Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

En qué se equivocan (casi) todos mis amigos de derechas

Miguel Ángel Quintana Paz

El ajolote es uno de los pocos animales capaces de regenerar no solo sus patas o su cola cuando se las cortan, sino incluso su corazón o su riñón si estos empiezan a funcionarle mal. Como es natural, esto ha llamado la atención de numerosos investigadores. Hoy algunos de ellos intentan copiar en el cuerpo humano esa habilidad del ajolote para autorregenerarse. Pero resulta dudoso que científico alguno logre replicarla en otro animalito que bien que lo necesitaría: la derecha española actual.

En estos momentos, según lo veo yo, hay tres tendencias fundamentales en nuestra derecha. Y me temo que todas se equivocan.

Llamaré a la primera de ellas, recientemente enfervorizada, la derecha trumpiana. Esta derecha acierta en algunas cosas (todas lo hacen). Está cansada, con razón, de ciertos excesos de lo políticamente correcto (pero, o pera, ¿quién de nosotros o nosotras no lo estamos o estamas?). Aborrece que en cualquier discusión política la izquierda adopte automáticamente una postura de superioridad moral. No le gusta que en todo debate baste ser miembro de una minoría (mujer, gay, negro, hablante de quechua…) para exigir que automáticamente se le dé a uno la razón. Esta derecha tiene motivos para detectar injusticias en todo esto y, como luego señalaré, ello no es baladí.

Ahora bien, esta derecha trumpiana yerra cuando de ahí extrae la conclusión de que es la hora de (volver a) despreciar a esas minorías; o que está bien hundirse en la bajeza moral (como ha ocurrido a menudo durante la campaña electoral de Donald Trump, en cuyo triunfo mucha de esta derecha ha visto una especie de revancha). La solución a los excesos de lo políticamente correcto no es abismarse en las gamberradas adolescentes. La derecha trumpiana española tiene además tintes propios poco prometedores. Miembros suyos, como Santiago Abascal, intentan recuperar a estas alturas el nacionalismo españolazo. Y con ello ignoran que los campeones en España contra el nacionalismo catalán o vasco (Fernando Savater, Arcadi Espada, Albert Boadella, Jon Juaristi…), lejos de abrirles el camino a ellos, los trumpianos, en realidad han dado motivos para desmontar, con igual tino que los periféricos, cualquier posible nacionalismo español.

Hay también una parte de esa derecha trumpiana (pienso ahora, verbigracia, en Jaime Mayor Oreja) que trata de aprovechar que el Misisipí pasa por Nueva Orleans para reabrir debates hoy ya superados en España: por ejemplo, el que nos concede iguales derechos a todos sea cual sea nuestra orientación sexual. Los trumpianos gustan de presentarse como los últimos guardianes de la civilización occidental en un mundo asediado por islamistas, izquierdistas y relativistas; por desgracia, a menudo ignoran que uno de los méritos de ese Occidente al que proclaman su amor es justo que muchos no queramos ni oír hablar de dar derechos desiguales en función de cuál sea tu raza, sexo u orientación sexual.

Un segundo tipo de derecha entre nosotros es la que podríamos llamar rajoyana. A diferencia del pesimismo con que los trumpianos contemplan España (y el mundo, y la Historia universal), esta derecha me recuerda a los fans de Rodríguez Zapatero entre los años 2004 y 2008; cuando les hacías evidente la errabunda política de ese presidente, te respondían raudos: “Sí, pero gana elecciones”. La derecha rajoyana no entiende que vencerle las elecciones en Europa a un grupo de chavistas no es gran mérito; que triunfar frente a un Partido Socialista atribulado porque sus “hijos” se han pasado al chavismo no es seña de especial valía. La derecha rajoyana está convencida de que si ella no se mueve entonces el mundo no se moverá. Es como el crío que, asomado a la ventana de un AVE, se fija solo en las inertes montañas lejanas para figurarse que en realidad no circula a 200 kilómetros por hora, mientras disfruta del menú del poder.

Esta derecha rajoyana desaprovechará la oportunidad que tiene ahora, con tanto rival político convaleciente, para regenerarse. Y avanza rauda hacia un congreso, el del Partido Popular el próximo febrero, cuya democracia se acerca más a las repúblicas bananeras que a países como Francia (donde el centroderecha acaba de celebrar unas primarias encomiables). Pues de república bananera es que el censo de sus militantes no esté verificado: recordemos que el PP ya ha sido condenado en los tribunales por inventarse que tenía afiliados que en realidad no poseía. Y no de república bananera, pero sí un tanto aplatanada, es no atreverse a elegir a su candidato por sufragio universal, secreto y directo; o imponer plazos lo más pequeñitos posible para la presentación de candidaturas. En suma: lo que podría ser un congreso para renovar las ideas del Partido Popular se está planteando como un mero remedo de spot publicitario. Resulta iluso pensar que con ilusionismos semejantes ilusionarán a muchos. Diríase que el PP está obstinado en parecerse al grueso de sus votantes y en ser, como ellos, un jubilado de la profesión a la que se dedicaba antes, que en su caso era hacer política.

Por último, al tercer tipo de derecha española actual la denominaré obsecuente. Esta derecha, como la rajoyana, ha abandonado el esfuerzo por repensar sus ideas. Pero no se conforma, como los rajoyanos, con la mera gestión del día a día del poder, sino que simplemente ha externalizado la producción de nuevas ideas. Y la ha externalizado, como siempre que se hace outsourcing, a un lugar donde se producen ideas más baratitas: concretamente, a la izquierda actual. Se trata de una derecha que simplemente va adoptando las ideas de la izquierda con diez o doce años de retraso. Es hasta cierto punto comprensible el cansancio que sienten los trumpianos hacia esta obsecuencia y su anhelo, por contraposición, de reinventar la derecha.

Pero una reinvención de la derecha no triunfará si consiste solo en hacerla más populista: si el populismo de Trump ni siquiera ha ganado en votos en EE. UU., donde todos reconoceremos que hay un caldo más proclive a ello, parece improbable que lo haga en España. Y sí parece probable que, puestos a ser populistas, el populismo que aquí venza sea de otro signo bien distinto y bien chavista. De modo que es mejor, aunque solo sea por motivos prácticos, tener cuidado con usar ese juguete populista de las verdades a medias y las emociones a flor de piel.

¿Hay, pues, algún otro tipo de derecha posible en España? Seguramente sí, aunque hoy se halle un tanto sumergida. Cuando emerja se tratará seguramente de un proyecto amplio que agrupe, como bien sabe expresar mi amiga Isabel Benjumea, a todos los que estén a la derecha de la izquierda. Y que por lo tanto no coincidirá, en términos de partido, ni con el actual PP ni con el Ciudadanos actual. Tal vez por ello ni siquiera el nombre de “derecha” a secas le sea del todo adecuado. Aunque lo de menos será el nombre y lo de más será que haga unas cuantas apuestas claras. La apuesta por una radical democracia interna. La apuesta por atraer a tantos jóvenes que hoy creen que solo la izquierda les atiende. La apuesta por mostrar que la libertad es una idea poderosa que en el fondo todos anhelamos, pues solo si somos libres nos sentimos realizados como personas. La apuesta por un patriotismo no nacionalista, que sabe que preocuparte y ocuparte de tu país es una virtud, pero que ese país son sus gentes, no imponerles a estas una u otra identidad.

En inglés es fácil hacer un juego de palabras y mostrar que la derecha (right en ese idioma) debe preocuparse sobre todo de lo correcto: lo que está, en inglés, right. En español, dejémoslo en que alguien deberá defender lo que es justo frente a una izquierda actual que, ante cualquier problema, pareciera a menudo que solo busca identificar cuál es el colectivo que le suscita más compasión para ponerse sin más de su lado. Esto significa, y sé que con ello me opongo a mucho #LET, que no debe ser la libertad solo, sino también la justicia fuente primordial del centroderecha español. Y más ahora que hay tanta gente cansada de las injusticias que comete la izquierda en nombre de la igualdad; más ahora que psicólogos evolutivos como Jonathan Haidt han mostrado que buscar la justicia constituye una de las fuerzas más poderosas de la moralidad.

Si hasta el ajolote sabe identificar qué partes de su cuerpo no están del todo ajustadas, y las regenera, ¿no sabrá el centroderecha detectar sus propias carencias y corregirlas, para luego ayudar a mejorar nuestra nación?

Continúa leyendo: La imposibilidad del abrazo

La imposibilidad del abrazo

Laura Ferrero

Foto: Huseyin Aldemir
Reuters

Para abrazarse bien hay que encontrar el hueco en el cuerpo del otro y en el propio. Para abrazarse bien hay que conseguir que esos huecos, esas cavidades, se acoplen, se encuentren. Como si en última instancia, lo que permitiera el abrazo fuera una comunión de ausencias. Dos superficies perfectamente redondas y completas nunca podrían encontrarse en el espacio. De manera que si nos abrazamos es porque nos falta algo.

De eso habla Manuel Vilas en Ordesa. De eso, y de los vínculos que sobreviven a la desaparición de los objetos que los generan. No diría que Ordesa es un libro sino una elegía y una carta llena de amor a ese pasado de los padres escrito en fotografías en blanco y negro a los que Vilas no está seguro de haber conocido. Como tampoco lo está ahora de conocer a esos hijos, los suyos, que comen silenciosos junto a él.

Terminé Ordesa en una ciudad que une dos continentes. Llovía mucho y entré en un restaurante paquistaní del barrio de Fatih, justo cruzando el puente de Ataturk. El dueño, Zahid me preparó un té. Le dije que era de Barcelona y curiosamente no me preguntó si era del Barça o si me gustaba Messi. Solo señaló las paredes, cubiertas de pequeñas fotos y recortes de periódico, y dijo “Lahore”.

Ordesa me conmovió de una manera que hacía tiempo en que nada lo hacía. No supe por qué hasta que llegué a aquel lugar sórdido y a la vez misteriosamente cálido al que conforme pasaba el tiempo, fueron llegando más hombres que me saludaban y se sentaban en las mesas de mi alrededor mientras yo trataba de descifrar lo que ocurría en el canal de televisión paquistaní.

–Un actor famoso de mi país ha muerto –dijo un hombre mayor.

Asentí.

Zahid se sentó frente a mí y me preguntó por el libro que estaba terminando. Leyó el título O-r-d-e-s-a.

–Es un lugar –dije.

–¿Es la historia de un lugar?

–Bueno, sí, también. Pero es la historia de una vida. Y del pasado.

Y del lugar de los padres, pensé, pero eso no sabía cómo contárselo en inglés. Entonces Zahid me dijo que le contara cómo era Barcelona. Si era grande, si llovía, si los inviernos, si la comida, si los mercados. Por último, si sabía de algún lugar dónde cocinaran un buen biryani.

–¿Biryani?

Se levantó y se ausentó cinco minutos para después aparecer con un plató de arroz con pollo.

–Biryani –afirmó.

Zahid señaló una de entre las fotografías que colgaba de la pared, una en la que no me había fijado.

–Es mi padre. Era cocinero. Su especialidad era el Biryani. Yo aprendí a cocinar con él.

Cuando dejó de llover, me levanté para ir a pagar pero Zahid no me dejó. Al salir, en medio de mis agradecimientos torpes, vi que del pasillo que conducía a la cocina, colgaban fotos plastificadas de aquel plato que acababa de comer. Entonces entendí que Ordesa quería decir lo mismo que Biryani, ambas palabras cuentan la historia de los mundos que van quedándose atrás, mundos herméticos encerrados en misteriosas fotografías que no cuentan más que lo que vemos, o sea: nada.

Dice Manuel Vilas que una relación que muere da origen a una lengua muerta. Y mientras cruzaba el puente, de vuelta hacia el hotel, pensaba en ellas, en las lenguas muertas, en las maneras de decir que quedan sepultadas en otros lugares, en otros países que se llaman Lahore o Ordesa. También las lenguas muertas hacen que nos falte algo irremplazable, algo que crea un hueco, el hueco sin el que nadie luego podría abrazarnos.

Continúa leyendo: Se lo llevaron hasta con el Papa de Roma

Se lo llevaron hasta con el Papa de Roma

Melchor Miralles

Foto: Francisco Camps
Flickr

En Valencia, con los gobiernos del PP, no se pararon en barras y la corrupción fue la norma. Se lo llevaron hasta con la visita del Papa de Roma. El juzgado de Valencia que investiga las irregularidades en los contratos con la fundación que organizó la visita a valencia del papa Benedicto XVI, en el año 2006, con la tardanza habitual, esta vez doce años después de suceder los hechos, ha citado para declarar como investigados, lo que antes era imputar, al ex presidente Francisco Camps y al obispo auxiliar de Valencia, Esteban Escudero, por los presuntos delitos de prevaricación, malversación y falsedad. También han sido citados Juan Cotino, perejil de todas las salsas del trinque valenciano, Víctor Campos, ex vicepresidente del Gobierno autonómico con Camps y varios miembros de la Fundación V Encuentro Mundial de Familias, en una investigación que es una pieza separada del Caso Gurtel.

Se investigan supuestas irregularidades en la adjudicación de contratos por parte de la Fundación, que se ocupó de organizar la visita papal, contratos que podrían haberse adjudicado sin respetar mínimamente las normal generales de contratación, sin concurrencia pública,. o sea, por la cara, saltándose todos los controles legales.

Andan de por medio en el caso los acusados de la Gurtel y directivos de la Radio Televisión Pública valenciana de la época. Todo un muestrario de corruptos que lo fueron, más los que no están, pero estaban en el ajo, y los que se van de rositas siempre, aunque se sepa quiénes son.

El PP mirará para otro lado, como siempre, pero cada vez lo tiene más difícil. En Valencia, como en otras Comunidades Autónomas, se replicaba el modelo de Génova, porque las Autonomías no eran autónomas, no hacían la guerra por su cuenta, pese a que muchos barones se lo creyeran. Había control desde Madrid, y consultas, y se favorecía a quien estaba bendecido por la presidencia de la Generalitat, y también a quién mandaban desde Madrid, más de uno y de dos. Y como no se cortaban ni con la visita del Papa, quedan muchos casos por salir, y saldrán, porque los cadáveres que se acumulan en los armarios simpre salen a flote, y porque lo hicieron mal, además, y dejaron mucho perjudicado por su codicia y avaricia. No se cortaban ni con el Papa, se lo querían llevar todo, no había límites, y ahora llega, tarde como siempre, la Justicia, tira del hilo, y van cayendo como fruta madura.

Continúa leyendo: Madurez

Madurez

Jesús Terrés

Foto: Malpaso

Dijo Lord Beaconsfield que “la madurez es una lucha y la vejez un lamento” pero yo no puedo estar más en desacuerdo, porque al menos la mía (madurez, todavía) se dibuja más bien con los tonos de la ternura y el asentimiento. Tengo poquitas ganas de luchar. Ya no peleo el café torrefacto y las cartas sin responder, ¿para qué? Y abrazo las cosas de siempre y el cajón con su ropa y defiendo, como Gómez Dávila, “que rutinario sea hoy insulto comprueba nuestra ignorancia en el arte de vivir”.

Me interesan las lámparas bonitas y las mantas de lino, porque ya (casi) no compro ropa. Me aburren los escaparates del Zara y me aburre infinitamente aquel ideal tan imbécil del “molar”; pero lo respeto, mola tú si quieres. Entiendo el cashmere y los platos de cuchara, que abrigan —también el corazón. Y vuelvo al cuello vuelto, a las ciudades de siempre y a la belleza serena de Meryl Streep. Los perfumes caros, los Tondonias viejos y las personas sin dobleces; madurez es dejar un libro a medias (si no te gusta, para qué), intuir que la elegancia es pasar desapercibido y abrazar (siempre) con ganas. Con calor. Madurez es entender que esto no es un ensayo, que no habrá prórroga en tu obra y que la única prisa es el amor. Pero el amor no entiende de prisas.

Continúa leyendo: El futuro del empleo está en la FP y estos son los mejores centros para estudiarla

El futuro del empleo está en la FP y estos son los mejores centros para estudiarla

Redacción TO

Foto: John Schnobrich
Unsplash

La FP va adquiriendo mayor importancia en el mercado español. En total, un 32% de las ofertas de trabajo en España va dirigido expresamente a candidatos con este tipo de formación, según un estudio publicado por Adecco en colaboración con el portal digital de empleo infoempleo.com. De esta forma, la Formación Profesional se va afianzando en el mercado y se postula como una alternativa más proclive a la empleabilidad que la formación universitaria.

La FP, que durante décadas ha estado infravalorada por parte de la mayoría de los estudiantes, que optaba directamente por la formación universitaria ya que suponía un prestigio del que la formación profesional no gozaba, es ahora el mayor aliado educativo del empleo que viene. Su flexibilidad, su vocación práctica y su capacidad de adaptación, han hecho de la formación profesional algo a tener realmente en cuenta, siendo cada vez más a menudo la primera opción formativa frente a la educación universitaria.

El estudio de Adecco pone el énfasis en que las incorporaciones de profesionales de FP se corresponden principalmente con nueve títulos: Técnico en Gestión Administrativa, Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería, Técnico Superior en Administración y Finanzas, Técnico Superior en Educación Infantil, Técnico en Electromecánica de Vehículos, Técnico en Peluquería y Estética Capilar, Técnico en Equipos Electrónicos de Consumo, Técnico Superior en Aplicaciones Multiplataforma y Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico.

Los mejores centros para estudiar la FP

1. Centro de Estudios CEAC

Con 70 años de reconocida experiencia, CEAC es actualmente un centro de formación profesional perteneciente al Grupo Planeta, por el que han pasado más de 3 millones de alumnos. Se trata de un centro de formación a distancia que da servicio a todo el territorio español. Cuenta con un equipo académico formado por 250 profesores y tutores. El contenido de los ciclos se adapta al Currículo Oficial del Ministerio de Educación y cubren entre 1.300 y 2.000 horas. Este centro mantiene 650 convenios con empresas líderes en España, elemento fundamental en la formación profesional. Su oferta cubre una amplia gama de cursos: desde Gestión Comercial y Marketing, Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma, Educación Especial o Higiene Bucodental, entre otros muchos. Puedes conocer más detalles en su web.

2. Centro Ilerna

Ilerna es uno de los centros de Formación Profesional de referencia. Durante los últimos años Ilerna ha centrado sus esfuerzos en que todo aquel que quiera estudiar un módulo de FP online o a distancia pueda hacerlo independientemente de donde viva, ya que realizan los exámenes en todas las capitales de provincia españolas. Además, cuenta con centros físicos en Madrid y Lérida. Sus ciclos formativos son variados: desde Auxiliar de Enfermería hasta Desarrollo multiplataforma, en diversos sectores. Puedes obtener más información directamente en su web.

3. Centro Oficial de Formación Profesional CESUR

CESUR, en activo desde 1999, cuenta con 18 centros oficiales de Formación Profesional de Grado Superior: Madrid, Málaga Centro, Málaga PTA (Parque Tecnológico de Andalucía), Málaga CTM (Centro de Transporte de Mercancías), Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Sevilla, Murcia y Badajoz. Estos centros imparten más de 100 titulaciones oficiales nacionales, tanto en modalidad presencial como a distancia, homologadas por las correspondientes Consejerías de Educación de cada Comunidad Autónoma. Las opiniones sobre la calidad de sus cursos son muy favorables. El único punto negativo es su elevado precio, que es algo mayor que la media de los centros de FP.

Entre los cursos que ofrecen, destacan el de Técnico Superior en Animaciones 3D, Juegos y Entornos Interactivos, Técnico Superior en Comercio Internacional, Técnico Superior en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma o de Aplicaciones Web, Técnico en Emergencias Sanitarias o Técnico Superior en Integración Social, entre otras. Otro aspecto a tener en cuenta de CESUR es que ofrece una variada combinación de dobles titulaciones de FP. Puedes encontrar más información en su web.

4. Centros Linkia FP

Linkia FP es la primera agrupación de Centros Oficiales de Formación Profesional que se unen para poder ofrecer sus Titulaciones Oficiales en modalidad online. Según la dirección del centro, su misión es “formar a los alumnos en un entorno virtual basado en dos grandes pilares: calidad y calidez”. Dado que la unión hace la fuerza, en Linkia FP tienen una enorme oferta de módulos de grados medios y grados superiores para estudiar tanto online como a distancia. Encuentra más información en su página web.

5. Lyceum Formación

Situada en Valladolid, la escuela Lyceum Formación cuenta con gran prestigio. Su centro de formación tiene 800 metros cuadrados, en los que están repartidas sus 8 aulas de gestión polivalentes, y sus talleres de prácticas, desde 50 hasta 120 metros cuadrados. Cuenta también con una nave de prácticas logísticas de 600 metros cuadrados y 11 metros de altura, equipada con medios de almacenamiento y manipulación de carga. Ofrece diversos cursos en las modalidades presencial, semipresencial u online. Destacan los de Técnico Superior en promoción de igualdad de género, el de Técnico Superior en desarrollo de aplicaciones web o multiplataforma o el de Técnico superior en transporte y logística. Puedes encontrar más información sobre los cursos en su página web.

6. Global FP

El centro de está Global FP en la ciudad de Don Benito, en pleno corazón de las ricas Vegas Altas del Guadiana. En el casco urbano, el centro se ubica al sureste de la ciudad, en una zona de importante desarrollo urbanístico. Sus modernas instalaciones están adaptadas a las normas de construcción, accesibilidad y de formación más exigentes.

Destacan especialmente sus cursos sanitarios, como el Grado Superior de Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear, el Grado Medio en Emergencias Sanitarias o el de Técnico superior en Higiene Bucodental. Para obtener más información visita su web.

7. Centro de estudios Activatres

Activatres es un centro de estudios que cuenta con el prestigioso premio a la excelencia educativa desde el año 2017. Su centro de formación está ubicado en el corazón de Madrid, con más de 600 metros cuadrados de instalaciones acondicionadas, y también ofrecen cursos online. Conoce su oferta educativa en su página web.

TOP