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Antonio Castelo: "Todas mis redes sociales las lleva mi exnovia"

Jorge Raya Pons

Foto: CCN

Antonio Castelo (Alicante, 1982) tiene una barba frondosa que ha ido recortando con el paso de los años y un sentido del humor ácido, directísimo, que se transforma en hiriente para quienes visten una piel más fina. Castelo pertenece a una generación de comediantes de nuevo cuño, más rupturista, menos atada a los tradicionalismos patrios, que combate el aburrimiento trabajando sin freno y compaginando proyectos personales con colaboraciones constantes en televisión, internet y radio.

Ahora, el humorista regresa a Comedy Central News (CCN), en el canal de pago de Comedy Central, para abordar grandes temas con pocas palabras cada jueves a las 23:50 horas. En este informativo en tono de comedia, los datos y las bromas se combinan en 12 minutos, un equivalente televisivo a los 100 metros lisos. “Es un programa bastante droga”, dice Castelo. “De hecho, yo creo que a veces incluso condensamos demasiado. Damos una tralla de datos loquísima. Notas que voy hablando muy rápido, dando mucha información, y a la vez hay gráficos, y a la vez hay chistes. Es verdad que es difícil tratar un tema en profundidad en 12 minutos, pero nosotros lo intentamos de alguna manera”.

¿Crees que hay un humor millennial o simplemente unos temas que despiertan más interés que otros?

Yo creo que el humor es el mismo desde hace cientos de años, probablemente miles. Son los temas los que cambian. Muy poca gente ha inventado cosas nuevas, casi nadie lo ha conseguido. Yo recuerdo cuando vi por primera vez Ali G y pensé que Sacha Baron Cohen había inventado una cosa. También me pasó cuando vi The Office. Pero la realidad es que casi nunca se inventan cosas, todo se basa en cambiar temas y puntos de vista. Por ejemplo, nosotros tratamos temas que son de hoy, como los e-sports. En sí, este no es un tema estrictamente millennial, seguramente también le interesará a un padre. Saber de qué va eso, descubrir que es algo positivo, que no es como parece. O como ocurre con el reguetón: el padre igual escuchaba rock and roll y le decían que aquello era una guarrada.

Quieren descubrir en qué se está metiendo su hijo…

Claro, aunque tampoco pienso en un público joven y uno mayor, eso sería simplificar. Yo, cuando sea mayor, no creo que me interesen los temas de mayores. Hay temas interesantes y temas que no lo son. Hay comedia buena y comedia mala. Yo creo que la comedia buena con temas interesantes llega a todo el mundo.

El programa lo está petando en audiencia. Pero, sinceramente, tendría la misma reacción si fuera mal de audiencia. Hemos hecho el mejor programa posible y está de puta madre. Estoy orgulloso.

Antonio Castelo: "Todas mis redes sociales las lleva mi exnovia"
El programa CCN, de Comedy Central. | Fuente: CCN

¿Tiene que ver también con una evolución del humor? Nosotros hemos consumido otro tipo de comedia, más americana o inglesa, y eso ha ido perfilando nuestro sentido del humor.

Sí, yo siempre he estado influido por la comedia anglosajona y desde pequeño veía los late night, que era lo que más me gustaba. Siempre me ha gustado lo mismo y, por otra parte, creo que es lo mejor. El Late de Conan O’Brian era el mejor programa que había en esa época y era mejor que cualquier español o cualquier alemán.

Mira, otro programa que era muy bueno cuando solo hacía comedia era Salvados. Yo creo que es el mejor que ha habido de comedia y actualidad en España. A mí ese tipo de formato no me pasa desapercibido. En nuestro programa también se hacen cosas así. A la hora de hacer piezas de calle, nos fijamos en las piezas que hacía Jordi Évole.

“En mi casa siempre me han apoyado, pero lo han hecho porque se me daba muy bien”

¿Siempre quisiste ser cómico? Porque he leído que hiciste dos carreras, como cuando te obligan a estudiar una carrera y luego ya haces lo que te gusta.

Yo creo que soy la última persona que salió de COU [equivalente a 2º de Bachiller]. Recuerdo que cuando llegabas a octavo de EGB [2º de ESO], podías elegir entre hacer la ESO o BUP y COU. Pero a la ESO solo iba la gente que sacaba muy malas notas. Yo sacaba todo sobresalientes e hice BUP y COU. En la ESO estaban todos los inútiles, porque los que querían hacer cosas profesionales se iban y ya está. En esa época, cuando acabé COU, me fui al ejército y estuve allí un año. Iba a ser piloto militar.

Sí, iba a ser piloto de combate. No me gustó y me salí. Entré en Informática porque tenía que hacer algo. Pero me di cuenta de lo que realmente me gustaba y empecé a hacer un poco de radio, se me daba muy bien. En mi casa siempre me han apoyado, pero lo han hecho porque se me daba muy bien.

¿Cómo fue aquel año en el ejército?

Era una cosa que se llamaba premilitar. Para hacer la oposición, te preparan en una especie de academia militar. Yo me crié en un hospital militar, en un cuartel. A mí, si sacaba buenas notas, me llevaban a disparar. Para que te hagas una idea. He comido toda la vida de hospital, es la que llegaba a casa. Eso es algo que nadie hace en la realidad, pero de eso me doy cuenta ahora.

El año que viene igual llega el formato anécdota porque muchos fans me lo están pidiendo. Ayer estaba pensando en que he vivido en un cuartel de los 10 a los 20 años y hay anécdotas en las que no reparaba, como comer comida de hospital durante todo este tiempo. Claro, te llegaban a casa esa raciones de col rehogada, yogur desnatado blanco y mierda así. Y estaba gordo, lo cual significa que me gustaba.

Sé de qué hablas, he vivido en una residencia militar y era parecido. ¡Todos los días patatas!

Al final te vuelves loco. Comía lo mismo cada dos semanas. Estaba harto de comer col todos los martes impares.

“La diferencia entre un tío que va a hacer sus horas y yo es que yo no quiero cumplir, yo quiero reventarlo”

Siendo cómico y valenciano, ¿llegaste a trabajar en Canal Nou?

No, no. Es la única comunidad donde sus cómicos no han trabajado en su canal autonómico. Allí no nos dieron ni la más mínima oportunidad. Es tan grave que a mí me la dio el canal autonómico balear.

¿En serio?

Allí muchos piensan: “Ese talento es de aquí”. Me dieron trabajo porque Canal Nou era tan mierda que no daba trabajo. Ahora van a reabrirlo, pero me ha dicho un amigo que de los 500 que contratan, no hay ni un guionista. Valencia, en ese sentido, es un páramo.

¿Cómo fueron los comienzos en Baleares?

Me hicieron una prueba de guión en un programa de corazón en las tardes y entré con Adolfo Valor, que es el guionista de Cuerpo de élite y uno de mis mejores amigos. ¡Entramos en un programa de corazón! Pero es que es imposible comenzar por el buen camino en España, apenas hay trabajo de comediante. A mí me apetecía salir en la televisión y empecé a pugnar por un puesto que había de copresentador, pugnaba con un cubano. Un cubano, tío. ¡Un cubano! Claro, pensaban que como era cubano podía tirar de ‘Ay, ¡la islita!’. Me llamaron un día para decirme que el cubano se había caído, que no podía hacerlo. Al día siguiente de avisarme tenía que copresentar. La televisión es un puto sinsentido.

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Antonio Castelo, junto a uno de sus colaboradores. | Fuente: CCN

Tienes buen material para comenzar con las anécdotas.

Tengo infinitas anécdotas de mierda. Eso pasó cuando yo tenía 21 años y ahora tengo 35.

Estás con mil proyectos y en distintos formatos. ¿Cómo lo haces para que no te dé un microinfarto?

Más curro tenía el año pasado y el anterior. Aquello me sentó muy mal. Trataba de levantarme pronto, comer bien, hacer ejercicio. Todo muy racional, todo muy medido. Este año he trabajado mucho, pero no tantísimo. Eso me ha venido bien. Me he quitado entre semana Vodafone Yu y solo voy los viernes. Los sábados tengo A vivir, en la Cadena Ser. Tengo las piezas de internet que hacemos para CCN y el programa. Todo esto junto está bien. Ahora tengo un contrato de exclusividad con Comedy Central que termina a final de este mes.

¿Te estás dejando querer?

Pues mira, la verdad es que sí. Aunque solo sea para subir el precio.

No, hombre, estoy muy contento aquí. Además, me tratan muy bien. ¡Me tratan como a un presentador!

“Twitter me parece un sitio que fomenta el linchamiento”

Cuando frenaste, ¿lo hiciste por el tema psicológico y físico o porque no podías mantener la creatividad?

Mi padre me avisó hace un par de años de que no iba a ser capaz de hacer tantas cosas sin bajar la calidad. La diferencia entre un tío que va a hacer sus horas y yo es que yo no quiero cumplir, yo quiero reventarlo. Esa es para mí la gran diferencia. Yo siempre pienso en petarlo y eso hace que me desfonde en cada trabajo. Aprendí que si haces mucho, todo no te puede salir tan bien. No es fácil darlo todo todo el tiempo. No es fácil ser el más original, hacer siempre el comentario que más mola. Y eso es algo que me preocupa bastante. Yo quiero que en cada sitio que me contraten se queden con la sensación de que he dado todo lo que podía dar, que he marcado la diferencia. Ya es difícil que te paguen por hacer esto como para que el cliente tenga dudas.

¿Cómo llevas el tema de redes sociales? ¿Lo haces más por obligación o te gustan?

Todas mis redes sociales las lleva mi exnovia.

¿Te quiere bien?

Sí, en realidad somos mejores amigos. Es que yo muchas veces compartía cosas por cumplir, sin más. Hay mucha gente que valora que estés en las redes, pero a mí me interesan muy poco. Solo me interesa Instagram, las demás creo que son una basura. En Instagram tengo historias, vídeos, uno detrás de otro. Twitter me parece un sitio que fomenta el linchamiento.

Tengo que decir que fui la 51ª persona en tener una cuenta en Twitter en España y que presenté la gala del décimo aniversario, pero me cerraría Twitter.

¿Te han atacado mucho por Twitter?

Sí, pero menos que a otros. Los peores comentarios me llegan por Twitter, es donde está la gente más rabiosa.

En YouTube ha crecido una generación de cómicos, tú mismo te has beneficiado de YouTube. Ahora parece que se ha cerrado un poco la puerta, que no hay tanta renovación.

Sí, yo también lo pienso. Hemos salido algunos como Broncano o yo, que somos los más jóvenes de nuestra quinta, digamos. Los demás son cuarentones, gente mayor que nosotros. Por abajo, lo más parecido es Darío MH. Es verdad que hay mucha gente joven haciendo stand ups, yendo a las trincheras por la noche, que creo que es la mejor manera de hacer buena comedia.

Pero hay pocos programas de humor y, con tan pocas oportunidades, es difícil que salgan nuevos talentos y se fogueen. Si no hay donde tocar el violín, no puedes tocarlo. Hay muchos chavales que no pueden practicar como yo lo hice en su día, no pueden hacer horas. Cuando me preguntan los chavales qué tienen que hacer para llegar, les digo que no lo sé. Les digo que ninguno de los sitios en los que he trabajado existe ya.

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Todavía globales

Valenti Puig

Foto: DARRIN ZAMMIT LUPI
Reuters

Quien sabe en qué estará pensando Chomsky ni qué queda de aquel Porto Alegre brasileño que iba a ser la nueva Roma de la antiglobalización. Lo que sabemos es que la aceleración del tiempo define nuestra época. La mentira como verdad existe desde siempre –con el paradigma de los “Protocolos de Sión”- pero la post-verdad es eso y algo más: su transmisión hiper-acelerada en el tiempo. Era inimaginable que tramas informáticas ubicables en Rusia pudieran intervenir en una elección presidencial norteamericana ni que un gurú del secesionismo catalán fuese a ver al Assange de Wikileaks  -refugiado en la Embajada del Ecuador en Londres- para ver como acelerar en los dominios del algoritmo la difusión expansiva del “procés” .

La tecnología y la globalización tienen su lado oscuro, su corazón de las tinieblas, pero a la vez generan libertad. Desde el gigante comercial chino Ali Baba a las impresoras 3-D o la ortopedia robótica, la alta tecnología incide en la reducción de las desigualdades en un mundo globalizado. No todo va a ser el “bitcoin”. Como rasgo de los nuevos populismos, el miedo a competir también es parte de la vida, pero no es el mejor consejero en materia de eficiencia y prosperidad. Una creación específicamente humana –decía Ortega- es la técnica y, gracias a ella, y en la medida de su progreso, el hombre puede ensimismarse pero también viceversa, el hombre es técnico, es capaz de modificar su contorno en el sentido de su conveniencia, porque aprovechó todo respiro que las cosas le dejaban para ensimismarse. Cuando el mundo miraba para otro lado en plena tragedia de Kosovo  un servidor llamado “anonymizer.com” ofrecía a los kosovares la oportunidad de enviar mensajes al exterior que no pudieran ser controlados por la autoridad. Hace ya años. “Mutatis mutandi”,  La tecnología hace posible que los terroristas operen con menos soporte de un Estado. El adoctrinamiento jihadista tendría un ritmo primario sin la potenciación de sus videos en “you tube”.

El telégrafo fue superado en su día por el teléfono, los periódicos tuvieron la competencia de la radio, del mismo modo que la televisión compitió con la radio y luego aparecieron la televisión por cable, pero lo que lleva tiempo ocurriendo – escribió Peter Huber-  es que las arquitecturas digitales tienen tal plasticidad que se adaptan en todos los sentidos y direcciones a los modos de los medios de comunicación tradicionales, reduciendo costes y con mejora de calidad y posibilidad de elección. Como contrapartida ya no tenemos libros ni despertador en la mesilla de noche: está nuestro iPhone que es lo último que miramos antes de dormir y lo primero al despertar.

   Ahora el movimiento antiglobalización es casi exclusivo de zonas ricas como Norteamérica –caso Bernie Sanders- y la Unión Europea. Los sindicalistas que protestan contra la globalización y contra el libre comercio cobran un salario que es diez veces superior a lo usual en el mundo en vías de desarrollo. El “on-line” ya compite con la televisión. Viajamos en vuelos “low cost”. 2008 ha sido un vía crucis para la clase media occidental mientras aparecen nuevas clases medias en China e incluso en África. ¿Todavía globales? En realidad, más globales. Más que un redoblado fervor de antiglobalización lo que se siente es la necesidad de una cierta gobernabilidad de Internet.

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15 canciones que hacen de España un país más hermoso, por The Gift

Redacción TO

Foto: The Gift

Volvemos otro viernes con nuestra playlist semanal. Esta vez los portugueses The Gift nos traen una lista que nos harán querer un poquito más a España. Esta banda de rock alternativo llega a España a presentar su sexto álbum, Altar, que ha estado precedido por tres adelantos: Clinic Hope, Love without violins y Big Fish. Grabado entre Galicia, Londres y Alcobaça, una ciudad a una hora al norte de Lisboa, donde el grupo tiene su estudio, este nuevo disco es una representación de la historia de estos cuatro amigos de la infancia.

El grupo, formado por Nuno Gonçalves, Sónia Tavares, John Gonçalves y Miguel Ribeiro, traen ritmos de synth-pop y funk en este nuevo trabajo que muestra una constante evolución y crecimiento artístico.Altar es nuestra historia vital”, explica la banda, que se formó en 1994 y se ha convertido en una de los grupos portugueses más internacionales.

Su próximo concierto en España será en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid el 12 de diciembre. En él presentarán este nuevo disco, que considera el más cautivador de su carrera, y que ha sido producido por su propio sello discográfico, La Folie Records.

Con esta playlist, The Gift quiere mostrar su amor a España, donde han grabado una gran parte de este nuevo trabajo. Para ello, quieren compartir las canciones de algunos de sus artistas favoritos en España, con ritmos y estilos de todo tipo, entre los que se encuentran algunos como Ana Torroja, Quique Malla o Vetusta Morla.

Escucha la lista completa aquí y síguenos para acceder a cada una de las playlists.

Continúa leyendo: Contra la navidad

Contra la navidad

José María Albert de Paco

Foto: JON NAZCA
Reuters

Cuánto añoro las Navidades sin afeites ni plusvalías, aquellas en que sólo se celebraba eso, la Navidad, y  que habrían de pasar a la historia por frugalidades como los tortazos de Lussón a Codeso, las empanadillas de Encarna o que una niña de San Ildefonso fuera negrita. Aquellas Navidades, en fin, cuya luz se descomponía en expectación, contento y melancolía, y que apenas precisaban de alegorías mundanas, como no precisa el fútbol del rugido de la vida. Un Belén entrañaba la posibilidad de que los niños rehiciéramos el mundo con arreglo a un orden que intuíamos trascendente, y Dios atendía la disposición de los patitos en el río con el mismo celo con que hubo de velar la construcción de las más excelsas catedrales góticas, siendo así que el poblado entero parecía hallarse bajo una tutela cenital, un ojo de halcón hogareño que nos impelía, al pasar frente a la librería, a mover unos milímetros una oveja rezagada, evitando así su descarrío, o a enderezar la fila por la que discurrían los Reyes Magos, en un vívido remedo de la Cabalgata que en la noche del 5 recorrería la ciudad. O a abrigar al Niño, no fuera a coger frío. Nunca tuve la impresión de estar ante una maqueta. Y sí la tengo hoy, en cambio, al ver los belenes institucionales, esas soft parades inclusivas, transgresoras, sostenibles y aun antifascistas, inequívocamente comprometidas con la política de déficit cero y quién sabe si portadoras, a modo de pasatiempo infantil, de un mensaje cifrado de solidaridad con los presos.

Unas Navidades que son, definitivamente, más, mucho más que unas Navidades. O lo que es lo mismo: menos.

Continúa leyendo: Trump, el amigo abusón de Israel (y no su aliado)

Trump, el amigo abusón de Israel (y no su aliado)

Antonio García Maldonado

Foto: KEVIN LAMARQUE
Reuters

Las sospechas sobre la potencial colusión entre el equipo de campaña y Rusia para ganar las elecciones están llegando a un punto determinante. Pese al hermetismo del fiscal especial Robert Mueller, exdirector del FBI, así parecen indicarlo algunos hechos:

Primero, el discurso del taciturno secretario de Estado, Rex Tillerson, el pasado 29 de noviembre, en el que presentó su política hacia Europa diciendo que Rusia es una “amenaza activa” que “usa medios maliciosos para separarnos, incluidos los ciberataques y la desinformación”. Sorprendente en alguien que, al ser elegido, fue recibido con titulares que hablaban de él como “el amigo de Putin que dirigirá la diplomacia americana”. Su relación con Rusia y Putin cuando era presidente de la petrolera Exxon Mobile está acreditada. ¿A qué se debe ese cambio? La investigación de Mueller puede tener algo que ver.

Segundo, la autoinculpación del efímero exasesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, el pasado día 1 de diciembre de haber mentido al FBI sobre sus contactos con funcionarios rusos antes y después de las elecciones. Su admisión de responsabilidad va a acompañada de una promesa de colaboración plena. Es decir, que tirará de la manta.

Y tercero, se repite una secuencia desde diciembre de 2016, sustentada en la clásica cortina de humo: cada vez que emerge el Russiagate o alguna otra polémica importante, Trump se acuerda de la embajada de Estados Unidos en Tel Aviv y de la necesidad de trasladarla a una Jerusalén reconocida como capital de Israel. Es una idea que todos los candidatos e incluso presidentes han barajado, pero sin llevarla a efecto y sin sacarla tanto a los medios. Trump sabe que esto genera polémica en el exterior y consenso en sus bases. La reacción suele ser casi automática. Algunos ejemplos:

— El 11 de enero, la web Buzzfeed publica el conocido como “informe Steele”, un documento de 35 páginas en las que Christopher Steele –ex agente del M16 británico y ahora director Orbis, su compañía de inteligencia corporativa– afirma que Trump estaba chantajeado por los rusos, que además de tener material comprometedor sobre él, le habían facilitado la financiación para reflotar sus empresas en plena crisis financiera. El 19 de enero, Trump afirmaba en la Chairman’s Global Dinner que no olvidaba “su promesa sobre Jerusalén” y que no era “una persona que rompa sus promesas”. Una semana después, matizaba: “es pronto para hablar de eso”. Pero había intentado que ese fuera el tema polémico de la semana. Abusando de (y no ayudando a) Israel.

— El 12 de febrero, Michael Flynn dimite tras varios días de escándalo por las filtraciones a la prensa que revelaban sus mentiras sobre los contactos con los rusos. El 9 de febrero el New York Times había revelado las pruebas finales e irrefutables del doble juego del (nada menos) Asesor de Seguridad Nacional. Al día siguiente, día 10 de febrero, Donald Trump vuelve a acordarse de la embajada y afirma que estudia “seriamente” el traslado a Jerusalén. Generó polémica, aunque no pudo tapar esta vez el escándalo Flynn. Pero lo intentó. Abusando otra vez de Israel.

— El 20 de marzo, el director del FBI James Comey confirma que investiga la potencial colusión entre los rusos y Trump y su equipo de campaña. El día 28 de marzo, el presidente Mike Pence declara en una conferencia de la AIPAC (American Israel Public Affairs Committee) ante 18 mil personas: “Tras décadas de simples promesas, ¡el presidente está considerando seriamente trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén!”

— El 25 de abril, el Congreso de Estados Unidos acusa a Michael Flynn de incumplir la ley y de recibir pagos de gobiernos extranjeros. El 27 de abril el Pentágono informa de que se suma a la investigación. Durante esos días, y ante el viaje a Israel del presidente, varios diarios israelíes informan (gracias a filtraciones) de que Trump reconocerá a Jerusalén como capital en su siguiente visita. Cosa que no hizo finalmente pero que le sirvió para distraer la atención con la polémica generada fuera y el consenso en casa. Abusando otra vez de Israel.

— El 9 de mayo, Trump destituye a James Comey, el director del FBI que investigaba la conexión del entorno del presidente con funcionarios rusos. El 16 de mayo, la prensa revela que Trump habría pedido a Comey que hiciera la vista gorda con los delitos de Flynn. Eso ocurre pocos días antes del viaje que le llevaría a Arabia Saudí y al propio Israel. Comienza el 11 de mayo una polémica extraña en la que los medios israelíes, hablando a través de filtraciones de funcionarios de la Casa Blanca, dicen que Trump se negará a trasladar la embajada, aunque otros afirman que sí lo hará. La polémica no alcanza a un espectro mediático norteamericano centrado en el despido de Comey, pero Trump y su equipo lo intentan.

— No solo con los agobios de la trama rusa se acuerda Trump de la embajada. Tras los sucesos racistas de Charlottesville en agosto, el Congreso aprobó el 13 de septiembre una resolución de condena en la que, además, pedía con humillación al timorato presidente (“hay violencia y gente buena en ambos lados”) que por favor condenara los hechos y que se comprometiera a luchar contra el supremacismo blanco. La polémica deterioró su imagen, que por primera vez comenzó a resentirse en parte de sus bases. El 13 de septiembre los medios estadounidenses se hacían eco de una encuesta del American Jewish Committee que mostraba que el 77% de los judíos de EEUU suspendían al presidente Trump. En esta ocasión, pocos días después, la portavoz de la Casa Blanca no sólo dijo que Trump “está pensando seriamente trasladar” la embajada a Tel Aviv sino que además “considera la decisión de cerrar la embajada en Cuba” que había reabierto su antecesor Obama.

La decisión y firma del decreto que da carta de naturaleza al reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel viene precedida por avances sustanciales en la investigación de Mueller, que ha confirmado el pacto con Flynn. El fiscal especial sigue ahora el rastro del dinero de Trump, algo que solivianta al presidente. Los medios hablan, incluso, de la posibilidad de que éste lo destituya antes de que lo acuse de obstrucción y abra las puertas al impeachment. Sea como fuere, tras otra polémica en casa relacionada con la trama rusa, aparece la cortina de humo de la embajada y el reconocimiento de la capitalidad.

Medida que deteriora aún más la imagen de Israel en el mundo, pone más caros los apoyos árabes contra el terrorismo en el más cercano frente europeo, solivianta a los palestinos moderados, pone en una posición imposible a los partidarios de las negociaciones y da excusas a los más radicales, desde Irán hasta el Sahel. También nos lo pone muy complicado a aquellos que tenemos en Europa simpatías hacia Israel y la cultura judía y así lo manifestamos, como es mi caso. ¿Es un precio razonable para un reconocimiento simbólico de la Ciudad Santa como capital?

El deber de un amigo o un aliado sería decir que no. Pero Trump solo está en disposición de pensar en sí mismo. Ojalá Mueller culmine pronto su investigación y nos traiga buenas noticias para 2018. Por el bien de todos, y también –o sobre todo– de Israel. Mientras tanto, que nadie me elogie los checks and balances del sistema institucional americano.

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