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El manto de la ley

José Carlos Rodríguez

La justicia, cadenciosa e inexorable, enfrenta a Artur Mas y dos consejeras de la Generalidad de Cataluña ante el conflicto que tienen sus acciones con la ley. La Fiscalía de Cataluña entiende que han incurrido en los delitos de prevaricación y desobediencia grave; es decir: dictar resoluciones injustas a sabiendas y actuar en contra de las decisiones legales de la autoridad, cuando convocaron la consulta de secesión del 9N. Los delincuentes han hecho mención tantas veces a la dignidad de sus acciones y el orgullo con que las realizaban que resultaría chocante que no aceptasen con el mismo orgullo una sentencia condenatoria.

Esta situación debe de satisfacer al gobierno, que responde al desafío secesionista apelando a la ley como su último valladar. Esto es un grave error, por varios motivos. El primero es que la concepción de la ley que ha prevalecido es positivista y muy arbitraria, y se le concede legitimidad sólo por el origen de la misma, que ha de ser democrático. La democracia, entendida como fuerza bruta de la mayoría, lo legitima todo. La ley, así entendida, podía haberse cambiado con un gobierno nacional-podemita presidido por Sánchez a fuer de referéndum, esa democracia pura y rápida tan de Franco y de Podemos.

Pero es que el desafío es mayor, porque niega el demos español. No es ya que la ley sea un castillo de arena, sino que se erige sobre una fuente, España, a la que se le niega su validez histórica, e incluso su propio nombre. Se refieren a ella como ‘Estado’, como si fuera una construcción, un acuerdo político que se pudiera deshacer en cualquier momento.

Ante el secesionismo la respuesta no puede ser, en última instancia, el manto de la ley. Hay que dejar ver lo que cubre ese manto: que el último ratio de la ley positiva es la violencia; así es el Estado. Y que no hay más soberano que el pueblo español.

La cultura española, un referente de la televisión británica

Leticia Martínez

Foto: Vincent West
Reuters

España fue allá por los años 60 y 70 escenario de múltiples rodajes internacionales, ahora nuestro país ha conseguido volver a retomar esa popularidad en la televisión. Las grandes producciones de Hollywood como aquellas películas del spaghetti western  que se rodaron en el desierto de Tabernas, Almería han dado paso a series, programas y realities, que demuestran la versatilidad de nuestro país. La televisión británica es un ejemplo de ello. La gastronomía, cultura y también la fiesta, para qué nos vamos a engañar, de ciudades como Palma de Mallorca, Santander, Magaluf o Sevilla se dan citan cada semana en la programación televisiva de Reino Unido y como siempre está bien mirarnos a través de los ojos de los demás, aquí están algunos de las series y realities que tienen nuestro país como telón de fondo.

1. Trip to Spain

La serie, dirigida por Michael Winterbottom, sigue a dos hombres maduros, Steve Coogan y Rob Brydon, a través de su viaje por España. En él, los dos cómicos británicos pasarán por una crisis existencial diseñada para hacer reír e incomodar a partes iguales. Lo singular de esta serie es que Coogan y Byron se recorrerán de norte a sur la Península pasando por los mejores restaurantes del país como el Txoko Getaria en Vizcaya, el Etxebarri, con estrella Michelín, en Guipuzkoa, La Casa del Doncel en Sigüenza o El Refectorium en Málaga. Las conversaciones entre ambos sobre la vida, la muerte o el amor tienen también como escenarios inmejorables las cuevas de Altamira en Santander, los viñedos de La Rioja o los molinos de Castilla La Mancha. La literatura tampoco se deja de lado, pues Winterbottom sigue los pasos de Don Quijote y Sancho Panza por la Mancha, cuya historia bien podría ajustarse a la de los personajes de la serie, y la obra del poeta Laurie Lee, quien luchó en el bando republicano durante la Guerra Civil Española.

2.Benidorm

Esta comedia británica, una de las más longevas y con mayor éxito de Reino Unido, lleva emitiéndose desde 2007. Hasta ahora, la serie cuenta con nueve temporadas, todas ellas rodadas en un hotel de Benidorm. El programa cuenta la historia de la familia Garvey, en la que se entremezclan con otros pintorescos personajes , incluidos el personal del hotel. Es como si todos los vecinos de Aquí no hay quien viva decidieran pasar unas vacaciones en Reino Unido. Durante los 45 minutos que dura cada episodio, los personajes intercalan nuestra cultura con la suya, para dar lugar a un sinfín de estereotipos tanto españoles como británicos.

3. The Night Manager

Basada en una novela de John Le Carré, The Night Manager, es una mini serie de espías rodada en los increíbles paisajes de Mallorca. En general, la serie muestra los lujos de la isla, hoteles de cinco estrellas, restaurantes al lado del mar, yates y calas de azul turquesa. Palma, la capital, también parece ser uno de los lugares predilectos del director, pues muchos planos rodados en la ciudad representan el Cairo, Turquía e incluso Madrid. La serie es muy recomendable para aquellos que se sientan especialmente atraídos por el suspense y las novelas de espías con desenlaces inesperados.


4. Ibiza Weekender

Los realities están más que asentados en la televisión española, y Reino Unido no se queda atrás. Este reality sigue a adolescentes de entre 18 y 24 años en sus primeras vacaciones sin padres. Los chavales se alojan en un hotel de Magaluf, Ibiza, en el que los representantes del hotel les proporcionan las vacaciones más locas. El programa lleva en antena seis años y se puede ver de todo, igual que en Geordie Shore.

5. A place in the Sun: Home or Away?

Pero no todo se reduce a fiestas y gastronomía, también hay programación para aquellos ingleses que quieran invertir en una residencia permanente en España. Por ejemplo, si una pareja desea dejar la lluviosa Inglaterra para pasar los 365 días del año al sol, los presentadores intentan convencerlos primero de que en Inglaterra también pueden de conseguir algo parecido para más tarde volar hasta España, casi siempre a Murcia o Almería, y enseñarles unas tres o cuatro posibles residencias. La pareja primero decide si realmente quiere mudarse a España o quedarse en Inglaterra y luego hacen una oferta sobre la casa de sus sueños.

6. Sun, Sex and Suspicious Parents

Con el mismo formato que Ibiza Weekender, las cámaras siguen a un grupo de adolescentes que creen estar de vacaciones sin sus padres en la costa española. Sin embargo, lo que no saben es que sus padres también han viajado hasta aquí y que están vigilando todos y cada uno de sus pasos. Los chicos después de borracheras y gamberradas varias, acaban por encontrarse a sus padres cuando menos se lo esperan…y con las consecuencias que eso conlleva, claro.

Es la soberanía

Iñaki Ellakuría

Foto: Paul White
AP Foto

La conferencia del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, el lunes pasado en Madrid, puro teatrillo para certificar la defunción de la “operación diálogo”, sirvió para alertar a los últimos despistados en la villa y corte de que la cuestión catalana, dulce eufemismo, no se soluciona con cuatro parches jurídicos y una lluvia de millones para infraestructuras y otros menesteres.

En el proceso independentista confluyen diferentes factores, como el deshilachamiento de las costuras constitucionales, la chapuza coral del Estatut, el adoctrinamiento en el “España nos roba”, el desprecio de ciertas élites mesetarias a la pluralidad del país o las llamas de un nacionalismo reaccionario que en Catalunya, como en Francia, Reino Unido y EE.UU., la crisis de la democracia liberal ha avivado, que lo convierten en un enredo que se aventura dañino para todas las partes en liza.

A pesar de que Puigdemont ha comunicado al Govern que quiere tener cerrada la fecha y la pregunta del referéndum antes del 15 de junio, amplios sectores del nacionalismo catalán ya han asumido que no gozan hoy del respaldo de una mayoría social ni del apoyo internacional para una ruptura unilateral. Y apuntan, como en 2014 con el referéndum, a la soberanía nacional con un relato difícil de rebatir en tiempos populistas: la voz de las urnas prevalece sobre cualquier ley.

Votar aunque el resultado sea adverso y la consulta no tenga carácter vinculante para carcomer uno de los pilares de la arquitectura constitucional, a la espera de tiempos y sondeos mejores. Esa sería la gran victoria nacionalista y esa es la verdadera “guerra democrática”, en palabras del prejubilado Homs, que plantea el independentismo. Primero, como vienen advirtiendo en discretos foros destacados independentistas, es “inevitable” que el próximo otoño se registre una colisión institucional sin precedentes que sirva de catarsis y abra un “nuevo escenario”. Algo tiene que pasar para poder sentarse a negociar, avisan, sin explicar exactamente la forma y alcance del anunciado acontecimiento. Improvisación de alto riesgo.

Una estrategia de mayor confrontación, en cambio, es por la que se decanta el flanco duro del Gobierno catalán, comandado por Artur Mas entre bambalinas. Con tres pasos en el calendario: aprobar a través del Parlament la convocatoria del referéndum como acto de presión; segundo y tras la anulación de la consulta, validar por la vía rápida y sin debate una ley de Transitoriedad con aromas de autoritarismo turco; tercero, darse un año de margen para ir aprobando leyes y medidas que pongan las bases del “nuevo Estado” –respondiendo a las inhabilitaciones con agitación callejera- y proclamar en otoño de 2018 el “catexit”.

Alertados están pues los partidos constitucionalistas, que deben decidir con premura si permanecen en el engañoso confort de la habitación del miedo, a la espera de una solución mágica, o aparcan el tacticismo de regate corto y las inquinas personales para abrir el proceso constituyente de la España del siglo XXI.

Renacido y moldeado al vacío

Jesús Nieto Jurado

Foto: CRISTINA QUICLER
AFP PHOTO/ FILES

Pedro es los sueños de los militantes que por fin tocaron pelo. Es el sueño de una poetisa desencantada de Podemos que se huele el tufillo a Stalin. Pedro pudo ser camisa blanca, pero lleva una chaqueta viajera, como el baúl de la Piquer: con los olores de cada nación de su “nación de naciones” impregnado en el sobaquillo macho. El jueves, los suyos, Lastra y esos podemitas sin cocer que le hacen las inmaculadas fontanerías, revelaron lo que van a presentar al 39 Congreso Federal: una torrija constitucional como un demonio.

Era Pedro contra el aparato, y bien sabíamos que el ‘pedrismo’ era esa colcha zurcida entre el desencanto y los que quisieron ver más allá del desmochado ‘Partido Único’ en Andalucía: en España. Del ideario de Sánchez qué vamos a decir que no sea sino recuerdo del vacío, camaleonismo de situación, y hasta las cabezonadas machaconas de su pareja Begoña; rotunda por vasca y compañera: ‘SÍ es SÍ’, ‘NO es NO’, e ‘Izquierda es Izquierda’ porque Susana era Íbex, parqué, salón y moqueta. Silogismo perfecto en estos tiempos.

Pedro volverá a tener el honor del humo doctrinal en Ferraz, que es algo que ya hizo Zapatero cuando fue amasando España de una forma que no la conoció ni su madre: como un anuncio de compresas donde fueron creciendo estos lodos que hoy son barros y que serán, Dios nos libre, artículo 155.

El mensaje de este niño bien de Madrid está claro. Acercar el partido a la militancia y desalojar de Ferraz las baronías y las élites. Aunque creer en la juventud de Sánchez es pitorrearse de Suresnes y de esa generación de los que tuvieron que dejar su patria y sus principios hace ya unos decenios.

Pedro Sánchez es un compendio de virtudes que van de la buena presencia a no decir nada a voz en grito. Demasiado ‘fisno’ para el populismo, aunque ya le llegará el momento de nuevo.

En Andalucía hay quien el mismo día simultaneó bolo de Podemos y de Pdr. Con casi ochenta primaveras y renacido al ‘pedrismo’.

Los peligrosos mitos sobre las vacunas que ponen en riesgo la salud de todos

Jorge Raya Pons

Foto: Bryan Snyder
Reuters

En Italia se han encontrado con un problema: en menos de cinco meses han registrado 2.935 casos de sarampión y la causa de fondo parece llamativa. El 89% de ellos no fue vacunado y todo responde a un movimiento antivacuna cada vez más ruidoso, extendido e influyente. El gobierno decidió atajar la crisis adoptando un decreto por el que impone la vacunación obligatoria de los niños menores de seis años si quieren ser escolarizados. A edades superiores, podrán hacerlo siempre que estén dispuestos a pagar multas de hasta 7.500 euros.

“Con esta decisión enviamos un mensaje fuerte a la población”, advirtió la ministra de Salud, Beatrice Lorenzin, que se encontró con la oposición del Movimiento Cinco Estrellas, que insinuó que su decisión no responde tanto a argumentos sanitarios como a intereses de la industria farmacéutica.

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Beatrice Lorenzin, ministra de Sanidad italiana. | Foto: Remo Casilli/Reuters

En 2015 se diagnosticaron 250 casos de sarampión en Italia; el año pasado fueron 840. El aumento ha sido del 1.174% en año y medio. El 48% de los casos de sarampión en la Unión Europea se produce en Italia y Rumanía, según la Organización Mundial de Salud (OMS). “Y aquí el sarampión es que te salgan granitos y mucho picor, pero en África causa la muerte a 150.000 niños cada año”, recuerda José Antonio Forcada, coordinador del Grupo de Trabajo en Vacunaciones del Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana (CECOVA) y miembro de la Asociación Española de Vacunología (AEV).

Porque la pregunta que nos hacemos al ver unas cifras tan altas en un país tan similar, tan cercano como España, consiste en si esto podría ocurrirnos a nosotros, en si estamos en una condición de vulnerabilidad equiparable a Italia. Forcada, tajantemente, responde que no. “Nadie en su sano juicio se ha atrevido a abrir un debate sobre si sería necesario poner las vacunas obligatorias o no”, dice el experto. “En España estamos trabajando con una cobertura en los dos primeros años superiores al 95%, somos una excepción en el mundo. Yo creo que tiene mucho que ver con que los padres creen que son obligatorias”. Y claro, bromea Forcada, “nosotros tenemos una cultura en la que basta con que nos digan una cosa para hacer la contraria”.

Una familia de Olot denunció a una asociación antivacuna por aconsejar que su hijo, que murió de difteria, no se inmunizara

Este escenario de tasas de cobertura tan altas garantiza lo que en términos médicos se conoce como inmunidad de grupo: cuantas más personas estén vacunadas, más difícil será la circulación de estos microorganismos. Sin embargo, siempre existen casos aislados.

El 27 junio de 2015, en la localidad gerundense de Olot, un niño de seis años murió por difteria después de un mes hospitalizado. Los padres no lo habían vacunado y denunciaron a la asociación que les recomendó no hacerlo. Después de la muerte del niño, las autoridades descubrieron que otros 47 chicos del colegio permanecían vulnerables al no estar inmunizados a la bacteria que provoca esta enfermedad grave, que afecta a las funciones respiratorias, cardíacas y renales del cuerpo. “Es muy triste que en un país donde nadie tiene problemas para acceder a la vacunación se produzca un caso como este”, declaró el entonces conseller de Sanidad, Boi Ruiz.

También en Estados Unidos, en diciembre de 2014, un brote de sarampión en el parque temático de Disneyland, California, se extendió por todo el país y provocó 102 casos de infección en 14 estados. La circunstancia despertó la alerta sobre una enfermedad que las autoridades sanitarias creían erradicada; los niños afectados no habían sido vacunados y se volvió a poner el foco sobre la influencia de los lobbies antivacuna, tan influyentes en el país, que se han alimentado de una infinidad de mitos para crecer como la espuma.

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La gran arma de los movimientos antivacuna reside en su capacidad para sacar a relucir los casos en que se han producido reacciones adversas, que son excepcionales. | Foto: Pascal Lauener/Reuters

“En España hay grupos antivacuna que piensan que es mejor que un niño pase una enfermedad a que lo vacunes”, explica Forcada. “Es gente que actúa de buena fe, siguiendo sus creencias, por tu naturismo. Pero luego está quien se aprovecha de las circunstancias, quien busca a las personas que han tenido alguna reacción para tener notoriedad, para ganar dinero, para vender libros”.

Forcada cree que estos movimientos exprimen los casos residuales para convencer a los sectores más escépticos: “Es verdad que a veces la noticia no es que el perro haya mordido a un hombre, sino que el hombre haya mordido al perro. Si de 200.000 niños vacunados hay cuatro que tienen una reacción adversa, no vemos que hay casi 200.000 a los que estamos librando de una enfermedad que puede matarles”.

“Si se dejara de vacunar, podrían rebrotar enfermedades y tener consecuencias muy graves”

Con todo, aboga por mantener el régimen actual, ahora que la información funciona, que no existen grandes campañas y se confía en el trabajo de concienciación diaria de los sanitarios, que explican a los padres la importancia de vacunarse y prevenir causas mayores. En cuanto a los antivacunas, cree que la clave consiste en ignorarlos: “Una lucha encarnizada contra ellos sería amplificar el ruido”.

Las vacunas, recuerda, han permitido que enfermedades como la polio, que hace medio siglo persistía en España provocando muertes y parálisis, hayan desaparecido. Esta enfermedad permanece únicamente en Nigeria, Pakistán y Afganistán. Por este y otros motivos, incide en la importancia de vacunar contra enfermedades como la meningitis C, la tos ferina o la difteria. “Si se dejara de vacunar”, concluye, “cualquiera de estas enfermedades podría rebrotar y tener consecuencias muy graves”.

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