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5 momentos que cambiaron Hollywood en 2017

Nerea Dolara

Foto: Netflix
Netflix

Éxitos de taquilla, escándalos y la ceremonia de premios más bizarra de la historia son algunos de los hitos del año en Hollywood.

2017 ha sido un año activo. No sólo ha estado lleno de noticias políticas, sociales y económicas (recuerden que este año ganó Trump, fue el referendo de Cataluña y tembló terriblemente en México, por ejemplo), sino que en el mundo del entretenimiento no ha parado la información -¡y qué información!- en los 12 meses que se nos acaban esta semana.

Cuando el Óscar cometió el error más grande de su historia

Ha sido tal la avalancha que cuesta recordar que el 2017 comenzó con un hito del espectáculo que parecía imposible de superar: el fiasco del Óscar a Mejor Película. Repasemos este caos: por primera vez en la historia del premio octogenario el sobre incorrecto llegó al escenario y, no sólo eso, el Óscar se le dio a la película incorrecta y en medio de un caos digno de una comedia se volvió a otorgar al filme correcto. ¿Cómo pasó esto? La serie de eventos -que culminó con un ¡Oh My God! pasmado de Emma Stone y uno de los productores de La La Land afirmando que no era un chiste, que la ganadora era Moonlight– es de chiste: el encargado de otorgar el sobre, uno de los dos únicos que tienen permitido saber quién ganó, estaba subiendo fotos a Twitter y en vez de darle a Warren Beatty el de Mejor Película, le dio el de Mejor Actriz. Y luego Faye Dunaway, ante la sorpresa de Beatty, miró de reojo el sobre y soltó ¡La La Land! Lo demás es historia.

Es incluso posible que este glorioso momento de caos signifique que la ceremonia ya no sea tan secreta, ya que se han establecido tal cantidad de pasos de seguridad que los ganadores ya no sólo los conocen dos personas, sino más de 10. Lo cierto es que fue un comienzo de año movido y realmente entretenido (menos para los que hicieron La La Land y para Beatty, porque Dunaway pasó de hacer un mea culpa).

El extenso y terrible escándalo de acoso sexual en Hollywood

Con dos artículos publicados en el New York Times y el New Yorker reventó la que tal vez ha sido la mayor historia del entretenimiento americano de todos los tiempos. Todo comenzó con las decenas de acusaciones de acoso sexual e incluso violación al poderoso productor Harvey Weinstein -que crecieron exponencialmente en cuestión de horas, días, semanas y meses hasta alcanzar un extremo terrorífico- y es ahora un tema aún en desarrollo que ya incluye acusaciones públicas contra Kevin Spacey, Louis C. K., Ben Affleck, Dustin Hoffman, Roy Price (ex jefe de Amazon Studios), Bob Weinstein, James Toback, Mario Batalli, Chris Savino, David Blaine, Roman Polanski, Woody Allen, Jeremy Piven, Brett Ratner, Steven Seagal, Ed Westwick, Jeffrey Tambor, Charlie Rose, Matt Lauer…. y más. Los artículos iniciales destaparon una cultura de abuso sistemático y Hollywood aún está ideando una forma de lidiar con ello.

Despidos de directores de Star Wars

Kathleen Kennedy es la mujer más poderosa de Hollywood. En sus manos está el control de una de las franquicias más rentables del cine, Star Wars, y no se lo toma a la ligera. Este año, Kennedy –de quien se rumorea que tiene más control creativo que cualquier otro productor en Disney- optó por separar del proyecto de Han Solo a Phil Lord y Chris Miller, los exitosos directores de Lego Movie, debido a que su aproximación humorística no le convenció. Lord y Miller hablaron públicamente del difícil proceso de trabajo y Disney emitió un comunicado. Por su lado, Colin Trevorrow, a quien le dieron la tercera película de la nueva trilogía de Star Wars tras el éxito de Jurassic World (a pesar de que era sólo su segunda película), perdió el trabajo cuando se estrenó su tercera creación y las críticas fueron tan brutales que The Book of Henry se ha llegado a considerar de los peores filmes de la historia. Kennedy es realmente es el poder oculto, y no tanto, tras la Guerra de las Galaxias (antes de los despidos hubo cambios radicales y re-shoots en Rogue One, por ejemplo) y este modelo se repite -alguien pregunte quién realmente manda en Marvel…no son los directores- en cada productora que quiere ganar dinero en cantidades con franquicias eternas… el cine es ya, sin vuelta atrás, cada vez más una máquina de churros.

Wonder Woman prueba que una mujer puede hacer un hit

DC ha tenido “mala suerte” -no lo es, es falta de calidad y punto- con su intento de crear un universo de superhéroes que pueda competir con el gigante que es Marvel. Pero este año Wonder Woman rompió récords de taquilla y de crítica. Amada por el público, los medios y la industria, la película probó que una mujer -la directora fue Patty Jenkins- puede estar detrás y delante de la cámara y arrastrar a millones de espectadores a los cines y se le adelantó a Marvel en sacar la primera superhéroe femenina al frente de su propia cinta. Esto significa, o debería, un cambio de paradigma en una industria machista por decir poco -más en este tiempo de escándalos sexuales- que recibe una prueba clara de algo que cualquier persona con dos dedos de frente ya sabía: que el cine no tiene porque siempre tener protagonistas o directores masculinos, que el dinero no viene sólo de ellos y tampoco el buen trabajo. A ver si aprenden.

Disney compró 20th Century Fox

A estas alturas Disney se ha convertido en una fuerza superpoderosa. Ya lo era, siendo dueña de Marvel Studios, Lucas Films y Pixar, y ahora suma a su arsenal 20th Century Fox. ¿Qué significa? Posiblemente más y más franquicias y cine churrero -Disney es defensor de esto- y la posibilidad de que los X-Men se le unan a Los Vengadores. Y sí esta última puede sonar hasta agradable, pero las consecuencias de este virtual monopolio tienen la posibilidad de ser catastróficas (ya este año Disney se atrevió a vetar al LA Times de todos sus estrenos porque criticó a la empresa) para otros estudios, grandes y pequeños, y por ende para los espectadores que quieren ver algo más que superhéroes y sagas interminables.

Continúa leyendo: 5 claves para ganar tu quiniela: aprovecha los premios SAG para predecir el Oscar

5 claves para ganar tu quiniela: aprovecha los premios SAG para predecir el Oscar

Nerea Dolara

¿Quieres adivinar quién ganará el Oscar? Te damos claves (muchas en plan de freak de la estadística) para lograrlo utilizando los resultados de los SAG Awards.

Anoche el sindicato de actores de Hollywood entregó sus galardones de televisión y cine. Y aunque la televisión es hoy una fuente intensa de noticias y satisfacciones narrativas, vamos a mirar qué significa para los actores de cine que en unos pocos meses estarán sentados en el teatro Kodak esperando saber si ganaron un Óscar.

Los SAG Awards, más que los premios de los Writers Guild, Directors Guild y Producers Guild, son un buen referente a tomar en cuenta si estos meses quieres meterte en una quiniela de los Óscar. ¿Por qué?

La mayoría de los miembros de la Academia son actores

Más de 2000 miembros de los más de 6000 trabajadores de la industria del cine que pertenecen a la Academia son actores. Y el proceso de voto para los premios implica que sólo los miembros de cada gremio nominan a sus iguales, pero que el total de miembros votan por quién ganará. En los SAG Awards están muchos de los miembros actores de la Academia… ya que para trabajar en la industria se tiene que pertenecer al sindicato.

5 claves para ganar tu quiniela: aprovecha los premios SAG para predecir el Oscar 2
Gary Oldman como WInston Churchill en “El instante más oscuro” (Darkest Hour).

La película que gana Mejor Reparto coincide regularmente con el Óscar a Mejor Película

En 11 años, de los 23 años en que se ha entregado el Óscar (en 1994 no se entregó), el ganador del mayor premio de los SAG ha recibido el galardón a la Mejor Película. En los premios del Producers Guild la película de Guillermo del Toro, The Shaper of Water, se ganó el mayor galardón. Pero no estuvo ni nominada en los SAG y eso es una mala señal. Por su parte, Tres anuncios en las afueras parece estar asumiendo el rol de favorita (también ganó el Globo de Oro). Sin embargo, si se toma el año pasado como ejemplo puede que el premio a mejor reparto no sea tan trascendente. En 2017, Figuras ocultas se llevó el honor, y, como sabemos, el Óscar (en un momento de caos como pocos) galardonó a Moonlight… la favorita de la Academia, La La Land, ni siquiera fue postulada al mayor premio de los SAG.

5 claves para ganar tu quiniela: aprovecha los premios SAG para predecir el Oscar 1
Sam Rockwell y Frances McDormand, la combinación ganadora de Tres anuncios en las afueras (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri).

Y la coincidencia es aún mayor cuando se trata de las estatuillas de Mejor Actriz y Actor

Durante los últimos cinco años la ganadora a Mejor Actriz ha recibido el mismo honor por parte de los SAG (y en total ha coincidido 17 veces en 23 años) y en el caso del Mejor Actor ha tenido el mismo resultado 18 veces en 23 años (de hecho Casey Affleck rompió una racha de 12 años consecutivos de coincidencia cuando ganó el Óscar; Denzel Washington ganó el SAG). Frances McDormand (Tres anuncios a las afueras) también ganó el Globo de Oro y tiene la ventaja de ser muy querida en la industria… la desventaja es que el Óscar pide dedicar mucho tiempo a hacer campaña y McDormand no juega con las normas de Hollywood. Por su parte, Gary Oldman ha sido de los favoritos desde el estreno de El instante más oscuro (aunque le compite de cerca Timothée Chalamet por Call Me By Yor Name). En el caso de los actores de reparto, que también coinciden este año con quienes ganaron el Globo de Oro (Allison Janney por I, Tonya, y Sam Rockwell por Tres anuncios en las afueras), tanto en la categoría masculina como femenina supera las 10 ocasiones de repetición el ganador del Óscar.

Tonya Harding: la infalible anti heroína americana 2
Alisson Janney como LaVona en I, Tonya | Imagen: IMDB

El número general de coincidencia es realmente alto

Según Bustle, en promedio los ganadores del Óscar que ese mismo año se llevaron un SAG a casa sin los mismo en 2,9 de 4 ocasiones. Y ya ni hablar de la necesidad de por lo menos competir por un SAG a Mejor Reparto para poder estar nominado al Óscar a Mejor Película: La única película que ha ganado una estatuilla de la Academia sin estar nominada a los SAG fue Braveheart, en 1995.

5 claves para ganar tu quiniela: aprovecha los premios SAG para predecir el Oscar 3

La Academia ha hecho un esfuerzo por diversificarse… y eso la hace menos predecible

O eso se asume. La verdad es que los más de 100 mil miembros del sindicato de actores ya son diversos (no tanto, pero más que la Academia que hasta hace unos años tenía un 93% de integrantes que eran hombres blancos mayores), pero la Academia ha dedicado dos años a abrir sus puertas a más mujeres, personas de color y de diversas preferencias sexuales. No es casual que Moonlight haya ganado en 2017. Y es posible que, si las crítica al manejo de la raza y el racismo se mantienen contra Tres anuncios en las afueras, que sus actores puedan llevarse algún galardón, pero que la película se quede por el camino. También lo es que justo por el mayor alcance de los SAG, su mayor galardón sea exactamente lo que prefiere el mayor cuerpo votante de la Academia (que es ahora un poco más diverso).

Continúa leyendo: Vídeo | Dylan Farrow habla sobre el presunto abuso sexual por parte de su padre adoptivo, Woody Allen

Vídeo | Dylan Farrow habla sobre el presunto abuso sexual por parte de su padre adoptivo, Woody Allen

Redacción TO

Dylan Farrow, ha hablado por primera vez en la televisión sobre el presunto abuso sexual por parte de su padre adoptivo cuando ella tenía apenas 7 años. En un avance de la entrevista, que será emitida este viernes en el programa ‘CBS This morning’, la mujer, que ahora tiene 32 años, ha dicho que considera importante que “la gente se dé cuenta de que una sola víctima, un acusador, importa y es suficiente para cambiar las cosas”. Por su parte, el cineasta ha insistido -a través de un comunicado- que las denuncias son falsas.

Lee más en nuestra sección de actualidad, aquí.

Continúa leyendo: La educación de un instinto

La educación de un instinto

Juan Claudio de Ramón

Foto: Markus Schreiber
AP Photo

Yo era, lector, de los que pedían permiso. Con el paso de los años, y aminorado ya el sentimiento de ridículo que aún me suscitan no pocos episodios de mi torpe adolescencia –mas por amor se puede hacer el ridículo– crece en mi ánimo la sospecha de haber perdido, por timidez, más de un beso, o lo que es peor y más grotesco, de haberlo perdido por la vanidad, propia del pedante, de pensar que al amor se llega a través de las palabras. Con admirado pasmo observaba la muy otra manera de actuar de mis amigos más duchos, peritos en el arte de deshacer las situaciones de incertidumbre sexual con un gesto y no como yo pretendía, ay, con un verso; gesto, para mí mágico, que bauticé con el nombre de «maniobra x»: la acción audaz y relampagueante que rompe, con permiso solo intuido, y por tanto nunca seguro, el hiato entre dos cuerpos que se atraen.

Me pregunto hoy si la «maniobra x» no estará en vías de extinción. La campaña de concienciación contra el acoso sexual a raíz el caso Weinstein ha dado fuerza a una idea que lleva tiempo sugiriéndose como el modo más eficaz de evitar situaciones violentas y potencialmente traumáticas durante los encuentros románticos: transitar de una cultura donde el consentimiento sexual suele ser tácito o presentido, a una en que sea expreso y certificado. Se trata de la política del «ask first» o «pregunta primero», presente desde hace tiempo en muchos campus de Estados Unidos, y ahora facilitada por la tecnología del smartphone. Estos días, se discute en Suecia una reforma legal que, con objeto de facilitar la prueba de violación, hará necesario el previo consentimiento explícito antes de iniciar una relación sexual. La propuesta tiene sus críticos: compraríamos seguridad al oneroso precio de protocolizar al máximo las relaciones eróticas, privándolas de toda espontaneidad e instalando un contraproducente clima de suspicacia entre los sexos.

La cuestión del consentimiento, expreso o tácito, es clave tanto en el movimiento #metoo como en la réplica –o matizada y parcial crítica– contenida en el manifiesto con el que cien mujeres francesas han salido al paso de lo que creen contraproducentes excesos vindicativos. Cuesta entender, en todo caso, la necesidad de tomar partido. Las activistas del #metoo han mejorado el mundo, librándolo o achicando el espacio de los déspotas sexuales, y las intelectuales francesas disidentes han mejorado el debate, librándolo de maniqueísmos y simplificaciones. Las primeras invitan a los hombres a hacer examen de conciencia en su relación con las mujeres. Las segundas invitan a las mujeres a comprender que los riesgos en el ejercicio de la libertad incluyen también el que otra persona libre no sepa hacer un uso virtuoso de la suya. Unas y otras, estoy seguro, estarían de acuerdo en que algunos casos son difíciles de juzgar. Como todos los debates interesantes, este es un debate de límites, donde la frase lapidaria tiene todas las papeletas para ser una tontería. Y donde es probable que toda postura extrema quede arrinconada en la práctica: en el tira y afloja entre el instinto y la educación, aspiremos a tener unos instintos educados.

Continúa leyendo: Catherine Deneuve y otras 99 mujeres francesas protestan contra #MeToo

Catherine Deneuve y otras 99 mujeres francesas protestan contra #MeToo

Redacción TO

Foto: Stephane Mahe
Reuters

“Caza de brujas”, “puritanismo”, “estalinismo”. Un centenar de mujeres francesas, entre ellas la actriz Catherine Deneuve, han estallado contra el movimiento #MeToo. En una tribuna publicada este martes en el diario galo Le Monde, titulada “Defendemos una libertad para molestar, indispensable para la libertad sexual”, cien actrices, cineastas, psiquiatras, artistas, intelectuales… del país han criticado la ola de protestas surgida a raíz del escándalo de abusos sexuales en Hollywood. “La violación es un crimen. Pero el ligue insistente o desafortunado no es un delito, ni la galantería es una agresión machista”, comienza el incendiario artículo. El texto ha provocado el despunte del hashtag #BalanceTonPorc, la versión francesa de #MeToo.

“Como resultado del caso Weinstein, ha habido una conciencia legítima de la violencia sexual contra las mujeres, particularmente en el lugar de trabajo, donde algunos hombres abusan de su poder. Era necesaria”, consideran las firmantes. “Pero esta liberación de la palabra se convierte en lo contrario: se nos ordena hablar como es debido y callarnos lo que moleste, y quienes se niegan a plegarse ante esas órdenes son vistas como traidoras y cómplices“.

“Como mujeres, no nos reconocemos en ese feminismo que, más allá de los abusos de poder, toma el rostro del odio contra los hombres y la sexualidad. Pensamos que la libertad de decir no a una proposición sexual va de la mano de la libertad de importunar, sin encerrarse en el papel de víctimas”, abogan las firmantes. “Defendemos la libertad de importunar, indispensable a la libertad sexual. Estamos suficientemente advertidas para admitir que la pulsión sexual es ofensiva y salvaje por naturaleza. Pero no confundimos el ligue desagradable o desafortunado con la agresión sexual”.

Entre las firmantes del texto se encuentran voces que ya se habían manifestado en contra de #MeToo, como la filósofa Peggy Sastre, autora del libro La dominación masculina no existe. “Esa fiebre solo sirve, en realidad, a los enemigos de la libertad sexual, a los extremistas religiosos, a los reaccionarios más peligrosos, arrastrándonos a una ola ‘purificadora’ que parece no tener límite”, critican. Y cargan también contra la censura de determinadas obras de arte. “Aquí se censura un desnudo de Egon Schiele, allí se prohíbe un cuadro de Balthus, con el pretexto que es una ‘apología’ de la pedofilia… confundiendo a un hombre y su obra, se pide la prohibición de una retrospectiva de Romand Polanski. Una universitaria se atreve a criticar la película Blow Up de Michelangelo Antonioni tratándola de misógina e inaceptable. Con esos criterios podrían censurarse obras de John Ford o Nicolas Poussin”, protestan.

Críticas a las críticas a las críticas

Pero las mujeres que critican a las que critican los abusos sexuales también han recibido su varapalo. “Cada vez que se avanza hacia la igualdad, aunque sea medio milímetro, hay almas buenas que nos advierten inmediatamente de que podríamos caer en el exceso“, afirman estas mujeres firmantes de un texto publicado en el sitio Francetvinfo. “En Francia, cada día, centenares de miles de mujeres son víctimas de acoso. Decenas de miles, de agresiones sexuales. Y centenares, de violaciones”, recuerdan una treintena de mujeres, entre ellas la militante Caroline de Haas y varias periodistas, citadas por AFP. Asimiso, la columnista de opinión Van Badham ha publicado en el diario británico The Guardian un texto titulado “Catherine Deneuve, déjame explicar por qué #MeToo no se parece en nada a una caza de brujas”, en el que responde al artículo de Le Monde.

Y en las redes sociales, diversas personalidades han afeado su postura a Catherine Deneuve y sus compañeras.

“Catherine Deneuve y otras mujeres francesas le cuentan al mundo cómo su misoginia interiorizada les ha hecho una lobotomía hasta el punto de no retorno”, critica la actriz y directora italiana Asia Argento.

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