El Subjetivo
Antipsiquiatría
EMILIO MORENATTI / AP
10.01.2017 -        Dice entonces que ha recibido una visita por parte de unos extraterrestres.

–        Así es.

–        ¿Se comunicaron con usted?

–        Sí. Me anunciaron el próximo fin del mundo.

–        Y ¿estaba sólo cuando ocurrió eso?

–        Perdone que le interrumpa, doctor. ¿Le puedo hacer un par de preguntas?

–        Por supuesto.

–        ¿Usted es creyente?

–        Sí.

–        Y ¿qué religión profesa? Si no le importa que se lo pregunte.

–        Yo soy católico.

–        Es decir, que usted cree que existe un Dios, que fue concebido en la tierra por una mujer virgen, que resucitó y se transmuta, gracias a un rito, en pedazos de pan ácimo.

–        Sí, es lo que creo.

–        ¿Y usted es quien va a juzgar si yo estoy loco y si merezco estar encerrado en una institución?

Esta historia, que creo que es apócrifa, ejemplifica el modo de pensar de Thomas Szasz. Suyas son estas palabras: “Si hablas con Dios, estás rezando. Si Dios habla contigo, eres esquizofrénico. Si los muertos hablan contigo, eres un espiritualista. Si hablas con los muertos, eres esquizofrénico”.

Este psiquiatra hizo una crítica demoledora de la su propia disciplina, y lanzó un bombazo con su libro El mito de la enfermedad mental. Ese sintagma es a su juicio una mala metáfora. Y una mala metáfora es lo más peligroso que puede haber en política (espacio vital, clase obrera, destino nacional…). Como toda idea liberadora, la de Szasz conlleva su propia condena. Tratar los comportamientos como enfermedades exime a los pacientes de su carga moral, mientras que la posición de Szasz les reconoce toda su libertad, pero también toda su responsabilidad.

Con efectos del primer día de este año, Dinamarca deja de considerar la transexualidad como una enfermedad mental. Ha llegado la hora de la responsabilidad moral.