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Taxonomía del comentarista

Manuel Arias Maldonado

Foto: PAUL HACKETT
Reuters/Archivo

En el llamado procès, todos somos a un tiempo actores y espectadores: si hubo una cuarta pared, hace tiempo que fue demolida. De hecho, no es preciso que hagamos algo para hacer algo; basta con dejar de hacer. Tenemos, claro, distintos grados de influencia: no es lo mismo ser presidente del gobierno que lector de periódicos o tuitstar. Pero nadie escapa a la onda expansiva causada por la voladura de la legalidad constitucional perpetrada en el parlament la pasada semana.

Sobre la relevancia de los comentaristas, que son aquellos que glosan (o glosamos) la realidad política en el marco de la opinión pública, no caben dudas. Los estados de opinión condicionan a los actores políticos, si bien esa presión atmosférica es difícil de medir y a menudo ni siquiera refleja la realidad sociológica: aunque la mayoría independentista no aparezca por ninguna parte, se da por supuesta su existencia y a menudo se opina como si realmente existiese. Claro que la más certera de las opiniones resulta insignificante frente a una masa abanderada.

Hace unos días, Ricardo Dudda cargaba contra la ironía, lamentando la actitud de aquellos que se enfrentan a la realidad política pertrechados con un discurso sarcástico que inhibe cualquier tipo de compromiso cívico. Tirando de ese hilo, podemos proponer la siguiente taxonomía de actitudes ciudadanas para el caso catalán, en el bien entendido de que son tipos ideales no exentos de solapamientos y cualquiera de nosotros puede transitar de uno a otro sin darse cuenta. O lo que es peor: dándonos cuenta.

El fanático. Convencido de la bondad de su causa, se sumerge en ella con pasión enfermiza y se dedica a su promoción activa, incansable, visceral. Sea cual sea la causa. No sabe lo que es un sesgo ni concibe que sus creencias -o “preferencias”- puedan venir de alguna parte. Habita las antípodas de la ironía.

El equidistante. Término controvertido, describe a quien asigna de manera idéntica las responsabilidades allí donde las responsabilidades son diferentes. Y son diferentes porque existe un criterio -la legitimidad democrática y el respeto a los procedimientos legales- que así lo indica. O no.

El sarcástico. Nada puede sorprender al sarcástico, que responde con filigranas retóricas ante cualquier argumento contrario a sus creencias y elude así la deliberación pública. Tiene algo de fanático emboscado que busca disfrutar del prestigio del comentarista. Los 140 caracteres son el aire que respira.

El comediante. Como si adoptase la mirada de un antropólogo, el comediante no puede tomarse nada en serio porque todo cuanto ve forma parte de una realidad que le es ajena y, por tanto, no le concierne: ante la estupidez solo puede responder haciendo bromas. ¡Cómo son, estos humanos!

El científico. No muy lejos del comediante se encuentra el científico, que si tiene opiniones propias se las calla en nombre de la neutralidad: el análisis es impersonal y quien lo lleva a término no puede pronunciarse sobre aquello que observa sin comprometer sus buenas prácticas metodológicas. Sobre lo que no se puede medir, es mejor callar.

El impecable. Intelectualmente sofisticado, el impecable siempre tiene razón porque sus argumentos son infalibles y reflexiva la actividad intelectual que los produce: los sesgos son eso que tienen los demás. Ocupa, moralmente, una posición superior. Finge escuchar, pero escucha poco; prueba de ello es que nunca cambia de opinión.

El ideólogo. Paradigma de la visión sesgada de la realidad, el ideólogo se caracteriza por un pensamiento monolítico que se define por su fidelidad a una ideología que le proporciona todo lo que necesita: un filtro perceptivo, un puñado de conceptos, una comunidad afectiva. Si hay discrepancia entre la realidad y la ideología, se equivoca la realidad. No anda muy lejos del fanático, pero no siempre es tan apasionado.

¿Se reconoce el lector en alguno de ellos, o en la combinación de más de uno? ¿Cómo sorprenderse de que el debate público, en especial el que se conduce en las redes sociales, sea tan laborioso y caótico? ¿Hay algo que podamos hacer, cada uno de nosotros, por mejorarlo?

Huelga decir que estas distintas figuras no se sitúan en el mismo plano: algunas son más dañinas para la polis que otras. Pero todas se alejan, en distinta medida, del verdadero ideal: el ciudadano informado que, comprometido con el sistema democrático, mantiene a la vez una prudente distancia respecto a sus propias creencias y está abierto a modificarlas en el curso de los distintos procesos de deliberación -pública o privada, formal o informal- en los que toma parte. Es un ideal: no es de este mundo. Pero es, seguramente, quien deberíamos esforzarnos por ser.

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La verdad detrás de las aplicaciones anticonceptivas

Redacción TO

Foto: Brooke Cagle
Reuters

Controlar la natalidad es un deseo ancestral. Antes era más difícil, pero en las últimas décadas la ciencia ha desarrollado nuevas técnicas anticonceptivas, así como mejorado la efectividad de las que conocemos, con un resultado muy positivo para la mujer y su libertad sexual.

Que las mujeres tengan el control sobre su cuerpo, y por ende sobre su actividad reproductora, es una clave del feminismo. Por ello, que proliferen todo tipo de técnicas es fundamental para mantener ese control. La tecnología no se ha quedado atrás, y ha hecho mucho más flexible y accesible la anticoncepción en el mundo. No obstante, hay que tener cuidado con la efectividad de algunas herramientas, y siempre escuchar el consejo de los expertos sanitarios.

Aplicaciones que nos ayudarán a contar nuestro días

Son muchas las apps para móvil que funcionan como controlador del ciclo menstrual. La propia Agrupación Ginecológica Española (AGE) recomienda diversas aplicaciones para controlar la toma de la píldora y los ciclos menstruales, una de las técnicas anticonceptivas más extendidas.

Aunque la alarma del móvil puede hacer las veces de controlador avisándonos de la toma, existen otras aplicaciones que nos aseguran un mayor control, además de ofrecernos otras opciones complementarias. Entre las que están en la lista de de la AGE, destacamos tres:

– Lady Pill Reminder: Esta app es gratuita y está disponible para sistemas operativos Android e iOS. La aplicación pide que indiques el tipo de píldora, el número de píldorasy el horario de la toma. A raíz de esta información, la app te va avisando a través de notificaciones cuando tengas que tomar la píldora. Además, en cualquier momento puedes consultar el estado de la tableta de píldoras del ciclo actual. También sirve como recordatorio de cuándo debemos comprar más píldoras. Es muy visual, lo que permite llevar el control de una forma muy sencilla.

– My Pill: Esta otra app, también gratuita y disponible en Android e iOS, y funciona como la anterior aunque acepta, además de la píldora anticonceptiva, la configuración para otro tipo de anticonceptivos como el anillo o el parche.

– No te olvides: Esta aplicación, también para Android e iOS, además de gratuita, funciona como calendario y, gracias a la geolocalización, ofrece un listado de farmacias para que sepas cuál es la más cercana a ti. También incorpora un formulario para enviar tus dudas al personal médico encargado de la app.

Natural Cycle, la súpercampeona de las apps anticonceptivas

Por muchas aplicaciones que nos sirvan de ayuda, hasta la llegada de Natural Cycles no había forma de convertir nuestro móvil en una verdadera herramienta anticonceptiva. Esta aplicación para smartphones, de la que ya hablamos en The Objective, es el método anticonceptivo definitivo para nuestro móvil.

Esta alternativa a los anticonceptivos tradicionales ofrece la posibilidad de calcular, a través de un algoritmo y de la temperatura de las usuarias, si pueden mantener relaciones sexuales sin protección sin ningún riesgo de quedarse embarazadas.

Su creadora, la física Elina Berglund, formaba parte del grupo que trabajó en el descubrimiento el bosón de Higgs en el CERN, el laboratorio europeo de investigación nuclear. Este descubrimiento, que se ganó el Nobel de Física, no parecía suficiente para ella. Por ello, decidió crear Natural Cycles, la app que promete regular tus ciclos como una píldora ¡y sin los efectos secundarios de ésta!

Su modelo de negocio se basa en una suscripción, tienen varios planes de precios en los que cientos de miles de usuarias ya están pagando los 5,40 euros al mes que cuesta Natural Cycles, y por esa cantidad incluyen el termómetro necesario para hacer las mediciones de temperatura. La aplicación está disponible en Android e iOS.

Basándose en un estudio realizado en 100 mujeres -solo cinco se quedaron embarazadas-, la compañía asegura que su aplicación tiene una efectividad muy alta, situándola solo por debajo de la del DIU y por encima del uso de preservativos. Efectividad comprobada.

Después de ayudar a miles de mujeres a no quedarse embarazadas cada mes, a Natural Cycles le queda tiempo para mantener una buena y didáctica política de redes, como los posts que compartimos a continuación:

“Puedes quedarte embarazada en cualquier día de tu ciclo. Spoiler: nop, no puedes”.

“La educación sobre la menstruación puede cambiarlo todo”.

“¿Puedo quedarme embaraza durante la regla?” Natural Cycles responde: “es posible, pero tendrías que tener ciclos muy cortos”.

Quieras quedarte embarazada, o no -es tu decisión, recuerda-, utiliza todos los medios a tu alcance para controlar tu fertilidad, incluida la tecnología. Y no creas más bulos, los expertos de apps como Natural Cycles harán que caigan mitos.

Continúa leyendo: Blanca Manchón: "En España, una deportista embarazada es una mujer acabada"

Blanca Manchón: "En España, una deportista embarazada es una mujer acabada"

Bea Guillén Torres

Foto: Beatriz Guillén
The Objective

Queda un minuto para la salida. Blanca Manchón se agacha encima de su tabla para tocar el mar con los dedos. Después, con la mano, se moja la planta del pie. Primero uno, después el otro. “Que esto empieza”, se dice, se ancla. Y ahí de verdad empieza todo.

Es 1 de julio de 2017 y Blanca Manchón ha dado a luz hace siete meses. Hace siete meses también que la abandonaron todos sus patrocinadores. Nike, Opel y Emasesa desaparecieron cuando llegó Noah. La deportista está en Salou, donde se disputa el campeonato del mundo de windsurf en la modalidad raceboard, en la que nunca había competido. Se paga ella el viaje, la estancia, la competición. Va en coche con sus padres. Le han prestado la tabla y la vela. A ella que ha sido cinco veces campeona mundial de windsurf.

Lo cuenta con una sonrisa: “La vela con la que fui al campeonato me llegó el día de antes, así que la monté allí en Salou. Preguntando a la gente ‘¿esto cómo va? ¿Esto lo tensáis más o menos? Muy fuerte”. Se ríe. A la tabla se había podido acostumbrar unos días antes en el Puerto de Santa María, en Cádiz, donde entrena desde que tiene 10 años. “Era mucho más estrecha que en la que yo voy normalmente. Así que a las primeras, pum, al agua, hasta que me acostumbré”. Se vuelve a reír.

Es 1 de julio de 2017 y Blanca Manchón ha pasado cinco horas y media en el agua. Sin entrenador. A diferencia del resto, ella, cinco veces campeona del mundo, no tenía una lancha de acompañamiento. Un bote en el que subirse a descansar, en el que abrigarse, secarse, comer, parar. Era ella, su tabla prestada y el mar. “Al final me dolía todo, ya no sabía cómo ponerme, sentada en la tabla, me dolía la cadera con el arnés. Fatal”. Ella que, pese a haber pasado la vida en el agua, se marea en el mar. “Yo solo lo llevo bien cuando voy muy rápido con mi tabla, entonces no hay problema”. Aún así, se ríe otra vez: “Al final se te pasa rápido la espera porque hay ambientillo y hablas con los compañeros, pero vamos, que el primer día nos dejaron ya fritos”.


Seguía la competición en la que Blanca se jugaba su futuro deportivo. “Al principio, los vientos eran muy flojos y no me venían muy bien porque físicamente estaba mejor la otra chica”. La otra chica era la favorita del campeonato, la finlandesa Tuuli Petaja, subcampeona olímpica, que llevaba un año entrenando sin parar. “Entonces… lo di todo. Me empecé a encontrar cómoda y empecé a ganar”. “Porque yo pensaba todo el rato es que esta es mi oportunidad, como no quede campeona del mundo aquí… Porque si quedo segunda ya no vale”. Tenía que conseguir que los patrocinadores se volvieran a fijar en ella después de haber sido madre. Ella que había sido reconocida con el premio a la mejor navegante mundial del año en 2010.

Al final solo quedaban ella, su fuerza y el mar. “Yo estaba pensando: ‘Venga, tengo que conseguir un patrocinador para poder ir a Japón a mi modalidad olímpica, para poder comprarme una vela, venga, venga, venga’. Tenía que quedar primera”. No valía tercera, ni segunda. Ella que no contaba con el apoyo material ni económico de ninguna marca ni federación. Pero que tenía el de toda su gente. Que tenía el de la risa de ese bebé que le había cambiado la vida. Y ella, esa mujer que perdió fuerza después del embarazo pero que lo ganó todo en coraje, lo hizo. Se coronó como campeona mundial de una categoría de windsurf que no era la suya, que no lo había sido nunca, pero que la devolvió a su sitio original. Al pódium. “Total, que al final gané. Pensé: ‘Ahora me voy a acostar tres días y no me voy a mover’. Tuve que devolver la vela y la tabla”.

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Quedamos con Blanca en Puerto Sherry, donde tiene la sede la Federación Andaluza de Vela, en el Puerto de Santa María, Cádiz. Se va en unos días al campeonato mundial de RS:X, su modalidad olímpica, de Japón, una de las citas más importantes del año. Pero está tranquila. Va a llegar 10 días antes de que empiece la competición. La mayoría de sus rivales han ido ya varias veces a Enoshima para conocer el sitio del circuito y tenerlo aprendido. Pero ella está tranquila. Irse a Japón con su marido Manuel y su hijo era el objetivo para el que lleva preparándose nueve meses. Dice sonriendo. Y hasta hace unas semanas ni siquiera tenía un patrocinador con el que hacer el viaje. Tiene motivos para estar tranquila.

Blanca Manchón: "En España, una deportista embarazada es una mujer acabada"
Blanca Manchón agarra en brazos a su bebé Noah. | Foto: Beatriz Guillén/The Objective

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Tres días antes de dar a luz, Nike le confirma a Blanca que ya no va a poder contar más con su apoyo como patrocinador. Llevaban años de colaboración. “La verdad es que yo estaba a otras cosas y Manuel me decía: insísteles, insísteles. Porque yo tenía un contrato firmado por el que se me tiene que pagar. Al final, ya no me mandaban ni el producto. Me daban largas, no me contestaban a los mensajes. Hasta que al final, a tres días de parir, les puse un mensaje en el que les dije: ‘Oye, decidme ya sí o no, que me da ya igual, pero que necesito saberlo para organizar mi vida’. Y me dijeron: ‘Bueno, pues no’. La excusa fue que mi deporte ya no encajaba en su marca. Desde el 2013 que empecé con vosotros siempre os había encajado y ahora que me he quedado embarazada no, claro”.

Blanca lo aclara, aunque no debería hacer falta. “Yo les dije que me quedaba embarazada, pero que competía, que en seis meses estaba en activo otra vez. Pero dio igual”.

– ¿Cómo reaccionaste?

“La verdad es que yo lo vi como normal. Digo, hostia, un deporte minoritario, una deportista que se queda embarazada, mujer, pues lo normal es que nadie quiera seguir porque no se fían. Yo lo ví como normal, no sé, porque es lo que he estado viendo a lo largo de mi carrera. Es lo mismo si le preguntáis a las mujeres de atletismo, de natación que no sean Mireia, de fútbol… Es lo que vemos en el día a día, es lo normal”.

“En España, una mujer deportista embaraza es una mujer acabada, es lo que ve la sociedad. Es que es muy fuerte que tengamos que elegir o sigo en el deporte o soy madre. Pero si soy madre voy a tener que empezar de cero y encima hasta que no tenga buenos resultados no me van a venir los patrocinadores”.

Esta bochornosa situación no es así en todo el mundo. “En Estados Unidos, Serena Williams ha vendido más estando embarazada que haciendo torneos. Ahora se lleva la vida saludable, el embarazo… qué mejor que los propios deportistas que son la imagen de tu país para representar esto. Pero allí están en eso mucho más modernizados, en el colegio y en el instituto el que hace deporte es un héroe, por decirlo así. A mí en 4º de la ESO me suspendieron Educación Física, porque tuve que ir a los Juegos Olímpicos”. Con 17 años se fue a Atenas como la representante española de vela más joven de la historia. “Pero tenía que hacer como todos mis compañeros el pino puente y las dos vueltas a la pista y la lateral. Y me suspendieron por no poder ir a las clases”.

Blanca insiste: “Tenemos que cambiar la forma en la que vemos a la mujer en el deporte. Porque ahora parece que las propias deportistas tengan que ocultar si quieren ser madres. El concepto que tenemos todas es ‘me he quedado embarazada así que voy a desaparecer un año y ya volveré cuando esté bien”.

***

Es 7 de julio de 2016 y Blanca Manchón se sube al pódium de Salou con su premio en forma de vela y con el mejor premio que ha ganado nunca. Noah sale en todas las fotos sonriente.

“Como lo de Salou fue un premio bastante inesperado, porque no suele pasar que llegues después de haber sido madre hace siete meses y ganes algo así, he salido un montón en los medios de comunicación”, señala con humildad.

A los pocos días, le contactó la empresa de cosmética Instituto Español. “Es una compañía familiar, de Hinojo (Huelva), que se identificaba mucho conmigo. Así que fue de un día para otro. Fui allí, me dijeron: ‘Mira queremos que cuentes con nuestro apoyo en tu carrera deportiva, además queremos firmar hasta 2020’. Yo aluciné, salí de allí, gritando, dándole besos y muy contenta”, cuenta emocionada.

Este apoyo le permitía en primer lugar ir al mundial de Endoshima, en Japón, y después contar con patrocinio para las siguientes competiciones hasta los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020. Después de Instituto Español, llegó Panasonic. “Como ellos venden muchas cámaras en Japón, pues también me apoyan durante este mundial”.

Blanca Manchón: "En España, una deportista embarazada es una mujer acabada" 2
Blanca Manchón posa con su vela patrocinada por Instituto Español y Panasonic. | Foto: Beatriz Guillén/TheObjective

La cita de Japón es clave porque es la única competición del año en la que el Consejo Superior de Deportes da las becas ADO. Solo se dan a los deportistas españoles que quedan entre los ocho primeros clasificados del mundo en su deporte.

– ¿Crees que puedes conseguirlo?

“Si me lo preguntas hace un mes, lo veía complicado, porque me notaba que me había estancado un poco. Desde que tuve al niño, los primeros meses me encontré una buena evolución, pero después del quinto no conseguía bajar de peso, terminaba súper cansada de los entrenamientos. El niño por las noches estaba más activo, no dormía tanto. Llegué a decirle a Manuel: ‘¿Tú crees que me merece la pena seguir?’ Porque ahora mismo me está costando dinero y ahora que tengo una familia no me puedo permitir el lujo de tirarlo”.

Noah protesta un poco en su carrito.

-¿Quieres ir tú a cogerlo, Blanca? “No, no qué dices, si tiene un cachondeo…”. 

“La primera vez que me metí en el agua después de un año y levanté la vela, pensé: ‘Esto es lo que yo cogía, ¡madre mía, cómo pesa!’. Me notaba súper torpe. Especialmente notaba que había perdido mucha fuerza. He estado casi cuatro meses dedicada solo a ganar fuerza en el gimnasio”. Los campeonatos del mundo eran sus entrenamientos en el agua: Palma de Mallorca —Noah tenía cuatro meses—, Vietnam, y después Salou. 


“Los últimos dos meses, me he notado ya la evolución de haber estado entrenando y me noto ya mucho mejor en el agua, más suelta, con más fuerza. Así que sí, ahora creo que sí que puedo quedar entre las ocho primeras clasificadas e incluso tocar medalla”.

Japón puede convertirla en siete veces campeona del mundo.

***

Es lunes 18 de septiembre de 2017 y Blanca Manchón se agacha hoy en su tabla para tocar con los dedos el mar de la bahía de Sagami. Después, con la mano, se moja la planta del pie. Primero uno, después el otro. “Que esto empieza”, se dice, se ancla. Porque, ahora, de verdad, vuelve a empezar todo.

Blanca Manchón: "En España, una mujer deportista embarazada es una mujer acabada" 2
Si alguna día deja la vela, la deportista se plantea poder realizar campamentos de entrenamientos en el Puerto de Santa María, donde ahora posa. | Foto: Beatriz Guillén/TheObjective

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Cataluña: precisar los términos

Josu de Miguel

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Casi dos semanas después de que el Parlament aprobara las Leyes de Referéndum y Transitoriedad Jurídica, resulta necesario realizar un balance de situación jurídico y conceptual. Me parece que hay un consenso generalizado en la idea de que la aprobación de ambas leyes se hizo sin sustento constitucional y estatutario. Además, en su elaboración se desconocieron las normas del Reglamento interno que regulan la vida de la Cámara, impidiendo que las minorías pudieran ejercer los más elementales derechos de participación democrática.

Entonces sí, estado de excepción. Lo recordaba el otro día Ricardo Calleja Rovira: puestos a jugar las grandes ligas intelectuales, es mejor no quedarse con los refritos postmodernos. Cuando Carl Schmitt disertaba sobre el asunto en La dictadura (1921), convino en denominar estado de excepción a la dictadura soberana ejercida por el poder constituyente que trataba de poner en pie un nuevo edificio constitucional. Nótese que el concepto que ha puesto en circulación Podemos y sus derivas, está sin embargo emparentado con las lecturas políticas que del jurista de Plettenberg hicieron Foucault, Negri o Agamben: la democracia liberal como sistema autoritario característico de las sociedades de control.

Lamentablemente, la opción jugada por los órganos del Estado puede abonar este discurso. Al poner en marcha un sinfín de actuaciones judiciales dirigidas a evitar cualquier actuación pública o privada que pueda entenderse como una desobediencia al Tribunal Constitucional, se termina generalizando y socializando el conflicto. Ello permite al independentismo y a parte de la izquierda española presentar lo que es un burdo golpe al Estado de Derecho como una legítima propuesta democrática y emancipadora que intenta ser sofocada mediante querellas del Ministerio Fiscal. Y este relato se puede estar comprando en España y Cataluña –y veremos si en el extranjero- a ritmo desenfrenado.

Sin embargo, el Gobierno parece querer agotar el espacio de la proporcionalidad para evitar verse sorprendido por supuestos de hecho que impliquen la aplicación del tan temido art. 155 CE. Tomemos como ejemplo la intervención de las cuentas de la Generalitat, que contempla un pago sustitutorio que se aleja de la administración financiera ordinaria y se aproxima claramente a las típicas medidas de ejecución forzosa. En cualquier caso, los independentistas persistirán en una actitud institucional tendente a que finalmente se aplique la coerción federal. Recordemos en tal caso que para tomar este tipo de medidas –lo sabemos por otras experiencias históricas y comparadas- conviene tener un amplio respaldo político. La cuestión central pasa entonces por preguntarnos si Rajoy cuenta al día de hoy con dicho respaldo.

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Los Emmys dan (por fin) a la comunidad LGTB el reconocimiento que merece

Redacción TO

Foto: Black Mirror
Black Mirror

Los actores de la comunidad LGTBI han tenido que esperar un tiempo para estar en el verdadero foco de los premios Emmy, pero por fin ha llegado ese momento. La actriz y coguionista de la serie de Netflix Master of None, Lena Waithe, se convirtió en la primera mujer negra en ganar un premio Emmy al mejor guión de comedia. Pero no solo eso. Waithe interpreta a una mujer lesbiana que trata de explicar su sexualidad a su familia. Una situación inspirada en la vida real y personal de la actriz. Fue uno de los momentos más emotivos de la gala.

 “A mi familia LGBTQIA” (lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, queer, intersexuales y asexuales). Os veo a todos y a cada uno de vosotros. Lo que nos hace diferentes es nuestro súperpoder. Cada día, cuando salís por la puerta y os ponéis vuestra capa imaginaria, salís fuera y conquistáis el mundo. Porque el mundo no sería tan hermoso si no estuviéramos en él. Y para todos los que estáis ahí y mostrasteis tanto amor por este episodio, gracias por acoger a un pequeño chico indio de Carolina del Sur y una chica negra queer del sur de Chicago. Os lo agradecemos más de lo que jamás sabréis. Gracias a la Academia por esto. Os queremos a todos. Que Dios os bendiga”.

El capítulo de Black Mirror, San Junipero, fue otra de las victorias de la comunidad en los Emmy. El episodio escrito por Charlie Brooker para Netflix que cuenta la historia de amor interracial entre dos mujeres se llevo el premio a mejor película para televisión. “San Junipero es una historia sobre el amor y sobre cómo el amor puede vencer al odio”, dijo Brooker al público de estos premios.

Pero aun quedan batallas por luchar. En 2014, Laverne Cox, de la serie de Netflix Orange is the New Black, fue la primer artista abiertamente transgénero en ser nominada a un Emmy, pero no lo ganó. El año pasado, el actor Jeffrey Tambor, se llevó uno de estos galardones por su papel de una mujer transgénero en Transparent. En su discurso de agradecimiento tuvo una clara petición hacia Hollywood: “Dad al talento transgénero una oportunidad. Dadles audiciones, dadles a ellos sus historias. Estaría muy feliz si yo fuera el último hombre cisgénero en desempeñar el papel de una mujer transgénero”.

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