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7 planes para disfrutar de Madrid en verano

Redacción TO

Foto: SERGIO PEREZ
Reuters

En Madrid en verano hace calor, sí. Y no hay playa, es cierto. Un amigo con piscina se convierte en un verdadero tesoro en estos días calurosos y las fotos en las redes sociales de aquellos que han podido irse de vacaciones a cualquier lugar más fresco que Madrid son una gran fuente de envidia.

Pero quedarse en Madrid en verano no es tan malo, y no tener vacaciones en estos meses tampoco. Madrid ofrece un sinfín de posibilidades para los ratos de ocio que nos dejen nuestras obligaciones.

Desde terrazas con vistas increíbles hasta escapadas para pasar un día en plena naturaleza, los días de verano en Madrid pueden convertirse en unas mini vacaciones con las que también se puede dar envidia a través de las redes sociales.

Una película al aire libre

Se puede ir al cine durante todo el año, pero los cines de verano tienen algo especial. Esa sensación de ver una película al aire libre, con las palomitas en una mano y el refresco, o la cerveza, en la otra, no la da un cine tradicional.

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El mayor autocine de Europa se encuentra en Madrid. | Foto: Lucas Jackson/ Reuters

Además, los cines de verano ofrecen a menudo la posibilidad de ver clásicos del cine que normalmente solo revivimos en la pequeña pantalla.

Madrid cuenta con numerosos cines de verano, algunos en pleno centro de la ciudad, para poder alejarse de la rutina durante un par de horas con un plan fresco y tranquilo. Uno de ellos es el que el Ayuntamiento de Madrid ha apostado por establecer en su patio central. Cibeles de cine cuenta con una película cada día hasta el 7 de septiembre.

También hay un autocine en la capital, en Chamartín, que ha abierto recientemente y es el más grande de Europa. El Autocine Madrid RACE es la opción para los que prefieran los cómodos asientos de sus coches para disfrutar de las películas en la gran pantalla.

Las ‘playas’ de Madrid

Vaya, vaya, aquí sí hay playa. Vale, no hay mar, pero sí hay pantanos y piscinas naturales en los que darse un buen baño refrescante y tomar el sol alejados del ruido y la contaminación de la ciudad.

Un clásico del veraneo madrileño es el Pantano de San Juan. Con 14 kilómetros de playas, es el único embalse de Madrid donde está permitido bañarse, y cuenta además con zonas específicas para practicar deportes acuáticos.

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El pantano de San Juan es el único embalse de Madrid donde está permitido bañarse. | Foto: Dani Oliver/Flickr

Como en toda buena playa familiar, escasean los huecos para colocar la toalla y la sombrilla, así que en los meses de verano más vale llegar temprano para encontrar un sitio en el que secarse al sol.

Otra opción son las piscinas naturales de Rascafría, o las de Riosequillo. Ambas cuentan con zonas donde comer o practicar deporte y permanecen abiertas durante todo el verano.

Si lo que buscamos es un día de ‘playa’ en Madrid, solo hay que saber bien dónde buscar y confiar en las recomendaciones de los que llevan muchos años luchando contra el calor lejos de la costa.

Los jardines de Madrid

Los atascos, la contaminación, las aglomeraciones… todos los defectos de una gran ciudad desaparecen en sus rincones más verdes. Madrid no podía ser menos y esconde en plena ciudad algunos jardines que verdaderamente nos permiten alejarnos del ajetreo urbano.

Un ejemplo de esto son los jardines de la Casa Sorolla. Un museo con la obra de Joaquín Sorolla, situado en la casa donde vivió el artista cuenta, además de con 250 obras, con un bonito jardín para pasar un rato entre arte y naturaleza.

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Los jardines de Sorolla se encuentran en el museo del artista. | Foto: Jose Luis RDS/Flickr

La Rosaleda del Parque del Oeste es también un buen lugar para pasear entre la vegetación. Flores, fuentes y arbustos construyen un bonito paisaje en medio de los grandes edificios y carreteras de la capital española.

Las azoteas de Madrid

Las tardes y noches de verano son para pasarlas en buena compañía, y si además hay buenas vistas, mejor que mejor. Madrid cuenta con numerosas terrazas en las azoteas de hoteles y edificios más emblemáticos desde donde se puede disfrutar de las vistas al centro de la ciudad y, en algunas de ellas, incluso de un buen cóctel.

El Círculo de Bellas Artes es quizás la más conocida entre quienes vienen de visita a Madrid e incluso entre los propios madrileños. Por 3 euros se puede subir a su azotea, donde a veces hay alguna exposición fotográfica para acompañar a las ya de por sí bonitas vistas.

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Las vistas desde el Círculo de Bellas Artes de Madrid. | Foto: David Hurt/Flickr

Un clásico de la noche madrileña es The Roof, en la Plaza de Santa Ana. Conocido por sus vistas pero también por sus cócteles, una combinación perfecta para las noches veraniegas.

Una visita al Ice Bar

Salir a tomar algo con los amigos a una terraza está muy bien por la noche, pero las temperaturas diurnas a veces no permiten hacer de esta actividad algo agradable. Pero si eres más de salir de día, el Ice Bar es la solución.

Este bar de hielo, junto al metro de Tirso de Molina, abre a las 17:00 horas para todo aquel que quiera no solo escapar del calor, sino tener que protegerse del frío.

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El Ice Bar ofrece cócteles y otras bebidas en un ambiente helado. | Foto: Jesús Pérez Pacheco

La entrada cuesta 15 euros e incluye una consumición. Pero también es posible conseguir una entrada a un precio mucho menor si estamos atentos a las ofertas que páginas como Groupalia o Groupon lanzan todos los veranos para los que quieran probar un cóctel bien helado.

Wakeboard

¿Quién ha dicho que los deportes acuáticos se practican solo en la costa? Madrid cuenta con varias escuelas en las que se pueden practicar todo tipo de deportes de agua, como el surf, el esquí acuático, o el wakeboard.

Quizá este último es el menos conocido y por tanto, la mejor opción si lo que buscamos es probar algo nuevo y diferente para aprovechar nuestro día libre. El wakeboard es similar al esquí acuático, pero se practica sobre una tabla. En otras palabras, es como hacer snowboard pero sustituyendo la nieve por agua.

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El wakeboard se puede practicar en varios lugares de Madrid. | Foto: Sergei Grits/AP

En el Pantano de Entrepeñas hay una empresa que enseña a hacer wakeboard, pero si solo quieres ir de acompañante, también puedes dar un paseo en barco y disfrutar del buen tiempo.

El Club de Esquí Náutico de Madrid, situado en Valdemorillo, también ofrece clases y cursos de este y otros deportes acuáticos, tanto para particulares como para empresas.

Turismo y fiestas locales

Por muy madrileño que seas, seguro que no conoces toda la historia de los lugares más importantes de la ciudad. Y si llevas poco tiempo en la capital, más motivo aún para dedicar uno de los días libres de verano para hacer un poco de turismo.

Además, el verano es la época perfecta para visitar los monumentos de Madrid que, aunque nunca están vacíos, están bastante menos concurridos durante los días más calurosos del año.

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El autobús turístico es una buena opción para visitar la ciudad sin pasar mucho calor. | Foto: Bombman/Flickr

Pero como tampoco queremos andar durante todo el día bajo los rayos del sol, el autobús turístico es una muy buena opción para conocer la ciudad sin demasiado esfuerzo. Un tour por los principales enclaves de la ciudad, acompañado de la explicación de un guía, puede ser un buen plan para una tarde de verano.

También el Área de Gobierno de Cultura y Deportes Ayuntamiento de Madrid como cada año ha planeado una serie de actividades que se engloban en los Veranos de la Villa, una programación variada que incluye a todos, “como los juegos Educa, de 0 a 100 años“. Entre las actividades hay bailes, fiestas en piscinas, conciertos, teatro, parkour, circo, milongas, juegos tradicionales e incluso una lluvia de estrellas.

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Continúa leyendo: Grandes panorámicas de Madrid: miradores de infarto

Grandes panorámicas de Madrid: miradores de infarto

Redacción TO

Foto: ANDREA COMAS
Reuters

Si hay algo por lo que destaca Madrid es por esconder un buen puñado de vistas panorámicas, y por ese cielo tan peculiar que tiene. “De Madrid al cielo y en el cielo un huequito para verlo” es un dicho tan manido como cierto. Sin embargo, no hace falta hacerle agujeros al cielo, basta con subirse a una de las muchas azoteas de la ciudad.  

A continuación presentamos 7 miradores de infarto para disfrutar de las mejores panorámicas de Madrid:  

1. Mirador Madrid, en el Palacio de Cibeles

 

perfect 😍

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  El Mirador Madrid está en lo alto del Palacio de Cibeles, actual sede del consistorio madrileño, obra de Antonio Palacios y Joaquín Otamendi. En su interior tiene su sede CentroCentro, que tiene como objetivo fomentar, a través de sus actividades la reflexión sobre la vida y la cultura urbanas contemporáneas. Además, es punto de información para todos aquellos que quieran recorrer el Paseo del Arte. El mirador está situado en la octava planta, a 70 metros de altura. Desde él se ve todo el centro de la ciudad y el barrio de Salamanca.   Dirección: Plaza de la Cibeles, 1 (28014)  

2. La azotea del Círculo de Bellas Artes

 

Beyond thankful for the experiences, friends, and adventures of a lifetime. Adios Madrid, it’s been fun.

Una publicación compartida de Nick Miller (@nickmilller) el

  El Círculo de Bellas Artes, en la calle de Alcalá, es otro edificio de Antonio Palacios. Su azotea cuenta con una de las más espectaculares vistas de Madrid, una perspectiva inigualable del entramado urbano de la ciudad, con los edificios de la calle de Alcalá y de la Gran Vía realmente cerca. Para acceder a ella hay un ascensor con puertas de cristal en su última planta. Está situada a 56 metros de altura y coronada por la escultura de Minerva, una pieza en bronce que representa a la diosa romana de la sabiduría y del arte, emblema del Círculo.   Dirección: Calle Alcalá, 42 (28014)  

3. Mirador de la Iglesia de la Santa Cruz

 

Así es como deben ver los pájaros Madrid. Y así es como lo vimos desde el #edificiotelefonica los participantes de la #instameetmovistar de esta semana.

Una publicación compartida de Héctor Gómez Herrero (@hgomezherrero) el

Esta Iglesia es obra de Francisco de Cubas. Se encuentra situada en el solar en el que se encontraba el convento de Santo Tomás de Aquino, de la Orden de los Dominicos, fundado en 1583 por fray Diego de Chaves, confesor de Felipe II y desamortizado en 1836. El arquitecto Juan Bautista de Toledo pidió en su testamento ser enterrado en el coro del convento, que albergaba asimismo las sepulturas de otros personajes notables. Se puede subir a su azotea un contemplar sus espectaculares vistas previo permiso del párroco.   Dirección: Calle de Atocha, 6, 28012  

4. Mirador del Faro de Moncloa

Esta antigua torre de iluminación de 110 metros de altura construida en 1992 presenta una experiencia única. Desde su mirador se pueden observar grandes monumentos como el Palacio Real, la Catedral de la Almudena, el edificio de Telefónica en la Gran Vía, las Cuatro Torres… Y, como regalo, una estupenda vista al fondo de la sierra de Guadarrama.   Dirección: Avenida Arco de la Victoria , 2 (28040)  

5. El Templo de Debod

 

🐪🌗 El regalo de Egipto. A gift from Egypt. – 📷: @uvegg #TheMadridBible

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El Templo de Debod es una construcción egipcia de la época ptolemaica, con más de 2.000 años de antigüedad, donada por el gobierno egipcio a España por su colaboración en el traslado de monumentos durante la construcción de la presa de Asuán. Fue traído piedra a piedra desde la Baja Nubia y colocado exactamente en la misma posición (en dirección oeste) que tenía en su lugar de origen. Sus vistas son imperdibles.   Dirección: Calle Ferraz, 1 (28008)  

6. El Cerro del Tío Pío

Algo más alejado, el Cerro del Tío Pío, o, como todo el mundo lo conoce, el parque de las siete tetas, llamado así por sus siete colinas, está situado en el barrio de Vallecas. En él encontramos el mirador de la Dama del Manzanares, una obra de Manolo Valdés situada en el punto más alto del parque Lineal del Manzanares, en Usera. Desde aquí puedes ver todo Madrid y sorprenderte, por ejemplo, con la altura del edificio de Telefónica.   Dirección: Calle Benjamín Palencia, 2 (28038)  

7. Las Cuatro Torres

 

#Madrid #desdeelcielo #eurostar #travel #hotel #view #buildings #chamartin #vistas #premios #fotografia #alturas #sunset #cielo #sky

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En este un parque empresarial compuesto por cuatro grandes rascacielos que desde 2009 gobiernan la silueta de Madrid, también se pueden observar unas bellas vistas. La pega: la única opción para acceder a ellas es alojarte en una habitación con vistas en el Eurostars Madrid Tower, o bien subir a cenar a su restaurante.   Dirección: Paseo de la Castellana, s/n (28029)

Continúa leyendo: Arantxa Unda: "Es muchísimo más barato prevenir una enfermedad que curarla"

Arantxa Unda: "Es muchísimo más barato prevenir una enfermedad que curarla"

Fátima Elidrissi

Foto: Carola Melguizo
The Objective

Arantxa Unda es CEO de Sigesa, una empresa española de analítica avanzada de datos que ayuda a los gestores sanitarios a identificar grupos en riesgo de contraer una enfermedad o problemas en los propios centros.

Un año después de ser distinguida por la revista Forbes como una de las menores de 30 años más influyentes en el campo de la ciencia y la salud, Arantxa Unda (Madrid, 1987) reconoce que su vida no ha cambiado tanto. “Fue una experiencia muy positiva no solamente para mí sino para todo el equipo. También supuso mucho trabajo, pero después de unos meses volvimos un poco a la normalidad”, cuenta la CEO de Sigesa, empresa española dedicada al desarrollo e implantación de software especializado en gestión sanitaria. «Sirvió para darnos a conocer, pero al final una cosa es que te incluyan en una lista de jóvenes con potencial y otra cosa es demostrar ese potencial con el trabajo del día a día», añade.

Ya con 31 años, Unda recuerda el salto mortal profesional que, en cierto modo, le valió el reconocimiento y por el que hoy sigue pagando. Es decir: por qué abandonó una prometedora carrera en el mundo de las finanzas –después de trabajar en los bancos de inversión Goldman Sachs en Nueva York y Morgan Stanley en Londres– para regresar a la pyme que su padre fundó hace 25 años. “La verdad es que estaba muy contenta, la curva de aprendizaje es muy alta, pero había una parte que no me terminaba de encajar. Siempre tuve el gusanillo de la gestión sanitaria: estuve un año trabajando en la empresa y vi que me gustaba mucho”, cuenta Unda. Cursando un MBA en la Universidad de Harvard, un profesor la empujó a apostar por su sueño, y entonces decidió buscar financiación y comprar el 41% de Sigesa. “No me gustaba nada la idea de ser la nueva jefa por imposición divina, por ser la hija de. Necesitaba sentirlo mi proyecto”, tanto si iba bien como si iba mal. “Tengo un crédito para las acciones y un riesgo real”, confiesa.

Arantxa Unda: El futuro de la medicina pasa por el análisis de datos 1
“No me gustaba nada la idea de ser la nueva jefa por imposición divina”. | Foto: Carola Melguizo / The Objective.

Aunque Unda insiste a menudo en lo abstracto de su trabajo, Sigesa es básicamente una empresa de analítica avanzada de datos para el sector de la salud. Su plantilla está integrada por 24 trabajadores y actualmente tienen más de 400 clientes –hospitales, ministerios de sanidad, compañías aseguradoras y gobiernos regionales– en ocho países, siendo España, Portugal, Chile y Colombia sus principales mercados. En sus palabras: “Ayudamos a las instituciones a recoger, normalizar y estructurar la información clínica gracias a algoritmos para poder analizar, por un lado, si los centros están siendo eficaces en su atención y, por otro lado, el estado de salud global de una población e implementar políticas que ayuden a mejorar su salud”. Y aclara: “Nuestro fin es ayudar a los profesionales a que hagan mejor su trabajo, no decirles cómo hacer su trabajo. No somos una consultora, somos una empresa de tecnologías de la información”.

Dicho de otro modo, cada vez que un paciente entra a un hospital se generan miles de datos que, convenientemente analizados, pueden ayudar a identificar grupos en riesgo de contraer una enfermedad o problemas en la gestión de un centro médico. Por ejemplo, examinando el número de reingresos que se producen en un centro, en un determinado número de días y por la misma patología se pueden observar anomalías, “igual se ha dado de alta al paciente demasiado pronto o no se le ha dado la atención adecuada porque ha tenido que regresar”, señala Unda.

Arantxa Unda: El futuro de la medicina pasa por el análisis de datos 3
La innovación y la interoperabilidad de los sistemas para llegar más lejos con los mismos recursos son clave para el futuro. | Foto: Carola Melguizo / The Objective.

El futuro de la medicina: la prevención

Los grandes desafíos sanitarios de los países desarrollados en el siglo XXI son el cambio demográfico provocado por el descenso de la natalidad y el envejecimiento de la población y el incremento de la tasa de prevalencia de las enfermedades crónicas, “que son con mucha diferencia las que más recursos se llevan del sistema”, afirma Unda. Para asegurar su sostenibilidad, “el foco en el futuro estará en la medicina preventiva: no tanto en curar al paciente, que también, sino en analizar y tratar la salud global del ciudadano”. Y en este sentido añade: “Es muchísimo más barato prevenir una enfermedad que curarla».

A este respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calculó que en 2005 el 61% de todas las muertes (35 millones) y el 49% de la carga mundial de morbilidad eran atribuibles a enfermedades crónicas. Se estima que en 2030 la proporción del total mundial de defunciones debidas a enfermedades crónicas llegará al 70% y la carga mundial de morbilidad al 56%. La combinación de cuatro factores de un estilo de vida saludable -mantener un peso saludable, hacer ejercicio regularmente, seguir una dieta saludable y no fumar- parece estar asociada a una reducción de hasta un 80% en el riesgo de desarrollar las enfermedades crónicas más comunes y mortíferas.

En nuestro país, “el sistema sanitario, tanto en el lado público como el privado, por supuesto que puede mejorar en muchos aspectos, pero si nos vamos a otros países nos damos cuenta de que es envidiable en cuanto a cobertura, calidad de la asistencia y eficiencia”. No obstante, “en la demografía España está en una situación muy mala con una de las poblaciones más envejecidas de Europa y el mundo. Somos uno de los países más vulnerables de cara al futuro para afrontar estos retos”.

Arantxa Unda: El futuro de la medicina pasa por el análisis de datos 4
El sistema sanitario español “es envidiable en cuanto a cobertura, calidad de la asistencia y eficiencia”. | Foto: Carola Melguizo / The Objective.

Entre las soluciones, Unda propone apostar por la innovación y la interoperabilidad de los sistemas para llegar más lejos con los mismos recursos. Y destaca: “Nosotros siempre intentamos utilizar la información que ya existe, que ya se está recogiendo y no aumentar la carga burocrática. La tecnología no debe hacer que los médicos estén más tiempo picando información en un ordenador sino al revés: que los médicos, o en nuestro caso los gestores, utilicen la tecnología para hacer más eficiente su trabajo y no estar rellenando fichas”.

A modo de conclusión, y hablando de Facebook y el uso indebido de datos personales, Unda sentencia: “En este tipo de tecnologías se utiliza información anonimizada y agregada. No se utiliza realmente el informe clínico sino inteligencia que se extrae de ese informe y se pone a disposición de los profesionales o los gestores”. Y recuerda, además, la nueva ley de protección de datos que se aprobará el próximo 25 de mayo.

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Todo podría ser mentira

Gregorio Luri

Foto: EMILIO MORENATTI
AP

Este artículo está escrito con un estado de ánimo tan exaltado que no estoy seguro de que deban leerlo quienes me consideran una persona ecuánime, pero es que la alcaldesa de Barcelona me ha puesto de los nervios al considerar que es más digno de rememoración un payaso que un soldado. No es una anécdota que esta mujer insípida se permita dar una calle a un actor que si fuera de derechas sería machista, mientras desprecia al Almirante Cervera. Es la confirmación de que se ha instalado en la ortodoxia un síndrome político que podemos caracterizar por los siguientes síntomas:

  1. Tendencia irrefrenable a estar a favor de todo lo bueno y en contra de todo lo malo.
  2. Convicción de ser el pueblo. Pero se enfadan mucho si les preguntas: “¿Cuando hablas de pueblo te refieres a ti y a quién más?”
  3. Ignorancia olímpica del arte fundamental del humanismo, el “ars nesciendi” de Vives. No saben que no saben.
  4. Insolencia ante las contrariedades. Si los hechos les llevan la contraria, desprecian a los hechos.
  5. Es decir, tachan de fascista a cualquiera que ponga en cuestión sus ocurrencias.
  6. Libertad de expresión, que ejercen con más frecuencia que la libertad de pensamiento.
  7. Igualdad, entendida como igual derecho a ser distinto… siempre que sean ellos los que decidan qué diferencias son respetables.
  8. Espíritu crítico (que es aquel que coincide con el suyo).
  9. Autonomía. Al mismo tiempo que hacen de la autonomía proclamada el principal dogma de la religión laica del presente, están llenando el mundo de terapeutas. La utopía, por lo que se ve, es una sociedad terapéutica.
  10. Respetan la naturaleza de todos los seres… excepto la del hombre, al que ven como un inocente polimorfo.
  11. Antimilitaristas y pacifistas. Es decir, aceptan que nunca asumirán la responsabilidad de gobernar la nación y eso les permite, para decirlo con palabras de Orwell, reírse de los uniformes que velan sus sueños.
  12. Son de lágrima fácil ante todo aquello que les permite sentir lástima. Creen que la bondad es adornarse la conciencia con abalorios emotivos.
  13. Piensan que la indignación es una virtud política… siempre que vaya dirigida contra los otros.
  14. Memoria selectiva. Poseen el monopolio de la memoria histórica.
  15. Antiautoritarios. Tanto, que no consideran necesario levantarse de la silla cuando le entregan las llaves de la ciudad al presidente de un gobierno extranjero.
  16. Innovadores. Hasta el punto de que no les importa estar equivocados… con tal de no estar anticuados.
  17. Laicos y respetuosos con toda religión que no sea la de sus abuelos.
  18. Revolucionarios. Ya han invadido la lengua con comisarios políticos.
  19. Pluralistas y multiculturales, hasta el extremo de estar erosionando la cultura común, que es el ecosistema humano que nos permiten disponer de estrategias compartidas para entendernos con desconocidos.
  20. Son la ortodoxia y por lo mismo, son incapaces de alejarse de sí mismos para contemplarse irónicamente.

¿Es grave?

Honestamente, no sé hasta qué punto el cabreo agudiza o entorpece mi mirada. Ante la duda, quizás deba acabar diciéndoles a ustedes lo que dijo un pastor sueco a sus feligreses un Viernes Santo que le salió un sermón terrorífico: “No lloréis, hermanos, que todo podría ser mentira”.

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La última batalla del Gabo

Carlos Mayoral

Foto: Rogelio A. Galaviz C.
Flickr bajo Licencia Creative Commons

El Gabo dijo adiós un abril hace ahora cuatro años. Había muerto haciendo con la batalla lo que hacía el coronel de su obra: presentarla, que es mucho más importante que haberla ganado. García Márquez no coincide con Aureliano en eso de promover treinta y dos levantamientos y perderlos todos. Sabía muy bien que hay algo de paradoja en ese juego: la primera victoria consiste en haberlo intentado. El Gabo peleó, como ese mismo coronel que llevaba quince años esperando la carta con la pensión de veterano de guerra, silenciosamente, consciente de que serían los idealismos de una tierra y no el hambre asociado a ella los encargados de juzgar al hombre latinoamericano. No dejó de intentarlo el de Aracataca, presentó esa batalla en un mundo de las letras anquilosado, decimonónico y que desde el punto de vista hispánico se deshacía: olvidado a un lado del océano, ahogado bajo las aguas turbias de la dictadura al otro.

¿Y cómo peleó contra él? Hasta la llegada del colombiano, los pocos puentes establecidos entre Europa y Sudamérica, véanse los Rubén Darío o los César Vallejo, adoptaban el talento iberoamericano bajo el aspecto ajado con maquillaje gris y tacones de aguja de la vieja Europa. Dicho de otro modo, hasta su llegada, el escritor hispanohablante no podía ser conocido sin el rigor formal europeo. El Gabo cambia las normas. Con un estilo heredado de maestros como Carpentier u Onetti, decide que la literatura hispanoamericana colocará el corazón allí, en el centro del continente que más magia y más hechizo desprende de todo el globo. Llamen a ese corazón Macondo, Comala, Xurandó, Leoncio Prado o Santa María, me importa un carajo. Lo realmente sustancial es que de una vez por todas el párrafo o la estrofa habita allí, en el único lugar donde un coronel, por volver al principio del texto, puede ser derrotado en treinta dos levantamientos y pasar por el gran héroe que todos quisimos ser. Aparece un nuevo léxico, un nuevo escalón gramatical. Aparecen nuevos escenarios, nuevas personalidades. Aparece una nueva forma de entender la realidad. Todo desemboca en un estallido de cuya onomatopeya surgió la etiqueta del grupo literario más talentoso del siglo XX. Es el legado del Gabo más allá de la batalla, lo que quedará cuando el ruido y el polvo hayan desaparecido.

Libró su última batalla contra la memoria. Y ganó, claro. Había dejado en las nuestras, por suerte, la sensación constante de que hay un tipo de narración que permite una sorpresa en el siguiente renglón, que encuentra magia en lo cotidiano. Durante su última batalla demostró que su pluma sobreviviría al olvido y a la soledad. Es decir, permitan que acabe este texto como lo empecé, quiero decir, con una paradoja: Gabriel García Márquez sabía muy bien que hay olvidos que permanecen en la memoria. Millones de lectores siguen olvidándole hojeando sus páginas cada día. Ese hojeo seguirá vivo. Pasen cuatro o, como ocurrió con aquellas estirpes condenadas, cien años más de sufrimiento.

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