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Zizek

Manuel Arias Maldonado

Foto: Andy Miah
Flickr

Dejó dicho Jorge Semprún que el hecho político más relevante del siglo XX había sido el fracaso del comunismo. O, si se quiere, el fracaso de la praxis comunista tal como fue entendida en la Unión Soviética y sus distintos satélites, incluida la China de Mao. A su juicio, quedaba con ello demostrada la imposibilidad del colectivismo a gran escala. Y lo decía alguien que había creído fervientemente en esa posibilidad: un viejo feligrés de la religión política más exitosa de la modernidad. En La guerra ha terminado (1966), que escribió para su amigo Alain Resnais, Semprún vuelca su experiencia en la clandestinidad antifranquista y su distanciamiento del Partido Comunista que había abandonado en 1964. El protagonista, interpretado por Yves Montand, trata inútilmente de convencer a sus camaradas de que las así llamadas “condiciones objetivas” para la revolución no se daban ya en España y que, por tanto, era absurdo repartir folletos convocando una huelga general que no tendría lugar. Se adelantó a su tiempo: el PSOE no abandonaría formalmente el marxismo hasta 1974 y los noveaux philosophes que romperían con el marxismo todavía iban al colegio.

Es fácil olvidar que por aquel entonces todo el mundo era marxista, en cualquiera de las denominaciones existentes: estalinista, leninista, maoísta, trotskista. Ser marxista y ser cool era lo mismo: no se podía ser otra cosa. Y no digamos en una España que todavía soportaba el peso intolerable de una dictadura militar. Aunque la verdad sobre el comunismo realmente existente no era del todo desconocida para los compañeros de viaje, defender la causa general del comunismo -por encima de sus encarnaciones terrenales particulares- aconsejaba vivirla discretamente. Tal como confesó en cierta ocasión Manuel Vázquez-Montalbán, no había que desilusionar a la clase trabajadora. Luego, pasó el tiempo y cayó el Muro de Berlín: aprendimos que la realidad del marxismo revolucionario se parecía muy poco a su abstracta promesa filosófica.

Pero ha pasado algo más de tiempo y esa abstracta promesa filosófica ha vuelto a recuperar su brillo. En un inolvidable spot para la así llamada Universidad de Verano de Podemos, Juan Carlos Monedero no se olvida de meter en la maleta el tomo 24 de las Werke de Marx y Engels. ¡En alemán! Ser (neo)marxista vuelve a ser cool: abajo con el hipster sin sustancia. Para quienes nos dedicamos a la teoría política, el asunto puede ser fascinante: la teoría ha incorporado algunas novedades (las tesis lacanianas, los estudios culturales, el tiempo mesiánico de inspiración paulina) y ocasionales dosis de realismo antropológico (la precupación por el día después de la revolución, el problema de la envidia, la cuestión ecológica). Pero no hace falta añadir que las instituciones políticas y económicas llamadas a organizar el tiempo nuevo del socialismo aún no han sido descritas: lo que era hermético sigue siendo hermético. En eso, debe admitirse que el cristianismo lleva ventaja: el entero Libro IV de la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino está dedicado a describir las postrimerías humanas con todo detalle. Y hemos de suponer que el escolástico italiano también llenaba los auditorios.

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Mariano Rajoy, testigo de excepción

Marta Ruiz-Castillo

Foto: SUSANA VERA
Reuters/Archivo

“Con absoluta normalidad” afronta el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, su declaración como testigo este miércoles en la vista oral del juicio del ‘caso Gürtel’. Así lo aseguró en abril a preguntas de los periodistas.

“Llevo diciendo durante mucho tiempo que cumplir la ley y hacer caso a las resoluciones de los tribunales es algo obligado para todos, me he referido también a los gobernantes y en mi caso también; es mi obligación e iré encantado a responder a lo que tengan a bien preguntar y aclarar lo que quieran aclarar. Este es un acto de pura normalidad”.

“Normalidad”, “tranquilidad” y “colaboración con la Justicia”, son las consignas dadas en el PP y en el Gobierno para hablar sobre la presencia de Rajoy en la Audiencia Nacional, según se desprende de las declaraciones de altos cargos del partido y del ejecutivo en las horas previas a la comparecencia del presidente en el juicio de la Gürtel. Empezando por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que el lunes recordó que “cualquier español sabe que colaborar con la justicia es una labor de todos y a la que todos debemos acceder con la mejor disposición. Y con esa mejor disposición es con la que irá el presidente del Gobierno, a colaborar con la justicia en lo que el tribunal estime oportuno”.

La comparcencia del presidente del Gobierno ante el tribunal que juzga posibles implicaciones del PP en la trama Gürtel ha provocado una gran expectación con 321 periodistas de 83 medios nacionales e internacionales acreditados. Será la imagen del día dentro y fuera de España y ante la avalancha de medios, la Audiencia Nacional ha tomado medidas excepcionales, según informa en una nota.

Por el tribunal han pasado ya como testigos buena parte de la antigua cúpula del PP como Ángel Acebes o Javier Arenas, entre otros. Todos dijeron desconocer las actividades de Francisco Correa, considerado líder de la trama de corrupción, en el partido y negaron haber recibido dinero de éste.

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Ángel Acebes, ex secretario general del PP, tras declarar en el juicio Gürtel en junio | Foto: Susana Vera / Reuters

No está previsto que Rajoy se siente frente al tribunal como el resto de los encausados o testigos, sino a un lado de la sala. Y eso que la Audiencia se refiere a él en uno de los autos como “el ciudadano Mariano Rajoy”, así que se desconoce el lugar desde el que responderá a las preguntas que le formulen. Más allá de dónde se siente, el ciudadano Rajoy está obligado a decir la verdad como testigo si no quiere incurrir en un delito de falso testimonio tipificado en el artículo 458 del Código Penal.

Los autos de la Audiencia

“La Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha citado a Mariano Rajoy para que declare como testigo el próximo 26 de julio a las 9:30 horas en la vista oral del ‘caso Gürtel'”, según un auto de mayo en el que se establece que el presidente del Gobierno “deberá comparecer físicamente en la sede de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares”.

El tribunal señala que “la importancia de su declaración, en cuanto a los conocimientos que el testigo pueda tener datos que pueda aportar, hacen que la inmediación y la contradicción demanden como opción preferente su presencia física ante la Sala”.

La resolución se aprobó con el voto particular del presidente del tribunal, Ángel Hurtado, que considera que debería haberse acordado que la declaración de Rajoy como testigo se realizara por videoconferencia, tal y como había pedido el propio presidente del Gobierno.

Antes de este auto hubo otros. El 4 de febrero de 2016, la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional dictó uno en relación con el juicio de la pieza “Época I” del ‘caso Gürtel’ por el que el tribunal rechazaba “la declaración como testigo del presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, y acuerda la de la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, entre otras”.

En su resolución los magistrados admitieron toda la prueba solicitada por la Fiscalía, la Abogacía del Estado, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, así como de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa ADADE, salvo la solicitud de esta organización que actúa como acusación particular para que testificara Mariano Rajoy, por no haber aportado razones suficientes para que prestara declaración, “sin perjuicio de que, en otro momento, se pueda acordar por la Sala que testifique de considerarlo necesario, a la vista del desarrollo del juicio oral”.

El 24 de abril de este año, la Sección Segunda de la Sala de lo Penal cambia de opinión y notifica en un auto los motivos por los que llama a declarar como testigo al presidente del Gobierno. No por su calidad de jefe del Ejecutivo, dice, sino por los cargos “que ocupaba y actividad que en función de ellos debía desarrollar en el Partido Popular, en el periodo temporal abarcado en el enjuiciamiento de la presente Pieza Separada de las DP 275/08 – EPOCA I: 1999-2005”. El auto incluyó un voto particular del presidente del tribunal, el magistrado Ángel Hurtado, contrario a la práctica de esta prueba testifical.

Los jueces consideran que “la situación en la que se encuentra el tribunal es muy diferente a la de antes del inicio de las sesiones del juicio”. Rajoy planteó que testificar físicamente supondría un gasto extra y propuso declarar a través de videoconferencia. La Audiencia, en su auto del 30 de mayo, considera que “las razones dadas ni son consistentes ni tampoco son razones que impidan al testigo acudir ante el tribunal”.

“El Tribunal no acierta a entender en qué consiste ese despliegue importante de recursos”

“El tribunal no acierta a entender en qué consiste ese despliegue” importante de recursos públicos por el hecho de que “el testigo tenga que desplazarse 18 kilómetros”, como “tampoco comprende” que se aleguen cuestiones de seguridad dado que en el lugar donde se celebra el juicio hay unas medidas de seguridad “con mayores garantías que las que puedan ofrecer otras sedes empresariales o institucionales de la Comunidad de Madrid”.

“En tres oportunidades dijeron que no tenía que ir como testigo, ahora dicen que sí; no dije nada en las otras oportunidades y ahora tampoco”, comentó Rajoy a los periodistas a finales de abril cuando fue preguntado por la decisión final de la Audiencia de hacerle acudir a testificar.

…y nada más que la verdad

“Poco podrá aportar por su desconocimiento de los hechos”. Quien así se habla sobre lo que va a decir Rajoy en su declaración es el vicesecretario de organización del PP, Fernando Fernández Maíllo. Y es que el caso que se juzga en la Audiencia es una de las muchas piezas separadas del caso Gürtel. Se trata de la conocida como Primera Época, y más concretamente la que se refiere a la supuesta financiación irregular en las campañas electorales en 2003 de los ayuntamientos madrileños de Majadahonda y Pozuelo, gobernados por el PP.

“Rajoy no sabe ni podía saber nada de los manejos en Pozuelo y Majadahonda de la red controlada por Francisco Correa”, aseguró Fernández Maíllo el lunes en rueda de prensa en la sede del PP. Rajoy dejó de ser vicesecretario general del partido en septiembre de 2003, cuando José María Aznar le cedió el testigo como líder del PP.

Fernández Maíllo recordó el lunes que fue precisamente en el momento en el que Mariano Rajoy llegó a la presidencia del PP cuando la dirección del partido suspendió los contratos con la empresa de Francisco Correa. Algo que el propio Correa y que el extesorero del PP, Luis Bárcenas, también encausado en el caso Gürtel, corroboraron en sus respectivas declaraciones en el juicio oral.

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Rajoy se reunió con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, el 6 de julio. Foto: Juan Medina / Reuters

Rajoy, por su calidad de testigo, está obligado a decir la verdad y Pedro Sánchez se ha encargado de recordárselo desde que se supo que iba a comparecer ante el tribunal; la última vez, el pasado sábado durante un acto de partido en el que el secretario general del PSOE instó al presidente del gobierno a que, cuando comparezca ante la Audiencia Nacional “diga la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”.

Para el PSOE, la comparecencia de Rajoy ante un tribunal, aunque sea como testigo, “no es una buena imagen para España, ni para la credibilidad democrática de nuestro país”. “Un presidente en activo jamás había comparecido en ninguna circunstancia ante la Audiencia Nacional”, destacó este lunes el secretario de Organización de los socialistas, José Luis Ábalos en rueda de prensa, en la que insistió en que Rajoy “no es que pasara por allí”, sino que la Audiencia Nacional entiende que su testimonio “es relevante para el esclarecimiento de los hechos que se están juzgando”.

Felipe González y el caso Marey

La imagen de todo un presidente del gobierno en activo declarando como testigo en un juicio por corrupción no tiene precedentes en España. En otros países, sí. Pero en España, es la primera vez. De ahí la expectación creada en medios nacionales internacionales. De ahí las medidas de seguridad extremas que se han organizado en el entorno a las instalaciones de San Fernando de Henares donde la Audiencia celebra el eterno juicio de la Gürtel.

Antes que Rajoy, sin embargo hubo un caso similar. Felipe González también tuvo que pasar por el mal trago de acudir, en este caso ante el Tribunal Supremo, para declarar como testigo en el juicio por el secuestro de Segundo Marey, la primera acción de los GAL en 1983 en el marco de la guerra sucia contra ETA.

En 1998 Felipe González ya no era presidente del Gobierno pero el tribunal lo llamó a declarar en medio de una gran polémica y expectación por el secuestro de Marey, un ciudadano francés confundido con un etarra, cometido en 1983 cuando era presidente del Gobierno. Por este suceso fueron encarcelados el ex ministro del Interior, José Barrionuevo, el ex secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera, y otros ex altos cargos del ministerio en septiembre de ese mismo año 98.

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Felipe González sale de testificar ante el Supremo por el caso Marey el 23 de junio de 1998. Foto: Sergio Pérez / Reuters

También Adolfo Suárez, primer presidente del Gobierno de la democracia tras 40 años de dictadura compareció como testigo en el juicio del caso Banesto, cuando hacía años que había dejado La Moncloa. La diferencia es que Suárez pidió comparecer como testigo, mientras que González y Rajoy fueron obligados.

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Zinteta, la artista que devuelve las estrías a la belleza

Redacción TO

Foto: @ZINTETA
Instagram

La artista e ilustradora española Cinta Tort Cartró, nacida en Barcelona en 1995, ejemplifica el espíritu emprendedor y autodidacta de su generación, la Generación Z. Gracias a sus creaciones, algunas controvertidas pero sin duda certeras, ha logrado protagonizar artículos de importantes publicaciones extranjeras como The Daily Dot o Huffington Post, por citar algunas.

Obsérvalas, léelas, descúbrelas y ámalas. Estrías 💛💚❤️💜💙 Des de bien pequeñitxs nos hacen odiar todo aquello que tenemos en nuestro cuerpo e intentan constantemente que eliminemos todo aquello que para ellos no es normal: las manchas, las pecas, los pelos, y un sinfín de cosas más, y… las estrías. Las estrías son aquellas marcas que muchxs de nosotrxs tenemos en la piel. Me pasé años odiándolas e intentando encontrar una manera de eliminarlas, hasta que me dí cuenta que si no las aceptaba no me estaba aceptando a mi misma. Hace unos pocos años que he empezado a trabajar el amor propio y a aceptar y ver todo lo que hay en mi cuerpo. Aceptar todo esto es aceptar tus raíces, tu historia, todo lo que hay en él y, al fin y al cabo, aceptarte a ti misma. Las estrías son parte de nuestra esencia, nuestros momentos, de nuestras vidas, de nuestras historias y de nosotrxs. Son tan bellas que no se como a veces consiguen que las odiemos. Observarlas es terapéutico. No dejas que se metan con todo lo que tienes y todo lo que eres. Quererse es un acto revolucionario.

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M'agrada quan ens abracem 💜 #abrazos

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#manchoynomedoyasco (Més respecte, si us plau)

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#estrías 💜💖❤💛💚💙 Cada unx de nosotrxs es diferente y, a la vez, cada cuerpo es de una forma u otra y tiene su propia esencia y energía. Hay muchos tipos de cuerpos, igual que hay muchos tipos de estrías. De eso me dí sobre todo cuenta el día que hice estas producciones. Pintando a Yacine, a Mònica y a Roser observé detalladamente su piel, la delicadeza que había en ella y, a la vez, la belleza y la esencia que estas escondían. Hay personas con más o menos estrías, con estrías muy gruesas, menos, o más o menos marcadas, y en esto, en la diversidad, hay la riqueza. Las estrías de Yacine me llamaron mucho la atención, pequeñitas, poco palpables a primera vista y verticales, era la aventura de descifrar todo lo que ellas escondían. Todos los cuerpos tienen (más o menos) manchas, pelos, pecas, estrías, curvas, rectas, heridas, arrugas… y todos son igual de válidos. Ya es hora de que empezemos a amar el nuestro porque, al fin y al cabo, esta es nuestra herramienta de comunicación con el mundo. Y si no nos gusta la herramienta que utilizamos para ello, dificilmente podremos sentirnos libres. Una vez más: quererse es un acto revolucionario. 💜

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La propuesta que ofrece Zinteta en la red, y que le ha labrado una importante base de 30.000 seguidores que suma y sigue, es arriesgada a la par que reivindicativa. Según sus propias palabras, este proyecto creativo feminista nació porque “sometida a situaciones machistas” vio que “una buena manera de poder luchar contra ellas era visibilizándolas a través del arte”. Muchas de esas situaciones son los propios cánones de belleza que imponen industrias como la de la moda, en la que elementos naturales del cuerpo de cualquier mujer, como las propias estrías, se esconden ante la mirada de millones de personas. Esas estrías Zinteta las pinta de colores para devolverlas a la belleza, para hacerlas visibles e incluso destacarlas. Además, también visibiliza otras ‘vergüenzas’ para que no sean tales, como la menstruación. Lo hace a través de “Mancho y no me doy asco”, uno de sus más recientes proyectos artísticas.

#manchoynomedoyasco

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#manchoynomedoyasco Hola a todxs. Gracias. Estos dos últimos días han pasado cosas muy "heavys". Antes de ayer me hicieron una entrevista desde Nueva York y ayer me encontré con un artículo en la red sobre mi trabajo, aluciné. Pero hoy… esta mañana, me he encontrado con un artículo sobre mi trabajo en la edición digital de Metro Newspaper (UK). Y lo más gracioso es que me ha dado por buscar mi nombre (Cinta Tort Cartró) en google y me he encontrado con mogollón de artículos que hacían referencia a mis producciones, artículos en mogollón de idiomas… lo estoy flipando y creo que no voy a ser consciente de ello durante unos días. Espero que llegue a muchas personas y que puedan reflexionar sobre toda la lucha que hay en esto. Estoy muy feliz, la verdad que estoy muy en shock y no se muy bien que decir. Un gracias queda pequeño. Un gràcies es queda molt petit💜🌱

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💗 #manchoynomedoyasco

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Part II. Emoción a flor de piel. Estoy en shock. GRACIAS. THANK YOU 💜🌱

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Sus piezas e ilustraciones abarcan la exploración de la mujer, la identidad sexual y el género desde un punto estéticamente llamativo. Quédate con su nombre, porque esta jovencísima ilustradora dará mucho que hablar.

More about International day against homophobia, transphobia and biphobia #IDAHOT

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Faltan abrazos. Prints disponibles.

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La Transición española terminó con Barcelona 92

Cecilia de la Serna

Foto: EFE
EFE

Casi 17 años separan la muerte de Franco en el 75 y la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, que este 25 de julio celebran sus bodas de plata. En esos 17 años, España se esforzó por abrirse al mundo, por dar a entender que los años más oscuros de la dictadura franquista eran algo del pasado y, en definitiva, por parecer algo menos paleta. La gran oportunidad de hacerlo llegó en 1992, gracias a la trascendencia internacional de grandes eventos como la Expo de Sevilla y, especialmente, por la celebración de los Juegos Olímpicos en la ciudad condal.

La Transición española terminó con Barcelona 92
Las mascotas de la Expo 92 de Sevilla, “Curro”, y de las Olimpiadas de Barcelona 92, “Cobi”, posaban juntas en el recinto de la Exposición Universal de Sevilla. | Foto: Efe

De camino al sueño olímpico

El propio recorrido de Barcelona hasta ser sede olímpica es una muestra de la voluntad conjunta de enseñar al mundo una España diferente, más moderna y libre. Frente a Barcelona competían otras ciudades, algunas entonces con más nombre y peso como París o Ámsterdam, que sin embargo no lograron batir a lo que representaba el milagro español post franquista.

Antes de 1992, Barcelona había sido candidata para los Juegos Olímpicos de 1924, 1936 y 1940, candidaturas de las que había salido sin pena ni gloria. Narcís Serra, quien ocupó la alcaldía barcelonesa del 79 al 82 -años clave de la Transición-, fue el que inició un proceso que pasó, primero, por la autorización del rey Juan Carlos I y, después, por la aprobación popular en masa de los barceloneses. El sueño olímpico fue transformándose en una probabilidad muy clara gracias a la euforia generalizada y a una importante trama diplomática.

Por entonces presidía el COI el español Juan Antonio Samaranch, quien sin duda jugó un papel fundamental en la elección final de Barcelona para acoger el evento más grande del planeta y quien, después de la clausura, llegó a afirmar que habían sido los mejores Juegos de la era moderna. Fue él el encargado de anunciar en Lausana, en un perfecto francés, que la segunda ciudad más grande de España organizaría los Juegos tras una no muy apretada lucha con la capital gala. Ya estaba hecho, y Barcelona se tornó en una fiesta. El comité de la candidatura voló rápido de vuelta hasta el Prat para poder festejar con los barceloneses este gran hito por las calles de la ciudad. “Aquello que es bueno para Barcelona es bueno para Cataluña y aquello que es bueno para Cataluña es bueno para España”, gritó al mundo el entonces alcalde de la ciudad condal, Pasqual Maragall. Todos incluidos, todos contentos. Desde los que formaron parte de ese comité inicial recuerdan a menudo que la idea que primó es que fueran los Juegos los que estuvieran al servicio de Barcelona, y no al revés.

España mira cara a cara al mundo

El reto que presentaba la celebración de estos Juegos era mayúsculo. Por un lado, la organización española debía ser capaz de mostrarse segura y seria, superando todos los clichés que allende de nuestras fronteras tenían –y todavía mantienen- sobre los españoles, y por otro debía ser capaz de sorprender al mundo. No es de extrañar que la organización del evento invirtiera tanto tiempo, esfuerzo y dinero en crear un auténtico espectáculo de primera para inaugurar y clausurar los Juegos Olímpicos. Barcelona debía mostrarse como es, sin complejos, para poder maravillar al mundo. Y lo consiguió.

No es casualidad que la gran ceremonia la dirigiera un publicista. Luis Bassat, fundador de la prestigiosa firma publicitaria Bassat, Ogilvy & Mather en España, fue el responsable de crear una inauguración que terminó convirtiéndose en “el spot más largo y mejor de mi vida”, en sus propias palabras. Se trataba, efectivamente, de venderse. No es baladí, ya que la exitosa organización de estos Juegos originó el boom turístico de la ciudad condal que en la actualidad le está pasando una factura desmesurada.

Las malas lenguas dicen que el encendido del pebetero, que se hizo a través del lanzamiento de una flecha por parte de Antonio Rebollo, estuvo trucado. Sin embargo, poco parece importar lo que las malas lenguas dicten, ya que esa imagen quedará siempre para la Historia.

Los seis grandes momentos deportivos de Barcelona 92

Deportivamente hablando, los Juegos de la XXV Olimpiada destacaron por ser un auténtico torbellino de emociones, inesperadas medallas y por suponer la mejor marca en el medallero histórico de España, con 22 metales en su haber. En total fueron 7.555 deportistas -de los que 3.008 eran mujeres- los que representaron a las 71 naciones que participaron. Además, por primera vez en muchas ediciones, ninguna nación intentó boicotear el evento.

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El ‘Dream Team’ del baloncesto norteamericano celebra su oro frente a Croacia. | Foto: Ray Stubblebine / Reuters

Quien destacó por encima de todos no fue un atleta, sino un equipo: el Dream Team, la selección estadounidense de baloncesto liderada por las ya leyendas Magic Johnson, Michael Jordan y Larry Bird. Este conjunto que se estrenaba en unos Juegos Olímpicos -se admitió por primera vez la participación de jugadores de la NBA-, logró 117 puntos de promedio en 8 partidos y ganó la medalla de oro derrotando en la final a Croacia, y atrajo además toda la atención de la Villa Olímpica.

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El entonces príncipe Felipe abandera la delegación española en Barcelona. | Foto: EFE

El ahora rey Felipe VI fue el abanderado español en la ceremonia inaugural, ya que participaba en la clase soling de vela, pero el atleta español que destacó por encima de todos fue Fermín Cacho. Gracias a su oro logrado, con gran sorpresa, en los 1.500 metros de atletismo, Cacho se ganó el respeto de sus competidores y el cariño de los españoles.

Otro momento deportivo que sigue en la retina de muchos es el denominado ‘espíritu de Redmond’. No lo hace por ser un extraordinario alarde de talento o fuerza, sino por encarnar el verdadero espíritu olímpico: nunca te rindas. Este atleta británico era uno de los favoritos para el podio de los 400 metros lisos, pero no pudo llegar siquiera a la final. A mitad de carrera de la semifinal, Redmond se lesionó y cayó al suelo, tras lo que se levantó y recorrió entre lágrimas los metros que le faltaban para llegar a la meta. Su gesta fue recordada por el COI con ocasión de los pasados Juegos de Río.

En atletismo volvió a reinar Carl Lewis, que ganó el oro en salto de longitud y en el relevo 4×100. El ‘Hijo del Viento’, uno de los mejores atletas de toda la Historia, no defraudó en la cita olímpica de 1992, a la que llegó ya con 31 años.

También destacó el nadador ruso Alexander Popov, que ganó los 50 y 100 metros estilo libre. La atleta etíope Derartu Tulu consiguió otro de los grandes hitos deportivos de Barcelona 92 gracias a su triunfo en los 10.000 metros, convirtiéndose en la primera atleta africana en llevarse un oro.

Cada uno de estos momentos suponen leyendas y récords -a veces ya superados, y es que en 25 años hay tiempo para batir cualquier marca-, pero sobre todo suponen la historia narrada de unos Juegos que marcaron un antes y un después en el deporte de élite mundial.

Iconos de una generación

La celebración de unos Juegos Olímpicos suelen trascender lo meramente deportivo. En Barcelona, esta máxima se hizo evidente. Los iconos de Barcelona 92 fueron los iconos de toda una generación. Desde Cobi, la mascota creada por el diseñador español Javier Mariscal y que todavía protagoniza el merchandising de los más nostálgicos, hasta canciones como Barcelona -interpretada por Montserrat Caballé junto al ya por entonces fallecido Freddie Mercury– o Amigos para siempre, esa rumba catalana de los Manolos que cerraron por todo lo alto los Juegos.

Con atletas, canciones, mascotas y un sinfín de anécdotas, Barcelona 92 supuso un punto de inflexión en la última década del siglo XX español. El mundo tuvo la oportunidad de redescubrir una España que ya abrazaba a Europa desde la Comunidad Económica Europea, y que sin complejos se erigía como un puerto para la cultura y el deporte globales. Los que no tuvimos la ocasión de disfrutar de estos Juegos -o que lo hicimos con apenas un añito de edad- debemos rescatarlos con una nostalgia impostada. Los historiadores no atinan aún en coincidir en una fecha clave para el fin de la Transición española -desde el 23F hasta el primer gobierno de Aznar hay opiniones para todos los gustos-, pero si una fiesta puso fin a esa Transición esa fue la de Barcelona 92.

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Por los pelos

Guillermo Garabito

El bigote de Dalí ha sido padre. Si logran extraerle algo de ADN de un pelo -más que de un hueso-, el padre en caso afirmativo, digo yo, habrá sido el bigote. Y si resulta negativa la prueba habrá resultado otra fantástica campaña de publicidad para volver a dar actualidad a alguien que nunca la perdió. El ADN de Dalí, en honor a Dalí, habrá de ser un jaleo desoxirribonucleico como el que dibujó Chema Nieto ayer. Como el mismo Salvador. Tanto hablar del bigote, de cuidarlo, de promocionarlo, que el bigote ya cansado pudo haberse independizado del pintor, tener vida propia y engendrar hijos. Ser una simbiosis. Aquel bigote aficionado a las moscas limpias, “como vestidas por Balenciaga”.
En realidad escribir de Dalí hoy o de su bigote es una mera excusa para reclamar la vuelta de “A fondo” a TVE y puestos a exhumar que desentierren y le extraigan una muestra de ADN a Soler Serrano para ver si dejó por ahí algún hijo periodístico con raza que pudiera tomarle el testigo. Aquello era televisión. Y aquello eran entrevistados, todo hay que decirlo. A los que nacimos después de la muerte del genio catalán nos resuena su voz en la cabeza gracias a aquella conversación con Joaquín Soler Serrano. Hoy a Dalí lo entrevistaría Bertín Osborne preguntándole por el jamón más que por el camembert teológico o los huevos fritos. Y Dalí habría contestado como Dalí, con alguna cosa de genio. Pero en la España morbosa del aburrimiento crónico del verano, tanta polémica sobre el extravagante pintor no habrá servido para que nadie se proponga conocer su obra con más detalle o a leer cualquiera de sus libros. Todo queda en el bigote.
Mientras devuelven a Dalí al descanso eterno uno no puede evitar preguntarse sobre qué ocurrirá si resulta que el padre no es Dalí, ni su bigote. Quizá haya que desenterrar también al hermano muerto en 1901 del que heredó el nombre. Puestos a conseguir algo más de vuelo mediático… Porque la “familia me hizo una cosa muy buena y terrible al mismo tiempo. Me llamó con el mismo nombre que al hermano muerto: Salvador.” Y aquello no le encuentro yo el lado bueno, aquello es una putada no exenta de dudoso gusto. La genialidad es una ruta de caminos inescrutables.
Dalí, genio también del marketing. Porque según presumía con esa “humildad” tan suya tenía “cierto instinto profético”. Quién sabe si no será esto su última gran campaña, a falta de barras de pan desmedidas, para volver a darse titulares con sorna.  Al pintor de Figueras todo parecía salirle a partir del bigote, también, quién sabe, una hija pitonisa.

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