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80 años del bombardeo a Eibar

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Eibarko udal Artxiboa/Archivo municipal de Eibar

25 de abril de 1937. Los Flechas Negras italianos surcan el cielo y descargan sus bombas rompedoras sobre la ciudad vasca de Eibar. 21 bombas de 100 kilos y 103 de 50 kilos, lanzadas desde una altura aproximada de 1.500 metros, impactan contra el suelo de la ciudad, dejando varios muertos y terminando por destrozar la Villa Armera. Un día después, los aviones alemanes de la Legión Cóndor y de la Aviación Legionaria Italiana hacen lo mismo sobre la vecina localidad de Gernika, lo que movería posteriormente a Pablo Picasso a pintar su conocida obra del mismo nombre en la que denuncia la barbarie de la guerra.

Aunque las autoridades declararon el mismo día 24 la evacuación definitiva de Eibar, que ya estaba siendo bombardeada desde hacía varias jornadas, al día siguiente los aviones italianos volvieron a la carga. Salieron a las 11:00 horas desde el aeropuerto de Gasteiz para terminar de destrozar la ciudad guipuzcoana. Eibar, ya llevaba varios meses resistiendo el avance fascista y sufriendo los bombardeos y ataques enemigos. Hasta el final de la Guerra Civil se registraron alrededor de 250 muertos en la ciudad. La devastación que se aprecia en las imágenes de aquellos días no solo corresponde a los bombardeos, sino también a los varios meses en los que Eibar se encontró en la línea del frente.

Los bombardeos en esta zona del norte de España se iniciaron el 31 de marzo de 1937, con un ataque aéreo realizado por la Aviación Legionaria italiana sobre la villa vizcaína de Durango. Esta acción bélica se encuadró en la ofensiva del Frente Norte que realizaron las tropas nacionales entre marzo y octubre de 1937 en la Guerra Civil española bajo las órdenes del general Emilio Mola.

El bombardeo de Eibar 80 años después
Socavón en Eibar provocado por una bomba | Foto: Egoibarra/Indalecio Ojanguren

Juan de los Toyos, sobrino del alcalde socialista Juan de los Toyos, que izó la bandera republicana en el ayuntamiento de la ciudad el 14 de abril de 1931, cuenta a sus 94 años de edad a The Objective como vivió el bombardeo y los ataques fascistas que destruyeron Eibar y permitieron alzarse con la victoria al bando nacional. Nos reunimos con él en la plaza principal de Eibar, por donde antes de la guerra, discurría el río, hoy cubierto por adoquines.

“Yo tenía 13 años cuando hubo el primer bombardeo en Eibar; aquí había pocas casas, la inmensa mayoría de viviendas se realizó durante la época industrial en el periodo franquista, y recuerdo ver dos aviones, que eran italianos o alemanes” asegura de los Toyos. “Estaba en una campa cuando llegaron los aviones, en esa campa había un cañón antiaéreo de una fábrica de Placencia de las Armas, una ciudad donde se construía armamento, y ahí andaban los aviones dando vueltas. Recuerdo cómo intentaban apuntar con el antiaéreo para acertar a los aviones enemigos. Tiró un obús, pero claro, no acertó. Era muy difícil. No se si el antiaéreo tenia holgura o yo que sé, pero el caso es que había que controlar mucho para poder derribar a los aviones”.

“Recuerdo cómo cada vez que venían aviones enemigos, sonaban las campanas y una sirena”

Con estos bombardeos Eibar quedó muy destrozada“, y remarca “muy, muy destrozada, una cosa terrible”. “Recuerdo cómo cada vez que venían aviones enemigos, sonaban las campanas y una sirena para que las personas se escondieran en túneles o en algún refugio seguro”. Recuerda que cerca de la plaza donde nos encontramos había un puente sobre el río, en el que “en uno de los bombardeos, mucha gente se escondió bajo él, pero como había mucho chivato, se había avisado previamente de este escondite a las tropas que atacaban y tiraron ahí mismo un bombazo que mató a 50 personas que estaban resguardadas de los bombardeos”. Juan de los Toyos solo vivió en primera persona los primeros bombardeos ya que después se marcó con su familia a Bilbao, huyendo de la guerra.

El estallido de la Guerra Civil provocó un cambio radical en la vida eibarresa. Nada más sublevarse las tropas el 18 de julio de 1936, los vecinos formaron el batallón Amuategi. Se encargaron de frenar a las puertas de Eibar la ofensiva de las tropas nacionales, hasta abril del año 1937. La mayoría de sus integrantes murieron en la guerra o fusilados, o tuvieron que huir a Francia y América.

80 años del bombardeo a Eibar
Batallón Amuategi, 1937 | Foto: Fondo Castrillo Ortuoste/Archivo Municipal de Eibar

Una vez que se veía que la guerra estaba perdida, Juan y su familia tuvieron que huir de Bilbao a Castro y posteriormente a Santander. Desde allí, mediante un barco que cargaba carbón y acababa de llegar de Reino Unido, “nos metimos en su bodega llena de hollín y nos trasladamos hasta Francia, donde estuvimos en una colonia apoyados por el gobierno vasco”, cuenta con cierta tristeza. “Como aquello no iba a durar para todo la vida, mi tío embarcó en Marsella para México, donde murió en el exilio. Mi padre y yo nos quedamos en Bayona donde se hicieron cargo de nosotros unos americanos cuáqueros”, asegura.

“Nosotros intentamos ir a Marsella para embarcar hacia México, pero a mi padre le pidieron un día la documentación unos gendarmes, y no tenía los papeles en regla, ya que seguíamos empadronados en Burdeos. Uno de los gendarmes hablaba español y nos dijo que no teníamos permitido ir a Marsella, por lo que nos deportaron a España y regresamos a Eibar”, rememora de los Toyos su periplo antes de regresar a su ciudad natal.

“La socialdemocracia europea anda bastante al garete, no hay un entendimiento a nivel europeo”

La reconstrucción física de la ciudad requirió más de una década, mientras que otras heridas más profundas siguieron abiertas durante años. Eibar fue incluida dentro del Plan de Regiones Devastadas, junto con Gernika y Amorebieta, entre otras localidades.

Juan no quiere despedirse sin decir antes que “ahora nos iría mejor con una república, con un gobierno de izquierdas. La política actual ha cambiado una barbaridad, ahora hay otra forma de hacer política y la derecha ha cogido mucha fuerza, mientras que a la izquierda le va a costar mucho recuperar poder, porque la socialdemocracia europea anda bastante al garete, no hay un entendimiento a nivel europeo”.

Eibar recuerda su bombardeo 80 años después
Los generales Mola y Solchaga en Eibar en 1937, tras la victoria del bando nacional | Foto: Eibarko udal artxiboa

Actos por el 80 aniversario

La Villa Armera celebra entre el 25 y el 30 de abril los actos conmemorativos del 80 aniversario del bombardeo, organizados por el ayuntamiento de la localidad. Este martes dan comienzo las actividades con la conferencia Reflexiones sobre la guerra civil, del catedrático Juan Pablo Fusi Aizpurua, en el Coliseo, a las 19:30 horas. Además, también se puede descargar la aplicación gratuita ‘gerrazibilaeibarren’, que cuenta con los recorridos militares llevados a cabo durante la guerra. La jornada culmina con la realización de un trampantojo en la calle Egogain, en la zona en la que cayó una bomba.

Por su parte, el día 28, se representará en el Coliseo la obra Bonbardaketak Eibar 1937. 80 urte, una conferencia dramatizada, que contará con la presencia del historiador Jesús Gutiérrez, además de otros expertos y artistas como Nerea Arriola, Biraka dantza taldea, Koro Gaztea, Kezka dantza taldea, Lekim animazioak y Itzamna, entre otros.

El 29 de abril se impartirá un taller de tiza, en el que se realizará un plano de la ciudad antes de que lo asediara la guerra. Y para acabar, el día 30 habrá un concierto de la banda musical Cielito, que ha preparado un repertorio bélico especial para la ocasión.

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Pequeños

José Antonio Montano

Qué pequeños han sido los nacionalistas en estos días tristísimos para Barcelona, Cataluña, España. Y los que no han sido pequeños es que no son del todo nacionalistas. Serían estos los nacionalistas llevaderos, o ‘conllevaderos’: aquellos para los que, aunque se consideren nacionalistas, el nacionalismo no es la razón principal –tendente a absoluta– de su vivir. Aquí  hablo de los otros, los nacionalistas puros. Esos insoportables.

El espectáculo que han dado, sobre los cadáveres calientes, ha sido abyecto y repulsivo. Se ha impuesto en ellos la pulsión de abusar, tergiversar, usurpar. Están en una dinámica delirante en la que la realidad se ha disipado; también la de los muertos. Todo vale exclusivamente para la causa. En este sentido, los separatistas han ganado: se han separado por su cuenta y no hay nada que hacer. Solo dejar constancia de la porquería, para que el nacimiento de su nación apeste. (Como ha apestado, por otra parte, el nacimiento de todas las naciones: pero a nosotros nos ha tocado asistir a este).

Además del ‘conseller’ catalán de Interior, Joaquim Forn, distinguiendo entre víctimas españolas y catalanas, sirvan varios como muestra. Raül Romeva, exhibiéndose en la prensa internacional como “ministro de Exteriores”, satisfecho de que lo tomen en serio al fin. La Asamblea Nacional Catalana, pidiendo a un medio de Estados Unidos que no utilice la bandera española en sus homenajes. Josep Maria Mainat, haciendo propaganda independentista y llamando a votar el 1 de octubre en el referéndum golpista. O este tuit de Súmate: “No sé cómo lo veis pero la frase ‘Si la Guardia Civil viene a cerrar el Parlament se encontrará a los Mossos’ hoy ha tomado otro significado”…

Sí, los nacionalistas han sido pequeños estos días. Aunque la cosa va al revés: por ser pequeños es por lo que son nacionalistas.

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La fisura incurable

Ignacio Vidal-Folch

¿Pero cómo pudo ser? ¿Cómo pudieron cambiarles así? Sobre la alienación que permitió al imán diabólico lavar el cerebro a unos chicos de Ripoll a quienes todos, o casi todos los que les conocían, consideraban encantadores, honestos, simpáticos, generosos, sociables y plenamente integrados en la comunidad, y que de repente resultaron ser unos asesinos de masas, lo más veraz, sencillo y sensato que se ha escrito en estos días –o por lo menos, que yo haya leído—es lo que le dijo un tal Raschid, primo de uno de los terroristas y vecino de Ripoll, a Nacho Carretero, de El País:

“Sí, nos criamos aquí y no tenemos problemas de convivencia, pero somos y siempre seremos los moros. En el colegio éramos los moros y las chicas no querían salir con nosotros. Y los mayores creen que vendemos hachís.”

Claro que no por eso cualquiera coge un coche y mata a quien se le ponga por delante. Pero ése es el trauma esencial, la fisura en el orgullo personal por donde se puede colar el discurso destructivo del imán, y no hay programa integrador, por bienintencionado y encomiable que sea, que cierre esa fisura, ese verdadero “hecho diferencial”. Ni los vecinos más cordiales, como hay que suponer que son los de Ripoll, pueden hacerlo. Y así sucede en todo el mundo: incluso en el “melting pot” de Nueva York las comunidades raciales y hasta nacionales siguen instaladas cada una en su propio barrio, y hasta el anterior presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, tuvo que sufrir que quien le sucedería en el cargo, Donald Trump, le acusase de no ser realmente americano de nacimiento.

Es una lástima grande tener que resignarse a una realidad cuya peligrosidad potencial el recurso de la razón, de la política y de la educación puede paliar, pero no suprimir. Puede ser que reconocerlo no ayude a resolver el problema, pero puede por lo menos ayudar a entenderlo.

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¿Cómo afectará el atentado de Barcelona en su turismo?

Jorge Raya Pons

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Barcelona sufrió el pasado jueves el peor atentado desde Hipercor: una furgoneta arrolló a toda velocidad y en La Rambla a decenas de personas y al menos 15 han muerto, según cifras oficiales. Los días pasan y el miedo permanece; ahora el sentimiento de seguridad se ha transformado en un anhelo y la conciencia de la vulnerabilidad se extiende en los barceloneses. Es un temor comprensible y muchos ciudadanos se preguntan si este podría afectar a la imagen de Barcelona en el mundo. Lo cual se puede trasladar en forma de pregunta: aquellos viajeros que habían pensado en volar a Barcelona, ¿mantienen el interés tras el ataque yihadista?

Una representante del Gremi d’Hotels de Barcelona interpreta que es “pronto” para valorarlo, una conclusión que comparten desde el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital. Lo cierto es que el gremio hotelero considera que se han producido anulaciones de reservas de manera “puntual”, en ningún caso significativas, y a falta de estimaciones más profundas, elaboradas y precisadas con el tiempo, Barcelona–como receptora de 30 millones de turistas cada año y como cuarta ciudad europea con más visitantes extranjeros, según los datos municipales– únicamente puede atender a la experiencia de otras capitales que sufrieron el horror del terrorismo para anticiparse a una posible fuga de turistas.

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Homenaje a las víctimas del atentado terrorista de Barcelona en La Rambla. | Foto: Alberto Gea/Reuters

Un caso simbólico y representativo es París. La Ciudad de la Luz perdió un 4,7% de las reservas hoteleras en 2016 respecto al año anterior, lo cual encuentra explicación en los atentados de Bataclan, Charlie Hebdo y las constantes amenazas terroristas sobre la ciudad y el país. En cifras redondas, significa 1,5 millones de visitantes y 1.300 millones de euros perdidos de un año a otro. Los datos corresponden al Comité Regional de Turismo de París (CRT). Bélgica perdió 2.400 millones de euros –medio punto de PIB– en 2016 tras el ataque terrorista en el aeropuerto de Bruselas, con 32 víctimas mortales. El dato lo aporta la patronal Institute for Economics and Peace.

Con todo, el CRT revela que París ha batido records en los primeros seis meses de 2017 y que las visitas han aumentado un 10,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Esto significa que París recibió 16,4 millones de turistas de enero a junio, una cifra que no había alcanzado antes. En cualquier caso, nada apunta a que Barcelona vaya a sufrir el descenso repentino que conoció París. Al menos así lo interpreta la Asociación Europea de Turoperadores, que hace apenas cinco días dijo a través de su presidente, Tom Jenkins, que no anticipan “muchas cancelaciones inmediatas”: “Estos incidentes son cada vez menos infrecuentes y la gente comprende cada vez mejor que puede ocurrir en cualquier lugar”.

En Reino Unido, especialmente en Londres, los atentados no han echado atrás a los turistas y en este junio han sido un 7% más que en el junio anterior. En Alemania, las cifras son abrumadoras y, por ejemplo, los chinos que han visitado el país han aumentado un 15%. Las cifras proceden de los estudios realizados por la agencia Protourismus. Un representante de la compañía, Didier Arino, responde a preguntas de AFP que España no sufrirá grandes variaciones en los próximos meses: “El país experimenta tal dinámica de crecimiento que el efecto no se notará tanto”.

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Un cartel en memoria de las víctimas del atentado terrorista de Bataclan. | Foto: Reuters

A menudo se escribe con acierto que España ha experimentado un aumento extraordinario en el número de turistas por la caída de destinos como Turquía, Egipto o Túnez, un aumento que la patronal turística Exceltur cuantifica en 12 millones de personas desde 2010. La seguridad es la base del turismo: la situación en estos países mediterráneos es crítica y en ningún caso equiparable a la española. Ningún experto emplea estos ejemplos como precedentes a tener en cuenta.

Con los datos sobre la mesa se puede comprobar que el impacto de los atentados, como hechos esporádicos, tienen un impacto en el turismo a muy corto plazo y las cifras se recuperan con rapidez. “El efecto se acorta con la banalización de los atentados”, explica el presidente del sindicato francés Entreprises du Voyage a la agencia AFP. Todo se reduce a si una ciudad es segura o peligrosa a ojos del turista.

Continúa leyendo: Un 40% de los estadounidenses piensa como Trump sobre la violencia en Charlottesville

Un 40% de los estadounidenses piensa como Trump sobre la violencia en Charlottesville

Redacción TO

Foto: JOSHUA ROBERTS
Reuters

Las concentraciones de supremacistas blancos en Charlottesville el pasado 12 de agosto, que causaron la muerte de tres personas y dejaron numerosos heridos, han provocado protestas contra el racismo y la extrema derecha. Pero también han generado una gran polémica, pues parece que no todo el mundo tiene claro quiénes fueron los responsables de los terribles actos de violencia que tuvieron lugar en dichas manifestaciones.

Las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, que culpó a ambas partes de los actos violentos antes de condenar públicamente al simpatizante nazi que embistió contra la multitud, han sido el principal foco de polémica y controversia durante los últimos días.

Un 40% de los estadounidenses piensa como Trump sobre la violencia en Charlottesville 3
Un grupo de personas celebra una vigilia por la mujer fallecida durante las protestas en Charlottesville. | Foto: Handout/ Reuters

Sin embargo, parece que Trump no está solo. El presidente estadounidense no es el único que no pone toda la culpa sobre los supremacistas blancos, racistas y neonazis. Una reciente encuesta llevada a cabo por SurveyMonkey y publicada por Axios, muestra que menos de la mitad de los encuestados culpan a los grupos de extrema derecha de la violencia y que un 40% considera que la responsabilidad es de ambas partes. Incluso hay un 9% de ellos que opina que los manifestantes que protestaban contra la extrema derecha son los responsables de los enfrentamientos violentos.

Diferencias entre republicanos y demócratas

Estos datos son aún más extremos cuando la encuesta se divide entre republicanos, demócratas e independientes.

Un 64% de los republicanos opina que ambas partes tienen la culpa de lo ocurrido en Charlottesville, un 18% culpa a los supremacistas blancos y un 9% a los opositores. Además, un 87% de los republicanos encuestados estaban de acuerdo con la frase “tenías un grupo en un lado que era mano, y tenías un grupo del otro lado que era también muy violento”, que dijo Donald Trump el pasado martes.

Un 40% de los estadounidenses piensa como Trump sobre la violencia en Charlottesville
La encuesta muestra una gran diferencia entre republicanos y demócratas. | Foto: Axios

Sin embargo, en el total de adultos encuestados, esta cifra baja, y solo un 43% está de acuerdo con esta frase del presidente de Estados Unidos, mientras que el 53% está en desacuerdo con ella.

Tanto los demócratas como los independientes muestran un gran rechazo a esta frase. Los primeros están en desacuerdo en un 87%, mientras que los independientes rechazan esta postura en un 59%.

En este último grupo parece haber una postura intermedia entre las que caracterizan a los republicanos y a los demócratas. Un 51% culpan a los grupos de extrema derecha de la violencia en Charlottesville, mientras que un 38% señala a ambos grupos y un 8% a los que protestaban en su contra.

Una cuestión política

La gran diferencia entre las respuestas de personas con diferentes ideas políticas muestra una gran división en la población estadounidense, que cuenta con opiniones totalmente opuestas en temas fundamentales y básicos de la sociedad.

Aunque la encuesta solo cuenta con las respuestas de 2.181 estadounidenses adultos, el periodista político de Axios, donde se ha publicado la encuesta, Mike Allen, cree que “estos descubrimientos reflejan el hecho de que, porque las partes de la nación dividen y fracturan los medios, ya no estamos de acuerdo en hechos básicos, y esto hace el debate civil imposible”.

Un 40% de los estadounidenses piensa como Trump sobre la violencia en Charlottesville 1
Numerosas personas se han manifestado contra la reacción de Trump ante los hechos ocurridos en Charlottesville. | Foto: Joe Penney/ Reuters

Por tanto, esta encuesta muestra que lo que muchos piensan, como han manifestado a través de las redes sociales, que debería ser una cuestión moral y una condena a lo que ocurrió en Charlottesville se ha convertido en una cuestión política. Además, demuestra que a pesar de las numerosas críticas que ha recibido Trump por su forma de tratar las muertes y las peleas en Charlottesville, que más tarde denunció y condenó, no son una representación de la opinión de la mayoría de la población, al menos en Estados Unidos.

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