El Subjetivo
Las dos violaciones de Theo
KEVIN LAMARQUE / REUTERS
17.02.2017 Se ha liado en Francia tras la detención en un barrio de París del joven Theo, de 21 años, a quien algún o algunos funcionarios presuntamente violaron con una porra extensible. En París y en otras localidades francesas se repiten los disturbios con las presidenciales francesas a la vuelta de la esquina. La indignación es comprensible. Lo que ha terminado por calentar al personal es, además de la propia sodomización de un detenido por funcionarios policiales, la versión oficial posterior que, a la vista de determinados signos en el reconocimiento que avalaban la versión de Theo, sostenía que fue un accidente. O sea, que se introdujo la porra en el culo él solito y se la introdujeron por error. El disparate es mayúsculo. No hay quien pueda creer tal cosa.

Es lo que tienen a veces las versiones oficiales cuando el Estado decide apoyar, por los motivos que sean, a funcionarios que delinquen. Que se incurre en el dislate. Y se este modo es una suerte de doble violación, la física y la moral al tratar de presentar los sucedidos de modo disparatado en increíble.

Las protestas son contra la impunidad de las Fuerzas del Orden y sus excesos. En España sabemos algo de eso, pero doy fe de que en Francia la pasma, cuando se emplea a fondo, da mucho miedito.

O sea, que se repiten los incidentes en Francia, donde también hay radicales perfectamente organizados que aprovechan la mínima para liarla, porque es lo suyo. Y los extremos se tocan. Pero lo del joven Theo es de traca, indigna, cabrea, se hace insoportable. La versión oficial es un atentado a la inteligencia.