Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Nostalgia de un caudillo

Rafa Latorre

En vísperas del golpe de Primo de Rivera, hablamos del 9 de febrero de 1922 y de una España sumida en una aterradora crisis política -hablar de la crisis de la política en España es algo tan recurrente como hablar de la crisis del teatro, que ya se empezaba a atisbar cuando estrenaba Esquilo-, Julio Camba pone a prueba su retranca en un artículo dedicado a la suspensión de las garantías constitucionales.

El segundo mejor escritor que ha dado Villanueva de Arosa escribió que “la gente se entera de que sus garantías están en suspenso cuando oye hablar de que se le van a restablecer. Hasta entonces nadie se acuerda de que las tiene hipotecadas, porque nadie tampoco las echa de menos”.

¿Quiere usted decirme para qué necesito yo las garantías?, le respondían al periodista cuando se interesaba por la salud democrática de la -es un decir- ciudadanía.

Ha pasado casi un siglo desde que se publicara aquel artículo en El Sol y los españoles hemos cambiado mucho desde entonces. Particularmente nuestra concepción de la democracia. Hemos pasado de ignorar la suspensión de las garantías a celebrarla. No ya en la intimidad, que allá cada cual con sus servidumbres voluntarias, sino con impudicia. Con estruendo, vamos, a cuatro columnas, que es como se expresa la estridencia en los periódicos.

Supongo que ya habrá alguien ocupándose de recopilar todas las veces en las que desde hace una década los periódicos han alojado en su portada los sintagmas “La UCO investiga”, “La Guardia Civil señala”, “Un informe de la UDEF asegura”.

Arcadi Espada y Enrique Gimbernat mantienen estos días el debate crucial sobre la responsabilidad del periodismo en la vulneración de facto de la presunción de inocencia. Yo tengo una opinión sobre ello pero las suyas son mucho más interesantes y merece la pena que usted, lector, le dedique su escaso tiempo a ellas.

Lo que es indudable es que cada vez que un servidor público decide violar el secreto de un sumario -es decir, violar las garantías de un investigado- para jugar a la política en los medios está corrompiendo el sistema. Y cuando nosotros, peones ignorantes de nuestra condición, lo aplaudimos, clamamos por una suspensión de las garantías. Aunque hoy nos parezca imposible, hay cosas peores que robar.

Conceder a las fuerzas de seguridad la autoridad que corresponde a un juez es nostalgia del caudillaje. Es el oscuro deseo de que un paladín se erija por encima de la trama de legitimidades que teje la democracia para que sacie nuestra sed de revancha.

Continúa leyendo: El triunfo del relato falaz

El triunfo del relato falaz

Jordi Bernal

Foto: Mondelo
EFE/Archivo

La novela que nos gusta y el periodismo clásico compartían una premisa precisa: contar una historia. Y contarla bien. En el ámbito del marketing político ha hecho fortuna el término storytelling, que no es otra cosa que transmitir un relato con fines persuasivos. O sea la Biblia de toda la vida pero en eslóganes torcidos. No hay que negarle eficacia a la estrategia nacionalista de construir, en los tres últimos siglos, y de manera intensísima en los últimos cuarenta años, un relato áureo que desafiaba, manipulaba y en último término tergiversaba los hechos más elementales de la historia. Para ello, como es bien sabido, ha contado con unos medios de comunicación públicos y privados bien cebados de subvenciones y con el adoctrinamiento pertinaz en centros de enseñanza básica, media y universitaria. Había que ser un pedazo de Haffner para resistir el bombardeo. Aunque el parapeto de las lecturas acertadas y las compañías cabales ayudaron a unos pocos a cuestionar el redil.

Ahora, merced al relato pacientemente urdido, los disidentes son señalados como renegados, traidores y vendidos al oro de Madrit. Incluso Serrat, el nano del Poble Sec, un hombre al que tan poco le gusta molestar y que siempre ha mantenido una hábil diplomacia, ha levantado las iras independentistas por cuestionar maneras marrulleras y carencias democráticas en el referéndum suspendido, dándole la razón así a Lluis Llach, a quien siempre le costó disimular su aversión visceral por el autor de Mediterráneo.

El relato, a manera de pegajosa tela de araña, se extiende a los desafectos perdidos para la causa. El odio que sienten por el catalán que en su propio idioma les rebate el cuento de sus mentiras (Boadella, Borrell, Marsé e incluso el pactista Serrat) es proporcional a la baba que se les cae rendida cuando el foráneo o charnego aparece en TV3 esforzándose por expresarse en catalán antes de disculparse cabizbajo por su precaria competencia con tan sacro idioma.

A estos ejemplos de la carencia de pluralidad (aunque se ufanan de pluralistas por incluir en todas las tertulias de sus medios a un unionista de guardia, siempre y cuando sea de derechas, la líe parda con los pronombres débiles o sea tierna carne de cañón) y de la fractura social producida en Cataluña, debe añadirse el que tal vez sea el triunfo del relato falaz y que puede convertirse en piedra de toque de un escenario dramático a partir del 1 de octubre: la democracia está por encima del estado de derecho. España demuestra que no ha superado su pasado franquista y que sigue siendo en esencia totalitario.

Dos axiomas que, en la lógica nacionalista, dejarían la calle en manos de la CUP. Y entonces el relato devendría en sangre y fuego frente al estado opresor.

Continúa leyendo: ¡Qué escándalo! ¡Aquí se beben gintonics!

¡Qué escándalo! ¡Aquí se beben gintonics!

Cristian Campos

A Antonio Baños, periodista, músico y cabeza de lista de la CUP en las elecciones autonómicas de 2015, le fotografiaron el fin de semana pasado trasegando gintonics en la terraza del Hotel Casa Fuster, uno de los más lujosos de la ciudad, junto al teniente de alcalde podemita Jaume Asens y el presentador de TV y productor de radio Toni Soler. Todos ellos declaradamente independentistas. Las redes sociales no tardaron en hacer sangre de tan pigmeo acontecimiento y en acusar de hipócritas a los allí presentes.

Cierto que las masas independentistas andaban a esas horas durmiendo sobre el césped y frente al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, pero todo es cuestión de prioridades en esta vida. El pueblo prefiere, al parecer, gastarse quinientos euros en una tienda de campaña Heimplanet para disfrutar de la experiencia de vivir como un pobre, tirado sobre los parterres de una avenida peatonal del centro de una ciudad de un millón y medio de habitantes como Barcelona, en vez de veinte en un cocktail bien mezclado en la terraza de un hotel al que, por otra parte, no le barran el paso a nadie. Allá ellos. Parafilias más absurdas he visto y puestos a calificar a alguien de pijo (como si eso fuera algo malo, por otro lado) tengo claro que los del parterre se lo merecen cien veces más que Baños.

Hace algunos meses me explicó un conocido periodista cómo había coincidido con cierta lideresa de cierto partido independentista, feminista y anticapitalista en una de las peluquerías más caras de la zona alta de Barcelona. Según le explicaron las peluqueras, era la primera vez que la lideresa aparecía por allí. Casualmente, pocos días después de cobrar su primer sueldo público. En plata. A la mujer le había faltado tiempo para pegarse el capricho de que le pegaran el hachazo (en los dos sentidos del término: el financiero y el capilar) en la misma peluquería en la que se corta el pelo la elite de la intelectualidad antinacionalista barcelonesa.

No veo nada de malo en ello. Que el izquierdismo es un capricho de niños bien que desean disfrutar de una experiencia revolucionaria sin riesgos y ligera de calorías para después retornar a su vieja cuchara de plata es una obviedad. La única mudanza ideológica que veo aquí es la que les lleva de vivir de sus padres a vivir del presupuesto público. Es decir de sus vecinos. Pero no veo qué tiene que ver eso con Antonio Baños. Por cierto una de las figuras intelectualmente más interesantes del independentismo catalán.

Aquí el crimen no es el gintonic, un brebaje que puede permitirse hasta el último desharrapado de este país, sino el hecho de que Xavier Albiol, líder regional del partido que gobierna este país, difunda la fotografía de tres ciudadanos en un contexto perfectamente inocente para que la estupidez y el gregarismo de la turbamulta tuitera los linche a modo. Nada más faltaría que a las ya innumerables beaterías modernas le sumáramos la más estúpida de todas ellas: la de no poder beberte un miserable gintonic de veinte euros donde te salga de las narices. ¿Pero qué miserias son estas, hombre?

Continúa leyendo: ¿Por qué no ha acogido España a todos los refugiados que debía?

¿Por qué no ha acogido España a todos los refugiados que debía?

María Hernández

Foto: ALVARO BARRIENTOS
AP

Este martes se acaba el plazo para que España cumpla la cuota de acogida de refugiados establecida por la Unión Europea. Sin embargo, España solo ha recibido al 11% de los refugiados que debía acoger obligatoriamente. La Unión Europea estableció que debía acoger a 17.337 personas, 9.323 de las cuales eran de obligado cumplimiento.

La media de cumplimiento con el cupo de acogida obligatoria en Europa se sitúa en torno al 50%, lo que demuestra que a España aún le queda mucho por hacer en este aspecto, aunque no es la única. El 86% de las personas refugiadas en todo el mundo son acogidas en algunos de los países más empobrecidos, como Pakistán, Irán, Etiopía o Jordania, por lo que Europa solo recibe un pequeño porcentaje de los más de 65 millones de personas que se han visto obligadas a huir de su país, explica la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Los motivos del incumplimiento

Las organizaciones de defensa de los refugiados denuncian a menudo los diferentes motivos por los que la Unión Europea en general, y España en concreto, no cumplen con las cuotas establecidas de acogida de refugiados.

El primero de estos motivos es la limitación de reubicación a personas que tengan una nacionalidad que supere el 75% de reconocimiento de protección internacional por parte de los estados miembro. CEAR critica que este criterio de nacionalidad está dejando fuera a refugiados de países como Afganistán, Sudán o Nigeria.

Además, los criterios de reconocimiento no son iguales en todos los países, por lo que existe una falta de coordinación, especialmente entre la Oficina Europea de Apoyo al Refugiado (EASO) y países como Italia o Grecia.

Otro aspecto de gran importancia respecto a la acogida de refugiados es el acuerdo al que llegaron la Unión Europea y Turquía en marzo de 2016, tras el cual los estados miembros decidieron que las personas que llegaran a Grecia desde ese momento no podrían solicitar su reubicación a otro país europeo.

Esta decisión está estrechamente relacionada con la última comunicación la Unidad de Reubicación Griega, en la que afirmaba que no hay en Grecia más personas con un perfil adecuado para la reubicación. CEAR asegura que esto no es cierto, pues la Comisión Europea cifra en 4.700 las personas “potencialmente elegibles” para ser reubicadas desde Grecia, sumadas a las más de 7.200 personas que han llegado este año a Italia.

Además, CEAR destaca que existe una gran falta de voluntad política en los países de la Unión Europea, cuyos gobiernos han utilizado el discurso del miedo para justificar el incumplimiento de las cuotas de acogida de refugiados que ha establecido la Comisión Europea.

Las peticiones de CEAR

El hecho de que no exista un mecanismo efectivo de sanciones a los países que incumplen las cuotas establecidas por la Comisión Europea ha sido uno de los principales motivos por el que ningún país de la Unión Europea ha cumplido con el 100% de las acogidas obligatorias.

Por esta razón, desde CEAR piden que se impongan sanciones al Gobierno español y al resto de incumplidores para “que no queden impunes”, explica la secretaria general de la organización, Estrella Galán.

¿Por qué no ha acogido España a todos los refugiados que debía? 3
Un grupo de manifestantes pide que España acoja más refugiados. | Foto: Emilio Morenatti/ AP

Además, Galán ha recordado que España cuenta con una ley de asilo que no se está aplicando, así como con una directiva de protección temporal que le permitiría trasladar a personas con necesidades concretas durante un tiempo determinado, por lo que “no hay excusas, España debe seguir con su cumplimiento”, dice Galán.

Desde CEAR también piden a las autoridades que eliminen la discriminación por nacionalidad en el proceso de aceptación de solicitudes de asilo, así como que se deje de discriminar a las personas con vulnerabilidad, especialmente a los menores no acompañados, un grupo a menudo más rechazado por los países europeos debido a que necesitan más recursos que el resto.

El cumplimiento del acuerdo no acaba ahora

La directora de Políticas y Campañas de CEAR, Paloma Favieres, recuerda que, aunque el plazo fue establecido para el 26 de septiembre, el cumplimiento de la cuota de acogida de refugiados no debe finalizar.

¿Por qué no ha acogido España a todos los refugiados que debía? 2
Un grupo de manifestantes protestan contra el acuerdo de la Unión Europea con Turquía. | Foto: Jon Nazca/ Reuters

La Comisión Europea habla de un plazo “razonable” para seguir acogiendo refugiados hasta cumplir con la cuota establecida, explica Favieres, que insiste en que España debe seguir recibiendo a los solicitantes de asilo hasta cumplir con el número fijado a pesar de que se haya cumplido el plazo.

Además, señala que “la carta de Grecia no puede ser la excusa” para dejar de recibir refugiados, sino que todos aquellos que llegaron tras el acuerdo con Turquía también deben ser reubicados, así como los que lleguen hasta el día 26 de septiembre a las costas griegas.

El proceso de acogida en primera persona

Las cifras nos muestran que España se queda muy atrás en lo que respecta a acoger e integrar refugiados, pero son los propios refugiados los que mejor transmiten cómo es el proceso de reubicación a España.

Nedal, un refugiado sirio que llegó a España tras más de dos años de espera, explica que “mucha gente en España no acepta a los refugiados”, por lo que la integración en la sociedad es difícil en algunos casos.

¿Por qué no ha acogido España a todos los refugiados que debía? 1
Un manifestante protesta por los largos procesos que viven los refugiados para entrar en España. | Foto: Francisco Seco/AP

Nedal fue a la universidad en Siria, pero la guerra le impidió llevar una vida normal y tuvo que huir a Líbano, desde donde comenzó el proceso para venir a España. Aquí estudia español, alemán y un curso de Administración y Asistencia a la Dirección.

Todo suena muy bien, pero acabar sus estudios en España tampoco está siendo fácil para Nedal. “No todo el mundo acepta a los refugiados aquí”, explica, motivo por el que le está resultando muy complicado encontrar una empresa donde llevar a cabo las prácticas necesarias para acabar su curso.

También son difíciles otras situaciones cotidianas como la búsqueda de piso. Nedal asegura que en numerosas ocasiones le han denegado el alquiler de un piso por el simple hecho de ser un refugiado árabe. A pesar de todo, asegura que hay mucha gente que le ha ayudado en España y que “claro está, no todos son iguales”.

Continúa leyendo: Subastas de caballos: entre el glamour y la pasión

Subastas de caballos: entre el glamour y la pasión

Enrique Redondo de Lope

Foto: Alex Rolo
The Objective

Si hay un mundo donde la tradición es ley, ese es el de las carreras de caballos. Dinero, apuestas y por supuesto glamour, mucho glamour, hacen de este mundillo un ambiente muy especial, que tiende a respetar unos códigos muy determinados. Grandes fortunas, altos ejecutivos, aristócratas y estrellas del mundo del espectáculo son habituales en los hipódromos de toda Europa. Así, la Reina de Inglaterra, el Jeque de Dubai, los dueños de Chanel, navieros como la familia Niarchos, o banqueros como los Rothschild son propietarios de algunas de las cuadras de caballos más importantes del mundo, y donde la afición se ha ido heredando de padres a hijos.

Subastas de caballos; entre el glamour y la pasión
Glamourosas yeguas en el Hipódromo de Madrid | Imagen vía Alex Rolo

Dicen que todos los caballos de carreras descienden de tres sementales árabes traídos a finales del siglo XVII de Oriente Medio a Inglaterra para ser cruzados con las yeguas británicas. Sea o no verdad, lo que está claro es que rápidamente las carreras de caballos se convirtieron en el pasatiempo favorito de la aristocracia, y desde el Siglo XVIII existe un escrupuloso registro de todos los caballos purasangres de carreras, donde se apunta su genealogía.

Y así, generación tras generación, se han ido mejorando los purasangres, buscando ejemplares más veloces y más resistentes, y donde las grandes fortunas del mundo no escatiman ningún tipo de gasto en la búsqueda del campeón que cruce en primer lugar el poste de meta en carreras tan míticas como el Derby de Epsom. Y toda esta batalla de egos comienza en un ring de subastas, donde los más selectos ejemplares son ofrecidos en pública subasta.

“Porque como dice un viejo dicho del mundo de las carreras, “si comprar fuera fácil, los propietarios de los caballos serían los fondos de inversión”.

El funcionamiento de una subasta de caballos tiene mucho en común con las subastas de arte. Unas semanas meses antes de la fecha fijada para la subasta se publica un catálogo que recoge exhaustivamente todos los datos de cada ejemplar, fundamentalmente su origen y sus blasones familiares.

Unos días antes de la subasta los caballos se desplazan desde las maravillosas yeguadas para que los compradores tengan la posibilidad de examinarnos y estudiarán al detalle su conformación, si tiene algún defecto, y se intenta adivinar cómo evolucionará su físico en un futuro cercano (los caballos a esa edad todavía están en formación). Al margen de expertos y agentes que trabajan para los posibles propietarios, también tienen su espacio los veterinarios especializados en caballos de carreras, que hacen un estudio pormenorizado de los posibles defectos físicos, haciendo hincapié en su conformación ósea y muscular.

Y es que todo influye.

Su físico, sus ancestros, su forma de moverse, como sea de dócil… y, por supuesto, la intuición de los compradores.  Porque la compra de un potro no deja de ser una lotería, dirigida y estudiada, pero lotería al fin y al cabo. Porque como dice un viejo dicho del mundo de las carreras, “Si comprar fuera fácil, los propietarios de los caballos serían los fondos de inversión”.

Subastas de caballos; entre el glamour y la pasión 1
La subasta de caballos es un evento de alto standing en todo el mundo | Imagen vía Alex Rolo

“La estrella de la subasta fue un potro irlandés con un físico y un pedigree verdaderamente brillante, que tras alcanzar la cifra récord de 110.000 € no cubrió el precio de reserva fijado por su criador”

El sábado 16 de septiembre se celebró en el coqueto y precioso Hipódromo de la Zarzuela de Madrid la subasta anual de potros de carreras que se celebra en España, y donde los criadores presentaron sus caballos nacidos en el 2016 (todos los caballos cumplen años el 1 de enero, al margen del mes en que hayan nacido). Los mejores ejemplares llegados de las diferentes yeguadas españolas e incluso potros nacidos en Gran Bretaña, hicieron su presentación en sociedad.

Lo primero que llama la atención en la expectación y los nervios que se palpan en el ambiente. Por un lado los criadores verán cómo su trabajo de casi dos años, desde que deciden qué semental cubrirá a su yegua hasta que su caballo es mostrado a los posibles compradores, será valorado en los escasos minutos que su caballo es ofrecido en el ring de subastas, y por otra parte los propietarios tienen que decidir qué ejemplares albergarán en su cuadra durante los próximos años.

Medio centenar de potros salieron a la venta, y en poco más de 2 horas se cruzaron pujas por alrededor de medio millón de euros. La estrella de la subasta fue un potro irlandés con un físico y un pedigree verdaderamente brillante, que tras alcanzar la cifra récord de 110.000 € no cubrió el precio de reserva asignado por su vendedor, lo que significa que el criador no consideró suficiente ese remate para desprenderse de su caballo.

Subastas de caballos; entre el glamour y la pasión 3
El funcionamiento de una subasta de caballos tiene mucho en común con las subastas de arte. | Imagen vía Alex Rolo

“Hasta el año que viene todos los flamantes adjudicatarios de la subasta pensarán que tienen en su cuadra al campeón de su generación.”

Hay que recordar que hasta mediados del año que viene no se podrán ver en las pistas a estos ejemplares, y que bastantes de ellos no llegarán ni siquiera a debutar en carreras oficiales por problemas físicos. Y es que esta raza de caballos a los que se podría denominar como los Fórmula 1 de los caballos, son tan veloces como delicados.

Pero hasta el año que viene todos los flamantes adjudicatarios de la subasta pensarán que tienen en su cuadra al campeón de su generación, el caballo que hará palidecer de envidia a sus rivales en este circo de vanidades que se denomina con el anglicismo de turf.

Save

TOP