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Así es Raven, la nueva serie del creador de Breaking Bad

Clara Paolini

Foto: Wikimedia Commons

Vince Gilligan se encuentra dando forma a un nuevo proyecto: La historia del mayor suicidio colectivo de la historia.

El 18 de noviembre de 1978, 918 hombres, mujeres y niños estadounidenses se suicidaron en el remoto asentamiento de Jonestown, en Guyana. Mientras gritaban de dolor tras ingerir dosis letales de cianuro, Jim Jones, el líder de la secta el Templo del Pueblo, les increpaba a través de su megáfono: “Debéis morir con dignidad”. Él, sin embargo, prefirió seguirles hasta la tumba pegándose un tiro con una escopeta.

Casi 40 años después, HBO revive con Raven la historia de la utopía comunista que degeneró en aterradora masacre. El guión de Vince Gilligan, el aclamado creador de Breaking Bad, se basa en el libro Raven: The Untold Story of Jim Jones and His People, escrito por el periodista Tim Reiterman, quien formó parte del grupo de reporteros que acompañaron al congresista Leo Ryan en una misión de investigación a Jonestown poco antes de que la comunidad quedara reducida a un campo de cadáveres.

Así será la nueva serie del creador de Breaking Bad

La delegación buscaba investigar las denuncias de abusos de derechos humanos cometidas por Jim Jones y el Templo del Pueblo, realizando entrevistas a los componentes de la comunidad. Durante su estancia, un periodista recibió una nota que ponía: “Por favor, ayúdame a salir de Jonestown“, mientras que varias familias expresaron secretamente su deseo de abandonar el Templo, por lo que aunque desconocían lo que estaba a punto de acontecer, se esforzaron por quedarse con el objetivo de dilucidar lo que verdaderamente escondía aquella extraña comunidad hippie e intentar “salvar” a los desertores.

Mientras negociaban con los cabecillas de la organización la marcha de algunas familias, un miembro del templo trató de apuñalar al congresista Ryan. Sintiendo el peligro, la delegación y varios desertores se dirigieron a una pista de aterrizaje cercana, pero antes de que pudieran salir de allí, fueron atacados por los miembros del equipo de seguridad de la secta de Jones, armados hasta los dientes. Reiterman sobrevivió al asalto, pero Leo Ryan y otros cuatro miembros de su equipo no consiguieron salir con vida.

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Las tropas estadounidenses trasladan los cuerpos tras la masacre | Foto: STR / AP

Tras dar caza a la delegación, Jones ordenó a los habitantes de Jonestown que dieran el paso hacia un “suicidio revolucionario”. Según reveló el informe del FBI, desde hacía varios meses, Jim Jones organizaba pruebas de lealtad a las que denominada “noches blancas”, en las que simulaba suicidios masivos que incluían la ingesta de falsas pociones de veneno. “Durante estas noches blancas, Jones le daba a los miembros de Jonestown cuatro opciones: huir a la Unión Soviética, cometer un suicidio revolucionario, quedarse en Jonestown para luchar contra los invasores o huir hacia la selva”, recoge el informe.

La noche del 18 de noviembre de 1978, tras el asesinato de Ryan, el líder mandó a reunir a todos los integrantes de la comunidad de Jonestown, persuadiéndoles de la inminente llegada de fuerzas hostiles. Las amenazas al paraíso eran para él reales y consideraba que la única salida era una revolución de “muerte”. En las grabaciones de audio de aquel día, pueden escucharse las últimas palabras del líder en estado de delirio antes de la masacre: “Por el amor a Dios, ha llegado el momento de terminar con esto. Hemos obtenido todo lo que hemos querido de este mundo. Hemos tenido una buena vida y hemos sido amados. Acabemos con esto ya. Acabemos con esta agonía“.

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Plano aéreo de Jonestown | Foto: STR / AP

HBO no podría haber escogido un mejor equipo para convertir estos espeluznantes hechos en una serie de televisión. No es que Walter White, se parezca al demente Jim Jones, pero sin duda Gilligan demostró con Breaking Bad el oscuro y fascinante camino que recorre un hombre común hasta convertirse en un personaje inesperadamente peligroso.

Por otro lado, el momento elegido para la serie, parece de lo más oportuno. Raven, cuyo lanzamiento se prevé este año, se inserta en la tendencia actual que da impulso a programas, series y películas sobre sectas. Hulu’s The Path (protagonizada Aaron Paul, el actor que encarnó a Jesse Pinkman en Breaking Bad) debutó a principios de este año ganándose el favor de la crítica, y otras producciones seriéfilas como Aquarius, The Following y True Detective no han hecho más que corroborar que los relatos sobre siniestras comunidades sectarias están boga.

Además, Raven no es la única serie sobre Jonestown que se encuentra en desarrollo ya que el actor Jake Gyllenhaal (protagonista de Donnie Darko o Nightcrawler), está produciendo una serie con la que retratará diferentes perfiles de líderes sectarios para A&E, y en su primera temporada estará también centrada en Jim Jones y el Templo de los Pueblos.

En su equipo, la miniserie Raven contará con Octavia Spencer como productora ejecutiva y la dirección correrá a cargo de Michelle McLaren (quien ya dirigió capítulos de Breaking Bad y Game of Thrones), pero aún se desconoce el nombre del actor que interpretará a Jim Jones y la fecha de lanzamiento sigue siendo por ahora una incógnita.

Permanezcan atentos a sus pantallas y soporten la impaciencia porque la cosa promete.

'Pollos Hermanos' cobra vida para deleitar a los fans de 'Breaking Bad'

Foto: Alex Segura
EFE

En el mismo escenario en el que Walter White y Gus Fring sellaron, rodeados de alitas de pollo, su lucrativa pero destructiva alianza de metanfetaminas, los fans de ‘Breaking Bad’ tienen en Austin, Texas, un nuevo lugar de culto en el primer restaurante de ‘Los Pollos Hermanos’ traído a la vida real.

“Estoy extremadamente emocionado, parece que estemos dentro de la mejor serie que he visto nunca: ‘Breaking Bad'”, exclamó a Efe Jonathan Raffle, un joven entusiasta de este fenómeno televisivo en el que White (Bryan Cranston) muta de profesor de química a narcotraficante para sufragar su tratamiento contra un cáncer terminal de pulmón y dejar a su familia en una posición acomodada.

En ‘Breaking Bad’, ‘Los Pollos Hermanos’ es una cadena de restaurantes de comida rápida propiedad de Fring (Giancarlo Esposito) que en realidad es una tapadera para blanquear dinero procedente de vínculos con carteles mexicanos y que aprovecha su red de transporte para distribuir la droga por Estados Unidos

Lamentablemente para los fanáticos de la serie, esta franquicia ubicada en Austin (Texas) solo estará abierta este fin de semana en el marco de la promoción de la tercera temporada de ‘Better Call Saul’, serie producida a partir de ‘Breaking Bad’, que llegará a las pantallas el 10 de abril de la mano de AMC.

El restaurante de Austin (Texas) es una réplica exacta de la franquicia de Albuquerque (Nuevo México) en la que Fring citó por primera vez a White en la segunda temporada de la serie y en la que se sirven algunos de los manjares que aparecen en la ficción, como las alitas de pollo, papas fritas, pollo frito, burritos o tacos.

El momento más esperado para los fanáticos de la serie se vivirá este domingo, cuando hagan acto de presencia en el restaurante el propietario de ‘Los Pollos Hermanos’, Gus Fring, que gracias a la nueva serie revive de su asesinato en ‘Breaking Bad’, y Saul Goodman (Bob Odenkirk), el mañoso abogado de White protagonista de ‘Better Call Saul’.

El spin-off es el placebo de los seriéfilos... y lo sabes

Raquel Céspedes Guirao

En plena era de las series como consumo audiovisual compulsivo las productoras se frotan las manos ante la ingente cantidad de material creativo que puede convertirse en una historia que enganche. El final de una serie de éxito es siempre motivo de tristeza para los seguidores. Cuando sigues las andanzas, penurias y muertes (esto sobre todo si eres seguidor de Juego de Tronos) de un elenco de personajes durante cinco o seis años de tu vida, el adiós es muy duro. Esa vinculación casi fraternal es difícil de sustituir, ni siquiera un revisionado de la serie puede acabar con la ausencia. Pero hay una fórmula que ayuda a mitigar la nostalgia de tu serie de referencia, el spin-off. Las secuelas se han convertido en el placebo de los seguidores acérrimos de una serie. Es básicamente la emancipación de un personaje para crear otra serie nueva. Desde hace décadas esta fórmula ha sido empleada por los creadores de series para alargar el entusiasmo despertado por la serie primigenia. Son innumerables los ejemplos de series derivadas y cada vez son más.

Para celebrar el anuncio de dos spin-off muy esperados, como son el de The Good Wife y el de The Big Bang Theory, hacemos un repaso de las secuelas más destacadas de los últimos años y las que vendrán:

¿Tendrá Sheldon Cooper su propia serie?

Gracias a The Big Bang Theory los nerds ya no tienen esa imagen de frikis asociales. Tras más de una década en pantalla, los creadores de la serie no quieren dejar huérfanos a sus seguidores. Según The Hollywood Reporter, la cadena CBS está trabajando en un spin-off que nos dará a conocer el pasado de Sheldon Cooper (Jim Parsons). El medio señala que la ficción será como la serie Malcolm in the Middle pero con una versión adolescente de Sheldon. De momento, ningún miembro del actual reparto de The Big Bang Theory está involucrado en el proyecto a excepción de Parsons, que ejercerá como productor ejecutivo. Tal vez, esta secuela servirá para hacer más llevadero el final de una de las series más decanas que hay en la actualidad.

Buenas noticias para los seguidores de The Good Wife


The Good Wife es mucho más que una serie de abogados. Sus 39 nominaciones a los premios Emmy y 14 candidaturas a los Globos de Oro así lo avalan. Después de emitirse la séptima y última temporada este año, meses después se ha confirmado que en 2017 tendrá su secuela.

Se llamará The Greater Good y se estrenará el próximo mes de febrero. El spin-off tendrá lugar un año después de los sucesos acaecidos en el episodio final de The Good Wife. Christine Baranski y Cush Jumbo repetirán sus roles como Diane Lockhart y Lucca Quinn, respectivamente. Esta producción se emitirá en el servicio de streaming del canal CBS All Access. 

Better Call Saul, la precuela cum laude


Las secuelas se enfrentan al reto de alcanzar las expectativas marcadas por la ‘serie madre’. Pero hay casos en los que la excelencia está repartida. Es el caso de Better Call Saul (BCS), spin-off de la aclamada Breaking Bad, que si no fuese por el respeto que merece Walter White diríamos que está al mismo nivel.

BCS nos cuenta cómo Jimmy McGill se convierte en Saul Goodman (Breaking Goodman), el abogado de dudosa reputación que ayuda a Walter White y Jesse Pinkman a blanquear los beneficios del negocio de la metanfetamina. Está ambientada seis años antes que la trama de Breaking Bad, por lo que se trata de una precuela.

Su estreno el 8 de febrero de 2015 batió récord de audiencia en Estados Unidos, convirtiéndose en el estreno más visto de la televisión de cable por los espectadores de entre 18 y 49 años.

Frasier, clásico de un clásico

Frasier Crane iba tanto al bar Cheers que estaba pidiendo a gritos una serie para él solo. Pues así fue. Fraiser acabó siendo uno de los spin-off más exitosos de la televisión.

A lo largo de sus 12 temporadas se alzó con 37 Emmys, cinco de ellos consecutivos como mejor serie cómica.

Angel, el spin-off que vampirizó a su ‘serie madre’

Para cerrar este repaso a los spin-off más destacados elegimos uno que vampirizó a su precedesora. Se trata de Angel, la secuela de Buffy Cazavampiros. Se estrenó en octubre de 1999, al mismo tiempo que la cuarta temporada de su serie madre.

El éxito del personaje masculino llevó a su creador, Joss Whedon, a proponer la creación de una serie propia. Y no le fue nada mal. Angel permaneció en pantalla hasta cinco temporadas, llegando a alcanzar mejores datos de audiencia que la propia Buffy.

Descubre cuántos datos gastas al usar Spotify

Redacción TO

Foto: Spotify

Spotify se ha convertido en un imprescindible para muchos usuarios de smartphone. Con un catálogo de música gigantesco por una tarifa mensual o, en su defecto, el disfrute de miles de canciones mediante el modo freemium con anuncios intercalados, el servicio líder de música en streaming  ha convencido a 100 millones de usuarios que a golpe de play aprovechan cualquier momento para escuchar sus canciones favoritas. Sin embargo, el uso de este servicio tiene la contrapartida de que consume una gran cantidad de datos si no disfrutas de una cuenta Premium. Sin embargo, ¿te has parado alguna vez a pensar cuántos datos consume exactamente la aplicación?

Dependiendo de la calidad de audio

Los datos que consume Spotify dependerá de la calidad con la que estemos escuchando el contenido.

  • Calidad baja: 96 kilobits (Kbps), supone un gasto por hora de reproducción de unos 43 megas.
  • Calidad alta: 160 Kbps, supone un gasto de unos 72 megas a la hora.
  • Calidad máxima: 320 Kbps, supone el gasto de 144 megas por hora reproducida. Esta opción sólo está disponible para cuenta Premium.

¿Cómo controlar los datos de Spotify?

  1.  Verificar el uso de datos móviles

Puedes hacer un seguimiento de la cantidad de datos que vas gastando al escuchar la aplicación y, de esta forma, elegir la calidad de escucha. Esto lo podrás comprobar en Ajustes Datos móviles.

La cantidad de datos hace uso de Spotify

             2. Seleccionar la calidad de la música

Para ello deberás abrir la aplicación de Spotify en tu teléfono e ir a configuración, que la encontrarás en la esquina superior derecha una vez que has pinchado en tu biblioteca. Una vez ahí, en la parte inferior de la pantalla, aparecerá calidad de la música.

La cantidad de datos hace uso de Spotify

        3. Escuchar música sin conexión

La manera más idónea de escuchar tus canciones favoritas sin gastar datos es hacerlo en modo sin conexión. Sin embargo, esta opción sólo está disponible para suscriptores Premium, que podrán descargar listas, álbumes y podcasts sin gastar datos.

Síndrome del impostor: incluso Neil Armstrong creyó ser un fraude

Redacción TO

Foto: AP Photo

Cuenta el escritor Neil Gaiman en su blog una anécdota curiosa. Estaba en una convención de tres días rodeado de artistas y científicos, encogido entre tanta eminencia, cuando se encontró a Neil Armstrong. El primer hombre que pisó la luna era discreto y calmado y estaba al final de la sala sin molestar a nadie cuando Gainman se acercó. Conversaron y Armstrong terminó por hacerle una confesión; levantó un dedo, apuntó hacia la sala y dijo: “Veo a todas estas personas y pienso: ‘¿Qué demonios estoy haciendo aquí?’. Todos ellos han realizado cosas asombrosas. Yo simplemente fui adonde me enviaron”. Gainman quedó sorprendido y le respondió: “Sí, pero tú fuiste el primer hombre en llegar a la Luna, y eso tiene su importancia”.

Ese sentimiento de insatisfacción, esa incapacidad para valorar los logros propios y ensalzar los ajenos, es conocido como el síndrome del impostor y siete de cada diez personas lo han experimentado, al menos, en una ocasión a lo largo de su vida. Quienes lo padecen “tienen la sensación de no estar nunca a la altura; de no ser lo suficientemente buenos, competentes o capaces; de ser impostores, un fraude”, resume la bióloga Aida Baida Gil a la BBC.

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El síndrome impide a quienes lo padecen disfrutar de sus propios logros. | Foto: Bret Hartman/AP Photo

La científica decidió investigar el trastorno después de haberlo padecido durante toda su carrera; tenía éxito y reconocimiento y, sin embargo, se sentía incompleta, llegando a creer que todos sus logros, nunca sus fracasos, se debían a golpes de fortuna. “Nunca lo achacas a tu inteligencia, sino a factores externos o al hecho de que hayas tenido que trabajar muy duro para lograrlo”, concluye.

“Este síndrome es mi vida. Creo que tengo mi trabajo por casualidad y que no tengo ni idea de lo que estoy haciendo”

Además, este trastorno tiene otras implicaciones. Porque haciendo honor al sentimiento de fraude, de ser un impostor, convive con el miedo a quedar retratado y en entredicho. Al menos así lo interpreta la consultora Sandra Marín en el diario ABC: “El síndrome del impostor hace a quien lo padece tener miedo de no estar a la altura y no merecer el cargo que ostenta, pues piensa que cualquiera lo hará mejor. Por ello, en todo momento les invade el temor a ser descubiertos en su supuesta ignorancia”.

Existe un componente de inseguridad y falta de autoestima en el emerger de este síndrome, de marcarse unos objetivos complicados y excesivos que acaban minando la moral de cualquiera. Con todo, la calidad del entorno de una persona resalta como un factor decisivo: rodearse de pesimistas, no hacer otra cosa que escuchar comentarios negativos, conduce hacia el afloramiento del síndrome.

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Los ambientes tóxicos y los comentarios pesimistas son dos de los factores más determinantes en el desarrollo del síndrome. | Foto: Altaf Qadri/AP Photo

En redes sociales como Reddit, las conversaciones sobre patologías son más o menos comunes y los usuarios no dudan en compartir sus experiencias. Uno de ellos, por ejemplo, ha escrito un mensaje que es especialmente trágico: “Este síndrome es mi vida. Creo que tengo mi trabajo por casualidad y que no tengo ni idea de lo que estoy haciendo y que nadie sabe todavía lo incompetente que soy en realidad. ¿Habrá personas realmente excelentes en sus trabajos que también se sientan de esta manera?”. Otro hombre comenta que para él mantener el trabajo, después de tres meses, es como un logro: “Me pregunto si no será una broma”.

En este sentido, algunos terapeutas se asoman a estas páginas para dar su apoyo, su comprensión y sus consejos. Uno de ellos explica que muchos de sus pacientes guardan en común una preocupación excesiva por la aceptación social. “Muchos se preocupan de lo que otras personas piensan de ellos”, dice. “Esto genera mucha ansiedad y la verdad es que nadie está prestando tanta atención sobre ellos porque lo que la gente suele hacer es centrarse en sí misma”.

Cómo sobreponerse al síndrome

En cualquier caso, los expertos coinciden en que la vía más efectiva -y escabrosa- para superar este síndrome parte de la autoaceptación, y esta parece una cima muy alta cuando la autoestima está por los suelos.

Si sospechas que puedes estar sufriendo esta patología, existe un test que te ayuda a averiguarlo.

Si sabes a ciencia cierta que lo padeces, la coach Virginia Jiménez da una serie de consejos para sobreponerse:

  1. Haz tu propia definición del éxito. Esto incluye la vida personal y la profesional y permite que la ansiedad de unas metas desproporcionadas desaparezca.
  2. Convierte los pensamientos negativos en positivos. Los malos pensamientos son el mayor obstáculo en la vida. Una forma de llevar a cabo esta transición se fundamenta en mostrar gratitud hacia los demás y con uno mismo.
  3. Establece expectativas razonables. Superar objetivos más alcanzables nos dará la energía necesaria para hacer las cosas sin tantas tensiones innecesarias, disfrutando del recorrido.
  4. Concéntrate en aprender de los fracasos. Cuando se falla, no hay que darse por vencido. Escribir un diario de errores es de gran utilidad para ser consciente de ellos y asegurarse de que no se repitan.
  5. Deja de compararte con los demás. Construye tu propio éxito, olvídate del ajeno.

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