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El pluralismo como opción

Joseba Louzao

Foto: ALBERT GEA
Reuters

La pluralidad es un hecho indiscutible en las sociedades contemporáneas, pero el pluralismo no. Puede, de hecho, darse el caso de que una sociedad sea plural sin ser pluralista. El pluralismo es una opción que debería penetrar las categorías morales propias del ordenamiento liberal-democrático. Porque el pluralismo es, en realidad, una lectura positiva de la pluralidad inherente a toda sociedad y, muy especialmente, a cómo ésta se puede ordenar políticamente. Hemos aprendido que reconocer la diversidad de concepciones morales, políticas o religiosas de los individuos – y de los colectivos que estos conforman- enriquecen nuestro espacio público. Nos ha costado mucho aprender la lección y, lo vamos comprendiendo, no es un logro ni mucho menos irreversible.

Al contrario, aunque nadie está dispuesto a reconocerlo, la tentación de construir sociedades cerradas, en las que la pertenencia a un determinado grupo étnico, religioso, político-ideológico o nacional es prefigurada como la identidad más relevante. Esto tiene sus efectos en cuestiones centrales, como el reparto del poder político, la participación en la esfera pública, la práctica movilizadora y simbólica o el ejercicio de la libertad de expresión. El pluralismo es la única opción que tenemos frente a esta impulso que tiende a la hegemonía y a la imposición. Porque el pluralismo solamente funciona cuando los cleavages, las líneas de división, se neutralizan y frenan por múltiples afiliaciones o lealtades.

La opción pluralista debe alimentar el discurso, las políticas de identidad y memoria de las instituciones públicas o las formas de expresión y comportamiento de los partidos políticos y de la sociedad civil. Estas semanas nos están demostrando que en Cataluña el pluralismo ha dejado de ser una opción. Más allá de lo que suceda de aquí al 1-0, parece claro que el pluralismo, el elemento central en las democracias liberales, no es un opción por el momento en la agenda parlamentaria. Les guste o no a los independentistas, el referéndum no resolverá los problemas políticos de un territorio tan plural como diversa. Hace tiempo, el gobierno tomó la iniciativa de cuartear aún más una sociedad que se encuentra en un callejón sin salida, donde la mayoría parece no ser tan mayoritaria, ni la minoría tan minoritaria.

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El derecho de los catalanes a callarse

Ignacio Vidal-Folch

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Que se le reproche a “los catalanes” no haberse manifestado contra los golpistas, que se reproche a los “empresarios catalanes” y a los “ciudadanos catalanes” el silencio en que se han mantenido hasta el último momento me parece injusto.

Y no sólo porque es discutible que “los catalanes” existan. (Yo mismo no comparto una especial “identidad” con mis vecinos; y menos ese señor del cuarto derecha, que nació a pocos metros de distancia, y fue incluso conmigo al colegio, y será muy respetable, pero no iría con él ni a la esquina).

Lo que explica el “silencio de los catalanes” ante el golpismo es que la gente paga sus impuestos y obedece las leyes en la confianza de que el aparato del Estado le proveerá de pasaporte y DNI y se encargará de asegurar el orden. Para eso exactamente es para lo que existen los Estados; para eso sus aparatos jurídicos y ejecutivos están dotados con un sustancioso presupuesto: votamos en las elecciones para no ocuparnos demasiado de la política y para poder delegar la tarea de mantener el orden y la sensatez pública. Gobierno, Parlamentos, judicatura, guardia urbana, policía nacional, mossos, guardia civil, etcétera. ¿Y encima tenemos que salir a la calle a vociferar contra unos golpistas?

La gente que está ocupada en sus cosas –cosas más o menos serias, no fantasías decimonónicas– paga en la ventanilla que le digan y vota en la urna que le señalan. Y a cambio desea que la dejen en paz, no que la tironeen y le exijan que asista a manifestaciones y enarbole banderas. Es, con perdón, lo de Jesús en los Evangelios cuando le presentan una moneda: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Por eso en esta nueva epidemia de “vacas locas” me parece impropio reprochar a “los catalanes” sensatos su silencio. ¿Y acaso no hemos sido todos los españoles los que hemos contribuido a configurar cacicatos bajo el nombre de “nacionalidades”?

Lo que le corresponde a los golpistas es ir a la cárcel; a judicatura y policía, mantener el orden y poner fuera de la circulación a los rufianes; a la ciudadanía, pagar impuestos, respetar el código de circulación y votar en los comicios. Y poca cosa más. Tiene perfecto derecho a callarse.

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La verdad detrás de las aplicaciones anticonceptivas

Redacción TO

Foto: Brooke Cagle
Reuters

Controlar la natalidad es un deseo ancestral. Antes era más difícil, pero en las últimas décadas la ciencia ha desarrollado nuevas técnicas anticonceptivas, así como mejorado la efectividad de las que conocemos, con un resultado muy positivo para la mujer y su libertad sexual.

Que las mujeres tengan el control sobre su cuerpo, y por ende sobre su actividad reproductora, es una clave del feminismo. Por ello, que proliferen todo tipo de técnicas es fundamental para mantener ese control. La tecnología no se ha quedado atrás, y ha hecho mucho más flexible y accesible la anticoncepción en el mundo. No obstante, hay que tener cuidado con la efectividad de algunas herramientas, y siempre escuchar el consejo de los expertos sanitarios.

Aplicaciones que nos ayudarán a contar nuestro días

Son muchas las apps para móvil que funcionan como controlador del ciclo menstrual. La propia Agrupación Ginecológica Española (AGE) recomienda diversas aplicaciones para controlar la toma de la píldora y los ciclos menstruales, una de las técnicas anticonceptivas más extendidas.

Aunque la alarma del móvil puede hacer las veces de controlador avisándonos de la toma, existen otras aplicaciones que nos aseguran un mayor control, además de ofrecernos otras opciones complementarias. Entre las que están en la lista de de la AGE, destacamos tres:

– Lady Pill Reminder: Esta app es gratuita y está disponible para sistemas operativos Android e iOS. La aplicación pide que indiques el tipo de píldora, el número de píldorasy el horario de la toma. A raíz de esta información, la app te va avisando a través de notificaciones cuando tengas que tomar la píldora. Además, en cualquier momento puedes consultar el estado de la tableta de píldoras del ciclo actual. También sirve como recordatorio de cuándo debemos comprar más píldoras. Es muy visual, lo que permite llevar el control de una forma muy sencilla.

– My Pill: Esta otra app, también gratuita y disponible en Android e iOS, y funciona como la anterior aunque acepta, además de la píldora anticonceptiva, la configuración para otro tipo de anticonceptivos como el anillo o el parche.

– No te olvides: Esta aplicación, también para Android e iOS, además de gratuita, funciona como calendario y, gracias a la geolocalización, ofrece un listado de farmacias para que sepas cuál es la más cercana a ti. También incorpora un formulario para enviar tus dudas al personal médico encargado de la app.

Natural Cycle, la súpercampeona de las apps anticonceptivas

Por muchas aplicaciones que nos sirvan de ayuda, hasta la llegada de Natural Cycles no había forma de convertir nuestro móvil en una verdadera herramienta anticonceptiva. Esta aplicación para smartphones, de la que ya hablamos en The Objective, es el método anticonceptivo definitivo para nuestro móvil.

Esta alternativa a los anticonceptivos tradicionales ofrece la posibilidad de calcular, a través de un algoritmo y de la temperatura de las usuarias, si pueden mantener relaciones sexuales sin protección sin ningún riesgo de quedarse embarazadas.

Su creadora, la física Elina Berglund, formaba parte del grupo que trabajó en el descubrimiento el bosón de Higgs en el CERN, el laboratorio europeo de investigación nuclear. Este descubrimiento, que se ganó el Nobel de Física, no parecía suficiente para ella. Por ello, decidió crear Natural Cycles, la app que promete regular tus ciclos como una píldora ¡y sin los efectos secundarios de ésta!

Su modelo de negocio se basa en una suscripción, tienen varios planes de precios en los que cientos de miles de usuarias ya están pagando los 5,40 euros al mes que cuesta Natural Cycles, y por esa cantidad incluyen el termómetro necesario para hacer las mediciones de temperatura. La aplicación está disponible en Android e iOS.

Basándose en un estudio realizado en 100 mujeres -solo cinco se quedaron embarazadas-, la compañía asegura que su aplicación tiene una efectividad muy alta, situándola solo por debajo de la del DIU y por encima del uso de preservativos. Efectividad comprobada.

Después de ayudar a miles de mujeres a no quedarse embarazadas cada mes, a Natural Cycles le queda tiempo para mantener una buena y didáctica política de redes, como los posts que compartimos a continuación:

“Puedes quedarte embarazada en cualquier día de tu ciclo. Spoiler: nop, no puedes”.

“La educación sobre la menstruación puede cambiarlo todo”.

“¿Puedo quedarme embaraza durante la regla?” Natural Cycles responde: “es posible, pero tendrías que tener ciclos muy cortos”.

Quieras quedarte embarazada, o no -es tu decisión, recuerda-, utiliza todos los medios a tu alcance para controlar tu fertilidad, incluida la tecnología. Y no creas más bulos, los expertos de apps como Natural Cycles harán que caigan mitos.

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Blanca Manchón: "En España, una deportista embarazada es una mujer acabada"

Bea Guillén Torres

Foto: Beatriz Guillén
The Objective

Queda un minuto para la salida. Blanca Manchón se agacha encima de su tabla para tocar el mar con los dedos. Después, con la mano, se moja la planta del pie. Primero uno, después el otro. “Que esto empieza”, se dice, se ancla. Y ahí de verdad empieza todo.

Es 1 de julio de 2017 y Blanca Manchón ha dado a luz hace siete meses. Hace siete meses también que la abandonaron todos sus patrocinadores. Nike, Opel y Emasesa desaparecieron cuando llegó Noah. La deportista está en Salou, donde se disputa el campeonato del mundo de windsurf en la modalidad raceboard, en la que nunca había competido. Se paga ella el viaje, la estancia, la competición. Va en coche con sus padres. Le han prestado la tabla y la vela. A ella que ha sido cinco veces campeona mundial de windsurf.

Lo cuenta con una sonrisa: “La vela con la que fui al campeonato me llegó el día de antes, así que la monté allí en Salou. Preguntando a la gente ‘¿esto cómo va? ¿Esto lo tensáis más o menos? Muy fuerte”. Se ríe. A la tabla se había podido acostumbrar unos días antes en el Puerto de Santa María, en Cádiz, donde entrena desde que tiene 10 años. “Era mucho más estrecha que en la que yo voy normalmente. Así que a las primeras, pum, al agua, hasta que me acostumbré”. Se vuelve a reír.

Es 1 de julio de 2017 y Blanca Manchón ha pasado cinco horas y media en el agua. Sin entrenador. A diferencia del resto, ella, cinco veces campeona del mundo, no tenía una lancha de acompañamiento. Un bote en el que subirse a descansar, en el que abrigarse, secarse, comer, parar. Era ella, su tabla prestada y el mar. “Al final me dolía todo, ya no sabía cómo ponerme, sentada en la tabla, me dolía la cadera con el arnés. Fatal”. Ella que, pese a haber pasado la vida en el agua, se marea en el mar. “Yo solo lo llevo bien cuando voy muy rápido con mi tabla, entonces no hay problema”. Aún así, se ríe otra vez: “Al final se te pasa rápido la espera porque hay ambientillo y hablas con los compañeros, pero vamos, que el primer día nos dejaron ya fritos”.


Seguía la competición en la que Blanca se jugaba su futuro deportivo. “Al principio, los vientos eran muy flojos y no me venían muy bien porque físicamente estaba mejor la otra chica”. La otra chica era la favorita del campeonato, la finlandesa Tuuli Petaja, subcampeona olímpica, que llevaba un año entrenando sin parar. “Entonces… lo di todo. Me empecé a encontrar cómoda y empecé a ganar”. “Porque yo pensaba todo el rato es que esta es mi oportunidad, como no quede campeona del mundo aquí… Porque si quedo segunda ya no vale”. Tenía que conseguir que los patrocinadores se volvieran a fijar en ella después de haber sido madre. Ella que había sido reconocida con el premio a la mejor navegante mundial del año en 2010.

Al final solo quedaban ella, su fuerza y el mar. “Yo estaba pensando: ‘Venga, tengo que conseguir un patrocinador para poder ir a Japón a mi modalidad olímpica, para poder comprarme una vela, venga, venga, venga’. Tenía que quedar primera”. No valía tercera, ni segunda. Ella que no contaba con el apoyo material ni económico de ninguna marca ni federación. Pero que tenía el de toda su gente. Que tenía el de la risa de ese bebé que le había cambiado la vida. Y ella, esa mujer que perdió fuerza después del embarazo pero que lo ganó todo en coraje, lo hizo. Se coronó como campeona mundial de una categoría de windsurf que no era la suya, que no lo había sido nunca, pero que la devolvió a su sitio original. Al pódium. “Total, que al final gané. Pensé: ‘Ahora me voy a acostar tres días y no me voy a mover’. Tuve que devolver la vela y la tabla”.

***

Quedamos con Blanca en Puerto Sherry, donde tiene la sede la Federación Andaluza de Vela, en el Puerto de Santa María, Cádiz. Se va en unos días al campeonato mundial de RS:X, su modalidad olímpica, de Japón, una de las citas más importantes del año. Pero está tranquila. Va a llegar 10 días antes de que empiece la competición. La mayoría de sus rivales han ido ya varias veces a Enoshima para conocer el sitio del circuito y tenerlo aprendido. Pero ella está tranquila. Irse a Japón con su marido Manuel y su hijo era el objetivo para el que lleva preparándose nueve meses. Dice sonriendo. Y hasta hace unas semanas ni siquiera tenía un patrocinador con el que hacer el viaje. Tiene motivos para estar tranquila.

Blanca Manchón: "En España, una deportista embarazada es una mujer acabada"
Blanca Manchón agarra en brazos a su bebé Noah. | Foto: Beatriz Guillén/The Objective

***

Tres días antes de dar a luz, Nike le confirma a Blanca que ya no va a poder contar más con su apoyo como patrocinador. Llevaban años de colaboración. “La verdad es que yo estaba a otras cosas y Manuel me decía: insísteles, insísteles. Porque yo tenía un contrato firmado por el que se me tiene que pagar. Al final, ya no me mandaban ni el producto. Me daban largas, no me contestaban a los mensajes. Hasta que al final, a tres días de parir, les puse un mensaje en el que les dije: ‘Oye, decidme ya sí o no, que me da ya igual, pero que necesito saberlo para organizar mi vida’. Y me dijeron: ‘Bueno, pues no’. La excusa fue que mi deporte ya no encajaba en su marca. Desde el 2013 que empecé con vosotros siempre os había encajado y ahora que me he quedado embarazada no, claro”.

Blanca lo aclara, aunque no debería hacer falta. “Yo les dije que me quedaba embarazada, pero que competía, que en seis meses estaba en activo otra vez. Pero dio igual”.

– ¿Cómo reaccionaste?

“La verdad es que yo lo vi como normal. Digo, hostia, un deporte minoritario, una deportista que se queda embarazada, mujer, pues lo normal es que nadie quiera seguir porque no se fían. Yo lo ví como normal, no sé, porque es lo que he estado viendo a lo largo de mi carrera. Es lo mismo si le preguntáis a las mujeres de atletismo, de natación que no sean Mireia, de fútbol… Es lo que vemos en el día a día, es lo normal”.

“En España, una mujer deportista embaraza es una mujer acabada, es lo que ve la sociedad. Es que es muy fuerte que tengamos que elegir o sigo en el deporte o soy madre. Pero si soy madre voy a tener que empezar de cero y encima hasta que no tenga buenos resultados no me van a venir los patrocinadores”.

Esta bochornosa situación no es así en todo el mundo. “En Estados Unidos, Serena Williams ha vendido más estando embarazada que haciendo torneos. Ahora se lleva la vida saludable, el embarazo… qué mejor que los propios deportistas que son la imagen de tu país para representar esto. Pero allí están en eso mucho más modernizados, en el colegio y en el instituto el que hace deporte es un héroe, por decirlo así. A mí en 4º de la ESO me suspendieron Educación Física, porque tuve que ir a los Juegos Olímpicos”. Con 17 años se fue a Atenas como la representante española de vela más joven de la historia. “Pero tenía que hacer como todos mis compañeros el pino puente y las dos vueltas a la pista y la lateral. Y me suspendieron por no poder ir a las clases”.

Blanca insiste: “Tenemos que cambiar la forma en la que vemos a la mujer en el deporte. Porque ahora parece que las propias deportistas tengan que ocultar si quieren ser madres. El concepto que tenemos todas es ‘me he quedado embarazada así que voy a desaparecer un año y ya volveré cuando esté bien”.

***

Es 7 de julio de 2016 y Blanca Manchón se sube al pódium de Salou con su premio en forma de vela y con el mejor premio que ha ganado nunca. Noah sale en todas las fotos sonriente.

“Como lo de Salou fue un premio bastante inesperado, porque no suele pasar que llegues después de haber sido madre hace siete meses y ganes algo así, he salido un montón en los medios de comunicación”, señala con humildad.

A los pocos días, le contactó la empresa de cosmética Instituto Español. “Es una compañía familiar, de Hinojo (Huelva), que se identificaba mucho conmigo. Así que fue de un día para otro. Fui allí, me dijeron: ‘Mira queremos que cuentes con nuestro apoyo en tu carrera deportiva, además queremos firmar hasta 2020’. Yo aluciné, salí de allí, gritando, dándole besos y muy contenta”, cuenta emocionada.

Este apoyo le permitía en primer lugar ir al mundial de Endoshima, en Japón, y después contar con patrocinio para las siguientes competiciones hasta los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020. Después de Instituto Español, llegó Panasonic. “Como ellos venden muchas cámaras en Japón, pues también me apoyan durante este mundial”.

Blanca Manchón: "En España, una deportista embarazada es una mujer acabada" 2
Blanca Manchón posa con su vela patrocinada por Instituto Español y Panasonic. | Foto: Beatriz Guillén/TheObjective

La cita de Japón es clave porque es la única competición del año en la que el Consejo Superior de Deportes da las becas ADO. Solo se dan a los deportistas españoles que quedan entre los ocho primeros clasificados del mundo en su deporte.

– ¿Crees que puedes conseguirlo?

“Si me lo preguntas hace un mes, lo veía complicado, porque me notaba que me había estancado un poco. Desde que tuve al niño, los primeros meses me encontré una buena evolución, pero después del quinto no conseguía bajar de peso, terminaba súper cansada de los entrenamientos. El niño por las noches estaba más activo, no dormía tanto. Llegué a decirle a Manuel: ‘¿Tú crees que me merece la pena seguir?’ Porque ahora mismo me está costando dinero y ahora que tengo una familia no me puedo permitir el lujo de tirarlo”.

Noah protesta un poco en su carrito.

-¿Quieres ir tú a cogerlo, Blanca? “No, no qué dices, si tiene un cachondeo…”. 

“La primera vez que me metí en el agua después de un año y levanté la vela, pensé: ‘Esto es lo que yo cogía, ¡madre mía, cómo pesa!’. Me notaba súper torpe. Especialmente notaba que había perdido mucha fuerza. He estado casi cuatro meses dedicada solo a ganar fuerza en el gimnasio”. Los campeonatos del mundo eran sus entrenamientos en el agua: Palma de Mallorca —Noah tenía cuatro meses—, Vietnam, y después Salou. 


“Los últimos dos meses, me he notado ya la evolución de haber estado entrenando y me noto ya mucho mejor en el agua, más suelta, con más fuerza. Así que sí, ahora creo que sí que puedo quedar entre las ocho primeras clasificadas e incluso tocar medalla”.

Japón puede convertirla en siete veces campeona del mundo.

***

Es lunes 18 de septiembre de 2017 y Blanca Manchón se agacha hoy en su tabla para tocar con los dedos el mar de la bahía de Sagami. Después, con la mano, se moja la planta del pie. Primero uno, después el otro. “Que esto empieza”, se dice, se ancla. Porque, ahora, de verdad, vuelve a empezar todo.

Blanca Manchón: "En España, una mujer deportista embarazada es una mujer acabada" 2
Si alguna día deja la vela, la deportista se plantea poder realizar campamentos de entrenamientos en el Puerto de Santa María, donde ahora posa. | Foto: Beatriz Guillén/TheObjective

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Garzón en Münzer

José Carlos Rodríguez

Foto: Luca Piergiovanni
EFE

Bernt Rothmann, amigo de Lutero, sufrió una violenta conversión a la nueva fe desde su acendrado catolicismo. Era un hombre elocuente, y forjó una pléyade de seguidores en Munzer que creían a pies juntillas la necesidad de imponer el comunismo más estricto. Ya no había tuyo, o mío. Jan Matthys, anabaptista, envió a sus “apóstoles” a la ciudad para que bautizasen a todo Münzer. Rothmann volvió a convertirse y abrazó la fe anabaptista. Aquél 1534 la ciudad alemana era ya un hervidero religioso cuando otro hombre, Jan Bockelson, con el apoyo de un rico industrial inició su apostolado particular. Andaba por las calles profiriendo alaridos y llamando a los vecinos al arrepentimiento por sus pecados. A su paso se retorcían los cuerpos de los vecinos, atormentados por las imágenes de un apocalipsis inminente. En ese ambiente de excitación, los anabaptistas, apoyados por los gremios, tomaron el ayuntamiento. Muchos luteranos, aterrorizados, abandonaron Münzer. La ciudad veía la llegada de anabaptistas procedentes de otros lugares, ávidos por ver con sus propios ojos la Nueva Jerusalén. Se hicieron con el control de la ciudad, lo que celebraron con una inmensa pira de libros, pinturas, estatuas. Una revuelta, una locura, que sólo necesitaba de un líder para que su éxito fuera completo. Fue entonces cuando llegó el propio Jan Matthys.

Matthys se convirtió en el dictador de la ciudad. Ordenó el degollamiento de católicos y luteranos, pero oyó los consejos que le decían que una mera expulsión crearía menos recelos en el negro mar que rodeaba la isla de santidad que era Münzer. Confiscó la propiedad de los expulsados. Un herrero protestó por la política impuesta por un extranjero (Matthis era de Haarlem), y pagó con una ejecución pública su atrevimiento. El terror se combinaba con severas advertencias de que poseer dinero atentaba contra el cristianismo.

La ciudad estaba sitiada por fuerzas católicas. Matthys salió de la ciudad para librarla del cerco junto con unos cuantos hombres, pero fue aplastado. Entonces Münzer cayó en manos de Bockelson. Él abolió todas las instituciones municipales e instituyó un gobierno formado por doce ancianos y él mismo, a los que confirió poder absoluto sobre la vida y la propiedad de los vecinos. La pena capital era la respuesta a cualquier tipo de insubordinación.

Cuando cedió el cerco sobre la ciudad, Bockelson se proclamó Rey y Mesías de los Últimos Días. Comenzó a vestir con todo lujo. Colocó en el centro de la plaza un trono revestido de paño de oro. Bockelson ordenó cambiar los nombres de todas las calles. Confiscó todos los caballos y se los entregó a sus hombres, que pronto comenzaron a compartir los frutos del expolio. Se imponían trabajos forzados y cualquier “excedente” en manos de un ciudadano era penado con la muerte.

El entusiasmo del pueblo por el anabaptismo y la Nueva Jerusalén empezó a brillar mucho menos. Entonces, Bockelson expuso ante todo Münzer cuál era la justificación del nuevo sistema. Él, y los suyos, habían muerto al mundo y a la carne. Eran, pues, espíritus “puros”. Y no importa lo que hicieran, eran incapaces de pecar. Los que aún albergasen alguna duda sólo debían esperar, pues Bockelson y los suyos eran sólo la avanzadilla de un nuevo orden, en el cual también ellos podrían disfrutar de esos lujos. Un nuevo cerco a la ciudad dio fin al régimen del amor impuesto en Münzer, un año después. El final fue agónico para la población, que veía cómo los dictadores de la ciudad comían con desmesura los víveres que a ellos les faltaban.

Predicar el comunismo, la justicia infinita y el gobierno basado en el amor y seguir personalmente un comportamiento contrario no es un invento de Alberto Garzón.

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