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Un mapa por colorear

Teresa Viejo

Existe una nación de 65 millones de almas que cruza a diario el planeta. Es muy triste comprobar que su población se mueve sin rumbo porque el resto impedimos lo contrario. Lo lógico es que avanzaran pero son hombres, mujeres, niños y ancianos, tejiendo un tiempo sin visos de futuro. Quizá si apreciáramos a los refugiados no como un goteo humano sino con el simbolismo compacto de una nación, entenderíamos mejor su drama: es un magma incendiado colándose por cada frontera.

La magnitud del fenómeno se ha actualizado en la época de la globalización por tanto nadie puede sentirse ajeno a su grito de auxilio. Precisamente cuanto más estándar sea nuestra sociedad más cerca debemos de sentirnos de cualquiera de sus habitantes, sin embargo existe una hipocresía que nos condena a los guetos. “Los primeros nosotros”, piensan las mentes limitadas que en su versión más extrema terminan en xenofobia.

Observa la imagen. Unos verán en las personas que la componen la diversidad de los colores, el arco iris de un puñado de prendas de vestir, y otros, la uniformidad de una misma raza. La diferencia entre quienes aparecen en ella reside en lo nimio, en algo circunstancial como un pañuelo o una camiseta. Un diagnóstico de nuestro mundo debería dejarnos el mismo sabor que esta imagen llena de seres iguales unos a otros, salvo por los trapos que envuelven sus cabezas.

No entiendo el rechazo al diferente. A quien siente, vota o habla distinto a ti. No entiendo incluso quien desde la afinidad discute por el mando de la tele. No comprendo la confrontación, la lucha cuerpo a cuerpo, la dialéctica hiriente, la falta y el verbo grueso. La humillación o el improperio. Debo de pertenecer a otra nación, invisible y difusa, que sin moverse del sitio piensa que otro planeta sí es posible.

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Todavía globales

Valenti Puig

Foto: Peter Nicholls
Reuters

Quien sabe en qué estará pensando Chomsky ni qué queda de aquel Porto Alegre brasileño que iba a ser la nueva Roma de la antiglobalización. Lo que sabemos es que la aceleración del tiempo define nuestra época. La mentira como verdad existe desde siempre –con el paradigma de los ‘Protocolos de Sión’- pero la post-verdad es eso y algo más: su transmisión hiper-acelerada en el tiempo. Era inimaginable que tramas informáticas ubicables en Rusia pudieran intervenir en una elección presidencial norteamericana ni que un gurú del secesionismo catalán fuese a ver al Assange de Wikileaks  -refugiado en la Embajada del Ecuador en Londres- para ver como acelerar en los dominios del algoritmo la difusión expansiva del procés .

La tecnología y la globalización tienen su lado oscuro, su corazón de las tinieblas, pero a la vez generan libertad. Desde el gigante comercial chino Ali Baba a las impresoras 3-D o la ortopedia robótica, la alta tecnología incide en la reducción de las desigualdades en un mundo globalizado. No todo va a ser el “bitcoin”. Como rasgo de los nuevos populismos, el miedo a competir también es parte de la vida, pero no es el mejor consejero en materia de eficiencia y prosperidad. Una creación específicamente humana –decía Ortega- es la técnica y, gracias a ella, y en la medida de su progreso, el hombre puede ensimismarse pero también viceversa, el hombre es técnico, es capaz de modificar su contorno en el sentido de su conveniencia, porque aprovechó todo respiro que las cosas le dejaban para ensimismarse. Cuando el mundo miraba para otro lado en plena tragedia de Kosovo un servidor llamado anonymizer.com ofrecía a los kosovares la oportunidad de enviar mensajes al exterior que no pudieran ser controlados por la autoridad. Hace ya años. Mutatis mutandi, la tecnología hace posible que los terroristas operen con menos soporte de un Estado. El adoctrinamiento jihadista tendría un ritmo primario sin la potenciación de sus videos en YouTube.

El telégrafo fue superado en su día por el teléfono, los periódicos tuvieron la competencia de la radio, del mismo modo que la televisión compitió con la radio y luego aparecieron la televisión por cable, pero lo que lleva tiempo ocurriendo – escribió Peter Huber-  es que las arquitecturas digitales tienen tal plasticidad que se adaptan en todos los sentidos y direcciones a los modos de los medios de comunicación tradicionales, reduciendo costes y con mejora de calidad y posibilidad de elección. Como contrapartida ya no tenemos libros ni despertador en la mesilla de noche: está nuestro iPhone que es lo último que miramos antes de dormir y lo primero al despertar.

Ahora el movimiento antiglobalización es casi exclusivo de zonas ricas como Norteamérica –caso Bernie Sanders- y la Unión Europea. Los sindicalistas que protestan contra la globalización y contra el libre comercio cobran un salario que es diez veces superior a lo usual en el mundo en vías de desarrollo. El online ya compite con la televisión. Viajamos en vuelos low cost. 2008 ha sido un vía crucis para la clase media occidental mientras aparecen nuevas clases medias en China e incluso en África. ¿Todavía globales? En realidad, más globales. Más que un redoblado fervor de antiglobalización lo que se siente es la necesidad de una cierta gobernabilidad de Internet.

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España, momento constitucional

Josu de Miguel

Foto: Chema Moya
EFE

Se nos viene apuntando los últimos meses que la Constitución española pasa por una profunda crisis que solo podrá ser superada mediante su urgente reforma. Reforma o ruptura, si se nos permite traer el dilema de la Transición.

Miren, yo no veo las cosas tan claras. Particularmente, durante el mes de octubre, comprobé con sorpresa la posibilidad de que la Constitución española de 1978 se hubiera convertido en la patria que Argüelles blandía en su famoso discurso al pueblo gaditano el día de San José de 1812. Resulta que frente al comportamiento desleal y rebelde de un poder autonómico, los ciudadanos salieron a la calle en España y Cataluña a protestar contra quienes les querían privar de sus derechos y de su modo de existencia política. Los españoles, en un movimiento casi contracultural, salieron del armario constitucional para defender su Estado y su soberanía.

¿Podría por ello permitirme el lujo de afirmar que la Constitución no requiere cambios? De ningún modo. Si me pusiera pretencioso diría que prácticamente no hay Capítulo o Título de la misma que no requiera modificaciones más o menos sustanciales.

Pero a diferencia de la visión dominante, creo que es fundamentalmente en la relación entre lo público y lo privado donde debe pensarse qué hacer como consecuencia del impacto recibido del derecho procedente de la Unión Europea y la globalización: tal derecho establece muchas limitaciones sobre cláusulas del Estado social que antes eran habilitaciones para que el poder público actuara sobre la economía y la sociedad. Como consecuencia de dichas limitaciones, la Constitución hoy ha devenido más en una norma de estabilidad que de transformación, y alguna consecuencia habrá que extraer de ello para la mejora de la garantía de los derechos y el sostenimiento racional no solo de los servicios públicos, sino de España como un espacio medioambiental en franco declive.

Reformas de este tipo deben realizarse con las luces largas, escuchando a expertos y labrando consensos. La fragmentación no es un problema, de hecho no lo fue en un periodo constituyente con mayor pluralidad partidista que la actual. La fórmula machadiana es perfectamente aplicable al método de la reforma constitucional. Ahora bien, reconozcamos que hoy tenemos un contexto de estridencia y populismo que dificulta la acción reformadora. Los que quieren ruptura buscan transformar el poder de reforma en un poder constituyente que haga una nueva Constitución para satisfacer el agón político que todos parecemos llevar dentro. Pero se mire por donde se mire, lo revolucionario hoy es una Ley Fundamental que cumple 39 años y que ha resistido la inclinación histórica y muy española de hacer Constituciones de partido, como ocurrió hasta 1931.

Creo que desde que la deslealtad institucional se precipitó en forma de golpe al Estado de Derecho en Cataluña los ciudadanos se han manifestado claramente contra esa inclinación. En el mes de octubre España quizá sufrió un momento constitucional de los teorizados por Bruce Ackerman. Momento de gran trascendencia que los partidos deberían ser capaces de detectar y que se cifra en la idea de que la patria no es un mito, sino una un entidad concreta que busca garantizar justicia intergeneracional a través de la propia Constitución. Sugiero entonces que el marco de la realización de la reforma ha cambiado: se pretendía un apaño para salir del paso en la cuestión territorial y lo que se entrevé, sin embargo, es un cambio en los objetivos que pretendían guiarla y en el sujeto que debe legitimarla. En definitiva, Dylan y su The Times They Are A-Changin’ también deberían sonar hoy en las celebraciones.

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Cuando Naciones Unidas dividió Palestina en dos

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Sebastian Scheiner
AP Photo, File

Hace 70 años, el 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el Plan de Partición de Palestina, que establecía la división del territorio en dos partes, una para los judíos, a los que otorgó el 55% de la tierra y otra para los árabes, que se quedaron con el 45% restante. La resolución 181 de la ONU derivó en una guerra civil en el territorio del Mandato de Palestina que estalló al día siguiente de la votación del Plan, seguida de la guerra árabe-israelí de 1948 y los sucesivos enfrentamientos entre árabes y judíos que se mantienen hasta la actualidad. La resolución establecía que debían constituirse ambos estados, Israel lo hizo el 14 de mayo de 1948, Palestina, a día de hoy, sigue sin ser un Estado reconocido por muchos países. Los palestinos apenas controlan ya un 22% del territorio.

“La resolución 181 quería solucionar el problema de los judíos en Europa a costa de los palestinos”, asegura a The Objective el embajador de la delegación de Palestina en España, Musa Amer Odeh. “El plan supuso que más de la mitad de los palestinos se convirtieran en refugiados, una limpieza étnica contra el pueblo palestino”.

Desde 1977, la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 32/40 pidió que se estableciera el 29 de noviembre como Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. “Nosotros nunca hemos estado en contra de los judíos; el judaísmo, al igual que el islam o el cristianismo, goza de nuestro respeto, somos un pueblo que busca la libertad, la paz y la dignidad, remarca el diplomático palestino. “Nuestro problema no es con los judíos, es con la ocupación de nuestra tierra”.

El problema de los refugiados

Los palestinos guardan en su memoria un día histórico, el 15 de mayo de 1948, y lo han bautizado como el día de la ‘Nakba’ (la catástrofe), en referencia al éxodo palestino y a la declaración de independencia del Estado de Israel. No obstante, muchos de ellos consideran que la ‘Nakba’ se gestó mucho antes. A raíz de la partición del territorio, más de 700.000 palestinos tuvieron que abandonar sus casas y convertirse en refugiados dentro de su propio país o en naciones vecinas como Siria o Líbano. Hoy ya son más de cinco millones los refugiados palestinos que hay en el mundo. Este crecimiento exponencial se debe a que la ONU considera hereditario el estatus de refugiado palestino.

Son muchos los refugiados que conservan la llave y los papeles de su casa, con la esperanza de poder regresar algún día a su hogar. “El pueblo palestino fue expulsado injustamente de su tierra y conservamos nuestras llaves con la esperanza de regresar algún día”, comenta en árabe a The Objective Musa Amer Odeh, sentado en su despacho y bajo la atenta mirada de dos grandes retratos que cuelgan de la pared, uno de Mahmoud Abbas, presidente de Palestina desde 2014, y otro de Yasser Arafat, el primer presidente de la Autoridad Nacional Palestina.

Palestina, un territorio dividido por la ONU
Uno de los campamentos de refugiados árabes en el sector egipcio del sur de Palestina, el 18 de enero de 1949. | Foto: AP Photo

La llave se ha convertido en un símbolo palestino, tanto es así, que en el campo de refugiados de Aida, en Cisjordania y cerca de la ciudad de Belén, la puerta de acceso está adornada con una.

Cuando la ONU dividió Palestina en dos
Un grupo de palestinos se concentran delante de la puerta del campo de refugiados de Aida con motivo del 60 aniversario de la ‘Nakba’. | Foto: Nasser Shiyoukhi/AP Photo

La solución de los dos Estados

La solución de los dos Estados establecida por la ONU se configura como la más acertada para garantizar la paz y la estabilidad en la región, al menos así lo aseguran los expertos.”Tenemos la mano tendida para lograr una paz duradera, hemos aceptado establecer un Estado palestino en menos de una cuarta parte de la Palestina histórica, con una solución justa para los refugiados, basada en el derecho internacional y en las resoluciones de la ONU“, asegura el diplomático palestino residente en Madrid. “Nuestro ofrecimiento no ha encontrado una respuesta coherente en el Gobierno israelí, que sigue con su política de judaizar el territorio palestino, de construir más asentamientos y reprimir al pueblo palestino en su tierra”.

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Un colono judío sostiene una bandera israelí mientras mira a un joven palestino agitando una bandera palestina en la ciudad cisjordana de Hebrón. | Foto: Eyal Warshavsky/AP Photo

En este sentido, el representante de Palestina en España nos asegura que han negociado con la parte israelí desde la conferencia de Madrid de 1991 hasta hoy, pero que no han conseguido nada a cambio, solo “más asentamientos, más colonias, más destrucción de viviendas y miles de presos palestinos, entre ellos niños“.

El papel de la comunidad internacional

Organizaciones internacionales como Human Rights Watch o Amnistía Internacional –apoyadas por un sector de la sociedad civil israelí– han denunciado violaciones de los Derechos Humanos por parte de Israel. Según un estudio del Instituto de Investigaciones Aplicadas de Jerusalén, además, el Estado judío está impidiendo el desarrollo de los territorios ocupados.

“La Comunidad Internacional debe ver las injusticias que se se cometen en Israel y solucionar este conflicto de una vez por todas”, señala Amer Odeh. “Israel presume de ser la única nación democrática de Oriente Próximo, pero, ¿cómo puede ser  un país democrático si mantiene una política racista de apartheid con los palestinos?”.

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Una mujer palestina sostiene un letrero durante los enfrentamientos con las tropas israelíes, en la aldea cisjordana de Kofr Qadom, cerca de la ciudad cisjordana de Nablus el 3 de noviembre de 2017. | Foto: Mohamad Torokman/Reuters

“Hace más de 2.000 años Jesús ya predicó en esta tierra un mensaje de paz, justicia y amor, nosotros queremos la ayuda de la comunidad internacional para lograr estos tres principios nobles en Palestina, en los países vecinos y en todas las naciones. El mundo no necesita guerra, no necesita sangre; necesita paz y justicia“, sentencia el diplomático palestino en un correcto español con un marcado acento árabe.

Precisamente, el 6 de noviembre, el presidente de Israel, Reuvén Rivlin, visitó España y se reunió con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el rey de España, Felipe VI, que le recibieron con el protocolo que corresponde a cualquier visita de Estado. Apenas dos semanas después, el 20 de noviembre, el presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, hizo lo propio y viajo a Madrid donde también mantuvo un encuentro con los mandatarios españoles, y aunque le recibieron con todos los honores posibles,  no se trató de una visita de Estado, ya que España es uno de los países que no reconoce oficialmente a Palestina como un estado independiente.

Fatah y Hamás, ¿un frente unido?

En la búsqueda de una solución pacífica y la creación de los dos Estados, los palestinos se enfrentan a otro gran problema interno, la histórica división entre Fatah, de corte laico y progresista, y Hamás, islamista y más conservador. “Nosotros trabajamos por la unidad de nuestro pueblo, pero eso no significa que haya discrepancias políticas entre nosotros y Hamás, es algo natural”, dice Musa Amer Odeh.

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Soldados israelíes pasan junto a neumáticos en llamas bajo un mural del difunto líder palestino Yasser Arafat, en el puesto de control de Qalandia entre Ramallah y Jerusalén. | Foto: Majdi Mohammed/AP Photo

Tanta es la discrepancia entre ambos partidos que en 2007 Hamás expulsó a las fuerzas leales a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) de la Franja de Gaza. No obstante, representantes de ambas facciones se reunieron el 12 de octubre en El Cairo, y llegaron al acuerdo de celebrar elecciones en 2018. “Quien gane en los comicios tendrá la responsabilidad de llevar al pueblo palestino en su proyecto político, comprometido con la política de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que es el único y legítimo representante del pueblo palestino”.

“Queremos acabar con esta división interna para poder afrontar la política de ocupación israelí que estamos sufriendo, y para lograr todos juntos un Estado palestino soberano, independiente y moderno“, culmina el embajador de Palestina en España.

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Las claves de los chats de los policías de Madrid

Redacción TO

Foto: SERGIO PEREZ
Reuters

Tres policías supuestamente implicados en el escándalo de los chats racistas ya han sido cesados de forma cautelar por el Ayuntamiento. El grupo de Whatsapp, llamado “10 años y turno de noche”, se creó para aquellos policías que llevaban una década o más trabajando en horario nocturno con el objetivo de mejorar las condiciones laborales de los agentes. Pero a raíz del estallido del proceso independentista de Cataluña, los comentario vertidos en el chat, en el que participaban más de 100 agentes, fueron subieron progresivamente de tono. Finalmente, el caso ha terminado en el Juzgado de Instrucción Número 42 de la capital. Estas son las claves de las conversaciones.

Denuncia del policía

El escándalo, destapado originalmente por Eldiario.es, salió a la luz a raíz de la denuncia de uno de los policías que formaban parte del grupo. Miembro de Comisiones Obreras (CCOO), sobre el agente se vertían comentarios discriminatorios y amenazas ya que ciertos agentes le atribuían una ideología de izquierdas. “Parecería un accidente”, le espeta uno de los agentes. “Acojonado me hallo”, le responde este, a lo que el primero replica: “Yo lo estaría”. “Antes de cura he sido monaguillo… y conozco a gente mala… muy mala… cuidadito conmigo que no llegas ni a la jubilación que tanto añoras”, amenaza. El policía amenazado está ahora mismo de baja y se encuentra bajo vigilancia policial.

Mensajes xenófobos

Además del policía denunciante, también han sido objetivo de los dardos de los agentes lo inmigrantes y refugiados. “Panda de hijos de la gran puta. Los moros y los que los defienden”, dice uno. “Menudas mariconas… y si no están a gusto… que se vayan a tomar por culo”, es lo que se le ocurre responder a otro. “O mejor que se mueran”, propone otro. “Yo los tiraba al mar. Comida para peces”, es otro de los comentarios sobre los inmigrantes. Un policía sugiere “electrificar ya la puta valla de Ceuta y Melilla” y otro, poner “una bomba” en Lavapiés, a lo que otro agente responde: “En toda España, ilegales FUERA… Esa es la Ley. Sin miramientos. Y al que delinca, fuera”, mientras que otro sugiere: “Ahí hay que entrar con lanzallamas y bayonetas”. Además, hay descalificaciones como “No tienen para comer y parecen ratas pariendo”.

Comentarios contra periodistas

La prensa tampoco se libra del odio de los policías del chat. “Ya conocemos a los de su calaña”, dice uno de ellos en referencia a la informadora de La Sexta Ana Pastor. “A ella, a su marido y a todos los de la secta“. “De la hija de perra comunista y de su marido el cerdo me espero cualquier cosa. Adora las pollas moras y estará deseando comerse una, hasta ya de la polla sebosa de su marido, la cerda hija de la gran puta”, dice otro. “La pena es que no se muere junto a su marido y unos pocos comunistas”, opina un policía. Otro propone una solución radical para toda la cadena teleisiva: Ojalá explote La Sexta con todos ellos dentro y que ese día estén también Pablo Iglesias y [el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados Gabriel] Rufián“.

Insultos a políticos de izquierdas

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, era uno de los temas preferidos de los agentes del chat. Entre los mensajes que se compartían en el grupo de Whatsapp están comentarios como “Lo que es terrible es que ella no estuviera en el despacho de Atocha cuando mataron a sus compañeros. Qué vejestorio más despreciable”. Otro responde: “Que se muera la zorra vieja ya”. Pero Carmena no es la única líder política atacada por los policías. “Hijo de perra. Hay que matar al cerdo ese de coletas”, dicen sobre el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. También lanzan dardos contra los independentistas catalanes: “Me limpio el culo con el diálogo. No se dialoga con cerdos”. A esto responde un agente con emoticonos de aplauso y diciendo: “Que se jodan. ESPAÑA una, grande y libre“.

Apología del fascismo

También hay, entre las conversaciones del grupo, apología de Hitler y el nazismo. “Este señor sí que sabía cómo hacer las cosas. Este señor es DIOS!!!!!!“, dice un policía, a lo que otro responde: “Eso es un señor. De los pies a la cabeza”. Ambos agentes están comentando una foto de Adolf Hitler. “Ya estarían las chimeneas echando humo sin parar si estuviera él al mando”, opina uno. Más adelante, hablando de nuevo de los inmigrantes y refugiados, un policía sugiere: “Yo abría la cámara de gas y los despiojaba”.

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