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5 rodajes de películas que en realidad fueron pesadillas

Nerea Dolara

Foto: IMDB
IMDB

Netflix estrenó Jim y Andy, un recopilatorio del material que se grabó tras las cámaras en Man on the Moon… y da la sensación de haber sido un horror. Pero ha habido rodajes peores. ¿Cuáles? Aquí tienes cinco ejemplos.

Jim y Andy se estrenó esta semana en Netflix. Este extraño documental muestras las muchas horas de tiempo detrás de cámara del rodaje de Man on the Moon, donde Jim Carrey interpretó al osado comediante Andy Kaufman. ¿Por qué no se había visto este material? Jim Carrey optó por existir todo el rodaje en personaje y, si se tiene idea de quién era Kaufman, esa decisión le hizo la vida imposible a todo el equipo… el rodaje fue una especie de pesadilla.

Pero tampoco fue como otros, mucho, mucho más desastrosos. En estos tiempos un rodaje desastroso tiende a no sobrevivir: o se detiene la producción o se despide al director o se acaba la carrera de quien hizo la película, así sin más. Los tiempos en que una película podía salirse locamente de presupuesto y de tiempo ya no existen, pero no hace mal recordar esas historias de desmadre.

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Uno de los fotogramas míticos de Apocalypse Now | Imagen IMDB

Apocalypse Now (1979)

Sí, puede que sea uno de los rodajes complicados más famosos del cine. En resumen: Francis Ford Coppola se salió tanto de tiempos (era temporada de monzones y por alguna razón esto no se tomó en cuenta) y presupuesto (empeñó todo lo que tenía para terminarla) que la película era ya un mito antes de estrenarse. Si se suma a esto que la mayoría del equipo tuvo paludismo, que Martin Sheen sufrió un infarto en pleno rodaje o que Marlon Brando exigió 1 millón de dólares pero luego ni siquiera se aprendió sus diálogos… bueno, es normal que haya sido una experiencia traumática. De ella hay un registro, Eleanor Coppola se dedicó a grabar el proceso y luego se estrenó un documental llamado Corazones en tinieblas. Merece la pena verlo.

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Elizabeth Taylor en Cleopatra | Imagen vía IMDB

Cleopatra (1963)

Bueno, esta es definitivamente la películas más cara (con el ajuste de inflación sigue sin ganarle ninguna) y complicada de la historia. Esta épica histórica fue tal caos que antes de que rodara ni un minuto ya se habían gastado 4 millones de dólares de un presupuesto que se esperaba que llegara sólo a 2 millones. Se construyeron enormes sets que nunca se usaron, se cambió más de una vez de director, Elizabeth Taylor y Richard Burton comenzaron un escandaloso y público romance y al final del rodaje se habían gastado 44 millones de dólares y se entregó una película con una duración de seis horas. Cleopatra fue un éxito cuando por fin llegó al cine, pero el estudio estuvo a punto de quebrar gracias a los costes y fue muy difícil recuperar el gasto.

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El tiburón no era tan grande como lo imaginábamos | Imagen vía IMDB

Tiburón (1975)

En este tiempo Steven Spielberg era un joven director prometedor, con menos de 30 años aún no era el nombre poderoso que es hoy en día y fue esta película la que lo llevó a la gloria… pero no antes de amenazar con acabar con su carrera antes de empezar. Por amor a la exactitud, Spielberg solicitó rodar este thriller no en una piscina controlada sino en la playa, en Martha’s Vineyard. La consecuencia de esta decisión fue que el tiburón animatrónico, que tenía muchísimo más tiempo en cámara del que tiene en el resultado final, se dañase una y otra vez producto del agua salada. Bruce, así lo bautizaron, mal funcionó tanto que todo el rodaje se retrasó y Spielberg estuvo a punto de ser despedido. ¿Además? En una de las escenas en el pequeño bote hubo un accidente y se hundió, Roy Scheider tuvo que romper a golpes el cristal de la cabina para salir y no ahogarse. ¿Más? En medio del rodaje de una escena en el agua el bote donde estaba la cámara se hundió. Técnicos viajaron con el filme en agua, en un avión, para intentar salvar el trabajo ya hecho. ¡Ah! Y no se olvide que Richard Dreyfuss y Robert Shaw (que se pasó borracho todo el rodaje) se odiaban a muerte.

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Klaus Kinski en el rodaje de Fitzcarraldo| Imagen vía IMDB

Fitzcarraldo (1982)

Werner Herzog y Klaus Kinski no eran hombres fáciles. Con egos considerables, una tendencia hacia los gestos dramáticos y hacia la intensidad intelectual, eran buenos trabajando juntos hasta que la marea cambió. Eso pasó en Fitzcarraldo. El descabellado proyecto de Herzog contaba la historia de un hombre amante de la música que decide construir un teatro de ópera en medio de la selva latinoamericana. El rodaje se llevó a cabo, sí, en la selva. Y Herzog, en una de sus más locas decisiones (ha habido más) decidió cumplir con lo que el guion contaba de una forma extrema: Su protagonista decide llevar un barco de vapor a su localización y para ello debe arrastrarlo por la selva. En vez de hacerlo con miniaturas, Herzog lo hizo de verdad. Para llegar a este punto estuvo tres años en pre-producción y tuvo bajas que darían pesadillas a cualquier asegurador como una cortada gigante en la mano de su director de fotografía, que se cosió sin anestesia, o el hecho de que un miembro del equipo tuvo que cortarse el pie (sí, cortarse el pie) para evitar morir cuando le picó una serpiente venenosa.

5 rodajes que en realidad fueron pesadillas
Fotograma de Titanic | Imagen vía IMDB

Titanic (1997)

No era la primera vez que James Cameron asumía un proyecto que terminaba por írsele de las manos. The Abyss había logrado terminarse, pero con amplios excesos de presupuesto y como un recuerdo traumático para equipo y actores que tuvieron que trabajar semanas de 70 horas sin descanso y grabar escenas (una tomaba un día entero) todo el tiempo bajo el agua. ¿Y si tuviste una horrible experiencia con el agua en otra de tus películas por qué no volver? Al parecer eso pensaba Cameron que se metió de lleno en Titanic y salió ileso de milagro (porque la película fue un éxito sin precedentes). Titanic se pasó de presupuesto casi de inmediato, Cameron era un déspota en el rodaje (su actitud es bastante legendaria), el agua estaba realmente helada (los labios morados de Kate Winslet cuando camina por el barco sumergida en agua no son maquillaje) y era tal el descontento que un miembro del equipo vertió un alucinógeno en la sopa de los demás para perjudicar el rodaje. Los productores exigieron a Cameron que terminara la película y este renunció. Al final lo llamaron de vuelta y la película llegó a los cines.

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5 series para ver mientras esperas el estreno de Black Mirror

Nerea Dolara

Foto: Netflix
Netflix

La cuarta temporada de Black Mirror se estrena el 29 de diciembre y los trailers nos tienen ansiosos. Para calmar las ganas te recomendamos cinco series con toques similares y muy buenas.

A finales de este mes llega, por fin, la cuarta temporada de Black Mirror. Netflix se ha encargado de generar enormes expectativas con trailers para cada episodio de la nueva entrega de la serie más deprimente y terrorífica del panorama televisivo. Y sí, la espera se ha hecho larga y es por eso que vamos a recomendar una lista de series que pueden matar el síndrome de abstinencia de Black Mirror mientras llegan los nuevos episodios.

Humans

Otra con influencia británica y con seres de inteligencia artificial. Aquí estamos también en el futuro, en un mundo en que robots muy avanzados, y de apariencia humana, comparten la vida rutinaria con las personas como personal de servicio o mano de obra. Como es imaginable, esto no va en una dirección idílica de convivencia y amor. No. Oscura y capaz de dar unos escalofríos parecidos a los de Black Mirror por su mirada realista a un cercano futuro tecnológico, Humans es de esas series que más gente debería conocer.

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Utopia emitida por Channel 4 en Gran Bretaña | Imagen: IMDB

Utopía

También británica, también oscura. En esta serie cinco desconocidos se ven involucrados en algo mayor que ellos cuando se encuentran con un manuscrito original de la secuela de una novela gráfica. ¿Por qué debería ser eso un problema? Porque se rumorea que las páginas de The Utopia Experiments predicen las mayores catástrofes humanas y una organización muy poderosa no está muy alegre de que personas normales tengan esto en sus manos. Intensa y perturbadora, la serie es un buen remedio para los que extrañan las tramas sombrías de Black Mirror.

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Imagen promocional de Orphan Black | Imagen: IMDB

Orphan Black

Sí, los británicos están metidos de lleno en el tema de la ciencia ficción perturbadora. En el caso de esta serie la ciencia proviene de un experimento llevado a cabo por una gran compañía que resultó en varios clones femeninos, que no tenían idea de que lo eran hasta que lo descubren ya siendo adultas. Las hermanas, todas diferentes (interpretadas con una maestría como pocas por Tatiana Maslani), están centradas en descubrir sus orígenes y en evitar que la corporación que las creo controle más sus vidas. Suspenso, acción y personajes a los que se quiere con sorprendente rapidez. Una serie que merece la pena.

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Fotograma de Westworld | Imagen: HBO

Westworld

Tiene sólo una temporada, pero la segunda está por llegar. El show que HBO espera que sea su nuevo Juego de Tronos revisa una premisa típica de la ciencia ficción: ¿qué pasa si seres con inteligencia artificial toman conciencia o sienten? En Westworld los avanzados robots son parte de un enorme parque temático que se desarrolla en el viejo Oeste y existen exclusivamente para satisfacer las necesidades de los humanos visitantes… y si esas necesidades implican violar, torturar y matar importa poco. Pero en el proceso varios de los personajes del parque comienzan a despertar y a revivir sus terribles traumas… humanos, teman, las consecuencias de sus actos han llegado en forma de criaturas capaces de mucho y llenas de ira.

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Mr. Robot es una serie de televisión americana creada por Sam Esmail | Imagen: IMDB

Mr. Robot

Aquí no hay inteligencia artificial, aunque la palabra robot esté en el nombre. Esto va de conspiraciones y de grandes malvados y de cómo los seres humanos somos bastante malos como especie. Un hacker, una gran corporación y monólogos interiores de un protagonista claramente desequilibrado hacen de Mr. Robot un drama/thriller muy interesante. Y si además te gustan los giros inesperados esta serie es la tuya.

Continúa leyendo: ¿Es buena idea hacer una serie de 'El señor los anillos'? Probablemente no

¿Es buena idea hacer una serie de 'El señor los anillos'? Probablemente no

Nerea Dolara

Foto: Fotograma de Lord of The Rings
New Line Cinema

Amazon anunció una serie sobre los tiempos previos a la trilogía de J.R.R. Tolkien. No son los primeros en intentar utilizar contenidos de éxito para ganar más dinero. ¿Funciona la táctica? La mayoría de las veces… no.

Hace sólo unos días Amazon anunció que producirá una nueva serie, una precuela de ‘El señor de los anillos’. Las películas, estrenadas a principios de los 2000, no sólo fueron de las franquicias de cine que inauguraron el mundo de las interminables secuelas que se vive actualmente, sino que lo hicieron bien… tan bien que su última entrega rompió un récord en los Premios de la Academia: de 11 nominaciones se llevó 11 Oscars.

¿Por qué entonces hacer más? ¿Por qué remover aguas pacíficas que triunfaron con una de las mejores adaptaciones de fantasía del cine contemporáneo? Sí, si se piensa eso ya se hizo. Un avaricioso Peter Jackson y su productora (no hay otra forma de explicarlo, ‘El Hobbit’ tiene menos de 200 páginas) decidió extender el libro previo a la trilogía en su propia trilogía, una innecesaria narración de nueve horas sobre la simple aventura de Bilbo y su primer encuentro con el anillo. Y aunque ganó dinero, ‘El Hobbit’ probó que no todo lo que se basa en materiales con fanáticos férreos es válido (incluso cuando proviene de un material previo y no de anotaciones como lo haría la nueva serie).

¿Es buena idea hacer una precuela de El señor los anillos? Probablemente no 3
Bilbo tuvo una aventura antes de El señor de los anillos. ¿Requería tres películas de tres horas para ser contada? No, pero si lo necesitaban los bolsillos de quienes produjeron su adaptación.

¿Cuál es la obsesión de televisión y cine con revisar cada momento pasado o futuro que rodea a las historias ya contadas? La respuesta podría ser simple: falta de imaginación. Recurrir a mundos ya construidos y a personajes ya conocidos (o sus antepasados/descendientes) garantiza que el público conecte de inmediato (o que se indignen sin remedio) y que el éxito pueda suponerse… más que si se trata de un producto nuevo. En el caso de la serie de ‘El señor de los anillos’ pesa también el fenómeno de Juego de tronos: épica, fantasía y un mundo ficticio lleno de aventura han probado ser un imán de audiencia. El problema es que el mundo de Tolkien no es el de Martin. En la Tierra Media la fábula es más clara y la bondad y la maldad se detectan a distancia. Donde Martin cuenta la historia humana con toques de fantasía (se podría discutir que últimamente la serie dejó de cumplir con esa norma y optó por simplificar a sus personajes y tramas), Tolkien escribe una épica fantástica a la antigua: con héroes y villanos claros. Conociendo la predilección por la oscuridad que se adueña de cine y televisión, ver una versión tenebrosa y cruel de la Tierra Media (que no suceda sólo en Mordor) sería no sólo frustrante, sino repetitivo y estaría en contra de su historia original.

Otro problema surge cuando se piensa que los autores originales de estas historias optaron por contar un momento específico por una razón. ¿Es necesario conocer todo el pasado y todo el futuro de cada relato que guste a las audiencias? ¿Ya no existe The End? Al parecer no, y tampoco el érase una vez. El mundo audiovisual de hoy está tan desesperado por éxitos asegurados que se aferra todos lo que pueda, sin pensar en que los creadores originales probablemente no contaron los tiempos que pretenden relatar porque no pensaban que tenían peso o valor narrativo. Eso, sí, puede discutirse. Todo puede ser contado siempre que se busque una manera interesante de hacerlo. Pero ¿es necesario contar todo, todo el tiempo?

La televisión y el cine han tenido historias de éxito con precuelas que parecían ser sólo espejismos con los que ganar dinero. Esas series y películas han ganado dinero, sí, pero también han probado su calidad con creces. Better Call Saul, por ejemplo, se subió al fenómeno crítico y de audiencia que fue Breaking Bad, pero sus logros tras varios años al aire son propios: excelente trama, excelentes actuaciones… un drama premiado y que se merece el amor que recibe.

Lo mismo se puede decir de Hannibal. El show optó por revisar los años en que el agente Will Graham trabajó junto a Hannibal Lecter sin darse cuenta de que era un asesino en serie caníbal, trozo de trama que la película Red Dragon aborda muy superficialmente. El resultado fue una serie que muchos llamaron una obra de arte, no sólo por sus interpretaciones sino por su particular dirección.

¿Es buena idea hacer una precuela de El señor los anillos? Probablemente no
Rogue One es la mejor de las nuevas películas de Star Wars y la única buena precuela de la saga…

En el cine dos ejemplos recientes también dejan claro que inventarse precuelas puede funcionar, y muy bien. Rogue One explicó cómo la Resistencia, en La guerra de las galaxias, logró detectar el fallo de diseño de la primera Estrella de la Muerte (y respondió la duda de todos los espectadores: ¿Cómo es que era tan fácil acabar con este diseño maligno? ¿La construyó el peor arquitecto galáctico de la historia?). Su trama, su diseño de personajes, su cohesión la hicieron la mejor de las nuevas películas de la saga. Lo mismo pasa con la trilogía que precede El planeta de los simios. Calificada como shakesperiana y lugar de grandiosas actuaciones de intérpretes con motion capture (incluido el grandioso Andy Serkis: Gollum, King Kong), la trilogía explica la llegada de los simios al poder.

¿Es buena idea hacer una serie de El señor los anillos? Probablemente no
Carrie Bradshaw no se merecía esto, menos mal que no duró mucho.

El camino al infierno, sin embargo, está lleno de buenas intenciones. Los anteriores se salvaron del fuego gracias a su calidad, pero ardiendo están muchos más intentos de precuelas que han fracasado estrepitosamente. Young Sheldon acaba de estrenarse, cuenta la infancia de Sheldon Cooper de The Big Bag Theory, y aunque la crítica es diversa, lo que sí que da claro es que hay un verdadero problema: el tono, más humano, más duro, choca con el Sheldon adulto y será difícil dar con una respuesta satisfactoria que una ambos. The Carrie Diaries, otro intento descarado de aprovechar nostalgia y antiguos espectadores, no duró mucho… y con razón. Uno que aún vive es Fear the Walking Dead: que pretendía contar cómo sucedió el apocalipsis zombie que viven los personajes de The Walking Dead, pero que realmente se ha convertido en una copia, mala copia, del original… y poco más.

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Jar Jar Binks existe gracias a la precuelas de Star Wars, ¿qué podría ser peor?

En el cine la lista es mayor y más deprimente, pero sólo hay que mencionar un ejemplo para dejar claro que las precuelas pueden ser no sólo malas sino frustrantes: la segunda trilogía de La guerra de las galaxias. Ya no sólo se trata de malos guiones, cursilismo o malas actuaciones… es que hasta crearon al infame ‘Jar Jar Binks’. ¿Otro ejemplo? La mediocre Oz: The Great and Powerful, que pretendió contar la historia previa al clásico que es El mago de Oz y terminó siendo una mezcla de excesivos efectos especiales, histrionismo, otra mediocre actuación de James Franco y mala historia.

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Si conocer la historia de El Mago de Oz era esto… preferíamos la ignorancia

Sí, la verdad es que saber si la precuela de ‘El señor de los anillos’ será mala o buena no es posible. Sí, los herederos de Tolkien dieron su permiso; sí se podría buscar a los/las mejores guionistas para el trabajo, pero también hay que tomar en cuenta que el mismo escritor obvió contar los años previos a su trilogía (a menos que se cuente ‘El Hobbit’… porque ‘El Silmarilion’ es mucho anterior) y que en la era del Peak TV una serie sobrevive sólo si es genial.

En resumen, se puede ver el contexto y los indicios, los que dan otros intentos anteriores, no son los mejores. Menos si se piensa que ahí afuera, en todo el mundo, hay miles de fans aferrados a sus queridos personajes y a su querida Tierra Media. El riesgo es enorme.

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Los vencedores siempre pagan mejor

Jordi Bernal

Foto: YouTube
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Se cumplen 75 años de Casablanca. No es objetivamente la mejor película de la historia del cine, y sin embargo es puro cine. En Casablanca, más precisamente en el humeante bar de Rick, se hacina una manera de hacer cine, de verlo, destriparlo y sobre todo vivirlo. Una mitología anclada en el siglo XX y convertida irremediablemente en nostalgia cinéfila. Aunque algunas líneas de guión todavía refuljan como navajas ansiosas, su invocación solo sirve ya como un guiño cansado o como material con que se forjan ocurrentes tuits.

El film nació con una voluntad manufacturera. Un producto más en la cadena de montaje de la gran fábrica de sueños que fue Hollywood antes de la avalancha de tipos disfrazados de fantoches que vuelan y mareantes videojuegos para adultos infantilizados. Fue pura carambola y azar. Es bien sabido que el libreto se escribió a salto de mata, en orgía de guionistas e improvisando diálogos en el set, que Bogart daba por perdido su pasaje a la fama, que el director de fotografía Arthur Edeson bordeó el ataque de nervios intentando primeros planos de Bergman sin sombras en su peculiar nariz, que el realizador Michael Curtiz naufragó en su intento de imponer control al caos o que los capitostes de la Warner se planearon en varias ocasiones cargarse el proyecto.

Pero tal vez la improvisación y la urgencia sean dos de las condiciones más admirables en esta obra inmarcesible. Pues detrás de una acartonada historia de amor a manera de triángulo melodramático y zurcido con lapidarias sentencias de corazón latiendo a cañonazos, palpamos el transcurrir vertiginoso de su tiempo. El cínico Rick encarna esa América que no tuvo más remedio que mojarse frente a la propagación del horror. Pese a que finja que su nacionalidad es el alcohol y su única bandera un dólar ondeante, el sentimental toma al fin partido por esa Europa amada y perdida (Ilsa) con su mítica y mitificada resistencia (Victor Laszlo). Como compañero de fatigas, el turbio y fascinante capitán Louis Renault, quien mandará al infame gobierno de Vichy a la basura de la historia.

Esa es a mí entender la más emocionante cualidad de Casablanca: convertir un estridente melodrama en un talentoso aldabonazo propagandístico requerido por las circunstancias. Mientras Leni Riefenstahl ofrecía al III Reich un imaginario colosal de fuerza mecánica y masa enardecida, en defensa de los aliados sonaba La Marsellesa empañando ojos y sacudiendo conciencias en un tugurio clandestino de África.

Frente a estadios erizados de antorchas, trapos sangrientos y cánticos oscuros, un enclenque buscavidas neoyorquino prefigura la ética y la estética del héroe existencialista. Luchador contra la anexión de Austria y del lado de los perdedores en la Guerra Civil española. ‘Pagaban bien’, le dice al respecto Rick al capitán Renault. A lo que este último responde inapelable: ‘Los vencedores pagaban mejor’.
Así es. La enseñanza de Rick también supone la aceptación cargada de hombros de que los vencedores siempre pagan mejor.

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10 de los mejores directores indies vuelven a las salas de cine

Nerea Dolara

Foto: Imagen de How to Talk to Girls at Parties
Focus Features

Antes del 2018 una decena de películas de autores indie que todos amamos llegaran a los cines y, en muchos casos, intentarán competir por el Óscar. ¿Ya sabes cuáles son?

Este año ya llegaron a las salas estrenos de nombres del indie como Sofía Coppola, Noah Boumbach o Darren Aronofsky, pero aún quedan muchos más autores indies por aparecer en las salas antes de que el año termine. Toma nota, estas películas son de visión obligatoria si eres fan del cine de autor.

Phantom Thread

La nueva película de Paul Thomas Anderson, y el que se ha anunciado que será el último proyecto en que participe Daniel Day Lewis como actor, llegará pronto a las salas. En el Londres de los años cincuenta un sastre, Day Lewis, reina como el encargado de las prendas que lleva la realeza, las celebrities y demás ricos y famosos de la ciudad. Su vida es organizada, atrapada en un patrón si se quiere. Todo eso cambia cuando conoce a Alma, una mujer fuerte e independiente, que se convierte en su musa y su amante. Siendo la última actuación de Day Lewis ya se habla de que obtendrá una nominación al Óscar como Mejor Actor, incluso algunos hablan de que lo ganará.

Lady Bird

Vale, esta es una especie de trampa. Greta Gerwig nunca ha dirigido, pero la actriz y guionista es en parte responsable de muchos de los mejores proyectos que ha estrenado últimamente su pareja, Noah Baumbach (Frances Ha o Mistress America) y con esta dramedia se lanza a las aguas de la dirección sin miedo y con tanta albanza crítica que resulta difícil no imaginar que la nominen a un Óscar. Lady Bird, que tiene a Saoirse Ronan como protagonista, es una historia de madurez semi autobiográfica que Gerwig lleva a la pantalla con humor y exactitud. Y lo dicho, la crítica la adora, incluso ha utilizado en varias ocasiones la palabra perfecta para describirla. ¿Lo será?

Isle of Dogs

Wes Anderson vuelve al ruedo con una nueva película animada con stop motion. Si su incursión anterior en el género -‘Fantastic Mr. Fox’- es indicador, ‘Isle of Dogs’ promete y mucho. La historia es ya de por sí extraña y llamativa: un malvado gobernante japonés absolutista decide desterrar a todos los perros a una isla basurero. Cuando un niño pierde a su mascota gracias a la ley, opta por embarcarse en una arriesgada misión de búsqueda. En la isla los demás perros los ayudarán a encontrar a su mejor amigo y sortear todo tipo de riesgos. ¿Es temible que la película sufra críticas por situarse en Japón y tal vez estereotipar a sus personajes? Sí, pero no queda sino esperar.

The Death of Stalin

Armando Ianucci, el genio de la comedia política que dirigió Into the Loop y creó Veep, vuelve a las andadas con esta comedia negra sobre los últimos días de la vida del dictador soviético. Si se piensa que la muerte del gobernante se manejó con delicadeza y pensamiento estratégico… no fue así. En medio del fallecimiento se suceden malentendidos e intentos de toma del poder, todo repleto del humor caústico de Ianucci y de sus afilados diálogos.

The Killing of Sacred Dear

La langosta fue la primera incursión de Yorgos Lanthimos en el cine de habla inglesa. El cineasta griego siente predilección por historias retorcidas, metafóricas y, básicamente, únicas. Si con la anterior hizo pasar a sus personajes por la amenaza de ser convertidos en un animal si no encontraban pareja, con esta se adentra en el cine de terror: una pareja con una vida doméstica ideal ve su tranquilidad romperse cuando un joven adolescente amenaza con revelar secretos del pasado.

How to Talk to Girls at Parties

John Cameron Mitchell (Rabbit Hole y Shortbus) vuelve, esta vez con una adaptación de un cuento de Neil Gaiman. Una extraterrestre que se separa de su grupo conoce a un joven fanático del punk en el Londres de los setenta y decide explorar parte de la ciudad y de la vida humana junto a él. La película se estrenó en Cannes y tiene como protagonistas a Elle Fanning y Nicole Kidman.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Del director Martin McDonaugh, responsable de ‘In Brugges’, llega este drama que ya le ha ganado fuertes rumores de Óscar a Frances McDormand, que la protagoniza. La historia tiene al frente a una madre que, tras el asesinato sin resolver de su hija, decide increpar a la policía de su pueblo alquilando tres grandes vallas publicitarias donde se pregunta por qué no hacen su trabajo. Crítica, emocional y muy acorde con el momento rebelde de los liberales en un mundo en que Trump es presidente, esta película tiene ventajas en los Premios de la Academia.

Call Me by Your Name

Luca Guadagnino, que se ganó un lugar en las listas de críticos y amantes del cine cuando estrenó I am Love, y que lo corroboró con A Bigger Splash (en que brillan Ralph Fiennes y Tilda Swinton), vuelve con una de las películas que ha enamorado a todo el que la ha visto en festivales internacionales y que tiene muchas posibilidades de llevarse algún Óscar. La historia es la de un joven que descubre el amor cuando se enamora de un estudiante de posgrado que visita la casa de verano de su familia, invitado por su padre que es también su profesor. Una historia de madurez y de auto descubrimiento, del primer amor y de deseo.

Wonderstruck

Todd Haynes (‘Far From Heaven’, ‘I’m Not There, Carol’) se adentra en el mundo infantil con su nueva película. Ubicada en dos momentos temporales, la historia salta entre las aventuras de dos niños. Rose, en 1927, abandona su casa en Nueva Jersey, para ir en busca de su madre. 50 años después, Ben, que hace poco perdió a su madre, decide emprender la búsqueda de su padre. La película está basada en una novela del mismo nombre.

Downsizing

Alexander Payne (The Descendants) se adentra en los terrenos de la comedia y de la ciencia ficción. Matt Damon y Kristen Wiig protagonizan esta historia en que gente común decide experimentar un nuevo avance tecnológico: ser encogidos. Surrealista y, probablemente, crítica, la película promete humor… aunque no ha recibido buenas críticas. Habrá que verla y decidir.

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