El Subjetivo
La incomunicación verbal y sus consecuencias
Peter Nicholls / Reuters
10.02.2017 El asunto me parece delirante, pero ha despertado mi interés. Achacarle a Uber la responsabilidad de su divorcio, como ha hecho un ciudadano francés, y reclamar una indemnización de 45 millones de euros resulta de coña, sin conocer el detalle de la causa judicial. Dice el tipo que contrató los servicios de Uber desde el teléfono de su esposa, tras solicitar el servicio y cerrar la sesión, ella estuvo recibiendo notificaciones de sus viajes, el nombre del conductor y la hora de llegada, lo cual despertó dudas en la señora de posibles infidelidades, en un conflicto que terminó en divorcio.

Está el debate sobre la privacidad de nuestros datos cuando contratamos servicios o hacemos compras por internet. Es una batalla perdida. Si lo haces, da por finiquitada tu privacidad. Si quieres mantenerla a salvo, no utilices internet. Así de claro. Me interesa más la incidencia en las relaciones personales de los teléfonos móviles, unos aparatos concebidos para facilitar la comunicación que están acabando con muchas relaciones, fomentando la incomunicación, la introversión, las depresiones, el aislamiento y las relaciones virtuales. Un asunto muy serio.

No soy un antiguo, no reniego de los móviles ni del uso de la red, pero cada día percibo cómo el mal uso de los móviles genera problemas entre parejas o amigos, padres e hijos y todo tipo de relaciones, que se rompen por descubrimientos inesperados, equívocos que hablando cara a cara no se producirían, situaciones confusas consecuencia de acceder a los dispositivos ajenos de hurtadillas. Muchas veces las cosas no son como parecen leyendo un mensaje o siguiendo un rastro por la red. La falta de comunicación verbal es un desastre. Esto es lo serio. De ahí a decir que la culpa de un divorcio la tiene Uber hay un trecho. Este tipo me parece que tiene una jeta importante. Pero igual hasta gana el juicio.