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Las tetas de Marisol

José Antonio Montano

Foto: RRSS
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Ha cerrado ‘Interviú’ y han vuelto las tetas de Marisol. Al verla en la portada le he dicho: “¿Qué hace una chica tan limpia como tú en un país tan turbio como este?”. Sí, era limpieza, turbadora limpieza, lo que percibí aquel septiembre de 1976.

Yo tenía diez años. Había ido al quiosco a comprar el ‘Don Miki’, como todas las semanas, y allí estaban. La sorpresa fue considerable. Sus películas de niña prodigio solo me habían gustado en la primera infancia, por “Corre, corre, caballito”, pero sentíamos cercana a Marisol no ya por ser malagueña, sino porque su abuela vivía en mi barrio de entonces. A veces corría el rumor de que estaba de visita, pero yo nunca la llegué a ver. Que apareciera allí de pronto, tan bella, con aquel desnudo tan turbador y tan limpio, parecía increíble. Y empleo este adjetivo manoseado a propósito: aquello se salía de la realidad. Pero también se iba imponiendo lo que era verdaderamente: que la realidad daba más juego de lo que nos habíamos creído.

El hecho de que aquel primer desnudo fuese de una mujer que habíamos visto antes vestida, a la que conocíamos incluso desde que era niña, le daba morbo pero sobre todo naturalidad. Y sí, se aceptaba con naturalidad. Había comentarios reprobatorios de algunas mujeres, de las madres; pero eran más bien suaves y con un fondo, me atrevería a decir, de regocijo: insertado en la escalada del “hasta dónde estamos llegando”. Había esa ligera reprobación, pero también curiosidad, asombro.

Visto desde ahora, alcancé a asistir a un momento intermedio en el camino de la liberación de las mujeres españolas. 1975 había sido el Año Internacional de la Mujer, y recuerdo en especial los chistes (por ejemplo, de Pepe da Rosa). Pero aquella guasa de resistencia masculina era a la vez de rendición; o sea, de un comienzo de aceptación.

Cuando yo era niño era todavía raro ver a una mujer fumando o conduciendo. Y las mujeres de la generación de mi abuela (que era de pueblo) llevaban el pelo recogido en un coco. Las que fumaban y conducían y se ponían bikini (o se desataban botones de la blusa para mostrar el canalillo) abrían brecha. Las otras mujeres les decían, entre la censura y la celebración: “Mira qué moderna”. Poco a poco se iba contagiando el júbilo de la libertad. Las pioneras, en verdad, eran admiradas.

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¿Por qué son tan criticados los transportes solo para mujeres?

María Hernández

Foto: Sam F
Unsplash

Blablacar, la aplicación más popular para compartir viajes en coche, ofrece desde el año 2012 la opción “solo mujeres” que permite compartir coche en el que no viajen o conduzcan hombres. Aunque esta opción lleva años disponible, en los últimos días ha generado una gran polémica en las redes sociales.

Lo que se lanzó como una opción para promover la seguridad y la tranquilidad de las mujeres que no se sientan cómodas viajando con hombres desconocidos, ha acabado siendo el foco de una discusión entre quienes lo consideran necesario y quienes aún no comprenden la importancia de este tipo de medidas.

El miedo a vivir situaciones incómodas, que han sido denunciadas en numerosas ocasiones por usuarias de Blablacar, como que un hombre les proponga sexo en pleno viaje, que intente ligar con ella durante horas o incluso que la acose sexualmente, lleva a muchas mujeres a elegir esta opción, especialmente en el primer viaje elegido a través de sus servicios.

Sin embargo, hay quien todavía es capaz de entender que este tipo de situaciones ocurren y que, mientras algunos hombres no dejen de protagonizar estas escenas de acoso, iniciativas como las de Blablacar siguen siendo necesarias.

Muestra de ello son los numerosos tuits de hombres que han calificado esta opción de “absurda” e “innecesaria”, incluso de discriminatoria, y hay hasta quien defiende que debería estar también disponible para hombres. Tampoco han faltado los que han aprovechado esta oportunidad para basar sus críticas en argumentos racistas como que Blablacar debería incluir la opción de no aceptar a inmigrantes en los viajes.

Esta polémica demuestra que todavía queda mucho por hacer para acabar con el acoso sexual, pues todavía quedan hombres, y también mujeres, que no han comprendido su relevancia, pero afortunadamente hay mucha gente que ha utilizado este debate para recordar que las violaciones y el acoso sexual ocurren, por desgracia demasiado a menudo, y que ofrecer medidas de seguridad para las mujeres, aunque no sean la solución al problema, no está de más.

Otras iniciativas similares

Blablacar no es la única empresa que ha optado por ofrecer más seguridad a las mujeres. Las ciudades de Bilbao y Terrassa anunciaron a principios de febrero que, para evitar las agresiones sexuales en el transporte público, crearán trayectos específicos para mujeres en los autobuses nocturnos. El proyecto quiere permitir que las mujeres puedan bajar de los autobuses fuera de las paradas regulares y limitar, de esta manera, sus desplazamientos en solitario durante la noche.

Otra medida que ha sido duramente criticada es la de las plazas de aparcamiento para mujeres. Varios parkings de Europa y algunos de España cuentan con plazas reservadas especialmente para mujeres que se encuentran más cerca de la salida y del puesto de seguridad.

Los defensores de esta medida aseguran que está pensada para que las mujeres no tengan que atravesar el aparcamiento a solas y de noche, y se sientan seguras por estar cerca de los vigilantes de seguridad.

Sin embargo, sus detractores consideran que es una ofensa a la mujer porque insinúa que aparcan peor y necesitan un espacio diferente para hacerlo. Muchos de quienes las critican apuntan que en muchas ocasiones están señalizadas en rosa o con un mayor espacio que el resto de plazas, lo que consideran discriminatorio, y dejan a un lado los motivos más profundos que motivan a crear estos espacios seguros.

La violencia sexual en Europa

Estas medidas que tanta polémica han generado no han sido creadas por capricho de las empresas, y los datos lo atestiguan. Alrededor de 215.000 personas fueron víctimas de este tipo de delitos en 2015, de las cuales el 90% fueron mujeres. De todos estos ataques, un tercio fueron violaciones, es decir, unos 80.000 casos, según los últimos datos de Eurostat sobre los delitos sexuales.

El informe demuestra que más de 9 de cada 10 víctimas de violaciones y más de 8 de cada 10 víctimas de agresión sexual fueron niñas y mujeres, y un 99% de los detenidos por estos casos fueron hombres.

En España, esta situación es especialmente preocupante. Ocupa el sexto puesto en la lista de países europeos con más delitos sexuales, con 1.229 violaciones en el año 2015 y casi 10.000 casos de violencia sexual. En cuanto a los detenidos por estos casos, solo 60 mujeres están en la cárcel por este tipo de violencia frente a 3.145 hombres.

Estos datos, igual que los comentarios en las redes sociales, demuestran que el número de delitos sexuales y la presencia del acoso sexual en la sociedad es aún muy elevada y que, hasta que exista la solución perfecta a este problema, es necesario crear medidas que, al menos, intenten acabar con los delitos sexuales.

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Sin nosotras el mundo no funciona

Lidia Ramírez

Foto: The Objective

Ya comienza a ponerse en marcha la maquinaria del movimiento feminista que se prepara para “desbordar” Madrid el próximo 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora, para cuando se ha convocado una huelga general de 24 horas con la que se pretende “para el mundo” para gritar que ‘sin nosotras el mundo no funciona’.

Hoy, delante de las puertas del Ministerio de Empleo y Seguridad Social se ha leído el manifiesto de huelga en el que la Secretaria de la Mujer de la Confederación General del Trabajo (CGT) , Paula Ruiz, ha gritado bien alto: “No pueden continuar las violencias machistas y del mercado que nos tratan como objetos, posesiones del mercado, de los hombres que nos violan, acosan, maltratan y asesinan, que enferman e incapacitan a las mujeres para vivir”.

En lo que llevamos de año seis mujeres han sido asesinadas por hombres. 

Sin nosotras el mundo no funciona

De esta forma, los organizadores llaman a todas las mujeres a unirse a la jornada de paros que pretende ser no solamente laboral sino también de consumo, de estudio y de cuidados. “Hacemos un llamamiento a toda la sociedad para que la secunde y participe en cuantas movilizaciones y acciones se lleven a cabo”.

La huelga feminista irá más allá de una huelga general clásica. Se basará en cuatro ejes: el consumo, los cuidados, la educación y la situación laboral de las mujeres. “Denunciamos la mercantilización que nos explota y esclaviza. Denunciamos que nos dificulten el acceso al empleo. No queremos mas empleos precarios, temporales, jornadas parciales y horarios incompatibles con el trabajo de cuidados que se nos impone”, apunta la Secretaria de la Mujer de la CGT.

Y es que según se puede observar en la última estadística difundida por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, de las 3.476.528. personas registradas en el Instituto Nacional de Empleo, más de 2.000.000 son mujeres. 

En esta ocasión, los organizadores no llaman a los hombres a participar en los paros, aunque sí piden que hagan “todo lo posible” por ayudar y apoyar a las mujeres de su entorno para que puedan hacer huelga dejando el protagonismo en ellas. Juanjo Compairé, miembro de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE) apuesta por “quedarse en un segundo plano, no participar en la huelga feminista y atender a los cuidados que las mujeres generalmente realizan”.

“Sin nosotras no hay ni producción ni reproducción. Queremos parar para parar el mundo. Como decía Louise Michel en la Comuna de París: “Las mujeres no se preguntaban si una cosa era posible, sino si era útil, y entonces lograban llevarla a cabo. Huelga para vivir, huelga para cuidarnos. Únete a la lucha que somos muchas”, concluye el manifiesto leído por Paula Ruiz.

Por último, desde CGT aseguran que hacer huelga es un derecho y, como tal, la empresa no puede imponer ningún tipo de sanción a las trabajadoras. “Bajo ninguna circunstancia el hecho de secundar una huelga puede ser causa de despido porque, de hecho, podría ser calificado como nulo”. Sin embargo,  si decides unirte a ella, la empresa te descontará el importe íntegro de las horas no trabajadas. La cifra incluye las partes proporcionales correspondientes al salario base y a los complementos salariales, así como las correspondientes a las pagas extraordinarias.

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La paradoja del activismo

Manuel Arias Maldonado

Foto: Ballesteros
EFE

Durante los últimos meses, el feminismo occidental se ha convertido en protagonista indiscutible de la vida pública: no hay día que pase sin que sus reivindicaciones sean apasionadamente discutidas en medios y redes. Su impacto es, o parece estar siendo, sobresaliente. Pero si dejamos ahora a un lado el debate sobre el contenido de esas reivindicaciones y nos fijamos en la estrategia mediante la cual se presentan al público, toparemos con una de las paradojas que aquejan a cualquier activismo mínimamente exitoso.

El asunto es sencillo: las condiciones en que se desarrolla el debate público obliga a cualquier movimiento social a presentar sus argumentos de la manera más ruidosa e hiperbólica posible, contando a su vez el mayor número de participantes que pueda convocar, dando con ello preeminencia a las versiones más radicales de sus planteamientos. Si optase en cambio por las buenas maneras y la discreción comunicativa, el activista no aparecería en los medios de comunicación ni se haría con un espacio suficiente en las redes sociales: pasaría desapercibido. Sería deseable que las cosas fuesen de otra manera y la calidad de los argumentos bastase para su ordenada evaluación pública en un marco democrático. Pero no es el caso ni, por razones que no vienen al caso, lo será jamás: quien no grita, no existe. Dicho en sentido figurado y aunque gritar no sea, ni mucho menos, lo único que uno haga.

Por eso, la gala de los Premios Goya se llenó de abanicos que demandaban “más mujeres” sin que estuviera del todo claro a quién se dirigía esa demanda o dónde debe materializarse exactamente. También por eso, Irene Montero ha defendido el empleo de la palabra “portavoza” como alternativa al sexista “portavoz”, sin que se haya levantado todavía nadie para exigir con arreglo al mismo razonamiento léxico que -un suponer- el gimnasta de sexo masculino pase a denominarse “gimnasto”. Esa misma lógica maximalista es la que ha convertido en culpables sin juicio previo a algunos hombres, presuntos acosadores que han dado sin querer nueva vida al viejo refrán castellano que habla de los justos que pagan por los pecadores.

Resulta de aquí un debate distorsionado, de alto contenido emocional, que gira en torno a las ideas más extremistas y menos razonables a ambos lados de la trinchera. Aquí también concurren razones estratégicas: se diría que solo el radicalismo reivindicativo conduce al reformismo político, pues solo quien pide lo más consigue lo menos. O sea: si pides dos, te dan uno; si pides 20, quizá te den 10. Esta regla se aplica a cualquier movimiento social y no solamente a los que nos gustan, pues también quien alerta contra la islamización de la cultura europea o el fin demográfico del hombre blanco está forzando el pie retórico. Lo dicho: quien no grita, no existe.

Continúa leyendo: #NosotrasParamos, la huelga feminista que paraliza el mundo

#NosotrasParamos, la huelga feminista que paraliza el mundo

Redacción TO

Foto: Daniel Ochoa de Olza
AP

El 8 de marzo habrá una huelga feminista en países de todo el mundo con motivo del Día Internacional de la Mujer, y la plataforma que se encarga de organizala ha conseguido que, un mes antes, la iniciativa se vuelva viral bajo el hashtag #NosotrasParamos.

La plataforma ha elegido el 8 de febrero para empezar a inundar las redes sociales con este movimiento y explicar con antelación cómo se va a organizar en los diferentes países que participan.

Esto ni empieza ni acaba el 8 de marzo. El proceso empieza mucho antes del día de la huelga, haciendo reuniones, construyendo propuestas, tejiendo redes, poniendo en marcha procesos de contagio…”, explica la plataforma.

Más allá de la mujer trabajadora

El objetivo de esta huelga es ir “más allá de lo que se identifica como paro laboral porque la participación de las mujeres es nuclear en todas las esferas de la vida, y la huelga tiene que alcanzar también otros trabajos y espacio”.

Por tanto, la plataforma anima a sumarse no solo a las mujeres trabajadoras, sino también a estudiantes o amas de casa para que el 8 de marzo dejen de trabajar, de realizar las labores del hogar, de acudir a sus centros de estudio e incluso de consumir. Con esto quieren demostrar que la sociedad no podría funcionar sin las mujeres. “Sin nosotras no se produce, sin nosotras no se reproduce”, dice la plataforma Este paro internacional quiere mostrar la necesidad de luchar “contra la violencias machistas, por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida”.

“Queremos ocupar el espacio público, reapropiarnos de la decisión sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, reafirmar la fuerza política de las mujeres, lesbianas y trans y preservar el planeta en el que vivimos”, afirma la plataforma.

La huelga en España

La huelga tendrá seguimiento en países de todo el mundo a lo largo de todo el día. En España, como en Suecia y en Austria, el paro ha sido convocado a las 16:00 horas del 8 de marzo.

Uno de los principales promotores de este paro en el país es el Partido Comunista, que asegura que “no es una huelga laboral al uso” y que es necesaria para lograr la igualdad en todos los ámbitos de la sociedad.

En diferentes ciudades de todo el país se han celebrado asambleas para organizar el paro en los distintos lugares de España, y el 10 de febrero se celebrará en Madrid el evento “Hacia la huelga” para ultimar los preparativos. Además, han comenzado ya los eventos y concentraciones previos a la gran huelga del día 8 de marzo.

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