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Femen, la religión en topless

Octavio Cortés

En particular, las chicas de Femen, parecen especialmentedesorientadas. Existe un movimiento por el topless femenino en USA, elllamado “free the nipple”, que lucha por la visibilidad del pezónfemenino. Sus activistas posan en topless en la blogosfera o realizanfestivas marchas, a pie o en bicicleta, paseando sin blusa mientrascorean sus slogans.

“Nadie me mantiene ni me posee, yo soy mi propio profeta”, gritaba la muchacha semidesnuda que asaltó el Salón Musulmán de Pontoise. Parece que los altercados provocados por las activistas de Femen, con sus correspondientes tetas reivindicativas, han alcanzado al Islam francés.

El feminismo contemporáneo se ha convertido en un laberinto en el que todos hace tiempo nos hemos perdido. No queda muy claro si lo feminista es estar por la liberación sexual o por la frigidez neo-marxista, si hay que quitarse los sujetadores o blindarlos contra la “rape culture”, si hay que asaltar capillas o militar junto a las sesudas monjas Forcades (es decir, si hay que luchar por el sacerdocio femenino o por la abolición del sacerdocio).

En particular, las chicas de Femen, parecen especialmente desorientadas. Existe un movimiento por el topless femenino en USA, el llamado “free the nipple”, que lucha por la visibilidad del pezón femenino. Sus activistas posan en topless en la blogosfera o realizan festivas marchas, a pie o en bicicleta, paseando sin blusa mientras corean sus slogans. Estas manifestaciones suelen tener una calurosa acogida entre el público masculino, que en general apoya de muy buen grado todo lo que sea ir progresando en el acceso a los pechos de las universitarias.

Sin embargo, las fanáticas de Femen no luchan por el topless en general (que consideran una victoria del patriarcado) sino por un uso intempestivo de la teta, a modo de relámpago de impudor: solo muestran sus pechos a aquellos que se van a sentir ofendidos por ellos. Han optado, en el estricto sentido etimológico, por la teta ofensiva.

Lo que no entienden es que si alguien se ofende por la visión de una mujer desnuda (vociferante o no) es que es el tipo de persona cuya ideología se verá reforzada (y no debilitada) por la irrupción de mujeres desnudadas (vociferantes o no) en sus asambleas. Los asistentes al Salon Musulmán de Pontoise, a la vista de la asaltante, no entraron en estado de shock y renunciaron en masa a su fe, sino que sin duda sintieron que su Islam es mas necesario que nunca, si lo que ofrece el Occidente liberal es la histeria de estas walkirias berreantes.

Alguien debería explicar estas cosas a las chicas de Femen. Para ir tranquilizándonos todos un poco, más que nada.

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Vídeo | La lucha histórica de Murcia que dice 'No al muro'

María Hernández

Los vecinos de Santiago el Mayor y del Barrio del Carmen, en Murcia, están más unidos que nunca. Y además, han conseguido sumar a su causa a la mayoría de los murcianos. Desde el 12 de septiembre se concentran cada día para pedir al Gobierno regional que, en lugar de construir un muro entre los dos barrios para llevar el AVE a la ciudad, empiecen las obras para soterrarlo.

Puedes leer el reportaje completo aquí.

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La lucha histórica de Murcia que dice ‘No al muro’

María Hernández

Foto: Plataforma Soterramiento Murcia

Los vecinos de Santiago el Mayor y del Barrio del Carmen, en Murcia, están más unidos que nunca. Y además, han conseguido sumar a su causa a la mayoría de los murcianos. Desde el 12 de septiembre se concentran cada día para pedir al Gobierno regional que, en lugar de construir un muro entre los dos barrios para llevar el AVE a la ciudad, empiecen las obras para soterrarlo.

El 30 de septiembre, 50.000 personas se manifestaron en Murcia para pedir que no se construyera el muro, pero esta masiva protesta no tuvo mucho efecto, y dos días más tarde la constructora comenzó las obras en las vías del tren.


Sin embargo, los vecinos no sólo no abandonaron sus protestas sino que siguen concentrándose cada día en el paso de Santiago el Mayor, hasta que un grupo de radicales decidió intervenir y tirar el muro que se había empezado a construir. Peleas con los antidisturbios, desalojos de las vías y tres días sin que los trenes pasaran por la estación de la capital de la región, es lo que se ha visto reflejado en los medios de comunicación, pero la reivindicación de los murcianos ha sido y continúa siendo mucho más que eso.

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Un grupo de mujeres se manifiesta a diario para pedir el soterramiento. | Foto: María Hernández/ The Objective

Tanto los vecinos como los miembros de la Plataforma Prosoterramiento condenan este acto vandálico que se hizo tan mediático y aseguran que sus protestas siempre han sido pacíficas.

Una lucha histórica

Esta lucha por conseguir el soterramiento del tren no es nada nuevo. En 1989 comenzaron las reivindicaciones, en 1991 las manifestaciones, y fue ese mismo año cuando se firmó el primer acuerdo para soterrar las vías del tren. Tras años de protestas, en 1998 se consiguió financiación para este proyecto.

Sin embargo, el dinero no llegó, y en 2001 se acordó un proyecto para traer el AVE a Murcia. Fue entonces cuando los ciudadanos decidieron continuar con las manifestaciones para “coser esta cicatriz que cruza la ciudad de Murcia”, nos explica Domingo Centenero, de la Plataforma Soterramiento Murcia.

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Santiago el mayor está lleno de murales y carteles pidiendo que no se construya el muro. | Foto: María Hernández/ The Objective

Tras otros cinco años de manifestaciones, en 2006 se firmó un convenio que incluía el soterramiento de las vías del tren y del AVE cuando llegara a la ciudad de Murcia.

Pero tampoco esto se cumplió, y a pesar de que en 2011 se creó el primer proyecto para soterrar las vías, en 2012 el Gobierno regional decidió que el AVE llegaría a Murcia por la superficie.

Por ese motivo continuaron las manifestaciones. Y ahora, en 2017, a pesar de haberse reconocido el derecho de los vecinos a que se soterren las vías en un tramo de un kilómetro aproximadamente, han intentado iniciar las obras para construir el muro de cinco metros y medio de alto y 11 kilómetros de largo que dividirá Murcia para que el AVE llegue antes de que se completen las obras del soterramiento.

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Los vecinos han llenado el barrio de murales reivindicativos. | Foto: María Hernández/ The Objective

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna dijo en la sesión de control al Gobierno del 27 de septiembre que en marzo de 2018 comenzarán las obras para el soterramiento de 530 metros y que se ha firmado un proyecto complementario para soterrar otros 580 metros. Además, dice que el propósito del Gobierno es soterrar cuatro kilómetros con un proyecto en el que se invertirán 606 millones de euros. Pero los ciudadanos no creerán estas declaraciones hasta que se deje de construir el muro.

¿Qué supondrá la construcción del muro?

Los vecinos de Murcia tienen muy claro que no quieren que un muro parta en dos la ciudad, y tienen sus razones para pedirlo. El Gobierno regional asegura que el muro es temporal, que las obras del soterramiento comenzarán en pocos meses y Murcia volverá a la normalidad. Pero los ciudadanos no confían en estas promesas y temen que, una vez construido el muro, nunca tenga lugar el soterramiento.

El primer problema que supone la construcción de este muro es el cierre del principal paso a nivel que actualmente permite cruzar de una parte de Murcia a la otra. Por este paso a nivel cruzan a diario miles de personas y vehículos que se tendrían que desplazar unos dos kilómetros para poder cruzar las vías y llegar al centro de la ciudad.

“Yo paso todos los días cuatro veces por este paso a nivel para llevar a mi hija al colegio. Si lo cierran, tendré que ir hasta el cruce de Ronda Sur (a casi dos kilómetros) con el carrito de la niña”, nos cuenta Mari Carmen Ruiz, una vecina del barrio, que explica que la otra opción para cruzar es un paso subterráneo que se inunda a menudo por las lluvias y que se ha convertido en el refugio de drogadictos. “Yo no quiero llevar a mi hija por un paso donde hay agujas en el suelo”, añade.

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Los vecinos se reúnen cada tarde y cortan el paso a nivel de Santiago el Mayor. | Foto: María Hernández/ The Objective

El otro problema de traer el AVE por la superficie es la instalación de las catenarias que alimentan de energía a los trenes. Se han colocado junto al lugar donde se planea construir el muro, y los vecinos consideran que no cumplen las medidas de seguridad necesarias. “Están poniéndonos unas catenarias con unos cables de alta tensión cerca de las viviendas, cerca de los colegios y cerca del instituto”, nos explica María Dolores Sánchez, otra vecina. “Nosotros solo pedimos un poco de cordura a nuestros dirigentes”, añade.

Además de tener que desplazarse a otro paso para cruzar al otro lado o el peligro que suponen las catenarias, los murcianos tienen otra gran preocupación, la marginación de una gran parte de la población de la ciudad, si finalmente se construye el muro.

“Se trata de la segregación de 200.000 vecinos de Murcia durante años, con el deterioro irreversible que esta marginación y exclusión supondrá para los vecinos por el muro”, denuncia la Plataforma Soterramiento Murcia en un comunicado.

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Los vecinos temen que el muro provoque la marginación de más de 200.000 personas. | Foto: María Hernández/ The Objective

Alrededor de 200.000 personas viven al otro lado del muro que quieren construir, y los vecinos consideran que esta separación supondrá su marginación y exclusión debido a sus dificultades para comunicarse con el centro de la ciudad, un problema que afecta no sólo a los ciudadanos sino también a los comercios.

¿Qué demandan los vecinos de Murcia?

Con sus concentraciones diarias, los vecinos de Murcia piden que se adopte una alternativa a la llegada del AVE por la superficie.

La primera opción que proponen los ciudadanos es la llegada del AVE a Beniel, un pueblo situado a unos 15 kilómetros de Murcia, en lugar de a la estación del Carmen. “Si el AVE no llega soterrado, preferimos que se quede en la estación de Beniel”, nos explica Antonio Hernández, de la Plataforma Soterramiento Murica. “Beniel coste cero, no hay que gastar nada, hay una estación que está hecha hace cinco años”, añade María Dolores Sánchez.

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Los vecinos piden que el AVE llegue a la estación de Beniel en lugar de a Murcia. | Foto: María Hernández/ The Objective

Su otra alternativa es, simplemente, esperar a que el soterramiento se pueda hacer de forma completa sin necesidad de instalar los muros de manera provisional.

Manifestaciones diarias

De manera espontánea, los vecinos de Santiago el Mayor y el Barrio del Carmen se reúnen todos los días en las vías del tren para protestar por esta situación. Sobre las 20:00 horas, comienzan a concentrarse en el paso a nivel de Santiago el Mayor y poco después cortan el paso.

Una vez se ha concentrado una cantidad de gente suficiente, los manifestantes se dirigen hacia el centro de la ciudad, a la Delegación del Gobierno la mayoría de los días, a pedir que los escuchen.

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Dos vecinas del barrio visten a la ‘virgen del muro’. | Foto: María Hernández/ The Objective

Además, un grupo de vecinos ha acampado junto a las vías, donde se reúnen también a diario y organizan actividades para pedir que se les escuche. Y desde este campamento sale todos los días la Virgen del Muro, una ‘virgen’ creada por los manifestantes que sale en procesión con cada manifestación a hombros de cuatro vecinos, sobre una valla amarilla de una obra y al ritmo de un tambor. Esta misma ‘virgen’ los acompaña en su recorrido hasta las sedes del Gobierno, frente a las que piden a diario que paren las obras del muro.

Los vecinos de Murcia han decidido seguir luchando por su causa, y el 28 de octubre han convocado una manifestación en Madrid frente al Ministerio de Fomento con la esperanza de ser escuchados por el Gobierno central.

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¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después

Redacción TO

Foto: NASA
Reuters

Si bien la respuesta sobre nuestra existencia parece más o menos resuelta, hay cuestiones que quizá damos por hechos sin saber por qué. Por ejemplo, ¿qué es el espacio? En 1717, como recuerda la revista The Conversation, surgió un debate enfrentado para dar respuesta a esta pregunta, parece que sin éxito definitivo. 300 años después seguimos sin ponernos de acuerdo.

Algunos matemáticos como Hermann Minkowski o físicos como Albert Einstein sostuvieron que el espacio y el tiempo están unidos en una continuidad. Sin embargo, esta ecuación deja sin resolver qué es el espacio. Así, los físicos del siglo XXI dan distintamente validez a dos formas de comprender el mismo, y se dividen –aunque esta sea una materia para filósofos– entre relacionistas y absolutistas. Las posturas cobraron popularidad cuando así lo quiso una reina inglesa con raíces en Alemania: Caroline de Ansbach (1683-1737). La reina de Gran Bretaña propuso a las grandes mentes enfrentar sus corrientes filosóficas en un tiempo de apogeo racionalista en las islas y de empirismo en el continente.

¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después 1 Un meteorito visto en el cielo de Sarajevo. | Foto: Dado Ruvic/Reuters

La respuesta fue inmediata: el racionalista alemán Gottfried Leibniz y el empirista británico Samuel Clarke –próximo a Isaac Newton– debatieron epistolarmente sobre el espacio y encontraron ciertos lugares comunes, en un plano intelectual. Aquella compenetración fructificó en 1717, y fue toda una revolución en el plano filosófico.

Leibniz dedujo, poniendo de manifiesto su doctrina relacionista, que el espacio existe en función de la relación entre las cosas. Eso quiere decir que el espacio es lo que hay entre las estrellas y los astros, y que si no hubiera nada dentro del espacio, el espacio no existiría. Si acabaran con el universo, no existiría el espacio. Clark llegó a una conclusión distinta: el espacio es todo y como tal está en todas partes. En los árboles, en las estrellas y en nosotros. El espacio es el contenedor donde estamos. El espacio explica el movimiento y explica la vida. Además, Clark relacionó el espacio directamente con la divinidad: Dios es el espacio y está en todas partes. No puedes prescindir del espacio y no puedes prescindir de Dios.

Con la llegada del siglo XVIII, se incorporaron a la discusión otros pensadores, como Isaac Newton, que escribió que el espacio va más allá de los objetos y es una entidad que lo abarca todo y que, como tal, todo se mueve en relación a él. Igual que la Tierra se mueve en relación al Sol. Immanuel Kant, por su parte, definió el espacio como un concepto ideado por los humanos para explicarse el mundo y dotarlo de significado. Era un época de ebullición intelectual y de replanteamiento de la relación del hombre con Dios.

¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después 2 Las luces de Perth, Australia, vistas desde el espacio. | Foto: NASA/Reuters

En este sentido, fueron muchos quienes se alertaron por la idea de que Dios fuera el espacio. Dios no solo estaría en todas partes, sino que sería el contenedor en que se encuentran todas las partes. También se preguntaron si, por tanto, el tamaño de las cosas implicaría un mayor valor, como recuerda la revista especializada, que cita a Bertrand Russell y su posición al respecto, ya en el siglo XX: “Sir Isaac Newton era mucho más pequeño que un hipopótamo, pero no lo valoramos menos que la bestia más grande”.

Ahora la opción divina ya está fuera de la ecuación, incluso para los pensadores contemporáneos que secundan las visiones de Clark. Es el caso de Tim Maudlin y Graham Nerlich. Los puntos de vista de otros coetáneos como Kenneth Manders o Julian Barbour no descartan que ambas posturas sean compatibles. Se cumplen tres siglos desde que Caroline de Ansbach lanzara la piedra, y el debate continúa, sin resolverse.

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El gran silencio

Jesús Montiel

Foto: RRSS

El silencio es un ruido. La pista me la dio mi amigo, que lo dejó todo para callarse. Amables adicciones como el tabaco o la cafeína; pero también, lo más trabajoso, un empleo estable y bien remunerado y una novia que lo quería y que por eso no le impidió que se marchase. Ahora vive en la Cartuja de Miraflores, en Burgos. Anónimo, sin selfies ni redes sociales, sin tan siquiera espejos. Muchas veces lo imagino trabajando el huerto o abismado en la visión de un icono que colorea una vela, callado siempre. Su recuerdo se funde con los fotogramas que Philip Gröning filmó durante los seis meses que pasó en la Grande Chartreuse armado sólo con su cámara y un micrófono, sin emplear luz artificial y obedeciendo otras condiciones del prior del monasterio; dicen que el más duro, el más estricto. Allí viven secretamente una veintena de hombres como mi amigo. Fuera del tiempo de los relojes, despabilan sus gargantas en mitad de la noche para prorrumpir en salmodias que ponen el pelo de punta. Hombres que desairan la velocidad de las agendas, pendientes del disco solar y envueltos por la brutal belleza de los Alpes franceses, con meses completos de nieve asesina, que no es la que retratan las postales, mientras el mundo, allende los bosques alpinos, prosigue con su incansable cháchara. Silentes, pero a la escucha.

Porque el silencio, más que la ausencia de ruido, es una palabra, y no una palabra inofensiva, sino transformadora y hasta quirúrgica. Hablo del verdadero silencio, que es parlanchín y que, lejos de negar la realidad, nos incrusta en ella sin pomadas efectistas ni karma, asumiendo que se padece y que es imposible sortear la pesadumbre, que la salud declina, que se enferma temprano o tarde. El silencio es improbable sin una soledad comprometida, por otra parte. El pianista Glenn Gould defendía frente a los periodistas su escasa participación en la vida artística precisamente porque, según él, un artista que desea madurar requiere de esta distancia. Ninguno de los llamados grandes fue hombre de mucha multitud. Sin esta soledad, sin este silencio, nadie puede subir y ascender a sus profundidades, que son las grutas de donde se extrae el material que la gracia avivará. La palabra de quien escribe o la nota de quien compone depende exclusivamente de la relación que tiene el artista con el silencio, de su amistad, de cuánto silencio frecuenta. El silencio es para el artista y para el santo un útero del que constantemente se nace.

Mi amigo, pienso, ha escogido la mejor parte, estoy convencido de que los que son como él sostienen el mundo aunque el mundo los considere inútiles. Yo creo que a veces se le rompe el pecho de tanto regocijo, a mi amigo, cuando parte la noche para rezar o entierra a uno de sus hermanos. Y que nos aventaja. Acaso el silencio sea el ruido preferido de Dios, con el que Dios prefiere hablar. Acaso el silencio, el de mi amigo, sea más ruido de lo que parece y acaso el ruido, el de este mundo, el ruido que nos rodea por todas partes, no tenga nada interesante que decirnos y su misión radique en alejarnos del otro ruido, el que se escucha en el silencio, que es una voz o quizá, me atrevo, una declaración amorosa.

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