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Taxonomía del comentarista

Manuel Arias Maldonado

Foto: PAUL HACKETT
Reuters/Archivo

En el llamado procès, todos somos a un tiempo actores y espectadores: si hubo una cuarta pared, hace tiempo que fue demolida. De hecho, no es preciso que hagamos algo para hacer algo; basta con dejar de hacer. Tenemos, claro, distintos grados de influencia: no es lo mismo ser presidente del gobierno que lector de periódicos o tuitstar. Pero nadie escapa a la onda expansiva causada por la voladura de la legalidad constitucional perpetrada en el parlament la pasada semana.

Sobre la relevancia de los comentaristas, que son aquellos que glosan (o glosamos) la realidad política en el marco de la opinión pública, no caben dudas. Los estados de opinión condicionan a los actores políticos, si bien esa presión atmosférica es difícil de medir y a menudo ni siquiera refleja la realidad sociológica: aunque la mayoría independentista no aparezca por ninguna parte, se da por supuesta su existencia y a menudo se opina como si realmente existiese. Claro que la más certera de las opiniones resulta insignificante frente a una masa abanderada.

Hace unos días, Ricardo Dudda cargaba contra la ironía, lamentando la actitud de aquellos que se enfrentan a la realidad política pertrechados con un discurso sarcástico que inhibe cualquier tipo de compromiso cívico. Tirando de ese hilo, podemos proponer la siguiente taxonomía de actitudes ciudadanas para el caso catalán, en el bien entendido de que son tipos ideales no exentos de solapamientos y cualquiera de nosotros puede transitar de uno a otro sin darse cuenta. O lo que es peor: dándonos cuenta.

El fanático. Convencido de la bondad de su causa, se sumerge en ella con pasión enfermiza y se dedica a su promoción activa, incansable, visceral. Sea cual sea la causa. No sabe lo que es un sesgo ni concibe que sus creencias -o “preferencias”- puedan venir de alguna parte. Habita las antípodas de la ironía.

El equidistante. Término controvertido, describe a quien asigna de manera idéntica las responsabilidades allí donde las responsabilidades son diferentes. Y son diferentes porque existe un criterio -la legitimidad democrática y el respeto a los procedimientos legales- que así lo indica. O no.

El sarcástico. Nada puede sorprender al sarcástico, que responde con filigranas retóricas ante cualquier argumento contrario a sus creencias y elude así la deliberación pública. Tiene algo de fanático emboscado que busca disfrutar del prestigio del comentarista. Los 140 caracteres son el aire que respira.

El comediante. Como si adoptase la mirada de un antropólogo, el comediante no puede tomarse nada en serio porque todo cuanto ve forma parte de una realidad que le es ajena y, por tanto, no le concierne: ante la estupidez solo puede responder haciendo bromas. ¡Cómo son, estos humanos!

El científico. No muy lejos del comediante se encuentra el científico, que si tiene opiniones propias se las calla en nombre de la neutralidad: el análisis es impersonal y quien lo lleva a término no puede pronunciarse sobre aquello que observa sin comprometer sus buenas prácticas metodológicas. Sobre lo que no se puede medir, es mejor callar.

El impecable. Intelectualmente sofisticado, el impecable siempre tiene razón porque sus argumentos son infalibles y reflexiva la actividad intelectual que los produce: los sesgos son eso que tienen los demás. Ocupa, moralmente, una posición superior. Finge escuchar, pero escucha poco; prueba de ello es que nunca cambia de opinión.

El ideólogo. Paradigma de la visión sesgada de la realidad, el ideólogo se caracteriza por un pensamiento monolítico que se define por su fidelidad a una ideología que le proporciona todo lo que necesita: un filtro perceptivo, un puñado de conceptos, una comunidad afectiva. Si hay discrepancia entre la realidad y la ideología, se equivoca la realidad. No anda muy lejos del fanático, pero no siempre es tan apasionado.

¿Se reconoce el lector en alguno de ellos, o en la combinación de más de uno? ¿Cómo sorprenderse de que el debate público, en especial el que se conduce en las redes sociales, sea tan laborioso y caótico? ¿Hay algo que podamos hacer, cada uno de nosotros, por mejorarlo?

Huelga decir que estas distintas figuras no se sitúan en el mismo plano: algunas son más dañinas para la polis que otras. Pero todas se alejan, en distinta medida, del verdadero ideal: el ciudadano informado que, comprometido con el sistema democrático, mantiene a la vez una prudente distancia respecto a sus propias creencias y está abierto a modificarlas en el curso de los distintos procesos de deliberación -pública o privada, formal o informal- en los que toma parte. Es un ideal: no es de este mundo. Pero es, seguramente, quien deberíamos esforzarnos por ser.

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Claves para detectar si un e-mail es un fraude

Redacción TO

Foto: Farrel Nobel
Unsplash

El phishing es una de las estafas digitales más extendidas. Consiste en el intento, por parte de un ciberdelincuente, de obtener información confidencial de forma fraudulenta (como puede ser una contraseña, información detallada sobre tarjetas de crédito u otra información bancaria) a través de un correo electrónico.

A pesar de ser uno de los clásicos más longevos del cibercrimen, millones de personas siguen cayendo año tras año en la trampa de los e-mails falsos. Concretamente, y según un estudio de la compañía de ciberseguridad Norton, de 978 millones de personas que se vieron afectadas por el cibercrimen en 2017 a escala global, el 32% sufrió un ataque de phishing, o lo que es lo mismo, abrió un enlace o archivo adjunto en un e-mail malicioso.

Recientemente, una estafa masiva tuvo como objetivo a los usuarios del servicio de series y películas en streaming Netflix. Según alertó la compañá Panda Security en un comunicado, los ciberdelincuentes enviaron cientos de correos electrónicos falsos a usuarios de varios países en los que suplantaban “con bastante acierto” la identidad corporativa de Netflix. Los e-mails fueron enviados con el asunto Notice – Document, seguido por una serie de números, y solicitaban a las víctimas que verificaran sus datos de acceso a Netflix a través de un enlace. El objetivo final no era, según apuntan desde Panda Security, utilizar dichas cuentas, sino revender los datos a terceros para llevar a cabo ataques a mayor escala dada la extendida costumbre de los usuarios de tener una misma contraseña para distintos servicios.

Cuantos más usuarios sean conscientes de que existen estos tipos de ataques, más ejemplos conozcan, y más consejos reciban para saber cómo identificarlos, las víctimas de phishing disminuirán considerablemente. Por ello recopilamos las claves para detectar si un e-mail es un fraude que busca robarnos nuestra información:

1. Fíjate en el correo del remitente

Una forma de detectar de primeras si un correo es malicioso es su remitente. Si el e-mail lo envía una cuenta de correo llena de cifras y letras incongruentes, seguramente sea un fraude. Si este además busca suplantar la identidad corporativa de alguna empresa, como en el caso de los correos falsos de Netflix que comentábamos anteriormente, es importante que nos fijemos en el dominio de la cuenta. Un @nelflix.com podría llevar a engaño de una pasada, pero no si releemos bien.

2. Comprueba el asunto del e-mail

El asunto es otro indicador que puede mostrarnos, incluso antes de abrir el correo, es el asunto del mismo. Desconfía si la línea del asunto es muy vaga o no concreta realmente sobre lo que trata el interior del correo -ese Notice – Document del falso Netflix sería un ejemplo perfecto-. Si el asunto no te convence, elimina directamente el correo antes de abrirlo.

Claves para detectar si un e-mail es un fraude
‘Mensaje nuevo – Apple’ no parece un asunto muy convincente.

3. Desconfía: ninguna compañía pide datos personales por e-mail

Si comprendemos el punto básico de que ninguna compañía en ninguna circunstancia va a pedirnos nuestros datos personales vía e-mail, tendremos muchas menos posibilidades de caer en las garras del phishing.

4. Cada detalle cuenta: examina la identidad corporativa

La identidad corporativa es la suma de la identidad verbal y la identidad visual de una compañía. Esta identidad puede ser imitada, al fin y al cabo buscar un logo de una gran empresa no lleva más de dos minutos. No obstante, hacerlo de forma perfecta no es tarea fácil. No solo es el logo, sino también la tipografía, el fondo del correo, entre otros elementos. Muy bueno tiene que ser el imitador para que nos engañe cuando comparamos su correo con otro verdadero del mismo remitente.

Claves para detectar si un e-mail es un fraude 2
¿Estás seguro de que BBVA pondría un link de forma tan burda?

5. No hagas clic en ningún enlace sospechoso

Un enlace malicioso es el gancho perfecto para el fraude. Para no caer en la trampa, lo mejor es buscar ese enlace directamente en la barra de búsqueda del navegador o entre nuestros marcadores, y no hacer nunca clic en él.

6. Pregúntate si estabas esperando esa información o ese archivo adjunto

¿Estabas esperando un correo con un archivo en particular? Si la respuesta es no, lo más probable es que al recibirlo estés ante un fraude. Para comprobarlo, ten en cuenta el siguiente punto.

7. Ponte en contacto directo con el supuesto remitente del correo

Ante cualquier duda, ponte siempre en contacto directo con el remitente real. Es decir, que si tu banco u otro servicio te envía un e-mail solicitando algún tipo de información, utiliza los canales oficiales de comunicación de la entidad para preguntar si ese correo es suyo para salir de dudas.

8. Analiza la gramática o la forma en la que está estructurado el correo

Si la redacción es torpe, la gramática brilla por su ausencia, la puntuación es errónea, la ortografía es incorrecta o vemos un uso repetido de las palabras “por favor” en el cuerpo del correo electrónico, ese correo será un fraude. Los departamentos de comunicación de las grandes compañías suelen estar repletos de profesionales que saben perfectamente redactar un correo electrónico sin errores.

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¿Un gran banco escribiría con faltas de puntuación o generaría errores en sus tildes? Seguramente no.

9. Utiliza los filtros anti spam y los servicios de ciberseguridad

Una manera de prevenir antes de curar es tener al día los filtros anti spam de nuestros correos -los grandes proveedores como Gmail o Hotmail suelen tener los suyos propios-. Los anti virus también pueden ser de gran ayuda en esta labor.

Continúa leyendo: Vídeo | Nahuel Pérez Biscayart, actor de '120 pulsaciones por minuto': "Los jóvenes tratan el sida como algo del pasado"

Vídeo | Nahuel Pérez Biscayart, actor de '120 pulsaciones por minuto': "Los jóvenes tratan el sida como algo del pasado"

Néstor Villamor

Foto: The Objective
The Objective

“Conozco casos de gente joven a la que, de golpe, diagnostican [como seropositivos] y uno dice: ‘Guau, ¿cómo puede ser que después de tanto trabajo, después de tantas muertes, tanta lucha dada no haya disminuido?’”. Lo dice Nahuel Pérez Biscayart, protagonista de 120 pulsaciones por minuto, un drama sobre la lucha contra el VIH que ha triunfado en Cannes. Lee la historia completa aquí.

Continúa leyendo: Scott Kelly, el hombre transformado que regresó tras 340 días en el espacio

Scott Kelly, el hombre transformado que regresó tras 340 días en el espacio

Jorge Raya Pons

Foto: Alfonso Monteserín
Penguin Random House

Es fascinante el interés que despiertan los astronautas: captan la atención de los héroes. Scott Kelly está en Madrid para presentar su libroResistencia (Debate)– en la Fundación Telefónica y la cola en la calle es inmensa: algunas personas llevan incluso chupas y accesorios variados de la NASA y parece más una convención intergaláctica que una conferencia literaria. Eso revela la dimensión del personaje.

Scott Kelly nació en un pequeño pueblo llamado Orange, en Nueva Jersey, y tiene el confuso aspecto de un hincha inglés: es bajo de estatura y tiene la piel rojiza y una prominente barriga. Sin embargo, este estadounidense ha orbitado la Tierra sin pisar el suelo y en compañía de nadie durante 340 días, lo que le convierte en el único hombre en conseguirlo de manera continuada. Habitualmente pensamos en las condiciones físicas que requiere un reto como este, pero ¿cómo se prepara a una persona para vivir en completa soledad y en el vacío durante tanto tiempo sin desmoronarse?

Kelly parece tener la situación bajo control, se siente cómodo ante la insistencia mediática. “Es un placer estar aquí con ustedes”, dice, a modo de presentación. “Es más, es un placer estar en cualquier lugar donde hay gravedad”. [¿Cuántas veces habrá empleado esta broma?]. Una de las preguntas obligadas al astronauta llega a las primeras de cambio: ¿sufres las secuelas físicas y psicológicas de volver del espacio? Kelly responde con una mueca, dice que todo está bien, que le gusta la Tierra, y mientras el público ríe, matiza que solo el tiempo determinará el impacto de la radiación en su organismo. El entrevistador le plantea, entonces, otra cuestión: ¿sigues disfrutando de los amaneceres y de los anocheceres en la Tierra, o son, para ti, nada más que una minucia? Kelly finge perplejidad y sonríe levemente: “Prefiero los anocheceres: falta más tiempo para despertarme”.

Scott Kelly, el hombre transformado que regresó tras 340 días por el espacio 1
Scott Kelly, posando en la Fundación Telefónica. | Foto: Alfonso Monteserín/Penguin Random House

Las respuestas de Kelly son siempre escuetas y apenas se alargan si la pregunta la plantea él mismo. Tiene un sentido del humor muy ácido y agudo, casi cínico, y una gran inteligencia. Hay una circunstancia que define con precisión su carácter, a menos que todo se trate de una escenificación. Cuando le piden que explique cómo fue la despedida con su mujer y sus hijos antes de introducirse en una nave que podía estallar con toneladas de combustible en su depósito, Kelly responde con frialdad: “No recuerdo demasiado de aquello, quizá con un ‘Hasta luego’”. Se escucha una breve carcajada de fondo y el entrevistador le recuerda que aquella misión era altamente peligrosa: su vida estaba en juego. Kelly le resta importancia y dice que asumir riesgos nunca fue un desafío para él: “Nunca tuve miedo al fracaso. Sé que no soy el mejor en nada, salvo en no rendirme nunca”.

“Necesitamos cuidar de este planeta porque no encontraremos un ambiente mejor en el que vivir”

La sala de conferencias está llena de niños y es reconfortante: no es extraño que mientras Kelly relata su aventura en el espacio, se escuche el susurro de unos niños sentados al final de la sala, un bebé reclamando la atención de su padre. Están presentes, también, algunos adolescentes probablemente entusiasmados por su historia y escuchando en silencio. Kelly fue un adolescente como ellos, rendido al romanticismo de viajar por el espacio, y cuenta cómo el descubrimiento de un libroThe Right Stuff, de Tom Wolfe–, que describe la formación de los primeros astronautas de la NASA, le condujo a la determinación de hacia dónde dirigirse. Hasta entonces fue un mal estudiante que invertía más tiempo observando el movimiento de las agujas del reloj que escuchando las lecciones de clase. Kelly le debe tanto a Wolfe que decidió llamarle desde el espacio para agradecerle que su vida nació de la inspiración de su libro.

Debido a esa revelación, Kelly descubrió la belleza de las grandes extensiones verdes del planeta, de la intensidad del azul en los océanos, del rojo violento de los desiertos. “La Tierra es increíblemente bonita desde el espacio”, asegura. “Pero también parece muy frágil”. Kelly lamenta la falta de compromiso de la Administración de Donald Trump hacia la conservación del medioambiente –el público responde con un aplauso– y sostiene una afirmación que preocupa: “Necesitamos cuidar de este planeta, debemos frenar su destrucción, porque no encontraremos un ambiente mejor en el que vivir”.

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Scott Kelly, durante la conferencia. | Foto: Jorge Raya Pons/The Objective

El entrevistador, recogiendo el guante, le comenta que Trump –pese a todo– plantea un regreso temprano a la Luna. Kelly considera que el presidente no cumplirá con las condiciones de tiempo y dinero que requiere una misión tan importante: “No tengo esperanzas de que ocurra pronto”.

–¿Ni siquiera con proyectos como el de Elon Musk? –le replantea.

Entonces sonríe y mira al público, y dice que la primera vez que se anunció el lanzamiento de un cohete de SpaceX, pensó que Musk estaba loco. Sin embargo, tantos despegues y aterrizajes exitosos después, piensa que simplemente es ambicioso. “Y es bueno ser ambicioso”, añade.

–¿Volvería usted al espacio? –le pregunta el entrevistador.

–Sí –responde Kelly.

–¿Por un año? –insiste.

Kelly concede un par de segundos y responde con un rotundo “Sí” que acompaña con la cabeza.

Continúa leyendo: Por qué el Ministerio de Defensa quiere que adoptes un pingüino

Por qué el Ministerio de Defensa quiere que adoptes un pingüino

Redacción TO

Foto: Mark Baker
Reuters/Archivo

En su afán y compromiso por salvaguardar la Antártida y el medio ambiente, el Ministerio de Defensa puso en marcha hace ya años una curiosa y original campaña de apadrinamiento de pingüinos. La de esta edición hace el número 31 y comenzó el 8 de enero y finalizará el 15 de Marzo.

Apadrinar un pingüino es muy sencillo, además de gratis, ya que se trata de rellenar un formulario que el personal de Defensa encargado de la campaña se ocupará de gestionar lo antes posible, aunque ante la avalancha de peticiones ya ha indicado que el proceso puede sufrir algún retraso.

En la ficha debes incluir el nombre que quieres que lleve tu pingüino. Defensa te enviará un diploma con tus datos y los de tu pingüino.

¿Qué supone apadrinar un pingüino?

Cuando uno cumplimenta el formulario está adquiriendo un compromiso personal de “cuidar el medio ambiente” en general. Es una manera, aseguran los responsables de la campaña, de garantizar que nuestros pingüinos apadrinados y sus crías puedan seguir viviendo en la Antártida.

En esta ocasión y como novedad respecto a las anteriores campañas, esta edición va acompañada por otra buena causa. El ‘RETO DE 5.000 pingüinos contra el Cáncer‘, cuya finalidad es recaudar fondos para la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), donde se podrán hacer fácilmente donaciones a esta asociación. “El 100% del dinero recaudado será entregado a dicha asociación”, asegura Defensa, quien anima a todos a colaborar.

Científicos y militares españoles en la Antártida

La pregunta es ¿qué tiene que ver el Ministerio de Defensa con los pingüinos? Lo cierto es que el origen de estas campañas está directamente relacionado con la presencia del Ejército de Tierra en la base española Gabriel de Castilla situada en la Isla Decepción, en el archipiélago de la Sethland del Sur, donde científicos y militares realizan diversas actividades en el marco de la Campaña Antártica.

Por qué el Ministerio de Defensa quiere que adoptes un pingüino
Investigadores del proyecto PINGUFOR estudianel comportamiento y fisiología de los pingüinos barbijos en relación con el cambio climático. Foto: Campaña Antártica ET / RRSS

Algo que ocurre desde 1988 en colaboración con el Ministerio de Educación y Ciencia y el Comité Polar Español. “Nuestra misión en la Antártida tiene como finalidad proporcionar apoyo logístico a la investigación científica en la base Gabriel de Castilla y realizar proyectos de investigación y experimentación de interés para el Ejército en las áreas de transmisiones, medio ambiente, sanidad, bromatología o vestuario y material de campamento”, explica el ministerio.

El Comité Científico para la Investigación en la Antártida, órgano en el que están representados 32 países, recibió el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2002, como “reconocimiento al conjunto de la investigación científica en la Antártida, el único continente virgen, libre de tensiones políticas y económicas, y dedicado a la ciencia”.

La representación de España en el continente se encuentra en la base Gabriel de Castilla de la isla Decepción y, según Defensa, es “un símbolo de las capacidades de nuestras Fuerzas Armadas para desempeñar misiones a gran distancia, en condiciones climatológicas extremas, y en cooperación con otros sectores muy diversos de la sociedad como los investigadores científicos y universidades de toda España”.

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