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10 de los mejores directores indies vuelven a las salas de cine

Nerea Dolara

Foto: Imagen de How to Talk to Girls at Parties
Focus Features

Antes del 2018 una decena de películas de autores indie que todos amamos llegaran a los cines y, en muchos casos, intentarán competir por el Óscar. ¿Ya sabes cuáles son?

Este año ya llegaron a las salas estrenos de nombres del indie como Sofía Coppola, Noah Boumbach o Darren Aronofsky, pero aún quedan muchos más autores indies por aparecer en las salas antes de que el año termine. Toma nota, estas películas son de visión obligatoria si eres fan del cine de autor.

Phantom Thread

La nueva película de Paul Thomas Anderson, y el que se ha anunciado que será el último proyecto en que participe Daniel Day Lewis como actor, llegará pronto a las salas. En el Londres de los años cincuenta un sastre, Day Lewis, reina como el encargado de las prendas que lleva la realeza, las celebrities y demás ricos y famosos de la ciudad. Su vida es organizada, atrapada en un patrón si se quiere. Todo eso cambia cuando conoce a Alma, una mujer fuerte e independiente, que se convierte en su musa y su amante. Siendo la última actuación de Day Lewis ya se habla de que obtendrá una nominación al Óscar como Mejor Actor, incluso algunos hablan de que lo ganará.

Lady Bird

Vale, esta es una especie de trampa. Greta Gerwig nunca ha dirigido, pero la actriz y guionista es en parte responsable de muchos de los mejores proyectos que ha estrenado últimamente su pareja, Noah Baumbach (Frances Ha o Mistress America) y con esta dramedia se lanza a las aguas de la dirección sin miedo y con tanta albanza crítica que resulta difícil no imaginar que la nominen a un Óscar. Lady Bird, que tiene a Saoirse Ronan como protagonista, es una historia de madurez semi autobiográfica que Gerwig lleva a la pantalla con humor y exactitud. Y lo dicho, la crítica la adora, incluso ha utilizado en varias ocasiones la palabra perfecta para describirla. ¿Lo será?

Isle of Dogs

Wes Anderson vuelve al ruedo con una nueva película animada con stop motion. Si su incursión anterior en el género -‘Fantastic Mr. Fox’- es indicador, ‘Isle of Dogs’ promete y mucho. La historia es ya de por sí extraña y llamativa: un malvado gobernante japonés absolutista decide desterrar a todos los perros a una isla basurero. Cuando un niño pierde a su mascota gracias a la ley, opta por embarcarse en una arriesgada misión de búsqueda. En la isla los demás perros los ayudarán a encontrar a su mejor amigo y sortear todo tipo de riesgos. ¿Es temible que la película sufra críticas por situarse en Japón y tal vez estereotipar a sus personajes? Sí, pero no queda sino esperar.

The Death of Stalin

Armando Ianucci, el genio de la comedia política que dirigió Into the Loop y creó Veep, vuelve a las andadas con esta comedia negra sobre los últimos días de la vida del dictador soviético. Si se piensa que la muerte del gobernante se manejó con delicadeza y pensamiento estratégico… no fue así. En medio del fallecimiento se suceden malentendidos e intentos de toma del poder, todo repleto del humor caústico de Ianucci y de sus afilados diálogos.

The Killing of Sacred Dear

La langosta fue la primera incursión de Yorgos Lanthimos en el cine de habla inglesa. El cineasta griego siente predilección por historias retorcidas, metafóricas y, básicamente, únicas. Si con la anterior hizo pasar a sus personajes por la amenaza de ser convertidos en un animal si no encontraban pareja, con esta se adentra en el cine de terror: una pareja con una vida doméstica ideal ve su tranquilidad romperse cuando un joven adolescente amenaza con revelar secretos del pasado.

How to Talk to Girls at Parties

John Cameron Mitchell (Rabbit Hole y Shortbus) vuelve, esta vez con una adaptación de un cuento de Neil Gaiman. Una extraterrestre que se separa de su grupo conoce a un joven fanático del punk en el Londres de los setenta y decide explorar parte de la ciudad y de la vida humana junto a él. La película se estrenó en Cannes y tiene como protagonistas a Elle Fanning y Nicole Kidman.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Del director Martin McDonaugh, responsable de ‘In Brugges’, llega este drama que ya le ha ganado fuertes rumores de Óscar a Frances McDormand, que la protagoniza. La historia tiene al frente a una madre que, tras el asesinato sin resolver de su hija, decide increpar a la policía de su pueblo alquilando tres grandes vallas publicitarias donde se pregunta por qué no hacen su trabajo. Crítica, emocional y muy acorde con el momento rebelde de los liberales en un mundo en que Trump es presidente, esta película tiene ventajas en los Premios de la Academia.

Call Me by Your Name

Luca Guadagnino, que se ganó un lugar en las listas de críticos y amantes del cine cuando estrenó I am Love, y que lo corroboró con A Bigger Splash (en que brillan Ralph Fiennes y Tilda Swinton), vuelve con una de las películas que ha enamorado a todo el que la ha visto en festivales internacionales y que tiene muchas posibilidades de llevarse algún Óscar. La historia es la de un joven que descubre el amor cuando se enamora de un estudiante de posgrado que visita la casa de verano de su familia, invitado por su padre que es también su profesor. Una historia de madurez y de auto descubrimiento, del primer amor y de deseo.

Wonderstruck

Todd Haynes (‘Far From Heaven’, ‘I’m Not There, Carol’) se adentra en el mundo infantil con su nueva película. Ubicada en dos momentos temporales, la historia salta entre las aventuras de dos niños. Rose, en 1927, abandona su casa en Nueva Jersey, para ir en busca de su madre. 50 años después, Ben, que hace poco perdió a su madre, decide emprender la búsqueda de su padre. La película está basada en una novela del mismo nombre.

Downsizing

Alexander Payne (The Descendants) se adentra en los terrenos de la comedia y de la ciencia ficción. Matt Damon y Kristen Wiig protagonizan esta historia en que gente común decide experimentar un nuevo avance tecnológico: ser encogidos. Surrealista y, probablemente, crítica, la película promete humor… aunque no ha recibido buenas críticas. Habrá que verla y decidir.

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Nada de Óscar, lo que quieren los actores es televisión

Nerea Dolara

Este mes dos estrenos, Big Little Lies y Feud, vuelven a probar que los actores de cine están migrando en masa a la televisión

Cuando este mes de marzo llegaron los estrenos del nuevo drama de HBO Big Little Lies y la nueva aventura de Ryan Murphy, Feud, a nadie le sorprendió que la lista de actrices y actores involucrados incluyera nominados y hasta ganadores del premio de la Academia, nombres que desde siempre han pertenecido a las marquesinas de los cines y nunca a la pequeña pantalla. La afluente migración de actores reconocidos por sus roles en cine lleva varios años sucediendo. La televisión (esto incluye a los servicios de streaming que producen sus propios contenidos, como Netflix, Hulu y Amazon Prime) se ha convertido en la tierra prometida para intérpretes interesados en buenas historias y papeles complejos… al parecer mayormente disponibles en la era del Peak TV y no en el reino de los remakes, secuelas y superhéroes que es Hollywood.

Nicole Kidman, Reese Witherspoon, Laura Dern, Shailene Woodley.Big Little Lies cuenta con una alineación de pesos pesados del cine que, entre las tres con más experiencia, suma seis nominaciones y dos premios Oscar, eso sin contar los que han conseguido las películas en las que han participado. ¿Y entonces qué hacen en una serie? Los tiempos son inciertos… si la serie tiene éxito puede renovarse por años y limitar los otros proyectos en que sus protagonistas pueden involucrarse. Pero miremos qué han hecho estas actrices en los últimos años. Whiterspoon recibió postulaciones a todos los premios de cine (incluido el de la Academia) en 2014 por su papel como Cheryl en Wild y ese mismo año protagonizó una película completamente ignorada sobre una mujer que ayuda a un grupo de refugiados sudaneses. Lo que siguió fue una mediocre comedia junto a Sofía Vergara y algunos años de participación en cortos y en películas animadas. Kidman, por su lado, sufrió el fracaso de su biopic sobre Grace de Mónaco y luego protagonizó una lista poco inspiradora de películas, así como algunas incursiones en el mundo indie; aunque este año estuvo al frente de una de las películas nominadas al Óscar, Lion, Kidman parece estar disfrutando de la televisión, su nombre también aparece entre el reparto de la segunda temporada de Top of the Lake. Laura Dern no es nueva en el mundo televisivo, ya protagonizó la excelente y de corta vida, Enlightened, y ha sido selectiva con sus roles desde sus comienzos. Y Woodley ya había protagonizado una serie, The Secret Life of an American Teenager, pero su carrera ha estado más marcada por su rol en Divergente, la franquicia basada en las novelas de literatura adolescente. Salvo Kidman, los últimos créditos de estas actrices no parecen satisfacer sus intereses en papeles más complejos.

Feud tiene, si se puede, un reparto más impresionante aún: Susan Sarandon y Jessica Lange como protagonistas y Stanley Tucci, Alfred Molina… Y aunque en este caso se trata de una serie monográfica, y es tal vez por ello que pueda atraer a alguien como Sarandon, eso no disminuye el peso de su marquesina.

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Big Little Lies cortesía de HBO

¿Algún común denominador entre las dos series además de sus repartos de estrellas cinematográficas? Sí, más de uno. Primero hay que tomar en cuenta la edad de las actrices involucradas. No es noticia que Hollywood tiene una grave escasez de papeles para mujeres mayores de 30 años. De los cuarenta en adelante, en el mundo del cine, las mujeres deben o buscar otras ocupaciones o terminan siendo madres y abuela decorativas de actores que tienen la misma o más edad que ellas. La televisión se ha encargado de dejar atrás el prejuicio con la edad femenina y las actrices, hartas de papeles vacíos y envejecedores en el cine, han optado por personajes más desarrollados y humanos en la televisión.¿Más ejemplos? Santa Clarita Diet con Drew Barrymore, Grace and Frankie con Jane Fonda y Lily Tomlin, Robin Wright en House of Cards, Holly Hunter en Top of the Lake, Geena Davies en Grey’s Anatomy, Gillian Anderson en The Fall, Glenn Close en la finalizada Damages.

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Santa Clarita Diet – Cortesía de Netflix

¿El segundo factor común? Creadores en que los actores confían. No es casual que la lista de actores en Big Little Lies sea tal si se toma en cuenta que significa el regreso de David E. Kelly a la televisión. Kelly hacía televisión de prestigio antes de que el calificativo existiera y antes de que la pequeña pantalla tuviera el respeto que tiene ahora. Hizo su nombre con Picket Fences, Ally McBeal o Boston Legal y había estado retirado unos años de los grandes titulares. Pero eso nunca afectó su muy buena reputación. En el caso de Feud el nombre que tiene detrás se ha convertido en institución en poco tiempo. Si Shonda Rhymes tiene su Shondaland, llena de mujeres fuertes y melodrama, Ryan Murphy tiene el kitsch, lo hortera y lo exagerado como marcas de sus creaciones. Y también tiene a las mujeres, especialmente mayores. Murphy comenzó con el clásico de culto Popular, la inclasificable y original Nip/Tuck y luego se ganó a todos los productores y ejecutivos con el éxito que fue Glee. Siguieron sus monográficos, cada temporada cuenta una historia, como American Horror Story o la alabada American Crime Story. Feud es su última incursión en el género y con él sigue Jessica Lange, su musa desde que estrenó American Horror Story en 2011.

En los casos de otros repartos repletos de estrellas de cine, el creador renombrado (o algún nombre de peso asociado a la producción) se repite: House of Cards, que protagoniza Kevin Spacey, tiene a David Fincher como productor ejecutivo y dirigió el primer episodio; Top of the Lake, que cuenta con Holly Hunter y Peter Mullan, es creación de la directora de El piano, Jane Campion; Fargo es una creación de Noah Hawley (bastante anónimo antes de hacerla y ahora un nombre de peso) pero cuenta con el apoyo de los hermanos Coen como productores ejecutivos. El reparto en las dos temporadas que tiene incluye a Billy Bob Thornton, Martin Freeman, Kirsten Dunst, Patrick Wilson, Ted Danson…The Young Pope, que cuenta con Jude Law y Diane Keaton, tiene como creador al prestigioso director italiano, Paolo Sorrentino; The Knick, con Clive Owen, es creación de Steven Soderbergh; Martin Scorsese dirigió el primer episodio y produjo Boardwalk Empire, protagonizada por Steve Buscemi.

Otro factor que podría pesar en la decisión de optar por la televisión es la seguridad laboral, en caso de actores y actrices cuya carrera en el cine ha sufrido un bajón. O el hecho de regresar a estar de moda por unirse a una corriente a la que sus colegas ya se han sumado.

La aparición de estrellas de cine en la televisión parece solo aumentar en cuanto el cine dedica cada vez más tiempo y dinero a franquicias de superhéroes –en poco tiempo no habrá actor o actriz activos que no hayan interpretado a alguien con súper poderes y disfraz– y puede que los recientes Óscar, además de ser memorables por ese imborrable momento de otorgar la estatuilla a “ganadores” equivocados, demuestran que hay otros espacios creativos en el cine, con menos dinero y más historia, pero la norma sigue siendo encontrar antiguas propiedades (este mes llega al cine otra película de King Kong y ni hablar del regreso de La guerra de las galaxias) y revivirlas o sencillamente seguir ampliando universos cinematográficos en que existen semidioses y hombres que vuelan.

Y mientras tanto la televisión se ocupa de producir contenido cada vez más competitivo en un universo repleto de buena programación y espectadores con vidas muy ocupadas. Y de ese gran caldo de cultivo, que compite por las buenas críticas y los “televidentes” fieles nacen grandes papeles que los actores y actrices de Hollywood pescan sin dudarlo. ¿Cuánto durará? No puede predecirse –aunque todos los excesos prueban ser fracasos tarde o temprano– pero de momento nadie debería sorprenderse si hasta Meryl Streep (que ya hizo su incursión en televisión con la mini serie – género que siempre ha contado con actores mega famosos- Angels in America) tiene su propia serie próximamente.

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Series sobre mujeres que no sabes que existen

Nerea Dolara

Aquí una lista, a modo de celebración del día de la mujer, de muchas series interesantes, inteligentes y desconocidas que tienen a maravillosos personajes femeninos como protagonistas.

Las series con protagonistas femeninas ya son -¡por fin!- parte proporcional de la programación televisiva. Las hay de prestigio y con excelente crítica (Girls, Orange is the New Black), en modo melodrama de audiencia masiva (Grey’s Anatomy, Scandal), en formato sit-com (New Girl, Unbreakable Kimmy Schmidt) o género superhéroe (Jessica Jones, Supergirl), por ejemplo, pero hay muchas más, y mucho menos conocidas (o completamente desconocidas), que reúnen matices y profundidades que oscilan entre la comedia más hilarante y el drama más duro -con todo lo que se puede encontrar de por medio- y que recurren todo tipo de géneros… y es de estas ficciones sobre mujeres de las que vamos a hablar.

La lista es larga e interesante (y cuenta, en casos repetidos, con el agregado de que las creadoras son también mujeres). Aquí hay policías, abogadas, millenials, detectives, forenses, editoras, clones, parteras… Mujeres tridimensionales, con defectos, muy pero que muy humanas y, sí, feministas.

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Happy Valley (2014-)

Esta serie de la BBC es una de las mejores iteraciones de un policial disponibles y su creadora es una mujer, Sally Wainwrigth. Su protagonista, Catherine Cawood, es una sargento en el norte de Inglaterra. Está soltera, vive con su hermana -que una heroinómana y alcohólica en recuperación- y está a cargo de su nieto. Catherine es una profesional muy competente y, a la vez una persona con mucho carácter pero muy capaz de ser empática. Y su vida, que ya al comienzo de la serie es difícil, sólo continúa complicándose cada vez más. Sarah Lancashire, al actriz a cargo de dar vida a Catherine, logra transmitir vulnerabilidad y dureza a partes iguales. Una serie policíaca realista y que construye su universo sin agujeros.

Miss Fisher Murder Mysteries (2012)

Esta joya australiana relata las investigaciones de Miss Fisher, una millonaria, investigadora y feminista que se empeña en resolver los crímenes sin que la policía le pida ayuda, por lo menos no al principio. Miss Fisher, encantadora, liberal (su lista de amantes es considerable y variable), llena de tolerancia y defensora de los derechos de todo oprimido (y dueña del guardarropa más envidiable… y también del coche más envidiable) investiga crímenes en la Melbourne de los años 20. Rodeada de secundarios interesantes -y en la mayoría de los casos convertidos en personas más abiertas gracias a su presencia- Miss Fisher resuelve casos muy al estilo de los personajes de Agatha Christie. ¡Ah! Y sus creadoras también son mujeres: Deb Cox y Fiona Eagger. También hay otro factor común con Happy Valley; la protagonista, Essie Davis, está en sus cuarentas, casi cincuentas. Nada de prolongar la errada idea de que las únicas mujeres que los espectadores quieren ver como protagonistas son jovencitas flacas.

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Crazy Ex-Girlfriend (2015-)

Otra serie creada por dos mujeres. En este caso se tratan de Rachel Bloom (que también protagoniza y escribe la música) y Aline Brosh McKenna (El diablo se vista de Prada). La serie, una de esas maravillas que sólo pueden existir por una suma milagrosa de condiciones, es un musical sobre una mujer que deja su deprimente, pero exitosa, vida en Nueva York para mudarse a una anodina ciudad californiana donde vive el que fuese su amor de la adolescencia. Así resumida podría sonar (más si se toma en cuenta el título) como un cliché de mujer obsesionada con el amor… y de alguna forma lo es, pero no lo es. Rebecca Bunch está obsesionada con un final feliz pero con ello esconde sus serios problemas consigo misma, sus inseguridades y su incapacidad de afrontar la realidad, por dolorosa (mucho o casi todo proviene de unos padres despreciables y una gran capacidad de imaginar). La relación primordial, la más importante, es la que desarrolla con Paula, su mejor amiga y figura materna, no la que tenga con el chico de turno. Y además los números musicales son excelentes e hilarantes. Lo dicho, una joya.

Agent Carter (2015-2016)

Un maravilloso intento de Marvel por diversificar su universo con una mujer autosuficiente, y siempre capaz de soltar una gran frase, al mando… pero un fracaso de audiencia. Agent Carter seguía las aventuras de Peggy Carter, quien antes de esta serie sólo se conocía como el amor de la vida del Capitán América. Pero Peggy es mucho más que eso, una mujer en un mundo de hombres que la subestiman, una genial investigadora, luchadora y soldado. Hayley Atwell interpreta a Peggy con un toque de vulnerabilidad subyacente, mucho sarcasmo y un poder que se intuye hasta a través de la pantalla. Una pérdida lamentable, una serie que vale la pena.

Series sobre mujeres que no sabes que existen

UnREAL (2015-)

Sarah Gertrude Shapiro y Marti Noxon crearon esta serie y la estrenaron con muy buenas críticas (por lo menos de la primera temporada, la segunda ha sido bastante menos aclamada). UnREAL relata la historia de dos productoras de un reality show parecido a The Bachellor y las muy poco -o nada- éticas y morales estrategias que aplican para manipular a los concursantes.

Insecure (2016-)

Esta serie, creada y protagonizada por Issa Rae, está basada en la web serie Misadventures of an Akward Black Girl. Rae relata en la serie, que desarrolló para televisión con el apoyo de Larry Wilmore, la experiencia de una joven negra en Estados Unidos a través de su personaje y el de su mejor amiga. Issa Dee, su personaje, es una millenial que intenta descubrir su camino en la vida. Se ha comparado con Broad City (otro éxito de adaptación de web a TV sobre jóvenes mujeres) y ha tenido muy buena crítica.

Younger (2015-)

Sutton Foster protagoniza como Liza, una madre y ama de casa que se divorcia en sus cuarentas e intenta volver a trabajar. Tras años sin participar en el mundo profesional y con su hija de viaje, Liza (ayudada por su mejor amiga y compañera de piso), se hace pasar por una veinteañera para conseguir el trabajo de asistente en una editorial. Se hace amiga de una joven editora y novia de un tatuador hipster. Una típica sitcom pero muy bien actuada y con dilema reales.

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Orphan Black (2013-)

Tatiana Maslany hace lo imposible: convertirse no en una, o dos o tres iteraciones de su personaje, sino en decenas. Orphan Black, una joya de ciencia ficción británica que lleva años en la boca de los críticos, relata la historia de Sarah Manning… y sus clones. Implicaciones éticas y morales, conspiraciones, persecuciones y misterios. Una gran serie de acción con un gran personaje, y sus doppelgängers, como centro.

iZombie (2015-)

Una loca iteración del género zombie que mezcla terror y procedimental con comedia. ¿Alguien extraña a Veronica Mars (si no la conocen, es hora de hacerlo) o a Buffy Summers? Pues Olivia Moore es un buen parche. Originalmente una estructurada estudiante de medicina comprometida con su novio, Liv termina por convertirse en zombie tras una muy mala experiencia en una fiesta. Su hambre de cerebros la lleva a buscar trabajo en una morgue. ¿El giro? Cada cerebro que come le “regala” características y recuerdos de los muertos… así que sólo come asesinados y colabora con las investigaciones haciéndose pasar por medium.

The Girlfriend Experience (2016-)

Riley Keough interpreta a esta dedicada estudiante de Derecho que decide meterse en el negocio de la prostitución de alta gama para ganar dinero. Nada de necesidad, ni abusos… ella pone las condiciones y, con una mezcla de frialdad y goce, disfruta su contacto con sus clientes y sus ganancias. Una extraña e interesante serie que navega los complejos mares de las relaciones sexuales, la atracción, el poder y la debilidad. La dupla que escribió, dirigió y produjo la serie incluye a Amy Seimetz, actriz en películas indies como Upstream Color de Shane Carrout, y co-productora de Medicine for Melancholy, la primera película de Barry Jenkins, director y escritor de Moonlight, la ganadora del Óscar.

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Ser guionista en España: una realidad precaria incluso para los nominados a los Goya

Jorge Raya Pons

Foto: ACADEMIA DE CINE
RRSS

A pocos metros de la sede del Partido Popular en Madrid, compartiendo incluso fachada, está el edificio de la Academia de Cine, apenas reconocible por una placa en una calle particularmente lustrosa de Madrid –Zurbano, lo dijo The New York Times en 2015, es una de las mejores calles para vivir en Europa–. Allí se congregaban, a menos de tres semanas de la entrega de los Goya, siete de los autores nominados a mejor guión original y a mejor guión adaptado (Pablo Berger, Carla Simón, Andoni de Carlos, Paco Plaza, Fernando Navarro, Alejandro Hernández y Coral Cruz) y todos ellos compartieron las virtudes y miserias de ser guionista en una industria tan dura. También las experiencias de escribir las películas que ahora representan.

La moderadora arranca y les plantea una cuestión: la dificultad de encontrar superficies comunes entre todas las cintas, tan diversas. Hay terror, hay drama, hay comedia. “Quizá que todas salen de las tripas”, responde Alejandro Hernández, guionista de El autor. Y Pablo Berger, que escribe los propios guiones que dirige –está nominado por Abracadabra–, encuentra la afinidad de sus compañeros cuando dice que el patrón común que todos comparten es que son los “raritos” del circuito: “No vamos por autopistas, sino por carreteras secundarias”.

Ser guionista en España: una realidad precaria incluso para los nominados a los Goya
Tres de las favoritas a mejor guión de los Goya.

En estas carreteras transita desde muy poco Carla Simón, que fue el gran descubrimiento del cine español. Tanto que su debut en el largometraje, Estiu 1993, es la candidata a representar al país en los próximos Oscar. En aquel guión puso el corazón y su historia: siendo una niña perdió a sus padres y fueron sus tíos quienes la acogieron en su familia. Curiosamente, en una película donde la muerte está tan presente apenas se menciona: la propia Simón no supo que sus padres estaban muertos hasta que cumplió los 12. Sí comprendió, en cambio, que nunca volvería a verlos. Su reto en este guion, dice, no fue tanto rebajar la sensibilidad como añadirla: ella es mucho más fría.

Paco Plaza y Fernando Navarro comparten su experiencia como tándem creativo detrás de Verónica: ellos aspiraban a construir el gótico vallecano [sic] con esta película. Esto es, respetar el género de terror pero también el costumbrismo español, contar una historia con personajes que conocemos y con brotes de humor necesario. Es una cuestión fundamental en su manera de comprender el cine: reivindican que el verdadero género no solo asusta, sino que ilumina los laberintos de la psicología humana: Verónica, reivindican, es también la historia de una adolescente que se resiste a crecer. Igual que El exorcista es el relato de una chica poseída, sí, pero también la imagen de una madre que se siente culpable por no prestar las atenciones que reclama su hija.

Sorprende, en cualquier caso, que en este evento apenas contemos dos mujeres: es una situación que no pasa desapercibida para Cruz y Simón, que tienen perspectivas distintas de un mismo escenario. “Tendría que haber muchas más mujeres”, dice Simón. “Es un proceso largo, pero cada vez hay más mujeres educándose. Se necesitan referentes. Hay trabajo por delante. Yo conservo la esperanza y en Cataluña tengo más amigas directoras que amigos directores”.

Hernández cuenta que estudió cine en Noruega, donde asegura que, durante aquel año, de 27 películas que se hicieron, 14 estaban dirigidas por mujeres, y sostiene que como profesor ha descubierto que las mujeres –sus alumnas– son más talentosas que los chicos en promedio, tienen historias más interesantes que compartir. “Tenemos un manantial que se pierde en las tuberías”, dice, con cierto lamento. Cruz considera que si las mujeres son minoría en el cine es responsabilidad, al menos en parte, de las propias mujeres: “Tenemos que ser más ambiciosas, escribir género”. Cree que la mujer debe pensar en grande y en la taquilla para ser considerada, no limitarse a proyecto pequeño, casi íntimos. Y luego se disculpa con Simón, que es una honrosa excepción.

Ser guionista en España: una realidad precaria incluso para los nominados a los Goya 1
Tres de las películas nominadas al Goya por su guión.

La cita, llegada a su conclusión, comienza a cobrar tintes reivindicativos, especialmente por Navarro, al que secunda el resto. Porque un conflicto con el que tienen que lidiar los guionistas, cada día, es la precariedad y el olvido. No hay película sin guión y nunca la hubo, protestan. Esta situación –el olvido– se remarca cuando Simón y Plaza tienen que abandonar la sala por compromisos relativos a la ceremonia: nadie reclama, sin embargo, a los guionistas. Esta observación corre a cargo de Navarro, entre el humor y la resignación.

Él mismo recuerda la ocasión en que quisieron plantear –hace cinco años– una tabla salarial de mínimos que permitiera unas retribuciones acordes al trabajo que ejercen los guionistas, así como una serie de derechos fundamentales: muchos invierten meses de trabajo sin cobrar, no reciben el dinero hasta que el proyecto se consolida. Las claves para la subsistencia hasta entonces son un misterio. En aquel momento, la respuesta de Competencia fue contundente: una multa de 36.000 euros para Alma, el sindicato del que forman parte. Ahora negocian con el Gobierno para conseguir unas condiciones más favorables, tal y como ocurre en Estados Unidos. El éxito de esta medida, sospechan, pasa por la unidad del colectivo y la comprensión de las televisiones: a día de hoy, son las que más ficciones producen en España.

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Redacción TO

Oprah Winfrey ha sido la última en conmover al mundo con su discurso en una ceremonia de premios. Pero no ha sido la única. Desde Leonardo DiCaprio hasta Patricia Arquette. Desde los derechos de las personas LGTB hasta la igualdad de oportunidades para las personas de color. Infinidad de estrellas de cine han utilizado sus momentos en el escenario como escaparate de una causa. Lee la historia completa aquí.

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