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¿A quiénes olvidaron los Globos de Oro?

Nerea Dolara

Foto: The Big Sick
Lionsgate

Se anunciaron las nominaciones (sólo hablamos de cine) y muchos de los favoritos del Óscar han quedado fuera. ¿Qué pasó?

Con la llegada de las nominaciones a los Globos de Oro de 2018 ya está encaminado el obsesivo momento en que estaremos viendo y leyendo referencias sobre las mismas películas y actores/actrices hasta la llegada del Óscar. En el anuncio de los premios que otorga la prensa extranjera -un grupo de menos de 100 que nadie conoce con seguridad- hubo algunas sorpresas pero los sospechosos siguen siendo los habituales… o lo serán hasta principios del año que viene cuando compitan por el Óscar.

Primero las sorpresas: Greta Gerwig no fue nominada en la categoría de dirección. Lady Bird, su debut detrás de la cámara que ha roto récords de críticas positivas según Rotten Tomatoes, es casi una apuesta segura cuando se habla de las postulaciones de la Academia. Y no sólo se trata de que su película sea excelente, sino de que es mujer y en un tiempo en que los escándalos de acoso sexual pululan en Hollywood es muy probable que la Academia, que sólo ha premiado a una mujer en Dirección (Kathryn Bigelow) y ha nominado sólo a cuatro en toda su historia, quiera no sólo reconocer el talento de Gerwig sino quedar bien con sus miembros fingiendo haber avanzado en sus retrógrados métodos.

Otro ausente en la categoría es Luca Guadagnino (Call Me By Your Name) cuya historia de amor homosexual no sólo tiene enamorada a la crítica sino a los premios que ya se han otorgado en esta temporada. Y para sorpresa general tampoco se nominó a Paul Thomas Anderson que estrena Phantom Thread, la que será la última película de Daniel Day-Lewis.

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Fotograma Call Me By Your Name | Imagen: IMDB

¿Quiénes entraron?

Steven Spielberg por The Post; Christopher Nolan por Dunkirk; Martin McDonagh por Three Billboards Outside of Ebing, Missouri; Guillermo Del Toro por The Shape of Water y Ridley Scott por All the Money in the World.

Si alguien se pregunta qué película es esa de Scott que no recuerdan es porque aún no se ha estrenado, de hecho sólo la han visto los miembros de la prensa extranjera que deciden los Globos de Oro… ni siquiera la han visto los demás periodistas de la fuente o miembros de la Academia. Pero para dar una referencia (no necesariamente buena) esta es la película en que se decidió reemplazar por completo a Kevin Spacey, tras sus escándalos de acoso sexual, por Christopher Plummer sin cambiar la fecha de estreno.

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Fotograma de The Shape Of Water | Imagen: IMDB

Del Toro, por su lado, puede estar muy orgulloso porque The Shape Of Water, que ya se ganó mucho aprecio en los premios otorgados por la crítica en varias ciudades americanas y que tiene ya el León de Oro de Venecia, es la más nominada en los Globos de Oro, con siete candidaturas.

Otros que no vieron reconocido su trabajo, y que casi de seguro competirán por un Óscar, son Jordan Peele por Get Out (a quien también excluyeron en la carrera por Mejor Director) y James Ivory por Call Me By Your Name, en las categorías de Guión Original y Adaptado, respectivamente. Aaron Sorkin, por Molly’s Game, de seguro se llevó uno de sus espacios porque los demás competidores están previstos como posibles competidores por el Óscar.

Y The Big Sick, esa gran comedia que enamoró a audiencias y críticos, no recibió nada, ni una mención ni un recuerdo. La rom-com se estrenó hace, tal vez, demasiado pero era de esperar que por lo menos recibiera una nominación a Mejor Guión o a Mejor Comedia (los Globos separan los nominados por género). Pero nada.

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Fotograma de Big Sick | Imagen: IMDB

Estas omisiones podrían considerarse sólo temas de gusto, pero también podrían mirarse como una resistencia de los Globos de Oro a renovarse o apostar por nuevos talentos. Este grupo es conocido por arriesgarse cuando se trata de televisión (Gina Rodríguez por Jane The Virgin, Rachel Bloom por Crazy Ex-Girlfriend, Mozart in the Jungle y este año la excelente The Marvelous Mrs. Maisel) pero en cine es también conocido por ser conservador y tener sus favoritos (Emma Stone está nominada, por ejemplo… y Sorkin igual). Y al parecer nada ha cambiado. Esperemos que en la Academia, que ha hecho un esfuerzo en los últimos dos años por diversificar a sus miembros, las cosas se remuevan un poco.

Lo demás es más o menos estándar: Saoirse Ronan (Lady Bird) y Meryl Streep (The Post) tienen nominaciones -y grandes posibilidades en el Óscar-; Laurie Metcalf (Lady Bird) sigue siendo la favorita en la categoría de Actriz Secundaria; Gary Oldman (The Darkest Hour) tiene un fuerte competidor en Daniel Day-Lewis (The Phantom Thread) para Mejor Actor; y Willem Dafoe (The Florida Project) probablemente triunfe como Actor Secundario.  

Comienza la carrera y ya no ha marcha atrás. Es tiempo de hacerse a la idea de que durante meses estas películas estarán en los cines, los periódicos, la televisión y los medios online. Y es hora de verlas (las que se pueda) para juzgar si la prensa extranjera (y luego la Academia) realmente sabe lo que está haciendo.

Continúa leyendo: 5 claves para ganar tu quiniela: aprovecha los premios SAG para predecir el Oscar

5 claves para ganar tu quiniela: aprovecha los premios SAG para predecir el Oscar

Nerea Dolara

¿Quieres adivinar quién ganará el Oscar? Te damos claves (muchas en plan de freak de la estadística) para lograrlo utilizando los resultados de los SAG Awards.

Anoche el sindicato de actores de Hollywood entregó sus galardones de televisión y cine. Y aunque la televisión es hoy una fuente intensa de noticias y satisfacciones narrativas, vamos a mirar qué significa para los actores de cine que en unos pocos meses estarán sentados en el teatro Kodak esperando saber si ganaron un Óscar.

Los SAG Awards, más que los premios de los Writers Guild, Directors Guild y Producers Guild, son un buen referente a tomar en cuenta si estos meses quieres meterte en una quiniela de los Óscar. ¿Por qué?

La mayoría de los miembros de la Academia son actores

Más de 2000 miembros de los más de 6000 trabajadores de la industria del cine que pertenecen a la Academia son actores. Y el proceso de voto para los premios implica que sólo los miembros de cada gremio nominan a sus iguales, pero que el total de miembros votan por quién ganará. En los SAG Awards están muchos de los miembros actores de la Academia… ya que para trabajar en la industria se tiene que pertenecer al sindicato.

5 claves para ganar tu quiniela: aprovecha los premios SAG para predecir el Oscar 2
Gary Oldman como WInston Churchill en “El instante más oscuro” (Darkest Hour).

La película que gana Mejor Reparto coincide regularmente con el Óscar a Mejor Película

En 11 años, de los 23 años en que se ha entregado el Óscar (en 1994 no se entregó), el ganador del mayor premio de los SAG ha recibido el galardón a la Mejor Película. En los premios del Producers Guild la película de Guillermo del Toro, The Shaper of Water, se ganó el mayor galardón. Pero no estuvo ni nominada en los SAG y eso es una mala señal. Por su parte, Tres anuncios en las afueras parece estar asumiendo el rol de favorita (también ganó el Globo de Oro). Sin embargo, si se toma el año pasado como ejemplo puede que el premio a mejor reparto no sea tan trascendente. En 2017, Figuras ocultas se llevó el honor, y, como sabemos, el Óscar (en un momento de caos como pocos) galardonó a Moonlight… la favorita de la Academia, La La Land, ni siquiera fue postulada al mayor premio de los SAG.

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Sam Rockwell y Frances McDormand, la combinación ganadora de Tres anuncios en las afueras (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri).

Y la coincidencia es aún mayor cuando se trata de las estatuillas de Mejor Actriz y Actor

Durante los últimos cinco años la ganadora a Mejor Actriz ha recibido el mismo honor por parte de los SAG (y en total ha coincidido 17 veces en 23 años) y en el caso del Mejor Actor ha tenido el mismo resultado 18 veces en 23 años (de hecho Casey Affleck rompió una racha de 12 años consecutivos de coincidencia cuando ganó el Óscar; Denzel Washington ganó el SAG). Frances McDormand (Tres anuncios a las afueras) también ganó el Globo de Oro y tiene la ventaja de ser muy querida en la industria… la desventaja es que el Óscar pide dedicar mucho tiempo a hacer campaña y McDormand no juega con las normas de Hollywood. Por su parte, Gary Oldman ha sido de los favoritos desde el estreno de El instante más oscuro (aunque le compite de cerca Timothée Chalamet por Call Me By Yor Name). En el caso de los actores de reparto, que también coinciden este año con quienes ganaron el Globo de Oro (Allison Janney por I, Tonya, y Sam Rockwell por Tres anuncios en las afueras), tanto en la categoría masculina como femenina supera las 10 ocasiones de repetición el ganador del Óscar.

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Alisson Janney como LaVona en I, Tonya | Imagen: IMDB

El número general de coincidencia es realmente alto

Según Bustle, en promedio los ganadores del Óscar que ese mismo año se llevaron un SAG a casa sin los mismo en 2,9 de 4 ocasiones. Y ya ni hablar de la necesidad de por lo menos competir por un SAG a Mejor Reparto para poder estar nominado al Óscar a Mejor Película: La única película que ha ganado una estatuilla de la Academia sin estar nominada a los SAG fue Braveheart, en 1995.

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La Academia ha hecho un esfuerzo por diversificarse… y eso la hace menos predecible

O eso se asume. La verdad es que los más de 100 mil miembros del sindicato de actores ya son diversos (no tanto, pero más que la Academia que hasta hace unos años tenía un 93% de integrantes que eran hombres blancos mayores), pero la Academia ha dedicado dos años a abrir sus puertas a más mujeres, personas de color y de diversas preferencias sexuales. No es casual que Moonlight haya ganado en 2017. Y es posible que, si las crítica al manejo de la raza y el racismo se mantienen contra Tres anuncios en las afueras, que sus actores puedan llevarse algún galardón, pero que la película se quede por el camino. También lo es que justo por el mayor alcance de los SAG, su mayor galardón sea exactamente lo que prefiere el mayor cuerpo votante de la Academia (que es ahora un poco más diverso).

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Así es el gracioso 'reboot' de Friends para millennials que responde a sus críticas a la serie

Redacción TO

Foto: YouTube

A los millennials no les gusta Friends, o al menos a los millennials más jóvenes. La exitosa sitcom de mediados de los noventa ha sido acusada de homófoba y machista, según recoge una encuesta del diario británico The Independent. Las generaciones más jóvenes rechazan la forma de hacer comedia de la recordada serie de la NBC.

La ficción, disponible para su visionado en streaming a través de Netflix, no ha logrado calar en estos jóvenes ya que están “impactados” por el tratamiento que se hace de determinadas situaciones relacionadas con temas de género e identidad sexual.

Por poner un ejemplo de momentos que molestan, los millennials critican la escena en la que Ross le quita una muñeca Barbie a su hijo, que está jugando con ella, y la cambia por un muñeco de G.I. Joe. Este momento es descrito como un claro ejemplo de perpetuar los roles de género de manera equivocada, y un pensamiento totalmente lejano a la sensibilidad actual sobre la identidad de las personas.

Uno de los momentos descritos como homófobos es de la paranoia de Chandler ante la opción de que el resto lo crea homosexual y los recurrentes chistes en relación a la condición de travesti de su padre, algo que es rechazado por estos jóvenes.

En respuesta a toda esta controversia, un grupo de millennials ha difundido unos títulos de Friends destinados a ellos. En un video que ha se ha hecho viral en las redes sociales se puede ver a los seis amigos haciéndose selfis y utilizando sus móviles, como locos, mostrando esa particular forma de actuar de los millennials.

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El hotel de Juego de Tronos abre sus puertas para amenizar la espera a los fans

Redacción TO

Foto: Lapland Hotels

Juego de Tronos no vuelve hasta 2019, y 2018 acaba de empezar. Los fans de uno de los fenómenos de la ficción televisiva más importantes de los últimos años andan mordiéndose las uñas por una espera que se puede hacer muy larga. Para ellos hay un lugar en el mundo muy especial: el hotel ambientado en Juego de Tronos. Lapland SnowVillage, un hotel construido únicamente de nieve y hielo que reproduce de manera muy fidedigna el universo de la serie, está ubicado en Finlandia y es una auténtica delicia para los seguidores de GoT (por sus siglas en inglés). El complejo completo cubre un área de aproximadamente 20.000 metros cuadrados.

Imagen: Lapland Hotels

Imagen: Lapland Hotels

Imagen: Lapland Hotels

Imagen: Lapland Hotels

Diseñadas por escultores de hielo profesionales de todo el mundo, cada una de sus 24 habitaciones presenta una figura de hielo relacionada con la serie basada en los libros de George R.R. Martin.

Las temperaturas alcanzan los 5 grados bajo cero en el interior, por lo que se ofrecen bolsas para dormir térmicas y de alta calidad con el objetivo de mantener a los huéspedes calientes, así como un zumo de bayas calientes por las mañanas. Se recomienda que los huéspedes se alojen en el hotel durante como máximo una noche debido a las condiciones del hielo, hay cabañas de troncos calientes disponibles en el exterior si desean extender su estadía.

Imagen: Lapland Hotels

Imagen: Lapland Hotels

Imagen: Lapland Hotels

Imagen: Lapland Hotels

La experiencia es completa: los huéspedes reciben también una visita guiada dentro del complejo, un desayuno buffet en el restaurante y un diploma de Juego de Tronos para conmemorar su estancia.

El hotel fue construido en el año 2000, no obstante es el primero de hielo basado en la temática de Juego de Tronos y aprobado por la propia HBO, productora de la serie.

Los viajeros pueden reservar una noche en el hotel de nieve o simplemente visitarlo durante el día. Los precios son algo elevados: 65 euros por una visita guiada durante el día, de 165 a 450 euros por habitación y noche, dependiendo del tamaño y servicios de ésta. Sin embargo, para los verdaderos fans de la serie, esta será una experiencia irrepetible e impagable. Winter is coming, for real.

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Tonya Harding: la infalible anti heroína americana

Romhy Cubas

Foto: IMDB
IMDB

“El escándalo, en nuestros días, no consiste en atentar contra los valores morales, sino contra el principio de realidad.”  Mario Vargas Llosa

Los retratos de la patinadora de hielo Tonya Harding son menos rígidos de lo que se podría esperar de una de las personas más odiadas y veneradas de América. Con 1,54 metros de altura y una sonrisa que brillaba más en el hielo que en tierra firme, la estadounidense originaria de Portland, Oregón, es la prueba viviente de esa civilización  del espectáculo de la que habla Mario Vargas Llosa.

El más reciente biopic de la deportista olímpica que le mereció el Globo de Oro como mejor actriz de reparto a Alisson Janney: I, Tonya, es un perfecto ejemplo de cómo el gusto del público puede determinar el valor de un productor “cultural”. Vargas Llosa trazó un libro entero sobre este fenómeno, y recordando solo algunas de sus frases pertinentes en este caso podríamos citar eso de que  “cuando el gusto del gran público determina el valor de un producto cultural, es inevitable que, en muchísimos casos, escritores, pensadores y artistas mediocres o nulos, pero vistosos y pirotécnicos, diestros en la publicidad y la autopromoción o que halagan con destreza los peores instintos del público, alcancen altísimas cotas de popularidad” 

La historia no es tan compleja como puede parecer cuando se busca darle sentido entre las montañas de información y registros mediáticos. Tonya Harding, hija de LaVona Golden comenzó a patinar a los 3 años de edad con la fallecida Sylvia Harpolscheimer como su principal instructora. A pesar de una infancia marcada por abusos físicos y mentales de parte de su madre y de una complicada situación económica que la hizo el centro de burla de sus compañeras de práctica,  por, entre otras cosas, coser sus propios atuendos, Tonya continuó con el patinaje durante toda su niñez y juventud logrando levantarse dos veces como campeona olímpica y dos veces como campeona en el Skate América.

La cúspide de su carrera la alcanza al lograr ser la segunda mujer —y la primera mujer estadounidense— en completar un salto triple axel con una combinación de loop doble en competición, una de las maniobras más difíciles en el deporte del patinaje y que le mereció una puntuación técnica perfecta. En el Campeonato Mundial de 1991 al volver a completar el triple axel se convierte en la primera mujer americana en realizarlo en un evento internacional.

A pesar de batir récords Harding nunca fue capaz de realizar con éxito otro triple axel en una competencia posterior a 1991, y desde aquella cumbre su carrera se inmovilizó en cuartos lugares, denuncias y dramas familiares.

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Poster promocional de la película de I, Tonya | Imagen: AustinFilm

El verdadero interés en Tonya Harding y el motivo de la nueva película protagonizada por Margot Robbie y dirigida por el australiano Craig Gillespie no es precisamente el talento tal vez incomprendido de una joven que se negaba a seguir convenciones y vestir o actuar como las demás. Tampoco es el logro más alto de su carrera, ese que la convirtió en la primera mujer estadounidense en lograr un complicado y técnico salto de patinaje a la edad de 21 años. En I, Tonya aunque las actuaciones son estelares y la producción no escatima en vestuario y fotografía, la superficie sigue siendo sobre publicidad, autopromoción y escándalos americanos.

El ángulo de I, Tonya se enfoca en el género del falso documental o mockumentary para narrar el incidente más notorio de su carrera. En 1994 su competidora ante el Campeonato Nacional, Nancy Kerrigan, fue atacada mientras salía de una sesión de prácticas. Kerrigan recibió un fuerte golpe en el muslo por un desconocido que utilizó un bastón de telescopio para herirla unas pulgadas por encima de la rodilla. Aunque el golpe le impidió participar en las nacionales Kerrigan fue seleccionada para los Juegos Olímpicos de Invierno de ese mismo año junto a Tonya, quien obtuvo el 8vo lugar en los resultados de la competencia mientras que Kerrigan recibió la medalla de plata.

La extraña coincidencia temporal del accidente reveló poco después que el marido de Tonya para ese entonces Jeff Gillooly, interpretado por Sebastian Stan –con quien contrajo matrimonio a los 19 años- había conspirado con Shawn Eckhardt –amigo y supuesto guardaespaldas– y Shane Stant para atacar a la principal contrincante de Tonya y así abrirle paso a esta en el campeonato.

El frenesí mediático fue fulminante. Tonya se convirtió en uno de los personajes más perseguidos y buscados por el público americano,  una de esas villanas deportivas de los años 90 cuya exacerbación mediática tuvo magnitudes similares a las de  O.J Simpson en su momento. La retransmisión del programa corto de los Juegos Olímpicos sigue siendo una de las más vistas en la historia de Estados Unidos.

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Portada original del Daily News el 7 de Enero de 1994 que retrata a Nancy Kerrigan momentos despues de ser golpeada por un “desconocido” en la rodilla | Imagen: Daily News

Más tarde ese mismo año, los cargos del ataque contra Kerrigan y el desconocimiento del tamaño de su participación en el ataque llevaron la Asociación de  Patinaje Artístico de EE. UU a vetarla de por vida de sus eventos, declarándola persona non grata en el círculo profesional y vetándola prácticamente de la vida que hasta ahora había logrado construir entre abusos familiares y sistemáticos de organismos deportivos.  

La historia es agua en el charco, todo los implicados incluyendo a Harding cumplieron algún tipo de castigo o condena por un crimen con múltiples actores y verdades inconclusas. Gillooly, Stant, Eckhardt y el conductor del coche en el cual se dieron a la fuga luego de golpear a Kerrigan cumplieron tiempo en prisión mientras que Harding recibió tres años de libertad condicional, 500 horas de servicio comunitario y una multa de $ 160.000 luego de declararse culpable de conspirar para obstaculizar el enjuiciamiento de los atacantes.

De aquí en adelante Harding se convirtió en un nombre más por el cual susurrar en las calles. Otra figura “pop” americana por la cual dividirse en dos bandos y restregarse en el fango.

Y aunque su carrera en el patinaje artístico culminó entonces, no así su carrera deportiva. Después del escándalo, las denuncias y el veto deportivo, Harding participó en programas de boxeo de celebridades y en distintas peleas en la rama del boxeo femenino, para así seguir recalcando una palabra que resuena con constancia en su vida y en la película: la violencia. “Era lo que yo sabía” afirma el personaje de Harding.

La cadena de televisión estadounidense ABC revivió recientemente ese escándalo deportivo que involucró a Harding en un especial llamado Truth and Lies: The Tonya Harding Story, en donde esta repite el papel que usualmente juega en las entrevistas tras su condena afirmando que nunca nadie le quiso creer y que “siempre fue la mala persona de la historia”. Sin embargo, en el mismo especial implica que tenía conocimientos previos sobre el plan de su ex esposo sosteniendo que sospechaba que algo estaba tramando.

Es difícil medir desde este lado, sobre todo para quienes no vivieron el escándalo en aquel espacio temporal, el alcance de los titulares en donde Kerrigan tirada en el suelo llorando y con una mano sobre su rodilla gritaba “porqué yo?” a todo pulmón.  La película de Craig Gillespie no se aferra a ese alcance sino que introduce la historia mediante una serie de entrevistas basadas en grabaciones reales que se pasean por la vida de los individuos más allegados a la patinadora. Incluyendo un esposo obsesionado que según declaraciones la maltrataba físicamente y una madre extravagante que habla con un loro en el hombro y lleva demasiado lejos aquello del amor duro.  

El estilo de burla de la película puede interferir un poco con la seriedad del asunto y con las verdades particulares de cada quien que nadie estuvo demasiado interesado en conocer ya que la esencia de Tonya siempre fue el escándalo y no el talento. La actriz Margot Robbie puede llegar a hacer que el público sienta empatía con la tragicomedia de I, Tonya, pero también produce sentimientos encontrados al intentar tomar en serio una de las escenas más recordadas y dramáticas del deporte del patinaje sobre hielo.

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Alisson Janney como LaVona en I, Tonya | Imagen: IMDB

En cuanto a la veracidad de los hechos

Las verdadera Tonya Harding sirvió como consultora del film.  El vigor físico y la violencia de la película no se tomaron a la ligera a pesar de lo que se puede proyectar en pantalla. El equipo pensó en ese retrato particular cuidadosamente para no llevarlo demasiado lejos ni cruzar una línea roja, sin embargo el leitmotiv es claro: “La violencia es todo lo que he conocido”.

La película no se basa específicamente en hechos reales, sino en varias versiones de los mismos eventos. Las de los tabloides y las personas involucradas. Y aunque se ubica principalmente en el lado de la historia de Tonya Harding el guionista Steve Rogers también basó su guión en la perspectiva de su ex marido Jeff Gillooly, principalmente a partir de entrevistas separadas que realizó con Harding y Gillooly. Historias que apenas coincidían según afirmó el guionista a LA Times. “Incluso los detalles de su primera cita no se alinearon”, recuerda.

Pero hay otros detalles que si han sido comprobados, como el hecho de que la madre de Tonya abusaba de ella físicamente mientras bebía todo el día. O aquel momento icónico en el que LaVona se presentó a una entrevista con un abrigo de piel y un pájaro real posado en su hombro.

El personaje de Alisson Janney es uno de los más importantes de la narración,  sin embargo gran parte de su esencia es ficción debido a que ni la actriz ni los realizadores de la película fueron capaces de localizar a la madre de Tonya. “No pudimos encontrarla en ninguna parte, así que usamos imágenes existentes y descubrí a través de Tonya cómo era su madre”, explica Janney quien solo tuvo una entrevista en video para basar su actuación. “No sabíamos en ese momento si estaba viva o muerta, así que fue más o menos la experiencia de Tonya con su madre y su licencia artística”, le comentó la actriz a Deadline.

I, Tonya no es sobre Tonya Harding, la primera mujer americana en realizar un salto triple axel a nivel internacional, o sobre su talento y aptitudes deportivas, I, Tonya es principalmente sobre América y el techo artificial del éxito al que muchos se aferran inclusive después de estrellarse. Es sobre esa civilización del espectáculo que crea sus propios productos culturales desde el escándalo y los grandes incidentes.

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