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Andrés Suárez brilla con luz propia en el Teatro de La Luz de Madrid

Lidia Ramírez

Foto: Sony Music España

A ritmo de sus éxitos de ayer y de hoy, los madrileños han cantado, bailado y vibrado junto a Andrés Suárez en una noche “mágica” en el Teatro de La Luz Philips Gran Vía, lleno hasta la bandera. A las 21.00 en punto salía al escenario el ferrolano para presentar su nuevo álbum, ‘Desde Una Ventana’: “el disco más alegre de toda mi vida”, confesaba entre risas el cantautor con el humor gallego que le caracteriza. Porque además de cantar y bailar, los asistentes al concierto rieron, y mucho.

Y sonó ‘Walt Disney’, acompañado sólo y únicamente de una guitarra y con Marino Saiz al violín, el teatro de La Luz Philips enmudecía para escuchar una de las canciones más emocionantes de este nuevo álbum. Después, junto al resto de los miembros del “bándón” –como él llama a los integrantes de su grupo–, Andrés Litwin (batería), Luismi Baladrón (bajista) y Ovidio López (guitarrista), arrancaba un concierto lleno de luz y cuyas primeras canciones se recibieron con reposo, con tranquilidad.

Así, tras minutos de cierta calma y agradeciendo a Madrid, al que siente como su segunda casa desde que cantaba en los vagones del metro de la capital, sonaba ‘Ahí va la Niña’, acompañado de la voz de una inmensa multitud que poco a poco hacía grande –más grande– al ferrolano, que recién acaba de recibir el alta tras una operación de hernia  que casi le obliga a suspender su gira hasta comienzos de 2018. “Vosotros habéis hecho que me recupere tan rápido, por vosotros estoy aquí”, agradece visiblemente emocionado y bajo la promesa de no llorar para no hacer así “el vídeo más visto de su carrera musical”, dice entre risas.

Y tras varias canciones del ayer y de hoy, como ‘Tal vez te acuerdes de mí’, ‘No saben de Ti’ o ‘Ahora ya Fue’, llegaba uno de los momentos más emocionantes del espectáculo. Dejando a un lado la guitarra, y poniéndose al mando del piano, Andrés, acompañado una vez más del inmenso Marino Saiz, llenaban solos el escenario con ‘Voy a Volver a Quererte’. Uno de los mejores momentos vividos anoche en este teatro por el cual ya sólo mereció la pena asistir al concierto. Entre tanta emoción, subió al escenario la  poetisa, escritora y filóloga Elvira Sastre para interpretar uno de los poemas del primer libro del cantautor, ‘Más allá de mis canciones’. Un trabajo que reúne 18 relatos ilustrados además de varias canciones inéditas y que en algo más de dos semanas en venta ya va por su tercera edición.

Sentido homenaje el que hizo a su tierra, Galicia, tras los devastadores incendios de las últimas semanas que han arrasado miles de hectáreas y han acabado con la vida de cuatro personas. “Han intentado destruirnos por mar –haciendo alusión al desastre del Prestige– y por tierra, pero no lo han conseguido”. Comenzaba así, entre vítores y aplausos, ‘Así Fue’, de su álbum más reconocido hasta el momento, ‘Moraima’. Y cuando solo eran guitarra y él, cantó a sus abuelos y a sus amores de verano, y en este momento, sin darse cuenta, más allá del espectáculo y las luces, reivindicó el lugar que la música siempre debería tener. El de la música en directo, sin arreglos: el músico y la voz solos frente a su público.

El tiempo se detuvo cuando tras cantar ‘Así Fue’ y abandonar el escenario, apareció junto al ‘bandón’ con un invitado estrella: Diego Cantero, vocalista del grupo Funambulista, con quien interpretó ‘Ya Verás’, para el de Ferrol “una de las mejores canciones” que ha interpretado. Pero aquí no terminaron las sorpresas. El tiempo se detuvo cuando subió a escena María Rozalén, con quien cantó ‘Desamiga’.  Bella versión, prodigioso momento.

Entre el público, dejando a sus espaldas el escenario y acompañado de su banda pero con la única melodía que la de su guitarra y su voz, Andrés iba concluyendo este espectacular encuentro con su público madrileño brillando a dos metros de distancia. Y para despedir, una atronadora versión de ‘320 Días’, un regalo de canción esta vez entregado a su banda. Un momento cumbre en el que Andrés se mereció ese teatro y diez mil más grandes.

Continúa leyendo: Andrés Suárez: "Me cansé y aburrí de mí mismo, este nuevo trabajo es aire fresco"

Andrés Suárez: "Me cansé y aburrí de mí mismo, este nuevo trabajo es aire fresco"

Lidia Ramírez

Foto: Sony Music España

La primera vez que conocí (musicalmente) a Andrés Suárez fue en 2014. Iba en el coche cuando comenzó a sonar ‘Números Cardinales’, su primer gran éxito. Googleé su nombre y la fotografía que me apareció nada tenía que ver con la imagen que yo pensaba que había detrás de aquella dulce y melancólica voz. Pelo largo, abundante barba, pobladas cejas, chupa de cuero… Tenía más bien la apariencia de un cantante de rock o heavy metal que la de un tipo que le canta al desamor. De esto hace ya algo más de tres años, cuando apenas llenaba las salas de los locales donde iba a actuar, como el mítico Libertad 8 o las terrazas de La Latina. Ahora, con siete trabajos discográficos a sus espaldas, cuando reúne a miles de personas y agota en sólo unos días todas los billetes del WiZink Center (antiguo Palacio de Deportes de Madrid), hablamos con este ferrolano de marcado acento gallego unas horas antes de partir hacia América (donde tiene dos conciertos en Perú) para iniciar su gira más especial, la de la promoción de su último álbum ‘Desde Una Ventana’ (2017). Un trabajo del que Andrés espera, sobre todo, una cosa: que le permita tocar, tocar y tocar.

Hacía tiempo que un cantautor no se colocaba en lo más alto en la lista de ventas de España. Tú, con ‘Desde Una Ventana’, lo has conseguido. ¿A que crees que se debe?

Si te soy completamente sincero, no tengo ni idea. Si los que nos dedicásemos a la industria musical tuviésemos la clave del éxito sería muy triste, porque tendríamos la manera de saber cómo funcionan las cosas. Yo lo que quiero es hacer una buena obra y poder dormir tranquilo por las noches, y lo único con lo que se consigue esto es trabajando mucho. Si la gente ha elegido este disco para ponerlo en lo más alto de las listas, yo encantado y agradecido.

¿Se trata de tu mejor disco?

Tengo que creerlo, porque cuando uno hace su último disco está haciendo lo mejor que tiene en mano, sus mejores canciones, sus mejores versos, sus mejores frases… Por lo tanto, creo que este es mi mejor trabajo con total diferencia. Pero, ojalá dentro de poco hablemos de mi nuevo disco, que sería el octavo, y diga que es el mejor. Pero, de momento, estoy muy orgulloso con el resultado.

¿Alguna vez te has avergonzado de algún trabajo?

No, jamás. Nunca me he avergonzado ni arrepentido de nada.

Andrés se declara producto de la música que escuchaba de niño en los casettes del coche de su padre. La lista es larga y variada: de Juan Luis Guerra a Rosendo, de Jose Afonso a Franco Battiato, de Sabina a Milladoiro. Y de los vagones del metro de Madrid en los que, según cuenta el artista, “perdía dinero porque no ganaba ni para pagar el billete”, ahora se enfrenta a 24 conciertos con los que el próximo 11 de agosto en Arequipa, Perú, dará el pistoletazo de salida. Después Lima y vuelta a España donde recorrerá toda la geografía española hasta el 17 de febrero de 2018 donde, por el momento, tiene previsto cerrar su gira en León.

¿Cuál es el concierto que afrontas con más ilusión?

Tengo que ser muy consecuente con todos. Pero evidentemente los conciertos en Madrid me acojonan. También me impone mucho Galicia, porque es mi tierra. Pero todos los conciertos deben ser tratados por igual. Hoy la gente lo pasa realmente mal para pagar una entrada o un disco. Las cosas están muy jodidas. Y tienes que estar muy a la altura de aquella gente que paga 15 euros para escucharte. Cada concierto de esta gira lo voy a tratar como lo que son, mágicos.

Te muestras muy activo en redes sociales, ¿es esta una forma de agradecer a tus seguidores todo el cariño por el apoyo recibido?

Sin ninguna duda. Sabina decía que hay que escapar de la peste de tus fans, no estoy de acuerdo. Ellos son los que compran mi discos, las entradas, por lo que es más que necesario quererlos. Así que, qué menos que mostrarme en las redes sociales para ellos y decirles de algún modo “aquí estoy”.

“‘Desde una Ventana’ es mi mejor trabajo con total diferencia”

En ‘Desde una Ventana’ hemos podido apreciar un cambio de estilo en tus canciones. Ya no le cantas tanto al desamor ni al amor perdido. ¿Qué ha cambiado en la vida de Andrés Suárez que ha influido a la hora de escribir sus canciones?

Soy más feliz, tengo una situación mejor. Pero más allá de mi estado de felicidad, me cansé y aburrí de mí mismo. Aquella etapa llegó a ser demoledora. Todas mis canciones, absolutamente todas, hablaban de desamor, era demasiado. Reiterarse disco a disco puede destruir una carrera.

¿En qué te inspiras a la hora de escribir la letra de una canción?

Todas son cosas que me han sucedido y me han marcado de algún modo. Son vivencias que llevo en el alma y que hacen que me emocione al hablar de ellas. Mis abuelos, mi tierra, un desamor…

¿Eres muy enamoradizo?

Todos los que amamos esta palabra lo somos, soy muy intenso. Walt Disney nos ha hecho mucho daño.

Andrés Suárez: "Me cansé y aburrí de mí mismo, este nuevo trabajo es aire fresco" 1
El 23 de octubre actuará en Madrid en el Teatro Gran Vía, las entradas ya están agotadas. | Foto: Sony Music España

Las historias de Andrés Suárez tienen las dosis de romanticismo que requiere cualquier artista que vaya por el mundo narrando sus vivencias. Cantautor, transgresor, enamoradizo y optimista, el ferrolano asegura que no le preocupa el futuro y siente que “lo mejor está aún por llegar”.

La edición del nuevo álbum incluye un segundo CD gratuito para regalar a quien se desee, ¿cómo surgió esa idea?

Fue una idea de la gente de mi discográfica (Sony Music España) después de repetir mil veces que era mi mejor disco, y la verdad me pareció una idea genial, porque si yo consigo emocionar a alguien con mis canciones, tal vez tú consigas emocionar a alguien haciendo este regalo. Vivimos tiempos fugaces donde se nos olvida agradecer y dar las gracias, por lo que si alguien comparte una emoción multiplicamos todos.

“Reiterarse disco a disco puede destruir una carrera”

En este nuevo trabajo interpretas una canción junto a Rozalén. Sin embargo, son varios los medios que han asegurado que teníais una mala relación. ¿Qué hay de cierto en este rumor?

Fue un cotilleo periodístico en el aire en un momento en el que ni nos conocíamos. Cuando tuvimos la oportunidad de coincidir y charlar sobre ello nos moríamos de la risa. Rozalén me ha hecho un regalo participando en este disco, amo su voz y el alma que tiene en la garganta.

El pasado enero diste un concierto multitudinario en el WiZink Center de Madrid en el que agotaste todas las localidades, ¿ha sido este tu concierto más especial?

Sin duda, fue la noche más hermosa de mi vida. Fui muy feliz y no lo olvidaré jamás. Pero eso ya pasó, no quiero recordarla permanentemente porque se acabaría mi carrera.

Continúa leyendo: Cataluña para los catalanoparlantes

Cataluña para los catalanoparlantes

Ricardo Dudda

Foto: Bernat Armangue
AP

El debate lingüístico en Cataluña nunca ha tenido que ver con la lengua, sino con la cultura.
Un ejemplo es una frase como “Cataluña es el catalán”, que se ha usado en los debates
sobre la inmersión lingüística esta semana y que difícilmente puede defenderse como una
idea liberal (lo digo porque quien la ha usado es un liberal socialdemócrata, y porque un
partido progresista como el PSC es un gran defensor del monolingüismo en la escuela).

La defensa de una sola lengua en una sociedad plurilingüe va contra el pluralismo liberal, y
en cierto modo recoge el argumentario nacionalista, que considera la lengua uno de los
hechos diferenciales. Para los clásicos nacionalistas, como Herder, la lengua refleja un
modo de pensar y una forma de ser. La lengua es la esencia del nacionalismo: una nación
para cada lengua.

Uno puede usar argumentos pragmáticos para defender la inmersión lingüística, como la
idea de que es una manera de elevación social (los castellanoparlantes catalanes tienen
mayores cifras de fracaso escolar que los catalanoparlantes). También se suele decir que la
inmersión es el gran consenso de la sociedad catalana, pero un estudio de Roberto Gravia y
Andrés Santana muestra que es falso: “existe un alto nivel de consenso sobre el modelo
lingüístico de las escuelas, pero el rasgo definitorio de dicho consenso es la pluralidad
lingüística, no la posición hegemónica de ninguna de ellas: los votantes de todos los
partidos coinciden en que al menos un 28% de las clases deben ser en catalán, un 25 % en
inglés, y un 20 % en castellano; y difieren en cómo debe impartirse el 27% restante de
horas.” Gravia y Santana afirman que “la sociedad catalana está muy lejos del amplio
consenso a favor de la inmersión lingüística, que más parece ser un mantra que reflejo de
las preferencias de la sociedad catalana”.

Al defender el modelo monolingüe se defiende la idea nacionalista de que la lengua catalana
ha de preservarse per se, sin importar su número de hablantes (son más los
castellanoparlantes en Cataluña que los catalanoparlantes). La lengua se defiende porque es
un bien en sí mismo. De ahí a preservarla para que no se contamine de otras lenguas (que
es lo que hacen las lenguas y así es como se forman) hay muy poco.

Esto crea situaciones difícilmente explicables, como explica Félix Ovejero: “que la lengua
mayoritaria y común en Cataluña sea el castellano y que sin embargo no sea la que
proporciona identidad nos lleva a situaciones conceptualmente complicadas”. La lengua va
antes que la ciudadanía. Es un argumento nacionalista. Al defender la lengua se defiende
una especie de esencia y cultura inmutable. Es una lógica peligrosa, que los más radicales
han usado para defender su idea de “Cataluña para los catalanes”.

Continúa leyendo: Las miserables condiciones con las que los agentes combaten el narcotráfico en Cádiz

Las miserables condiciones con las que los agentes combaten el narcotráfico en Cádiz

Jorge Raya Pons

Foto: Ministerio de Interior

El pasado 18 de febrero saltó una noticia en los periódicos y las redes: la Policía intervino cuatro toneladas de hachís en el Campo de Gibraltar, comarca gaditana ubicada a 15 kilómetros de suelo africano en su punto más estrecho, y detuvo a 16 personas. La operación se celebró como un éxito y el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, visitó la zona un día después del anuncio para estrechar la mano de los agentes y convocar a los medios.

Allí, en la costa de Cádiz y con el mar a sus espaldas, informó a los periodistas sobre los recursos incautados –una estación de radar para controlar los movimientos físicos de los agentes, varios equipos de transmisiones, unos 100.000 euros en efectivo, tres escopetas, una pistola, dos embarcaciones neumáticas, dos tractores, 11 coches y dos motos– y celebró que en 2017 las intervenciones de cocaína aumentaron un 300%; las de hachís, un 40%. “Están desarrollando una gran labor”, felicitó a los agentes. “Debe quedar claro que esta no es una zona que va a estar dominada por los narcotraficantes. Esta es una zona donde el Estado de Derecho se impone y se va a combatir todo tipo de delincuencia. Van a tener la respuesta del Estado de Derecho”. Los sindicatos policiales recibieron el mensaje sin entusiasmo.

Las miserables condiciones con que los agentes combaten el narcotráfico en Cádiz 1
Zoido, en su visita el 19 de febrero a La Línea. | Foto: Ministerio de Interior

El narcotráfico se apodera de la costa gaditana. Las mafias ganan lentamente terreno, poder e influencia en el Campo de Gibraltar, particularmente en ciudades como la Línea de la Concepción –con algo más de 60.000 habitantes–, y lo hacen porque la Guardia Civil y la Policía Nacional no cuentan con los medios necesarios para combatirlos. La situación es particularmente alarmante si atendemos a que el 70% del hachís que entra en Europa lo hace por España y que Cádiz, por su proximidad con Marruecos –principal productor mundial de esta sustancia–, es el puerto de desembarco. Desde enero de 2017, se han incautado más de 183 toneladas de hachís y se ha detenido a 518 personas, según las cifras aportadas por Interior.

Estamos pidiendo al menos 500 agentes más de Guardia Civil [actualmente son 2.600, repartidos entre las comandancias de Cádiz y Algeciras; en la Policía Nacional, 2.200] para toda la provincia”, explica José Encinas, secretario general provincial de la AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles) en Cádiz. “Y no se trata únicamente de agentes uniformados. Necesitamos grupos de investigación, es donde se debe hacer el mayor esfuerzo: solo así se puede descabezar a las mafias y bandas de narcotráfico. Pedimos que se refuerce y que se implante un aumento en la plantilla y que haya una renovación de nuestro medios materiales. Tenemos medios muy obsoletos”.

“No puede ser que tengamos siete embarcaciones cargadas de droga y una sola patrullera para intentar interceptarlas”

Encinas explica que los cuerpos están desbordados, que el trabajo es inmenso: “Hay veces que solo llega una embarcación en todo el día. Hay días que tenemos 7 ú 8 embarcaciones –hasta 15– en una sola tarde, todas ellas pendientes de paralizar en costa. Por ejemplo, el otro día había siete embarcaciones pendientes de alijar y cada una tenía 3.000 kilos. Esto quiere decir que había 21.000 kilos pendientes de llegar a costa”. Para detectarlas, la Guardia Civil utiliza el sistema SIVE, que emplea una tecnología de cámaras, antenas y radares monitorizados desde tierra. El primer lugar donde se instauró fue en Cádiz y el portavoz argumenta que su tecnología se ha quedado antigua, que necesita una renovación: los narcotraficantes van varios pasos por delante.

“Y por otro lado”, continúa Encinas, “si los operarios del SIVE detectan embarcaciones en las cuales transportan droga, necesitan personal en tierra para su interceptación. En tierra y en mar. No puede ser que tengamos siete embarcaciones cargadas de droga y una sola patrullera en alta mar para intentar interceptarlas. Esa patrulla es insuficiente. Más si tenemos en cuenta que la potencia de los motores que llevan las patrulleras de la Guardia Civil es totalmente inoperativa respecto a la potencia de los motores con las que están dotados las embarcaciones de los traficantes. Puede haber hasta una diferencia de 10 nudos de velocidad máxima (18 kilómetros por hora)”.

Las miserables condiciones con que los agentes combaten el narcotráfico en Cádiz 2
La distancia entre la costa gaditana y el continente africano es de 14 kilómetros en sus puntos más cercanos. | Fuente: Google Maps

El agente Javier López Morales conoce bien estas limitaciones. El portavoz del SUP (Sindicato Unificado de Policía) en la Línea de la Concepción recorre todos los días su ciudad con el coche patrulla. Las historias del narcotráfico parecen lejanas, pensamos en México y Colombia y quizá Bolivia, pero están en nuestras costas. “Aquí hay una escalada de violencia”, dice López Morales, con un tono preocupado. “Cada vez hay que estar más atentos, cada vez hay que ir más prevenido. Ya no se limitan a huir cuando los interceptamos: se defienden, se enfrentan a nosotros. Nos sentimos en desventaja porque ellos son más y porque no tenemos medios”.

El 6 de febrero, una veintena de hombres encapuchados irrumpió en el hospital de la Línea para liberar a un narcotraficante detenido por la Policía Nacional tras una larga persecución de la que salió herido. Los encapuchados llegaron en varios todoterrenos, los aparcaron en la puerta del hospital, se abrieron paso en los corredores, buscaron al narco y finalmente lo encontraron en una sala de espera, escoltado por dos agentes. Los encapuchados lograron liberarlo, montarlo en uno de los todoterrenos y esconderlo en un lugar que se desconoce. Los agentes apenas lograron retener a uno de los colaboradores.

El 19 de febrero, a escasas horas de la visita de Zoido, tres encapuchados asaltaron a punta de pistola el depósito judicial de Conil de la Frontera para recuperar una lancha de tres motores y 12 metros de eslora embargada a otro narcotraficante de la zona. Ninguno de ellos fue detenido y siguen en paradero desconocido, igual que la lancha. El ministro sostuvo públicamente que la Policía Nacional y la Guardia Civil cuentan con los recursos para abordar el escenario, más allá de los casos recientes.

“El siguiente paso es que se lleven a un detenido de los calabozos de la comisaría”

“Es que estamos en total desventaja”, reitera López Morales. “La sensación es de abandono total. Cada vez que pedimos algo, nos dicen que tenemos los medios adecuados. Luego ocurren cosas como lo del hospital o apedreamientos a compañeros o embestidas a nuestros coches. Nos embisten y los vehículos que tenemos no son todoterreno. Cuando nos quejamos nos dicen que son casos aislados, cosas puntuales. No hacen nada. Nosotros nos vemos abandonados porque les estamos avisando y esto está yendo a más. El siguiente paso es que se lleven a un detenido de los calabozos de la comisaría…”.

Encinas comparte su preocupación con López Morales y dice que los narcotraficantes “están subiendo un escalón” en la violencia de sus actuaciones. “Hace unos años el trato que teníamos con los narcotraficantes era relativamente correcto: ellos hacían su trabajo y nosotros el nuestro”, añade el portavoz. “Pero hoy en día eso se ha superado. Por un lado, porque ahora las mercancías son 10 veces más grandes que antes y, por tanto, la cantidad que pueden perder es mayor. Y, por otro, porque ha cambiado la generación y esta es más violenta”.

“Hay que declarar esta comarca como una zona con singularidad, con un juzgado específico contra el narcotráfico”

La Línea de la Concepción es una de las ciudades más deprimidas de España y el paro supera el 33%. El tráfico de drogas y el contrabando de tabaco están profundamente arraigados en la economía local: es difícil cuantificar el número de familias que subsisten –directa o indirectamente– por este negocio y la aceptación es notoria: se comprueba, en muchas ocasiones, en la propia forma en que reciben a los policías. “Es mucha gente la que come de esto”, cuenta López Morales. “Está bastante integrado en la sociedad. Te das cuenta incluso cuando pones en internet la noticia de la detención de un traficante. Ves un montón de comentarios en contra. La gente lo defiende. Le dan una justificación. Hay más gente en esto de lo que creíamos. Hay un sector importante de la Línea que lo defiende y que lo apoya. Es un peligro”.

Hay razones, entonces, para comprender que el desaliento se extienda en las filas. “Hay una falta de motivación…”, lamenta López Morales. “En esta comisaría no tenemos un complemento territorial que compense estas condiciones de trabajo. Todos los compañeros se quieren ir de aquí. La gente que viene es porque vive cerca, porque es natural de Sevilla o Jerez. Es una comisaría de paso y salen volando en cuanto pueden. Tenemos un problema de fuga de funcionarios; siempre hay plazas descubiertas en el catálogo. Y es normal: se gana lo mismo en la Línea que en Estepona, y te digo que Estepona no tiene nada que ver con esto”.

Las particularidades del escenario provocan que muchos funcionarios soliciten el traslado. Sin embargo, no impiden que los entrevistados conserven la esperanza de revertir la situación. López Morales tiene soluciones muy asequibles, como conseguir un furgón policial con rejas y protecciones para los días de registros en las calles más peligrosas, y otras más ambiciosas, únicamente posibles con “mucha ayuda y atención” del Gobierno central. “Si se implicasen de verdad, crearían un juzgado especial para los casos de narcotráfico”, dice. “Así agilizarían estos temas. Ahora mismo, los juzgados no dan abasto con todo lo que hay: narcotráfico, malos tratos, delincuencia común… Aquí hay muchísimo trabajo. No se iban a aburrir. Un juzgado especial despejaría mucho”.

Las miserables condiciones con que los agentes combaten el narcotráfico en Cádiz 3
La Línea de la Concepción, vista desde el Peñón de Gibraltar. | Foto: Jon Nazca/Reuters

Encinas sostiene que esta medida sería decisiva. “Hay que declarar esta comarca como una zona con singularidad, con un juzgado específico contra el narcotráfico para que no haya estas dilaciones por la carga de trabajo”, dice el portavoz. “Es que por estas dilaciones, a menudo, el narcotraficante queda absuelto o con penas muy bajas”.

Hace unas semanas, en el mes de diciembre, se produjo uno de los hechos más llamativos: la defensa del narcotraficante Abdellah El Haj Sadek –conocido con el apodo de Messi– negoció su libertad provisional con el fiscal jefe de Algeciras y llegó a un acuerdo ventajoso: con el pago de 80.000 euros esquivaría temporalmente la celda. Unos días más tarde, como relata ABC, cenaba en una marisquería de Palomares junto a su familia.

Con todo, Encinas recuerda que en la lucha contra el narcotráfico, es decisivo conseguir un cambio social verdadero, que con la acción policial no basta: hay que lograr que el tráfico de drogas no sea únicamente reprobable desde un punto de vista ético, sino innecesario en términos económicos. “Hay que implantar unas medidas sociales en las que se impliquen todas las administraciones, locales y estatales”, concluye. “Hay que fortalecer los puestos de trabajo en la comarca”. Sus palabras cobran sentido si atendemos al contexto socioecónomico de la zona: con una tasa de desempleo por encima del 30%, los salarios que las mafias del narcotráfico ofrecen a los peones –tal y como informa el diario malagueño Sur– son tentadores: un aguador [informador para la organización] puede cobrar mensualmente entre 1.000 y 2.000 euros y un paquetero [colaborador en el desembarco en costa], entre 2.000 y 3.000 euros.

A tenor de las denuncias, The Objective contactó con el Ministerio de Interior para conocer su postura. No obtuvo respuesta.

Continúa leyendo: Me llena de odio -y de satisfacción-

Me llena de odio -y de satisfacción-

Gonzalo Gragera

Foto: Sipi
EFE

Estrategia de comunicación: irritar al contrario. Lo vimos hace unos años en la acción política de Podemos, partido cuyo ejercicio de propaganda aprovechaba el odio visceral –como todos, supongo- que despertaba en sectores más o menos conservadores y liberales para introducir y difundir sus ideas en el conjunto de la sociedad española. De ahí, claro, que acudieran a tertulias de cadenas con público de derechas, donde de sobra sabían, y de manera inteligente, que el precio de lo viral era más asequible. De esas ya antiguas luchas dialécticas sacarían mucho más provecho que de mesas redondas de cualquier facultad o de ponencias académicas y eruditas de pasillos universitarios, e incluso más que de su capacidad de convocatoria en las redes sociales. Y es que nada como el odio, su impulso, para transmitir un mensaje; nada como la crispación del enemigo para alimentar una idea.  Rufián es otro que supo de la lección en los meses –pasados, creo, espero- más complicados de la secesión orquestada en los partidos independentistas catalanes. Mientras todos compartían, en actitud de desprecio, sus desvaríos y ocurrencias, tales desvaríos y ocurrencias circulaban, con notable éxito y acogida, por todo el país. Un diputado de un partido de escueta representación parlamentaria en el Congreso, principal imagen –discurso- de buena parte de la política española.

Y es que el público necesita –necesitamos- del odio para multitud de asuntos, pero quizá el principal es el hecho de afirmarse, el hecho de confirmarnos en nuestra propia personalidad. El odio nos aleja de aquello que no queremos ser, nos marca distancias respecto de aquello a lo que le tenemos fobia, lo que nos causa rechazo, aquello que consideramos malo incorrecto equivocado Un lector de tendencia izquierdosa necesitará compartir entre sus amigos virtuales las barbaridades que escriba un autor o periodista o columnista partidario de cualquier tesis histórica sobre –tema facilón- el franquismo y las cosas buenas que nos dejó. También al contrario, evidente: la autora de derechas se rasgará las vestiduras ante el párrafo de intención polémica de cualquier firma de izquierdas. Se intuye: en cuanto hay lucha de posiciones, o disparidad de criterios, además de argumentar el error ajeno, necesitamos, para quedar tranquilos con nuestra conciencia y con nuestro criterio, ridiculizarlo, denostarlo. Y es entonces cuando vamos a la búsqueda del odio, a ese interés por leer opiniones que consideramos irrisorias, infantiles, descabelladas; y también el interés en difundirlas, en hacer ver a los demás la estupidez en la que otros –siempre los otros- están inmersos. Un denunciar la estupidez del prójimo que es, más bien, un favor hacia este: lo vemos a diario en el periodismo sensacionalista, ahora llamado de clickbait.

Lo escribe Ricardo Dudda en Letras Libres: “Hay una parte de construcción del enemigo para justificar las propias acciones. Al elaborar un hombre de paja y luchar contra él, además, uno construye su identidad a medida. Uno puede moldear al enemigo para moldearse a sí mismo”. Necesitamos consumir el odio, y odiar, para convencernos de que no somos aquello que odiamos. El odio como bienestar narcisista de saberse distinto, seguro, cómodo –pleno convencimiento- en la idea propia. El odio como emoción para establecer la diferencia con el adversario. O con la actitud moralmente reprochable. El odio que nos llena de odio, y de satisfacción.

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