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La Justicia en pelota

José Antonio Montano

Esta mañana, mientras se esperaba con una ansiedad un tanto plebeya la sentencia sobre el caso Nóos, se coló en Twitter un poeta romántico: Gustavo Adolfo Bécquer. Es que nació un 17 de febrero (de 1836) y muchos se han puesto a recordar sus romanticismos: sus golondrinas, sus lunas, sus “yo no sé qué te diera por un beso”… La compartimentada mente española no retiene que es también el coautor del álbum satírico-pornográfico ‘Los Borbones en pelota’. Por eso, cuando ha salido la sentencia, le ha faltado el gancho que lo mantuviese en los ‘trending topics’…

Una lástima, porque el trasunto de la mañana era justamente ese: el de dejar a los Borbones en pelota, por medio de la infanta Cristina. Y si la Infanta resultaba absuelta, como ha ocurrido, la que se quedaba en pelota era la Justicia. La banca antimonárquica siempre gana. (Nótese que no se trataba aquí de señalar que la Infanta, o los Borbones, o la Justicia iban desnudos como en el cuento, sino de desnudarlos).

Lo más divertido ha sido la reacción de Miquel Roca, abogado de la Infanta, padre de la Constitución y miembro de un partido nacionalista e independentista (¡que España es mucha España!): ha dicho que estaba “levitando” con la absolución de su defendida. Lo que ha arrojado una sombra en lo que ya estaba judicialmente claro: ¿es que pensaba que la sentencia solo podría serle favorable de un modo milagroso, o místico? En la mañana se ha quedado flotando un ectoplasma de cloaca celestial.

Pero hay que aceptar la sentencia, en sus absoluciones y en sus condenas. Los que no tenemos formación jurídica nos encontramos siempre en estos casos en la misma situación. Por un lado, incapaces de juzgar técnicamente el asunto, y en su defecto dando por bueno el resultado (y aceptando el principio general de que hay que juzgar actuaciones concretas, con pruebas, según la ley, etcétera). Y por otro lado, proyectando impresiones, observaciones o reflexiones que ya caen fuera de lo judicial. Juicios al paso que no tienen que ver, propiamente, con el juicio.

En el caso Nóos, lo abrumador ha sido su carácter sintomático: la corrupción que han podido permitirse quienes optaban por ella en las altas esferas, (incluidas las monárquicas, donde estaba el condenado Urdargarín); el dinero que afloraba por estrictas razones de cortesanía; y la extendida conciencia de impunidad. Muchos han estado levitando por encima de sus posibilidades. Ahora, aunque el abogado Roca suba, es el momento de bajar. Pero, ¿volverán las oscuras golondrinas?

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La traición

Laura Fàbregas

Foto: YVES HERMAN
Reuters

¿Qué pasa en Cataluña? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí, y por qué los que no somos independentistas hemos tardado tanto en hablar?

La respuesta tiene que ver con el factor humano. Hemos tardado tanto en alzar la voz porque por mucho tiempo hemos sentido que formábamos parte de ellos: del mismo pueblo, no sé si un sol poble, pero sí un pueblo cívicamente unido. Hemos abandonado progresivamente el espacio público por temor al ostracismo o la muerte civil. A que nuestros más allegados pensaran que no éramos dignos de su confianza. Porque, digan lo que digan, la libertad más difícil no se ejerce ni contra el poder –en democracia, siempre algo abstracto y lejano– ni tampoco contra la publicidad. La libertad más difícil se ejerce contra los amigos. Contra los tuyos.

El sociólogo Émile Durkheim habló de “efervescencia colectiva” para explicar este fenómeno donde una sociedad comparte prácticas, hábitos y creencias como, por ejemplo, las Diadas. Durkheim ha sustituido a Montesquieu quien, probablemente, hoy sería un facha para la mitad de catalanes.

En Cataluña se han roto los valores de la ilustración. Los que hacen que un individuo pueda discrepar de los suyos a través de la razón independientemente de la compasión, el amor y las emociones que pueda sentir por ellos. Por eso tanta gente se sintió interpelada en la jornada del 1 de octubre al ver que una parte de los suyos recibía porrazos. Aunque pensara que eran ellos los que estaban equivocados. Como una madre que no quiere que metan a su hijo en la cárcel, aún sabiendo que es culpable. El valor está en decirle a su hijo que se ha equivocado, pero nadie discutiría el amor y lealtad de esa madre.

El nacionalismo destroza el terreno común que posibilita el debate, incluso entre familiares. Un liberal, un socialdemócrata e incluso un comunista pueden debatir sobre cuál es la mejor manera de generar riqueza y distribuirla. Un nacionalista no puede, porque aunque lo vista de racionalidad, el último eslabón de esta ideología apela a la parte emocional. Y si no estás con los tuyos, eres un traidor.

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La Reina Letizia, elegida un año más como la mejor vestida de España

Redacción TO

Foto: Francisco Seco
AP

Todo un clásico de fin de año.  Hace unos días publicábamos la lista de las 12 mujeres más elegantes del mundo. Kate Middleton, duquesa de Cambridge​​ y esposa del príncipe Guillermo, encabezaba la lista. Ahora, un año más,  Showroomprive ha elaborado el ranking de los celebs más elegantes de España según la opinión de sus usuarios. He aquí los resultados de la encuesta:

La elegancia en forma de mujer 

Icono real, la Reina de España vuelve a sobresalir este 2017 por sus impecables estilismos, con el 16,69% de los votos. El estilo de la Reina, siempre muy femenino, elegante y sofisticado, es realmente apreciado por los españoles que la han situado un año más en el primer lugar del ranking de las mejores vestidas. Entre sus acertados outfits (que varían desde los conjuntos más sobrios y clásicos, a los diseños más sorprendentes y arriesgados) se repite una constante: la apuesta de la Reina Letizia por lucir moda “Made in Spain”.

La Reina Letizia, elegida un año más como la mejor vestida de España
La reina Letizia durante las celebraciones del Día de la Epifanía en el Palacio Real de Madrid, el 6 de enero de 2016. | Foto: Daniel Ochoa de Olza / Reuters

En segundo lugar aparece una cara nueva, Eva González (14,74%). La modelo, actriz y presentadora (que sin duda vive ahora uno de sus momentos más dulces) es la segunda más votada por los españoles, posicionándose así como ejemplo a seguir en cuestiones de moda. Sus estilismos, fiel reflejo de su elegancia innata, han conseguido desbancar a Paula Echevarría, que en 2016 ocupó la segunda posición del ranking.

La Reina Letizia, elegida un año más como la mejor vestida de España 2
La presentadora Eva González, a su llegada a la gala de los premios Ondas 2017 celebrada en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla. | Foto: Raúl Caro/EFE

Descendiendo posiciones pero igualmente dentro de la “top position”, se encuentra en tercer lugar Paula Echevarría (13,50%). La actriz, siempre al día de las ultimísimas tendencias, es una auténtica influencer experta en el arte de combinar la moda “low cost” con las firmas más exclusivas.

Buenos días L❤VES!!!

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En cuarto y quinto puesto, con exactamente los mismos porcentajes (10,56%), hay un empate técnico. Sara Carbonero (que en 2016 también se situaba como la cuarta de la lista), está igualada con la actriz Michelle Jenner. Sara, toda una abanderada del street style más desenfadado (pero siempre estiloso)rivaliza esta vez con la carismática actriz que este año 2017 ha brillado en la alfombra roja con sus outfits.

En sexto lugar, encontramos perdiendo algunos puntos, a la actriz Blanca Suárez (en 2016 fue la tercera de la lista), con el 9,98 % de los votos. Le sigue en séptima posición Úrsula Corberó (7,45%), que gusta por su forma de vestir sofisticada a la par que sensual. Tras ella, finalizan el ranking por este orden la cantante Edurne (7,38%), Cristina Pedroche (5,36%) y Alba Carrillo (3,77).

#tb G morning

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La distinción en forma de hombre

El género masculino no se queda atrás en cuestiones de buen gusto a la hora de vestir. Este año, encabeza el número uno del ranking el Rey Felipe VI de España, con la aprobación del 15,62% del apoyo de los encuestados. Él, que ya fue elegido en 2016 como el mejor vestido del mundo por la revista Vanity Fair, ahora también ha obtenido este reconocimiento por parte de la población española. Elegancia, clase, personalidad y distinción son las señas de identidad de su estilo, como se refleja en la elección de las piezas que conforman sus estilismos oficiales.

La Reina Letizia, elegida un año más como la mejor vestida de España 3
El rey Felipe VI y la reina Letizia escuchan el himno nacional durante las celebraciones del día de la epifanía en el palacio real en Madrid. | Foto: Juan Medina/Reuters

En segundo puesto, aparece el modelo Jon Kortajarena (14,30%), demostrando así que además de conquistar las pasarelas de medio mundo, este año ha encandilado a los españoles con su vestuario moderno y desenfadado, pero a la vez, con mucha clase.

Thank you @bulgariofficial and @lanvinofficial for taking good care of me. #EltonJohnAidsFoundation @ejaf #bulgari #Lanvin

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En tercer lugar, está el torero Cayetano Rivera Ordoñez (12,80%). Siempre correcto y elegante, su galanura a la hora de vestir le ha colocado en un destacable tercer puesto.

@karapremium desembarca en Londres 😉 @antonioacevedo_

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En cuarta posición, se encuentra el actor Miguel Ángel Silvestre (11,92%), seguido del modelo Andrés Velencoso (11,83%) y del también actor Mario Casas (10,59%).

Finalizando la clasificación se sitúan (ordenados de más a menos votos): Quim Gutiérrez (8,74%), Rubén Cortada (6%), Paco León (5,65%) y Mario Vaquerizo (2,55%).

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Carles Puigdemont: candidato a la fuga

Redacción TO

Foto: YVES HERMAN
Reuters

El 9 de enero de 2016 todas las miradas se centraron en el todavía alcalde de Girona, Carles Puigdemont, cargo que ocupaba desde 2011. Era entonces un desconocido para el gran público. Llamó la atención su particular corte de pelo y su aspecto aniñado, estilo Harry Potter, a lo que se sumaron las dificultades que para algunos castellanohablantes presentaba pronunciar correctamente su apellido (Puchemon, Pujdemont…).

Considerado por algunos como un ‘hombre de paja’ de Artur Mas, nadie imaginaba lo lejos que llegaría, nadie pensó entonces que el alcalde nacido en 1962 en la localidad gerundense de Amer, acabaría volando por su cuenta – en sentido figurado pero, sobre todo, en stricto sensu – cuando un año y 10 meses después de ser elegido por Mas para sustituirlo como presidente de la Generalitat, salió de España a finales de octubre de 2017 vía Córcega, escondido en un coche, para acabar cogiendo un avión con destino a Bruselas. Una rocambolesca huida más propia de una película de aventuras de serie B que de un político del siglo XXI que, en vez de acudir a declarar ante la Audiencia Nacional por los presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación, tiró por la calle de en medio junto a otros cuatro consellers cesados.

Casado y con dos hijas, antes de aterrizar en política, Carles Puigdemont ejerció como periodista. De ahí, sin duda, sus golpes de efecto a los que nos tiene acostumbrados y su control mediático que incluyen vetos a los medios españoles no afines al soberanismo y constantes apariciones en medios extranjeros. Licenciado en Filología, fue el primer director de la Agencia Catalana de Noticias, dependiente de la Generalitat – algo así como la agencia Efe catalana -, y dirigió el periódico Catalonya Today, medio de comunicación en inglés. Su primer trabajo como periodista, sin embargo, fue en diario catalán El Punt.

Antes de convertirse en presidente de Cataluña, antes de autoproclamarse “president en el exilio” tras ser cesado junto al resto del ejecutivo por el Gobierno de Mariano Rajoy al amparo del artículo 155, Carles Puigdemont era uno de los políticos más activos en Twitter. Desde que está en Bruselas deshojando la margarita para decidir si vuelve o no a España, es el político español con más seguidores en dicha red social con más de 611.000 seguidores.

A través de su perfil en Twitter sabemos de sus andanzas, de lo que opina sobre el procés, sobre el “tripartito furioso del 155” como llama a PP, PSOE y Cs, sobre la Unión Europea y la falta de comprensión que ha tenido en los países del bloque el  independentismo catalán, la justicia española, los consellers encarcelados, y muchos otros temas de actualidad; pero seguimos sin saber qué hará el 21 de diciembre, si viajará a Cataluña para votar o lo hará por correo y si acudirá después de las elecciones a recoger su acta de diputado cuando se constituya el nuevo Parlament. Sólo ha sugerido que si es “elegido presidente de la Generalitat” correrá el riesgo de volver a pisar suelo español para asumir el cargo y ejercer el mandato de los ciudadanos. El riesgo al que se refiere es la detención que pesa sobre él en cuanto entre España, según él, por sus ideas; según la Fiscalía, por “violar” la Constitución.

Convertido en símbolo de la lucha por la independencia para muchos, lo cierto es que el cabeza de lista de Junts per Catalunya (JxCAT) – nueva modalidad de Junts pel Sí de los comicios del 2015 pero sin ERC – para las elecciones del 21 de diciembre, formaba parte del ala más independentista de la ya desaparecida Convergencia Democrática de Cataluña (CDC). Partido éste que junto a Unió Demócratica de Cataluña (UDC) gobernó durante más de 20 años – de 1980 a 2003 – la comunidad catalana bajo la fórmula de CiU; el mismo partido que dirigió Jordi Pujol, el mismo partido que pasó a manos de Artur Mas y que los casos de corrupción llevaron a sus dirigentes a disolver en 2016 para evitar ser embargados por la justicia, pasando a denominarse Partido Europeo Demócrata Catalán (PEdCAT).

No deben extrañar, por tanto, las encendidas declaraciones de Puigdemont una vez encumbrado en la presidencia del gobierno catalán y que se han sucedido bajo el manto del ‘procés’ durante este año 2017. Declaraciones que han ido subiendo de tono una vez declarada la independencia de Cataluña y, sobre todo, tras su fuga a finales de octubre.

Campaña a través del plasma

En una de las elecciones más trascendentales para el futuro de Cataluña, los ciudadanos asisten también a una campaña sin precedentes, con todo un expresidente y candidato a la Generalitat perseguido por la justicia que participa en los mítines a través de videoconferencia a cientos de kilómetros de Cataluña, y con otro cabeza de lista en prisión, como es el caso del líder de ERC, Oriol Junqueras.

Puigdemont, a través del plasma y, por supuesto desde su cuenta oficial de Twitter, habla de “violencia” del Estado “represor” cuando se dirige al Gobierno de Mariano Rajoy; anima a quienes están en la cárcel – el exvicepresidente Oriol Junqueras, el exconseller de Interior, Joaquim Forn, y los ‘Jordis’ – a aguantar mientras él interviene por videoconferencia en los actos de campaña de JxCAT, mientras hace turismo – se le ha fotografiado paseando por Bruselas, visitando Brujas… – y victimiza su situación de “exiliado”.

Siendo alcalde, Puigdemont presidió la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), la misma organización que apoyó la celebración del referéndum del 1 de octubre convocado por él ya como president de la Generalitat, así como las movilizaciones a favor de la autodeterminación o el viaje de más de 200 alcaldes soberanistas a Bruselas como muestra de apoyo al que consideran adalid del independentismo, instalado en Bruselas desde finales de octubre junto a otros cuatro exconsellers.

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En torno a 200 alcaldes independentistas viajaron a Bruselas para apoyar a Puigdemont y los cuatros exconsellers el 7 de noviembre. | Foto: Pascal Rossignol / Reuters

Puigdemont, que ha sido diputado del Parlament desde 2006, fue también director de la Casa de Cultura de Girona entre 2002 y 2004 y ha hecho sus pinitos como escritor con la publicación en 1994 del libro en catalán ‘Cata…què? Catalunya vista per la premsa internacional’, además de ser colaborador habitual de medios catalanes.

Su defensa de la lengua catalana viene de lejos, hasta el punto de que fue miembro de la Joventut Nacionalista de Catalunya, de la Crida a la Solidaritat en Defensa de la Llengua, la Cultura i la Nació Catalanes. Su defensa de una república catalana no es tampoco algo nuevo y quizá por eso Artur Mas pensó en él cuando buscó un sustituto que siguiera sus pasos hacia la independencia en el marco de lo que muchos ya califican como el gran delirio de los soberanistas catalanes.

Delirio o no, Puigdemont y los suyos sí han conseguido varias cosas: movilizar a los que, como ellos, están convencidos de que una República de Cataluña independiente es posible; pero también han sacado a la calle a esa otra parte de la población hasta hace poco silenciosa que quiere que Cataluña siga siendo una Comunidad Autónoma de España y que ha logrado casi un milagro al unir a PP, PSOE y Ciudadanos en torno a una misma causa, la defensa de la Constitución. Puigdemont y los suyos han dividido a la sociedad catalana, una fractura originada por la crisis institucional y política más grave de España desde que se restableció la democracia tras la muerte de Franco en 1975.

Un hito, sin duda, para quien se ha autoproclamado “president en el exilio” aunque para muchos sólo sea un candidato a la fuga.

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El país más tonto del mundo

Ignacio Vidal-Folch

Foto: Gonzalo Fuentes
Reuters

A falta de instrumentos de análisis muy pero que muy precisos, a falta de datos fiables de la máxima fiabilidad, no podemos estar seguros a ciencia cierta de cuál es el país más tonto del mundo, y de hecho hay una fuerte competencia entre varios para alzarse con ese discutible blasón. ¿Venezuela, que era un país de inmensa riqueza, pero votó como presidente a un militar golpista que lo ha llevado por el camino de perdición? ¿Eslovenia, o Croacia, que formando parte de un gran país en el sur europeo prefirieron librar unas cuantas guerras para convertirse en menudencias en el mapa? ¿O… España?

A quienes sostienen que el país más tonto es España, las noticias de ayer les brindaron un nuevo argumento: trascendió que un cuerpo de seguridad del Estado -los Mossos d’Esquadra- ha estado trabajando con diligencia en sabotear los intentos de espionaje de otro cuerpo de Seguridad del Estado -la Guardia Civil- a unos presuntos delincuentes de cuello blanco. Es decir, que unos funcionarios se han dedicado a combatir las iniciativas de otros funcionarios, a desactivarlas, a hacer estéril su trabajo. Hombre, esto es muy tonto, porque al final el que paga a mossos y guardias es el mismo: el contribuyente.

Nos encontramos aquí con la actualización, en clave de vodevil, del personaje de Penélope: la esposa de Ulises que destejía durante la noche lo que había estado tejiendo durante el día, y esto durante veinte años, hasta que por fin volvió el marido de la guerra de Troya poniendo fin a tan absurda y nula actividad que sólo perseguía un objetivo: que fuese pasando el tiempo.

Pero también nos recuerda a la figura del demente que anda por la calle dándose bofetadas en su propia mejilla.

El despilfarro increíble de un Estado que financia, en primer lugar, a unos organismos e instituciones -la Generalitat- que no invierten todo su tiempo y parte de su presupuesto en mejorar la vida de los ciudadanos de ese Estado sino en destruirlo; y luego poner a la Guardia Civil a vigilar esas instituciones; y luego encima financia a los mossos para que hagan inútil esa vigilancia ¿no es pagar tres veces por la misma tontería, con resultado cero?

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