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10 películas para que Trump entienda qué es racismo

Nerea Dolara

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Ofrecemos otra lista de películas, esta vez sobre racismo, para que Trump y compañía aprendan de qué va el tema.

La semana pasada ya le recomendamos una lista de películas al presidente Trump para que aprendiera el concepto de fascismo (sus declaraciones tras la manifestación de ultraderecha en Charlottesville dejan claro que no tiene idea), pero nos quedaba otra lista de filmes pendiente. Ya que hemos optado por darle una lección en ideas extremistas y despreciables al presidente de EEUU aquí tenemos una segunda parte, la que se refiere a sus buenos tratos de los blancos supremacistas. Presidente Trump aquí diez películas para que aprenda lo que es el racismo.

Matar un ruiseñor (1962)

Puede que en la aparición (de sospechoso origen, ya que la autora está básicamente senil y sucedió luego de la muerte de su hermana, su representante durante toda su carrera) de una segunda parte de este libro mítico, el personaje de Atticus Finch resulte un racista. Pero en la versión original, la leída en todo el mundo, la que se convirtió en una excelente película con Gregory Peck, Finch, un abogado civil en el Sur de Estados Unidos, es un defensor claro de la justicia igual para todos. En la trama, que transcurre durante un caluroso verano, Finch defiende a un acusado negro de haber violado a una mujer blanca (cosa que no sucedió). Llega incluso a pasar la noche ante la puerta de la cárcel para evitar un linchamiento… Matar un ruiseñor es un canto a la tolerancia y el entendimiento, y una condena abierta a la ignorancia y los prejuicios. Una obra maestra del cine y de la literatura.

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Selma. Historia real que estuvo nominada al Óscar.  | Imagen vía Paramount Pictures

Selma (2014)

Estreno de hace sólo unos años esta revisión de las marchas de Selma, organizadas por Martin Luther King, por la defensa de los derechos electorales afroamericanos, es un retrato interesante y complejo de una figura que en muchas ocasiones se ha tratado como un santo y no como un ser humano. King es un líder, pero es también un estratega. Y las acciones del gobernador de Alabama son tan condenables que King y su movimiento logran su cometido, hacer que el poder oiga sus quejas sobre la discriminación incluso luego de la aprobación de las leyes de derechos civiles. Imágenes fuertes, hechos reales y una historia que resulta tan actual que es indignante… Selma es una película que hay que ver.

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El Gran Torino: Puede que tenga el complejo de salvador blanco, pero por lo menos entiende que es racista y cambia | Imagen vía IMDB

Gran Torino (2008)

Clint Eastwood no es el mejor ejemplo de las ideas liberales, de hecho es fiel seguidor del partido republicano, pero su película sobre un racista veterano de guerra cuyo barrio comienza a convertirse en la zona de vida de familias de inmigrantes, y quien termina por humanizar a quienes odia cuando desarrolla una relación con los hijos de sus vecinos coreanos… es un ejemplo de cómo un símbolo del conservadurismo es también capaz de entender que el racismo es malo y los prejuicios peligrosos (parecería algo obvio, pero al parecer no lo es tanto).

El color púrpura (1985)

Este clásico de Steven Spielberg está basado en la premiada novela de Alice Walker. Relata la vida de una mujer negra en el Sur de Estados Unidos en los primeros cuarenta años del siglo XX y su experiencia, terrible, de vida. No es una película fácil ni feliz (aunque se le criticó por ser demasiado sentimental). La protagonista sobrevive a abusos físicos, violación, sexismo, racismo… Una historia dura sobre un tiempo que debería parecer lejano, pero no lo está tanto.

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Fruitvale Station: Un hecho real reciente y escalofriante | Imagen vía IMDB

Fruitvale Station (2013)

El hecho que se representa al final de esta película sucedió y fue grabado con móviles en una plataforma de tren en la estación que da nombre a la película. Un joven negro fue asesinado por la espalda, mientras yacía en el suelo sujetado por la policía. La cinta retrata las horas antes de su muerte, su vida, sus intereses, sus pecados, sus defectos… convierte a este hombre asesinado (por agentes que quedaron impunes a pesar de la evidencia visual) en una persona real y no un número más o un titular.

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Adivina quién viene a cenar: cuando se estrenó el matrimonio interracial aún era ilegal en 17 estados.  | Imagen vía IMDB

Adivina quién viene a cenar (1967)

Cuando esta película se estrenó el matrimonio interracial era aún ilegal en 17 estado de Estados Unidos (y lo había sido a nivel nacional hasta hacía poco). La historia, que cuenta con una lista de actores de esas para enmarcar (Katherine Hepburn, Spencer Tracy, Sidney Poitier), es la siguiente: la hija de una pareja de liberales regresa de sus vacaciones comprometida con un médico afroamericano. Sus padres, aunque siempre han defendido la igualdad, no están felices porque su hija se case con un negro. La cinta explora el racismo más discreto, ese que no habla de asesinar pero que existe en pequeños gestos y palabras que se convierten en rutinas. Una excelente película.

Déjame salir (2017)

Otra relación interracial entre un hombre afroamericano y una chica blanca hija de padres liberales… básicamente un giro a la premisa de Adivina quién viene a cenar. Aquí el protagonista es invitado a pasar el fin de semana con la familia de su novia, blancos de clase media alta, y la situación se hace cada vez más extraña. Una película de terror que representa esos microracismos de manera magistral, que tiene humor y que asusta. Es uno de los mejores estrenos sorpresa del año.  

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Tiempo de matar: los prejuicios generan injusticia y más violencia.  | Imagen vía IMDB

Tiempo de matar (1996)

En Mississippi dos supremacistas blancos secuestran, violan, golpean e intentan ahorcar a una niña negra de 10 años. Son detenidos, pero cuando su padre se entera de que serán liberados va al juzgado y los mata a tiros. La película relata el juicio al compungido padre. La crítica y el público apreciaron la película y su reparto es de esos que se ven años después y son una constelación de estrellas: Samuel L. Jackson, Matthew McConaughey, Sandra Bullock, Kevin Spacey, Kiefer Sutherland, Donald Sutherland, Ashley Judd y Oliver Platt.

10 películas para que Trump entienda qué es racismo
13th: Un documental sobre la institucionalización del racismo. | Imagen vía IMDB

13th (2016)

Este documental, nominado al Óscar, revisa la treceava enmienda a la constitución de los Estados Unidos, que prohibió la esclavitud en todo el territorio, salvo en casos de encarcelamiento. La premisa del filme, que dirige Ava Duvernay (Selma), es que prohibida la esclavitud, el encarcelamiento de afroamericanos se convirtió en otra forma de control e injusticia, una nueva forma de discriminación. El documental cuenta con académicos, políticos, abogados, activistas.

Malcolm X (1992)

Un clásico de Spike Lee que relata la vida de otro hombre convertido en mito. Malcolm X, fundador de las Panteras Negras, es retratado como un hombre complejo y con defectos, nada de pedestales en esta película. Pero también se relata su experiencia con el racismo o su difícil infancia. Y cuenta con una actuación indescriptible de parte de Denzel Washington.

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¿Cómo estuvo Sundance 2018?

Nerea Dolara

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¿Qué películas queremos ver? Sundance 2018 cerró su edición en Park City con una amplia oferta de estrenos indies que valen la pena.

A finales de enero las calles de Park City, Utah volvieron a ser las mismas. Unos días antes una multitud de actores, directores, guionistas, productores y distribuidores asistían al Festival de Cine de Sundance, el mayor mercado y proyector de cine independiente desde hace décadas. ¿Por qué es importante Sundance? Un ejemplo, en 2017 The Big Sick y Call Me By Your Name consiguieron allí su distribución y antes de ellas se estrenaron allí películas como Whiplash, Blood Simple, Winter’s Bone, Reservoir Dogs, Memento o Cuatro bodas y un funeral (por nombrar unas pocas). En Sundance se abre de nuevo la carrera por los premios, ya de 2019. Es un barómetro del cine indie y también de su mercado… porque en el festival no sólo se ven películas, también se compran.

Hablemos primero de las películas que probablemente tengan peso en 2018, aunque este año haya sido más discreto que sus predecesores inmediatos. Está Bodied, por ejemplo, producida por Eminem, que relata la historia de un rapero blanco que intenta triunfar en ese mundo musical; o Blaze, de Ethan Hawke, en que él mismo interpreta al músico Blaze Foley en un relato lleno de saltos temporales, actuaciones musicales y buenas interpretaciones; o The Tale, que le ganó a su protagonista, Laura Dern, admiración general de la crítica; o Ophelia, una nueva narración de Hamlet, desde el punto de vista de su amada, que tiene a Daisy Ridley (Star Wars) en el rol principal; o Wildlife, la ópera prima de Paul Dano que ya está generando rumor de Óscar para su protagonista, Carey Mulligan; o Tully, la nueva aventura de humor negro de Diablo Cody, que tiene a Charlize Theron como una madre harta de sus hijos y de la maternidad.

¿Cómo estuvo Sundance 2018?
Ofelia | Imagen: IMDB

También están las películas de cuatro directoras, que se llevaron los galardones de dirección en pleno: The Kindergarten Teacher de Sara Colangelo, On Her Shoulders de Alexandria Bombach, And Breathe Normally de Ísold Uggadóttir y Shirkers de Sandi Tan.

Pero es posible que la película más importante del festival, no sólo porque el público la adoró y la crítica la veneró, sea Hereditary. El terror lleva algunos años haciendo de las suyas peleando por ser un género al que se le reconozca su valor, no sólo como parte del panteón de la cultura pop, sino como una obra de arte como cualquier otra buena película. Ya antes de Hereditary los festivales han recibido con brazos abiertos, y celebrado ampliamente, cintas como The Witch, It Follows, Babadook o Get Out, y este nuevo estreno ha tenido la misma suerte. La película, protagonizada por Toni Collete, relata la historia de una madre en duelo que es atormentada en su propia casa por presencias sobrenaturales. Tras su estreno Internet se llenó de artículos que la llamaban: la película que mató de miedo al público de Sundance.

Otro elemento a tomar en cuenta de esta edición de Sundance, además de las películas que se estrenaron, es qué sucedió con su mercado de distribución. Los dos últimos años, por ejemplo, Amazon y Netflix gastaron decenas de millones adquiriendo películas como The Big Sick, Manchester by the Sea, Mudbound, este año no fue igual. De hecho los dos servicios de streaming, que también son estudios, dejaron el festival con las manos vacías por primera vez.

Según Business Insider ambas compañías estarían pensando en reducir sus costos en compra de derechos de estrenos indies. Netflix, por su parte, porque ha entendido que a sus suscriptores no les importa si la película es un estreno exclusivo o si llega a su servicio semanas después. Y Amazon porque ya cerró su presupuesto para 2018.

También puede especularse que ambas empresas llevan varios años gastando millones en distribución y producción, pero aún no parecen ganar ese mismo dinero con los estrenos. De hecho, el plan, según Bussiness Insider, es producir proyectos propios con grandes estrellas, alla Bright con Will Smith en Netflix.

Lo cierto es que Sundance dejó, como siempre, un amplio cartel de películas que recorrerán cines y televisiones durante los próximos años y que de seguro, tendrá presencia en los premios del próximo año. Esto es así, cuando aún no se ha entregado el Oscar 2018, ya se piensa en el de 2019. Pero no todo son premios. Sundance es el hogar del indie, y como tal este año estrenó joyas que esperamos (escuchen distribuidores) lleguen a las salas, tan llenas de superhéroes que ofrecen pocos espacios para otro tipo de cine.

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La forma del agua: una carta de amor al cine y al romance entre especies

Romhy Cubas

Foto: Fox Searchlight Pictures

En 1941 durante una exclusiva cena de la industria cinematográfica ofrecida por Orson Welles, el director sudamericano Gabriel Figueroa compartió la historia de una criatura anfibia mitad humana que emergía del río Amazonas una vez al año para raptar a una mujer y desaparecer sin rastro. En 1954 una de las personalidades presentes en aquella cena, William Allan, produjo La criatura del lago negro, un precedente elemental para la humanización de los monstruos y criaturas fantásticas en la pantalla grande.

Más de seis décadas después, el cineasta mexicano Guillermo del Toro ha logrado recuperar la esencia de una historia que se ancló en su imaginario desde que la vio a los siete años de edad. La forma del agua, la última película del director reconocido internacionalmente por el hermoso debut que fue El laberinto del fauno, es un etéreo homenaje al cine fantástico, los monstruos, la filmografía de los 60 y sobre todo un honorable final para La criatura del lago negro que raptó a Julie Adams a finales de los años 50.

Con trece nominaciones a la estatuilla de Oro de los Oscar este año y otras 150 nominaciones a premios y festivales alrededor del mundo, entre lo que se encuentran el recibimiento del León de Oro del Festival de Venecia y el Globo de Oro como mejor director, la película protagonizada por Sally Hawkins, Doug Jones, Michael Shannon y Octavia Spencer se enuncia como una carta de amor al cine. En ella el clima cultural, los derechos civiles y las dinámicas de poder recuerdan que en la “gran América” siempre han existido escenarios en donde la segregación busca establecerse como el denominador común de una sociedad.

Situada en los años 60 en Baltimore, previo al asesinato de John F. Kennedy, La forma del agua narra un romance único entre la conserje de una central de investigación del gobierno, Elisa -muda de nacimiento y con unas cicatrices extrañas en el cuello que evocan a las branquias de los anfibios-, y una criatura encerrada en las facilidades del lugar que es torturada en el nombre de la ciencia y la seguridad nacional.

Las referencias hacia La criatura del lago negro son evidentes, pero el film no se trata de un remake sino de una celebración al cine y la filmografía antigua, un homenaje a influencias cinematográficas como The Red Shoes ,The Harder They Come e inclusive la estética de  Andy Warhol.  Y es que para Del Toro el anfibio que sostiene a una aterrorizada Julie Adams en el póster de 1954 es una de los diseños más hermosos que ha visto. Desde que lo descubrió el esquema de un romance en donde la pareja de especies comparte helados y paseos en bicicleta ha sido clave para uno de sus proyectos más ambiciosos.  

La forma del agua: una carta de amor al cine y al romance entre especies
Tras cámaras de La forma del agua | Foto: Kerry Hayes/Fox Searchlight Pictures

La forma del agua relata una historia de amor con tintes de fábula en donde la transformación no es necesaria para la comprensión de dos individuos. La película hace justicia a uno de los temas más comunes de los filmes del director, que no solo se expresa mediante monstruos y criaturas sino mediante la idea de que en este mundo solo nos tenemos los unos a los otros.

Doug Jones, quien ha aparecido en varias películas de Del Todo como Mimic, Crimson Peak y Hellboy, en donde también interpreta a un hombre anfibio, es el cuerpo y movimiento detrás  de la noble criatura de La forma del agua.  Junto con la ayuda de la escritora Vanessa Taylor y el escultor Mike Hill, -quien ya ha diseñado un Frankenstein de tamaño real para la colección privada de horror de Del Toro- el alma del anfibio tomó vuelo con una simple instrucción del director: “Quiero que canalices dos cosas: el Silver Surfer [héroe de Marvel Comics], con su fuerza heroica y su sensualidad discreta, y a un matador. Cuando los observas, tienen mucha confianza y lideran con las caderas y la pelvis”, le indicó el director al actor según The Hollywood Reporter.

Por otro lado el, apego de Del Toro por su último proyecto, que originalmente iba a ser filmado en blanco y negro, lo llevó a desembolsar $200,000 de sus propios fondos para presentar a Fox Searchlight un guión que según el director los hizo llorar a todos al final de la primera propuesta.

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Escena de La forma del agua | Foto: Fox Searchlight Pictures

Más que criaturas y monstruos

La humanización de los monstruos, que siempre han fascinado al director, y el romance silente entre dos especies distintas es de hecho una persiana para contextualizar polémicas pasadas que siguen teniendo vigencia hoy en día como: la discriminación racial, la intolerancia y un particular complejo de hombre blanco, poderoso y privilegiado.

“Lo configuré en 1962 específicamente, porque cuando la gente dice: ‘Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grandioso’, están soñando con esa era”, explica Del Toro a la revista estadounidense Deadline. “Es una época donde los autos tenían aletas de chorro, las cocinas eran automáticas. Todo era genial si eras blanco, anglosajón y protestante, pero si eras otra cosa, estabas jodido. No ha cambiado tanto”.

Esta elección tanto -personal como política- de escenarios y geografías temporales hacen que la película se conjugue en reversa a los roles desempeñados en filmes de época. “Quería convertir en malo al personaje con un buen traje y una mandíbula cuadrada (que suele ser el tipo bueno en las películas de ciencia ficción de los años 50)”, agrega Del Toro.

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Escena de La forma del agua con Sally Hawkins y Doug Jones | Foto: Fox Searchlights Pictures

Palabras innecesarias y miles de tonos verdes

Sally Hawkins hace que las palabras sean innecesarias con una actuación sutil y serena que se conjuga con todos los colores de la película. La actriz también contribuyó con el guión de su personaje; Del Toro se inspiró en una historia escrita por esta sobre una mujer que desconoce que es una sirena. El detalle de los rasguños con forma de branquias en el cuello de su personaje fue tomado de dicha historia.

El silencio de la película es sustituido con un soundtrack y una musicalización que riman con los pasos y el mutismo de sus personajes. La cinematografía etérea de Dan Laustsen se aferra a miles de tonos verdes para crear la atmósfera de ensueño de un cuento de hadas para adultos. Esa paleta infinita crea un juego de tonos que pasan por la aguamarina, los ásperos verdes oxidados de edificios antiguos e institucionales, el brillo de neón de una gelatina hasta el verde cerceta metálica de un nuevo Cadillac.

Por otro lado, no solo la crítica coincide en que La forma del agua es una de las mejores piezas de Del Toro desde El laberinto del fauno, el propio director reconoce un particular orgullo por la película.

“Para mí no se vuelve más personal que con La forma del agua. Estoy orgulloso de ella. Es la película favorita que he realizado“, dijo Del Toro a Collider. “Me encanta. Lo llamo ‘un cuento de hadas para tiempos difíciles’ porque es una pomada contra el mundo, donde nos levantamos todas las mañanas con peores noticias”.

La fidelidad de Guillermo Del Toro por los monstruos crea un homenaje moderno y un cuento de hadas gestado décadas atrás que por fin encuentra su final perfecto.

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¿Por qué son tan criticados los transportes solo para mujeres?

María Hernández

Foto: Sam F
Unsplash

Blablacar, la aplicación más popular para compartir viajes en coche, ofrece desde el año 2012 la opción “solo mujeres” que permite compartir coche en el que no viajen o conduzcan hombres. Aunque esta opción lleva años disponible, en los últimos días ha generado una gran polémica en las redes sociales.

Lo que se lanzó como una opción para promover la seguridad y la tranquilidad de las mujeres que no se sientan cómodas viajando con hombres desconocidos, ha acabado siendo el foco de una discusión entre quienes lo consideran necesario y quienes aún no comprenden la importancia de este tipo de medidas.

El miedo a vivir situaciones incómodas, que han sido denunciadas en numerosas ocasiones por usuarias de Blablacar, como que un hombre les proponga sexo en pleno viaje, que intente ligar con ella durante horas o incluso que la acose sexualmente, lleva a muchas mujeres a elegir esta opción, especialmente en el primer viaje elegido a través de sus servicios.

Sin embargo, hay quien todavía es capaz de entender que este tipo de situaciones ocurren y que, mientras algunos hombres no dejen de protagonizar estas escenas de acoso, iniciativas como las de Blablacar siguen siendo necesarias.

Muestra de ello son los numerosos tuits de hombres que han calificado esta opción de “absurda” e “innecesaria”, incluso de discriminatoria, y hay hasta quien defiende que debería estar también disponible para hombres. Tampoco han faltado los que han aprovechado esta oportunidad para basar sus críticas en argumentos racistas como que Blablacar debería incluir la opción de no aceptar a inmigrantes en los viajes.

Esta polémica demuestra que todavía queda mucho por hacer para acabar con el acoso sexual, pues todavía quedan hombres, y también mujeres, que no han comprendido su relevancia, pero afortunadamente hay mucha gente que ha utilizado este debate para recordar que las violaciones y el acoso sexual ocurren, por desgracia demasiado a menudo, y que ofrecer medidas de seguridad para las mujeres, aunque no sean la solución al problema, no está de más.

Otras iniciativas similares

Blablacar no es la única empresa que ha optado por ofrecer más seguridad a las mujeres. Las ciudades de Bilbao y Terrassa anunciaron a principios de febrero que, para evitar las agresiones sexuales en el transporte público, crearán trayectos específicos para mujeres en los autobuses nocturnos. El proyecto quiere permitir que las mujeres puedan bajar de los autobuses fuera de las paradas regulares y limitar, de esta manera, sus desplazamientos en solitario durante la noche.

Otra medida que ha sido duramente criticada es la de las plazas de aparcamiento para mujeres. Varios parkings de Europa y algunos de España cuentan con plazas reservadas especialmente para mujeres que se encuentran más cerca de la salida y del puesto de seguridad.

Los defensores de esta medida aseguran que está pensada para que las mujeres no tengan que atravesar el aparcamiento a solas y de noche, y se sientan seguras por estar cerca de los vigilantes de seguridad.

Sin embargo, sus detractores consideran que es una ofensa a la mujer porque insinúa que aparcan peor y necesitan un espacio diferente para hacerlo. Muchos de quienes las critican apuntan que en muchas ocasiones están señalizadas en rosa o con un mayor espacio que el resto de plazas, lo que consideran discriminatorio, y dejan a un lado los motivos más profundos que motivan a crear estos espacios seguros.

La violencia sexual en Europa

Estas medidas que tanta polémica han generado no han sido creadas por capricho de las empresas, y los datos lo atestiguan. Alrededor de 215.000 personas fueron víctimas de este tipo de delitos en 2015, de las cuales el 90% fueron mujeres. De todos estos ataques, un tercio fueron violaciones, es decir, unos 80.000 casos, según los últimos datos de Eurostat sobre los delitos sexuales.

El informe demuestra que más de 9 de cada 10 víctimas de violaciones y más de 8 de cada 10 víctimas de agresión sexual fueron niñas y mujeres, y un 99% de los detenidos por estos casos fueron hombres.

En España, esta situación es especialmente preocupante. Ocupa el sexto puesto en la lista de países europeos con más delitos sexuales, con 1.229 violaciones en el año 2015 y casi 10.000 casos de violencia sexual. En cuanto a los detenidos por estos casos, solo 60 mujeres están en la cárcel por este tipo de violencia frente a 3.145 hombres.

Estos datos, igual que los comentarios en las redes sociales, demuestran que el número de delitos sexuales y la presencia del acoso sexual en la sociedad es aún muy elevada y que, hasta que exista la solución perfecta a este problema, es necesario crear medidas que, al menos, intenten acabar con los delitos sexuales.

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Tiroteos en los colegios de EEUU: un trágico fenómeno cada vez más habitual

Jorge Raya Pons

Foto: Wilfredo Lee
AP

En las siete primeras semanas de 2018, Estados Unidos ha registrado oficialmente ocho tiroteos con víctimas en escuelas, aunque la asociación Everytown for Gun Safety, que trabaja por una regulación severa de la venta de armas, aumenta esta cifra a 18. El último asalto se ha producido en Parkland, Florida, con 17 muertos y otras 14 personas hospitalizadas. El autor, arrestado, se llama Nikolas Cruz, tiene 19 años y es un antiguo alumno de este instituto.

Han pasado solo tres semanas desde que tuvo lugar la anterior tragedia en un centro educativo. Sucedió en un instituto de Kentucky y el asesino fue un estudiante de 15 años. Su ráfaga de disparos causó la muerte de dos personas y dejó otros 18 heridos. El resto de asaltos o incidentes con armas han tenido una magnitud estadística menor, pero significativa. Por ejemplo, el 1 de febrero, en Los Ángeles, dos alumnos resultaron heridos –uno en la cabeza y otro en el brazo– después de que se disparara accidentalmente el arma que uno de sus compañeros tenía guardada en la mochila.

El debate regresa a Estados Unidos, una vez más, tras la matanza de Florida. El congresista Bill Nelson, del Partido Demócrata, lamentó con angustia el atentado e hizo un llamamiento a sus colegas para encontrar soluciones, tal y como recoge The Guardian: “¿Estamos esperando a que estos tiroteos se conviertan en algo rutinario?”. El presidente estadounidense, Donald Trump, también compartió su dolor a través de Twitter: “Mis oraciones y condolencias con las familias de las víctimas del terrible tiroteo de Florida. Ningún niño, profesor u otra persona cualquiera debe sentirse inseguro en la escuela americana”.

Sin embargo, más allá de los gestos y declaraciones y a pesar de los numerosos casos registrados en los últimos años, el Congreso no ha endurecido en absoluto las restricciones del comercio de armas en el país. Ni siquiera lo hizo tras la conmoción que causó el asesinato en masa de Adam Lanza en la escuela de primaria de Sandy Hook, en Connecticut, en 2012. Lanza, de 20 años, ejecutó a 20 niños de preescolar –entre cinco y siete años– y a seis profesores. Tampoco lo hizo tras la famosa tragedia de Columbine, en 1999, cuando dos adolescentes mataron a 13 personas en este instituto de Colorado. Las imágenes recogidas por las cámaras de seguridad recorrieron el mundo.

En el quinto aniversario de la masacre de Sandy Hook, que se recordó el pasado mes de diciembre, el Partido Republicano, que controla tanto el Congreso como el Senado, se negó a aprobar nuevas leyes relativas al control de armas. Más bien lo contrario: trabaja para que las leves restricciones que prevalecen sean, si cabe, más débiles. La Asociación Nacional del Rifle, que mostró un gran apoyo a la candidatura de Donald Trump, presiona a los republicanos para que esto se produzca. En Florida, uno de los estados más permisivos, ni siquiera existe un registro de armas.

La perturbadora cifra de tiroteos en colegios de Estados Unidos en 2018 despierta las alarmas 1
Un rincón de tributo a las víctimas de Sandy Hook en 2012, que tenían entre cinco y siete años. | Foto: David Goldman/AP

El negocio de las armas

Todos estos acontecimientos están teniendo una repercusión emocional innegable, pero también económica. El volumen de negocio de las compañías de seguridad únicamente en el sector educativo se elevó hasta los 2.680 millones de dólares en 2017, de acuerdo con el proveedor de información y datos financieros IHS Markit. El temor ha provocado que muchos padres norteamericanos equipen a sus hijos con materiales como chalecos antibalas y las diferentes administraciones estatales han aumentado la presencia policial en zonas colindantes con los centros. Esta iniciativa costó 45 millones de dólares en 2013, en respuesta a la masacre de Adam Lanza.

Un informe de Everytown for Gun Safety apunta a que, entre 2013 y 2015, murieron en las escuelas estadounidenses 59 personas. Otras 124 resultaron heridas.

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