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ARCO para la gente de a pie

Cecilia de la Serna

Foto: Daniel Ochoa de Olza
Reuters

ARCO Madrid, la Feria de Arte Contemporáneo más importante del sur de Europa, que tendrá lugar entre el 22 y el 26 de febrero de 2017, aterriza de nuevo en Madrid. Con ella, como cada año, llega el revuelo mediático patrio –es el único momento del año en que los medios españoles centran su atención en el mundo del arte-, llegan los coleccionistas en busca de la nueva joya de su corona, y los contactos entre profesionales, fundamentales para el correcto desarrollo de su labor.

ARCO parece estar lejos de la gente. El pabellón donde se celebra, IFEMA, no está precisamente en el centro de la capital. A eso, hay que añadirle que este año la línea 8 de metro, la que conecta el recinto de ARCO con el centro madrileño, está cerrada por obras. Por otro lado, el precio de la entrada para el público general (entre 30 y 40 euros, entre 50 y 66 adquiriendo además el catálogo) no es que sea accesible para todos los bolsillos.

Sin embargo, la distancia y el precio pueden salvarse gracias a todas las actividades y exposiciones que organiza ARCO a lo largo y ancho de la capital. En pleno centro de Madrid hay decenas de eventos que acercan el arte a la ciudadanía, propuestas interesantes que componen el “otro ARCO”, aquel para la gente de a pie:

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Calle de Santa Isabel, 52)

Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo

25 de octubre de 2016 – 13 de marzo de 2017

Vista de sala con obras de Juan Ugalde y Manolo Laguillo. (Foto: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía)
Vista de sala con obras de Juan Ugalde y Manolo Laguillo. (Foto: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía)

La exposición Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo, que lleva abierta en el Edificio Sabatini del Museo Reina Sofía desde el pasado mes de octubre, presenta una selección de los fondos más contemporáneos de la Colección del Reina Sofía, en su mayoría adquisiciones recientes. Con ella se quiere acercar al espectador a los lenguajes y a las prácticas artísticas realizadas, tanto a nivel nacional como internacional, desde finales de la década de los 90 hasta la actualidad. El modo en que los artistas abordan los efectos de la globalización y las nuevas configuraciones geopolíticas constituye el punto de partida de la muestra a través de las obras de artistas como Zoe Leonard o Allan Sekula. Otra de las principales líneas de investigación se ocupará de la revisión de los lenguajes de la modernidad y sus vínculos con los procesos coloniales con propuestas como las de Leonor Antunes, Ines Doujak o Alice Creischer.

Círculo de Bellas Artes (Calle Alcalá, 42)

Francis Bacon. La cuestión del dibujo

13 de febrero de 2017 – 21 de mayo de 2017

Imagen de la exposición Francis Bacon. La cuestión del dibujo (Foto: EFE)
Imagen de la exposición Francis Bacon. La cuestión del dibujo. (Foto: EFE)

Durante años se ha creído que Francis Bacon no dibujaba, como él mismo afirmó en varias ocasiones. Sin embargo, desde su fallecimiento en 1992, varias evidencias han desmentido tal conclusión, descubriendo que Bacon no sólo dibujaba, sino que lo hacía prolíficamente y con la misma maestría con la que pintaba. Desde ese momento, la autenticidad de los dibujos de Francis Bacon ha sido una cuestión controvertida, con procesos judiciales incluidos. La exposición Francis Bacon. La cuestión del dibujo, que presenta ahora el Círculo de Bellas Artes en su Sala Goya, es una auténtica joya, ya que recoge más de medio centenar de dibujos a lápiz, pastel y collages pertenecientes a la espléndida colección Francis Bacon Foundation of the Drawings donated to Cristiano Lovatelli Ravarino. Obras que el propietario de dicha colección, Cristiano Lovatelli Ravarino (periodista, amigo íntimo y pareja del pintor durante años) recibió como regalo de manos de Francis Bacon, fechados y firmados por el pintor entre 1977 y 1992.

 

 

Casa Árabe (Calle Alcalá, 62)

JAYAL, la imaginación creadora: El sufismo como fuente de inspiración

2 de diciembre de 2016 – 5 de marzo de 2017

Ana Crespo, The Taj Mahal, vision of the beloved upon her unveiling, 2015 (Foto: Casa Árabe)
Ana Crespo, The Taj Mahal, vision of the beloved upon her unveiling, 2015. (Foto: Casa Árabe)

El sufismo es la principal vertiente mística del islam, particularmente iluminadora e inspiradora de las artes, tanto en el presente como en la historia de la Península Ibérica y del mundo. Esta exposición pretende mostrar una experiencia de encuentro entre el actual momento cultural español y el variado y amplísimo mundo de referencias culturales, artísticas y espirituales del islam y el sufismo. La palabra árabe jayal, incluida en el título de la exhibición, hace referencia a la “imaginación creadora”. En la exposición gratuita que presenta la Casa Árabe de Madrid se presentan obras de artistas españoles cuyo proceso creativo tiene directa o indirectamente un vínculo personal con el sufismo, ya sea como resultado de una aproximación o de una progresiva interiorización vital. La muestra recoge piezas de Hashim Cabrera, Clara Carvajal, Ana Crespo, Juan Goytisolo, Nuria García Masip, Isabel Muñoz, Clara Janés, Luce López-Baralt, Cristóbal Martín, Rosa Mascarell, Diego Moya, Eduardo Paniagua, Jose María Sánchez-Verdú, Toni Serra y Eloísa Torres.

Casa de América (Plaza Cibeles, s/n)

Las decisiones del tacto

15 de febrero de 2017 – 25 de marzo de 2017

Argentina es el país invitado en la presente edición de ARCO Madrid. En ese marco, la Casa de América presenta la exposición Las decisiones del tacto, una de las ocho exhibiciones que abarca En el ejercicio de las cosas dentro de Argentina Plataforma ARCO 2017. La muestra presenta las obras de catorce jóvenes artistas argentinos. Uno de los platos fuertes allí es la proyección lumínica que sobre el Ayuntamiento y la Plaza de Cibeles desplega Karina Peisajovich al anochecer. En esta exposición gratuita pueden verse las obras de los artistas Bruno Dubner, Carlos Huffmann, David Lamelas, Eduardo Costa, Eduardo Navarro, Humberto Rivas, Karina Peisajovich, Mariana Ferrari, Marie Orensanz, Mariela Scafati, Miguel Mitlag, Paola Vega, Sofía Böhtlink y Tiziana Pierri.

Biblioteca Nacional de España (Paseo de Recoletos, 20-22)

Realidad distraída

15 de febrero de 2017 – 31 de marzo de 2017

Ocaso y periódico, de Nicolás Mastracchio. (Foto: Nicolás Mastracchio)
Ocaso y periódico, de Nicolás Mastracchio. (Foto: Nicolás Mastracchio)

En el mismo marco que la anterior exposición, la Biblioteca Nacional presenta Realidad Distraída, una muestra que ha sido pensada como una única exposición en la Argentina Plataforma ARCO 2017. Las distintas zonas incluyen desde herramientas críticas para pensar los cambiantes modos de relación que se dan entre lo personal y lo colectivo, a la ficción sexual y su correlato erótico como una forma identitaria, el desborde genérico, y los distintos vínculos de carácter experiencial con el público hasta la literatura entendida como un elemento referencial y constitutivo. Los artistas Alan Courtis, Cecilia Szalkowicz, Claudia del Río, Eduardo Costa y Nicolás Mastracchio descubren cómo se construye la percepción de la realidad, y a la vez ofrecen una representación de cómo se puede accionar sobre ésta y se interesan por expresar la materialidad perceptiva de toda imagen.

Comunidad de Madrid. Sala Alcalá 31 (Calle Alcalá, 31)

Próxima Parada. Artistas peruanos en la Colección Hochschild

21 de febrero de 2017 – 16 de abril de 2017

Silver 1, de Giancarlo Scaglia (Revolver Galería), una de las obras expuestas en Próxima Parada. (Foto: Giancarlo Scaglia)
Silver 1, de Giancarlo Scaglia (Revolver Galería), una de las obras expuestas en Próxima Parada. (Foto: Giancarlo Scaglia)

Argentina es el país invitado en la presente edición de ARCO, pero no es el único presente. México, Ecuador, Chile o Perú son algunos de los países latinos que tienen una presencia notable en la feria, en el que es ya el ARCO más latinoamericano de su historia. En el caso de Perú, la Colección Hochschild -cuyo nombre responde al hombre detrás de esta colección, uno de los filántropos más importantes del país andino- presenta en la Sala Alcalá 31 una cuidada selección de 63 obras de más de cuarenta artistas peruanos, creadas todas durante las tres últimas décadas. Se trata de una excelente oportunidad para descubrir por primera vez en la capital española el amplio abanico de intereses que inspiran el arte peruano contemporáneo y sus antecedentes más inmediatos. La muestra recoge piezas destacadas de artistas contemporáneos destacados como Elena Damiani, Miguel Andrade Valdez, Alberto Borea, Alfredo Márquez Espinoza, David Zink-Yi, Giancarlo Scaglia, Fernando Alonso Gutiérrez Cassinelli-Huanchaco, Ishmael Randall Weeks, Christian Bendayán, Jose Vera Matos, Teresa Burga, José Carlos Martinat Mendoza, Luz María Bedoya, Maya Watanabe o Ximena Garrido-Lecca.

Fundación Mapfre (Paseo de Recoletos, 23)

Retorno a la belleza. Obras maestras del arte italiano de entreguerras

25 de febrero de 2017 – 4 de junio de 2017

Ritratto di Renato Gualino, 1923-1924, de Felice Casorati (Foto: Felice Casorati, VEGAP)
Ritratto di Renato Gualino, 1923-1924, de Felice Casorati. (Foto: Felice Casorati, VEGAP)

En la Italia de la primera y segunda década del siglo XX, los ecos de la gran tradición mediterránea fluían de forma leve, pero constante, para intentar acallar años de vanguardias. Después de la desolación de la Gran Guerra, un grupo numeroso de artistas se sumergió en algunos de los episodios memorables de su pasado histórico para desarrollar el tema de la belleza como eje central, unido a otras cualidades necesarias y entonces ausentes: el equilibrio, el sosiego y la eternidad. La muestra que presenta la Fundación Mapfre cuenta con préstamos de numerosas colecciones particulares e instituciones internacionales, entre las que cabe destacar la Pinacoteca di Brera, el Museo del Novecento de Milán, el Musée d’Art Moderne de la Ville de París, la National Gallery de Praga o el Museo Morandi. Pintores como De Chirico, Carrá, Morandi, Casorati o Donghi, presentes en esta exhibición, supieron extraer del clasicismo una figuración renovada e imaginativa con altas dosis de modernidad.

Éstas son las siete exposiciones imprescindibles recogidas por The Objective. La mayor parte de ellas son gratuitas, y las que no lo son tienen precios muy asequibles. Todas están situadas en el centro de la ciudad, muy cerca las unas de las otras, y dibujan un mapa incomparable de cultura al servicio de la gente. Ya no hay excusa: ARCO se vive en las calles de Madrid.

Continúa leyendo: ARCO, una aberración imprescindible

ARCO, una aberración imprescindible

Clara Paolini

Foto: Cecilia de la Serna

La feria ARCO, el ineludible “día de la marmota” del arte contemporáneo, vuelve a situar a Madrid como centro de gravedad del contexto artístico español y de paso, de la opinología.

Con 36 años a sus espaldas, el evento capta un interés ecléctico, provocando que galeristas, artistas, críticos, comisarios y coleccionistas se arremolinen en los pasillos del IFEMA entremezclándose con periodistas y público general en un escenario que presenta la compra-venta de arte como telón de fondo.

A pesar de que año tras año, lamentablemente, la atención acaba centrándose en las estratosféricas cifras de las obras más caras o siempre surja la improductiva discusión sobre si lo expuesto merece o no el calificativo de arte, ARCO es una herramienta inmejorable para medir el pulso al entramado del mercado y dilucidar diferentes contextos artísticos, suponiendo además uno de los raros, pero tan necesarios, momentos en el que el arte se torna protagonista en la conversación.

'Ambiente de Estereo Realidad 4' del artista Jose Carlos Martinat en el espacio de la Galería Revolver. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)
‘Ambiente de Estereo Realidad 4’ del artista Jose Carlos Martinat en el espacio de la Galería Revolver. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

ARCO no es una bienal, tampoco un compendio de exposiciones, ni mucho menos es un museo; es una feria comercial y para disfrutarla, hay que entenderla como tal. Decía Óscar Alonso Molina hace unos días que “la feria como el peor contexto para disfrutar de las obras es un tópico y una paradoja con la que hemos aprendido a convivir”; pero no conviene olvidar que aunque ARCO no sea el lugar idóneo donde disfrutar de un encuentro íntimo y conmovedor con el arte, sí ejerce una función relevante para su supervivencia y diagnóstico.

¿Por qué ARCO es una cita imprescindible?, ¿qué supone para un artista exponer en sus pasillos?, ¿qué importancia tiene para las galerías?, ¿qué piensan de ARCO los coleccionistas extranjeros? En una gran feria como esta, ¿hay espacio para la belleza y la crítica? Descubriendo las numerosas incógnitas que sugiere el mercado del arte contemporáneo, nos embarcamos en la búsqueda de posibles respuestas.

¿Qué significado tiene ARCO para los artistas?

La feria lo transforma todo porque el contexto natural del arte se supone que son los museos, las galerías… pero la feria es una especie de aberración que con el paso de los años, se ha convertido en una aberración imprescindible”, opina Marco Antonio Castillo Valdés, uno de los dos artistas que conforman en la actualidad el colectivo cubano Los Carpinteros.

Han pasado ya 10 años desde que Los Carpinteros visitaran ARCO por primera vez, logrando el Primer Premio de la Popularidad entregado la feria allá por 1997, el cual contribuyó al despegue de una carrera hoy más que consolidada y aunque mucho ha llovido desde entonces, cierta esencia parece inmutable.

Dentro de la sección Proyectos Especiales y de la mano de la galería suiza Peter Kilchmann, Los Carpinteros presentan la obra Domo hexagonal, una atractiva y casi monumental estructura de madera que acoge en su interior a los visitantes, invitándoles a llenar cada uno de los espacios con propuestas propias. Partiendo de la idea de las cárceles panópticas convertidas en uso civil “la pieza no pretende ser una obra egocéntrica, sino una escultura que ofrece un servicio”.

'Domo Hexagonal' del colectivo de artistas cubanos Los Carpinteros. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)
‘Domo Hexagonal’ del colectivo de artistas cubanos Los Carpinteros. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

Consciente del contexto ferial en el que se ubica, durante la entrevista en exclusiva para The Objective, el artista declara que “todo el arte contemporáneo, por muy conceptual que sea, por muy radical que sea, ha tenido que adaptarse a estas condiciones”, refiriéndose a la imprescindible anomalía de la exhibición en el contexto ferial.

Aunque para algunos artistas vender su obra sea necesario para subsistir y continuar su trayectoria, no todos asisten a la feria bajo la presión del mercado, e incluso algunos como Daniel G. Andújar hacen dudar sobre la verdadera necesidad de una feria para el éxito de su trayectoria.

El artista, que ha sido seleccionado para la próxima Documenta de Kassel y de cuyos trabajos hemos podido disfrutar en instituciones del calibre del Museo Reina Sofía, asegura que para él no es tan importante vender o no vender y señalando al collage de fotografías propias y tomadas de internet que conforman su instalación en Casa sin Fin,l comenta que “a veces parece un sinsentido que esto lo vaya a comprar alguien”.

Bajo el abrigo de las instituciones culturales españolas, que a pesar de los varapalos el artista sigue considerando fuertes e indispensables, la trayectoria de Daniel G. Andújar resulta una rara avis que a pesar de la paradojas, se desenvuelve en ARCO con naturalidad: “No entendería que mi trabajo está dentro de un mercado porque de hecho hasta hace relativamente poco no vendía obra ni tenía galería. Ahora tengo más de 50 años y empiezo a contar con en esa parte ínfima del mercado que además tiene una preocupación por preservar trabajos que en principio yo no había creado para que pervivieran. Luchar contra eso es complejo”.

'Obras' de Daniel G. Andújar en la galería Casa Sin Fin. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)
‘Obras’ de Daniel G. Andújar en la galería Casa Sin Fin. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

En busca de savia joven, hablamos con la prometedora artista alicantina Rosana Antolí, que junto a Fito Conesa atrae el flujo de visitantes hacia la galería valenciana Espai Tactel. Ambos artistas, ganadores de la Generaciones de la Casa Encendida de este año, parecen encontrarse en el momento de despegue de su trayectoria, por lo que una feria como ARCO supone un necesario escalón ascendente que sobrepasar.

En la que es su primera vez exponiendo en la feria, Rosana Antolí asegura que “no hay expectativas, hay ilusión y mucha emoción porque es la feria referente en el país. Vienes aquí de excursión cuando estás en la universidad, llevas trabajando muchos años y de repente acabas viniendo aquí y reconocen el trabajo”.

Con 35 años, la artista da la impresión de entender el para otros invisible mecanismo del mercado del arte sin perder por ello ni un ápice de su esencia como artista: “Soy bastante consciente del contexto en el que se expone cada vez mi trabajo. No es lo mismo cuando planteo un trabajo para un museo o para Generaciones de La Casa Encendida que cuando lo planteo para la galería. Obviamente es una feria pero siempre tiene que haber un componente en el que disfrutes, en el que arriesgues y en el que juegues con ambas cosas; con la emoción y con el saber que estás en una feria de arte (…)  Para mí estar en ARCO era un escalón necesario para la carrera conforme como quiero llevarla y continuarla”.

Rosana Antolí presentando su obra 'Cosmos Dancing Caos', una escultura viva que danza a ritmo biolólogico en Espai Tactel.
Rosana Antolí presentando su obra ‘Cosmos Dancing Caos’, una escultura viva que danza a ritmo biolólogico en Espai Tactel. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

En contraposición a los anteriores, la feria ARCO también sirve como mercado de valores para artistas consagrados “de hoy de siempre”, ofreciendo variaciones en el tipo de cambio que se aplica a la moneda en la que se han convertido sus piezas. Desde Ai Weiwei, Louis Bourgeois o David Hockney (expuesto en la Galerie Lelong coincidiendo con su retrospectiva en la Tate), hasta las sobrecomentadas, en términos económicos, obras maestras como El triunfo de Nautilus, de Salvador Dalí o la escultura The red base de Alexander Calder.

¿Qué opina una de las mayores coleccionistas de arte del mundo sobre ARCO’17?

Durante ARCO y más tarde en una entrevista en privado, disfrutamos de un encuentro privilegiado: una charla con la filántropa, empresaria y coleccionista de largo recorrido Ella Fontanals- Cisneros, quien a través de su reputada Fundación CIFO (Fontanals – Cisneros) demuestra año tras años un ojo infalible para el arte haciéndose con las obras más deseadas del mercado.

De origen cubano, venezolana de adopción y residente en Miami en la actualidad, la coleccionista evita nombrar a sus artistas favoritos “porque son como una gran familia que se complementan” y destaca la importancia de ARCO para Latinoamérica “debido a que es la feria que trae más galerías latinoamericanas y facilita el acceso a las mismas para los coleccionistas europeos”.

Frente a la espectacular obra Sphere Jaune de Julio Le Parc, artista del que Ella Fontanals-Cisneros ha demostrado ser fiel seguidora, la reputada coleccionista habla sin tapujos sobre el mercado del arte en España, opinando respecto al 21% del IVA en cultura que “es imprescindible que las organizaciones y sobre todo que las galerías, hagan un lobby al Gobierno español para cambiar la situación“.

La coleccionista deja traslucir su pasión por el arte con cada palabra, y a pesar de las distancias, entiende a la perfección las necesidades urgentes del contexto español:  “Yo creo que el arte enriquece a un país por lo que es necesario liberar y facilitar, poniendo menos trabas para que crezca el número de coleccionistas y facilitando que la gente pueda adquirir arte. Sobre todo respecto a la donación de obras a las instituciones, si hubiera más apertura y esto contribuyera a desgravar impuestos, las instituciones tendrían más oportunidades de recibir valiosas donaciones”.

Con una mayor presencia de coleccionistas latinoamericanos que españoles, las palabras de Ella Fontanals-Cisneros resuenan en la percepción generalizada: sin coleccionistas latinoamericanos como ella, como Eduardo Hochschild o Eduardo Constantini, la salud de ARCO no sería la misma.

'A Brain Tree' del artista Een breinboom en la galería Jan Fabre.
‘A Brain Tree’ del artista Een breinboom en la galería Jan Fabre. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

¿Cómo viven ARCO  las galerías?

No todas las galerías pueden llegar a ARCO, y para las que lo hacen, se trata de una inversión no exenta de riesgo. A este respecto, la galería Espacio Valverde, dirigido por Asela Pérez y Jacobo Fitz-James Stuart, ha conseguido ganarse el respeto tanto de la crítica como el de sus veteranos compañeros de profesión, hecho que fácilmente comprobable por las numerosas alabanzas vertidas por otros asistentes durante los minutos de nuestra charla.

Además del espacio reservado a la artista Elena Alonso, para esta edición de ARCO, Espacio Valverde vuelve a presentar un proyecto que va más allá del supermercado artístico: Casa Leibniz ofrece un acogedor espacio para el pensamiento, organizando conversaciones entre escritores y artistas alrededor de una mesa de estilo jacobino que perteneció a la bisabuela del galerista (de la Casa de Alba).

Transmitiendo una sensación similar a la entusiasta artista Rosana Antolí, Jacobo explica su parecer sobre la feria: “Hemos ido a ferias, tenemos experiencia, pero ARCO, al ser la feria nacional a la que has ido desde niño, te hace una ilusión enorme. Es como un rito de paso, como en una tribu en la que tenías que meter la mano en un hoyo lleno de hormigas caníbales para ser mayor de edad. Algo así, pero sin hormigas caníbales”, explica entre sonrisas el galerista.

Fitz-James Stuart confiesa que su sueño “es que los artistas a los que representa puedan vivir de su trabajo y de paso, que nosotros también” e identifica los obstáculos que entorpecen el camino a tal meta: “El problema de aquí es que tenemos un 0,7% del mercado mundial. Londres tiene un 22%... pero eso también hace que tengamos unos artistas buenísimos porque hay poca tontería”, dice sin victimismos un galerista que sigue apostando en su espacio por proyectos y artistas con una carga intelectual en las antípodas del arte como espectáculo.

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Jacobo Fitz-James Stuart, co-director de Espacio Valverde. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

Espacio Valverde demuestra que, a parte de las galerías consolidadas, cuyas ventas parecen aseguradas de antemano, en ARCO también caben propuestas intermedias e incluso alternativas; un hecho también ejemplificado por Drop City, ganadores del Premio Opening para galeristas emergentes.

Lejos de ser una galería comercial al uso, Drop City se basa en un modelo colaborativo y multisede, con una fructífera red de producción y exhibición en la que los artistas son también los galeristas y comisarios, como es el caso de Nadia Hebson y Eleanor Wright con las que charlamos. Para ellas, en su primera visita a ARCO y tras la emoción de ver galardonado su trabajo, las ferias suponen un terreno por el que tenían curiosidad y no menos preguntas, un contexto que es imposible criticar o alabar desde la objetividad y consideran indispensable mantener la integridad: “Donde vivimos algunos de nosotros, como es mi caso en Newcastle, hay una escena artística muy activa pero no está conectada con la escena comercial. Sin embargo, los artistas necesitan vender obras y eso es lo que la feria ofrece, esa es la oportunidad, pero ¿cómo hacerlo de la forma más interesante posible, sin que vea comprometida, sin que sea solo un acto mercantilista?  Para eso la integridad es esencial”.

Con una mirada realista y no carente de distancia respecto al resto de galerías comerciales de las que se ve rodeada Drop City en la feria, Eleanor Wright nos recuerda una olvidadiza verdad esencial: “Aquí hay muchos tipos de arte y muchos tipos de conversaciones, no puedes entrar en conversación con todos, pero pienso que es necesario que cada uno busque su sitio y seguir hacer un trabajo que nos estimule intelectualmente”.

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‘Three man laughing at one’ de Juan Muñoz. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

En el polo opuesto a las propuestas de estas jóvenes galerías, encontramos a las gigantes españolas de siempre ofreciendo un paseo sin sorpresas con cuadros de Tàpies o esculturas de Juan Muñoz. Aunque con ligeras mutaciones, son la parte fija del “día de la marmota”, a las que este año se les unen las 12 galerías de Argentina, país invitado de este año entre cuyas propuestas se echan en falta espacios más allá de la capital y el sosiego.

¿Hay espacio para la crítica, el debate y la política en ARCO?

Aunque hace apenas unas semanas fuera el mismísimo MoMA de Nueva York el que liderara la protesta contra la política de inmigración de Trump, resulta sorprendente que en ARCO no encontramos rastro del polémico nuevo presidente estadounidense.

El escaso arte crítico sí hace mención, sin embargo, a temáticas y discursos derivados del concepto de frontera y al drama de los refugiados con obras de Uriburu o el otrora controvertido Eugenio Merino, quien ha instalado en la galería ADN la obra Rescue passports, una colección de pasaportes de los países con mayor número de refugiados envueltos en mantas térmicas.

Por otra parte, entre la poesía, la geopolítica y el arte, destaca la presencia del artista Babi Badalov en el espacio de la galería parisina Jérôme Poggi. El artista de Arzebayán del que podemos disfrutar en el MUSAC hasta junio, ofrece en ARCO una pequeña muestra de su exploración en las fronteras del lenguaje.

Parte instalación del artista Babi Badalov en la galería Jérôme Poggi.
Parte instalación del artista Babi Badalov en la galería Jérôme Poggi. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

Artistas consolidados a pocos metros de talentos emergentes, arte político y crítico cerca de obras centradas en la poética y la estética, obras polémicas, anodinas, conceptuales, figurativas, que permanecerán o que serán olvidadas… año tras año, como un familiar lejano al que solo vemos una vez al año, vemos ARCO igual pero diferente.

Los pasillos de ARCO ofrecen un restringido y condensado mapamundi artístico, tejido con infinitos hilos de discursos, ideas, épocas, lugares, relevancias y formas de entender el arte, y el espacio entre lo intelectual y lo comercial no siempre es cómodo ni fácil, por lo que ante la apabullante amalgama que surge de la intersección, lo mejor es que el espectador se convierta en buscador de tesoros utilizando la única brújula verdaderamente válida para el arte: los intereses, las afinidades, los gustos y deseos de cada cual.

Señoras y señores, disparen sus opiniones.

Continúa leyendo: El Expresionismo Abstracto aterriza a lo grande en Bilbao

El Expresionismo Abstracto aterriza a lo grande en Bilbao

Cecilia de la Serna

Foto: Museo Guggenheim de Bilbao
Museo Guggenheim de Bilbao

Pollock, Rothko, De Kooning, Smith, Still, Kline, Motherwell. Son “apellidos propios”, grandes estandartes, del Expresionismo Abstracto. Este movimiento, uno de los más revalorizados en las últimas décadas de cara a los coleccionistas, tiene su origen en el Nueva York de la década de 1940 y mantiene el honor de estar considerado el primer movimiento genuinamente estadounidense dentro del arte abstracto. Cuando hablamos de “movimiento” generalmente lo entendemos como un todo. No obstante, el del Expresionismo Abstracto es uno de los movimientos menos unificados de la Historia del Arte, y es que en realidad este fue un fenómeno complejo, variable e individualista, difícil de encuadrar en un solo marco. De hecho, lo único que une realmente a este grupo de artistas, que nunca formaron una unidad articulada, es que supuso la ruptura con las convenciones de las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX, como el Cubismo o el Surrealismo.

El Guggenheim de Bilbao recoge el testigo de la Royal Academy de Londres y presenta una extensa exposición con más de 130 obras

Medio siglo hemos tenido que esperar en el Viejo Continente para presenciar de nuevo una gran retrospectiva del Expresionismo Abstracto. El Museo Guggenheim de Bilbao tiene el privilegio de recoger ahora el testigo de la Royal Academy de Londres, y presenta una extensa exposición con más de 130 pinturas, esculturas y fotografías procedentes de colecciones públicas y privadas de todo el mundo.

Jackson Pollock. Mural, 1943. (Foto: The Pollock-Krasner Foundation)
Jackson Pollock. Mural, 1943. (Foto: The Pollock-Krasner Foundation)

Esta retrospectiva -aunque más bien deberíamos denominarla ‘perspectiva’-, ha arrasado en la Royal Academy de Londres durante todo el otoño. Entre las 130 obras que ahora llegan a orillas de la ría de Bilbao encontramos algunas de los más conocidos maestros de la abstracción, como Jackson Pollock, Mark Rothko, Robert Motherwell o Willem De Kooning. Sin embargo, la originalidad y las joyas ocultas de esta muestra residen en la variedad de obras expuestas, especialmente de artistas que no alcanzaron tanta fama, como Arshile Gorky, Hans Hofmann, William Baziotes, Gerome Kamrowski, Clyfford Still, David Smith, Franz Kline, Barnett Newman, Ad Reinhardt…

Mark Rothko. Banda amarilla (Yellow Band), 1956. (Foto: Sheldon Museum of Art)
Mark Rothko. Banda amarilla (Yellow Band), 1956. (Foto: Sheldon Museum of Art)

Lo que pocos conocen es que el arte de todos estos maestros fue utilizado por la CIA como propaganda cultural anti soviética en plena Guerra Fría -en ese marco se dio la última gran exposición de Expresionismo Abstracto en Europa-. Después de la Segunda Guerra Mundial, la humanidad se debatía entre la decepción de conocer la peor parte de sí misma y la reconstrucción de su propia identidad. Entonces llegaron estos artistas norteamericanos, que destacaban el arte como producto de la libertad y la democracia frente al comunismo soviético. Ahora, en la era en la que los valores norteamericanos están cuestionados por la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, parece que Pollock, Rothko y compañía vuelven a estar más de actualidad que nunca.

La exposición Expresionismo Abstracto puede verse en el Museo Guggenheim de Bilbao del 3 de febrero al 4 de junio de 2017.

Continúa leyendo: El Arte tiene sus propios Oscar

El Arte tiene sus propios Oscar

Cecilia de la Serna

Foto: Francisco Seco
AP

Carecen del glamour de Hollywood, y de los focos que lo alumbran. No cuentan con la cobertura mediática de los Oscar, pero su relevancia en su sector es equivalente a la de los premios de la Academia en el mundo del cine. Hablamos de los Global Fine Art Awards (GFAA), que cada año entrega un grupo de unos 40 profesionales del sector. Este año, este grupo -cuyo jurado incluye importantes personalidades del mundo del Arte, como James M. Bradburne, director del Palazzo Strozzi de Florencia, la historiadora Barbara Aust-Wegemund y Dean Phelus, de la Alianza Americana de Museos- ha examinado más de 200 museos y más de 2.000 exposiciones.

Los nominados en los GFAA son juzgados en base a cuatro criterios: diseño de la exhibición, atractivo al público, significado histórico y valor educativo. El sector artístico, como cualquier otro sector cultural, da trabajo a millones de personas en el mundo, y es un motor económico de primer orden. Por ello, nunca está de más reconocer a los profesionales que trabajan día a día por hacer una aproximación artística a la sociedad.

Los ganadores de los Global Fine Art Awards 2016 han sido:

Mejor exhibición sobre un artista contemporáneo / posguerra:

Rauschenberg en China, Ullens Centro de Arte Contemporáneo (UCCA), Pekín, China

Rauschenberg en China, una de las exhibiciones del año. (Foto: UCCA)
Rauschenberg en China, una de las exhibiciones del año. (Foto: UCCA)

Mejor exhibición sobre un grupo o tema contemporáneo / posguerra:

Revolución en la fabricación: Escultura abstracta por las mujeres, 1947-2016, Hauser Wirth Schimmel Gallery, Los Ángeles, Estados Unidos

Mejor exhibición sobre un artista impresionista / moderno:

Degas: Una Nueva Visión, Galería Nacional de Victoria, Melbourne, Australia y el Museo de Bellas Artes Houston, Estados Unidos

Mejor exhibición sobre un grupo o tema impresionista / moderno (premio compartido):

La Sinfonía Perdida: Whistler y la Perfección del Arte, Smithsonian’s Freer and Sackler Galleries, Washington DC, Estados Unidos

La Sinfonía Perdida: Whistler y la Perfección del Arte, en las Smithsonian’s Freer and Sackler Galleries, en Washington. (Foto: John Tsantes, Smithsonian Freer / Sackler)
La Sinfonía Perdida: Whistler y la Perfección del Arte, en las Smithsonian’s Freer and Sackler Galleries, en Washington. (Foto: John Tsantes, Smithsonian Freer / Sackler)

Jewel City: Arte de la Exposición Internacional Panamá-Pacífico de San Francisco, Museos de Bellas Artes de San Francisco, Estados Unidos

Mejor exhibición sobre un artista del Renacimiento, Barroco, Antiguos Maestros, Dinastías:

Jheronimus Bosch – Visiones de un Genio, Museo Het Noordbrabants, Bolduque, Holanda

El Bosco. La exposición del V Centenario, Museo Nacional del Prado, Madrid, España

Mejor exhibición sobre un grupo o tema del Renacimiento, Barroco, Antiguos Maestros, Dinastías:

Atravesando el globo a través de Manuscritos Iluminados, Museo J. Paul Getty, Los Ángeles, Estados Unidos

Mejor exhibición de Arte antiguo:

Pérgamo y los reinos helenísticos del mundo antiguo, Metropolitan Museum of Art, Nueva York, Estados Unidos

Mejor exhibición de Arte público:

Christo y Jeanne-Claude: Los muelles flotantes, Lago Iseo, Italia

Gracias al Arte, la gente pudo caminar sobre las aguas en Los Muelles Flotantes de Christo y Jean Claude. (Foto: Wolfgang Rattay / Reuters)
Gracias al Arte, la gente pudo caminar sobre las aguas en Los muelles flotantes de Christo y Jeanne-Claude. (Foto: Wolfgang Rattay / Reuters)

Mejor Diseño:

Manus x Machina: La moda en una era de la tecnología, Metropolitan Museum of Art, Nueva York, Estados Unidos

Mejor exhibición de Fotografía:

Robert Mapplethorpe: El Medio Perfecto, Museo de Arte del Condado de Los Ángeles y Museo J. Paul Getty, Los Ángeles, Estados Unidos

Mejor Fringe / Alternativa:

Susan Philipsz: instrumentos musicales dañados por la guerra, Tate Britain, Londres, Reino Unido

Premio Youniversal (Exposición más popular, seleccionada a través de una encuesta pública):

Jheronimus Bosch – Visiones de un Genio, Museo Het Noordbrabants, Bolduque, Holanda

El Bosco. La exposición del V Centenario, Museo Nacional del Prado, Madrid, España

España tiene el honor, en la presente edición de los Global Fine Art Awards, de contar con dos premios. Ambos, por la exposición de El Bosco en el Museo del Prado, compartidos con la misma exposición que se presentó en la ciudad natal del artista, Bolduque. Esta retrospectiva ha supuresto un gran éxito de público. El Prado sumó 589.692 visitantes, y al Noordbrabants, abierto en la ciudad natal del pintor, acudieron 421.700 personas. Por ello, se ha hecho tanto con el premio a Mejor exhibición sobre un artista del Renacimiento como con el galardón Youniversal, el People’s Choice Award del Arte. Charles de Mooij, director de la sala holandesa, viajó a Estados Unidos -donde fue la entrega de premios- y quiso poner de relieve la importancia de su colaboración con la pinacoteca madrileña: “Estamos muy orgullosos y felicitamos de todo corazón a nuestros colegas del Museo Nacional del Prado, con los que hemos trabajado estrechamente para montar ambas exhibiciones”.

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Bao, el bocadillo chino que desbancará a la hamburguesa

Redacción TO

La historia del bao se remonta a los tiempos de los Tres Reinos (siglo III). Zhuge Liang, canciller del estado de Shu Han, regresaba victorioso junto a su ejército en una campaña en las lejanas tierras de Nanman cuando se encontró con un río de corrientes peligrosas que desafiaba el regreso a casa. Después de tantos intentos –todos infructuosos-, Zhuge preguntó en los pueblos cómo atravesar sus aguas rápidas. Preguntó y preguntó hasta que un hombre viejo le contó que, antiguamente, los bárbaros ofrecían 49 cabezas de entre sus hombres para satisfacer a la deidad del río y atravesarlo así con paso tranquilo. Liang, que no fue partidario de la propuesta, decidió maquinar una ofrenda tramposa: sus hombres mataron a los animales que llevaban consigo y utilizaron su carne para rellenar unos bollos a los que dieron forma de cabeza humana. Una vez las lanzaron al río, sus aguas se amansaron y las tropas pudieron cruzarlo sin esfuerzo.

Cerveza y bao, plan perfecto (Foto: Bao Bar Madrid)
Cerveza y bao, plan perfecto (Foto: Bao Bar Madrid)

Aquella masa recibió el nombre de mantou y hoy día se mantiene como la base del bao. Sin este, el bao no tiene sentido. Es el ingrediente ineludible: el arroz de la paella. No se produce con una levadura que deba ser horneada, como nuestro pan, sino que se hace al vapor. Luego se mezcla con una pasta de azúcar –convierte cada bocado en un placer inmenso- y el resultado es una masa muy tierna, esponjosa, tan suave que es irresistible.

Si bien los baos son originarios del norte de China, la realidad es que se come en todo el país y en todo el mundo. Uno puede recorrer las calles de Pekín y ver en cada parada, a cada paso, cómo los chinos se lo comen mientras caminan, a todas horas, aunque preferiblemente por la mañana y siempre con las manos. En este sentido, han nacido todo tipo de locales en Madrid y en otras ciudades de España especializados en esta delicia china y se las ingenian con recetas imaginativas y sorprendentes: papada de cerdo ibérico, panceta con salsa china, entraña de cebón con ajos crujientes, mollejas de ternera y chimichurri. Y un largo etcétera que incluye recetas vegetarianas como el bao relleno de frijoles, excepcional.

Muestras que abren el apetito. (Foto: Pambao)
Muestras que abren el apetito. (Foto: Pambao)

Pero como el más común tiene cerdo, dejamos a los más aventurados la receta para preparar, según The Guardian, el mejor bao del vecindario.

Ingredientes esenciales

Para el mantou:
2 cucharaditas de levadura
275ml de agua tibia
30 g de azúcar
500 g de harina
½ cucharadita de sal
1 cucharadita de aceite de oliva

Para la carne de cerdo rojo cocido:
500 g de panceta de cerdo
1½ cucharadas de azúcar
2 cucharadas de aceite de oliva
2 dientes de ajo pelados
1 rebanada jengibre pelado
Un trozo de corteza de casia (o una pequeña rama de canela)
2 cebollas
2 frutos de anís estrellado
1 ½ cucharadas de salsa de soja
50ml de arroz chino
300ml de caldo vegetal o agua

Preparación

Para el mantou:
1. Mezclar la levadura con el agua tibia y una pizca de azúcar y dejar que se active.
2. Una vez activado, combinar la mezcla con el resto del azúcar y de los ingredientes en un tazón o bol y remover hasta conformar una masa suave.
3. Amasar durante unos diez minutos.
4. Hacer de la masa una bola, colocarla en un bol con aceite y cubrir el bol con un paño limpio y dejarlo en un lugar caliente hasta que doble su tamaño (alrededor de una hora).
5. Perforar la masa y volver a amasarla durante unos minutos para luego devolverlo al bol, taparlo y dejarlo reposar en un lugar cálido durante 20 minutos.
6. Estirar la masa hasta formar un rectángulo largo y delgado.
7. Enrollar la masa y y dividirla en 10 piezas.
8. Poner una olla con agua fría para prepararla al vapor.
9. Alinear la olla de vapor con muselina o papel de cocina y colocar unos pocos bollos -nunca más de cuatro- en la parte superior, pues se expandirán durante la cocción.
10. Cubrir la olla y dejarlo al vapor durante 20 minutos; luego apagar el fuego y dejar en el vapor de agua durante 2 minutos.
11. Retirar los bollos de uno en uno.

Para la carne de cerdo:
1. Colocar la panceta en una cacerola, llenarla con agua fría y ponerla en ebullición.
2. Cocinar a fuego lento durante unos 20 minutos, retirar la espuma que comenzará a salir.
3. Retirar la carne de cerdo y dejar que se enfríe. Desechar el agua de cocción.
4. Trocear la carne una vez se enfríe.
5. En una sartén a temperatura media, derretir el azúcar con aceite vegetal. Tras un par de minutos y con el azúcar caramelizando, añadir la carne de cerdo. Mantener la fritura durante 5 minutos.
6. Añadir todos los ingredientes en una sartén y cocinar a fuego lento, tapado, durante 45 minutos, removiendo con frecuencia.
7. Retirar la cubierta, desechar la rodaja de jengibre, la corteza de casia, los frutos de anís estrellado y reducir la salsa hasta que se vea espesa y la carne brillante.
8. Recalentar el mantou en el vapor y luego servir.

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