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Coartada

José María Albert de Paco

El nombre del insigne escritor solía aflorar en los discursos de los políticos de su presunto bando, como paradigma de la Cataluña que abrazaba el mestizaje. Con todo, la posibilidad de que le vincularan al llamado españolismo le llevaba a afirmarse en un lugar inconcluso entre el mundo y el mundillo o, si se quiere, entre la sombra y la caverna. “Y usted, don Evaristo, ¿por qué no suscribe ese manifiesto en favor de la lengua común?”. “Porque el hecho de que haya rehuido un nacionalismo no significa que deba abrazar el nacionalismo contrario, que es, sin duda, igual de intransigente o incluso más que el que denuncia ese texto”. Y así, situando en prodigiosa igualdad a belicosos y perplejos, fue sobrenadando años y tertulias, y a esa misma ficción se mantuvo aferrado hasta que, llegado el tiempo del encono, le acuciaron los murmullos, cada día más estrepitosos, acerca de su indefinición.

Sea como fuera, en los días en que secesionismo arrinconó al Estado con un simulacro de referéndum cuyo solo propósito (reconocido luego por los promotores) fue presentar a España como un Estado autocrático, el escritor fue de nuevo requerido por la prensa, ávida de prosa oracular. Como en él era costumbre, tomó la percha y se lanzó a caminar sobre la cuerda, ahora un dime, ahora un direte, un ojo puesto en el infinito y el otro en la red que había de envolverle si sufría un traspié. Su equilibrismo, no obstante, resultó incomprensible de puro virtuoso, y al punto arreció el desasosiego de quienes seguían confiando en su fino discernir.

No le quedaba otra salida que pronunciarse abiertamente y, en consecuencia, de forma inexorable, dejar de ser el literato transversal, el mandarín que tan grato, afable y encantador resultaba a sus lectores e incluso a quienes jamás le habían leído.

Entonces se le apareció la solución. Escribiría un libro. Un libro en apariencia implacable, en apariencia pedagógico y en apariencia lúcido. Y que, conforme a la apariencia, no dijera nada. Absolutamente nada. Y así, al fin, se le entendiera todo.

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Pueblo se declina en plural

Joseba Louzao

Foto: Andres Ballesteros
Reuters/File

Quizá no sea el mejor momento para plantearse estas cuestiones, pero el primer día del año nos incita a mirar, con esperanza o desánimo, hacia el futuro. Eso sí, comenzaremos como terminamos 2017, con la cuestión nacional en el centro del debate público. Tampoco nos va a coger desprevenidos después de décadas de polémicas y enfrentamientos. El nacionalismo se ha convertido en la cuadratura del círculo de la teoría política contemporánea. Dicen los que saben de geometría que la cuadratura del círculo es imposible a no ser que se cometan errores o se incumplan las normas. Y uno no puede dejar de pensar que con los nacionalismos sucede exactamente lo mismo.

Hace ya unas cuantas décadas el antropólogo Benedict Anderson hacía fortuna en la producción académica con una definición clásica: toda nación es una comunidad imaginada. Poco después, Eric Hobsbawn y Terence Ranger editaban un libro interdisciplinar que pretendía analizar las “invenciones de la tradición”. Desde entonces, invención e imaginación se han convertido en palabras clave para comprender los múltiples desafíos nacionalistas. Aunque también podríamos decir lo mismo de otros tipos de identificación social. Hasta la fecha nadie ha podido demostrar convincentemente su existencia objetiva porque, cueste lo que les cueste aceptarlo a los nacionalistas, no es posible. Ni la lengua, ni la etnia, ni la religión sirven para delimitarla objetivamente. La nación solamente se asienta en la convicción de los propios nacionalistas sobre su existencia milenaria y alimentan emociones tan primarias como enérgicas. Lo que no es desdeñable en términos políticos. Sin embargo, como nos recordaba Hans-Georg Gadamer, en realidad no es la historia la que nos pertenece, sino que somos nosotros los que le pertenecemos a ella.

La nación se relaciona a un legado histórico maleable repleto de discutibles interpretaciones del pasado (ya sea 1492, 1714 o 1839). Pero los muertos nunca deben atrapar a los vivos. La voz de nuestros antepasados, lo saben bien los historiadores que se dedican a ello, siempre nos devuelve deformada la nuestra. El nacionalismo pretende la cuadratura del círculo político. No lo conseguirá jamás, aunque por el camino vaya dejando problemas irresolubles a su paso. Porque cuando los postulados nacionalistas entran de lleno en el campo normativo terminan por debilitar los principios básicos de libertad, justicia e igualdad. El nacionalismo no es una ideología, debe rellenarse ideológicamente aunque, a la hora de la verdad, esta genealogía imaginada aspire a someter cualquier otra dimensión y desvirtúe los postulados políticos que dice defender.

De hecho, y tras la enésima constatación de la pluralidad política, social y cultural de Cataluña, los principales esfuerzos del nuevo parlamento deberían encaminarse a responder a la pregunta sobre ¿cómo hemos de convivir? No será así y la nación volverá a estar en el centro del debate público. Sin embargo, en la defensa cotidiana del pluralismo nos jugamos la democracia. Frente a la ensoñación nacionalista, el pueblo como sujeto político solamente puede ser declinado en plural. Como recuerda Jan-Werner Müller en su ensayo ¿Qué es el populismo? (que podemos disfrutar en una cuidada edición electrónica de la editorial mexicana Grano de Sal), necesitamos encontrar los “términos justos para vivir juntos como ciudadanos libres e iguales, pero también irreductiblemente diversos”. ¿Estamos dispuestos a aceptar este reto sin buscar una imposible cuadratura del círculo? A veces, tampoco deberíamos olvidar que el nacionalismo no sólo es una cuestión de los otros.

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Las elecciones del 21D en imágenes

Redacción TO

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Las elecciones autonómicas del 21D han estado marcados por la división en la sociedad catalana entre nacionalistas y constitucionalistas. Han sido los comicios más atípicos de la historia de Cataluña por ser las primeras convocadas por el Gobierno central en aplicación del artículo 155 de la Constitución. El partido Ciudadanos (Cs) -del bloque constitucionalista- ha logrado la victoria con 1.098.293 votos y 37 escaños pero los nacionalistas (JUNTSxCAT, ERC y CUP) suman la mayoría absoluta en el Parlament. La victoria de la tolda naranja se ha quedado lejos de los 68 diputados que necesita para la mayoría absoluta que le permita gobernar en solitario, de modo que comienzan las negociaciones.

Las elecciones del 21D en imágenes
Militantes de ERC esperaban los resultados de las elecciones. | Foto: Juan Medina / Reuters
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La candidata del partido Ciudadanos celebra su victoria en votos y escaños. | Foto: Eric Gaillard / Reuters
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Sacan una tarjeta de Navidad en lugar de una papeleta electoral de una de las urnas. | Foto: Juan Medina / Reuters
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Una urna llena de papeletas antes del escrutinio, tras el cierre de los colegios electorales a las 20 horas. | Foto: Albert Gea / Reuters
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El jugador del club de fútbol Barcelona Gerard Piqué depositando su voto para las elecciones regionales catalanas en Sant Just Desvern. | Foto: Eric Gaillard / Reuters
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El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, reacciona al ver los resultados en las elecciones regionales en las que su partido fue la segunda fuerza más votada. | Foto: Francois Lenoir / Reuters
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La gente hace cola para votar en un colegio electoral en Barcelona. | Foto: Jon Nazca / Reuters
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Numerosas notas con deseos cuelgan de la rama de un “Olivo de la Paz” durante el día de la elección regional catalana, en una plaza de Vic. | Foto: Pau Barrena / AFP
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Una monja vota en un colegio electoral en Barcelona. | Foto: Javier Soriano / AFP

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De Trump al movimiento #MeToo, estos son los hechos que han impactado en 2017

Redacción TO

Foto: DARRIN ZAMMIT LUPI
Reuters

2017 ha sido un año intenso que comenzó con la toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y ha acabado con Donald Trump suspendiendo la neutralidad en la red. En medio ha habido desastres medioambientales, atentados como los de Barcelona o Londres reivindicados por un Estado Islámico derrotado en Irak; violencia en Venezuela, juicios por corrupción en España o los Paradise Papers y se han iniciado las negociaciones del Brexit entre el Reino Unido y la UE.

Cataluña y el ‘procés‘, el escándalo de las denuncias sexuales contra el productor de Hollywood, Harvey Weinstein, que se han extendido como la espuma a otros personajes y ámbitos, mientras ha cobrado fuerza el movimiento #MeToo, han sido también acontecimientos que han marcado un 2017 en el que las crisis humanitarias han seguido aumentando como también el número de emigrantes ahogados en Mediterráneo.

Donald Trump

Resumen de lo más destacado de 2017 1
Trump con sus asesores en enero de 2017. | Foto: Jonathan Ernst / Reuters

Ganó las elecciones contra todo pronóstico en noviembre de 2016 y tomó posesión como presidente de Estados Unidos el 20 de enero de 2017. Desde entonces se ha convertido en protagonista deseado e indeseado de noticias dentro y fuera de EEUU. Empeñado en escribir sus propios tuits, las redes se incendian cada vez que ofrece su particular visión sobre temas de interés general, personas y colectivos criticables para el inquilino de la Casa Blanca, como inmigrantes, jueces, periodistas, políticos… Entre las noticias más polémicas que han rodeado a Trump están: el veto migratorio seguido de numerosas manifestaciones de protesta; la muy criticada decisión de sacar a EEUU del Acuerdo de París, o el intercambio de amenazas y descalificaciones con el presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un en medio de una creciente tensión internacional por las pruebas nucleares que el gobierno de Pyongyang ha realizado durante todo 2017 en la península de Corea.

En el ámbito interno, además de fracasar en su intento de sustituir el Obamacare por un sistema sanitario que ni los republicanos parecen dispuestos a aprobar, la presidencia de Trump se ha empañado con la investigación abierta en el Senado para determinar posibles injerencias del gobierno ruso en las elecciones presidenciales de 2016 y la presunta participación de personas próximas al entonces candidato republicano, incluido su yerno, Jared Kushner. El año ha terminado con varias promesas electorales cumplidas, no exentas de polémica, como trasladar la sede de la embajada de EEUU a Jerusalén; acabar con la neutralidad en Internet, o aprobar la mayor bajada de impuestos para las rentas más altas y las grandes empresas.

La amenaza de la ultraderecha 

2017 ha sido un año de elecciones de especial trascendencia con el fantasma del populismo y la ultraderecha como principal amenaza.

El 15 de marzo, los Países Bajos celebraron elecciones legislativas. Las encuestas daban ganador al líder de extrema derecha Geert Wilders y su Partido de la Libertad (PVV), pero al final, se impuso el Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) del primer ministro liberal, Mark Rutte, victoria que fue muy aplaudida por los líderes europeos. El ultraderechista Wilder no ganó pero obtuvo el 12% de los votos y 20 escaños, 12 más que en los anteriores comicios de 2012.

En Francia, la primera vuelta de las presidenciales celebradas el 23 de abril llevó a Europa a contener la respiración después de que el partido de la ultranacionalista Marine Le Pen se convirtiera en el segundo más votado por detrás de la formación del centrista Emmanuel Macron, pasando así a la segunda vuelta.

De Trump al movimiento #MeToo, estos son los hechos que han impactado en 2017
Macron y Le Pen en el Elíseo. | Foto: Francois Mori / Reuters

El 7 de mayo, los temores a que Francia fuera presidida por Le Pen se disiparon con la victoria de Macron que, a los 39 años, se convirtió en el presidente más joven de la historia de la república con el 65% de los votos. Marine Le Pen y su Frente Nacional lograron el 34,95% de los votos. En junio, Francia celebró elecciones legislativas. Si en la primera vuelta el movimiento del presidente Macron, La República en Marcha (LREM) fue la fuerza más votada con el 32,33% de los sufragios, en la segunda vuelta, el 18 de junio, obtuvo una aplastante victoria al lograr 350 de los 577 escaños en el Parlamento. La oposición quedó reducida de forma drástica en unas legislativas empañadas por una histórica abstención.

En Reino Unido, con el Brexit como telón de fondo, la primera ministra británica, Theresa May, sorprendió a todos en abril al convocar elecciones anticipadas para el 8 de junio, argumentando que necesitaba una mayoría más amplia en el Parlamento para llevar a buen puerto las negociaciones del Brexit que culminarán con la salida de la UE por parte del Reino Unido dentro de dos años. Con 318 escaños, el Partido Conservador de May ganó las elecciones, sí, pero perdió la mayoría absoluta con la que contaba y tuvo que hacer frente a críticas dentro y fuera del partido, además de obligarla a iniciar negociaciones que concluyeron a finales de junio con un acuerdo con el Partido Democrático Unionista (DUP), de corte ultraliberal, que permitirá a los tories gobernar en minoría.

En septiembre le tocó el turno a Alemania. Angela Merkel revalidó por cuarta vez su mandato al frente del país aunque obtuvo unos resultados peores de los esperados, según reconoció la propia canciller. La ajustada victoria llevó a un intenso y arduo proceso de negociaciones entre el partido de la canciller, la CDU, y otras fuerzas políticas para formar gobierno que a finales de diciembre aún no había dado sus frutos.

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Angela Merkel en una reunión de su partido en el Parlamento. | Foto: Axel Schmidt / Reuters

El año terminó con un nuevo gabinete en  Austria, integrado por el democristiano Partido Popular (ÖVP) del canciller federal, Sebastian Kurz, y la formación ultranacionalista FPÖ del vicecanciller, Hienz-Christian Strache.

El ‘procés’ catalán y el 21D

En España, Cataluña merece un capítulo aparte ya que las elecciones del 21 de diciembre son la consecuencia de un largo desencuentro entre los gobiernos catalán y central que se remonta a años atrás. Unas elecciones que han mostrado la división de la sociedad después de que Ciudadanos ganara en votos (1.100.000) y en escaños (37) pero el bloque independentista, con JUNTSxCAT a la cabeza, lograra la mayoría en el Parlament con 70 escaños.

2017 ha sido el año en el que el presidente Carles Puigdemont comenzó lanzando un órdago con la convocatoria de un referéndum de autodeterminación el 1 de octubre. Un mes antes, el día 6 de septiembre, el Parlament aprobó la Ley del referéndum y el día 8 la ley de transitoriedad. Ambas normas fueron suspendidas por el Tribunal Constitucional y llegaron las primeras querellas de la Fiscalía contra el Govern y la Mesa del Parlament.

Tras el referéndum, marcado por la cargas policiales que dieron la vuelta al mundo, llegaron las manifestaciones contra el Gobierno central que había realizado un despliegue de policías nacionales y guardias civiles sin precedentes.  El gobierno catalán, pese a la ausencia de un censo, y que la consulta se realizó sin ningún control,  salió diciendo que había ganado el ‘sí’ a la autodeterminación frente al ‘no’. A partir de ahí se desencadenaron los sucesos que llevaron a la declaración unilateral de independencia en un Parlament fragmentado. El TC, que ya había anulado el referéndum, también suspendió la DUI y el Senado dio luz verde al Gobierno central para aplicar el artículo 155 de la Constitución. Mariano Rajoy cesó a Carles Puigdemont y su gobierno, disolvió la Cámara autonómica, convocó elecciones y tomó posesión de la Generalitat. Todo, en medio de manifestaciones multitudinarias a favor y en contra del procés.

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Cargas policiales en Barcelona durante la jornada del referéndum de autodeterminación. | Foto: Enrique Calvo / Reuters

A esto se sumó la acción de la justicia contra los miembros del Govern y los miembros de la Mesa soberanistas que culminó con la citación de los primeros ante la Audiencia Nacional y de los segundos ante el Tribunal Supremo por su situación de aforados. Ni Carles Puigdemont ni cuatro de sus consellers cesados se presentaron porque para entonces ya se encontraban en Bruselas; sí lo hicieron el exvicepresidente, Oriol Junqueras, y los siete exconsellers restantes que fueron enviados a prisión incondicional, salvo Santi Vila que, al haberse desmarcado de la DUI a tiempo, salió de prisión tras pagar la fianza impuesta. Así es como la campaña electoral del 21D se convirtió en una de las más trascendentales y atípicas celebradas en Cataluña, con el candidato a la presidencia de la Generalitat por Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, fugado, y con el cabeza de lista de ERC, Oriol Junqueras, en prisión. Y en medio de la peor crisis política e institucional en España desde el restablecimiento tras la dictadura de Franco, cerca de 3.000 empresas abandonaron Cataluña desde octubre.

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Los candidatos a las elecciones del 21D antes del debate en TV3. | Foto: Jon Nazca / Reuters

Yihadismo en Europa

El autodenominado Estado Islámico (EI), que desde su aparición en 2011 en Siria e Irak, fundamentalmente, ha dejado un largo historial de muerte y destrucción en estos países, provocando desplazamientos masivos, y cuya presencia combaten los gobiernos de dichos países con la ayuda de la comunidad internacional -Rusia y Estados Unidos, básicamente-, ha protagonizado el terror en Europa con atentados indiscriminados, la mayoría de las veces cometidos por individuos en solitario o por integrantes de células yihadistas establecidas en territorio europeo.

El 22 de marzo, Khalid Masood arrolló con un vehículo a las personas que caminaban por el puente de Westminster, en Londres, después se bajó del mismo y atacó con un cuchillo a un policía antes de ser abatido mortalmente por las fuerzas de seguridad. Dejó un saldo de cinco muertos y medio centenar de heridos. Justo dos meses después, y también en el Reino Unido, Salman Abedi detonó un artefacto que llevaba en el cuerpo y se inmoló dejando tras de sí 22 muertos y 59 heridos. La acción del terrorista, un ciudadanos británico de origen libanés, se produjo en el Manchester Arena a la salida de un concierto de Ariana Grande, al que asistieron jóvenes, niños y familias enteras algunas de las cuales quedaron destrozadas para siempre. El Gobierno de Theresa May declaró la “alerta crítica” ante la posibilidad de un nuevo atentado.

Londres volvió a ser objeto de los yihadistas el 3 de junio en un ataque protagonizado por varios miembros de una célula yihadista que acabaron con la vida de ocho personas, entre ellas el español Ignacio Echeverría. Los tres asaltantes arrollaron con una furgoneta a los viandantes que encontraron a su paso en London Bridge y posteriormente atacaron con cuchillos a quienes encontraron a su paso en el barrio turístico de Borough Market, amenazando con hacer estallar cinturones explosivos que resultaron ser falsos, según informó la policía tras acabar con sus vidas.

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Recuerdo de las víctimas del Manchester Arena. | Foto: Stefan Wermuth / Reuters

El 17 de agosto por la tarde, una furgoneta conducida por un individuo de 22 años e identificado posteriormente como Younes Abouyaaqoub arrolló a las numerosas personas que paseaban por La Rambla de Barcelona, dejando numerosas víctimas mortales. El conductor se dio a la fuga y poco después se produjo en Cambrils otro atropello y un ataque por parte de cuatro hombres que fueron abatidos por los mossos. El balance final de los atentados fue de 16 muertos y mas de 150 heridos. Como resultado de las investigaciones se descubrió la existencia de una célula yihadista del Estado Islámico dirigida por el imam de Ripoll, Abdelbaki Es Satty, que murió junto a otro integrante del grupo terrorista en una explosión accidental mientras preparaban varios atentados, y principal responsable de la radicalización de los jóvenes que cometieron los ataques mortales.

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‘No tengo miedo’ se convirtió en el lema de la marcha antiterrorista en Barcelona. | Foto: Juan Medina / Reuters

En una acción similar, el 31 de octubre y coincidiendo con Halloween, se produjo un atentado terrorista en el barrio de Tribeca, en Nueva York, en el que fueron asesinadas ocho personas y una docena más resultaron heridas. El responsable, un hombre de origen uzbeko. Días después, el EI reivindicó el atentado, como los ocurridos previamente en Reino Unido y España.

Venezuela en el abismo

Un año más, Venezuela ha ocupado buena parte de la atención internacional. Durante 2017 la situación política y económica ha empeorado en un marco de protestas y violencia en el que han perdido la vida más de 120 personas. Naciones Unidas ha acusado a las fuerzas de seguridad del Estado de malos tratos generalizados y de torturas. La oposición, por su parte, se ha cansado de denunciar el “secuestro total” de las instituciones por parte del gobierno de Nicolás Maduro, que no sólo realizó una consulta para sacar adelante su Asamblea Constituyente para anular una Asamblea salida de las urnas, de mayoría opositora al régimen chavista, sino que además destituyó a la Fiscal General del Estado, Luisa Ortega Díaz, por cuestionar a Maduro y lo que muchos han dado en llamar el autogolpe.

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Un manifestante con una bandera de Venezuela en una protesta en las calles de Caracas. | Foto: Carlos Garcia Rawlins / Reuters

Durante gran parte de 2017, los ciudadanos han salido a la calle movilizados por la oposición y han protagonizado varios paros generales contra el gobierno de Maduro y sus medidas “antidemocráticas”, así como contra las elecciones regionales de octubre que Maduro dijo haber ganado. Manifestaciones también para exigir la libertad de los presos políticos, como Leopoldo López – encarcelado y bajo arresto domiciliario, desde agosto Venezuela vive también el mayor éxodo de ciudadanos que se recuerda, agobiados por la falta de alimentos, de medicinas, o perseguidos por el régimen o que ha provocado problemas, sobre todo, en la vecina Colombia, inmersa en su proceso de paz.

Cuenta atrás para el Brexit

Reino Unido inició este año un largo y tortuoso camino de negociaciones con los 27 para abandonar la Unión Europea, conocido como el Brexit. Largo y tortuoso porque la primera fase de dichas negociaciones concluyeron el 8 de diciembre cuando estaba a punto de cumplirse el plazo establecido por el bloque. Está previsto que el abandono definitivo del Reino Unido se produzca el 29 de marzo de 2019 a las 23.00 horas pero antes queda mucho por hacer. Las negociaciones comenzaron oficialmente el 19 de junio, casi un año después del referéndum que dividió al país entre los partidario del Brexit dejar de pertenecer a la UE y los que quieren seguir siendo parte del club, y unos meses antes de que la primera ministra Theresa May apelara durante una intervención en el parlamento a la unidad de los británicos en torno al Brexit. El “divorcio” comenzó el 29 de marzo con la carta que May envió al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, invocando el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que permite a un estado miembro abandonar la Unión Europea y que es la primera vez que se aplica en 60 años de historia de la Unión Europea.

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Jean-Claude Juncker y Theresa May en Bruselas. | Foto: Yves Herman / Reuters

Corrupción en España, y los Paradise Papers

2017 comenzó con una sentencia muy esperada: la del caso Nóos. En la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de las Islas Baleares, la hermana del rey Felipe, la infanta Cristina, quedó absuelta, no así su marido Iñaki Urdangarín, condenado a seis años y tres meses de prisión por prevaricación, fraude, malversación, tráfico de influencias y dos delitos contra la Hacienda Pública. De este modo se ponía fin a más de seis años de un proceso que dejó tocada a la Jefatura del Estado. Sin embargo y a pesar de la condena, ninguno de los procesados ha entrado en prisión aún y Urdangarín, a quien no se le retiró el pasaporte ni se le pidió una fianza como solicitaba el fiscal Pedro Horrach, vive fuera de España con su familia mientras espera que la justicia resuelva los recursos y ordene que cumpla su condena. En el mes de julio, la Fiscalía del Tribunal Supremo solicitó aumentar la pena de prisión a 14 años y medio al cuñado del rey Felipe VI y marido de la infanta Cristina, por considerar que debería haber sido condenado por algunos delitos que no se incluyeron en la sentencia y que se aplicaron rebajas injustificadas a otros.

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Iñaki Urdangarín fue condenado a más de seis años de cárcel por el caso Nóos. | Foto: Ballesteros / Reuters

El 17 de noviembre quedó visto para sentencia el juicio del caso Gürtel y la presunta financiación ilegal del PP, uno de los más largos de la historia de los tribunales españoles con 125 sesiones y 37 acusados por corrupción, que había comenzado en la Audiencia Nacional en octubre del año anterior. Más allá de las declaraciones de los encausados, con Francisco Correa alardeando de que la sede del PP era como su casa, o Luis Bárcenas tirando balones fuera del PP, lo más llamativo e inusual fue la declaración como testigo del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el primer presidente en activo en intervenir en un juicio. Fue una comparecencia histórica que Rajoy dijo tomarse con “absoluta normalidad” aunque de normal no hubiera nada.

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Mariano Rajoy, primer presidente en activo en declarar como testigo en un caso de corrupción. | Foto: Jon Nazca / Reuters

Las ramificaciones de la Gürtel y el llamado caso Auditorio acabaron también en 2017 con las aspiraciones políticas del presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, investigado por corrupción que abandonó la política en septiembre.

Otro escándalo de corrupción relacionado con altos cargos del PP que ha sido objeto de interés este año es el llamado caso Lezo sobre posibles irregularidades en el Canal de Isabel II, empresa madrileña de titularidad pública. Entre los encausados destaca el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, que fue encarcelado en abril y que salió en noviembre después de pagar una fianza de 400.000 euros.

El juez instructor le acusa de ser el cabecilla de una “organización criminal” y le investiga por los presuntos delitos de cohecho, prevaricación, malversación de caudales públicos, administración desleal, corrupción en los negocios, falsificación de documentos públicos y blanqueo de capitales en la gestión del Canal de Isabel II.

Otro que también entró en prisión y al acabar 2017 aún sigue en Soto del Real es Jordi Pujol Ferrusola. El juez De la Mata ordenó prisión sin fianza contra el hijo mayor del expresidente de la Generalitat del mismo nombre, por evasión de capitales que, según el instructor realizó después de que se iniciara una investigación en torno a la familia Pujol Ferrusola por presunta malversación de caudales, desvío, evasión y otros delitos que siguen investigándose. El día después, el juez ordenó registrar los despachos de Pujol padre y otras propiedades de la familia. La familia Pujol-Ferrusola obtuvo un “beneficio económico no justificado” de 69 millones de euros en sus cuentas de Andorra, aseguró la UDEF en mayo, en el marco del caso Pujol iniciado un par de años antes. Todos los miembros del clan están siendo investigados y han declarado ante la justicia, pero sólo el mayor permanece en prisión preventiva a la espera de juicio.

Pendientes de juicio están también personalidades como el exvicepresidente y exministro de Economía, Rodrigo Rato, por el llamado caso de la tarjetas Black. La Audiencia Nacional condenó en febrero a los dos ex presidentes de Caja Madrid y Bankia, Rodrigo Rato y Miguel Blesa, y a los otros 63 encausados a penas de cárcel que oscilan entre los tres meses y los seis años de prisión por el uso fraudulento de tarjetas de las entidades bancarias entre los años 2003 y 2012. Blesa se suicidó poco después.

Y en diciembre comenzó el juicio de los ERE en el que se sientan en el banquillo de los acusados dos exministros y expresidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñán.

Si en 2016 uno de los escándalo más internacionales fueron los Panama Papers, en 2017 fueron los Paradise Papers, algo menos de trascendencia mediática a pesar de que en ellos aparecieron personajes españoles como el exalcalde de Barcelona, Xavier Trías, el expresidente de Telefónica, Juan Villalonga, o el cantante de Mecano, José María Cano; y en el ámbito internacional, la mismísima Reina de Inglaterra o su hijo el príncipe Carlos, varios miembros del círculo íntimo de Donald Trump, artistas como Bono o Madonna.

El acoso sexual y el movimiento #MeToo

El escándalo estalló en octubre cuando The New York Times hizo públicas las denuncias de varias mujeres que aseguraban haber sido acosadas sexualmente, e incluso alguna habló de violación, por el famosísimo productor de cine de Hollywood, Harvey Weinstein. A partir de ese momento, se fueron sumando las denuncias de actrices famosas como Gwyneth Paltrowy Angelina Jolie y otras no tan famosas, contra el depredador Weinstein. El hasta entonces idolatrado por todo Hollywood fue expulsado de la Academia de Cine de Estados Unidos, de la Academia de Cine británica, de su propia compañía y, de la Academia de Televisión.

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Harvey Weinstein en una gala en Nueva York. | Foto: Andrew Kelly / Reuters

El caso Weinstein destapó la caja de Pandora y muchas mujeres y hombres que hasta ahora habían permanecido en silencio perdieron el miedo y comenzaron a denunciar los abusos a los que habían sido sometidos en el pasado por estrellas como el acto Kevin Spacey, el director musical de la Ópera de Nueva York, James Levine. Acusaciones que han salpicado a otras muchas instituciones como la Academia de los Nobel, cadenas de televisión y periódicos como el propio The New York Times, y el Congreso de Estados Unidos. Y ha sido ese perder el miedo el que ha llevado a la revista Time a elegir como su personaje del año 2017 al movimiento #MeToo, encarnado en las mujeres que rompieron el silencio contra el acoso sexual.

Huracanes e incendios devastadores

2017 ha sido también el año de las catástrofes. Huracanes devastadores como Ofelia, María, Nate, Xavier, Irma, Harvey; incendios mortales como los de Galicia y Portugal o California.

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Un bombero observa el fuego descontrolado en California. | Foto: Gene Blevins / Reuters

Crisis humanitarias

La guerra en Siria no ha dado tregua durante 2017 a miles de ciudadanos cercados por las bombas y los ataques, mientras crecía el número de muertos y desplazados. Tampoco ha sido un buen año para los más de 3.000 emigrantes que, huyendo de guerras, persecuciones y pobreza, han perdido la vida ahogados en el Mediterráneo.

A estas crisis humanitarias se ha sumado la de los rohingyas, minoría musulmana masacrada por el ejército de la antigua Birmania. Más de 260.000 han huido a Bangladesh donde sobreviven en condiciones infrahumanas, mientras Naciones Unidas acusa a las autoridades de Myanmar de violación de los derechos humanos y de practicar la “limpieza étnica”.

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Refugiados rohingyas esperan ayuda humanitaria apelotonados en un campo de Bangladesh. | Foto: Foto Susana Vera / Reuters

Buenas noticias de 2017

Pero no todo han sido noticias malas o negativas. 2017 también ha sido un año en el que no han faltado noticias positivas, como esperanzadores hallazgos en el ámbito de la medicina; la ‘retirada’ de la nave Cassini tras 20 años de servicio en el espacio; la celebración por primera vez en España de la World Pride o la entrega de los Oscar con el mayor gazapo de su historia.

La World Pride se celebró por primera vez  en España. Madrid se vistió de gala para recibir una macromanifestación en defensa de los derechos del colectivo LGTB; a capital fue una fiesta durante la semana del Orgullo a la que acudieron en torno a dos millones de personas.

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Madrid acogio a miles de personas durante la World Pride. | Foto: Juan Medina / Reuters

En este 2017 hemos tenido ocasión de mirar al espacio para decir adiós a Cassini tras 20 años de misión no sin antes recibir información e imágenes impactantes de Saturno.

Ha habido también el hito científico del año. Un equipo internacional de científicos ha conseguido por primera vez, con éxito, corregir una enfermedad hereditaria en embriones humanos. El grupo ha utilizado una nueva técnica de edición genética, llamada CRISPR, para modificar una mutación en un gen que causa miocardiopatía hipertrófica, una dolencia del corazón que provoca la muerte súbita en deportistas y personas jóvenes. Los científicos han encontrado la forma de evitar que esta mutación pase a las siguientes generaciones.

Por último, nada mejor que finalizar el balance de lo que ha sido, a grandes rasgos 2017, recordando el mayor patinazo de la historia de los Oscar cometido durante la entrega del premio a mejor película por los actores Faye Dunaway y Warren Beatty que leyeron La, La, Land cuando la ganadora era Moonlight. Y para acabar con una sonrisa, os dejamos los mejores memes de esa noche memorable

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La Navidad como guerra cultural

Ricardo Dudda

Foto: Wesley Tingley
Unsplash

Christopher Hitchens, gruñón-in chief del liberalismo, decía que la Navidad es lo más cercano a vivir en la “atmósfera de un Estado de partido único”. “Como en las repúblicas bananeras, lo terrible y siniestro es que la propaganda oficial es ineludible. Vas a una estación de tren o un aeropuerto, y la imagen y la música del Querido Líder están por todas partes. Vas a un lugar más íntimo, como una consulta médica o un restaurante, y vuelven las melodías metálicas, ululantes, enloquecedoras y repetitivas.” Quizá exagera, pero tiene un punto de razón cuando critica la generosidad forzada. Hay una ilusión de unanimidad que convierte al crítico en disidente o misántropo. Como muchas fiestas, se defiende más por la tradición que por el contenido. Sin embargo, es una guerra cultural que le encanta a la derecha: desde la “guerra contra la Navidad” a los aspavientos contra los Reyes de Carmena, la derecha disfruta protegiendo una falsa pureza de la Navidad, como si el abeto y el Papá Noel vinieran del huerto de Getsemaní. Los niños que hoy saludan a Pocoyó en la cabalgata de Reyes lo reivindicarán dentro de 50 años como la tradición.

La Navidad es una fiesta kitsch, sentimental y excesiva. Pero es posible escapar de ella. Solo hay que comprar los regalos por Amazon, evitar las zonas céntricas de las ciudades, no ver la tele y aprovisionarse de polvorones y dulces, quizá lo mejor de las fiestas, cuando empiezan a llegar a los supermercados a finales de noviembre. En lo que respecta a las reuniones familiares poco se puede hacer: quizá lo más sensato es dejar que los demás hablen de Cataluña y Puigdemont y dedicarse a comer langostinos. 

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