Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

6 directores que podrían dedicarse a las bandas sonoras

Nerea Dolara

Foto: Miramax
Miramax

Edward Wright usa la música como parte fundamental de sus películas, como prueba la recién estrenada Baby Driver. No es el único, hay muchos cineastas que son genios del soundtrack.

Los directores muchas veces no son sólo eso. A veces escriben, a veces editan, a veces actúan. Y a veces son geniales para diseñar bandas sonoras casi tan memorables como sus películas (en algunos casos más). Uno de ellos, y lo prueba con el estreno de esta semana Baby Driver, es Edward Wright. La película, que los críticos han adorado y que hasta han llamado la salvación del cine de acción, se centra en un joven conductor de atracos que oye música todo el tiempo… y la dirección parece escucharla con él.

Pero Wright no es el primero en hacer de la música no sólo una herramienta, como lo es, sino una protagonista elegida con cuidado y por con mucha influencia suya. Y cualquier que sepa algo de cine lo sabe porque ya tendrás nombres saltando en su cabeza. ¿Conoces a los directores con excelente gusto musical?

Quentin Tarantino

Este nombre es sin duda el primero de la lista. Tarantino no sólo siente amor incondicional por el séptimo arte y por las películas de serie B, también es un melómano de cuidado. Y desde sus primeros tiempos ha demostrado tener un atino incomparable para juntar canciones (normalmente de los sesenta y normalmente olvidadas… como hace con ciertos actores) con imágenes.

Ya en Reservoir Dogs engendró una terrible y memorable escena al ritmo de Stuck In The Middle With You. Luego llegó Pulp Fiction y ¿quién no oye esa canción de los créditos en la cabeza con sólo escuchar el nombre de la película o quién no recuerda a Mia Wallace y Vincent Vega bailando al ritmo de You Never Can Tell o a Mia sufriendo una sobredosis con Son of a Preacher Man en el fondo?

La lista sigue. ¿Quién no ve a la novia en el suelo, llena de sangre, acompañada por la suave voz de Nancy Sinatra? La música es parte fundamental hasta de su proceso de escritura. “Una de las cosas que hago cuando comienzo a trabajar en una película es repasar mi colección de discos y pongo canciones, y así intento encontrar la personalidad de la película, su espíritu. Y luego ¡boom! Encuentro una o dos o tres y pienso: Esta sería una gran canción para los créditos”.

Wes Anderson

Otro director con une stilo excesivamente identificable y que tiene predilección por la música. Anderson trabaja, desde sus inicios, con un supervisor musical, Randall Poster. Entre ambos deciden qué canciones se incluirán en las memorables bandas sonoras de sus películas (ambos han rescatado más de una canción del olvido… sí, Where Do You Go To My Lovely es una de ellas).

Poster ha contado en entrevistas que el trabajo colectivo comenzó con la ópera prima del cineasta, Bottle Rocket. Anderson siempre tiene la última palabra, o casi siempre. Si el director se empeña en una canción “no crea tensión pero me mantiene despierto toda la noche hablando por teléfono y organizando viajes para 30 músicos rusos que tocan la balalaika”, explicaba Poster en una entrevista en Vice.

Cameron Crowe

Tal vez el más musical de todos los directores de la lista (sí, más que Tarantino). Cualquiera que sepa algo de la carrera de Crowe sabe que antes de ser cineasta fue periodista y que su película Casi famosos más que ficción es un recuento de sus comienzos como escritor de rock adolescente en revistas como Cream o Rolling Stone (Stillwater es una banda inventada, pero Crowe se fue de gira con The Allman Brothers y otros antes de cumplir 18 años).

¿Otra prueba? Su película Singles, que retrata el mundo del grunge en Seattle, se completó antes de que el movimiento musical fuese una revolución (y en ella salen todos los dioses del género: Pearl Jam y Soundgarden incluidos). Crowe tiene la capacidad de hacer soundtracks excepcionales… aunque últimamente sus películas sean poco más que mediocres (¿Dónde está la nueva Say Anything Cameron?) y de crear momento audiovisuales acompañados de música que marcan la experiencia de vida del espectador para siempre.

Tim Burton

Vale, en este caso no se trata de que el director (que también tiene un estilo único) escoja las canciones, pero sí se trata de que trabaja con alguien que bien podría leerle la mente. Burton y Danny Elfman han trabajado juntos en más de 15 películas, desde Batman hasta Alicia en el País de las Maravillas. El compositor entiende al cineasta a un nivel casi intuitivo o como lo describe Johnny Depp (actor-musa del director): “Es muy extraño, su música es el sonido de Tim”.

Elfman contó a Rolling Stone cómo es su relación con Burton: “Ambos éramos fans del horror cuando éramos niños. Amábamos cada película de terror hecha en los sesenta y setenta. Su ídolo era Vincet Price y el mío Peter Lorre. Nos definió durante los próximos 30 años: genios malvados con almas torturadas, pero a quienes nadie entiende”. ¿Pruebas extra? La voz de Jack en Pesadilla antes de Navidad es la de Elfman. “Me habría matado que alguien que no fuese yo cantara a Jack Skellington”.

Sofia Coppola

No sólo el cine ha marcado la vida de la cineasta, casada con Thomas Mars de la banda francesa Phoenix; la música ha sido parte fundamental. Fue uno de los miembros de Sonic Youth quien le regaló el libro Las vírgenes suicidas, de Jeffrey Eugenides (que se convertiría en su primera película) y es Brian Reitzell, ex batería de Red Kross, quien la ha acompañado y discutido sus bandas sonoras desde que ese libro se convirtió en guión.

Coppola, al igual que varios de los directores de esta lista, es capaz de crear imágenes memorable sólo con un encuadre y la canción perfecta. Y Reitzell es el compañero perfecto para traducir sus gustos pop en soundtracks que no se olvidan.

Baz Luhrmann

Sí, el director es muy fan de la música, pero es cierto que no ha trabajado siempre con un mismo supervisor musical. Pero sí lo ha hecho cuando se trata de las bandas sonoras más famosas de su carrera. El compositor Craig Armstrong ha trabajado con Luhrmann en Romeo y Julieta, Moulin Rouge! Y El gran Gatsby. Armstrong trabaja con más cineastas, pero sus bandas sonoras han marcado las tres películas que han construido el comienzo, la base y el éxito del director.

Zach Braff

Aunque sólo ha hecho dos películas, y muchos lo consideran pretencioso, Braff es ciertamente un buen creador de bandas sonoras. No por nada la de su primera película, Garden State, le valió un Grammy como supervisor musical y vendió tantas copias que llegó a recibir un disco de Platino. En su segundo intento tuvo menos éxito, pero la banda sonora de la olvidada Wish I Was Here sigue siendo una escucha que se disfruta.

“’¿Qué tal si metemos la mayor cantidad de contenido original posible? ¿Cosas que no estén disponibles en ninguna parte? Queríamos llenar el soundtrack con cosas especiales y únicas para la película. Así que llamé a mis bandas favoritas y se los pedí”, explica Braff sobre su segundo soundtrack en Rolling Stone. Habrá que ver qué pasa con su tercero… si llega.

Continúa leyendo: 10 de los mejores directores indies vuelven a las salas de cine

10 de los mejores directores indies vuelven a las salas de cine

Nerea Dolara

Foto: Imagen de How to Talk to Girls at Parties
Focus Features

Antes del 2018 una decena de películas de autores indie que todos amamos llegaran a los cines y, en muchos casos, intentarán competir por el Óscar. ¿Ya sabes cuáles son?

Este año ya llegaron a las salas estrenos de nombres del indie como Sofía Coppola, Noah Boumbach o Darren Aronofsky, pero aún quedan muchos más autores indies por aparecer en las salas antes de que el año termine. Toma nota, estas películas son de visión obligatoria si eres fan del cine de autor.

Phantom Thread

La nueva película de Paul Thomas Anderson, y el que se ha anunciado que será el último proyecto en que participe Daniel Day Lewis como actor, llegará pronto a las salas. En el Londres de los años cincuenta un sastre, Day Lewis, reina como el encargado de las prendas que lleva la realeza, las celebrities y demás ricos y famosos de la ciudad. Su vida es organizada, atrapada en un patrón si se quiere. Todo eso cambia cuando conoce a Alma, una mujer fuerte e independiente, que se convierte en su musa y su amante. Siendo la última actuación de Day Lewis ya se habla de que obtendrá una nominación al Óscar como Mejor Actor, incluso algunos hablan de que lo ganará.

Lady Bird

Vale, esta es una especie de trampa. Greta Gerwig nunca ha dirigido, pero la actriz y guionista es en parte responsable de muchos de los mejores proyectos que ha estrenado últimamente su pareja, Noah Baumbach (Frances Ha o Mistress America) y con esta dramedia se lanza a las aguas de la dirección sin miedo y con tanta albanza crítica que resulta difícil no imaginar que la nominen a un Óscar. Lady Bird, que tiene a Saoirse Ronan como protagonista, es una historia de madurez semi autobiográfica que Gerwig lleva a la pantalla con humor y exactitud. Y lo dicho, la crítica la adora, incluso ha utilizado en varias ocasiones la palabra perfecta para describirla. ¿Lo será?

Isle of Dogs

Wes Anderson vuelve al ruedo con una nueva película animada con stop motion. Si su incursión anterior en el género -‘Fantastic Mr. Fox’- es indicador, ‘Isle of Dogs’ promete y mucho. La historia es ya de por sí extraña y llamativa: un malvado gobernante japonés absolutista decide desterrar a todos los perros a una isla basurero. Cuando un niño pierde a su mascota gracias a la ley, opta por embarcarse en una arriesgada misión de búsqueda. En la isla los demás perros los ayudarán a encontrar a su mejor amigo y sortear todo tipo de riesgos. ¿Es temible que la película sufra críticas por situarse en Japón y tal vez estereotipar a sus personajes? Sí, pero no queda sino esperar.

The Death of Stalin

Armando Ianucci, el genio de la comedia política que dirigió Into the Loop y creó Veep, vuelve a las andadas con esta comedia negra sobre los últimos días de la vida del dictador soviético. Si se piensa que la muerte del gobernante se manejó con delicadeza y pensamiento estratégico… no fue así. En medio del fallecimiento se suceden malentendidos e intentos de toma del poder, todo repleto del humor caústico de Ianucci y de sus afilados diálogos.

The Killing of Sacred Dear

La langosta fue la primera incursión de Yorgos Lanthimos en el cine de habla inglesa. El cineasta griego siente predilección por historias retorcidas, metafóricas y, básicamente, únicas. Si con la anterior hizo pasar a sus personajes por la amenaza de ser convertidos en un animal si no encontraban pareja, con esta se adentra en el cine de terror: una pareja con una vida doméstica ideal ve su tranquilidad romperse cuando un joven adolescente amenaza con revelar secretos del pasado.

How to Talk to Girls at Parties

John Cameron Mitchell (Rabbit Hole y Shortbus) vuelve, esta vez con una adaptación de un cuento de Neil Gaiman. Una extraterrestre que se separa de su grupo conoce a un joven fanático del punk en el Londres de los setenta y decide explorar parte de la ciudad y de la vida humana junto a él. La película se estrenó en Cannes y tiene como protagonistas a Elle Fanning y Nicole Kidman.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Del director Martin McDonaugh, responsable de ‘In Brugges’, llega este drama que ya le ha ganado fuertes rumores de Óscar a Frances McDormand, que la protagoniza. La historia tiene al frente a una madre que, tras el asesinato sin resolver de su hija, decide increpar a la policía de su pueblo alquilando tres grandes vallas publicitarias donde se pregunta por qué no hacen su trabajo. Crítica, emocional y muy acorde con el momento rebelde de los liberales en un mundo en que Trump es presidente, esta película tiene ventajas en los Premios de la Academia.

Call Me by Your Name

Luca Guadagnino, que se ganó un lugar en las listas de críticos y amantes del cine cuando estrenó I am Love, y que lo corroboró con A Bigger Splash (en que brillan Ralph Fiennes y Tilda Swinton), vuelve con una de las películas que ha enamorado a todo el que la ha visto en festivales internacionales y que tiene muchas posibilidades de llevarse algún Óscar. La historia es la de un joven que descubre el amor cuando se enamora de un estudiante de posgrado que visita la casa de verano de su familia, invitado por su padre que es también su profesor. Una historia de madurez y de auto descubrimiento, del primer amor y de deseo.

Wonderstruck

Todd Haynes (‘Far From Heaven’, ‘I’m Not There, Carol’) se adentra en el mundo infantil con su nueva película. Ubicada en dos momentos temporales, la historia salta entre las aventuras de dos niños. Rose, en 1927, abandona su casa en Nueva Jersey, para ir en busca de su madre. 50 años después, Ben, que hace poco perdió a su madre, decide emprender la búsqueda de su padre. La película está basada en una novela del mismo nombre.

Downsizing

Alexander Payne (The Descendants) se adentra en los terrenos de la comedia y de la ciencia ficción. Matt Damon y Kristen Wiig protagonizan esta historia en que gente común decide experimentar un nuevo avance tecnológico: ser encogidos. Surrealista y, probablemente, crítica, la película promete humor… aunque no ha recibido buenas críticas. Habrá que verla y decidir.

Continúa leyendo: Pénélope Bagieu: "Pienso que mi trabajo es una mierda incluso cuando me dicen que es genial"

Pénélope Bagieu: "Pienso que mi trabajo es una mierda incluso cuando me dicen que es genial"

Jorge Raya Pons

Foto: Rodrigo Isasi
The Objective

Pénélope Bagieu (París, 1982) posa para la cámara con la parte interior de los brazos hacia fuera, como haciendo un esfuerzo por que se vea la corona que tiene tatuada en el antebrazo. Su piel es blanca y tiene pequitas en la cara, un rostro dulce, y a veces esconde la mirada tras un largo tupé pelirrojo. Bagieu es una de las ilustradoras más conocidas del mundo: sus viñetas se leen en decenas de países por sus libros y por la fama que adquirió con aquel blog llamado Ma Vie Est Tout À Fait Fascinante. Tiene tantos seguidores en Twitter como un primer ministro.

Bagieu estuvo hace unos días en Madrid para promocionar la última obra que se ha publicado en España, Valerosas 2 (Dubbiks), el segundo tomo de su ambicioso proyecto de relatar a través del dibujo pequeñas biografías de mujeres ejemplares. El trabajo es sorprendente, especialmente para quien no está habituado a la novela gráfica, y las historias se encajan como un golpe en el estómago.

“Antes de este libro, hice otra biografía sobre Mama Cass, de The Mamma and the Pappas, y cuando estaba dibujando esta biografía pensé en la lista de mujeres de las que quería escribir”, dice Bagieu. “Pensé que iban a ser diez años de mi vida escribiendo biografías de 300 páginas sobre estas mujeres. Así que en vez de hacer biografías largas de unas pocas, pensé en hacer biografías cortas de muchas”.

Pénélope Bagieu: "Pienso que mi trabajo es una mierda incluso cuando me dicen que es genial"
Cover del segundo libro de Bagieu está dedicado a mujeres relevantes de la Historia. | Imagen vía Dibbuks.

En este libro hay un capítulo por cada una de las 15 mujeres escogidas, cada una de ellas con un perfil tan distinto. Sin embargo, todas comparten la particularidad estimulante de superar una y otras vez las adversidades: son historias de redención y victorias a medias.

Una de ellas es la tragedia de Phoolan Devi. Esta historia le hizo preguntarse cómo se dibuja el horror. Devi nació como paria en una ciudad rural de la India y la casaron con un hombre rico cuando tenía 10 años. La violó durante meses, hasta que escapó. Regresó con su familia y la detuvo la policía. Los agentes también la violaron. Años más tarde se enamoró del jefe de los dacoits, un grupo de bandoleros, y estos vengaron a su excaptor. Se incorporó a la banda y durante años asaltó a los ricos para entregar los botines a los pobres. Fue encarcelada, primero, e indultada 11 años después. Tras salir de prisión entró en el Parlamento (1996), fue nominada al Nobel de la Paz (1998) y asesinada a balazos en la puerta de su casa (2001). Su victimario fue recibido como héroe por su comunidad.

Pénélope Bagieu: "Pienso que mi trabajo es una mierda incluso cuando me dicen que es genial" 1
Valerosas 2. Mujeres que solo hacen lo que ellas quieren. | Imagen vía Dibbuks.

La idea de Valerosas nació de Bagieu y contó con el apoyo del diario Le Monde, que se sorprendió en un principio de que el proyecto fuera únicamente con mujeres. Aquella selección no fue sencilla: ella habría incluido decenas, así que el proceso fue necesariamente minucioso. “A algunas de ellas las he admirado siempre”, dice, con voz tímida. “A otras las he descubierto en el camino. Para elegir quería comprobar si era capaz de contar la misma historia una y otra vez a todo el mundo, todo el tiempo, porque eso significa que estoy un poco obsesionada con ella y que es una buena historia”.

Es curioso descubrir cómo todas estas mujeres, cuando fueron niñas, eran inquietas y curiosas, a menudo extravagantes. Uno se pregunta si Bagieu era igual, si ponía la cabeza entre los cojines o disfrutaba más rompiendo a golpes las muñecas que vistiéndolas. “Creo que aprendí a dibujar antes que a caminar”, dice. “Tenía mi propio mundo interior. Pero lo dirigía mucho hacia otras personas. Creé una pequeña cueva en mi cuarto y daba tickets a la gente para que viniera a verla. Y también –y probablemente sea esta la historia más triste que oirás nunca– dibujaba hermanos y hermanas y los colgaba en las paredes. Les ponía nombres y les daba personalidades”. Luego hace un gesto con las manos: “En realidad me crié como una hija única, cuando no lo era. Pasaba mucho tiempo sola. Dibujaba todo el tiempo. Empecé a escribir diarios, empecé a hacer dibujos, hacía libros pequeñitos. El dibujo ha sido siempre mi manera más fácil para comunicarme; no soy muy buena hablando con las personas”.

“Creo que aprendí a dibujar antes que a caminar”

Fue una niña de pocas palabras, dice, y la escuela tampoco le estimulaba. “Me parecía una cosa eterna que tenía que terminar”, dice, bajando suavemente el tono de la voz. “Siempre pensaba: solo me quedan tres años. Dos. Uno”. Porque en el momento en que pudo decidir cómo emplear su tiempo, dice, fue como “nacer de nuevo”: “Descubrí que una puede estar ocho horas sentada frente al escritorio y disfrutar de lo que haces”.

Ya no tenía que esconderse para dibujar, bajo amenaza de castigo, en ese momento confuso que es la adolescencia; en ella no fue distinto. “No tenía aspiraciones, ni autoestima, no tenía ni idea de qué quería con mi vida”, dice Bagieu. “Para mí no había un trabajo posible, no conocía a nadie que se ganara la vida dibujando. Me atormentaba pensar qué trabajo podía hacer. La carrera que tenía en mente era profesora de inglés porque pensaba que tendría tiempo para dibujar por las noches. Era el mejor sueño que podía tener: dibujar por las noches. Por eso cuando visito a adolescentes en los institutos, siempre les digo que sé que hay dos o tres personas que dibujan todo el día. Les digo: ‘¡Sé que existís!’. Y les digo otra cosa: se puede conseguir”.

Todo a base de horas y esfuerzo y una dosis insoslayable de entereza. Cuando le pregunto a Bagieu si ha dudado de su trabajo en algún momento, responde: “¡Buffff!”. Y dice, riéndose un poco: “Casi una vez al día. Cada vez que veo lo que hice el año anterior, hago Arghhhh. Creo que es parte de la complejidad de crear. Pasas la mitad de tu tiempo estando en trance y trabajando como una loca y en medio de la noche porque has tenido una idea, es algo místico. Pasas la otra mitad observando lo que hiciste la otra noche y pensando que es una mierda. Así que simplemente vas y vuelves a cada estado”.

Pénélope Bagieu: "Tiendo a pensar que mi trabajo es una m*erda, incluso cuando todo el mundo me dice que es genial" 3
Pénélope Bagieu, en su visita a la redacción de The Objective | Foto: Rodrigo Isasi/The Objective

Bagieu dice que nunca admite halagos porque los encuentra tramposos, salvo cuando vienen de unas pocas personas de confianza. “Creo que es importante tener a gente buena alrededor, como un editor o un par de amigos, en cuya opinión confíes”, dice. “De lo contrario, habrá momentos en los que querrás tirar todo por la borda y abrir una panadería. Mi editor en Francia está acostumbrado a estos momentos en los que le envío diez páginas por correo y no me responde y creo que es porque el trabajo que le he mandado apesta hasta que me responde y resulta que, simplemente, estaba reunido y no podía atenderme. Cuando el resto me dice que le gusta mi trabajo, pienso que es porque son amables o porque son mis amigos. Tiendo a pensar que mi trabajo es una mierda, incluso cuando todo el mundo me dice que está genial”.

En esos momentos de duda, dice, siempre tiene algunos autores a mano: unos libros, unas pinturas. “Hay una ilustradora llamada Mary Blair que me ayuda mucho”, dice. “Era la directora de arte de Disney en los años 50. Creó toda la belleza de Disney en aquella época. Eso es muy difícil y nunca recibió el reconocimiento que merecía. Era la época de Peter Pan y Alicia en el País de las Maravillas. Aquella belleza era tan concreta. A veces acudo a ella para refrescar mis ojos con la belleza de sus dibujos. Es como el sueño de una noche, como si mis ojos nacieran de nuevo. Me ocurre también con las pinturas de Odilon Redon. Es tan poético, como de otro mundo. O leo al maestro Quino, que es el más grande. Cuando dudo, le leo. Me ayuda a reescribir”.

“Creo que lo que he perdido por el camino es dibujar por dibujar. Lo he perdido para siempre”.

Ahora que Bagieu es tan conocida, que sus libros se venden por miles, es inevitable que pase el tiempo subida en un tren o en un avión, en una gira permanente. Lleva un año de promoción con Valerosas, atendiendo entrevistas como esta, interviniendo en festivales de ciudades como Nueva York, Frankfurt o Madrid, y ahora está deseando retomar las horas en su estudio. “No hay medio más fuerte que las imágenes”, dice. “Hay mucho que puedes decir con los cómics y no de otra manera. Tiene otra música. Y es más barato que el cine”.

Pero no es difícil imaginar que uno renuncia a muchas cosas, más siendo tan joven, cuando tu trabajo –tu vocación– se convierte en tu vida. “Creo que el precio de la ambición es la soledad”, dice, entornando los ojos. “Este es un trabajo muy solitario, y a veces has invertido dos años dibujando lo mismo: los mismos personajes, una página tras otra. Es un proceso muy solitario. No es como algunos artistas de cómic que trabajan juntos y tienen con quien hablar… o tienen un gato”. Y continúa: “Pero la verdad es que –y esto es muy triste también–, cuanto más mayor me hago, más valoro trabajar a solas. A veces termino de trabajar y veo a muchas personas, pero cuando trabajo prefiero no tener a nadie alrededor”.

Pénélope Bagieu parece tímida, pero no lo es tanto, aunque se esconde a ratos tras su largo tupé pelirrojo: “Creo que lo que he perdido por el camino es dibujar por dibujar. Lo he perdido para siempre. Veo que mucha gente ama dibujar y consigue hacerlo cuando está de vacaciones. Yo no puedo. Es como un trabajo adicional. Siempre que dibujo es por algún motivo”.

Pénélope Bagieu: "Tiendo a pensar que mi trabajo es una m*erda, incluso cuando todo el mundo me dice que es genial" 1
Pénélope Bagieu, acercándose a un monumento a Federico García Lorca. | Foto: Rodrigo Isasi/The Objective

Continúa leyendo: Vídeo | 11 Preguntas Random con: Natalia Lafourcade

Vídeo | 11 Preguntas Random con: Natalia Lafourcade

Redacción TO

Conversamos con la cantante mexicana Natalia Lafourcade, quien en 11 preguntas bastante aleatorias nos desvela cosas que no sabías que querías saber de ella. Lee la entrevista completa aquí.

Continúa leyendo: Reservoir Dogs cumple 25 años y sigue siendo lo más Tarantino que hay

Reservoir Dogs cumple 25 años y sigue siendo lo más Tarantino que hay

Nerea Dolara

Foto: IMDB
IMDB

Su primer largometraje marcó su estilo para siempre. ¿No lo crees? Mira los cinco elementos que se repiten en todo su cine y que comienzan aquí.

El 14 de octubre se cumplen 25 años del estreno de la película que pondría a uno de los directores contemporáneos más respetados en el mapa: Reservoir Dogs. El primer largometraje de Quentin Tarantino se ha convertido en un clásico de culto y aunque fue Pulp Fiction quien lo hizo una estrella, su primera incursión cinematográfica ya deja claras sus intenciones. De hecho, tiene casi todas las marcas de lo que se convertiría su cine… Tarantino, al parecer, tuvo claras desde el principio sus señas de identidad como autor. La trama es simple: un grupo de hombres, cuyos nombres son alias, planean un robo que sale mal. Terminan, quienes sobreviven, en el punto de encuentro y lo que resulta es una discusión general sobre quién es el topo que los ha traicionado. Así, nada más. Reservoir Dogs lo tiene todo y es por eso que se ha sostenido en el tiempo como una de las obras más respetadas del director.

Reservoir Dogs cumple 25 años y sigue siendo lo más Tarantino que hay 1
Reservoir Dogs, un clásico del cine de los 90 | Imagen vía IMDB

La violencia

Esta lista no tiene un orden establecido, pero si hubiese que comenzar por algo que define el cine de Tarantino y que Reservoir Dogs tiene en cantidad es la violencia: descarada, visible y casi regocijada en sí misma. Tarantino, fan como es de la serie B y el cine asiático de artes marciales, adora representar peleas y debe tener un proveedor de sangre falsa que ya es un millonario… En Reservoir Dogs hay una escena, de hecho, que es un clásico de las secuencias de Tarantino tanto como Mia Wallace y Vincent Vega bailando en Pulp Fiction o La Novia masacrando a los secuaces de O Ren Ishi en Kill Bill... y si has visto la película sabes cuál es. Mr. Blonde, o Victor Vega como descubrimos luego, tortura a un policía que ha tomado como rehén para descubrir quién los traicionó. Y lo hace al ritmo de Stuck In The Middle With You. La violencia es gratuita -Vega es un psicópata sin duda-, intensa y de cierta forma ligera, ese extraño equilibrio que logra Tarantino entre horrorizar y entretener que es tan complicado de explicar: una suma de adrenalina y terror. Y la música…

Las bandas sonoras

Tarantino es de esos directores que se involucra intensamente con sus soundtracks. No es de extrañar. La música forma parte crucial de algunas de las escenas más recordadas de sus películas, incluyendo la de Vega torturando al policía. El cineasta tiene predilección por la música de los sesenta y por pistas poco conocidas que, por esa razón, se asocian para siempre con sus imágenes. La escena de Vega en Reservoir Dogs no es traumática para el espectador por esa yuxtaposición humorística que le da la música, ese terrible entusiasmo con que Vega canta mientras el policía atado lo mira con terror y el detective encubierto no puede hacer nada. Es tenso y leve, es genial y simple, es absolutamente pop.

Los personajes

No sólo está aquí el hermano de Vincent Vega (John Travolta) en Pulp Fiction, sino que sus protagonistas son delincuentes. Tarantino nunca ha estado interesado en contar las historias de ciudadanos adaptados, ya sea en sus películas de época, como Inglorious Bastards, como en otras actuales, como Jackie Brown. Sí, siempre cuenta con un personaje ajeno al espacio de los delincuentes que tiene que involucrarse (aquí, el detective encubierto), no son disfrute y adrenalina, pero sus amores predilectos son los hombres que trabajan fuera de ley. Pero no se trata de los jefes. A Tarantino no le interesa el padrino, le interesan sus matones. Comienza con Reservoir Dogs y sigue durante mucho de su carrera. Su curiosidad insaciable con respecto a la cotidianidad de estos trabajadores del crimen lo lleva a explorar historias que antes de él poco se veían en el cine.

Los diálogos irrelevantes

Irrelevantes no por malos o innecesarios, sino por su naturaleza casual y, para cualquier otro narrador, desechable. Reservoir Dogs comienza con una reunión en un dinner (un set que también adora) en que los miembros del equipo que pretende asaltar el banco discuten sobre Like a Virgin de Madonna… durante varios minutos. Tarantino usa estas conversaciones para determinar rasgos de sus personajes, además de para darles humanidad. Son gente, aunque trabajen con armas y maten sin piedad. Son personas que oyen a Madonna… o que comen en McDonalds.

La estructura

Tarantino nunca ha sido fan de contar sus historias de manera lineal. No lo hace en su primera película, que salta desde el presente del robo que fue mal a puntos del pasado sin discriminación, y nunca lo hace en las demás. Ya sea diviendo la historia en bloques, episodios o capítulos; ya sea contando sin estructura temporal; o volviendo al mismo punto desde diferentes puntos de vista, el cineasta juega con el tiempo y el espectador, siempre.

TOP