Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Cuotas rosas en la roca

Laura Fàbregas

Los hombres suelen ser más arriesgados que las mujeres. Al menos en algunos ámbitos, como los que entrañan cierto desafío físico. En los San Fermines, por ejemplo, son más los varones quienes deciden participar de esa larga carrera delante del toro. La temeridad, que no la valentía, se lleva bien con la estupidez.

El fin de semana lo pasé en la Playa Roja de Pals, en el mágico Ampurdán de los genios -¡y españolistas!- Dalí y Pla. Estuve observando durante un cuarto de hora bien bueno a los niños que saltaban al agua desde una roca bastante elevada. En la cola sólo había chicos, y de varias nacionalidades, que saltaban uno tras otro. Finalmente aparecieron dos chicas. La primera miró el vacío y reculó, diciendo que no quería saltar. La segunda saltó. Con un par.

Pensé en todas las jóvenes femi-oportunistas de mi edad, pidiendo cuotas rosas. ¿Pondrían también cuotas a la roca? ¿Para qué hubiera en la cola el mismo número de chicos que de chicas? En aquel entorno alegre y pueril, saltaba quien quería, sin presiones ni vetos, tampoco de los que operan sumergidamente. Algunos chicos saltaban como locos, y otros eran más reflexivos y se lo pensaban dos veces antes de lanzarse. Nadie se quejaba, esperaban su turno. Tampoco se conocían entre ellos, no había ningún grupo previo. El anonimato les daba libertad. Supongo que, para las de las cuotas, eran todos “machistas” por igual.

Flatulencia política

Daniel Capó

Foto: Ballesteros
EFE/Archivo

Leo en la Wikipedia que las ventosidades se componen en su mayor parte de nitrógeno, hidrógeno, dióxido de carbono, metano y oxígeno, y que su característico mal olor se debe a una proporción muy reducida de ese conjunto de gases –inferior al 1 %–, formada por distintos compuestos del azufre y del ácido butírico. Diríamos que las flatulencias no matan, pero sí incomodan e importunan, e incluso, en raras ocasiones, pueden ser el síntoma de alguna afección más grave. Como metáfora –Dante hablaba del culo como trompeta– sirve para ilustrar el estado político de nuestro país mejor que otras ocurrencias de brocha gorda con las que topamos a menudo. Me temo que, sin un barniz de humor, el uso de la escatología conduce a alguna que otra modalidad de mesianismo mal entendido.

Los continuos casos de corrupción que nos asedian desde hace años –el último, el que afecta al PP madrileño con la operación Lezo– vendrían a ser algo parecido a una digestión difícil. Y su pestilencia invita a creer que nos hallamos ante una especie de enfermedad terminal del sistema para la que no hay solución viable. Así, los profetas del apocalipsis definen España como un Estado fracasado y hablan de la corrupción endémica de los partidos y de la necesidad de superar el “régimen del 78”. Sin embargo –y a las pruebas me remito–, también cabe hacer la lectura contraria: las instituciones funcionan, la economía se recupera, hay debate parlamentario, los partidos buscan lentamente  adaptar y modernizar sus discursos y, por supuesto, se consolida el relevo generacional. En realidad, y a pesar del potente hedor de los gases de la corrupción, la historia de éxito de la España democrática –con todas sus imperfecciones– no es, ni mucho menos, desdeñable.

El lado desconocido de Amancio Ortega

Redacción TO

Foto: Iago Lopez
AP

Amancio Ortega es el segundo hombre más rico del mundo. Pero el dato es susceptible de cambiar en cualquier momento, porque la lista de millonarios que históricamente elaboraba solo de forma anual la revista Forbes se ha convertido ahora en una moderna clasificación en tiempo real y, como ya titulaba la propia publicación hace unos meses, “lo que fácil viene, fácil se va. Amancio Ortega y Bill Gates se turnan la posición de hombre más rico del mundo”. Porque el pasado septiembre, ambos intercambiaron el título en al menos cuatro ocasiones. Un mano a mano que hizo que durante las horas que duraron los dos sorpassos de Inditex, el gallego se convirtiera en la persona más acaudalada del planeta.

La mediática economía del padre de Zara contrasta con una vida discreta en La Coruña, donde vive con su segunda esposa, Flora Pérez Marcote. No concede entrevistas. No se ha escondido nunca pero tampoco se ha expuesto más de lo esctrictamente necesario. Así, nunca ha publicitado personalmente su lado filantrópico, plasmado en la fundación que lleva su nombre, cuyo objeto social es favorecer “el desarrollo de las personas”, según la propia web de la entidad.

Este reto se concreta en el trabajo en cuatro áreas: Cultura educativa (“Impulsando el cambio con el uso de nuevos instrumentos educativos y favoreciendo el acceso al conocimiento”), Infancia y juventud (“Situando a los estudiantes en el núcleo del proceso del aprendizaje potenciando sus habilidades”), Apoyo social (“Contribuyendo a encaminar las iniciativas de instituciones dedicadas a los sectores menos favorecidos”) y Sociedad/Personas (“Mejorando la calidad de vida de los beneficiarios, y facilitando soluciones, desde la igualdad de oportunidades”). O lo que es lo mismo: dar cantidades millonarias a la Seguridad Social.

Lucha contra el cáncer

Fue lo que hizo el pasado 29 de marzo, cuando anunció la donación de 320 millones de euros a la sanidad pública “para la adquisición de 290 equipos de última generación” para luchar contra el cáncer. El programa se había iniciado en Galicia y Andalucía y se extendió el mes pasado al resto de las Comunidades Autónomas.

Y la salud no es el único tema en el que trabaja la fundación del multimillonario. Cada año concede 80 becas a estudiantes gallegos y otras 420 a alumnos del resto de España para estudiar 1º de Bachillerato en Estados Unidos y Canadá. Los requisitos son estudiar 4º de ES0, tener una media igual o superior a 7 y una nota mínima de 8 en inglés en 3º de ESO, y no haber estudiado un curso en el extranjero previamente.

Las redes sociales resuenan cada vez que la Fundación Amancio Ortega anuncia una nueva donación. Por un lado, hay quienes aplauden al empresario por actuar como un filántropo y destinar millones de euros a causas sociales. Por otro, nunca faltan los críticos que opinan que se trata de una fachada para tapar las supuestas irregularidades fiscales del grupo que dirige.

La gran competición europea del rugby gay arranca en Madrid

Verónica Reguillo

Foto: Los Titanes
Los Titanes

La Union Cup es la competición europea más importante para equipos gays de rugby, y por primera vez se celebra en España. Este fin de semana llegarán a Madrid alrededor de 900 jugadores de 30 equipos europeos de clubes inclusivos. El anfitrión de esta competición será el equipo de Los Titanes, el único club gay de rugby de España que lucha, a través del deporte, por la visibilidad del colectivo LGTBI.

El responsable de prensa de Los Titanes, Javier Corral, habla con The Objective en la previa de esta gran fiesta del deporte inclusivo. Nos cuenta que el equipo nació en 2013, y que dos años después, en 2015, ya participaba en su primera Union Cup, en Bruselas. Desde entonces, y aprovechando que Madrid va a ser la sede de la World Pride 2017, un evento mundial al que se espera que acudan millones de personas, los miembros de este club de rugby pensaron que era el momento perfecto para que la capital de España fuera la sede de la edición 2017 de la Union Cup. Y parece que acertaron. “Nos presentamos, nos eligieron y dos años después, aquí estamos, con 900 jugadores, y posiblemente con una de las ediciones de rugby más multitudinarias de la historia de España”, afirma Corral.

La gran competición europea del rugby gay arranca en Madrid 2
Es la séptima edición de la Union Cup, y es la primera vez que España acoge esta competición. | Foto: Union Cup

Además, esta edición cuenta con dos novedades importantes: la primera es que también habrá partidos femeninos, y la segunda, que en la Union Cup de Madrid participará el único equipo gay inclusivo de rugby de África, un continente en el que la homosexualidad está perseguida en buena parte de los países.

“Cada vez se apuntaba más gente”

Los Titanes nacieron “como un grupo de amigos que se reunía en un parque para disfrutar en común con el deporte del rugby”, y como punto de encuentro para quienes quisieran hacerlo en un entorno inclusivo. Javier Corral nos narra como poco a poco fueron creciendo porque “cada vez se apuntaba más gente y decidimos consolidarnos como un equipo”. El año pasado consiguieron debutar en la Liga Regional de Rugby donde la diferencia con el resto de equipos es que “somos más novatos, nada más”.

Los Titanes utilizan los valores del deporte, y concretamente del rugby (tolerancia, compañerismo e inclusividad) de una manera más explícita que el resto de equipos. “Nosotros lo especificamos en la orientación sexual, pero no solo eso, sino que también incluimos cualquier tipo de procedencia, de cualquier edad, condición física, también tenemos chicas…”

La gran competición europea del rugby gay arranca en Madrid 1
Alrededor de 900 jugadores de 30 equipos europeos se darán cita en Madrid. | Foto: Los Titanes

Su principal premisa es dar visibilidad y defender la normalización para que cualquier persona pueda practicar cualquier deporte sin barreras ni tabúes de por medio. El responsable de prensa de Los Titanes afirma que en el deporte amateur su equipo no ha tenido ningún percance homófobo. “El deporte español, a nivel amateur, está muy en línea con todos los progresos que se han hecho en la sociedad en los últimos años”. Sin embargo, a nivel profesional la cosa cambia, sobre todo en deportes como el fútbol o el baloncesto donde parece que solo hay una orientación sexual posible, y es la heterosexualidad.

Quizá el rugby a nivel profesional sea de los deportes más avanzados en este aspecto “porque hay muchos ejemplos de jugadores que han salido del armario, de árbitros que también han salido del armario, de mujeres…, pero es cierto que en otros deportes hace falta dar un paso hacia delante y que haya más ejemplos de visibilización y de inclusión”, afirma Corral.

Las aspiraciones de Los Titanes para esta Union Cup 2017 pasan por aprovechar que juegan en casa y hacer un buen papel. El responsable de prensa del equipo sabe que no será fácil porque se enfrentan a clubes con una gran trayectoria, de países como Reino Unido, Francia, Bélgica u Holanda, que cuentan algunos de ellos con una gran tradición en el rugby. A pesar de todo, Javier Corral y su equipo lo tienen claro: “No nos preocupa el resultado, lo que queremos es hacerlo bien”.

La gran competición europea del rugby gay arranca en Madrid 3
Los Titanes comenzaron como un grupo de amigos y el año pasado ya debutaron en la Liga Regional de Madrid. | Foto: Los Titanes

Las fechas y la programación

Este sábado y domingo, desde las 8:30 de la mañana se empezarán a jugar los partidos en los campos de rugby de Orcasitas en Madrid y El Bercial en Getafe. El domingo 30 serán las finales que se disputarán en Orcasitas. Este viernes a las 19 horas se celebrará la ceremonia de apertura que dará el pistoletazo de salida a la fiesta del rugby inclusivo.

Y entretanto, Sevilla...

Jesús Nieto Jurado

Y Sevilla. Dicen que en Sevilla hay que morir, que Dios descansó a las orillas del Padre Betis, que si te atropella un coche en Sevilla probablemente la culpa, la culpita, sea del chófer de un ‘diresto generá’ que dicen por ahí abajo de los gerifaltes de la Junta. En abril, Atocha es ya la previa de la caseta y el recuerdo de ese tiempo risueño del felipismo que te ponía un pabellón en la Expo 92 y te tapaba la “cal viva”: magia pura. Pero en Sevilla hay que morir, que Sevilla es Castilla frutalmente propagada. La ciudad de Juan Joya “Risitas” y de Machado. La ciudad de Jaime Moreno y de Murillo, la barroca y la de los chabolos. La de la Macarena y la Triana  (topicazo que queda bien). La Sevilla dual que sesea o cecea según el barrio o los barros del Aljarafe. La de Joselito y Belmonte. La ciudad donde Javier Arenas nunca fue victorioso y donde todo tiene calor de ‘servesita’ y sueño perdido. En Sevilla hay que morir, si es posible en Feria y convidado por un capillita al que probablemente no vuelvas a ver. A Sevilla iba yo convocado por Griñán antes de que saliera su quilombo, y allí había compadreo entre los ERES y los plumillas, que la Justicia es lenta y la Feria corta. Y el gobierno autonómico del mismo color siempre, vestido de faralae en una imagen que nunca olvidaré.

A la gloria, sevillanos, a la gloria, que cantó Carlos Herrera a una ciudad donde la pena lleva farolillos.  Veo la foto que ilustra este texto y veo a Silvia, mi primer amor sevillano bajo los arcos de la Plaza del Salvador. Y veo la Feria, tras Cristo Resucitado y una trianera, muy suya, a la que llaman Susana y rumorean que sabe las cuatro reglas. En Sevilla hay que morir, y lo dice un madrileño que veranea en Málaga y llora cera en Sevilla.

Un madrileño, yo, que quiere el “Romero Murube” o se la corta -la coleta- y la tira al Río. Ese río donde Morante sueña versos hechos marisma y oro.

TOP