lo general, se resuelve en dos o tres días sin necesidad de administrar ningún tipo de medicamento, es recomendable acudir al veterinario ante el primer síntoma que nos haga sospechar que nuestro perro está enfermo. En pocos días, un resfriado común puede empeorar y convertirse en una bronconeumonía, que es una afección respiratoria grave que si no se trata a tiempo puede resultar mortal. El tratamiento depende de cada caso, por eso es importante controlar la evolución de los pulmones a través de radiografías durante todo el proceso.

Es importante destacar que acudir al veterinario en una fase temprana, además de prevenir complicaciones y garantizar que el perro se recupere lo antes posible, permite descartar otras enfermedades que presentan síntomas parecidos. Por ejemplo, la tos de las perreras y el moquillo. La primera es básicamente una tos seca, muy fuerte, que puede incluso llegar a provocar vómitos, pero que por lo general se autolimita en pocos días y la segunda, es una enfermedad vírica que afecta tanto a las vías respiratorias como al sistema digestivo y al sistema nervioso y que con frecuencia resulta mortal. Ambas son altamente contagiosas.

El frío favorece la transmisión del virus | Freestocks en Flickr

5 consejos para combatir el resfriado en perros

Una vez diagnosticado por el veterinario, si no hay complicaciones, el perro puede volver a casa para comenzar su recuperación. El tiempo que tarde en curarse dependerá de su sistema inmunitario y, por supuesto, de los cuidados que reciba. Estos cinco consejos, basados en las recomendaciones del Consell de Col•legis Veterinaris de Catalunya, lo ayudarán a recuperarse más rápidamente y a hacer más llevadero el proceso:

Hidratación

El perro debe tener siempre agua limpia y fresca a su alcance. Es muy importante controlar que reponga líquidos. Si no lo hiciera, habría que ayudarlo a beber con una jeringuilla para evitar la deshidratación. También se le puede dar comida húmeda durante unos días, ya que tiene una mayor proporción de agua en su composición.

Reposo

El descanso es fundamental para que el cuerpo pueda luchar contra la enfermedad. Intenta que el perro esté calmado y no insistas en jugar con él. Deja que duerma todo lo que quiera y si hace frío, procura salir lo menos posible de casa.

Abrigo

Proteger al perro del frío es clave para su recuperación. Mantas y abrigos ayudan a mantener la temperatura corporal, aislando al can de la humedad y las bajas temperaturas, algo especialmente importante para las razas pequeñas.

Humidificación

Para mantener las vías respiratorias del perro hidratadas y disminuir así la irritación, es recomendable que respire aire húmedo. Esto se puede conseguir conectando un humidificador en la habitación en la que duerme o dejando correr el agua caliente en el baño durante unos minutos

Amor

Nada como el cariño de la manada para ayudar al can a subir las defensas. Está científicamente demostrado que las endorfinas mejoran el funcionamiento del sistema inmunitario, que es justo lo que un perro resfriado necesita.

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Odiosamente español

Jordi Bernal

Foto: Manu Fernandez
AP Foto

La instrumentalización partidista de los medios de comunicación públicos no es una anomalía catalana. Todas las televisiones y radios municipales, autonómicas y estatales conservan su punto paniaguado y su servicio tiene menos el propósito de servicio social que de altavoz áulico de los logros gubernamentales. Sin embargo, TV3 y Catalunya Ràdio detentan además la condición singular de millonaria estructura de estado. Desde su nacimiento se concibieron como armas ideológicas, lingüísticas y culturales al servicio de una causa.

En los últimos tiempos, los medios públicos catalanes han redoblado su misión propagandística provocando, por ejemplo, la deserción de sus programas –ya de por sí carentes del más elemental pluralismo- de aquellos tertulianos no alineados con el pensamiento dominante: o sea aquellos catalanes que no comulgan con el minoritario y lastimero independentismo.

Entretanto, hemos asistido a la quema de constituciones en directo, entrevistas a terroristas presentados como salvapatrias, a la suspensión de programas humorísticos por el mal humor de sus responsables, llamadas al chivatazo de las posiciones de la guardia civil en carretera, insultos de sus colaboradores a representantes de la oposición en las redes, insultos al padre de la líder de la oposición en la misma cara de esta y un largo y cansino etcétera que desmonta la leyenda según la cual los bárbaros son los mesetarios y TV3 el paradigma de una asepsia y rigor informativos dignos de la mitológica BBC.

La última muestra de desfachatez se produjo en un programa que junta la flor y nata de los retoños mediáticos de la convergencia más desinhibida. Uno de sus colaboradores apareció con una pleonástica nariz de payaso para informar a los tele(in)videntes de que esa noche se sentía “odiosamente español”. Luego se ofenden si se urge a la desinfección del chiringuito.

Y a todo esto el simpático Enric Millo afirma que están deseando poner punto final al 155 y retornar a la normalidad. ¿155? Ya nos contarán algún día cómo y cuándo lo aplicaron.

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