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Art Data: cuando el Big Data emerge dentro del mundo del arte

Ariana Basciani

Foto: Joan Fontcuberta

Internet nos ha convertido en artistas y creadores de contenidos, no hay exclusión, todos contribuimos. Ya sea que estemos actualizando nuestro Instagram o haciendo un vídeo con nuestros móviles, la tecnología nos ha dado nuevos caminos para la creatividad. Pero ¿qué sucede cuando un artista se adentra y se encarga de transformar millones de datos y hacer que las estadísticas conozcan el arte?

Al desdibujar las fronteras entre el arte y la información, el Art Data (o arte de los datos) rompe el mito del artista romántico y ofrece una propuesta artística novedosa ante los comentarios críticos de la era digital. Muchos artistas en la contemporaneidad utilizan como material artístico datos brutos producidos diariamente, buscando soportes innovadores para la exhibición y transformándolos en obras de arte.

 (Ejemplos de visualización de datos: así se escuchaban los The Beatles después de su lanzamiento en Spotify en diciembre de 2015)

El objetivo del Art Data es crear formas estéticas, obras artísticas de naturaleza digital a partir de la información generada dentro de Internet, ese llamado Big Data. La premisa es simple: cualquier información virtual producida en nuestro entorno puede ser transformada en imágenes, objetos o sonidos. El Art Data también presenta vínculos entre los algoritmos establecidos en nuestra cotidianidad –Google, Facebook, Spotify, etc- y la creación de nuevas formas artísticas.

A pesar de la vanguardia tecnológica, el arte y las tecnologías de la información siguen siendo percibidos como dos mundos en conflicto, sin embargo, una nueva generación de artistas considera el uso de la tecnología y el arte en otros términos. El Art Data crea una nueva interpretación del mundo cada vez más matemática y racional, recordándonos que somos el nuevo hombre: el homo tecnologicus. Para las nuevas generaciones de artistas, esta visión tecnocientífica sólo toca la superficie de otro mundo mucho más complejo, secreto y maravilloso, un mundo que también habla en voz alta, un mundo de datos e información.

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Ejemplos de visualización de datos en medios de comunicación | Imagen vía Bloomberg

Del Big Data a la gráfica: el primer paso del Art Data

La visualización y traducción de datos se ha convertido en una disciplina fundamental a medida que más empresas y organismos públicos se han visto obligados a vender lo que ahora es poderoso: la información en forma de cero y unos.
A partir de formas visualmente divertidas para la clasificación de datos, en la actualidad podemos ver como periódicos como el New York Times o Bloomberg han apostado por la visualización de datos, desde los más complejos a los más sencillos. La visualización de datos es un hecho, no solo para entender datos complejos sino para profundizar en las formas de storytelling: desde empresas como Spotify que explican qué sucede con sus escuchas hasta fundaciones educativas que explican la crisis de refugiados.

Dentro del mundo del arte, el primer paso se resume en cómo ver los datos. Entre los pioneros de esta disciplina, encontramos a la artista minimalista Kynaston McShine, quien en su exposición Information (NY, 1970) propuso la primera definición de Art Data en el catálogo de exposiciones del MoMA: “Cada vez son más los artistas que usan el correo, los telegramas, las máquinas de télex, etc., para la transmisión de sus obras (fotografías, películas, documentos) o la información sobre su actividad”.

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TreeViz para Macintosh creado por Ben Shneiderman | Imagen vía Universidad De Maryland

A McShine lo secunda el teórico Edward Tufte, responsable de la creación de Sparkline –el formato gráfico conciso desarrollado para insertar en texto y que todos conocemos gracias a las noticias financieras y a Excel- y Ben Shneiderman, el precursor de otro gráfico de gran importancia en la actualidad: el treemap, inventado en 1990.

Aterrizando en el Art Data. De la denuncia al espacio íntimo

Antes de la creación de formas extremadamente complejas de Art Data, existieron obras como las del artista Mark Napier. En Black and White, el artista norteamericano creó una corriente de información capturada por Carnivore, un programa de software bastante controvertido desarrollado por el FBI en el año 2000. Black & White leía la “forma” de los textos: la topografía cambiante del código binario era impulsado por el movimiento de senderos blancos y negros en la pantalla. En el proceso, un mundo binario era representado como una nube de diferentes tonos de gris.

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2060 Poster de Matt Willey

Siguiendo la breve historia del Art Data y gracias a la complejidad de la visualización de datos en áreas como las finanzas o la estadística, el artista británico Matt Willey creó At This Rate y 2060 Poster, proyectos que denuncian el impacto de la economía y las actividades humanas en el medio ambiente, específicamente en los bosques y selvas tropicales con cifras que pueden alarmar a cualquier espectador: “cada mes perdemos un área 102 veces el tamaño de Barcelona. At This Rate fue producida específicamente para crear conciencia sobre la destrucción de la selva amazónica y recolectar dinero para la ONG Rainforest Action Network.

Otro proyecto que ratifica la importancia en la unión de tecnologías de diseño 3D, captación de datos y 3D-Print, es la obra Nefertiti Hack de los artistas alemanes Nora Al-Badri y Jan Nikolai Nelles, quienes a partir del escaneo clandestino de la cabeza de Nefertiti en el Neues Museum Berlin, plantean la noción de pertenencia y posesión de objetos de otras culturas en las instituciones europeas. “Con la fuga de datos como parte de esta contra narrativa queremos activar el artefacto, inspirar una reevaluación crítica de las condiciones actuales y superar la noción colonial de posesión en Alemania”, afirman los artistas en la web del proyecto quienes se estarán presentado en el Festival The Influencers en Barcelona el próximo mes de octubre.

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Diagrama Love will tear us apart again de Peter Crnokrak

De la denuncia pasamos a una instancia más íntima, que nos habla de gustos y de las emociones que pueden surgir del pop y el rock and roll. El proyecto de Peter Crnokrak, Love will tear us apart again, es un diagrama del impacto emocional del hit de Joy Division Love Will Tear Us Apart donde se estudian 85 covers de la canción de la famosa banda inglesa.  El mapa gráfico creado por Crnokrak es rico en datos en los que se representan varias variables: el tiempo transcurrido desde la grabación original, el artista de grabación, el nombre, fecha de la publicación y la discográfica.

No solo la música genera mapas de datos, nuestros pasos también pueden crean proyecciones cartográficas. La artista digital Laurie Fricks decidió crear una app para que cualquier persona que quisiera pudiese hacer mapas artísticos con sus datos de geolocalización. FRICKbits usa los datos de localización del usuario para dibujar sus patrones de movimiento, como por ejemplo a dónde viaja en la ciudad o las rutas que realiza para ir del trabajo a la casa. Según Fricks los datos de ubicación son los más fáciles de procesar, además que son repetitivos porque tendemos a ir a los mismos lugares una y otra vez. “El patrón de los movimientos en una ciudad son hermosos y, sin embargo, son ignorados a menudo, simplemente por no pensar en ellos. La repetición de los patrones de viaje y los movimientos callejeros pueden transformarse en un retrato de datos abstractos de los usuarios” afirma Fricks en un comunicado de prensa. Quizás a lo que Fricks apunta con este proyecto es a la creación de una huella digital de nuestros viajes físicos.

Ejemplos de Art Data hispanoamericano

Entre Latinoamérica y España existe un puñado de artistas que expresan sus cuestionamientos sobre la intimidad y los espacios a través de la visualización de los datos.

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Googlegrama del Prestige, por Joan Fontcuberta

El premiado Joan Fontcuberta desde 2005 ha trabajado en la serie Googlegramas. En el proyecto el artista español reutiliza imágenes que se encuentran disponibles en Internet a través de un programa gratuito de fotomosaico asociado al motor de búsqueda Google. La obra final es una serie de fotomontajes que están compuestos por 10 mil imágenes disponibles en Internet, a partir de la búsqueda de una serie palabras claves relacionadas con la figura que quería construir, desde un beso hasta el hundimiento de Prestige.

Del otro lado del charco, la artista venezolana Ana Mosquera ha creado Paisajes Invisibles. Esta obra parte del análisis de los datos de la app de citas Grindr y descubre espacios invisibles dentro de la ciudad; paisajes imaginarios o lugares creados a partir del deseo y la sexualidad. Paisajes Invisibles fue presentado durante la semana del arte contemporáneo en Antofagasta, Chile, y el resultado visual de este análisis de datos fueron seis diagramas radiales que están vinculados a internet por medio de una aplicación gratuita de realidad aumentada que permite visualizar usuarios activos de Grindr.

Volviendo a los datos musicales encontramos a Santiago Gil, analista de Spotify, quien creó con los datos de la plataforma musical un diagrama de densidad titulado Gossypionimbus. Este diagrama se logró hacer con una matriz donde se trazaban el número de oyentes mensuales de los artistas de cada género y se comparaba con la cantidad de personas que se habían inscrito a Spotify Premium durante un periodo de tiempo determinado.

Data Art: cuando el Big Data emerge dentro del mundo del arte
Mapa del viento, diseñado por Fernanda Viegas y Martin Wattenberg. Imagen vía: Hint.fm

En otro orden de influencia y representación artística, la brasileña Fernanda Viégas desde 1998 utiliza Internet para sus proyectos artísticos y ha sido considerada como una de las mujeres más influyentes de la tecnología según la revista Fast Company. Junto a Martin Wattenberg actualmente lideran el grupo de investigación de visualización Big Picture de Google y hace unos años trabajaron juntos el Laboratorio de Comunicación Visual de IBM. En su tiempo libre crean proyectos paralelos de índole artística como el mapa animado del viento. Este mapa de animación en vivo toma información pública de la base de datos de pronósticos digitales del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos recreando cómo los vientos se mueven por el mapa norteamericano en un proyecto de animación eterna. Como obra de arte viva que refleja el mundo real, su sentido emocional cambia de día a día. En los días de viento tranquilo, la obra puede ser una meditación relajante sobre el medio ambiente, sin embargo durante los huracanes -Irma puede ser un buen espectáculo- la estética puede llegar a ser una visión del caos.

La visualización de datos va más allá de los expertos en marketing que desean vender su próximo máster sobre Big Data. Existen miles de ejemplos en el mundo del arte que han pasado por exposiciones desde Buenos Aires a Barcelona. El reto en la actualidad es encontrar la unión del mundo del arte con la tecnología, mezclando la humanística y la ciencia para afrontar los nuevos retos de la representación, no solo a nivel artístico, sino educativo o informativo. Es deber aceptar la realidad en un mundo de datos que está entramado por generaciones antiguas, early adopters y niños que crecieron con un iPad en mano y que están generando información real, nada efímera, minuto a minuto.

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Los doce imperdibles del Festival Eñe

Saioa Camarzana

Llega un año más el Festival Eñe al Círculo de Bellas Artes de Madrid. Pero en esta edición se presentan, por lo menos, dos novedades gustosas. Por primera vez, podemos pensar que con el objetivo de llegar a un público más amplio, todos los eventos son gratuitos. Por otro lado el CBA, aunque seguirá siendo la sede central donde se realicen la mayoría de los encuentros, no es el único punto neurálgico de esta cita con las letras (aquí el programa completo). Pero hay más, porque esta vez no serán solo las voces de los escritores contemporáneos quienes tomen Madrid sino que se abre también a la música, a la fotografía, al cine, al teatro y a la ilustración. El escritor y periodista Antonio Lucas ha sido el encargado de emparejar a más de 139 autores en 50 actividades. Pero, si hay algo que se le puede criticar es que la presencia femenina es, de largo, muy inferior a la masculina. Tan solo 28 mujeres. No nos vamos a meter en terreno activista, que por supuesto daría para ello, y vamos a mencionar las citas imperdibles de esta edición que se celebra del 23 de octubre al 28 de octubre.

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Imagen del Festival EÑE 2017

Durante los primeros días del festival, del 23 al 26, son los nuevos espacios los encargados de reunir a diversas personalidades. Entre la programación de la Biblioteca Nacional, del Instituto Cervantes y del Club Matador destacamos tres encuentros que desgranamos a continuación:

Día 23 a las 19:00h: Isabel Muñoz y Enrique del Río

La fotógrafa Isabel Muñoz conversará en el Club Matador con Enrique del Río, miembro fundador de WeCollect Club. La obra de Muñoz, Premio Nacional de Fotografía 2016, se centra en la exploración del cuerpo humano y aúna el compromiso social con la belleza que le rodea. Ha viajado por todo el mundo para adentrarse en las culturas de Papua Guinea, China, Cuba… para realizar estudios antropológicos en forma de fotografía. Casi siempre en blanco y negro a la fotógrafa le interesa que los protagonistas de sus instantáneas participen de manera activa en el momento de la captura. Entre ambos desgranarán toda una trayectoria de una de las fotógrafas más importantes de la actualidad.

Día 25 a las 19:00h: Juan Mayorga y Javier Gomá

Juan Mayorga es uno de los dramaturgos más importantes de nuestras tablas y Javier Gomá uno de los filósofos y ensayistas que se ha iniciado en esta profesión con un monólogo. El teatro, del que nos podemos sentir cerca y a la vez lejos, puede plantear preguntas que no tienen respuesta y ahí reside su importancia. Estas cuestiones son las que interesan e importan a Mayorga, un nombre ya vital de nuestra dramaturgia. De sus trabajos conversarán estas dos voces en el Instituto Cervantes.

Día 26 a las 19.00h: Rosa Montero, Álex Grijelmo, Carolina Reoyo y Javier Rodríguez Marcos

Detrás de un gran autor hay (o debería haber) un gran corrector. Así se llama la mesa redonda en la que participan estos cuatro protagonistas a los que reúne la Unión de Correctores en la Biblioteca Nacional. En ella le darán el protagonismo que se merece a la figura del editor de textos que es tan importante como desconocido en el proceso editorial. Lo cierto es que sin una figura como esta los libros no llegarían al lector con la misma calidad. Cada texto requiere de unos ojos vírgenes y objetivos que detecten los fallos, lo que funciona y lo que no. A este oficio en palpable retirada se dedicará la charla.

Los doce imperdibles del Festival Eñe 1
Asistentes a la última edición del Festival EÑE. | Imagen vía Festival EÑE.

El día 27 arranca la programación del Círculo de Bellas Artes con una programación interesante durante dos días. Destacamos varias citas de diferentes disciplinas.

Viernes 27

19.00h: Arturo Pérez Reverte, Javier Marías y Agustín Díaz Yanes

Sin duda son cuatro nombres con tanta personalidad como para poner en marcha la programación del Círculo de Bellas Artes. El viernes 27 en el Teatro Fernando Rojas, dos escritores cinéfilos como Pérez Reverte y Marías, que por cierto participan en la cita por primera vez, se sentarán junto al cineasta Agustín Díaz Yanes en una conversación moderada por el periodista Jacinto Antón. La ficción y la vida, la actualidad y la historia, el humor y la seriedad, serán algunos de los temas que traten con la libertad y la astucia que les caracteriza.

20.30: Marta Sanz y Ramón Andrés

Que la literatura puede ser una herramienta de sanación, un bálsamo para almas atormentadas y un ejercicio catalizador se sabe a través de las novelas que abordan el tema. Una de las voces más singulares de nuestra literatura es Marta Sanz que, junto a Ramón Andrés, uno de los intelectuales más originales del país, se preparan para hablar sobre la literatura y el daño. El periodista Manuel Llorente será el encargado de que ambos aborden cuestiones como si la filosofía puede ser una cura, si la palabra es un pabellón de reposo y la literatura un bálsamo.

20.45h: Joan Fontcuberta, Sofía Moro, José Manuel Navia y Chema Conesa

¿Cómo se crea un buen libro de fotografía? Esa es la pregunta que se plantea este encuentro que nace con motivo de la edición número 100 de la colección PHotoBolsillo. Chema Conesa es, además del director de la colección, uno de esos fotógrafos incombustibles que suma ya más de 40 años de recorrido. Él ha sido el encargado de reunir a Fontcuberta, Moro y Navia en una charla en la que abordarán, seguro, más temas que el que los une inicialmente.

21.30h: Manuel Borja-Villel, Niño de Elche y Pedro G. Romero

Algunos se preguntarán qué conexión existe entre el director del Reina Sofía (Manuel Borja-Villel) y el artista flamenco (Niño de Elche). Pues bien, el cantante ofreció el pasado mes de mayo un concierto en la pinacoteca con motivo del Día de los Museos. Poco a poco las diversas disciplinas se van uniendo creando nuevas sinergias que se retroalimentan y crean nuevos espacios. El arte puede servir de rebelión pero, ¿qué tipo de herramienta puede ser el flamenco en todo esto? Esa es la clave que intentarán desentrañar entre los tres.

Los doce imperdibles del Festival Eñe
Editoriales presentes en la última edición del Festival EÑE. | Imagen vía Festival EÑE.

Sábado 28

17.00h: Isaac Rosa, Daniel Gascón y Elvira Navarro e Inés Martín Rodrigo

¿Puede ser la literatura una herramienta para el desarrollo de una conciencia cívica? Esta es la cuestión troncal que abordarán Rosa, Navarro y Gascón, tres escritores que se relacionan a través de unas obras donde la memoria sirve de herramienta política y la desolación como forma de conciencia. ¿Hasta dónde llega la realidad? Inés Martín Rodrigo modera este encuentro en el que se determinará si realmente la realidad se agota y si la literatura puede ser un estímulo, un bálsamo o todo lo contrario.

18.15h: Eduardo Madina y Bernardo Atxaga

La última vez que el político Eduardo Madina y el escritor Bernardo Atxaga se vieron fue con motivo de <em>La pelota vasca. La piel contra la piedra</em> que dirigió Julio Medem. Han pasado ya varios años de aquel encuentro en 2003 en el que la conversación giraba en torno al terrorismo de ETA. Lo que les une ahora es algo completamente diferente y divertido: la literatura. En la educación sentimental de Madina están algunos de los libros de Atxaga y con Atxaga, que acaba de subir a los escenarios Obabakoak, hablará sobre ello en una conversación moderada por Javier Gómez Santander.

18.15h: Andrés Trapiello y Felipe Benítez Reyes

Gran admirador de Cervantes hace un par de años Andrés Trapiello tradujo El Quijote al lenguaje actual. Fue una labor, que además de ser una tarea ardua, estuvo destinada a ese 80% de españoles que no lo han leído. Felipe Benítez Reyes, por su parte, volvió con a la novela tras diez años silencio con El azar y viceversa, una historia de apariencia picaresca. A ambos les une, por tanto, haber trabajado con vidas de otros y, en algún momento, haber asumido la escritura como una espeleología por vidas ajenas. La conversación entre ambos, que moderará el periodista Luis Alemany, girará en torno a cuestiones como hasta dónde se puede contar y hasta dónde se puede inventar cuando se aborda una biografía.

20.15h: Manuel Vicent y Raúl del Pozo

Un gran momento para los periodistas y los amantes de la profesión. Manuel Vicent y Raúl del Pozo, dos de esos periodistas que llevan el oficio en la sangre abordarán, moderados por Antonio Lucas, cuestiones internas de esta profesión de carácter pasional. Cómo ha evolucionado al periodismo, cuáles son sus mutaciones, la presencia de la literatura en los periódicos, la dicotomía entre el papel y lo digital, los aciertos y los fallos y, sobre todo, la herencia de aquellas generaciones de escritores en prensa del siglo XX serán los temas que entretendrán a todos los asistentes.

21.30h: Carlos Boyero y Borja Hermoso

Si hablamos de crítica de cine seguro que muchos lo relacionarán, de manera automática, con Carlos Boyero, que hace lo propio en el periódico El País. La suya es siempre una opinión tan personal que no tenemos por qué compartir pero es esa libertad de la que goza la que le hace especial. Lleva en esto más de 40 años y no le da miedo equivocarse, porque, como hemos apuntado, su opinión es suya propia. Pero la música y la literatura también son parte de su genética y el periodista Borja Hermoso, con quien comparte mesa, lo conoce bien. Podría decirse que es un encuentro imperdible.

Continúa leyendo: Shinobu Hashimoto: “Cuando somos humildes nuestra obra vive más”

Shinobu Hashimoto: “Cuando somos humildes nuestra obra vive más”

Beatriz García

Foto: Stefania Vara
The Objective

El ceramista japonés ha participado en la tercera edición de Japanese Days, unas jornadas de cerámica japonesa que se celebran anualmente en la localidad barcelonesa de Santa María de Palautordera.

El ceramista japonés Shinobu Hashimoto es misterioso, poco hablador, cuesta arrancarle una sonrisa y su cabello largo y sus tatuajes le confieren aspecto de tipo duro. Y sin embargo, su interior es delicado, amoroso, elegante, esencialmente humilde, preocupado por servir a los otros y embellecer, como él mismo dice, sus vidas. Ha conseguido imprimirle a su cerámica un estilo tan propio que basta con mirarla para ver al hombre y también al artista, aunque él insista en que no lo es. “Yo no hago obras de arte, sino objetos para que los utilice la gente. En Occidente vosotros empleáis el término ‘artista’ de un modo muy amplio, pero yo soy yakimono ya, un artesano de la cerámica, igual que los carpinteros o los mecánicos. Somos gente de oficio, no artistas”.

Shinobu ha visitado Barcelona para participar en Japanese Days, unas jornadas de cerámica japonesa que se celebran en Santa María de Palautordera y a las que acuden anualmente grandes artistas japoneses para compartir el secreto de la elaboración de sus piezas. “En Japón cada prefectura tiene un estilo de cerámica. Puedes encontrar porcelanas muy finas, de influencia china, y otras más sobrias y toscas, más coreanas, y luego está el propio sello del artista. Los japoneses son especialistas en técnicas muy concretas y siguen utilizando hornos de leña donde las piezas tardan seis días en cocerse. Pero la cerámica de Shinobu Hashimoto es diferente; tiene un estilo muy personal, moderno, casi europeo”, cuenta la ceramista Penélope Vallejo, organizadora de Japanese Days.

“Cada persona tiene algo único, si te dedicas a mirar lo que hacen los demás todas las obras se acaban pareciendo”

El secreto de la originalidad de este ceramista es sencillo, a Hashimoto no le interesa lo que hagan otros, para sacar su esencia evita “contaminarse” de las ideas ajenas. Sólo así consigue que su interior se exprese libre. “Soy autodidacta. Hace catorce años descubrí la cerámica en un taller de un día, me gustó, tomé un curso introductorio de pocos meses para conocer el funcionamiento del torno y poco más. Desde entonces he aprendido solo y afirmo que cada persona tiene algo único; si te dedicas a mirar lo que hacen los demás todas las obras se acaban pareciendo. Lo más importante es lo que sale de dentro”.

Shinobu Hashimoto: “Cuando somos humildes nuestra obra vive más” 2
Para Hashimoto lo principal no son sus obras, sino embellecer la vida de la gente. | Imagen de Stefanía Vara

No se propone crear teteras perfectas ni imperfectas, ni se pregunta a priori sobre la belleza de sus platos y tazas, ni si debería crear algo novedoso. “No tengo tiempo para eso, si pienso en que debería hacer algo nuevo me desvío de mi propósito. Sigo una línea para mis piezas y cuando sienta que quiero hacer algo nuevo, lo haré. Hasta entonces, espero que llegue ese momento…”, explica.

Las heridas que nos definen

Mientras que en Occidente y por influencia de los ideales griegos belleza es sinónimo de perfección, en Oriente, y especialmente en Japón, lo bello es imperfecto, fugaz y fluye constantemente al igual que la naturaleza. Los jardines zen, el ikebana, la ceremonia del te, los haikus y el kintsugi (la reparación de cerámica agrietada) son artes japoneses basados en la estética wabi-sabi, la belleza que esconden las cicatrices.

Uno de los rasgos más particulares de las piezas de Shinobu Hashimoto es un delicado cuarteado de la superficie. Cuando tornea a veces deja las huellas de sus dedos en la cerámica, hace “huecos” en las piezas que expresan, dice, la inmadurez de corazón. “Si vemos a una modelo perfecta no nos transmite nada y tampoco nos atrevemos a acercarnos, pero si tropieza ya es otra cosa… Estos huecos son espacios en medio de lo bello que dan vida a las obras, pequeñas heridas que las convierten en humanas”.

Shinobu Hashimoto: “Cuando somos humildes nuestra obra vive más” 1
El rasgos más característico de su cerámica es el cuarteado de la superficie. Imagen vía Stefanía Vara.

Para Penélope Vallejo, la cerámica es una forma de meditación activa. Ella no se limita a tornear, habla con los materiales, les “sugiere” que se abran o se cierren. Un arte del Aquí y Ahora. “Es una disciplina muy técnica, debes conocer cómo se comportan los materiales porque cuando estás en el torno te riges por las leyes de la física y eres un poco geólogo también. Las rocas y minerales con los que trabajas están en la corteza terrestre, cuando horneas una pieza, en el fondo, se está haciendo una fusión igual que la lava de los volcanes. Y a poco que investigas y conoces a ceramistas de la otra punta del mundo, te das cuenta de que aquello que nos une es mucho mayor que lo que nos separa. Hay muchas coincidencias en la técnica, aunque en Japón, por ejemplo, se tornee al revés”.

“Mis obras acaban cuando la gente las utiliza, se diluyen en el momento en que hacen disfrutar a otros”

En Occidente existe un gran debate sobre si la cerámica es un arte o una artesanía y, según la ceramista, las luchas de etiquetas todavía continúan aunque algo esté cambiando. “En los países orientales la cerámica se considera una de las grandes artes, pero aquí seguimos viéndola como una cosa utilitaria. Ha existido siempre una lucha de etiquetas entre alfareros y ceramistas, que se consideran más refinados, pero hay cada vez más escuelas, cursos y artistas conocidos”, afirma Penélope.

A Shinobu le sorprende que la mayoría de las asistentes al taller que ha impartido en Japanese Days fueran mujeres. “¿No suelen venir hombres? En Japón la mayoría son hombres”, pregunta. “Aquí es más bien al contrario”, le contesta Penélope. A sus cursos en Santa María de Palautordera acuden ceramistas desde países como Israel, Estados Unidos, Francia o Grecia, convirtiendo esta ciudad a los pies del Montseny en un hervidero de arte y artistas internacionales que no tiene nada que envidiar a la siempre hiperactiva Barcelona.

Shinobu Hashimoto: “Cuando somos humildes nuestra obra vive más”
En Oriente la cerámica se considera una de las grandes artes y la imperfección de las piezas las hace humanas. Imagen vía Stefania Vara.

El arte de los finales útiles

Antes de empezar a trabajar, Shinobu tiene ya una imagen mental de lo que quiere conseguir. Lo siguiente es ir restando, pensar en los materiales que utilizará para llegar a su objetivo, cómo se comportarán y cuáles son los pasos “hacia atrás” que deberá seguir, desde el final imaginado al origen y no al contrario. Y entonces, ¿cuándo considera que la obra está acabada? “Cuando la gente la utiliza. Si se sirve comida o bebida en ella la pieza queda difuminada, se diluye en el momento en que está haciendo disfrutar a quien la usa”, concluye.

Ceramistas como Shinobu Hashimoto tienen mucho que enseñarnos a los países occidentales, donde cuesta encontrar a alguien que no se llame a sí mismo artista, incluso artista de la vida. Si el ego son los árboles que no dejan ver el camino, la voluntad de crear un arte que conmueva, que tienda puentes entre lo particular y lo universal y despierte emociones dormidas es tanto servir a uno mismo como a los otros. Por eso, dice el japonés, “cuando somos humildes nuestra obra vive más. Todo debe tener un sentido…” Y añade: ¿Imaginas a un entrevistador que hable más que sus entrevistados?”. No sé si lo dijo por mí o a modo de ejemplo, de todas formas me aplicaré el cuento. A todos nos gusta pensar que lo que hacemos sirve para algo.

El segundo ceramista en visitar Japanese Days será Akira Satake, quien impartirá un taller en octubre titulado ‘Encontrar la belleza en la imperfección’.

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Actuaciones para perros amantes del arte

Carola Melguizo

Foto: Diriye Amey
Flickr

“El arte es una mentira que nos acerca a la verdad”, decía Picasso. Y no hay más verdad que la que transmite un animal. Siempre honesto, siempre presente y libre de prejuicios. No por casualidad muchos artistas han encontrado en los animales su principal fuente de inspiración. Hay infinidad de obras con perros y gatos como protagonistas. Sin embargo, pensar en ellos como público no tenía mucho sentido. Hasta ahora.

Krõõt Juurak (Estonia) y Alex Bailey (UK) son los artistas que dan vida a Performances for Pets, un proyecto artístico para mascotas, representado por Galerie International, que nació en Viena en 2014 y que desde entonces no ha parado de viajar por Europa. Sus actuaciones son privadas y personalizadas y tienen como principal objetivo ofrecer entretenimiento teatral a las mascotas. Así de simple y así de complejo.

Los animales han sido fuente de entretenimiento para los humanos, probablemente, desde que el mundo es mundo. Sin ir más lejos, en Youtube hay vídeos protagonizados por gatos que tienen más de 70.000.000 de visualizaciones. Sí, más de setenta millones. Por ejemplo: Surprised Kitty. Esto, sumado a la idea de que “cada mascota es, en cierto sentido, un performer para los humanos” sirvió de inspiración para Juurak y Bailey.

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Imagen vía Flickr/Pete

En la página web del proyecto los artistas lo explican así: “Queríamos invertir los roles y ofrecer a los animales la posición del espectador. Cuando se trata de actuar y de ser interesantes, las mascotas son superiores a nosotros de muchas maneras. Cuando una mascota sale al escenario, por ejemplo, captura de inmediato la atención de todos. Así que la inspiración para el proyecto fue realmente un “y si” invertimos los roles por un momento.” El resultado se resume en más de tres años de actuaciones para perros y gatos en ciudades como Zúrich, Bruselas, Berlín, Tallin, Viena y Barcelona.

“Las mascotas contemporáneas ya no tienen una función práctica en el hogar. Los gatos no necesitan cazar ratones, los perros ya no necesitan vigilar la casa. Las mascotas han actualizado su trabajo a lo que llamamos trabajo inmaterial o afectivo. En pocas palabras, las mascotas se las arreglan para ganarse la vida siendo ellos mismos en lugar de producir algo. Y eso nos parece muy contemporáneo.” Reflexiona el dúo creativo en el portal oficial de Performances for Pets. En este sentido, el proyecto aborda el hecho de que el entretenimiento proporcionado por las mascotas que trabajan desde casa, a menudo no se reconoce como trabajo real y que ya era hora de devolverles el favor.

Actuaciones para perros amantes del arte
Perro viendo un proyecto artístico para mascotas | Imagen vía: Matthew McCullough / Flickr

¿Cómo se desarrolla cada performance?

Detrás de cada actuación hay un trabajo importante de investigación para conocer al animal y a su humano. Con preguntas sobre el carácter y los gustos de la mascota, los artistas personalizan al máximo el performance, así que cada representación es única. El escenario, por su parte, es siempre el hábitat natural de la mascota, que puede ser su casa o un lugar que visite con frecuencia en el que se encuentre realmente cómoda y relajada. La actuación en sí tiene una duración aproximada de 15 a 20 minutos para los perros y de 20 a 30 minutos para los gatos.

Es importante destacar que aunque las actuaciones están pensadas para entretener a las mascotas, los humanos del entorno más cercano del animal también son bienvenidos. Al estar emocionalmente conectados con sus mascotas, disfrutan en la medida en la que las ven disfrutar a ellas.

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Whitechapel, de Jack el destripador a barrio para salir de copas

Saioa Camarzana

Foto: Whitechapel Gallery
Whitechapel Gallery

 Londres es una de esas ciudades de las que hay gente, como una servidora, que nunca se cansa. Cada visita sirve para conocer rincones desconocidos y para hacerse una mejor idea de lo que es. Pero también de lo que fue. Porque detrás de capital inglesa hay una historia que no es, precisamente, de cuento de hadas.

Hace unas semanas los periódicos informaban del incendio de torre Grenfell, el más grande sucedido en las últimas décadas, aunque hubo uno peor. Cierto es que fue hace mucho más tiempo, en 1666 para ser exactos, y aquella catástrofe destruyó más 13.000 viviendas, 87 iglesias, parte de la Catedral de San Pablo, el ayuntamiento de la ciudad y dejó a más de 80.000 personas sin hogar. La cifra de muertos es desconocida.

Actualmente, a 60 metros del lugar exacto donde se propició el Gran Incendio de Londres alza una gran columna dórica conmemorativa que se sitúa entre Monument Street y Fish Street Hill.

No es la única desgracia que ha vivido la capital británica, ni mucho menos. Quizá sea más conocida la historia de Jack el Destripador, un asesino en serie de identidad ¿desconocida? que actuó por las calles del marginal barrio de Whitechapel en 1888. Decimos desconocida porque hay varias teorías, algunas más realistas que otras y algunas más atractivas que otras, pero lo cierto es que nunca se llegó a dar con el autor de aquellos sanguinarios crímenes que dejaron una factura de cinco mujeres. Sí. Tan solo fueron cinco aunque la prensa del momento, impulsada quizá por el morbo, intentara atribuirle al menos una docena más. Incluso reprodujeron una carta manuscrita que el tiempo demostró que fue escrita y enviada por un periodista.

Whitechapel, de Jack el destripador a barrio para salir de copas
Ilustración del encuentro de Annie Chapman, la segunda víctima de Jack el destripador via Jack the Ripper Tours.

Este asunto, además de poner en jaque a la policía británica, vaticinó el poder de los medios de counicación en percutir en la opinión pública. Algunos pensarán, entonces, por qué es tan conocido este primer asesino en serie conocido, se podría decir, en todo el mundo. Pues bien, la razón no es otra que la crueldad y la sangre fría con que atizaba nuestro personaje, quizá de ficción.

Las cinco mujeres a las que asesinó tenían una cosa en común. Todas eran prostitutas. Y aunque algunos documentales nos quieran mostrar que eran bellas mujeres que no nos engañen. Hay que echar la vista atrás y pensar en la época de la que estamos hablando. Entonces, 1888, Whitechapel era un barrio marginal y paupérrimo que quedaba al margen, por situarse fuera de la muralla de La City, en el que ni la policía quería adentrarse. La decadencia del lugar atrajo a industrias contaminantes y el humo y el hedor eran algunos de los protagonistas del barrio junto a toda una gentrificación de gente de zonas rurales e inmigrantes de otros países de Europa. Esto tan solo empeoró la situación de un barrio que se sumió en la miseria y atrajo a todo tipo de delincuentes.

La gente vivía en la calle y los pocos afortunados podían compartir una habitación de albergue mugriento (algunos incluso dormían sobre una cuerda tensada de pared a pared que desataban al llegar el alba) y para ganar algo de dinero y evitar la inmundicia muchas mujeres vendían su cuerpo. Se llegaron a contabilizar hasta 1200 prostitutas y alrededor de 60 burdeles. Y, claro, con eso también llegaba el alcoholismo. ¿Nos imaginamos ahora mejor la situación? Sí, un barrio de calles estrechas y adoquinadas lideradas por bandidos, prostitutas y alcohólicos. Nada romántico.

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En 1888 en Whitechapel había 1200 prostitutas y 60 burdeles. Ahora surgen casas culturales, galerías y centros culturales.

En ese contexto actuaba Jack el Destripador. Y cada crimen su violencia era aún más despiadada. Nunca nadie llegó a verle aunque sí escucharon gritos de socorro en alguna ocasión. Claro que en un contexto de delincuencia todos hacían oídos sordos, al fin y al cabo, ¿quién iba a dar un duro por una prostituta o un criminal? Así es como Jack el Destripador pudo actuar hasta cinco veces sin que nadie le interrumpiera su desaguisado.

Las vísceras las colocaba de corona, el útero se lo llevaba y con un cuchillo y un corte perfecto las abría desde la vagina hasta el esternón. Aunque su última víctima, la más joven de todos, fue la peor parada. Si esta joven se mudó a Londres y ejerció la prostitución durante un tiempo, movida por el miedo a encontrarse con Jack, dejó de hacer las calles. El mismo día en que volvió se topó con quien no debía. Ambos se fueron al hostal, hoy en día residencia de estudiantes, donde ella residía y donde, al día siguiente, debía pagar su estancia. Nadie los vio entrar. Ni tampoco salir. Hasta que el propietario quiso saber si se encontraba para reclamar su dinero y a través de una ventana abierta vio lo que había pasado. Ni el mayor de los demonios, exclamó. La había depellejado.

“Las casas culturales proliferan, los bares hípsters se hacen a cada lado de las callejuelas, la galería Whitechapel lleva años mostrando arte contemporáneo…”

Pues bien, ese barrio de callejones en los que ni la policía se atrevía entrar en solitario se ha convertido ahora en otra cosa. Los peores lugares han sido reemplazados por altos edificios de oficinas y la zona está empezando a gentrificarse, uno de esos males que lleva años acechando a Londres. La peor de esas calles, la más sórdida, justo frente a la casa en la que perpetró su último crimen, ha sido tapiada por un edificio aún en construcción que ya solo sirve como una memoria antigua. No obstante, las rutas por los cinco lugares donde encontraron a las víctimas sigue siendo uno de los reclamos de la ciudad. Ahora bien, a pesar de que Whitechapel sigue siendo un barrio de clase baja, gris y un tanto sucio, no es lo que era. Las casas culturales proliferan, los bares hípsters se hacen a cada lado de las callejuelas, la galería Whitechapel lleva años mostrando arte contemporáneo y su situación próxima al demandado Shoreditch hace del barrio una de las zonas para gentrificarse.

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Old Spitalfields, Box Park, Brick Lane… un domingo en Whitechapel | Foto: The Objective.

Además, estar cerca de la emblemática Brick Lane, donde el mercardillo de los domingos hace que sus calles se atesten de gente comprando ropa de segunda mano y comiendo ramen en sus puestos callejeros, hacen el resto. Además, no hay que olvidarse del Box Park justo al lado de la boca del metro de Shoreditch High Street (otro de los barrios más de moda el este de Londres desde hace ya unos años), donde se pueden encontrar todo tipo de souvenirs y ropa, es un buen primer bocado antes de seguir, si el gusto así lo requiere, por Blitz, una de las tiendas vintage más grandes de la zona. Oh sí, delicioso universo de ropa vintage el que atesora Londres.

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Así luce el famoso pub The Ten Bells en la actualidad.

Ahora sí, para los curiosos el pub The Ten Bells, donde Jack conoció a dos de sus víctimas, sigue siendo el lugar de siempre: un bar típico inglés donde tomar una pinta y el lugar donde los riperólogos (todo aquel interesado en el personaje) se siguen reuniendo para intentar atar cabos, dar rienda suelta a sus teorías y charlar sobre uno de esos personajes que han dado la vuelta al mundo.

Sí, justo frente al mercado de Old Spitalfields, situado en Commercial Street, al caer la tarde, antes de cenar una carne a la brasa con una guarnición y bebida por menos de 16 libras (ojo, algo así en Londres es de agradecer) en el Flat Iron (en el número 77 de Curtain Road) una visita al Ten Bells puede resultar de lo más curioso si te encuentras con una de esas reuniones de estos fanáticos. O, seguir de pintas, que hasta la Heineken en Londres sabe diferente.

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