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Así es como Ivanka Trump define a su padre: un "activista" a favor de las mujeres

Redacción TO

Foto: Markus Schreiber
AP Photo

Ivanka Trump era una de las invitadas este martes a un foro del G-20 centrado en las mujeres (W-20). Sentada junto a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, y a sólo unas sillas de distancia de la canciller alemana, Angela Merkel, la hija del presidente estadounidense Donald Trump tuvo que hacer frente a los abucheos y las risas que recibió al defender en Berlín la labor de su padre como “activista” a favor de las mujeres. Ivanka fue preguntada además sobre los comentarios misógenos de su padre que se filtraron durante la campaña electoral, a lo que ella no tuvo reparo en contestar que “mi padre no tiene pelos en la lengua. Habla a menudo, pero también es afectuoso y empático”. “Los electores saben, como antes, por qué temas está dispuesto a luchar mi padre y que va a ponerse el primero en la lucha a favor de las mujeres”, añadió.  A partir de ahí, las risas y algún que otro abucheo. Y esto, precisamente es lo que ha dado la vuelta al mundo en las redes sociales, portadas de periódicos y telediarios.

La historia de Trump con las mujeres viene de lejos.

Apenas 24 horas después de ser investido presidente de los Estados Unidos, en 58 países alrededor del globo se levantaban millones de mujeres y hombres en más de 600 marchas para protestar contra su presidencia. Trump es conocido por sus discursos racistas, por sus comentarios sexistas, por sus posicionamientos xenófobos y por su desprecio total a las minorías.

En numerosas ocasiones ha protagonizado escándalos de corte sexista. Durante la campaña presidencial, salieron a la luz unas grabaciones sobre cómo el magnate besaba a las mujeres “sin esperar siquiera” a que ellas aceptaran. También durante esa época sugirió que un grupo de mujeres que entonces lo acusaron de acoso sexual no eran lo suficientemente atractivas para que él hubiera intentado algo con ellas. Además, en una entrevista en 2004 tachó de “inconveniencia” el embarazo de las empleadas.

Los tres momentos más incómodos de Ivanka Trump en la cumbre de mujeres del G-20 (W-20) 1
Ivanka Trump, Christine Lagarde y Angela Merkel en la conferencia W20 en Berlin | Foto: Markus Schreiber/AP Photo

La presentación del acto de su hija este martes ya comenzó duramente. “Eres la primera hija, ¿cuál es tu papel? ¿A quién representas? Tu padre, el pueblo estadounidense, tus empresas”, le preguntó la moderadora, la directora de la revista Wirtschaftswoche, Miriam Meckel. A lo que Ivanka Trump admitió que también es un papel “bastante nuevo” para ella. “Estoy escuchando, aprendiendo, definiendo las maneras en las que puedo ser útil”.

Mi padre “es un gran campeón defendiendo el apoyo a las familias”

“Estoy muy orgullosa de su activismo, desde mucho antes de que llegase a la presidencia”, aseguró, antes de describirlo como defensor del apoyo a las familias. “Es un gran campeón defendiendo el apoyo a las familias”. En ese momento preciso fue cuando la audiencia respondió con abucheos y risas.

La moderadora tampoco quiso dejar pasar de largo ese momento y le preguntó a Ivanka si escuchaba la reacción de la audiencia, y lo explicara mejor. “En referencia a algunas actitudes hacia las mujeres que tu padre ha mostrado públicamente, y si es un defensor de las mujeres, ¿están cambiando las cosas?”

Ivanka no tardó en responder: “desde luego que he oído las críticas de los medios y eso se ha perpetuado, pero sé por experiencia personal, y creo que miles de mujeres que han trabajado con mi padre y para mi padre durante décadas cuando estaba en el sector privado son un testimonio de su creencia y su sólida convicción del potencial de las mujeres y de su habilidad para hacer el trabajo tan bien como cualquier hombre”. Y añadió a continuación: “como hija puedo hablar a nivel personal sabiendo que me alentó y permitió que creciera, no había ninguna diferencia entre mis hermanos y yo“.

“Sí que me etiqueto como feminista y pienso en ello en términos muy amplios”

Con respecto a la inclusión de las mujeres en el mundo económico, Ivanka Trump indicó que queda “mucho trabajo por delante” en términos de “acceso al mercado, al capital y a las redes”, así como en la participación femenina en los trabajos técnicos y científicos. La equiparación, prosiguió, es “crítica” para todo el mundo y tiene un “significado decisivo” porque las mujeres tienen “sin duda un enorme potencial” a nivel económico, argumentó la hija del multimillonario magnate inmobiliario.

La exmodelo de 35 años, ahora consejera de su padre en la Casa Blanca, también se definió como feminista, si bien criticó al movimiento por no ser lo suficientemente inclusivo. “Sí que me etiqueto como feminista y pienso en ello en términos muy amplios”, dijo. “Pienso que se trata de creer en la igualdad social, política y económica para todos los géneros”.

Sin embargo, un día después de las elecciones de noviembre que resultaron con la victoria de Trump,  la #WomensMarch comenzó a gestarse. El movimiento, que abogaba por la diversidad sin tapujos -incluyendo a todas las minorías raciales, religiosas, de identidad y de orientación sexual que caben en Estados Unidos-, comenzó a viralizarse en las redes. Muchas de las estrellas de influencia global que apoyaron la campaña de Hillary Clinton -como Robert De Niro, Scarlett Johanson o Madonna– no dudaron en subirse al carro .

Los mejores 'memes' del zasca de Rajoy a Espinar

Redacción TO

Foto: ERIC VIDAL
Reuters

Mariano Rajoy y Ramón Espinar, portavoz de Unidos Podemos en el Senado, se han enzarzado esta tarde en la Cámara Alta y, según los jueces de internet, el peor parado ha sido el más joven, que no ha visto venir el zasca dialéctico del presidente. Aunque no le ha faltado apoyo en forma de tuits.

En el debate ha habido gritos, aplausos y recriminaciones constantes, pero la contienda verbal ha terminado por acaparar todas las miradas. Espinar ha comenzado acusando al presidente del Gobierno de “usar en beneficio propio algunas instituciones del Estado”, como la fiscalía, para controlar los casos de corrupción, y le ha invitado a irse “a su casa”

Rajoy, ni corto ni perezoso, ha devuelto la acusación recordándole, primero, la condena de su padre por el caso de las tarjetas black y, segundo, su famosa polémica con la Coca-cola, que se remonta a cuando vieron a Espinar con botellas de este refresco después de llamar a su boicot por los despidos en las plantas de producción madrileña. Con este golpe directo ha nacido el hashtag , y la imaginación de los tuiteros se ha disparado.

Verstrynge y el caudillo Errejón

Ricardo Dudda

Foto: J.J.Guillen
EFE Fototeca

Jorge Verstrynge es uno de los personajes más siniestros de la política española. Aunque inofensivo, su presencia en los medios como analista defensor de Trump y Le Pen es preocupante. Tras la victoria de Macron afirmó en La Sexta que Le Pen no es fascista, porque él sabe bien lo que es un fascista, ya que lo fue. Vestrynge empezó militando en la extrema derecha, en el grupo neonazi CEDADE, donde escribió sobre los peligros de “la degeneración de nuestra raza y la progresiva judaización de nuestras instituciones”. Luego pasó a Reforma Democrática, de Fraga, que acabó convirtiéndose en Alianza Popular. En Alianza Popular fue secretario general desde 1979 a 1986. Tras su abandono del partido, fue asesor de Francisco Frutos en el PCE e Izquierda Unida, y ya se quedó en la izquierda radical. Ahora es defensor de Podemos, y a la vez el analista al que llama La Sexta, como buena prensa equidistante y sensacionalista, cuando quiere a alguien pro Trump. Es un personaje despreciable.

Muchos se sorprenden de su trayectoria ideológica incoherente, pero no lo es tanto. Como le ocurría a Arthur Koestler, sufre de “absolutitis”. Pasa de un radicalismo, de un absolutismo al otro. Koestler fue comunista furibundo, anticomunista tan radical que la CIA lo consideraba excesivo, y luego se pasó a las pseudociencias y los fenómenos paranormales. Como dice Jorge Freire, autor de Arthur Koestler. Nuestro hombre en España, Koestler fue más coherente de lo que pensamos durante su vida. (Antes de nada: el abismo entre Koestler y Verstrynge es inconmensurable, inabarcable: junto a uno de los mayores intelectuales del siglo XX, Verstrynge es una ameba). Muchos neocons surgidos en EEUU en los años sesenta, como Norman Podhoretz o Irving Kristol, comenzaron en el trostkismo. Tras la aparición de la Nueva Izquierda en los sesenta, se pasaron a la derecha pero se llevaron consigo las tácticas y el dogmatismo marxista, que aplicaron en las guerras culturales. Los neocons que idearon la guerra de Iraq en 2003 hablaban de “exportar la democracia” como hablaría un trostkista exportando la revolución.

Escuchando algunos comentarios de Errejón uno puede comprender por qué Verstrynge es de Podemos. En un vídeo reciente sobre las elecciones francesas, Errejón habla de la “transcendencia comunitaria” que crea Le Pen, de la “belleza del caudillo”, en referencia a la idea del político providencial que conduce al pueblo a su salvación (o a un golpe de Estado y una guerra civil, vaya), y se pregunta por qué se ha demonizado tanto las propuestas “modestas” y “moderadas” de los populistas, sean reaccionarios o progresistas: solo proponen algo tan sensato como una “vuelta a las certezas de posguerra”. En ese cóctel de nacional populismo, patriotismo, mesianismo político y nostalgia reaccionaria Verstrynge está a gusto. Y en Podemos no les molesta mucho que sea uno de sus politólogos de cabecera. La xenofobia, el negacionismo y el neofascismo de Le Pen son lo de menos. Como es lo de menos el supremacismo prorruso de Verstrynge. En la Nueva Guerra Fría todo vale.

La banalidad de Trump

Ferrán Caballero

Entrevistaban en La Vanguardia a Timothy Snyder para hablar de su último libro, “Sobre la tiranía. Veinte lecciones que aprender del siglo XX” y no tardó en salir la comparación entre Trump y Hitler que ya asomaba en el titular: “Trump destruye la verdad para acabar con la democracia”. Una comparación que no es sólo recurso periodístico, sino el ánimo mismo del libro, pensado y planteado para advertirnos de los peligros que acechan a la democracia y se encarnan en Trump y sus semejantes. La comparación no es sólo legítima sino necesaria, viene a decir Snyder, y lo explica diciendo que criticarla por exagerada es “una maniobra diseñada para soslayar la reflexión histórica y la experiencia”.

Yo mismo la critico, claro. No porque sea un error intelectual o un error moral. Sino porque es un error a secas. No es que no describa bien el asunto, porque ya sabemos que toda comparación es limitada y que “una semejanza de relaciones no es una relación de semejanza”. Ni que sea cosa poco ética o de mala educación. No es que esté mal, es que es un error. Cuando uno reduce todo lo malo a Hitler lo que hace no es banalizar el nazismo sino banalizar la crítica. Porque, en realidad, ni siquiera hace falta querer cargarse la democracia para cargarse la democracia. No hace falta un plan ni una intencionalidad. Es mucho peor, porque basta con la incompetencia o la frivolidad.

Cuando criticamos a nuestros propios populistas y extremistas por sus oscuras intenciones, por sus simpatías chavistas y sus pretensiones totalitarias, les estamos haciendo más un favor que una crítica. Les estamos dando la oportunidad de refugiarse en la bondad de sus intenciones, hasta de volver a la matraca de que el comunismo era una noble idea pero fue mal aplicada o que el chavismo pretendía liberar al pueblo mientras que los del Íbex sólo pretenden llenar sus bolsillos. Pero es que sus intenciones son irrelevantes. De lo que se trata aquí no es si Trump, Le Pen o Iglesias pretenden o no pretenden en realidad acabar con la democracia liberal y los derechos individuales. De lo que se trata es de que en cada una de sus acciones y en cada una de sus declaraciones debilitan este orden y nos acercan un poquito más a la jungla y al totalitarismo.

Dijo Burke que para que el mal triunfe basta con que los hombres de bien no hagan nada. Ni siquiera es necesario que los malvados traten de imponerlo. El mal se impone por si mismo porque la corrupción es la naturaleza misma de las cosas. De ahí que quien no trabaje para su preservación y mejora trabaje, lo quiera o no, lo pretenda o no, para su destrucción. De ahí que quien no trabaje en la defensa de la verdad y las instituciones trabaje, queriéndolo o no, en contra de la libertad y de la democracia. De ahí que cuando centramos la crítica en el juicio de intenciones no sólo estamos limitando la crítica sino dificultando la defensa. De ahí que cuanto más insistimos en llamar nazis a los adversarios menos les acompleja la crítica y con más facilidad se defienden de ella apelando a los nobles sentimientos de las buenas gentes que sólo quieren salud, dignidad y trabajo. Centrar la crítica en los actos y los discursos y no en las oscuras intenciones debería hacernos más comprensivos con los demás y más exigentes con los propios. Es muy probable que Trump no sepa lo que hace cuando presenta “hechos alternativos”. Pero eso lo hace más peligroso, y no menos.

De guardaespaldas del presidente a guaperas internacional: así es el surcoreano que incendia las redes

Redacción TO

Foto: Reed Saxon
AP Photo

Fue como un flechazo para las redes. Parecía que el nuevo presidente de Corea del Sur, Moon Jae-In, iba a acaparar todas las miradas en sus primeros actos institucionales. Pero ha sido uno de sus guardaespaldas quien ha acaparado el protagonismo al presidente y, por lo que parece, ha arrebatado el corazón a miles de tuiteros. Las fotografías de este hombre de 36 años llamado Choi Young-Jae han incendiado internet y los mensajes aduladores se han reproducido sin parar en las últimas horas.

De guardaespaldas del presidente a guaperas internacional: así es el surcoreano que incendia las redes
El famoso guardaespaldas, justo detrás del presidente surcoreano. | Fuente: Kim Kyunghoon/Reuters

Hay quien incluso sueña con asaltar Jae-In con tal de ser detenido por Choi…

Lo que empezó con una sola imagen del guardaespaldas casi de perfil y en un posado natural y nada intencionado ha terminado con una pequeña galería en la que se ve a Choi en diferentes posturas y en distintos actos. El guardaespaldas del presidente ha cautivado a mujeres y hombres de todo el mundo.

Sin embargo, y para tristeza de muchos, Choi está felizmente casado y tiene dos hijos; sin quererlo ha pasado a engrosar una larga lista de bellezas desconocidas que saltan a la fama después de ser descubiertos de manera fortuita.

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