Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Los ojos cerrados de la justicia

Josu de Miguel

El Palacio de Justicia de Barcelona es la sede del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Fue construido entre 1887 y 1908 con el objetivo de ubicar en un solo edificio los juzgados de la capital y la Audiencia Provincial. Las cuatro fachadas del palacio fueron decoradas con diversas esculturas y relieves que pretendían homenajear a personajes, acontecimientos y disciplinas de raigambre local y universal: desde el derecho romano al Consejo de Ciento, pasando por Alfonso X el Sabio. El proyecto original preveía además que la entrada principal estuviera presidida por un Moisés, rodeado de la Fortuna y la Templanza, sobre el que se colocaría una estatua de la Justicia. Curiosamente, la Fortuna y la Templanza fueron sustituidas por alegorías del derecho común y foral español y la Justicia reemplazada por una gran veleta de hierro de forja.

La Justicia se representa desde la antigüedad como una mujer con una balanza y una espada, elementos que simbolizan la equidad a la hora de escuchar los argumentos de las partes y capacidad para ejercer jurisdicción. En su excelente obra sobre la iconografía jurídica, José M. González García recuerda que la venda empezó a aparecer en el arte y la literatura a comienzos del siglo XVI (Brant, Durero o Brueghel el Viejo) como crítica a la corrupción jurídica medieval, donde los jueces aplicaban derecho sin reglas procesales claras y en atención a la arbitrariedad que ofrecían las normas consuetudinarias. Solo después de la revolución luterana la venda empezó a identificarse con la independencia del juez, que debe hacer justicia mirando en su interior, sin dejarse presionar por la apariencia de los contendientes en el pleito.

Hoy comienza el juicio a Mas, Ortega y Rigau por presuntamente desatender diversos autos del Tribunal Constitucional que suspendían la consulta independentista de noviembre de 2014. El órgano instructor consideró que había indicios suficientes para abrir juicio oral por los delitos de desobediencia y prevaricación. Antes de entrar al Palacio de Justicia, una masa de personas acompañó a los acusados para expresar su oposición a un proceso que consideran político y un ataque contra la dignidad del pueblo catalán. Querrían los manifestantes y quienes les conducen que la administración del derecho se hiciera atendiendo a los cánones superados por el derecho moderno: la venda tendría que servir para que la ley fuera ciega a los actos ilegales derivados de las maniobras constituyentes que en Cataluña se ensayan desde hace años. La Justicia transformada ahora sí, en una veleta dirigida por el viento de la historia y las mayorías coyunturales.

Continúa leyendo: El quinto mandamiento

El quinto mandamiento

José Carlos Rodríguez

Foto: Alessandro Bianchi
Reuters

No sé si Francisco es capaz de realizar milagros, pero sí ha logrado obrar maravillas, como tenernos a los agnósticos rezando por su conversión. El Vicario de Cristo es un hombre muy mundano. Está apegado a esta tierra como el catoblepas; con un ojo mirando al frente y otro al suelo. Aquí abajo se manifiesta sobre las cuestiones que nos interesan a los pecadores. Cristina Kirchner buena, Mauricio Macri malo. Nicolás Maduro bueno, Sebastián Piñera malo. En este sentido, el de la comunicación, es un hombre eminentemente moderno. Contemporáneo. Digital. Atrás quedan las tortuosas sutilidades del escolasticismo. El pensamiento hashtag es lo que se lleva. Manes tuitero.

Los cascotes del materialismo forman parte de su dialéctica. El evangelio de Francisco es el nuevo Libro verde de Gadafi, el nuevo Libro rojo de Mao. Francisco es el nuevo líder moral de los no alineados. Y así aprendemos que el hombre ya no es el guardián de la Tierra, como ha defendido la Iglesia hasta Benedicto XVI, sino su devorador malvado e inconsciente. Y la libertad humana ya no está cerca de la verdad. La verdad de la doctrina social de Francisco es que la libertad de producir e intercambiar el fruto de ese esfuerzo es el camino hacia el mal.

Ahora sabemos que de las interioridades de la conciencia de Francisco sale el juicio moral según el cual los terroristas de Sendero Luminoso son mejores que las “monjas chismosas”. Será una broma. Cabe pensar que lo es. Cabe pensar que no lo es. Y que en su escalafón moral las bombas que sueltan las monjas cotillas son comparables a las del grupo terrorista, con sus 70.000 muertos.

El escándalo y el oxímoron han formado parte del mensaje cristiano desde su mismo profeta. Pero dejan de hacer gracia cuando la chanza se refiere al quinto mandamiento.

Continúa leyendo: Mapa de los principales nacionalismos sin estado en Europa

Mapa de los principales nacionalismos sin estado en Europa

Néstor Villamor

Foto: Andreina Restrepo
The Objective

Si bien el separatismo catalán ocupa actualmente la atención tanto en España como en Europa y el resto del mundo, Cataluña es solo una de las muchas regiones con un movimiento nacionalista. Las viejas tensiones territoriales del continente nunca habían estado tan presentes desde el inicio del proceso de unificación europea. Los recientes referéndums tanto en Cataluña como en Escocia o incluso el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, son tres de los ejemplos más claros. Desde movimientos independentistas que buscan la secesión o la reanexión con otros países hasta otros regionalistas que solo buscan tener más competencias, estos son algunos de los territorios europeos donde el nacionalismo tiene una representación parlamentaria sólida.

Flandes, Bélgica

Población: 6.477.804 (57,3% de Bélgica)

Extensión: 13.522 km² (44,2% de Bélgica)

PIB per cápita: 39.643 dólares internacionales (41.212 en Bélgica)*

Idioma propio: No

El mapa de los nacionalismos en Europa 2
Un grupo de independentistas flamencos despliega una pancarta que reza “Flandes independiente” frente a la casa del rey Alberto II, en Bruselas, en 2007. | Foto: Francois Lenoir / Reuters

La Nueva Alianza Flamenca (Nieuw-Vlaamse Alliantie o N-VA) no solo es el partido con más representación en el Parlamento regional (con 42 de los 124 escaños) sino también del Parlamento Federal Belga. La coalición con la que el N-VA gobierna en Flandes desde 2014, con otras dos fuerzas no independentistas, ha hecho que modere sus posturas, pero el partido propugna la independencia total de esta región, en la que se habla neerlandés principalmente. Precisamente fue un miembro de N-VA, Theo Francken, el que dijo que ofrecer asilo político a Carles Puigdemont en Bélgica tras la declaración de independencia era “una posibilidad”. Además de N-VA, otras dos fuerzas buscan en el Parlamento Flamenco más autonomía con respecto a Bruselas: Vlaams Belang (con seis escaños) y Union des Francophones (con uno). Los primeros abogan por una independencia completa, mientras que los segundos buscan ciertos privilegios y exenciones para las áreas francófonas de Flandes. Tanto N-VA como Union des Francophones son de derechas. Vlaams Belang, por su parte, pertenece a la derecha populista.

*El PIB per cápita, tanto de Flandes y Bélgica como del resto de territorios de este reportaje, está presentado en dólares internacionales, una divisa ficticia empleada habitualmente a la hora de comparar distintas regiones.

Islas Feroe, Dinamarca

Población: 49.884 habitantes (0,86% de Dinamarca, sin contar Groenlandia)

Extensión: 1.393 km² (24,4% de Dinamarca, sin contar Groenlandia)

PIB per cápita: 36.600 dólares internacionales (46.600 en Dinamarca)

Idioma propio: Feroés

De los 33 asientos de la Asamblea de las Islas Feroe -el Løgting-, una mayoría muy ajustada de los asientos, 17 de ellos, está ocupada por partidos que abogan por el independentismo. Dos de las tres fuerzas que ahora mismo gobiernan el archipiélago, República y Progreso, son independentistas. Otras dos formaciones, Partido del Autogobierno y Partido Popular, también defienden la separación desde posturas que oscilan entre la izquierda y el centroderecha. El nacionalismo feroés, derivado de las diferencias lingüísticas y culturales y de los 900 kilómetros que separan a las islas de la Dinamarca continental, ha tenido mucho auge desde el final de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, en 1946 se realizó un referéndum consultivo sobre la independencia en el que ganó el sí a la separación. Aunque finalmente los resultados no se aplicaron, el plebiscito logró que las Feroe gocen actualmente de un gran nivel de autonomía con respecto a Copenhague. Actualmente, diversas encuestas sitúan a los habitantes de las islas divididos a la mitad sobre el independentismo.

Cataluña, España

Población: 7.408.853 habitantes (15,9% de España)

Extensión: 32106,5 km² (6,3% de España)

PIB per cápita: 36.565 dólares internacionales (32.765 en España)

Idioma propio: Catalán

El mapa de los nacionalismos en Europa 4
Una multitud de independentistas catalanes celebra la declaración unilateral de independencia el pasado octubre. | Foto: Juan Medina / Reuters

Aunque las raíces históricas del nacionalismo catalán hay que buscarlas en la Edad Media, es en el siglo XIX cuando aparece el nacionalismo moderno en Cataluña. Desde la independencia total con respecto a España hasta la defensa de una Cataluña encajada dentro de España en forma de Estado federado o confederado, el nacionalismo catalán escribe en estos momentos uno de los capítulos más importantes de su historia. Después de las elecciones del 21 de diciembre, convocadas en el marco de la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española como respuesta a la declaración unilateral de independencia, el Parlament catalán cuenta con 70 asientos (de un total de 135) ocupados por independentistas (Junts per Catalunya, Esquerra Republicana de Catalunya-Catalunya Sí y la Candidatura d’Unitat Popular). El nacionalismo catalán está representado en la Cámara por formaciones que van desde el centroderecha hasta la izquierda radical.

Galicia, España

Población: 2.720.544 habitantes (5,8% de España)

Extensión: 29.574,4 km² (5,8% de España)

PIB per cápita: 27.444 dólares internacionales (32.765 en España)

Idioma propio: Gallego

El mapa del nacionalismo en Europa 1
Un grupo de manifestantes despliega en Santiago la bandera independentista gallega, la estreleira, en 2016. | Foto: Óscar Corral / Efe

Galicia ha tenido un movimiento nacionalista desde el siglo XIX bajo distintas formas (provincialismo, federalismo, rexionalismo), un proceso que coincidió en el tiempo con el Rexurdimento o resurgimiento de la literatura y la cultura de la región de la mano de distintos intelectuales, principalmente Rosalía de Castro. Actualmente, 11 de los 75 escaños del Parlamento Gallego están ocupados por partidos que buscan mayor autonomía. Las demandas del nacionalismo gallego van desde la defensa de la lengua y la cultura galaicas, el reconocimiento de Galicia como nación o la soberanía energética hasta la independencia total con respecto a Madrid. Todas las formaciones galleguistas con representación parlamentaria (Bloque Nacionalista Galego, Esquerda Unida y Anova-Irmandade Nacionalista, estos dos últimos integrados dentro de En Marea) son de izquierdas.

País Vasco, España

Población: 2.164.144 habitantes (4,6% de España)

Extensión: 7.234 km² (1,4% de España)

PIB per cápita: 40.425 dólares internacionales (32.765 en España)

Idioma propio: Vasco

El mapa de los nacionalismos en Europa 6
Un grupo de nacionalistas vascos se manifiesta en Bilbao, en 2016. | Foto: Alvaro Barrientos / Efe

Si bien históricamente el País Vasco incluye también Navarra y una parte del suroeste de Francia (lo que se conoce como Euskal Herria), es en la comunidad autónoma del mismo nombre donde el nacionalismo ha tenido mayor presencia. Comparada con otras comunidades, Euskadi ya cuenta con mayor autonomía financiera con respecto a España. Actualmente, 46 de los 75 escaños del Parlamento vasco están ocupados por formaciones nacionalistas. El nacionalismo vasco comprende un espectro ideológico que abarca desde el centroderecha del Partido Nacionalista Vasco (PNV) hasta la izquierda abertzale de Bildu, vinculado a la banda terrorista ETA. El independentismo vasco ha dejado atrás la violencia desde que en 2011 ETA anunciara el alto al fuego, poniendo fin a cerca de medio siglo de violencia tanto en Euskadi como en el resto de España y en Francia, que dejó más de 800 muertos.

Córcega, Francia

Población: 330.000 habitantes (0,5% de Francia)

Extensión: 8.680 km² (1,5% de Francia, sin contar sus territorios de ultramar)

PIB per cápita: 30.346 dólares internacionales (42.314 en Francia)

Idioma propio: Corso

El mapa de los nacionalismos en Europa 1
Miembros del Frente de Liberación Nacional Corso, la facción violenta del nacionalismo de Córcega, en una imagen de 2006. | Foto: Pierre Murati / Reuters

Al contrario de lo que ocurre con las regiones de la Francia continental, la isla de Córcega cuenta con una Asamblea con poder ejecutivo propio y con instituciones también propias gracias a una ley de 1982. Esto le garantiza, por tanto, un mayor nivel de autogobierno. Desde 1976, el grupo terrorista Frente de Liberación Nacional Corso (FLNC) ha empleado la violencia para lograr la independencia de la isla. De hecho, el grupo asesinó en 1998 a Claude Érignac, prefecto para la isla. En 2014 y, de nuevo, en 2016, el grupo anunció el cese de la violencia, pero diversas facciones del FLNC continúan activas. Actualmente, el nacionalista Pé a Corsica es la formación con más representación en la Asamblea, con 24 de los 51 escaños desde 2015. Pé a Corsica es una coalición de dos partidos: Femu a Corsica (que busca una mayor autonomía con respecto a París) y Corsica Libera (que busca la independencia), ambos de izquierdas.

Lombardía, Italia

Población: 10.023.876 habitantes (16,5% de Italia)

Extensión: 23.844 km² (7,9% de Italia)

PIB per cápita: 44.547 dólares internacionales (36.833 en Italia)

Idioma propio: Lombardo

El actual presidente de Lombardía, Roberto Maroni, es el líder de la Liga Norte, un partido italiano que ocupa 27 de los 80 asientos del Consiglio Regionale della Lombardia (es el partido más representado) y que aglutina a distintas fuerzas del norte de Italia para promover mayor independencia con respecto a Roma o incluso la independencia completa y la creación de un nuevo país, Padania. Fundamentalmente, el objetivo más inmediato es la creación en Italia de un Estado federal que logre mayor independencia fiscal para cada región, lo que haría que el norte de Italia, económicamente más rico, tuviera mayor control sobre sus impuestos, que muchos nacionalistas del norte consideran que van a parar al sur, más pobre.

Tirol del Sur, Italia

Población: 511.750 habitantes (0,8% de Italia)

Extensión: 7.400 km² (2,4% de Italia)

PIB per cápita: 49.264 dólares internacionales (36.833 en Italia)

Idioma propio: No

Para entender el nacionalismo de Tirol del Sur, la región más rica de Italia y una de las más adineradas de la Unión Europea, hay que remontarse a la Primera Guerra Mundial. Finalizada la contienda, Tirol del Sur dejó de ser austrohúngara para pasar a ser italiana. Esta anexión fue consecuencia del Tratado de Londres, en el que el Imperio Ruso, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y Francia -la Triple Entente- le prometieron Tirol del Sur a Roma para que se uniera a ellos en el conflicto bélico. Hoy, más del 60% de los habitantes de esta “provincia autónoma”, también conocida como Bolzano o Alto Adigio, hablan alemán como primera lengua. Es una cifra que duplica holgadamente el casi 25% de hablantes de italiano como primer idioma. Con todo, el uso del alemán ha ido cediendo terreno al italiano de manera progresiva en los últimos 100 años. El actual partido gobernante (el centrista Partido Popular Surtirolés, con 17 de los 35 escaños del Consiglio della Provincia autonoma di Bolzano) no es independentista, pero sí regionalista. Los que defienden abiertamente la reunificación con Austria son Die FreiheitlichenSüd-Tiroler FreiheitBürgerUnion für Südtirol (todos de derechas), que juntos suman 10 escaños en el Consiglio. Es decir, 27 de los 35 escaños de la cámara buscan mayor autonomía. El movimiento tuvo un capítulo violento en los años 50 y 60, cuando la organización BAS realizó una serie de ataques con bombas para lograr la reanexión.

El mapa de los nacionalismos en Europa 3
Banderas de varios movimientos nacionalistas durante una manifestación independentista en Escocia en 2014. De izquierda a derecha, las banderas de Véneto, Tirol del Sur, Escocia y Flandes. | Foto: Virginia Mayo / AP

Véneto, Italia

Población: 4.865.380 habitantes (8% de Italia)

Extensión: 18.399 km² (6,1% de Italia)

PIB per cápita: 36.740 dólares internacionales (36.833 en Italia)

Idioma propio: Véneto

El partido con más representación en el Consiglio Regionale del Veneto, con 24 de los 51 escaños, es Liga Veneta, una formación de derechas. En la misma línea que Lombardía, la Liga busca mayor independencia económica con respecto a Roma. Otras dos fuerzas también defienden una mayor distancia con Roma. Siamo Veneto (que, con un escaño, forma parte de la coalición que actualmente gobierna la región) propugna la independencia del resto del país y, en la misma línea de la Liga, Lista Tosi per il Veneto (que ocupa tres asientos del Consiglio y que ya no existe como partido) se muestra a favor de un federalismo fiscal. Tanto Véneto como Lombardía celebraron el pasado octubre un referéndum para obtener mayor autonomía con respecto a Roma en el que ganó el .

Escocia, Reino Unido

Población: 5.404.700 habitantes (8,2% del Reino Unido)

Extensión: 77.933 km² (32,1% del Reino Unido)

PIB per cápita: 43.651 dólares internacionales (39.016 en Reino Unido)

Idioma propio: Escocés y gaélico escocés

El mapa de los nacionalismos en Europa
Manifestación por la independencia de Escocia en Glasgow el pasado junio. | Foto: Russell Cheyne / Reuters

El origen del independentismo escocés está en la Edad Media. Ya en el siglo XIII la región disputaba las Guerras de Independencia contra Inglaterra. Actualmente, 69 de los 129 escaños del Parlamento escocés están ocupados por independentistas. El Partido Nacional Escocés, de centroizquierda, es el partido más representado, con 63 asientos y actualmente en el Gobierno. El Partido Verde Escocés, también nacionalista, cuenta con seis escaños. Escocia celebró en 2014 un referéndum por la independencia, en el que un 55,3% de los votantes se decantó por la permanencia en el Reino Unido. Uno de los mayores temores de los independentistas escoceses era la amenaza de que una Escocia independiente se quedaría automáticamente fuera de la Unión Europea. Después de que, en 2016, el Reino Unido votara a favor de abandonar la UE, el gobierno de Escocia (región que votó mayoritariamente por la permanencia en la Unión en el referéndum del Brexit) está tramitando unas segundas elecciones, pero el Gobierno central ha anunciado que no las aceptará.

Gales, Reino Unido

Población: 3.063.456 habitantes (4,6% del Reino Unido)

Extensión: 20.779 km² (8,5% del Reino Unido)

PIB per cápita: 31.043 dólares internacionales (39.016 en Reino Unido)

Idioma propio: Galés

Al igual que lo que ocurre en Escocia, el nacionalismo de Gales tiene siglos de antigüedad. Sin embargo, el inicio del nacionalismo moderno hay que buscarlo en el siglo XIX. Actualmente, el tercer partido más representado en la Asamblea Nacional de Gales, con 10 de los 60 escaños, es el separatista Plaid Cymru, que está en la oposición. Desde una postura de izquierdas, Plaid Cymru busca la independencia de Gales pero manteniéndose en la Unión Europa y defiende la utilización del idioma galés como medio para fomentar la cultura de la región. Encuestas recientes citadas por el diario británico The Guardian señalan que más de un 40% de los votantes galeses está a favor de otorgar más competencias a la Asamblea Nacional y que cerca de un 25% está a favor de la independencia.

Irlanda del Norte, Reino Unido

Población: 1.876.695 habitantes (2,8% del Reino Unido)

Extensión: 14.130 km² (5,8% del Reino Unido)

PIB per cápita: 34.654 dólares internacionales (39.016 en Reino Unido)

Idioma propio: Irlandés y escocés del Úlster

Más de un tercio de los 90 asientos de la Asamblea de Irlanda del Norte está ocupado por partidos que promueven la reunificación de Irlanda. El Sinn Féin y el Partido Laborista Socialdemócrata, ambos de izquierdas, tienen 27 y 12 escaños, respectivamente. El Sinn Féin fue además el brazo político del IRA, un grupo terrorista que desató un conflicto que dejó más de 3.500 muertos desde la división de Irlanda a principios de siglo XX hasta la firma del Acuerdo del Viernes Santo en 1998. La Constitución de la República de Irlanda establece la voluntad de la reunificación de la isla: “Es la firme voluntad de la Nación Irlandesa, en armonía y amistad, unir a todas las personas que comparten el territorio de la isla de Irlanda, en toda la diversidad de sus identidades y tradiciones, reconociendo que una Irlanda unida solo se buscará por medios pacíficos con el consentimiento de la mayoría del pueblo, democráticamente expresado, en ambas jurisdicciones de la isla” (artículo 3.1). Por su parte, la Northern Ireland Act (una figura similar a los Estatutos de Autonomía de España) establece que el secretario de Estado de Irlanda del Norte puede convocar un referéndum secesionista “si en cualquier momento le parece probable que una mayoría de los votantes expresarían un deseo de que Irlanda del Norte dejase de ser parte del Reino Unido y formase parte de una Irlanda unida” (párrafo 2). Eso sí, en el caso de que se celebre un referéndum independentista, no puede volver a convocarse otro en siete años como mínimo. Al igual que lo que ocurre con Tirol del Sur, este movimiento nacionalista es más complejo, porque no solo implica que tanto la propia región como el país al que pertenece acepten la separación, sino que el país al que pretende anexionarse esté de acuerdo con esa integración.

Continúa leyendo: Siempre gana Convergencia

Siempre gana Convergencia

Laura Fàbregas

Foto: ERIC VIDAL
Reuters/File

En Cataluña estamos asistiendo a una lucha por la hegemonía nacionalista entre el partido sucesor de CDC y ERC. Esta lucha condiciona la política catalana como mínimo desde la reforma del Estatut, cuando competían con el PSC para ver quién era más nacionalista.

Esta pugna también es la que impidió que después de las elecciones “plebiscitarias” del 27S nadie se atreviera a reconocer que no tenían la mayoría social. Solo Antonio Baños lo admitió durante la noche electoral, pero con el tiempo —y los gintonics— se le debe haber olvidado. Artur Mas, por su parte, ha tardado dos años en reconocerlo. En aquel momento se trató de presionar a ERC para formar la lista única y, ahora, para que acepte el candidato que proponga JxCat. 

Con todo, los republicanos probablemente han demostrado ser el partido catalán menos corrupto, pero también el más necio. Su líder ha acabado en la cárcel y los réditos electorales han sido para el fugado. 

Los de Junqueras podrían haber pactado con la CUP un candidato alternativo y demostrar a la derecha nacionalista que la izquierda independentista tiene la mayoría parlamentaria, pero todo apunta a que acabarán aceptando el candidato impuesto por JxCat. 

Y, cuando esto termine, Puigdemont será tan prescindible como Mas. Porque lo importante no es la independencia, sino mantener el poder. Y este es un juego donde siempre gana Convergencia.

Continúa leyendo: Mansa Musa y el lujo de la envidia

Mansa Musa y el lujo de la envidia

Andrés Miguel Rondón

Foto: STELIOS VARIAS
Reuters

Hace ocho siglos ser, como era Mansa Musa (emperador del Tombuctú y de sus minas de oro), el hombre más rico de la historia del mundo te compraba cincuenta y siete años de vida, doce mil esclavos vestidos de seda, veinte ciudades de lodo y el más esplendoroso Hajj a la Meca en la historia del Islam. Es decir, cosas mínimas. Hoy en día el mismo viaje que le tomó al rey Mali más de diez meses en completar (inmersos, no olvidemos, en las ardientes arenas del Sáhara, al ritmo del camello taciturno y sin Youtube), además de media tonelada de oro, la hago yo, por ochocientos euros, en seis horas y media de avión, con audífonos, un libro traducido y un bote de aspirinas. Y eso no siendo ni Bill Gates ni muchísimo menos, sino ganando el salario medio en España en este siglo veintiuno.

Aun así, a la pregunta “¿Quién fue más feliz en su vida – Mansa Musa o yo?” No logro darle una respuesta convencida. Y no por ser yo infeliz – yo estoy, según el diagnóstico de mi portera (que no es médico), ‘bien’. Algunos días hasta ‘favorecido’. Pero quién soy yo para sospechar sobre el estado de ánimo de un rey. Que conquistó ciudades, se hizo el roadtrip más famoso de la historia. Que acarició, en su época, el imposible (ir a la Meca desde el África occidental). Y que luego regresó, sin cansancio alguno, a fundar las legendarias librerías de Tombuctú -en búsqueda, vale acotar, y sin ganas de faltarle el respeto, de verdades metafísicas que yo consigo en dos segundos en Google. Pero bueno -que hizo lo que quiso. Y que fue rico. Muy, muy rico.

Aun así, y para dejarme de merodeos, este Mansa Musa es un indigente al lado de los 102.000 suicidas que hubo en el mundo occidental en el año 2014. Aquellos que, según la misma lógica progresista del sistema en el que vivimos, debían de haber sido tantas veces más feliz que él. Que tenían expectativas de vivir noventa años sin pasar un día de mucho calor o mucho frío gracias al gas y el aire acondicionado. Que tenían resguardados casi todos sus derechos. Con internet y toda su oferta gratuita de entretenimiento a sus manos. Con acceso ilimitado a aquel condimento tan preciado en la África del medioevo – la sal. Tanta sal como Musa tenía oro. Pero que sin duda fueron muchas veces más infelices que él.

Tal es la impotencia final del progreso y la relatividad del dinero. Es verdad susurrada que toda la riqueza del primer mundo no contenta a sus habitantes, cuyo mayor lujo es seguir muertos de la envidia. Evidencia de lo cual es admitir que todos en algún momento hemos fantaseado con ser príncipes en un pasado sin microondas. O con gozar más, a pesar de nuestras actuales comodidades, en el futuro que nos prometen tanto populistas como autores de ciencia ficción. O en vivir la vida del vecino. Es la verdad y debemos admitirla. A pesar de tanto progreso nunca seremos, plenamente, felices. Ni siquiera en la utopía… Con lo cual mejor vivir para otras cosas.

TOP